Sólo para tetófilos

Entrando al 8° semestre de la carrera de leyes, me inscribí en una clase de derecho fiscal y en vísperas de la primer clase del semestre, me encontraba esperando con mis compañeros la llegada del maestro de asignatura, para esto eran ya aprox. las 7.15 de la tarde, cuando de pronto se hace presente, subiendo por las escaleras que conectan al segundo piso en que estábamos, la maestra de la clase, una tremenda mujer de 40 años de edad en tanteo, de 1:60 de estatura aproximadamente , de complexión regular y yendo a lo mero bueno, unas enormes y jugosas tetas sostenidas por un marcado brassier debajo de una blusa blanca que parecían romperse con la presión de esos enormes globos de carne, yo solo pensé “que bien que ella vaya a ser mi maestra”.

Entré gustoso al salón de clases y ella comenzó la introducción de la misma, empezando a explayar temas concernientes al derecho fiscal, pero para ser sinceros, me interesaba un carajo lo que dijera, mi mirada solo atendía una cosa, y desde luego, eran ese par de tetas monstruosas que colgaban de su pecho, casi hacia su estómago, y mi cerebro solo me incitaba a jugar con las fantasías sexuales que me inspiraban esos increíbles senos.

Al final de la clase, me presenté cordialmente con mi nueva maestra, supe que se llamaba Laura y era viuda, madre de dos hijos y con una buena trayectoria en el derecho; mientras hablábamos solo aprovechaba cualquier momento en que ella desviara la vista para postrar mi mirada en sus tetas. Las clases transcurrían bajo los mismos términos, al final de las mismas, me que quedaba siempre con ella para hacerle platica y acercarme un poco mas a esa señora, y darme naturalmente un taco de ojo, a veces hacía que me revisara las tareas y ella se sentaba a revisar mis escritos mientras yo me paraba a su lado y tenía todo el panorama hacia abajo de sus chiches, mis ojos se querían salir mientras deleitaban esa enorme raya que se forma cuando el brassier comprime sus tetas una contra la otra, carajo, como me ponía a mil tan solo de ver esas hermosuras y de la inminente concupiscencia que me despertaban de ponerlas en mi boca y hacerlas desaparecer.

Cerca del final del semestre, en una noche calurosa de verano, terminando la clase me acerqué a ella, platicamos un rato, le ayudé a cargar sus libros y nos dirigimos hacia su carro, me hizo notar que sus hijos estaban de viaje y pasaría la noche sola en casa, ya que como anteriormente dije, era viuda, por lo que para el caso, me preguntó si tenía hambre, a lo que yo le respondí que naturalmente que tenía (pero de tetas), sucesivamente y como por arte de magia, me entera de que es su deseo que la acompañara a cenar esa noche a su casa, y yo sin dudar por un momento accedí a la invitación, por lo que nos dirigimos a su casa, ella en su carro, yo en el mío la seguí hasta que llegamos a una cálida y tranquila morada de dos pisos, entramos a la vivienda, se quitó el saco y no pude contener la mirada y descaradamente miré con gran deseo esas tetotas, a lo que ella se dio cuenta y sonrió, me preguntó si me gustaban, con algo de pena y asombro le dije que si, que me encantaban, luego me preguntó que qué me gustaría hacer con ellas, y yo dije “uyyyy, tantas cosas” para esto sentía que mi verga iba a explotar, por lo que sin mas trabas la tomé por la espalada y le comencé a dar un masaje en esos enormes senos deliciosos que apenas me cabían en las manos, sentí que sus pezones comenzaron a ponerse duros, y así continué agarrando y apretando fuerte esas tetotas como quien quisiera ordeñar una vaca y sacarle la leche apretando fuerte la teta, aunque todo esto aun por encima de la blusa y el brassier, ella comenzaba a gemir de placer mientras yo me excitaba mas y mas, luego con mi mano derecha y todavía por atrás de ella jalaba su blusa hacia abajo para prenderme viendo como se dibujaba la raya divisoria de sus tetas apretadas que tanto me excita ver en las mujeres, veía el comienzo de su blanco sostén y unas grandes tetas muy apretadas queriendo romper todas las ataduras, me coloqué por delante de ella y así, jalando la blusa bien entallada hacia abajo, comencé a lamer esa raya de sus tetas y a meter mi lengua en medio, luego pasé a mordisquearle los pezones aún vestidos, mi boca sentía unos enormes pezones que ya se dibujaban sobre las prendas, solo me imaginaba unos largos pezones cafés, de forma de mamila de biberón por haber amamantado a dos niños antes que a mi; no pude contener las ansias y arranqué la frágil blusa con mis manos quedando como único impedimento para tener sus tetas en mi boca, su brassier y el tiempo de espera para quitárselo, ya sus pezones se veían mas dibujados y tiesos, oh, era un sujetador tan ajustado que casi solo tapaba sus aureolas, el resto de las tetas se desbordaba por fuera queriendo expulsar el corpiño a toda costa, ya con un hambre incontenible, empecé por mamar el pedazo de teta que quedaba por fuera del sostén, lo succionaba con fuerza, como una aspiradora, cual si quisiera sacarle la teta completa del brassier con mi boca, primero la izquierda , luego la derecha, las succionaba con muchas ganas y le quedaba roja la piel, con el chupetón pintado, no me pude contener y la cargué la llevé alzada hasta su habitación , ha decir verdad, no se si era su recámara, pero la llevé a la primer cama que vi en un cuarto, me hizo saber que no me dejaría por ningún motivo penetrarla, es decir, imponerle cópula, solo quería darme sus tetas, y sinceramente, solo sus tetas me interesaban, por lo que recostada en su cama, por fin le quité el sujetador y se liberaron de una vez esas ubres que tantas fantasías me crearon, con unos pezones divinos, enormes y en forma de u horizontal, Laura se dio cuenta de que se me hacía agua la boca por sus atributos completamente naturales, sonrió y me dijo, “mama todo lo que quieras”, yo sin tardar un segundo, me postré sobre ella y con ambas manos le sujeté, junté y apreté las tetotas que se esparcían hacia los lados por hallarse recostada, y al juntarlas, tan solo al intentar contenerlas con ambas manos me di cuenta de lo grandes y jugosas que estaban, me abalancé sobre ellas como si se tratase de la comida mas deliciosa del mundo, comencé a mamarle la teta izquierda, abrí mi boca tanto como pude y metí de igual manera, tanto como pude esa tetota en mi boca, conseguí cubrirle poco mas de la aureola y así succionaba con fuerza todo el pedazo de carne, mientras que intentaba lengüetear su pezón enorme que estaba hasta el fondo de mi boca, así, sin exagerar la situación

Dure succionando, mamando, chupando su teta izquierda sin sacarla de mi boca mucho rato, luego estiraba su pezón con mis labios cuando estos llegaban a la punta de mi boca, la mujer estaba como loca de placer, hice la misma operación con su teta derecha, luego juntaba ambas tetas y los pezones tanto como podía, y metía ambos en mi boca, así se los mamaba muy sabroso, los jalaba con mis labios y latigaban contra la teta, me daba cuenta que se ponían cada vez mas largos, así mismo pasaba mi lengua alrededor de su aureola, sentía como lamía esas tenues bolitas que los rodean y volvía a las succiones fuertes sobre sus tetas, pasé fácil dos horas en este estado, y ya las tetas de Laura estaban rojas de tanta hambre que me despertaban, a ella le encantaba que se las mamara de esa forma y estaba tan excitada que no quería que parara, luego con ambas manos le sujetaba una sola teta y la apretaba firmemente pero sin lastimarla, de nuevo abría una gran boca y me la metía tanto como me cabía mientras mi mente solo pensaba en sacarle leche o el líquido de prelactancia que le sale a las mujeres jóvenes, el chiste es que quería vaciar sus tetas por conducto de sus pezones de tanto que las chupaba, jamás había estado tan excitado antes y a decir verdad jamás hubiera parado de mamar si mi boca no se hubiese quedado tan seca.

Publicado en: Relatoseroticos

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