SAGA, LAS PUTAS DEL MACHO ALFA: Kendra, Parte 1

 

 

 

Es mi primer día en este nuevo club, el club de caballeros más costoso de esta gran ciudad. Tengo 19 años y estoy debutando en la profesión de acompañante, todo sea por salir del embrollo económico en el que estoy metida, mis padres murieron hace un año en un accidente y no tengo más familia, por lo que quede sin nada, entonces decidí que la única forma de surgir es vender mi cuerpo.

Tengo un cuerpo muy bueno soy de mediana estatura, morena, tengo una linda cola que ningún hombre puede evitar mirar en la calle, un abdomen plano y dura que muchas envidian, unos pechos medianos, firmes y bien redondos, decorados con unos perfectos pezones color café oscuro. De cara también soy muy guapa.

 

Noto como las demás chicas me miran con recelo cuando salgo del camarín donde me maquillaba, y es porque he venido a quitarles clientes. El lugar es muy grande y lujoso, aquí los clientes son grandes empresarios, doctores y abogados principalmente, los hombres más adinerados de el país.

Estoy algo temerosa, no sé qué hacer, y entonces tengo suerte que una de las chicas es amable conmigo, pues se acerca a mí para orientarme.

-Soy Roxy –me dice

-Kendra –le digo, es el nombre que he elegido para utilizar. La chica es guapa y debe tener menos de 25 años.

-Sé lo que es ser nueva –me dice –pero tranquila, ya te adaptarás.

-No sé cómo empezar –le digo.

-Tienes suerte –me dice ella –ese hombre –me dice e indica a un hombre que acaba de entrar recién –es un cliente frecuente del lugar, con mucho dinero y muy caliente –me explica –y le encantan la chicas jóvenes que son nuevas en esto.

Lo miro fijamente esperando que él me mire, pero me ignora y se acerca a una chica muy pechugona que baila en el caño, creo que la chica tiene implantes.

-Lastima –le digo a Roxy –ya se fijo en alguien.

-Ven conmigo –me dice ella, y me orienta a caminar hacia el cliente.

Llegamos junto a él, que se ha sentado en uno de los cómodos asientos dispuestos para apreciar el baile del caño desde muy de cerca. Mira fijamente a la chica tetona que ha comenzado a bailarle a él.

-Hola Sr. Araneda –le dice Roxy y lo saluda de un beso en la mejilla.

Entonces lo veo bien, debe tener unos 50 años, pero se conserva bien físicamente al parecer, tiene el cabello oscuro y también sus ojos, es algo atractivo. Lleva puesta una camisa polo que debe ser cara, que tiene líneas azules en varias tonalidades, tiene los dos botones del cuello desabrochados y lleva pantalón color café claro.

-Hola guapa –le dice el sin mirarme –lo siento, pero elegí a Tiare para que tenga el placer de atenderme esta noche.

-No entiende Sr. Araneda –le dice Roxy –hay una chica nueva –le comenta y me toma de la mano para acercarme a él –se llama Kendra y tiene 19 años, es nueva en esto.

Entonces veo que el aun sentado me mira de arriba abajo.

-¡Que buena estas! –dice entonces y se pone de pie a saludarme con un beso en la mejilla. Noto que es de mediana estatura.

-Rodolfo Araneda –me dice entonces.

-Kendra –le digo sonriendo, intentando no parecer nerviosa.

-Creo que alguien está un poco nerviosa –dice –gracias por la información Roxy –dice luego y saca un billete de alto valor del bolsillo de su camisa para dárselo a ella –ya vete–le dice después.

Roxy se marcha cerrándome el ojo. Mi cliente en tanto, no quita los ojos de mi pecho, que están cubiertos por una leve pieza marrón, pero que deja poco a la imaginación.

-Date vuelta –me dice luego y me giro para que pueda ver mi trasero, que cubro solo con una pequeña tanga, siento entonces que me lo presiona con una mano ¿No debería comprarme un trago?

-Vamos a los sillones –me dice.

-Vamos –le digo.

 

Llegamos a unos sillones que hay en un sector más oscuro del club, el se sienta y se pone cómodo, pero en un sillón individual, no sé dónde ponerme.

-¿Qué te gustaría beber? –me pregunta y veo entonces que tiene un anillo de matrimonio en el dedo.

-Lo que usted escoja para mí –le digo, prefiero tratarlo de usted porque vi que así lo hizo Roxy.

-Ve por una cerveza de las más caras para mi, y para ti –dice y luego piensa –quiero que bebas algún trago femenino –me dice finalmente –pide un Cosmopolitan –entonces de su billetera saca el billete de mayor valor del país –el vuelto es para ti –agrega, y cuando comienzo a marcharme me da una leve nalgada.

 

Pido en el bar los dos tragos y vuelvo con él, entonces me indica que me siente en su pierna.

-¿Qué edad tienes? –me pregunta y siento que comienza a manosear mis piernas, lo que me pone algo nerviosa

-19 –le respondo.

-Eres una bebe –me dice y siento que rosa con sus dedos mi vagina por sobre la tanga -¿Eres nueva en esto? –me pregunta después y quita sus manos de mi entrepierna para tocar mi vientre.

-Si –le digo nerviosa.

-¿Cuántos clientes has tenido? –me pregunta.

-ninguno –le respondo.

-¿Seré tu primer cliente? –me pregunta después y toma una de mis manos para llevarla a su entrepierna, ahí puedo sentir su duro pene.

Me pongo nerviosa para contestar esto, pero le respondo con sinceridad.

-Si –le digo y para no demostrar inexperiencia comienzo a acariciar su pene sobre su pantalón,

-Es me pone muy caliente –me dice.

-Me excita calentarte –le digo, arriesgándome a tratarlo de tu.

-Trátame de usted –me dice con tono severo –yo soy quien paga aquí –agrega.

-Lo siento señor Araneda –le digo.

-¿Te gusta sentir mi pene? –me pregunta y luego bebe un trago de su cerveza.

-Me encanta –le digo, aunque no sé si es verdad, es raro.

-Cuéntame Kendra –me dice -¿Con cuántos hombres te has acostado en tu vida? –pregunta.

-Dos –le digo, y es la verdad, los dos ex novios, me atrevo a decírselo pues me doy cuenta que le gusta que sea inexperta.

-Debes estar apretadita –me dice.

-¿Quiere probar? –le digo atrevidamente.

-Oh si –me dice –pero yo te diré cuando.

-como usted ordene –le digo.

-¿Tienes novio? –me pregunta

-No –le digo –estoy soltera.

-¡Uf! –Exclama –esto es demasiado excitante. Soy un hombre muy caliente –me dice -¿Crees ser capaz de complacerme?

Entonces me volteo y comienzo a besarle el cuello, huele muy bien, de seguro utiliza algún perfume claro.

-Cuidado con la camisa, no vayas a mancharla con labial –me dice mientras me comienza a tocar el trasero –no quiero problemas en casa.

-¿Su esposa no le hace las cosas ricas que se merece? –le pregunto al oído y luego le muerdo suavemente el lóbulo de la oreja.

-Las hace –me responde –pero tiene 48 años, y la verdad, jamás me ha bastado con una mujer.

-Yo tengo todo bien firme –le digo una vez más al oído –como usted se merece –agrego, creo que ya estoy tomando el ritmo, y es algo excitante.

-Me gustan los coñitos jóvenes –me dice –y las tetas bien firmes y grandes –agrega.

-¿Le gustan las tetas? –le digo y me pongo sobre el de forma que mis pechos queden a la altura de su cara.

-Muéstramelas –me ordena.

Y entonces me deslizo un poco la ropa que uso para cubrirlas y dejarlas levemente al aire.

-Están bastante bien –me dice –pero podrían mejorar –agrega ¿Qué podrían mejorar? No esperaba un comentario así.

-Podría disfrutarlas a su merced –le digo ignorando su comentario y acerco uno de mis pezones a su cara, pero es todo -si quiere más deberá pagar un baile privado –digo.

-Lo haré –me dice.

-Le podré hacer todas las cosas que un macho alfa como usted requiere –le digo intentando excitarlo mientras vuelvo a cubrir mis pezones, y luego llevo mi mano a la zona de su pene para sentir su erección, mucho más dura que antes.

-¿Parezco un macho alfa? –me pregunta.

-Parece un hombre importante que necesita relajarse –le digo –y por suerte estoy yo aquí para dejarlo como nuevo.

-¿Segura que eres nueva en esto? –me dice incrédulo mientras toca mi trasero.

-Lo juro –le digo y vuelvo a morder su oreja, he notado que lo excita. Luego de esto bebo el último sorbo de mi trago –se me acabo la bebida  -le digo fingiendo tristeza.

-Compraré una botella para que vayamos al privado –me dice -¿Qué te gustaría que tomemos? –pregunta.

-Ansió beber leche –le digo picaronamente y el sonríe.

-Te daré toda la leche que quieras –me responde y me toma con fuerza para tomar con fuerza mis pechos y amasarlos, entonces debo detenerlo.

-Sr. Araneda –le digo –aquí no.

-Es cierto –me dice –pero estoy desesperado por morder esos pezones.

-Ansió sentir su boca en ellos –le digo.

-vamos a comprar una botella de whisky –me ordena luego en tono mandón.

 

Nos levantamos y él se acomoda el pantalón para que no se note la erección, luego vamos a comprar la botella y entonces lo guio a el más lujoso de los privados.

El lugar es de tamaño mediano y tiene un cómodo sofá en el, también hay un caño frente a él y varias velas encendidas.

-Tuve un pésimo día en el trabajo –me dice mientras se sienta –espero que me relajes bien –agrega.

Entonces me pongo sobre él y acerco mis pechos aun cubiertos a su cara, enseguida el mete su cara entre ellos.

-¿Por qué tan mal día? –le pregunto mientras lo dejo disfrutar entre mis pechos.

-Que ricas tetas –me dice sin responderme –aunque creo que pueden mejorar aun –agrega -Muéstramelas –me dice luego con noto autoritario.

Yo comienzo lentamente a quitarme la prenda que lo cubre y el mira con cara de caliente como lo hago.

-¿Cuántos han jugado con estas tetitas antes? –me pregunta.

-Solo dos –le respondo y entonces las descubro. Enseguida él se lanza a ellas y comienza a morder mis pezones con mucha fuerza. Pasa de una teta a otra, mordiendo a los dos pezones por igual. Debo confesar que me duele mucho, pero no puedo decepcionar a este cliente.

-Haga lo que quiera con ellos –le digo ofreciéndome a su merced para excitarlo.

-Esto es lo que iba a hacer –me dice saliéndose de ellos y acomodándose en el sofá nuevamente –Soy el dueño de la compañía de la farmacéutica mas grande del país –me cuenta mientras tengo mis dos pechos descubiertos con los pezones duros frente el –hoy un empleado de alto cargo no hizo su trabajo y tuve que despedirlo –me dice y comienza a pellizcar mis pezones con sus dedos.

-Pobre de usted –le digo y me acerco a su cuello, lo beso y le comienzo a desabotonar la camisa –no esté tan tenso por gente incompetente, déjeme relajarlo como se merece –agrego y comienzo a besar su pecho.

-Me carga la gente que no hace bien su trabajo –dice mientras yo le beso el pecho –eso va para ti también –agrega –si no lo haces bien, te dejaré mal con tu jefe -¿Esta amenazándome?

-No quiero decepcionarlo –le digo tiernamente.

-Has lo que te ordene, y sigue comportándote como lo has hecho hasta ahora –me dice –así, todos estaremos contentos.

-Lo haré –le digo mirándolo y él hace como que no me escucha.

-Masajéame la frente con esas tetas –me ordena. Y enseguida comienzo a presionar su frente con mis pechos, y los meneo, el lo disfruta, se nota que lo excita mucho. Luego bajo un poco y dejo mi pezón izquierdo a la altura de su boca, para que se dé el placer de mordisquearlo, pero esta vez solo lo succiona –me encantan las tetonas –dice después –si tuvieras las tetas un poco más grandes serias perfecta.

-¿Son más ricas que las de su esposa? –le pregunto y comienzo a tocar mis propios pezones.

-Infinitamente –me dice sin dejar de mirarme mientras me toco y luego me voltea para poder amasar mis pechos con  fuerza, lo que vuelve a hacerme doler. Los amasa con una mano cada uno, pelliscandome los pezones y presionándolos con fuerza. -Acaríciame el pene –ordena después, y enseguida comienzo a tocar su dura bestia sobre su pantalón -Dije que me acaricies el pene –dice–no que lo toques sobre el pantalón.

-Perdón –le digo, y lo quedo mirando unos segundos.

-¡Que esperas! –Le digo -¡Hazlo! –vaya, se ha puesto impaciente.

Enseguida me pongo se rodillas en el suelo y paso mi nariz por la zona de su pene, luego le desabrocho el cinturón, el botón del pantalón después. Acaricio por breves segundos su pene por última vez sobre la tela del pantalón, luego abro el cierre y enseguida sale por el agujero de su bóxer, un pene, grande y duro.

-¿Te gusta? –me pregunta.

-Me encanta –le digo y comienzo a acariciarlo, noto que esta ya humectado por el lubricante natural que sale de el –y como premio por ser mi primer cliente –comienzo a decirle, pues quiero quedar bien con él. Luego meto su pene en mi boca, y escucho que el suspira. Me muevo de arriba abajo, para darle mayor placer, y miro hacia él en el escaso campo visual que tengo mientras lo hago, está totalmente excitado, disfrutando mucho.

-Te daré una recompensa por eso –me dice –mamas como una diosa –agrega.

Sigo así un rato, y el sigue suspirando de repente, pero luego vuelvo a subirme en el. Vuelvo a apoyar mis tetas en su frente, y debo confesar que estoy muy caliente.

-¿Habías tenido solo dos penes en la boca antes del mío? –pregunta, y yo asiento con la cabeza.

-Sírveme otro whisky –me ordena y veo que su vaso esta vacio.

Me pongo de pie a la botella y le sirvo lo que desea, cuando me vuelvo a él una vez mas lo veo bien, con la camisa casi abierta por completo, muy caliente, y con el pene fuera. Le doy el whisky, el bebe y lo deja a un lado, luego me pongo de nuevo sobre el –ahora quiero ver tu coñito –me dice  enseguida con los dedos comienza a rozar mi coñito sobre mi tanga –estas mojada –me dice sin sorpresa.

-Me tiene excitada –le digo mientras acaricio su pecho.

-Quítate la tanga –me ordena. Y hago su voluntad, dejando mi conchita totalmente depilada para él.

-Y supongo que solo dos hombres antes que yo han tocado y lamido esta adorable cosita –me dice.

-Si –le digo una vez mas –tóqueme –le ruego.

-Normalmente pido que se toquen para mí antes- me dice –pero por ser nueva te haré el favor –dice. Luego me comienza a masajear mi zona sensible, haciéndome gemir, luego me introduce uno de sus dedos, y yo estoy en un éxtasis de placer. –cuando vayamos al hotel –me dice –no podré aguantarme a lamerla apenas entremos a la habitación.

¡Hotel! Ya tengo seguro mi primer cliente. Por suerte hay varios hoteles de lujo cerca de la ciudad.

-¿Por qué no me lame ahora? –le pregunto entre gemidos.

-Me gusta hacerlo cómodamente –me dice. Pero luego se pone pensativo –pon tu conchita a la altura de mi cara, me dice y me pongo de tal forma que mi vagina queda a esa altura –hueles muy bien –me dice, y luego me toma del trasero para acercar mi coño a su boca, entonces me lo lame,  y yo gimo de placer –delicioso me dice y vuelve a lamerlo y esta vez también lo succiona. Luego se calla un rato y yo vuelvo a acurrucarme en el, nuevamente acariciando y besando su pecho –sabes –me dice –no aguanto más, quiero follarte aquí mismo –me dice.

-Pero si me descubren me retarán –le digo

-Te pagaré el tripe de lo que hubieras ganado si hubiéramos ido a un hotel –me dice.

Necesito el dinero, creo que aceptaré, solo espero que no me descubran.

-Métame el pene  -le ruego y quita los dedos de mi interior, entonces saca del bolsillo de su camisa un preservativo.

-¿Crees que necesite esto? –me pregunta.

-No –le digo –se que estoy sana –agrego.

-Excelente –dice el –se pierde mucho con esas cosas.

-Penétreme –le ruego.

-No enseguida –me dice –quiero saborear tus tetas un rato mas y dicho esto se lanza a morder nuevamente mis pezones, luego de un rato haciendo esto, vuelve a hablarme –mueve tus tetas alrededor de mi pene –ordena, y lo hago caso, me agacho y comienzo a hacerlo –ahora métetelo a la boca –me ordena, y también vuelvo a obedecer. Entonces oigo su celular hacer un ruido corto.

Yo sigo mamando, no me detendré hasta que lo ordene.

-Mi esposa –me dice riendo –quiere saber si recogeré a mi hijo menor de la discoteque –agrega, mientras yo sigo mamando y tragando el liquido lubricante que sale –su respuesta puede esperar, ahora estoy en algo mas importante –agrega y presiona mi cabeza más hacia su pene.

-¡Basta! –me dice y  yo saco su pene de mi boca –ahora se viene lo mejor –dice.

Entonces me hace subir sobre él y comienza a llevar su pene a mi vagina, lo que le es difícil, llevo varios meses sin sexo y esta apretado.

Comienza a entrar lentamente, y él lo disfruta.

-Hace mucho tiempo que no entraba en un coño tan rico y apretado –dice mirándome las tetas, y yo comienzo a tocarlas para él. Luego me acerca más a él –me gusta sentir los pezones duros rosando mi pecho mientras las chicas se mueven –me dice, y yo comienzo a mover mis tetas para darle en el gusto.

Finalmente el pene comienza a entrar bien, y disfruto cada segundo, aunque me duele, y siento que quizás me raje un poco adentro.

-¡Sr. Araneda! –Le digo –me duele –me quejo un poco.

-Cállate y compláceme –me dice el –te estoy pagando, además se ve que lo disfrutas –y dicho esto el pene entra en su totalidad –muévete –me ordena, y yo comienzo a moverme de arriba abajo, con dolor y placer –eres una muy buena putita –me dice.

Mientras me muevo, me despega de su cuerpo para tocar mis pezones, luego vuelve a dejarlos rozando su pecho. Lo oigo gruñir, y se ve que esta disfrutando.

-Quiero su leche –le digo y el no me responde.

No tarda mucho en suceder, y el Sr. Araneda lanza un gran suspiro y parece desarmarse cuando llega al orgasmo, quedando totalmente relajado en el sillón. Yo no he alcanzado a terminar, pero espero que no pregunte, no quiero mentir.

Me mira y me saca de encima de él, dejándome parada a su lado, luego él se pone de pie.

-Ha sido grandioso –me dice y comienza a abotonarse la camisa –metete mi pene a la boca para limpiarlo –me dice después, y yo me agacho para darle el ultimo gusto a mi cliente –nos veremos seguido –me dice él mientras succiono los residuos de placer de su miembro. Luego me separo y él se arregla, volviendo tener la apariencia de ejecutivo intachable. Luego saca su billetera y me da mucho dinero ¡Es mucho! –soy generoso con las chicas que me complacen bien –me dice al ver mi cara de asombro.

-¿Cuándo volverá a verme? –le pregunto.

-Me dejarás un recuerdo muy caliente –me dice –yo creo que mañana volveré a visitarte, luego me toma y me besa –eres una muy buena putita –me vuelve a decir -¿Cuál es tu nombre real? –me pregunta.

¿Deberé decirlo?

-Javiera –le digo.

-Javiera –repite -¿Y tú apellido?

-Marquez –le digo diciendo la verdad.

-Javiera Marquez –repite –dame tu número –me ordena después, y no dudo en hacerlo –quizás te llame para vernos fuera de este lugar, a veces necesito relajos urgentes en lugares específicos.

Salimos de nuevo al salón principal y ya no hay mucha gente, confieso que estoy mu adolorida en el coño, Roxy nos mira mientras habla con un cliente y sonríe.

El Sr. Araneda se despide de mí afectuosamente, y mientras sale una chica de las que me miro feo va a hablarle, pero la conversación no dura mucho, porque él la evade.

 

FIN PARTE I

 

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