Relato erotico en paris

Soy una ejecutiva de una gran empresa y quiero dejarles este relato erotico en Paris.

Tengo marido, pero no nos vemos mucho debido a nuestros trabajos, los viajes, etc.

Por ello también no hemos tenido hijos, nunca era el momento.

Tenia una buena compañera en el trabajo que siempre iba conmigo en esos viajes, pero un día la trasladaron a Bruselas, nada cerca, nos disgustamos mucho, alli acababa todo, aunque seguiríamos con nuestra amistad, nunca seria lo mismo.

Pasaron los meses, yo seguía haciendo el trabajo sola, me presente en el despacho de mi jefe, para recriminarle por ello, yo estaba agotada.

En ese momento se giro un sofá que tenia en el despacho, había un chico moreno de ojos negros, pedí perdón a mi jefe, no sabia que estaba con alguien.

El me dijo que había llegado en el momento justo, estaba a punto de llamarme para presentarme a mi nuevo compañero, salíamos de viaje al día siguiente por la mañana.
Mi compañero se llamaba Miguel, su curriculum era impresionante.

Entendía perfectamente por lo que le habían contratado para ser mi compañero.

He de decir que intente mantener las distancias, pero era tan agradable ademas de guapo y divertido, no pude evitarlo mucho tiempo, sus risas, lo divertido que era.

En el mes de Diciembre teníamos un viaje a París, no había marcha atrás, cogimos el avión, nos llevábamos genial, lo pasábamos muy bien, estabamos tanto tiempo juntos que casi se veía venir.

Llegamos a París hicimos nuestro trabajo, luego salimos a cenar y a bailar, cuando llegamos a la habitación estábamos agarrados riéndonos, nos miramos fijamente, nos soltamos rápidamente para evitar lo imposible.

Le dije que me iba a dar una ducha, el sentado en la cama asintió con la cabeza, me metí en la ducha, no dejaba de pensar en el, en que no estaba bien, que yo estaba casada.

Al poco sentí abrir la puerta, era el que abría la mampara con su cuerpo desnudo.

Entro en la ducha, me puso contra los azulejos, el estaba delante de mi mirándome fijamente, yo tenia tan cerca sus labios, que sin haberlos besado aun, no dejaba de respirar agitadamente.

El miraba mi cuerpo desnudo de arriba abajo, al igual que yo miraba el suyo, entonces el se acerco a mi oreja, susurrándome que quería besarme.

Nos besamos apasionadamente, el tímidamente tocaba mis caderas, seguía subiendo para llegar a tocar mis pechos, los comenzó a lamer, besaba mi cuello.

Llevábamos mucho tiempo deseándolo por lo que parecía, los dos nos besábamos sin parar, bajo el chorro de agua caliente.

Se agacho besando todo mi cuerpo, me hizo estremecer, cuando comenzó a besar mi pubis, pasaba su lengua lentamente, no pude evitar abrir mis piernas poniendo una sobre sus hombros para que pudiera lamer todo mi coño súper húmedo deseoso de sexo.

Después de un rato lamiendo mi coño, yo apoyaba mi espalda en los azulejos diciéndole que no parara, llevaba tanto tiempo sin sexo.

Luego le levante para besarlo, tenia mi néctar en sus labios, comence a bajar para chupar su su polla, Oh, Dios! que maravilla sentir llenar mi boca con toda su polla dura, tocaba sus testículos duros al mismo tiempo.

El no dejaba de estremecerse, echaba su cabeza hacia atrás y sujetaba mi cabeza para que no me apartara.

De repente me levanto, levantándome en el aire, yo abrí mis piernas rodeando con ellas sus caderas.

El me penetro sin pensarlo ni un segundo, se me fue un gemido de placer al sentir su polla entrar dentro de mi, comenzó a follarme apoyada en los azulejos, yo me apoyaba en la barra de seguridad para ayudarle.

No dejábamos de gemir, de jadear, yo estaba a punto de correrme, el me dijo que no habíamos puesto condón, entonces le pedí que ahora no parara, no lo hizo, siguió empujando, yo ayudaba, notaba como mi coño tenia como convulsiones.

Cada vez me daba con mas fuerza, con mas ritmo, yo gemía y gemía.

El sabia que estaba al borde del orgasmo, fue evidente cuando clave mis uñas en su espalda, me levanto dos o tres veces no pudiendo yo evitar correrme, me corrí encima de su polla, el me decía, dámelo todo nena, fue maravilloso.

Lejos de acabar ahí, salimos de la ducha, me tiro sobre la cama, abrió mis piernas metiéndose entre ellas para volver a meter su polla dentro de mi.

Pase mis piernas por delante de su pecho, echándolas hacia atrás, de manera que las rodillas pegaban en mi cara.

El se apoyo sobre sus brazos y comenzó a follarme con mas y mas fuerza, yo no quería que se corriera aun, así que empuje con mis piernas para separarlo, lo tumbe boca arriba, sentándome sobre su duro pene, no dejaba de moverme de un lado a otro, movía mis caderas de una manera que le hacia volverse loco.

El no dejaba de azotar mis nalgas gritando, sigue moviéndote así.

Yo le ofrecía a besar mis pechos, lo que le ponía mas cachondo aun, me quite de encima suyo, el decía, no no…

Me coloque a cuatro patas en la cama y se coloco detrás de mi, penetrándome desde atrás, comencé a botar con mis rodillas sobre la cama de manera que se volvía loco, decía que estaba muy cachonda, que no parara de moverme así.

Yo no podía dejar de gemir, otra vez estaba a punto, le pedí que se corriera y el dijo que yo primero, me deje llevar, corriéndome otra vez con su polla dentro.

No deje de moverme, hasta que el la saco con gran rapidez meneandosela con fuerza para llegar al orgasmo, se corrió sobre mi espalda, notaba todo sobre mi espalda chorreando, gimio como nunca había oído gemir a un hombre.

Quedamos tumbados sobre la cama, hasta recuperarnos, luego una buena ducha y a descansar, dormí toda la noche sobre su pecho.

Volvimos a repetir varias veces mas y acabamos siendo amantes.

Esto se sabia, que con el tiempo pasaría, cada vez queremos estar mas tiempo juntos, nunca había estado tan a gusto con nadie en la cama, simplemente me encanta.

Este es mi relato erotico en Paris, que fue donde comenzó esta aventura.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatos de pareja

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