Un polvo muy salvaje

En la playa había varias barcas utilizadas para la pesca, que las parejas aprovechaban para resguardarse en ellas, para tener sexo un poco alejado de las miradas de los viandantes.

Nos bañamos juntas, estábamos un poco colocadas de todo lo que bebimos, siempre nos damos besos en la boca, picos que se suelen llamar, pero ese día fueron más intensos, vamos, que comenzamos a tener sexo, nos besábamos en el agua, mientras nuestros pechos se erizaban, producto de nuestra excitación y por el agua, sus manos se deslizaban por todo mi cuerpo y las mías por el suyo, comenzó a lamer mis pechos de una manera muy sensual, yo hacía lo mismo con ella, estábamos muy a gusto dándonos placer la una a la otra, me coloque dándole la espalda pegando mi cuerpo al suyo, ella tocaba mis pechos al tiempo que comenzaba a masturbarme, yo estire mi mano hacia atrás para tocar su sexo, era muy incomodo por lo que decidimos salir del agua.

Nos acercamos a una de las barcas donde habíamos dejado la ropa, nos tumbamos encima y seguimos a lo nuestro, nos besábamos, lamiamos nuestros pezones, nos masturbábamos mutuamente, de repente aparecieron dos policías locales, que nos esposaron por escándalo publico, yo lejos de creer que era verdad, empecé a insinuarme a uno de ellos, entre ellos se hicieron una señal, parece que les gustaba el plan, el mío me puso contra la barca, sin quitarme las esposas bajo su cremallera y comenzó a rozar su dura polla contra mi coño depilado y húmedo, yo estaba muy excitada y no hacía más que decirle que me follara, que se dejara de juegos y que me echara un polvo muy salvaje.

El no se corto para nada, parecía que le gustaba mi proposición, note como metía su polla dentro de mi coño, nos estremecimos de placer los dos, comenzó a follarme y empujar como un bestia cogiéndome por las caderas, yo me movía para ayudarlo, pero rápidamente se canso, se tumbo en el suelo poniéndome sobre él para que saltara sobre su dura polla, no me quito las esposas por lo que me resulto muy excitante botar sobre su dura polla con las manos esposadas atrás, me producía una gran excitación sentirme así poseída y vulnerable a sus acciones, el me cogía por las caderas ayudándome, no me hacía mucha falta, saltaba como una loca sobre su polla, en un momento dado, me puso de rodillas apoyando mis pechos sobre la barca, penetrando mi culo sin previo aviso, entonces me agarro del pelo tirando hacia atrás, me daba fuertes palmadas en mis nalgas, eso me excitaba mucho, llego un momento en el que me cogió por el cuello y simulaba asfixiarme mientras me decía cosas como:

-Te voy a follar como te mereces, puta, córrete, que te gusta que te follen.

Eso me excitaba aun más, pero yo aun le pedía más producto de excitación, le pedía un polvo muy salvaje, que siguiera fallándome el culo, y dándome palmadas sobre mi trasero, que quería correrme ya, así siguió hasta hacerme estremecer de placer, yo gritaba como una loca, gracias a un orgasmo salvaje.

Luego me soltó las esposas, dándome las gracias por el mejor polvo de su vida, no sabía, ni siquiera se imaginaba, que también había sido el mío, menudo orgasmo había tenido.

Como él no se había corrido aun, nada más que me soltó, me puse a chupar su polla pidiéndole que me lo diera todo, el me decía que quería correrse sobre mis pechos a lo que accedí gustosamente, en ese momento llego mi amiga para unirse a nuestra fiesta, mientras ella le chupaba y lamia los huevos, yo no dejaba de lamer su polla sin cesar mientras le masturbaba al mismo tiempo, el gemía de placer sin parar, por lo que no tardo mucho, se corrió dándome todo su semen por encima de mis pechos.

Fue un polvo muy salvaje ya que me gusto un montón, nos despedimos para no verlos más, riéndonos entre nosotras de que era la multa mejor puesta de sus vidas.

Publicado en: Relatos porno

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