trio de sexo con miel

Soy un chico de 38 años, tengo una compañera de trabajo que es un pivon.

Tiene unos ojos grandes preciosos, unas caderas que llaman al sexo, unos pechos súper hermosos, no los había visto nunca pero se intuían.

Ella sabe que llama la atención y lo sabe explotar con sus prendas ajustadas y sus escotes, solo el olor de su perfume me excita, su forma de caminar, de fumar, todo en ella es sexy.

Yo he de decir que estoy casado, pero me pone muchísimo, un día se lo comente a mi esposa, no le pareció muy bien, pero tampoco le disgusto la idea de un trió con ella.

Solo me puso una condición que me corriera con ella y no con mi compañera.

Yo no sabia como indicarle nada, he de decir que soy guardia de seguridad, ella compañera mía, pero de distinta rama dentro del mismo centro, nos cruzamos por las escaleras, de vez en cuando coincidimos al café, ademas es muy agradable, me gusta su compañía.

Un día vi la oportunidad, estábamos tomando el café, por lo que aproveche para invitarla a cenar con mi mujer y conmigo, mi mujer es arquitecto por lo que vivimos bastante acomodados, con chalet, coches buenos.

Ella dijo que valía, pero que si era para que llevara a su pareja, no podría ser, su novio la había dejado hacia unos meses.

Llego el día de la cena, nos juntamos cerca de mi casa, tomamos unos vinos para luego dirigirnos a mi casa, mi mujer y ella hablaban con mucha soltura y lo estaban pasando genial.

No esperaba el giro que dio la noche, pero fue para bien, llegamos a casa, yo súper nervioso porque no sabia como entrarle, no me hizo falta hacer nada.

Mi mujer le enseño la casa, al llevarla al dormitorio ella vio varios juguetes encima de la cama, lubricantes, bala vibradora, arnes de penetración, algo de lencería….

Ella se dio cuenta de lo que pasaba y no tardo en reaccionar.

Estábamos preparando la cena, cuando mi compañera de trabajo se acerco a mi mujer y comenzó a rozarse con ella, le soplaba en el cuello de forma muy sugerente mientras me miraba fijamente a los ojos de forma insinuante.

Se coloco detrás de mi mujer pasando sus manos por sus caderas, eran dos Diosas en celo.

Comenzó a tocar a mi mujer sus pechos, no me podía creer estar viendo aquello en directo, las dos son guapísimas y dos pivones.

Mi mujer se giro comenzando a besarla muy sensualmente, tocaban sus pechos e iban despojándose de su ropa, de una manera que me tenia como loco, entonces ella se acerco a mi con mi mujer y se puso a besarme.

Fue maravilloso sentir aquellos labios sensuales, carnosos, dulces, poner mis manos en aquellas caderas ya desnudas, solo cubiertas con un body negro de encaje que dejaba los pezones al aire.

Comenzamos a besarnos los tres alternativamente, era maravilloso sentir esas dos diosas rozando sus cuerpos contra el mio, yo estaba totalmente empalmado hacia ya rato.

De repente ella cogió la miel que había para el postre y con la cuchara de servirla la dejo caer sobre los pezones de mi esposa, para luego sujetarlos con sus manos para lamerlos suave y sensualmente, yo me coloque detrás de ella, besando su espalda, tocando sus pechos, sus caderas, mientras veía como lamia los pezones de mi esposa.

La cosa se fue animando, tumbo a mi esposa sobre la mesa untándola de un hilo de miel por su abdomen, bajando hasta llegar a su coño súper rasurado, mi esposa no dejaba de arquear su espalda mientras gemía como una loca.

Yo no podía contenerme mas, así que me quite el boxer y la penetre desde atrás.

Oh Dios! fue maravilloso sentir lo húmeda que estaba, el calor de su coño rodeando mi polla, yo no quería parar, ella entonces dejo de lamer el coño de mi esposa, se giro diciéndome que continuara yo.

Me dio una bala vibradora para que estimulara el clítoris de mi esposa y ella se agacho para lamer mi polla.

Era genial sentir sus labios rodeándola, la chupaba genial, sus movimientos eran sorprendentes, mi mujer es muy buena pero ella, no se si por las ganas que le tenia, pero era genial, nunca había sentido algo así.

Después de un rato, mi esposa se coloco un arnés de penetración para follarse a mi compañera de trabajo.

Nos fuimos a la cama, se colocaron tumbadas boca arriba, una con su cabeza hacia la cabecera y la otra hacia los pies, entrecruzaron sus piernas en forma de tijera, mi mujer la penetraba a ella.

Las dos movían sus caderas, yo cogí dos balas vibradoras para estimular el clítoris de ambas, mientras yo lamia sus pezones alternándolas.

Mi esposa comenzó a masturbarme mientras ellas dos seguían follando como locas, es muy excitante ver los mujeres tan hermosas retorciéndose de placer.

Cada vez gemían mas y mas rápido y no dejaban de moverse.

Llego un momento en el que las dos se olvidaron de mi, para disfrutar y correrse retorciendo sus espaldas agarrándose a las sabanas.

Yo no podía mas y comencé a masturbarme, viendo aquello tan espectacular.

Ellas se corrieron y yo casi al tiempo encima de las dos al mismo tiempo, puesto que estaba de rodillas delante de las dos.

Luego caímos dormidos, puesto que fueron un buen par de horas entre unas cosas y otras.

No me corri con mi mujer ni con ella, algunos diréis, para hacerte una paja, no merece la pena.

Creerme que valió la pena el trio de sexo con miel y mucho mas de lo que os imagináis, si no, probáis alguna vez algo así.

Publicado en: Relatos de trios

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