Una puta descente

Hace un tiempo conocí a una señora que después de un tiempo llegamos a ser buenas amigas, un día me pidió que le hiciera un favor, pero que antes de decirle el si o el no me confesó que era dueña de un putero, que la última persona que se encargaba del lugar le hizo una mala jugada y le robó mucho dinero, necesitaba que alguien de confianza le ayudará, estaba pásando por una mala situación, en su casa su hija estaba muy grave en el hospital y quería pasar el tiempo con ella, me ofreció una buena cantidad de dinero, y sólo sería un tiempo en lo que encontraba a alguien o que saliera su hija de alta, la verdad a raíz de eso me puse a averiguar este asunto y de hecho fui un día con ella solo para enterarme de lo que se trataba, así que en cuanto llegue, me abrió un señor bastante grande y fornido con cara de malo, pero me recibió bien, le pregunte por la Sra. y me dijo subiendo las escaleras a la derecha, al estar arriba había dos chicas platicando, las salude y ellas respondieron de manera muy normal, de una habitación de lo que yo podría pensar que era una cocina salió mi amiga, me saludo muy contenta y se dio a la tarea de presentarme con todas las niñas, mira ellas es fulanita, ella es menganita, y perenganita, todas ellas muy lindas muy diferentes pero no veía gran cosa, aún no veía el movimiento y no entendía el concepto, luego me presento a otros dos chicos y me enseño toda la casa, finalmente nos fuimos a sentar para platicar y me explicaba todo lo que pasaba durante el día, por un momento yo preguntaba algo y entre todas me contestaban , la verdad es que estaba bastante interesada en el tema mientras más me decían más curiosidad me daba, de repente sono un timbre y las niñas se comenzaron a quitarse ya fuera el sueter o la bata o el abrigo, lo que fuera que tuvieran puesto así que todas quedaban en lencería bastante pequeñita todas enseñaban sus cosas y muy bien pintaditas y coquetas se dirigieron a lo que sería la sala y frente a ellas dos señores sentados cada uno en un sillón, mi amiga comenzó a saludar a los señores y a presentarle a las niñas al terminar uno de ellos dijo con fulanita, mientras el otro pregunto que cuanto costaba y cuanto duraba, quería que le explicarán todo, mientras mi corazón saltaba en mi pecho, estaba viendo como contrataban a una chica muy guapa y sexi para tener sexo con ella, después el segundo señor eligió a otra niña y pasaron cada quien a una habitación, salieron las niñas con el dinero pagaron apuntaron algunas cosas en una lista tomaron un paquetito con un condón sus cosas y se fueron, mientras mi amiga me explicaba lo que pasaba. Así pasó el día y era un desfile de hombres entrando y saliendo de la casa, terminando el día, salí con mi amiga a cenar y me pregunto que me había parecido el día, me confeso que estaba preocupada de que saliera aterrorizada desde el primer momento en que viera la acción del lugar pero estaba muy contenta de que me hubiera quedado todo el día con ella, me pregunto que si la apoyaba estaba muy angustiada por su hija y le urgía una respuesta mía, la verdad me fue muy fácil decirle que sí, las cosas que vi me habían gustado en el sentido de que todas las chicas se veían muy bien y el trato con ellas fue de lo más natural y ameno, así que acepte.
Pues después de unos días ya era muy fácil las cosas y muy fluidas, todo iba bien, hasta los clientes me hacían la plática para esperar a que la chica por la que iban se desocupará. Un día se me antojó ir con un vestido ligero de tirantes que me queda entallado, me sentía muy sexi dentro de el, el día como todos muy fluido con mucho trabajo, salí a presentar a todas, y uno de ellos me pregunto que porque yo no, que se le antojaba pasar conmigo, mi corazón se me salió del pecho, me dio risa nerviosa, le dije que no que eran ellas, las niñas jugando se rieron y bromearon pero después me decían que me animara, la verdad es que me emocionaba la idea, eso de tener sexo con un extraño no es raro en mi vida, total me la paso cogiendo cada que quiero, lo otro de recibir dinero por coger, es interesante, y por último verme super puta como siempre lo he querido, lo he intentado muchas veces me gusta mucho exhibirme, pero si enseño de más en la calle me han dado muchos sustos tipos muy desagradables, así que no siempre me gusta enseñar, salvo que vaya a algún lugar seguro, pero dentro de este lugar pues todas andaban en ligerísimas prendas y ensañando todo para jalar más trabajo, pero yo no estaba segura de que hacer era el trabajo de las chicas, además todas ellas trabajaban en eso por que tenían hijos y eran madres solteras y ellas eran el sostén de la casa, o chicas que tenían a que ver por ellas mismas y se pagaban la universidad o cosas por el estilo, yo por mi parte ayudaba a una amiga, y lo mío realmente sería sexo por placer más que por dinero, así que no decía nada por quitarles el trabajo a las niñas, pero cada ves más hombres me pedían a mi que les diera servicio, eso me hacia sentir muy bien, le verdad muchas veces me han bateado algunos hombres por que soy muy directa si me da la gana coger con ellos, pero aquí ellos me escogían a mi de entré chicas muy guapas, lo que más me sorprendía es que mientras ellas en diminutas prendas yo con jeans o ropa normal me elegían a mi, pues esto llego a oídos de mi amiga y me dijo que me animara que lo que pagarán por mi sería para mi, que no me hiciera del rogar, ella sabía lo puta que soy sí le sorprendía, que no lo hubiera hecho ya, y la verdad es que si habían situaciones que pasaban que me hacían excitarme muchísimo, hubo veces en las que me metía al baño a masturbarme y por las noches ya en casa lo mismo, me era muy erótico ver a las chicas como se arreglaban todos los días.
Un día de quincena, había muchos hombres, si se les dejaba esperando terminaban por irse, y eso a las niñas no les gusta es como perder trabajo, habría que hacer lo que fuera para retenerlos mientras las niñas se desocupan, pues bueno, había mucho trabajo, lo estaban sacando lo más pronto posible ya que ellas tienen que cumplir con un tiempo mínimo, ya que ellos pagan por más tiempo, así que quedaron sólo dos chicos en la sala, se les ofrecieron bebidas, y les dije que en un momento salía una chica para atenderlos, pero uno de ellos me pregunto que si yo no le podía dar servicio, de nuevo mi corazón se me salió del pecho, mis piernas me temblaron, mi vagina ni contarlo, ya me jalaba, uno de los chicos me dijo que el me apoyaba con cobrar si había otro más, total un palito por el tiempo invertido, en cuanto se desocupó una habitación, lo pase , le pregunte su nombre, le cobre, le dije que se pusiera cómodo regresaba en unos minutos y salí, supongo que salí con una enorme sonrisa en la cara porque las niñas que habían afuera me empezaron a hacer bulla, me desearon buena suerte y adelante, entré en la habitación, el solo estaba sentado a la orilla de la cama con toda su ropa puesta me dijo que estaba muy nervioso, un amigo de el le había recomendado este lugar por que había chicas muuuy buenas, mientras me hablaba vi que era un chico mucho más joven que yo, me pareció de muy buen ver, me encantó la manera en que tenía su cabello desordenado, traía buena ropa, el se veía bastante bien, me pareció guapo y lo único que quería era hacerlo sentir bien y sacarle el miedo de estar ahí, comencé a quitarme la ropa la verdad es que ya estaba muy excitada, ya quería metérmelo hasta el fondo, le dije que si quería que le ayudará a desvestirlo, pero lo hizo el solo, se veía muy bien desnudo, delgado, su piel clara firme, su pene de buen tamaño, igual clarito, derechito, poco bello en sus piernas, la verdad es que me parecía delicioso, le pedí que se recostara boca abajo en la cama, y me senté en su espalda para darle un masaje, le toque toda la espalda, sus nalgas me esmere por masajearlas, sus piernas igual me deleite con ellas, después le dije que se volteará y por fortuna ya la tenía bien parada, me estaba gustando todo eso, así que la verdad me importo poco lo que las niñas me contaban de lo que era un servicio, y me dedique a gozarlo, me le encime y me dedique a besarlo por largo rato además de que el besaba bastante bien, eran muuy buenos besos, comencé a bajar al pecho y llegue a su rico pene, le puse el condón y le comencé a mamar la bonita verga, todo eso me estaba gustando quería hacerlo como lo hago con todas mis relaciones y no como negoció el chico me estaba gustando más cada vez, seguí bajando a sus testículos, igualmente le di buenas lamidas y cuando podía verlo veía que tenía sus ojos cerrados pero se notaba que lo estaba disfrutando, y ardía de ganas de seguir haciéndolo pasar rico me le sente y le di otra sesión de besos cosa que hacia que me excitara más, no hubo necesidad de lubricarme, ya estaba más que mojada aún así yo no tenía un lubricante y no se me ocurrió pedirle a alguien, bueno con muchas ganas lo monte, para esos momentos ya no lo veía como un cliente me gustaba mucho y estaba ultra excitada decidida a gozar, así que me monté, me lo fui metiendo poco a poco de manera de que lo gozáramos más el sin abrir los ojos solo hacia ligeros sollozos, yo pasándola como nunca, me movía rítmicamente pero sabía que no tenía demasiado tiempo así que me baje de el y le dije que lo hiciéramos de perrito, le verdad es que es una de mis posiciones favoritas así que se me puso detrás y me comenzó a bombear muy bien lo sentía en lo más profundo de mi y me hacia sentir muy rico, me estaba gustando mucho, por un momento pensé que ya estaba a punto de eyacular pero no lo iba a permitir sin antes terminar yo , así que le pedí de nuevo que me dejara montarlo y volví a metérmelo pero ahora me di a la tarea de frotar mi pelvis con la de el para que yo llegara al clímax, moría de ganas de venirme encima de el, se que para eso soy un poco enérgica tengo que poner un poco de fuerza extra para tener un orgasmo así que esta ves no era la excepción pero sentí como el se me estaba viniendo, así que puse un poco mes de fuerza y logre tener mi orgasmo, me deje caer sobré de el, y el lo único que decía era wow! Dijo wow! cómo mil veces! la verdad me sentía muy satisfecha y muy complacida conmigo misma! había hecho algo completamente diferente ya nadie me podía contar lo que es ser una prosti! ya lo había probado una ves! y por lo menos esta ves estuvo muy rica! el se quedo sentado en la orilla de la cama y le pregunte si quería que le quitará el preservativo o el se lo quitaba o de plano lo guardaba de recuerdo, me dijo que estaría muy bien que si lo valía , sólo de dio risa y le pase toallitas húmedas, terminamos de arreglarnos y nos abrazamos para besarnos de nuevo, así estábamos cuando me fueron a tocar a la puerta para decirme Tiempo!!! Lástima se me acabo mí veinte, conociéndome lo hubiera hecho más veces, pero no fue así ese día, total me prometió regresar la próxima semana, cosa que sí cumplía cada que iba, lo único malo es que deje de ir a trabajar en ese lugar por que yo tengo una profesión que atender y la de puta solo es un hobbie. Fue una lástima no volver a verlo, me gustaba mucho pero supongo que lo que más me gusta pensar es que a este chico yo le llevó 12 años y que en esos momentos yo le llame la atención.

Publicado en: Relatos porno

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