Me quite lo casto con mi tia

Todo comenzó cuando eran vacaciones de verano así que mi madre decidió ir de vacaciones a la casa de mi abuelo en donde vive mi tío, su esposa y sus dos hijos, llegamos y todo era normal, hasta que decidí ir con mis primos a su recamara a jugar un videojuego, el juego nos había aburrido por lo que decidimos cambiar el disco, resulta que el disco que queríamos estaba en la recamara de mis tíos el cual inocentemente me ofrecí a ir a buscar, cuál fue mi sorpresa al abrir un bote de esos que los niños ocupan para guardar sus juguetes me encontré un montonal de tanguitas de todos los colores y tamaños, eche un vistazo rápido ya que mis primos me esperaban con el disco, salí de la habitación disimulando lo que por mi mente pasaba. En fin llegó la hora de comer y cuando estábamos sentados mi tía se acercó a dejarme mi plato de sopa cuando por buena suerte su blusa escotada me dejo ver más de sus enormes pechos de piel clara. Ese día por la tarde un familiar se enfermó y tuvo que ser hospitalizado así que todos salieron al hospital quedándonos en la casa mi tía, mis dos primos y yo. No pude dejar de pensar toda la tarde en lo que había visto, cuando estábamos cenando disimuladamente pase junto a mi tía rosándole mi verga en esas enormes nalgas firme que se ven, digo firmes porque mi tía se viste muy escotada dejando poco a la imaginación, ella sintió el roce de mi cuerpo y solo volteo y verifico que nadie se hubiera dado cuenta y me miro coquetamente. Por fin llegó la hora de dormir los familiares que habían salido al hospital avisaron por teléfono que no llegarían a dormir, así que como todo chaval caliente decidí quedarme en una recamara aislada a la casa para poder darme una buena masturbada pensando en esas tanguitas. Estaba ya casi quedándome dormido cuando escuche que prendieron el calentador y abrieron la puerta del baño, me asome por la ventana y o sorpresa era mi tía con una pequeñísima bata de baño, dejando aún menos a mi imaginación, se le salía la mitad de pechos por encima de la bata y su culito apenas alcanzaba a taparse, espere a que se metiera al baño y me fui acercando poco a poco para ver si podía mirar su exquisito cuerpo, al llegar a la puerta del baño cual fue mi sorpresa lo que nunca esperaba la puerta estaba abierta, así que me quede por un rato viéndola como se bañaba mientras mi verga se ponía dura queriendo romper el pants que llevaba puesto, en eso estaba cuando de pronto mi tía se acerca a la cómoda del baño y saca un consolador como del tamaño de un burro y comenzó a masturbarse, se quejaba de una manera que si mis primos estuvieran despiertos seguro la escucharían, yo estaba muy caliente y con ganas de entrar y que por fin dejara de ser casto. No pude más y salí corriendo a mi recamara pero la tentación pudo más así que me fui a su recamara y me escondí bajo la cama, al poco rato llego tapada con la diminuta toalla, se acercó al bote y se puso a escoger la ropa que utilizaría y como una niña escogiendo su juguete se probaba una y otra y otra tanga y yo solo escondido bajo la cama admirando ese hermoso paisaje donde pude comprobar lo que me imaginaba bajo la ropa de mi tía, eran unas tetas enormes, claras y con unos ricos pezones rosaditos, sus piernas eran firmes y torneadas, sus nalgas parecían dos hermosas montañas de piel suave, su vagina estaba resuradita y tenía unos labios gruesos que nada mas de verlos sea antojaba morderlos. Cuando por fin se puso una tanguita negra de encaje se colocó un babydoll negro totalmente transparente y así se fue a dormir, pasado un rato me percaté de que se encontraba totalmente dormida y fue ahí cuando me decidí a salir de mi escondite, la fui destapando lentamente para no despertarla, cuando quedo totalmente destapada comencé a masturbarme a su honor, estaba tan emocionado que no me di cuenta cuando se despertó hasta que me dijo “te ayudo, te echo una mano” yo no sabía que hacer quería salir corriendo cuando de pronto ya tenía mi verga en su mano y comenzaba a acariciarla, yo solo me relaje y deje que ella hiciera lo que quisiera, me pidió que me fuera a mi recamara y que en seguida me alcanzaba, salí cautelosamente para evitar despertar a mis primos, llegue a mi recamara y ahí estaba yo todo un inexperto en el sexo, cuando llego mi tía ahora con un juego de lencería roja de encaje, preguntándome que si esa ropa me gustaba o si quería que se fuera a cambiar, yo no pude decir palabra y fue ella donde se dio cuenta que no tenía experiencia con mujeres, ella se fue acercando a la cama caminando en cuatro como toda una perra dejando su enorme trasero al aire, yo no sabía que hacer así que ella me dijo “tranquilo deja que yo te enseñe todo lo que podemos hacer” ella empezó a acariciar mi verga muy suavemente, a mí se puso como fierro o al menos eso era lo que yo sentía, siguió acariciándome cuando de pronto la fue metiendo a su boca lo cual lo hacía con mucha facilidad y me dio una mamada que nunca olvidare, después de un rato de una buena mamada se fue acomodando para quedar en la posición del 69 y sin pensarlo empecé a mamar esa rica conchita húmeda, estaba tan caliente que cada que meta mi lengua sentía que me quemaba, así estuvimos un buen rato hasta que me dijo ya es tiempo de empezar la acción, me tumbo en la cama y se puso en cunclillas sobre mi colocando mi verga en la entrada de esa cuevita de amor, poco a poco se lo fue metiendo hasta que desapareció totalmente mi verga de mi vista. Comenzó un rico mete y saca sentía como se lubricaba cada vez más mi verga, luego me acerco sus tetas a mi boca y por fin podía tenerlas a mi disposición, parecía un bebe en busca de su alimento, las mame tanto como pude, las succionaba tanto que se estaban poniendo rojas pareciendo dos ricas manzanas. Ella se quejaba tan rico que a mí me calentaba cada vez más, yo estaba a punto de reventar lo cual ella se dio cuenta se despojo de la poca ropa que llevaba y me puso de pie hincándose frente a mi dándome una rica mamada que pronto revente en su boca ella saboreaba cada gota de mi leche caliente y de un solo sorbo se lo trago todo. Por fin había dejado de ser casto, ella quedo muy caliente y yo muy agotado, le pedí perdón por no poder darle más pero ella entendió que era la primera vez y que no había problema, salió y se fue al baño, yo supuse que iba a darse un baño o por lo menos a limpiarse, la seguí y cual mi sorpresa se estaba masturbando pero esta vez no me quede en la puerta me dispuse a disfrutar de tal espectáculo, después de un rato me pidió que me acercara y que abriera mi boca, yo no sabía lo que iba a pasar cuando de pronto salió un fuerte chorro de su conchita, un chorro caliente con sabor a gloria, se estaba viniendo a chorros. Por fin los dos estábamos satisfechos así que cada quien se fue a su respectiva recamara a dormir, obviamente yo no concilie el sueño, así que me masturbe nuevamente a su honor. Al otro día a la hora del desayuno llegaron los familiares así que toda esa aventura había terminado, después de lo que había pasado con mi familiar mi madre decidió que ya no nos quedaríamos de vacaciones así que era momento de regresar a casa, me despedí de todos normalmente y cuando me despedí de mi tía le dije al oído regresare pronto.

Publicado en: Relatos porno

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