Trio con mi bajista

Ella está acostada en el sofá contándome todas las cosas ricas que hace con Alicia, tomandose mi vino, riéndose a todo pulmón y todavía no sabe que entre Samuel y yo le vamos a dar la tranca de su vida esta noche.

– dentro de un rato viene Samuel, vamos a tener que compartir la cama los tres, si no quieres dormir en el sofá.

-aquí? Ni loca Dalila, yo voy para la camita rica de ustedes.

Cloe, como les contaba en mi primer relato, en este tiempo es una chica de 22 años. Muy blanca con pequitas en la nariz y la espalda, y los ojos oscuros. Un cuerpo muy bonito con un culito parado y tetas pequeñas pero hermosas, las caderas anchas y fina cintura y las piernas torneadas. Ella y yo tuvimos una quasi experiencia anterior juntas; las dos lo hacíamos por primera vez y no en las mejores condiciones; pues todos nuestros colegas de trabajo estaban en el estudio donde aquella madrugada nos tocamos y besamos las dos, escondidas en la oscuridad.

Pero esta noche la voy a hacer tener todos los orgasmos que su blanco cuerpecito pueda soportar. Samuel toca a la puerta, ella se pone de pie y va a abrirle dando saltitos. Siento como los músculos de mi vagina se endurecen y contraen y estoy segura que me he humedecido… Ay Cloe, Samuel y yo hemos soñado con esta noche un montón de veces. En cuantas ocasiones lo hice venirse sobre mi cuerpo solo hablándole de mi fantasía de verlo dándote pinga por ese culito lindo que ahora se mueve por mi sala… Todavía tengo que esperar un rato más y saco otra botella de vino que tu descorchas con apuro y comienzas a beber antes que nadie.

Pasadas las doce ya mi cuerpo está que no puede más, te he visto rozar a Samuel en varias ocasiones, y te juro que si yo tuviera un rabo ya me hubiera explotado en eyaculaciones unas cuantas veces. Yo solo puedo mirarte, a duras penas aguanto los deseos, disimulo. Hace un rato Samuel pasó y me dijo, cálmate que se te ve en los ojos.

– me voy a acostar- dice ella – ustedes pueden venir cuando quieran, no tengan pena, están en su casa, bromea y se va.
Nosotros no demoramos más de 5 minutos en la sala, recogemos el desorden muy de prisa, aunque sólo para hacer tiempo y disimular el desespero que teníamos por estar en la misma cama con ella, en realidad el desorden puede ser recogido mañana.

Apagamos todas las luces y entramos los dos en silencio al cuarto, Cloe aún esta despierta tendida en la orilla izquierda de nuestra cama, sobre su lado derecho así de cara a la pared con sus nalguitas para el centro donde yo me puse como me lo ordenó Samu, y él al otro lado. Cuando supuestamente todo debe ser tranquilidad es cuando mi corazón esta latiendo a mil por hora. Samuel agarra mi mano y trata de ponérmela sobre ti, el quiere que la primera advertencia que tengas sobre lo que va a pasar es que yo soy quien quiere hacer esto y no porque él lo desee sino porque lo deseo yo misma y quiero incluirlo a él.

Forcejeamos un rato Samuel y yo hasta que por fin mi mano acaba en tu cintura. Tu ríes con malicia mjmjmj. Siento tu voz, diciendo: que tu quieres? Están pa comerme, diabla? Y me agarras esa mano y la subes hasta tu seno izquierdo, por debajo de tu camisa de dormir, y por fin, por fin puedo sentir la piel de tus tetas en mis manos, porque aquella madrugada todo lo que pude hacer con tus pezones fue morderlos por encima de tu blusa; ahora estoy masajeando tu pezón izquierdo con mucha violencia. Con tu mano sobre la mía me aprietas duro para que aplaste tus pezones, toda la piel al rededor de ellos. Samuel tiene su mano en mi raja y ya me está tocando desde que escuchó a Cloe, “es el rápido”, pienso y sigo disfrutando.

Yo beso la nuca de mi amiga, mientras ella baja nuestras manos a su sexo y allí me deja para poner esa mano en mi pelo, voltear su cabeza y comenzar a lamer mi mejilla izquierda. Mi mano queda allí atrapada entre sus piernas, mis dedos buscan rápidamente su clítoris, pero, no! Están secos!! Saco la mano y la llevo a su boca, es sólo una cortesía, su vagina estaba humedecida ya, y mis dedos estaban listos para su clítoris, pero esta cortesía la dejaba probar el sabor de su deseo. Mira! Le digo. Tú eres más diabla que yo, ya estás toda chorreada. Ella suelta un gemido, que se parece un poco al ladrido de un perro, y abre la boca y comienza a sacar la lengua y a lamer mis dedos, sin dejar de decir ese sonido gutural agh!agh!

Termina de lamer sus jugos, ya tengo los dedos bien llenos de su baba, chorreando su baba, los llevo tocando sólo con la puntita, la piel entre sus tetas, su ombligo, su pelvis, ahora su clítoris, pellizcos, círculos, movimientos hacia arriba y abajo, jadeos, su mano atrae mi cabeza hacia ella, más y más, y mi cara está llena de su líquido vaginal, porque tras chuparlo de mis dedos se puso a lamer mi mejilla otra vez y ahora tengo la nariz infectada de ese olor que me llama a comer de lo que así huela.

Cloe gime como una perra en celo. Se vira de frente a mi y me dice: puta! Como esperaste para comerme! Te tuvo que convencer este? Yo le respondí: – yo lo tuve que convencer a él. Samuel se incorporó y la movió hacia el centro de la cama y me dijo en el oído, “cómele el bollo como mismo te gustaría que te lo comieran a ti, mientras más la escuche gemir más duro te voy a dar” el sabe cuanto me gusta sentir la cabeza de su enorme verga en lo más profundo de mi, partiendome al medio sin compasión, así que me pongo a chupar la raja de mi amiga con todo el esmero del que puedo ser capaz. Ella echa la cabeza hacia atrás agarrando la almohada con ambas manos, parece una pintura Cloe, tan blanca, en este instante en que abre la boca pero no gime, sólo respira profundo y entrecortado. Yo estoy en cuatro patas, entre sus piernas abiertas agarrandome de sus muslos, sin manos, sólo con mi boca me abro el camino entre sus labios para lamer todo, Samuel me ha encajado su pinga desde atrás y entra y sale suavecito sin hacer mucho daño. Por encima de mi, observa la cara de Cloe, yo me vuelvo a mirarlo y me suelta una nalgada que me deja el cachete derecho ardiendo, tu no tienes que ver nada más que su chocha ahora, concentrate en eso, Cloe ha dado un saltito en la cama cuando ha escuchado la nalgada. Cuando Samuel me dice esto yo subo hasta su oído, mientras con mi mano mojada recorro toda su babeada zona, y le digo bajito: no te asustes a nosotros nos gusta hacerlo duro, pero está todo bien. Te ha puesto que te diga eso, zorra. Porque en ese momento en que escucha mis palabras arquea su panza y su vulva hacia mi, echa la cabeza más para atrás y suelta su quejido de perra aghrrr! Corto, pero con muchísima intensidad, tanta que ha debido convencer a Samuel y justo a acción-reacción me ha dado un pingaso que me dejó sin aliento.

Mi vagina dilata y contrae sus músculos como pidiendo por ese fuerte empujón otra vez, una de mis manos se suelta de los muslos de Cloe y trata de agarrar las caderas de Samuel para empujarlo hacia mi. – quieres pinga duro, puta eh? Le doy duro, Cloe? Le ha preguntado a mi amiga si quiere que me de duro, mientras me recoge las dos manos con las suyas, de modo que con mis brazos detrás de mi espalda ya no tengo soporte para lamer la crica de Cloe y tengo la cara completamente enterrada en ella.
Casi me estoy ahogando, sin aire apenas sigo comiendo ese fruto que suelta jugos sin cesar, y ella responde: “castigala, por mala, esta diabla me hizo esperar más de un año por ella”. En eso se quitó de debajo de mi, se dio la vuelta y enterró mi nariz y mi cabeza en sus nalgas mientras se abría las nalgas para que toda mi cara cayera en su culo. -ahora me vas a comer el culo como una perra, la perra que eres, méteme bien la lengua, quiero sentir que me quieren templar el culo, así que hazlo lo más duro que puedas, y tu Samuel, dale duro que quiero oirla. Así soltó sus nalgas y mi cara quedó allí atrapada, ella metió su mano por debajo de su cuerpo y la escuché empezar a decir- mmm que rico, sigue, sigue- yo metía mi lengua entre sus nalgas profundo quería llegar a su hueco, ella gemía también tocándose. Samuel tenía mis manos agarradas detrás de mi espalda y me aguantaba en el sitio exacto para que yo tuviera acceso a aquel jugoso trasero. Y me la estaba metiendo el muy hijo de puta, suavecito, pero hasta la garganta. Empezaba suave metiendo, metiendo y cuando sabía que ya estaba casi al final daba un empujón, mmmj! Hasta lo último me clavaba su tranca, yo soltaba un gemido pero no metía la lengua, seguía chupando el culo de Cloe que ahora ella se abría con una mano para con la otra meterse los dedos en la vagina. -dale duro! Quiero oirla gritaaar! Agh! Agh! Cloe se estaba viniendo con todas sus fuerzas y Samuel comenzó a a clavarme más fuerte en ritmo y más duro en profundidad, entonces me soltó una mano sobre el agujero de Cloe y me metió un dedo en el culo, yo hice lo mismo con mi amiga, de pronto en aquella vorágine en que ella gritaba “me estoy viniendo, aaah, me vengo, pingaaaa” yo metía ya dos dedos en su culo y sacaba y metía un tercero, Samuel tenía su tecer dedo metido en mi culo su pinga echandome su leche dentro de mi y mi clítoris hinchado latía pues también me lo masajeaba. Los tres llegamos a un orgasmo torrencial.

Caímos tendidos… Dos minutos en que ninguno dijo una palabra. En silencio escuche nuestras respiraciones por dos minutos, quizás tres y entonces Cloe se movió en la cama, mis ojos se estaban acostumbrando a la oscuridad así que la vi ponerse entre mis piernas y antes de que yo reaccionara, me empezó a chupar mi bollito que ya estaba bien mojado de la venida que me acaba de dar. Me abría mis labios con sus manos y empujaba su lengua dentro de mi raja, me daba unos chupones riquísimos. Entonces Samuel vino y puso su pinga en mi boca cruzando una pierna por encima de mi cuerpo, y poniéndose en la posición del misionero pero no precisamente metiendo el pene en mi vagina sino restregandolo por mis labios y el resto de mi cara. Cloe seguía trabajando abajo muy bien, yo gemía alto y sentía su quejido de perrita bebiendo la leche. Samuel dijo “abre la boca que te voy a singar la garganta” mis manos estaban inmovilizadas pues en el momento en que se sentó sobre mi las tenía en el pelo de Cloe, aún estaban allí acariciando su cabeza, empujandola hacia mi, más profundo. Así que abrí obediente, y empezó a meterme su rabo, primero suave, dejando que yo lo acariciara con mi lengua sin dejar de gemir un instante; después empezó a metérmela duro, me dolía la parte de atrás de la garganta me sentía allí su inmenso rabo me dolía toda la boca la lengua, de todo lo que se la había mamado a Cloe (labor a la que yo no estaba muy acostumbrada) y ahora tenía que mamarsela a Sam, me estaba chorreando. Escuche a mi amiga decir, “mira la puta como le gusta que la abusen” Samuel la escucho y me quitó la pinga de la boca y le dijo “vírate” pero no esperó a que ella lo obedeciera, el mismo cargó aquel cuerpecito delgado y lo viró, puso el culo de frente para él, le abrió las piernas, se escupió en la mano pasándosela por la vulva pues ya su pinga estaba bien lubricada de mi saliva y se la metió de un tirón. Cloe soltó su quejido de loba en celo, casi sordo, me recordaba a cuando en las películas matan a alguien enterrándole un puñal o una espada, ese sonido, ese agh sordo salía de su boca y me calentaba el coño.

Me pongo por debajo de las piernas de ella y se las abro más para que ver este hermoso espectáculo la morronga de mi macho, metiendose completa en el coñito de mi amiga, los labios se le abren cuando se la saca, se le abren mucho, toco su clítoris con mis dedos mojados, me encanta lo que veo. Cloe tiene su bollo soltando leche todo el tiempo está súper excitada. Yo estoy como una niña chiquita quiero verlo todo ahora. Busco el interruptor de la luz y la enciendo. Ellos me miran, yo: “quiero verlos”. Ellos vuelven a lo suyo y yo vuelvo a la cama y me acuesto delante de Claudia, mi raja queda debajo de su cara, pero ella tiene las manos apoyadas en la cama y los ojos cerrados y la boca abierta, yo me pongo justo debajo de ella cuando un hilo de su saliva sale de su boca y cae en mi canalita y empiezo a esparcirlo con mis dedos por mi clítoris. Me encanta ver su cara, me pone a mil, Samuel me mira con cara de hijo de puta, no emite sonido alguno pero leo sus labios como me dicen:” te gusta?” Mientras la agarra por las nalgas manoseandoselas abriendoselas, mirándola.

Mis ojos se van para atrás, mi brazo ya me duele de lo que se mueve como loco para que mis dedos recorran todo mi sexo, me estoy viniendo. Samuel le da más duro a Cloe, sus gritos se escuchan en toda la habitación, su baba se sale de su boca sin control sus ojos están entre cerrados sólo veo la parte blanca, ugh! Ugh! Ugh! Sus brazos se desmayan al lado de su cuerpo.

Yo estoy en éxtasis total, siento fuego dentro de mi vagina. Samuel me mira y me dice: “ponte aquí en cuatro” y me indica que me ponga al lado de Claudia. “Chupa, puta” y nos pone sus manos cada una en nuestras bocas, Claudia chupa con los ojos cerrados y la cabeza apoyada en la cama, con los brazos para abajo como mismo se quedo cuando tuvo el orgasmo, no mueve más que su boca, como un bebe chupa los dedos de papi. Yo tengo los ojos abiertos y veo su cara, cansada pero iluminada, veo su lengua pasando por esos dedos y me mojo aún más, miro su cuerpo, ese culito lindo levantadito donde Samuel tiene apoyada la pinga, la pelvis y casi todo el cuerpo, para darnos de comer sus manos.

“Así está bien, perra” no sé por que habla en singular si nos hace lo mismo a las dos.” Dalila! Mira a Cloe, no me mires a mi, o vas a ser la primera a la que le coja el culo.
Yo miro a Cloe, sigue con los ojos cerrados, pero hace una mueca con las cejas y abre la boca y suelta un agh! Suave mientras simultáneamente yo siento el pulgar derecho de Samuel como entra en mi culo. A ella le debió pasar lo mismo, yo no protesto. Yo sé lo que pasa cuando protesto. Acto seguido escucho una nalgada, y Cloe grita, pero no mueve un músculo, sólo con la punta de mi ojo percibo que su culo da un brinquito con cada nalgada que le propina él. Escucho los azotes y pienso; ha sacado los dedos del culo de Cloe cuando ella se ha quejado, como mismo hace conmigo cuando protesto cada vez que me quiere coger el culo. La tanda de nalgadas no me la quita nadie hasta que me callo y me aguanto el dolor. “Te vas a callar? Te vas a callar, puta?” Ella se muerde los labios y el todavía le da un par más de azotes y la hace lamer los dedos otra vez. Esta vez el vuelve a meter los dedos en el culo de Cloe se lo veo en la carita pero no ha dicho nada. Menos mal, ya se concentra en las dos otra vez y empieza a mover los dedos adentro y afuera de nuestros culos, a veces nos hace gemir intercaladamente, que guarro!

” ahora como te portaste bien, Dalila, tu vas a ser quien le chupe el coño a Cloe mientras yo le cojo el culo” le está dando más atención a Cloe que a mi o es idea que yo me hago? Ya va a ver esta putica que esta disfrutando largo con la polla de mi papi. Me pongo debajo de ella con su clítoris cerca de mis labios. “Ahora Cloe, tú vas a hacer venir a Dalila con tu boca”, dice él y ella obedece inclinandose sobre mi y levanta un poco su culito alejando su chochita de mi boca así que me coloco una almohada doblada bajo la nuca. Perfecto, puedo ver los dedos de Samuel metiendo y sacando del culo de Cloe, y ella gime pero lame, se porta bien la perra. La mano de Samuel desaparece lo escucho como escupe y regresa hecha un cuenco hasta su picha gorda, se la envuelve en su baba, yo penetro la vagina de la putita de mi bajista con dos dedos y con el pulgar masajeo su botoncito. Con una mano abriendo una de las nalgas de Cloe y con la otra colocando la punta de su verga en aquel ojo rosadito, Samuel dice “aguantale las piernas” Cloe me agarra las piernas duro, sus tetas su cuerpo está totalmente apoyado sobre mi su cabeza hundida en mi coño lechoso, baboso. Pero yo no creí que ese mensaje fuera para ella, y sostuve con fuerza los muslos blancos sedosos de mi amiga, empujando hacia detrás, y vi en ese preciso instante, como todo el rabo de Samuel se metió en el culito de Cloe. Esta soltó su aullido de perra herida y comenzó a estremecerse pocos segundos luego se desmayó con la cabeza entre mis piernas, sus manos se soltaron y yo tuve un orgasmo, mientras tenía todos los dedos y a la verdad, casi el puño completo adentro de su vagina y masajeaba la pinga de Samuel a través de la piel de su caliente crica.
De aquel hirviente hueco salían chorros de líquido lechoso aunque ya Cloe no respondía. Samuel seguía dándole duro y yo seguía teniendo un orgasmo solo de tocarla a ella y de la imagen que tenía de su cuerpo inanimado siendo follado violentamente por mi dueño.

Yo me recreaba, sentía los latidos de aquella enorme verga en mi mano que se escurre dentro de tu sexo. “Estás dormida? Quiero ver como te singas a mi novio”. Samuel iba a explotar, pero al escuchar mis palabras se quita del culo de Cloe, quien queda tendida en la cama, su hermoso culito enrojecido, yo la miro desde mis rodillas y mis manos, con la cara pegada al colchón, como esta ahí desvanecida, por el clase de orgasmo que acaba de tener. Samuel le abre la boca con las dos manos y le mete el rabo. Cloe no reacciona su boca se cierra como por reflejo al rededor de aquel hinchado miembro y el mete y saca un poco hasta que queda limpio, considera él, luego viene hacia mi y yo abro mis labios obediente y me trago toda su pingota y termino de limpiarla. Entonces el se pone debajo de mi y yo comienzo a cabalgarlo mientras miro a Cloe medio muerta en la cama. “Que pinga tan dura papiiii!!! Tu no te piensas venir?” Samuel no responde me apretuja las nalgas, gimiendo él también:”que rico tu singas, puta, perra, hija de puta” me abre las nalgas me mete los dedos en el culo, duro, ya me estoy viniendo de nuevo, me chorreo toda sobre ese rabo gordo, “me vengooooo”, “ay cojones, que pinga tan rica tienes, cojones, dame tu leche!!!” Yo quería que tenga un orgasmo al mismo tiempo que yo, y él me dice que se viene ya y eso me pone a millón y ya me siento los chorros saliéndome del bollo, me encanta cuando se viene junto conmigo, eso me hace eyacular un río, entre toda nuestra violencia siempre me parece romántico que nos podamos venir juntos al final. Caigo sobre él temblando y el me abraza y me besa, mete sus manos en mi pelo y me dice “que rico tu singas, zorra. Pero es mentira, no me he venido todavía, la tengo durisima así que tienes que aguantar un poquito más.” No sé si lo odio o lo amo en este instante pues realmente después de tantos orgasmos mi cuerpo no resistirá más. “Ahora me vas a dar tu culo” noooooo -pensé yo- no creo que aguante una tanda por el culo. Pero a Samuel eso no le importa y con sus fuertes brazos me levanta y me encaja en su culo, quedo sentada, con la cabeza de su poronga metida casi completa en mi ojete. “Ahora se una buena puta y encajate tu solita en la pinga de tu macho” me río nerviosa porque se lo que viene, en el estómago se me coloca ese miedo al dolor” papi?” Suplico, él nada más me mira y me aguanta las muñecas. ” si te clavo yo va a ser peor” me dice. Es mejor que lo haga yo, y a él la forma en que más lo excita es una sola, la forma dolorosa para mi, pero será peor si lo hace él, entonces me va a doler días. Doblo mis manos y agarro las suyas que segundos antes agarraban mis muñecas, y las pongo en mis tetas “aprietamelas duro” y me encajo completa agrrrh! Se me salen las lágrimas, tiene ese rabo muy grande, pero sólo tengo que hacer un esfuerzo más y empezara a ser placentero para mi también. Samuel me pellizca las tetas, me estruja los pezones duro, más duro, y me dice que soy puta y que me gusta el dolor. Y me dice que tengo el culo apretado que le dan ganas de meterme algo grande por ahí y abrirmelo todo. Y me dice que mi culo le aprieta la pinga pero que le da un dolor que le gusta también. Yo subo y bajó por su palo con mi adolorido hueco escurriendo babas rosadas carmelitosas. El bollo se me llena de leche otra vez, los ojos se me ponen en blanco mis manos sobre mi pelvis una aguantando mis labios la otra cada vez más fuerte, sacando secreciones de mi vagina y untandolas en mi clítoris para masajearlo, bailo sobre mi dueño, mis nalgas se mueven al compás de su cintura para encontrarse en un centro, el dolor es ya casi imperceptible, el dolor es placer, ya tengo otro orgasmo, siento que voy a desmayarme, Samuel se levanta conmigo encima y me pone en una esquina de la cama, me recuesta levanta mis piernas y sigue follando mi culo.

Ahora mis piernas están recostadas a ambos lados de la cabeza de Samuel, sobre sus hombros pero también muy cerca de mi cara, siento que mis intestinos van a estallar, que su rabo se me sale por la garganta, que estoy llena de una pinga gigante que recorre todo mi ser. Él sigue bombeando en mi ano mientras estira los brazos y me agarra el cuello y comienza a estrangularme. “Quieres ver como tu amiga me singa, reputa?” Me pega en la cara con la mano abierta sin soltar con la otra mi cuello. “Si, papi” contesto. Mi culo se aprieta al rededor de la pinga que me taladra. ” te gusta que tu papi se singue a otra hembra, cochina” plaff! Otra cachetada en el mismo lado de la cara y con la misma mano. ” si, papi, si” ya no se de donde se me moja tanto la crica, pensé que iba a estar seca a estas alturas pero estoy a punto de tener el orgasmo número no se cuantos. ” vas a mirar como una niña buena como tu amiga me singa, primero coje tu pinga por culo” tercera cachetada, acompañada de una escupida previa que me restriega por la cara después del sopapo. “Si, si, si” sólo puedo decir que sí con cada embestida y sentir como se me sale toda mi leche me he venido como una zorra por el culo.

Sale de mi culo y me agarra por el cuello y me atrae hacia si. “Tienes el culo más rico que yo me he singado en mi vida” me dice con sus labios en los míos.” Abre la boca”, la abro, me escupe.
Se acuesta y me dice ” despiertala y súbela aquí” se toca el rabo,se masturba. Cloe está aún muy débil. La beso en los labios y le digo, “sólo quiero verte coger, no quiero imaginármelo más cuando me masturbe pensando en ti” sigo besándola, sus tetitas, su cuello, meto mi lengua en su boca. Ella comienza a levantarse, se sube sobre Samuel y le dice casi llorando ” por el culo no por favor, me lo partiste en dos” él la pone gentilmente sobre su rabote, y ella comienza a montarlo. ” te dolió, mami?” Dice él. “Discúlpame” él me mira, yo, a toda luz, veo a una Cloe blanca, joven, tetas pequeñas perfectas erectas, sentada con unas nalgas redondas y saltarinas, moviendo unas caderas muy sexies, con un pelo rubio, caracoleado que hermoso se derrama sobre su pecosa espalda, agotada sudorosa se mueve mientras pone las manos sobre el pecho de Samuel y yo dejo de disfrutar la visión para ponerme detrás de ella y masajearle desde ahí sus pezones.

El ritmo del baile de su vientre comienza a variar aumentando velocidad ella deja de ser un muñeco y empieza a sentir la calentura de su vagina otra vez porque abre los ojos, me agarra las manos y me las aprieta sobre sus pezones. Comienza a enterrarse más profundo en el rabo. Samuel la aguanta por las caderas. Ella suelta mis manos y agarra mi cabeza, restriega sus manos en mi pelo, saca su lengua, como yo estoy más arriba saco también mi lengua y dejo escurrir mi saliva hasta su boca, ella gime y traga, danza, se clava, me acaricia, se agita. Ahhmm, mmmm, suelto una de sus tetas y entierro mis dedos en su culo, grita, ayyyyy, yo cierro sus labios lamiéndolos, “ay mami, es que tu animal me partió en dos” se me calienta el bollo cuando me dice que su culo no aguantó el palo de mi chico. Yo te lo voy a hacer suavecito, pienso y lo hago al vaivén de su cuerpo para que no le duela. Al minuto me dice ” me vengo, Dalila, me vengo” empieza a moverse más rápido, cada vez más rápido y a sonar como perra en celo de nuevo agrrrh agrrrr del fondo de su garganta sale el sonido el ritmo de su cuerpo sobre Samuel, crece, este, suelta sus caderas y comienza a pegarle en las tetas, desde abajo ” vente puta, mojame el rabo, vente” ella sigue ese ritmo duro gritando que ya se va a venir más duro, más rápido, yo muevo los dedos más rápido, más duro dentro de su culo, se moja toda mi mano, de su leche, “agrrrrfhhhh” se está cayendo sobre Samuel que la pone en la cama. Cloe tiene espasmos, todo su cuerpo se mueve violentamente en la cama, sus quejidos de perra ahora son suspiros, ahhhhhh, mmmmmm “que rico papi, que pinga tan buena tienes para ti Dalí, mi amor” yo me tiro en la cama y comienzo a tocarme, Samuel se pone sobre mi y empieza a cogerme agarra mis manos me las quita del coño y entrelaza sus dedos con los míos, sube mis brazos por encima de mi cabeza y me dice “no hace falta que te toques, yo te hago venir, perrita” su pelvis hace un movimiento rápido continuo y corto 1,2,3 y empuja todo el rabo hasta el fondo, 1,2,3, repite, a la tercera o cuarta vez ya me siento comenzar los primeros espasmos su pelvis roza con mi clítoris, me esta haciendo venir, ” dámela en la boca” Cloe me mira con cara de diabla, Samuel saca el rabo de mi bollo mojado en mi leche lo pone en mi boca y me empuja hasta la garganta y comienza a latir, eyacula en mi boca, me ahogo, me viene un vómito pero me lo trago.
Cloe se toca con los ojos cerrados, yo aún saboreo la leche de mi macho, tengo el culo y el coño ardiendo, Samuel nos mira desde la puerta” en 10 estamos listos para seguir”

Publicado en: Relatos porno duro

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