Secuestro y violación a una compañera de clase

Esto sucedió cuando yo tenía unos diecisiete años. Salía del instituto, iba con una compañera de clase, la chica me gustaba mucho. Tenía cara de cría, pero evidentemente su cuerpo era ya el de toda una mujer, y eso a un chico de diecisiete años, se la ponía muy tiesa. Iba hablando con ella por la calle, pasábamos al lado de una vieja fábrica, era el camino de todos los días, la verdad es que nunca había mucha gente.

Entonces vimos cómo una furgoneta paraba delante de nosotros, se bajaban varios hombres con los rostros tapados. Nos quedamos parados, no sabíamos qué hacer, pero antes de que pudiéramos reaccionar, nos habían me habían puesto un pañuelo tapándome la boca y la nariz, a los pocos segundos estaba inconsciente.

Lo siguiente que recuerdo es tener la manos atadas a la espalda, estaba tumbado en el suelo, cuando desperté, vi que mi amiga estaba a mi lado, también tumbada y atada. Evidentemente eso era un secuestro, mis padres eran muy ricos, y aquello tíos seguro que querían pedir un rescate por mí, lo que no sabía era por qué la habían cogido a ella.

Intenté moverme, lo hacía de mala manera, casi arrastrándome conseguí llegar hasta su lado, al momento despertó ella, empezó a llorar, la intenté calmar. En ese momento se abrió la puerta, entraron varios hombres, todos con los rostros tapados.

“Idiotas, para qué la habéis traído a ella” – dijo uno de ellos.

” Estaban los dos juntos, no teníamos otra opción” – dijo uno de los que iban en la furgoneta.

“Malditos idiotas” – volvió a decir el que parecía el jefe.

“Bueno jefe, podemos pedir un rescate también por ella”

“Ya veremos, ya veremos” – masculló el jefe. Yo pensé que aquello no tenía buena pinta, Quizás mis padres podrían pagar un rescate, pero sabía que ella era de familia humilde, tenía una beca y por eso podía ir al mismo instituto que yo, a pesar de ser tan caro. Intenté tranquilizarla, y así pasamos esa noche.

Al día siguiente volvieron a entrar otra vez los hombres por la mañana.

“Maldita sea, la familia de esta chica no tiene ni un duro, no podremos sacar nada por ella” – dijo el jefe.

“Sí, pero esta muy rica”- contestó uno de los de la banda- “al menos podemos aprovecharla para un polvete, eh jefe…”

El jefe se quedó mirándola, ella estaba aterrorizada.

“No, por favor, no, no diré nada, lo prometo ,pero déjenme marchar, por favor” – suplicaba la pobre.

“Sí, la verdad es que esta muy bien, creo que podríamos sacar por ella un buen dinero en el mercado de trata de blancas”

“NO, no , por favor, por favor” – lloraba la pobre muchacha.

“Sí, creo que sacaremos un buen dinero, además se me ocurren más cosas”- dijo mientras salía por la habitación con sus secuaces.

La pobre chica se quedó llorando y suplicando ayuda, yo no sabía qué hacer o qué decirla. Intenté desatarme para salir de aquella situación, ella me imitó, se la veía desesperada. Pero no conseguimos nada. Al momento volvieron a entrar. Uno de ellos cogió a la muchacha y la levantó, ésta intentó patalear, pero con las piernas atadas poco tenía que hacer, lo único que consiguió era que otro de los de la banda ayudara a su compañero para llevarla, otro me cogió del cuello de la camisa y me llevó arrastrando detrás por el suelo.

Nos llevaron a una habitación, había una gran cama , una cámara con un trípode y poco más, a mí me dejaron en un rincón, a ella la tiraron encima de la cama. Uno de ellos se puso a grabar, mientras el jefe y dos más se arrojaron sobre ella como fieras. Empezaron a arrancarle toda la ropa a jirones. La pobre no hacía más que gritar y resistirse, pero entre tres tíos que la doblaban en tamaño, poco tenía que hacer.

Evidentemente la iban a violar, que iban a grabar todo y que luego lo venderían en el mercado porno a buen precio, unos auténticos cerdos. Yo no hacía más que gritarles para que la dejasen, pero la verdad es que cuando empecé a ver cómo la desnudaban, no pude por menos que excitarme, el ver su cuerpo semidesnudo, cómo le arrancaban las bragas a tirones y finalmente el sujetador, esos pechos duros y grandes, se me puso la polla como un palo.

Ahora ya estaba completamente desnuda, seguía atada de pies y manos, así que era casi como un guiñapo en sus manos, el jefe la cogió, se tumbó a su lado y la metió una enorme y afilada polla por la boca, la pobre no daba a basto con tanta carne en su boca, le costaba respirar.

“Chupa puta, chúpamela” le decía, mientras otro de los secuaces se había puesto detrás a su lado y no hacía más que magrearle los pechos, el tercero estaba entre sus piernas, le chupaba su sexo mientras que empeza a meterle varios dedos.

Así la tuvieron un rato, luego decidieron desatarla, ahora entre dos de ellos la sujetaban los brazos, el jefe se había puesto entre sus piernas y se disponía a perforarla. Los otros dos mientras la sujetaban la magreaban los pechos y no paraban de insultarla “Putita, te vamos a reventar’ , ella lloraba desconsoladamente, entonces se paralizó, su cuerpo se combó y estiró y dio un gran grito, el jefe se la acababa de enchufar entera.

“AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH”

Fue su única respuesta, ahora el jefe mientras que se la follaba la podía sujetar mejor, así que los otros empezaros a aprovechar para pasear sus pollas por sus pechos o metersela por la boca, la pobre casi no podía moverse, el jefe la perforaba con una violencia increíble. El tiempo parecía prolongarse hasta el infinito. No sé cuánto tiempo la estuvo follando el jefe, pero acabó con una increíble corrida, la mitad la echó dentro de ella, la otra mitad por encima de su cuerpo, a la vez otro de los de la banda se corría en su boca y la obligaba a tragárselo todo, la pobre casi no tenía ya fuerzas, pensó que aquello había acabado, pero al salir el jefe de su coño, su hueco fue ocupado por el tercero que todavía no se había corrido, tenía una polla más pequeña, así que le fue menos doloroso, pero éste se movía como una mala bestia. Los otros estaban sentados a su lado, restregándose la polla contra el cuerpo de la joven, que no hacía más que lloriquear y patalear con las pocas fuerzas que le quedaban. Al poco el tercero se corrió, la pobre recibió toda la carga dentro, pensé que con los empujones que la daba le iba a salir el semen por la boca.

Yo estaba más excitado de lo que había estado en mi vida, la polla estaba a punto de reventarme los pantalones, y la verdad sea dicha es que mi polla era considerablemente mayor que la del jefe, por lo que el bulto era más que evidente.

“Mira el chiquillo,” – dijo uno de ellos “Has visto cómo se ha puesto”- dijo señalando mi paquete.

“Traedle aquí” dijo el jefe, mientras todo esto seguía siendo grabado, los dos tíos me cogieron y me pusieron encima de la cama, vi a mi amiga, estaba acurrucada llorando y temblando. Los tíos me bajaron los pantalones y los calzones, mi polla saltó como un resorte.

“Vaya pollón que tiene el chaval. Y parece que todo esto le pone”

“Te gusta que se follen a tu amiguita, ¿eh chico? Pero seguro que te gustaría que te la chupase” dijo el jefe, yo no supe qué decir, pero mis ojos y mi polla me delataban. “Venga putita, queda bien en la siguiente escena, se la vas a chupar a tu amiguito” la dijo el jefe.

“No, por favor, déjenme, no puedo más” lloriqueo ella, pero el tío la cogió, la puso a cuatro patas delante de mí y le metió literalmente mi polla en su boca. ¡¡¡Oh!!! Dios mío, qué placer sentir su boca tan caliente en mi polla, estuve a punto de reventar en ese momento, la pobre me miró, tenía una mirada extraña, mitad dolor, temor, pero había algo más.

“Chúpasela, chúpasela” gritaban los demás. El cámara cogió la cámara y se puso a un lado de la cámara para filmar mejor. Mi amiga enpezó a chupármela de una manera increíble, ahora no sólo usaba la boca, también empezaba a usar las manos, su lengua recorría todo mi capullo, aquello era la gloria.

Entonces vi cómo su rostro se torcía, sacó mi polla de su boca y dio un grito más terrible que cuando se la habían metido.

“AAAAAAAAAAAAUUUUUUUUUUUUUUGGGGGGGGGGGGGGHHHH”

Había perdido de vista todo lo que pasaba, entonces vi que el jefe estaba detrás de ella, y por el dolor y cómo le temblaba el cuerpo a ella, y los esfuerzos que hacía él por hincarle su polla, evidentemente pude adivinar que la estaban sodomizando.

“Qué culito más estrecho tienes puta!!! ábrete!!!” la gritaba, ella apenas tenía fuerzas, se retorcía, gritaba y jadeaba, su espalda se movía como si fuese un gato, tras un rato, pareció que el jefe consiguió el propósito de endosarle toda la polla en su culo, ahora empezaba a taladrarla, adentro y afuera, ella había cambiado la cara, ahora su cara era de increíble placer, jadeaba como una zorra, estaba sudando, ahora se arrojó de nuevo sobre mi polla, empezó a succionarla como si le fuese en ello la vida.

“Mira cómo goza la puta” dijeron todos, yo no pude aguantar más y me corrí en su boca, me corrí en la boca de mi amiga, pero la muy zorrita se lo tragó todo, al final terminó relamiéndose. Ahora se movía al compás según la daban por culo. Volvió a cogerme la polla y a chupármela, me la pajeaba de tal manera que al rato la tenía otra vez completamente dura y empalmada, mientras ella seguía aceptando la polla del jefe, que acabó por correrse en su culito.

Para entonces yo ya estaba otra vez a tope, todavía más excitado que antes. No hizo falta que la dijesen nada. En cuanto su culo quedó libre, se arrojó sobre mí y se clavó toda mi polla en su coño, lo noté tremendamente húmedo y caliente, empezó a cabalgar sobre mí, sus pechos se balanceaban sobre mi cara, intentaba cogerlos con la boca, ya que estaba atado. Al momento otro de los de la banda, se puso detrás, la abrió el culo y se la metió de un empujón, ella se retorció, pero siguió balanceándose ahora con las dos polla en sus agujeros.

Aquello era una locura, ella jadeaba y pedía más, así que el tercero en discordia se la clavó en la boca, ella la cogió con las dos manos para chupársela mejor. Así estuvimos follándola los tres hasta que primero uno reventó en su boca, su culo y su coño se cubrieron de semen al momento, ella se arrojó sobre mí y pude sentir sus pechos húmedos y duros en mi cara, me corrí como un semental. Ella cayó a mi lado desmayada, ¿de placer? ¿de cansancio?.

Así nos dejaron en la habitación. En cuanto salieron ella despertó, me besó y me desató, aprovechamos que ellos dormían para escaparnos.

Sólo contamos que nos habían raptado y que nos escapamos, pero nada más. Desde entonces quedamos y nos escapamos juntos y follamos como locos.

Publicado en: Relatos porno

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