Sexo en el gimnasio

Una tarde fría de invierno no sabía que hacer y me fui al gimnasio, No había nadie solo un chico y yo

Hay unos espejos tremendos y por todos lados, me puse en la máquina de subir escaleras y vi como aquel chico que estaba en el remo no dejaba de mirarme las caderas moviéndose y saque mi culo hacia afuera para provocarlo un poco.

No tardo en reaccionar y ponerse cerca de mí, me baje de la maquina y pase mi mano por su camiseta que estaba empapada del sudor de aquel cuerpo esplendido.

Se sentó en un banco para levantar pesas y yo estaba a su lado, no tardo en soltarlas y cogerme por la cintura y besarme.

Cualquiera podía entrar y pillarnos, pero no nos importaba, nos despojamos de las camisetas y unimos nuestros cuerpos sudorosos y comenzamos a lamer y besar nuestros cuerpos y acariciarnos nuestros sexos, yo notaba mi coño humedeciendo mi tanga y mi pantalón de gimnasia me lo quite y le retire el suyo dejando salir su polla grande y sonrosada.

Me puse en cuclillas y se la empecé a chupar como si mi vida fuera en ello, metiéndola y sacándola y a la vez presionando con mis labios en la punta de su glande, yo mientras acariciaba mi coño pelado y húmedo para no desentonar.

Él lo veía todo por los espejos, me levanto y se sentó en el banco, metiendo su polla en mi coño húmedo y caliente que se moría de ganas en aquel momento, yo dándole la espalda, pero con aquel espejo delante nuestro lo veía detrás de mi y como tocaba mis pechos y su polla entraba y salía de dentro de mí.

Le pedí que me follara más fuerte, se agarro a mis caderas y lo hizo, yo le suplicaba que no parara y que me masturbara al mismo tiempo y subiendo y bajando sobre su polla dura como el hierro me corrí gimiendo de placer.

Yo quería mas y me puse a 4 patas en otro banco plano y me volvió a penetrar, en mi coño aun mas húmedo desde detrás de mi yo arqueaba mi espalda y movía mis caderas en círculos, me pidió correrse encima de mi espalda, Yo le suplicaba que se corriera que no parara que quería sentirlo caer por mi espalda y así paso.

La saco y siguió meneándosela con mucho ritmo y se corrió salvajemente sobre mi, en la curva que mi espalda hacia en aquella postura, fue genial y aun a día de hoy no se me olvida ese momento placentero en el gimnasio.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

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