Un Negro llamado Hombre

Todos los veranos salgo de vacaciones fuera de mi ciudad, este año, se me ocurrió visitar un pueblo pintoresco, donde la mayor parte de la población es de color, nadie de mis amigos quiso ir conmigo todos desean ir a lugares vacaciones, como Acapulco, Cancún, Vallarta, en fin lugares donde todo sea muy turístico pero visitar ruinas y pueblos denominados “Mágicos” no eso lo consideran aburrido, yo anuncie mi viaje a ese pueblo donde los negros son la mayoría, quería verlos danzar, según me habían comentado sus cantos y danzas eran una verdadera joya para quienes nos gusta, la cultura, a mi me dicen loco, por que me agrada la poesía, el teatro, la música, en fin, todo eso que llena el espíritu hice mi reservación en el que considere un hotel a las alturas de mis posibilidades, compre mi boleto y una mañana me salí de casa con destino a “Buenaventura” recorrí gran parte del estado ya casi cerca de noche llegue después de bajar la sierra y ver los hermosos paisajes que se ofrecen a la vista, y un gran cansancio en las posaderas, llegamos a ese hermoso pueblo, a un costado del parque estaba la terminal baje del autobús y maleta en mano, busque el hotel el cual me parecía gracioso por el nombre se llama “La mula de San Simón” no me costo trabajo estaba cerca llegue y me presente en la administración un mulato, me atendió reviso mi reservación y me indico cual Era mi habitación. Entre con ganas de asearme y después salir a cenar algo, el cuarto solo tenia, una cama, una mesa, un tocador, y pequeño closet, una silla y encima de la mesa un cenicero, un florero, y una tolla, con un pequeño jabón de barra y dos bolsas de jabón liquido. Acomode rápidamente mi equipaje ya que estaría en ese pueblo solo 5 días, me bañe, me vestí y Salí cámara en mano y mi bolsa que siempre llevo con mis enceres y dinero, aunque ahora solo llevaba las tarjetas de crédito y la de debito, cruce el parque, y en medio de el me detuve, para ver la fuente en donde estaba una imagen religiosa la de un santo de color, como no sabia quien era pregunte a una dama que estaba sentada ella de indico que era , San Benedicto, tome mis primeras imágenes fotográficas después me dirigí hacia un restahorant que se veía agradable me senté y comí algo de la carta, terminada mi mínima comida, pensé volver al hotel y al otro día emprender mi recorrido por este llamado pueblo mágico volví a cruzar el parque, mire mucho gente caminando rápidamente no sabia hacia donde, pero todos alegres caminaban yo no se de sus costumbres así que pensé en descansar el día había estado caluroso la noche se notaba fresca así que no se porque me senté a descansar en una banca que estaba solitaria como casi todo el parque, observaba, el tumulto de gente que avanzaba hacia las afueras del pueblo, en fin así estaba que no note cuando un moreno de gran estatura, se paro justo frente de mi, me interrogo con una voz que sonó hermosamente varonil < valla chico, que haces que no va, para el llano, es noche de tamboreé, y hoy precisamente hoy baila la negra Nicole, vente vamos que se hace tarde y va comenzar ya> no se porque pero me dio confianza su modo de hablar, y sin pensarlo le seguí, caminamos cerca de un kilometro sudados y cansados llegamos justo en el momento que comenzaba a sonar, el tambor, tu tan-tan. Hera suave melodioso todos tomaban su lugar, o se acomodaban dejando un circulo, en medio del llano, mi atractivo y moreno encendido acompañante se me había perdido entre la muchedumbre, yo me dedique a tomar fotos de lo que se iniciaba, al primer tambor se le unieron mas y mas tambores y se escuchaba a lo lejos una flauta que ponía la piel “chinita” no se de donde salieron unas mulatas y entraron al círculo bailando sus hermosos cuerpos que parecían tallados, por un escultor supremo, se meneaban con cadencia de trópico como si gozaran la música y fuese su motor el sonoro, tam-tam se fue haciendo mas frenético al avanzar el tiempo, las mulatas parecían de otro mundo, la música había motivado a la gente reunida a emitir sonidos suaves y lo que comenzó siendo un murmullo se trasformo, en una fuerza extraña que hacia que el suelo vibrara, el frenesí en la danza aumentaba de repente un fuerte grito como aullido de algún animal nos volvió ala realidad, ese grito, anunciaba la presencia de la mulata Nicole, quien hizo su entrada en hombros de cuatro mulatos, todos bellos, y ella en su palestra tendida como una reina de ébano, así llego al centro de la pista, donde la depositaron en el suelo y los tambores iniciaron un su tam-tam con mayor fuerza, de repente, la hermosa negra se levanto e inicio una danza primero de movimientos cadenciosos y a medida de que el tiempo avanzaba, se hizo mas y mas fuerte, eran movimientos como los de una leona en la pelea por la sobrevivencia, realmente su danzar me cautivo me lleno de raras energías la luz que iluminaba el llano no provenía de las lámparas no sino de tres grandes hogueras, y el aroma de la leña de pirul embriagaba el ambiente llenándolo de mágica esencia muchas mujeres se unieron a la danza todas haciendo rueda en torno de la Negra que sabiendo que era el centro de tan mágica ceremonia, hacia una danza sin igual, no se que tiempo duro, perdí por horas el contacto con tiempo y espacio de repente una a una de las frenéticas bailarinas fue cayendo al suelo me imagino que victimas del cansancio, de la nada aparecieron los hombres de color trayendo la palestra donde la transportaban ella yacía tirada en el suelo y se movía aun con gran delicadeza y respeto la pusieron en su trono y a una voz de quien mandaba levantaron su preciado cargamento y desaparecieron en la sombras de la noche las hogueras ya habían consumido casi toda la madera de pirul la luz era baja ya se inicio la caminata de regreso yo me acompañe de la multitud no conocía a nadie ni nadie me conocía, pero todos caminábamos con rumbo al pueblo, ya en la entrada del mismo apareció mi guapo mulato, me agradeció el haber estado en el llano, yo solo le mencione que no lo había mirado ya el sonriéndome con una picardía tremenda me indico que el si me había mirado, tomar muchas fotografías, caminamos los dos haciéndonos compañía, al llegar al parque me despedí, fui a mi hotel el reloj marcaba las 3 de la mañana. Fui a mi habitación y me despojándome de la ropa me metí de nuevo al baño, había sudado demasiado me sentía mal con el olor a sudor y la ropa me olía a humo lave mi cuero con agua y jabón mi cabello con shampoo y enjuague, y ya mas fresco, seque mi cuerpo y sin ropa me dispuse a recostarme, no encendí la luz sabia que estaba solo, pero al recostarme sentí un bulto y la sorpresa me hizo saltar pero unos fuertes brazos me detuvieron y en oído escuche una voz ya conocida que me calmo por respuesta, dije un si que se ahogo en un beso que me hizo vibrar todo mi desnudo cuerpo sus manos parecían expertas en las caricias me recorrían el cuerpo, hasta los últimos rincones, sus dedos gruesos me hacían sentir algo extraño en mi, sus piernas gruesas y duras me provocaban sensaciones extrañas, baje mis brazos para llevar mis manos a su paquete, el no me lo permitió, las subió de nuevo a su cuello, y continuo besándome mordiéndome los labios, besando mi cuello, en mis oídos dejabas suspiros y pequeñas mordidas, sentí un gran placer cuando su boca enmarcada en una barba de candado se pego a mis tetas las cuales están algo desarrolladas, y la engullo como un hambriento bebe, sentí una plena realización que sin decirle nada me baje a su vientre en busca de su pene para darle placer oral y fue una gran sorpresa para mi juro que es el pene mas enorme que he visto en toda mi vida y de un grosor espantoso, sentí temor, pero a la vez quería saber que se siente tener dentro de uno algo así y armándome de valor, lo probé su olor era fuerte, pero así lo metí poco a poco no me cabía casi en mi pequeña boca, pero la abrí tanto que parecía que las comisuras de los labios se me iban a romper no entro toda, pero si algo y el gimió, yo trate de hacerlo lo mejor que podía, fue en ese momento que sentí como enterraba uno de sus gruesos dedos en mi ano, no niego que me causo dolor pero lo deje después fue otro mas y otro, sentía mi esfínteres muy dilatas pero gozaba con ello, me dio la vuelta y clavo su lengua en mi ano, que placer tan grande sentí, yo continúe tratando de mamar esa enorme verga negra, el metía su gruesa lengua en mi interior sentía mi culo lleno de saliva después de un rato que pareció eterno me volteo boca abajo y abrió mis piernas yo sinceramente deseaba ser poseído por el, cuando coloco su gran capullo en mi cuevita de amor afloje lo mas que pude no hice fuerza, el poco a poco la enterró al sentir la cabeza dentro de mi quería gritar mejor mordí la almohada, sentía que me estaba partiendo en dos, pero deseaba que continuara el con gran habilidad, me dejo un rato a que me acostumbrara a el y fue poco a poco metiéndola, juro por dios que el placer es inmenso, me sentía como si fuese empalado pero estaba gustoso cuando mi cuerpo se acostumbro a su enorme y grueso visitante, se inicio en mi el goce de un placer que hasta ese momento no conocía, me follo de una manera que no lo habían hecho mis anteriores amantes, así durante largo tiempo le dio placer a mi recto, y el gozaba en mi oído decía por respuesta se enterró mas y mas cada momento sentía que estaba muy adentro, pero gozaba sintiéndolo en mi después de mas de 20 minutos el se pego mucho a mi y como una fiera herida casi grito al momento que en mi interior recibía una gran descarga de leche negra, caliente y espesa, fue cuando me percate que no se había puesto preservativo, era muy tarde para arrepentirme y me encomendé a Dios y bueno ya que, el me abrazo fuertemente y nos colocamos de lado así después de un rato su verga se fue bajando y salió de mi sin dificultad fue cuando le reclame su descuido me sentía mal el me beso y me dijo no tengas miedo yo estoy limpio y se que tu también, me abrazo, me beso y en sus brazos me dormí. Despertamos ya entrada la mañana, cuando llamaron a la puerta y para hacer el aseo, pedí volviese en una hora después, cuando se marcharon nos metimos al baño y a luz del día vi lo enorme del miembro que había estado en mi me toque por inercia mi colita y la sentí bastante inflamada. Pero estaba feliz el golosamente me empino y me dio otra vez un masaje interior de recto aunque doloroso le goce y cuando se descargo sentí como escurrían por mis piernas sus espermas calientes, dejo que su enorme amigo se saliera solito y nos acabamos de bañar saco de la bolsa de su traje un calzón faja y me pidió lo usara antes de marcharse me dio un beso, me sentí una mujer aunque se que no lo soy, me dio su tarjeta la cual puse en la mesa antes de leerla me vestí y ya vestido vi las sabanas que estaban llenas de sangre, si de mi sangre, las tome y les puse peróxido que llevaba por el tinte que uso, una vez que desaparecieron las manchas puse encima los cobertores y me Salí a seguir conociendo el pueblo entonces leí la tarjeta la cual decía, Dr. Samuel Akire Gallar. Medico cirujano miembro del colegio medico , y tenia su domicilio, y el de su consulta así como el horario, de consulta, me sentí bien y con una nueva ilusión que me ha llevado a volver continuamente a Buenaventura, el mágico pueblo donde encontré el amor de un negro al cual llamo HOMBRE.
Leodobar.

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