Sexo duro en el avion

Soy una mujer que solo tiene dos aficiones, una es el gimnasio, voy todos los días y así tengo un cuerpo de infarto, la otra es viajar, me encanta conocer sitios nuevos y sobre todo gente nueva, en uno de tantos viajes que hice me paso algo muy curioso y que hizo que tuviera una tercera adicción que hasta ahora desconocía, viajando en avion en primera clase en un viaje transoceánico se sentó a mi lado un chico joven guapo atlético y ese fue el punto en común que nos hizo charlar el uno con el otro.

Sobre todo primero era temas de gimnasio y lo que hacíamos los dos para mantenerlos así, luego pasamos a la alimentación y sin saber cómo nos pusimos a hablar de nuestros trabajos, yo le decía que era una directiva de una gran empresa que está en quince países, sin especificar mucho mas, el parecía algo tímido para contarme su profesión y le pregunte que no podía ser para tanto, el me decía que tenía una profesión bastante inusual y que la gente no lo entendía y se solía inventar algo pero que conmigo no quería mentirme pero no estaba seguro de que lo entendiera.

Le convencí para que confiara en mi y que no me iba a sorprender, tenía mucho mundo para sorprendente algo, el sin estar demasiado convencido decidió decírmelo y cogió un maletín negro como la mayoría de los hombres de negocios, yo estaba muy nerviosa quería saber que profesión tan curiosa tenia aquel hombre que tenía que hasta inventarse una ficticia, pero el maletín no me dio ninguna pista.

Miro a nos lados para asegurarse que nadie nos miraba y a me pregunto por última vez que si estaba segura, yo muerta ya de curiosidad le dije que sí, entonces abrió el maletín, me quede con la boca abierta, jamás me hubiera imaginado ver lo que mis ojos azules estaban viendo, tarde en reaccionar unos minutos y él lo cerro hasta que me recuperara, me dijo, sabía que no lo ibas a entender me pasa siempre lo mismo, yo le dije que no, que no esperaba ver un maletín lleno de esposas, ganchos, consoladores con pinchos, cosas que no sabía para que servían, ni como se utilizaban, le dije que me explicara todo aquello y empezó diciendo que él era un comercial de aparatos para el sexo duro, todos causantes de pequeño dolor para llegar al éxtasis total, el me explicaba que no solo los vendía, enseñaba a usarlos para una mayor seguridad en la practica del sexo duro, porque si no se hace bien se pueden causar heridas graves.

Se paso varias horas explicándome cada cosa y otras por catalogo que era obvio que no entraban en el maletín, yo según lo escuchaba me estaba poniendo cachonda, nunca imagine que pudiera disfrutar con el sexo duro, le pedí que quería que me hiciera una demostración práctica, así que fuimos al baño y comenzamos a desnudarnos mientras nos íbamos besando y acariciando, cogió las esposa y me las puso amarrándome a una barra del baño para que no pudiera impedirle hacerme nada.

Me puso una correa con una bola en medio en la boca para que no gritara y saco una especie de pinzas acabadas en pequeños pinchos metálicos y comenzó a pellizcarme los pezones, tirando cada vez más fuerte, saco otro aparato que no sabía que era, era una especie de pinzas pequeñas que tenían dos cables y acababan en un pequeño aparato digital, me las puso en los pezones y la tercera pinza en el clítoris, a la vez que me decía que confiara en el, que iba a disfrutar como nunca, así lo hice y después de apretar unos botones empecé a notar unas pequeñas corrientes eléctricas que hacían ponerse mis pezones erectos y mi coño parecía tener vida propia, tenia palpitaciones como si de un corazón se tratara.

Yo estaba chorreando de lo cachonda que estaba y cada vez más, según iba subiendo la intensidad de la corriente, era involuntario, quería aguantar pero mi cuerpo quería correrse y chorrear todo, el se dio cuenta y paro para que me relajara, saco otro aparato, parecía un gran consolador con estrías y bordes acabados en puntas redondeadas y metálicas, pero era curioso, era inmenso y lo que más me extraño es que era hueco, en vez de explicarme para que servía, me lo enseño, se saco su polla empalmada de sus pantalones, se metió ese extraño consolador en su polla como si de una funda se tártara y me la metió en mi coño que chorreaba todo su jugo, fue increíble note como me desgarraba a la vez que un placer indescriptible.

Pero eso no fue todo, con un pequeño mando a distancia como si del mando del garaje se tratara, apretó el botón y me quede helada al notar como los pequeños pinchos redondeados metálicos se movían dentro de mí a la vez que el empujaba como un animal una y otra vez hasta que rozaba en mi punto g, nunca había sentido nada igual, mas cachonda me ponía oír como él me decía guarradas como puta, te gusta verdad, pues veras ahora y el sin cesar de empujar y agarrándome los pechos, no dejaba de empujar y notar el consolador moviéndose dentro de mí.

Me puso de espaldas a él con una rodilla en la tapa del baño y la otra en el suelo, me metió la polla con dicho aparato por el culo en pleno funcionamiento y sentí como me desgarraba según iba entrando, a la vez oí como hacia algo, pero no lo podía ver al estar de espalda, de repente note como algo ardiendo caía sobre mi espalda y en distintos sitios, era una vela y me tiraba la cera notando como me quemaba, pero a la vez que me quemaba unos segundos después el pasaba sobre ese mismo sitio algo que estaba muy frió y ese contraste me ponía como una moto.

Quería más, que me quemara en mis pezones e incluso mi coño y así lo hizo, me hecho en el suelo y comenzó a derramar las velas encima de mis pezones a la vez que pasaba a continuación el frío, lo repitió en mi clítoris, era increíble, estaba supe cachonda y quería correrme, el dejo de echar cera, se puso encima de mí y me metió su polla en el coño con dicho aparato y me follo a la vez que me apretaba el cuello con sus dos manos para asfixiarme, soltando para que cogiera aire momentos antes de que darme sin conocimiento, era brutal, una mezcla de dolor con un placer infinito y sin límites que jamás me imagine poder sentir.

No pude evitarlo, me corrí como una loca a la vez que el empujaba una y otra vez y me apretaba el cuello, aunque mis gritos no se oían en el avión al llevar la mordaza puesta, el se levanto y sentada comencé a chuparle su polla ya sin el aparato y las esposas y masturbarle, el me agarraba del pelo empujando mi cabeza con más fuerza, yo empecé a acariciarle los huevos y cuando menos lo esperaba le empecé a dar puñetazos en los mismos, lejos de sorprenderse le puso más cachondo, porque note como su polla se ponía más dura dentro de mi boca si eso era posible, seguí dándole cada vez más fuerte y con más frecuencia, hasta que comenzó a darme toda su leche por toda mi cara y mis pechos, yo seguía dándole puñetazos en los huevos a la vez que le agarraba su polla con la otra y lo masturbaba y dirigía su chorro de semen, que parecía no acabar nunca hacia mi boca y cara y todo mi cuerpo.

No os puedo describir con palabras el placer tan intenso e increíble que sentí al iniciarme en el sexo duro, solo os puedo aconsejar que lo probéis, pero con alguien que sepa, en el maletín había muchas más cosas y las he probado todas con el mismo chico y otras nuevas, nos vemos muy a menudo y cada vez vamos un poco más allá, pero eso os lo contare en otro momento.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatos porno duro

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