Relato erotico lesbico en el billar

Soy una chica que los fines de semana trabaja como camarera en un pub, para ayudar a mi pequeño sueldo del trabajo semanal y quiero contaros un relato erotico lesbico en el billar del pub donde trabajo.

Somos dos chicas y nuestro jefe. He de decir que soy bisexual, me gusta mucho el sexo, en pareja, en grupo, soy de las que no dice no a casi nada, me gusta el sexo anal, oral, con juguetes, pero también las caricias, los besos y la sensibilidad, menos esos días que estas tan cachonda, que un aquí te pillo aquí te mato también me vale.

Ya habíamos cerrado el pub, estábamos recogiendo, nuestro jefe se despidió dejándonos solas, seguimos recogiendo, limpiando y todo eso, cuando estábamos acabando, destapamos el billar para dejarlo listo, de noche se tapa porque la gente apoya las copas y acaba manchándose.

Mi compañera me dijo de jugar una partida, pero divertida, quien no metiera la bola se quitaba prenda, me pareció muy divertido y comenzamos a jugar, la primera que no metió bola fui yo, como llevaba vestido, me quede en tanga y sujetador con medias de liga, luego despues de meter un par de bolas, fallo ella, se quito la camiseta, quedando con sus pechos al aire ya que no usa sujetador muy a menudo, era excitante verla jugar con los pechos al aire, ella decia lo mismo de mi en lencería, cada vez que me tocaba tirar, se arrimaba a mi pasando su mano por mis nalgas o su lengua por mi oreja.

Me ponía nerviosa, por lo que fallaba y prenda fuera, estábamos las dos ya sin nada de ropa, ella no dejaba de acercarse y besar mis hombros, entonces me gire quedando nuestros pechos rozándose, no espero un segundo, cogió mis pechos con sus manos, comenzando a pasar su cálida lengua por ellos, yo la seguí, comenzando a tocar los suyos, se los pellizcaba, pero hasta cierto limite, me tiene contado lo que le pone y lo que no, pasamos muchas horas juntas por eso fue tan bueno, nos conocemos demasiado.

Nos sentamos en el centro del billar besándonos, tocando nuestros pechos, lamiéndolos, para luego continuar tocando nuestros coños ya súper húmedos por la excitación, le gustaba mucho que introdujera uno o mas dedos dentro de su coño, para luego sacarlos muy mojados pasándoselos por su clítoris, gemíamos como locas, yo estaba muy cachonda, por lo que me puse de rodillas, con el tronco estirado encima de su cara ofreciendole mi coño para lamerlo, se puso a ello, yo tocaba mis pechos imaginando que era ella con su lengua, no dejaba de sujetar mis nalgas para que no me apartara.

Después de un rato, decidí besarla, en esa misma postura besar todo su cuerpo hasta llegar también a lamer su coño, con el típico 69.

No dejábamos de gemir, de vez en cuando sacaba su lengua de mi coño para pasarla por mis nalgas, por mi culo, por lo que yo hacia lo mismo, luego la tumbe en el borde del billar, quería darle todo el placer que pudiera, me puse de pie entre sus piernas para comenzar a lamer su coño, se retorcía de placer, en ese momento llego nuestro jefe.

Nos quedamos paradas, pero el dijo, seguir como si yo no estuviera, me quede parada, pero ella deseaba tanto correrse que llevo mi cabeza otra vez hacia su coño húmedo, yo lamia y chupaba, pero no dejaba de pensar en que mi jefe estaba allí.

Cuando me gire para mirarlo un segundo, le vi sentado en una silla con su polla en la mano masturbándose, mientras nos miraba, se lo dije a mi amiga por lo que nos fuimos hacia el, lo pusimos de pie, nosotras a cada lado, una frente a la otra, comenzamos a chupársela ofreciendo la, la una a la otra, el gemía echando su cabeza hacia atrás, decía, que bueno, es un sueño hecho realidad.

Después de un rato, le senté en la silla, sentándome dándole la espalda encima de su dura polla, al tener a mi amiga de frente, ella me chupaba los pechos al tiempo que tocaba mi clítoris, o bajaba a lamerlo de vez en cuando, el me cogía por las caderas, ayudándome apretando contra el para que entrara mas, yo estaba muy excitada, entonces empece a aumentar el ritmo, mi compañera me besaba los pechos y tocaba mi clítoris diciéndome.
-Córrete, dánoslo todo.

No tarde en hacerle caso, me corrí encima de la polla de mi jefe, gritando como una loca, mi compañera estaba súper cachonda también, mi jefe, podéis imaginaros, se fueron al billar, porque a mi compañera le hacia ilusión.

Se tumbo en el billar diciéndole a mi jefe que se la follara, la agarro por las caderas y la penetro hasta el fondo, yo al lado de el, me arrodille pasando mi lengua por sus huevos y por su polla cuando entraba y salia, no dejaba de gemir, luego me subí al billar para ocuparme de ella, yo la besaba, lamia sus pechos mientras también masajeaba su clítoris sin parar, cada vez sus gemidos eran mas profundos, por lo que aumentamos el ritmo, arqueaba su espalda, notaba su humedad, sus pezones erectos, se corrió gritándole a nuestro jefe, follame, así, así, fue espectacular.

Como nuestro jefe no había acabado, decidimos masturbarle hasta que se corriera, se la chupábamos sin descanso, una, luego la otra, el no dejaba de gemir, decía ,que bien nenas, seguir así, pasado un rato, me pidió le diera mas fuerte, mas rápido, quería correrse en nuestros pechos, así lo hizo, baño con su semen los pechos de ambas, sujetando nuestras cabezas con sus manos un poco hacia atrás, para poder verlo bien.

Luego nos fuimos a desayunar los 3 juntos, no nos vimos hasta el fin de semana siguiente, había miradas de complicidad viendo como jugaban al billar, risitas y demás, espero se vuelva a repetir y espero que nuestro jefe vuelva a aparecer.

Espero que disfrutéis con mi relato erotico lesbico en el billar, con compañía final de nuestro jefe, de igual manera que notros disfrutamos.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatos Lesbicos

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