Trio de sexo duro

Soy una mujer que siempre se ha cuidado mucho, gracias a la buena alimentación, al ejercicio físico, sobre todo correr y gimnasio y a una estupenda genética, tengo un cuerpo diez, según los chicos estoy muy buena.

Ahora que llega el buen tiempo suelo ir menos al gimnasio y salgo más a correr y lo suelo hacer en un gran parque que hay cerca de mi casa. Era temprano sobre las seis y media de la mañana, antes de ir a trabajar y como podréis imaginar no había casi gente a esas horas, alguno como yo que lo hacía antes de trabajar, pero sobran dedos de una mano para contar quien madruga tanto para hacer deporte.

Me gusta mucho correr por entre un pequeño bosque que hay dentro del parque entre sus árboles, pero esta vez no fue como siempre, cuando iba corriendo oí a lo lejos como unos gritos, me pare y escuche siguiendo los pasos de esos gritos entrecortados escuchándolos cada vez más cercanos, hasta que llegue junto a un árbol donde vi algo impactante, creía que alguien se había manchado pero más lejos de la realidad, había una chica apoyada en un árbol desnuda y con una pierna levantada, y detrás de ella, también desnudo un chico cachas sujetándole la pierna en alto y fallándosela como un animal salvaje en celo, se la metía una y otra vez y ella gemía y en ocasiones daba gritos con cada empujón de el.

La agarraba de los pechos mientras ella le pedía más, ella pronto se dio la vuelta y se puso en cuclillas para dejar su boca a la altura de su polla dura y humedecida por el coño de ella, se la metía entera en la boca hasta llegar a los huevos e intercalaba la mamada con alguna masturbación apretándosela con fuera y llevándola adelante para atrás a todo ritmo, le echaba la cabeza para atrás gimiendo de placer y la agarraba con fuerza del pelo para que no dejara de chupar, en alguna ocasión ella paraba y comenzaba a chuparle los huevos metiéndoselos enteros en la boca y apretándolos con los labios y la lengua.

El estaba en el cielo pero no más que cuando ella le metió el dedo por el culo sin previo aviso y comenzó a moverlo como una loca, el gemía de placer al haberle encontrado el punto g cosa que nadie había conseguido nunca antes ya que nunca le habían hecho es ni siquiera se lo había planteado según decía él, yo estaba muy cachonda y ya me había quitado la parte de arriba y con mis pechos al aire me los acariciaba y chupaba con la lengua empujándolos hacia mi boca con las mano debido a su tamaño, con la otra mano la había metido dentro de mis mayas sin bajármelas y me masturbaba el clítoris, no me habían visto pero no me valía solo con ser espectadora así que fui hacia ellos.

Desnudándome del todo y me agache detrás de el, acercando mi lengua a su culo y metiéndosela a la vez que ella metía sus dedos, ninguno dijo nada de que les molestara todo lo contrario, incluso ella paro un momento y me sonrió, mientras ella se la chupaba yo también comencé a acariciarle los huevos con fuerza e incluso en algún momento le daba pequeñas puñetazos que le ponían aun mas cachondo, gritaba “mas fuerte no pares por dios”, poco después ella se hecho en la hierba boca arriba y él se puso encima con las manos apoyadas en el suelo a ambos lados de ella, metiéndosela sin parar empujando con todo su cuerpo, yo me puse de rodillas encima de la cara de ella y mirando hacia el comenzamos a besarnos mientras ella me comía el coño como nunca antes lo habían hecho nadie.

Yo movía mis caderas en todas direcciones cambiando de adelante atrás a hacerlo en círculo, el me comía los pechos con cada embestida que hacía a la otra mordiéndomelos y soltándolos al echarse para atrás lo cual me volvía loca, estábamos disfrutando los tres como pocas veces y no queríamos que acabara, así que para estirarlo y disfrutar más nos cambiamos de postura, esta vez me eche yo boca arriba mientras ella de rodillas entre mis piernas me comía el coño metiéndome la lengua dentro de mi coño húmedo y mientras yo me acariciaba los pechos y me pellizcaba los pezones tirando de ellos y estirando los al máximo.

El se puso de pie detrás de la otra chica y flexiono sus piernas hasta que en un empujón brutal se la metió por el culo hasta el fondo, ella soltó un gemido que parecía más un grito y el moviéndose flexionando las piernas la embestía a la vez que le daba fuertes azotes en las nalgas, estábamos todos a punto de corrernos aunque no queríamos era inevitable, y alguien lo soltó, corrámonos juntos todos.

No tardamos en que sucediera yo ya metiéndome los dedos en mi coño acompañando a dos de los suyos y su lengua, me corrí en toda su boca soltando un río inacabable, el oyendo mis gemidos y palabras “de no pares, por dios” y ella gritando con su lengua dentro de mí al notar el semen caliente del otro recorriendo el interior de su culo sin dejar de azotarla y empujando con todas sus ganas también se corrió sin poder evitarlo.

No volvimos a coincidir pero cada vez que paso por ahí paro unos segundos y me acuerdo de ese trio de sexo duro y hasta me humedezco toda la maya del fantastico polvo.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatos de trios

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