Un sábado en el supermercado

No me había dado cuenta lo puta que era hasta ese sábado en el supermercado que alborote a dos señores exhibiéndome para ellos.

Un sábado estaba de compras en un supermercado, yo soy trigueña de 1.7 m de estatura, senos medianos redonditos y un cuerpo bien formado, mis piernas llaman mucho la atención por lo bien torneadas que están y mis nalgas ni que decir, siempre me la quedan mirando y más de uno se pasa de la raya y me las toca

Ese día vestía una falda cruzada, es una falda abierta que solo cuando te la amarras en la cintura se cruza y quedas cubiertas y un suéter de cremallera delantera, a mí siempre me ha gustado mostrar un poco mis senos así que la cremallera por supuesto no estaba cerrada hasta arriba, así que se veían un poco los senos además no llevaba brasieres.

Estaba por una de las góndolas mirando algunos producto cuando de pronto mire por un espejo que había enfrente un hombre detrás mío que me miraba descaradamente mis nalgas, me quede paralizada y aturdida, cuando reaccione me fui con el carrito a otro sector, mi sorpresa fue que casi que enseguida el hombre estaba otra vez cerca de donde yo estaba, un poco asustada y extrañada a la vez me voltee para mirarlo fijamente y tratar de encararlo, pero creo que fue un error porque él dirigió inmediatamente la mirada a mis senos y estos me traicionaron ya que yo por el miedo que tenia y un poco por la extrañeza tenia los pezones endurecidos y se notaban por encima del sueter, me corrió como una electricidad por todo el cuerpo y termine excitándome con la situación.

Me fui a otra góndola pero ya pensaba en la maldad de ver que hacia el hombre si yo le seguía el juego y le mostraba un poco mis encantos, así que disimuladamente cuando iba hacia la otra góndola me baje un poco el cierre del sueter para que se vieran mas mis senos y me gire un poco la falda,.

Efectivamente no había terminado de llegar yo a la otra nave del supermercado cuando el hombre ya estaba allá, así que comencé con mi juego, me incline hacia el carrito para que se viera en todo su esplendor mis senos y mi sorpresa fue que el señor se aproximo mas como para ver mejor y además se acariciaba por encima de la bermuda la verga, eso me puso a mil, le di la espalda y me pase la mano por las nalgas como alisando la falda, a conciencia de que con esa maniobra se notarían mas las nalgas, lo hice a propósito, mi sorpresa fue que el señor se arrimo y me dijo perdón señora necesito mirar ese precio y sin esperar respuesta me sobo su verga endurecida por mis nalgas, fue tal la excitación que me produjo que yo no me movi y el se apretó mas fuerte y ahí si me movi y lo deje a el ahí parado.

Me fui un poco hacia el extremo y espere que pasaran unas personas que estaban por ese lado y cuando en la nave estábamos el señor y yo me agache en cuclillas a sabienda de que si el mirana iba a verme toda mi ropa tanga y efectivamente el miro y vi como se le subia el bulto y me dio risa, no se si el lo noto pero me pare y segui recorriendo el supermercado. El señor me seguía en la siguiente estantería nos volvimos a encontrar solos y yo discimuladamente subi un pie en un lado del carrito para que se me abriera la falda y volver a mostrarle mi tanga que ya la sentía humeda, pero para mi sorpresa no me había dado cuenta que en ese momento había otro señor mirándome y ese fue mas atrevió se arrimo y me susurro diciéndome quitate la tanga aquí mismo. La verdad que lo que sentí fue como un orgasmo y temblé un poco.

Sin embargo mire a todos lados solo vi a los dos señores que se sobaban sus vergas y por encima de la falda me comencé a bajar las tangas después meti mi mano por la apertura de la falda y termine de bajarme la tanga y la deje a medio muslo, sentí que me corría jugo vaginal por mi muslo así que los apreté y los sobe un poco y fue sensacional lo que sentí, con un movimiento de mis piernas y mirando que no hubiera nadie más deje caer mi tanga al suelo y me fui de ahí, de reojo mire y vi que el primer señor fue más rápido y la recogió la empuño y comenzó a olerla eso me encendió mas, pero me dio miedo que los jugos que escurrían de mi vagina cayeran al piso ya que no tenía la tanga puesta.

Me fui a la caja a pagar y mientras hacia la cola sentí que alguien se me arrimaba era uno de los señores, se apretó contra mí y mientras pagaban dos personas que había delante mío, este señor se sobo todo lo que quiso en mis nalgas y yo lo deje, sin embargo me invadía el pánico de que alguien se diera cuenta y armara un tropel, o me viera alguien conocido en esas, fueron como siete minutos que duro la sobadera, estuve a punto de tener un orgasmo pero me contuve.

Cuando llegue a mi casa lo primero que hice fue darme una masturbada espectacular.

Publicado en: Relatoseroticos

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