Quitándole la virginidad a la putita de Laurita

Como todo adolescente durante los años de colegio lo que mas quería era perder mi virginidad pero nunca pude convencer a mi novia. El ultimo año cuando nos cambiamos de ciudad y empece en un nuevo colegio estaba decidido a hacerlo antes de graduarme. Creo que desde el tercer o cuarto día vi a otra estudiante que me llamo mucho la atención. No era la mas linda del colegio pero estaba riquísima y era de esas chavas que apenas la vez te excita tremendamente y se te vienen a la cabeza todas las cosas pervertidas que te gustaría hacerle. Desde ese momento supe con quien quería hacer mi fantasía realidad.

Se veía tierna e inocente. De piel morena, alta (casi mi estatura), ojos negros, pelo castaño oscuro y lizo. Tenia unos ojos divinos y labios súper provocativos. Me imaginaba todas las cosas que me podría hacer con esos labios si la lograba enamorar. Tenia el cuerpo bien delgadito con cinturita de ángel y caderas bien anchas. Tenia los senitos muy lindos, no eran inmensos pero eran de muy buen tamaño para su cuerpo. Se le veían deliciosos cuando se ponía camisas apretadas y escotadas. Desde que la vi por primera vez soñaba con verle los senitos y poder saborearle esos pezoncitos de adolescente. Tenia las piernas sensuales, gruesas y perfectamente bronceadas. Siempre que las miraba me provocaba mordérselas. Me encantaba como se le veía la cinturita delgadita y las caderas bien anchas con ese culito rellenito y todo paradito. Lo tenia bien firme y se le veía riquísimo con cualquier cosa que se pusiera, especialmente pantalones apretados.

Pronto logre que sus amigas nos presentaran. Ella tenia dos años menos que yo y era un poco tímida al principio pero en un par de semanas nos volvimos amigos y empezamos a salir. Como se pueden imaginar yo quería que todo pasara bien rápido pero el problema era que nunca podíamos estar a solas. Sus papas eran muy protectores y su mamá casi siempre estaba en casa y en mi casa tampoco podíamos. El colegio era el único lugar donde teníamos tiempo para estar juntos y tener nuestros momentos a solas. Me encantaba llevarla a lugares bien escondidos y hacerle todo lo que me dejara.

Al principio ella era bien penosa pero a medida que pasábamos mas tiempo juntos empezó a bajar la guardia y me dejaba tocarla en partes mas y mas privadas. Me di cuenta que detrás de su apariencia de niña buena tenia un lado muy atrevido cuando se excitaba. Me acuerdo como me la comía a besos y le manoseaba todo el cuerpecito bien rico. Cuando traía vestidos me encantaba agarrarle las nalguitas y abrírselas completamente. Cuando se ponía pantalones cortos me encantaba acariciarle las piernas y pasarle las manos por esa entrepierna suave y caliente de vez en cuando llegando ya saben hasta donde. La primera vez que se la toque se puso medio nerviosa pero ya después la muy calenturienta me dejaba manoseársela y agarrarle por donde yo quisiera.

Después de un tiempo nuestros encuentros amorosos se volvieron mas y mas apasionados. Ella dejaba que le metiera las manos debajo de la camisa y le apretara los senitos y le acariciara la espalda de arriba a abajo. Un día mientras nos besábamos me atreví a bajarle las manos bien despacio por la espalda y metérselas en el pantalón. Ella se sorprendió pero no dijo nada y me siguió besando. Todavía recuerdo como se sintieron de suaves y deliciosas esas nalguitas. Al tocarle los calzoncitos se me puso súper duro y mi único instinto fue apretarle las nalguitas bien fuerte y pegarla a mi cuerpo para que sintiera como me tenia de excitado. Sabia que le había gustado y después de ese día de vez en cuando le metía las manos al pantalón. Me excitaba muchísimo cuando me dejaba mirarle los calzoncitos en pleno colegio. Como seria de inocente que no tenia ni una sola tanguita. Eso si, tenia calzoncitos de todos los colores: verdes, blancos, rosa y hasta con dibujitos. Tenia muchísimos con Hello Kitty y me acuerdo como me excitaba verle a ese Hello Kitty por delante y por detrás. Desafortunadamente nunca me dejo meterle la mano debajo de los calzoncitos en el colegio pero yo sabia que pronto me llegaría el momento.

Un día después del colegio nos fuimos a un parque cerca de su casa. No se que le había pasado ese día pero todo el día estuvo súper cachonda. Yo también estaba bien caliente porque mas temprano me había dejado verle las teticas en pleno colegio por primera vez. El parque estaba completamente solo y encontramos un rincón bien apartado y nos empezamos a besar. Estábamos recostados en una pared y ella me besaba con unas ganas impresionantes, su lengüita traviesa se sentía deliciosa. Los dos nos estábamos tocando y se sentía muy rico como frotaba todo su cuerpo contra el mío. Le subí una mano lentamente por todo el cuerpo y le empece a manosear las teticas. Con la otra le agarre su mano y se la puse sobre mis pantalones para que me lo sintiera completico. No era la primera vez que me lo tocaba pero se sintió mas excitante que cualquier otra por la forma que me tocaba. Me lo exploraba apretándolo y frotándome de arriba a abajo. Todo era súper excitante y yo me preguntaba hasta donde íbamos a llegar.

Nos aseguramos que nadie estuviera mirando y me la lleve a una banca donde se sentó encima mío. Nos seguimos besando apasionadamente y yo no le quitaba las manos del culito y las teticas. Ella me acariciaba el pelo, la espalda, los hombros, el pecho y hasta bajaba las manos y me lo apretaba bien fuerte. No había forma de esconder el bulto que tenia en los pantalones pero sabia que a ella le excitaba muchísimo sentir como lo tenia de parado. Cuando me miraba podía ver en esa mirada cachonda las ganas que tenia de hacer algo mas. Se acomodo y puso las rodillas en la banca bien abiertas y mientras me besaba bajo la caderita hasta sentir mi bulto y empezó a moverse despacito para atrás y para adelante. Yo no podia creer lo que estaba haciendo pero como me excitaba besarla mientras se masturbaba en pleno parque frotándose con mi pene.

Cada vez se movía con mas fuerza y podía sentir como se aceleraba su respiración. Yo le besaba el cuello y con las manos en el culito le ayudaba a moverse mas rápido. Ella seguía besándome como podía y meneando ese culito con fuerza. Todo era tan excitante que pensé que yo iba a explotar en cualquier momento. Cuando pensé que ella estaba cerca del orgasmo escuchamos unas voces acercándose. A ella le dio pena y se paro bien rapidito, me agarro de la mano y empezó a caminar. Yo ni podía caminar de lo duro que estaba y antes que dejáramos el parque la convencí que me dejara ver sus calzoncitos. Fuimos detrás de un arbusto, le desabroche los pantalones y sin bajárselos pude ver que tenia unos de florecitas. La besé y cuando le metí la mano los tenia completamente empapados. Estaba tan excitado que empece a acariciársela sobre los calzoncitos pero el momento ya había pasado. Me quito la mano y me dijo “aquí no mi amor”. Se abrocho los pantalones y empezó a caminar hacia su casa.

Esos días ella estaba castigada y aunque yo le rogaba que fuéramos a un lugar privado para satisfacer nuestra calentura, ella insistía que tenia que llegar temprano a su casa. Cuando llegamos su mamá molestaba mas de lo normal y me saco bien rápido. Mientras caminaba a mi casa le empece a mandar mensajes y todavía seguía bien cachonda. Me describía como se estaba desnudando en su habitación y como se iba a dar un baño pensando en mi. Me decía que le encantaría tenerme en la tina para terminar lo que habíamos empezado en el parque. Yo no podía cree los mensajes y nada mas pensaba como y donde podría cogérmela, tenia que aprovechar esa calentura que tenia. De pronto se me ocurrió una idea y me devolví corriendo a su casa.

Cuando llegué me fui por detrás y me metí al jardín de la casa de atrás. Sin que se dieran cuenta salte la pared que separaba las dos casas y caí en el jardín de la casa de mi novia. Me fui por el borde del jardín con mucho cuidado sin que la mamá ni el hermanito de ella se dieran cuenta. Cuando estaba al lado de la casa podía escuchar la tele en la sala y ver la luz del baño prendida. En ese momento el corazón me latía a mil por meterme a la casa vecina pero también de solo pensar que al otro lado de esa ventana ella estaba bañándose sin nada de ropa. Sería delicioso espiarla en la tina y mandarle mensajes bien morbosos para ver si se acariciaba la conchita pero la ventada estaba muy empañada. El cuarto lo compartía con la hermana mayor pero estaba trabajando. No sabia que hacer y al fin decidí esperarla fuera de su cuarto y ojalá todo saliera como esperaba.

Cuando entro al cuarto en toalla y me vio se sorprendió muchísimo. Abrió la ventana, me beso bien rico y la volvió a cerrar con las cortinas. Cuando volvió a abrir tenia una bata azul puesta y me dejo entrar. Nos volvimos a besar, me sentó en la silla de su escritorio y salió del cuarto moviendo ese culito de lado a lado como toda una putita. Como me excitaba pensar que ese culito iba a ser todo mío muy pronto. Le dijo a la mamá que se sentía mal y se iba a recostar en su cuarto. Cuando regresó cerró la puerta con seguro, puso música bajito, dejo caer la bata y empezó a caminar hacia mi. Antes que se sentara le pedí que me modelara lo que tenia puesto y muy obediente se dio la vuelta lentamente. Tenia puesto un vestido de licra blanco y negro cortico y bien escotado. Las teticas se le veían deliciosas y bien paraditas, casi se le salían del vestido por el brasier tan apretado que tenia. Se veía tan provocativa con ese vestidito no muy apretado pero la forraba completamente y le dejaba ver cada curva de su delicado cuerpo perfectamente. Al darse la vuelta la cinturita y la caderita se le veían de ataque y parecía una diosa con esas piernas morenas y bien firmes. Se veía tan sabrosa con ese culito todo apretadito y la espalda medio descubierta. No me aguante y me pare, le agarre la cadera y al besarla se lo clave todito en las nalguitas. Le subí las manos y empece a masajearle los senitos mientras le besaba y le lamia el cuello. No podía quitarle la mirada de esas teticas tan jugositas a punto de reventarle el escote.

Con cada beso la excitaba mas y mas y empezó a rozarme con el culito de arriba a abajo y de lado a lado. Yo no resistí la tentación y se lo clavaba una y otra vez en las nalguitas. Cuando me volví a sentar, ella se volteo y se sentó encima mío tapándose con mucho cuidado para que no pudiera ver debajo del vestido. Empezamos a besarnos como locos y esa lengüita traviesa sabia delicioso. Con las manos le apreté las nalguitas e intente subirle el vestido pero no dejó. Me dijo que no había ninguna prisa y me siguió besando con esa lengüita traviesa. En ese momento empece a besarla con mas pasión y a manosearle todo el cuerpo por detrás y por delante. Se sentía delicioso acariciarle las piernas con esa piel suave y delicada pero seguía sin dejarme meterle la mano. Nos seguimos besando apasionadamente y mientras le acariciaba toda la espalda bajé mi cara frotando y besándole todo el cuello y el pecho. Ella me presionaba la cara contra su pecho y yo le besaba y le lamia las teticas por el escote. Ella se retorcía en mis brazos y su respiración se aceleraba con cada beso. Pensé que era el momento perfecto para terminar lo habíamos empezado antes. Con los brazos le baje la cadera hasta mi pene para que empezara a gozar pero ella no quiso y subió otra vez poniéndome las teticas en la cara y se las seguí lamiendo.

Cuando estaba mas excitada la acosté boca abajo en su cama, me apoye en su cadera y consintiéndole toda la espalda lentamente empece a bajarle el vestido. La acariciaba y rozaba mi cara lamiéndole y besándole cada centímetro de la espalda mas y mas abajo. Paré justo donde empezaba su ropa interior y hasta ahí le baje el vestido. Mis labios siguieron bajando besándole, rozándole y mordiéndole las nalguitas. Tenia muchas ganas de mirarle debajo del vestido así que seguí besándola mas y mas abajo hasta llegar a esas deliciosas piernas. Cuando por fin mire debajo del vestido, esas piernas morenas se veían tan ricas y al fondo podia ver esas nalguitas bien apretaditas medio tapadas por sus calzoncitos blancos vírgenes. Me excité increíblemente y saque la lengua, sin meter la cabeza en el vestido le lamí ambas entrepiernas hasta donde alcanzaba. Pude sentir como le paso un escalofrío por todo el cuerpo y le tembló el culito bien rico por mi lengua.

Cuando llegue otra vez a su cuello la besé y deje caer todo mi cuerpo sobre el suyo asegurándome que me sintiera toda la verga. Me dijo que le tallaba el cierre de mis pantalones y al momento me los quite quedando en shorts. Otra vez me acosté sobre ella clavándoselo en todo el culito. Le besaba las orejitas y le mordía el cuello mientras le rozaba el pene en el culito y podía sentir como ella se excitaba cada vez mas. Cuando se volteo me quito la camisa y empezó a besarme como nunca. Recuerdo muy bien como nos abrazábamos y sentía su piel suave, delicada y caliente contra la mía. Volví a bajar besándole y acariciándole todo el brasier hasta llegar a su estomaguito que lo tenia bien planito y sexy. Me pidió que le consintiera el ombliguito y como si fueran ordenes se lo empece a besar y lamer como loco. En ese momento escuchamos la chapa de la puerta y era su mamá que quería saber como seguía. Le pregunto porque estaba cerrada la puerta y ella le dijo que no la hiciera parar que todavía no se sentía bien. La mamá no insistió y se fue mientras yo seguía consintiendo su ombliguito.

Ella empezó a menear la caderita como con ganas de coger mientras la besaba hasta el cuello. Tenia la respiración mas agitada y estaba acostada con las piernas cerradas. Yo sobre ella con las piernas abiertas apoyado en mis rodillas pero de vez en cuando bajaba y le frotaba el pene para recordarle lo que le esperaba. Me acerque a su orejita y le dije que le iba a romper el brasier y se las iba a chupar como nunca. Ella bien cachonda nada mas me siguió besando y chupando la lengua. Otra vez baje hasta su pecho besándola y acariciándola y notaba en su mirada las ganas que tenía que me comiera sus teticas. Cuando le desabroche el brasier las teticas se le veían divinas. Las tenía bien jugositas y tenía los pezones pequeñitos y bien oscuritos. Empecé al darle besitos alrededor pero ella estaba tan cachonda que me jalo la cabeza poniéndome la cara en unos de sus pezoncitos. Sin dudarlo se las apreté bien duro y empece a besárselas de afuera hacia adentro hasta llegar a los pezoncitos. Estaban tan duros como piedras y yo solo se los chupaba y con la lengua jugaba con ellos de lado a lado. Empecé a lamerle alrededor de los pezoncitos bien lubricados con mas y mas presión. Ella suspiraba y jadeaba cada vez con mas intensidad mientras arqueaba la espalda y me clavaba las uñas en la cabeza. Yo seguía lamiéndole los pezoncitos sin parar y ella me abrazaba y casi sin aliento me decía suavemente “si papi, si papi”. Como la tendría de excitada que enlazo las piernas alrededor de mi cintura y subía y bajaba la caderita como si me la estuviera cogiendo. La escuchaba suspirar intensamente mientras me apretaba la cara mas y mas fuerte contra sus teticas de adolescente. Frotaba todo su cuerpo contra el mío y yo no quería parar hasta que ella no aguantara mas.

Tenía la respiración tan agitada que parecía estarse ahogando de placer. Después de un rato me cansé de chuparle las teticas y baje a besarle el ombliguito. Yo sabia que la tenia al limite y seguramente podía hacerle lo que quisiera con ella . En ese momento el vestido era lo que menos le importaba, así que se lo subí y sin dejar de besarla le abrí las piernas y le di unas cuantas palmaditas sobre los calzoncitos en la vaginita mientras ella se retorcía de placer. En ese momento subí como flecha rozando todo mi cuerpo con el suyo y le puse todo el pene contra sus calzoncitos y empece a frotarla de arriba a abajo. Le chupe una vez mas la teticas y ella temblaba de pasión con mi lengua pero el roce con mi verga se estaba poniendo tan intenso que decidí dejarle las teticas y enfocarme en satisfacerle la vaginita. Ella tenia las piernas en el aire dobladas y cada vez las abría mas y mas jalando mi cintura para sentir mas y mas presión en su vaginita. Ahí fue cuando pare de besarla, puse todo mi peso en la cadera, agarre el colchón con ambas manos y empece a frotarle esa vaginita como desenfrenado. Hasta la cama se movía de tanta fuerza con que le estaba dando. Ella respiraba mas y mas fuerte y de pronto se le empezaron a salir unos gemidos deliciosos y bien excitantes con cada empuje que le daba. Eso me excito aun mas para seguir dándole con todo. Yo no podía parar y los dos estábamos casi sin aire. Yo me preguntaba cuanto tiempo mas iba a aguantar cuando de pronto paro de gemir en mi oído, me pellizco la espalda y se privo completamente. Mando la cabeza para atrás y mordiéndose los labios levanto sus pechos poniéndomelos en la cara. Yo creo que tuvo un orgasmo porque después me empujaba con los brazos y piernas rogándome que parara porque ya no aguantaba mas. Cuando todo pasó, me abrazó y empezó a besarme con pura lengüita como desenfrenada. No podía creer lo que le acaba de hacer en su propia casa, en su cuarto, en su camita y con la mamá ahí al lado en la sala sin saber como me estaba gozando a su hija, eso me excitaba increíblemente.

Nos recostamos de lado mirándonos fijamente a los ojos. Nos besamos y mis manos otra vez le agarraron el culito. Empece a deslizarle los dedos metiéndole los calzoncitos entre las nalguitas asegurándome que sintiera como le acariciaba el anito. Seguí deslizando la mano y cuando llegue a la parte mas mojadita la empece a acariciar y ella también me lo empezó a estimular sobre los shorts. Le pregunté si quería sentirlo por primera vez y ella me dijo que si. Me metió la mano en los boxers y fue delicioso cuando por fin sentí la piel de su mano acariciado mi pene. Mientras nos besábamos le pregunte si había visto a un hombre completamente desnudo y me contesto que no. Le dije que me excitaba mucho ser el primero y lentamente me quite todo hasta quedar desnudo frente a ella. Cuando me lo vio puso una mirada de sorpresa que pronto se convirtió en una excitante mirada de lujuria. Con las dos manos me lo agarró y empezó a jalármelo con muchísimas ganas. Se sentía riquísimo como nos masturbábamos el uno al otro y así duramos un buen rato. Después le abrí las piernas y me volví a poner encima de ella rozándole la vaginita con el pene completamente desnudo. Yo le besaba el cuello y le decía al oído como solo nos separaba la telita de sus calzoncitos y como quería que se rompieran para sentir su conchita. Ella mordiéndose los labios solo me suplicaba que no parara. Estaba dándole despacio pero con harta presión para llevarla otra vez al orgasmo pero la boquita se le veía irresistible y no me aguanté las ganas.

Subí pasándole el pene por todo el cuerpo hasta ponérselo a centímetros de la carita. Ella se veía un poco intimidada pero la convencí que me besara, que abriera la boca y sacara la lengua. Le di con el pene unas veces en la lengüita y después se lo metí despacito por esa boquita. Al principio parecía no saber que hacer pero se nota que había visto películas porno porque al ratico tomo confianza y empezó a jalármelo y chupármelo bien rico. Le agarre las manos poniéndolas contra el colchón y sin soltarlas empece a metérselo por la boquita. Se sentía delicioso y no podía creer como me la cogía de rico y como me lo mamaba con tantas ganas. Había esperado muchísimo para sentir esa lengüita lamiéndome la cabeza y esos labios chupándomelo todo de arriba a abajo.

Después de un rato ella seguía acostada boca arriba y yo me arrodille al lado de su carita para que me siguiera mamando y al mismo tiempo yo pudiera jugar con su vaginita. Ella me lo chupaba y me lamía las bolas mientras que yo baje la mano por todo su estomaguito y se la metí en los calzoncitos. Al tocársela, se me resbalaban los dedos de lo mojada que estaba. Empece a frotarle la vaginita y ella nada mas suspiraba poniendo caritas de placer. Mi verga casi no le cabia en la boca y se veía tan excitante con esos labios bien jugositos y húmedos alrededor de la parte mas gruesa de mi pene. Yo no paraba de pensar como mi pene era el primero que le metían a la boquita y como me lo chupaba y me lo saboreaba con esa lengüita virgen. En ese momento mientras le acariciaba el clítoris le baje los calzoncitos y podia ver la mancha empapada que tenían donde tocaban su conchita. Por primera vez le mire la vaginita y la tenia hermosa toda gordita y completamente peladita. La tenia toda morenita con los labios pequeñitos y bien carnositos. Le empece a meter un dedo y la tenía bien apretadita. Como me acuerdo esa tierna mirada de placer al metérselo y acariciarle el clítoris mientras ella me lo mamaba como toda una putita.

En serio que a veces la morrita perecía menor de lo que era. No podía creer como se veía de tierna e inocente con esa hermosa vaginita toda peladita. Cuando le sacaba el dedo, me encantaba como salía cubierto de su juguito y me moría por saborearle esa cosita. Me agache y le chupé la lengüita mientras ella me lo jalaba. Le dije al oído como le iba a saborear esa vaginita por dentro y por fuera y ella seguía besándome apasionadamente. Le agarre las piernas y la giré poniéndola en frente mío. Antes que pudiera empezar el festín ella cerro las piernas para provocarme y con una mirada bien sexy me pregunto: “Que tantas ganas tienes de probarme”. Yo nada mas sonreí, le agarre las piernas y con fuerza se las abrí completamente. Le dije que mi lengua se moría por violarle la vaginita. Me acerque y antes de besarla ya sentía el calor de su conchita ardiente. No se que se había puesto al bañarse pero olía delicioso. Mi corazón latía a mil y estaba súper excitado porque era la primera vez que iba a saborear a una chava.

Empece a besarle la entrepierna pero ella estaba bien desesperada y jalaba mi cabeza hacia su vaginita, se moria por sentir mi lengua. Empecé a besarla mas cerca hasta que por fin le toqué los labios. La besaba una y otra vez mientras sentía como se humedecía mi boca con cada beso. Le abrí los labios y pude ver como la tenia de rosadita. La empece a lamer bien suavecito y ella no paraba de menear las caderitas como si me la estuviera cogiendo con la lengua. La vaginita le sabia delicioso y no podía parar de lamérsela. Le puse las manos detrás de las rodillas y empece a subirle las piernas hasta los hombros levantándole el culito en el aire. Se veía riquísima con la nalguitas bien abiertas mostrando el anito y esa vaginita de adolescente bien apretadita. Le puse la lengua al lado del anito y se la pase por toda vaginita hasta el clítoris una y otra vez con mas y mas fuerza. Empecé a enfocarme en su clítoris y ella se mordía los labios para no gemir mientras su cuerpo se retorcía de placer. De pronto su mamá toco en la puerta y pregunto como estaba. Yo no paraba de lamérsela y la pobrecita me empujaba la cabeza para poder contestarle a la mamá. Como me excitaba escuchar a la mamá hablándonos sin la menor idea que al otro lado de la puerta yo tenia a su hija con el culito en el aire y las piernas bien abiertas mientras mi lengua le penetraba y le saboreaba toda la vaginita.

La mamá iba a la casa de una amiga y a comprar unas cosa, mi novia le pidió que se llevara al hermanito con ella. La mamá seguía hablando pero no le prestábamos atención, yo estaba enfocado en lamerle esa conchita ardiente y ella en disfrutar mi lengua. El clítoris le sabia delicioso y cada vez que se lo lamia su cuerpo temblaba de placer. Le baje el culito y con las piernas bien abiertas le empece a meter dos dedos en esa conchita bien apretadita. Ella no paraba de mover esas caderas como putita y yo de comérmela mientras le metía los dedos mas y mas profundo. Con la voz entre cortada me suplicaba que no parara. Estaba súper agitada y cuando escuchamos el carro de su mamá salir empezó a gritar como loca y a menear el culito de una forma irresistible. Cambiamos de posición y agarrándole las nalguitas la senté en mi cara. No podía parar de lamérsela y ella empezó a mover la caderita para atrás y para adelante mientras se acariciaba las teticas. En ese momento me quede quieto y solo disfrutaba como se masturbaba con mi lengua cada vez con mas y mas ganas. La respiración se le aceleraba y gemía mas fuerte con cada movimiento de caderas. En su búsqueda de placer me encantaba como apretaba el clítoris contra mi lengua y cabalgaba con fuerza en mi boca para llegar al orgasmo. Yo creía que ya estaba cerca del éxtasis y la manoseaba toda mientras ella seguía cabalgando desesperadamente. Le apreté las nalguitas y cuando se las abrí completamente se le salieron un par de gemidos y con una voz bien aguda gritaba: “Si, si, si” mientras se venía en mi boca. Me acuerdo como estaba de excitado al verle la carita de satisfacción mientras su caderita se contraía de placer. No paraba de gemir y seguía moviéndose para extender la sensación pero ya no tenia fuerzas y cayo rendida en mis brazos. Cuando todo termino me besaba con descontrol y me decía una y otra vez cuanto me amaba.

Nos estábamos besando con muchísima pasión y los dos pensábamos en lo que nos faltaba por hacer. Ya que teníamos la casa sola yo quería cogérmela en el cuarto de sus papas pero a ella no quería y nos quedamos en su camita con la puerta abierta. Me levante y puse la canción mas sensual que conocía. Ella se veía súper sexy desnuda invitándome a la cama. Yo le pedí que acariciara todo su cuerpo y ella empezó a tocarse el cuello, los brazos y las teticas. Le pedí que jugara con su vaginita y aunque le daba pena, me obedeció y bajó lentamente la mano por todo el estomaguito y se empezó a tocar. Se metía y se sacaba un dedito mientras se acariciaba bien rico y se abría los labios para mostrármela por dentro. Me acerqué y no me aguanté de ver como gozaba y empece a jugar conmigo mismo. Era tan excitante mirarla masturbándose y verla como me lo miraba con esos ojos de lujuria mientras yo también me masturbaba en frente de ella. Me paré a su lado y empecé a darle palmaditas en la vaginita mientras ella me lo jalaba. Podía escuchar como estaba de mojadita con cada palmadita que le daba. La muy inocente me pedía que le hiciera el amor. Le pregunte que tanto quería mi verga dentro de ella y le pedí que hablara bien cachondo. Se sonrió y mientras se tocaba me dijo con voz bien sexy: “Me muero por sentir tu pene bien duro dentro de mi. Quiero que me lo metas hasta el fondo”. Le pregunte que si quería que le quitara la virginidad y me dijo: “Si, ya estoy cansada de ser virgen y quiero que me la quites aquí en mi camita metiéndome ese pene bien grande”.

Yo no podía creer las palabras que salían de esa niñita. Me excitaba tanto que me puse el condón a toda mientras seguíamos hablando bien cachondo. La jale de las piernas y apretándome la verga empecé a deslizarme dentro de esa conchita. Era tan excitante su carita de dolor mientras mi cabeza le abría los labios y penetraba lentamente su vaginita peladita. Se la metí despacio pero con fuerza por lo apretadita que estaba. Me agarro del cuello y me tiro sobre ella para besarme y sentir todo mi cuerpo. Me tocaba y me besaba con unas ganas increíbles y yo no podía creer como se sentía de rico cogérmela. Con cada impulso que le daba la penetraba mas profundo, se le entrecortaba la respiración y le salían unos gemidos muy excitantes. La agarre de los hombros y le apreté esas teticas mientras miraba como disfrutaba al meterle toda la verga. Se veía delicioso como le daba mas y mas duro mientras ella gemía mas y mas fuerte. Me gemía: “Así mi amor, así mi amor”. Yo no podía parar y es que me excitaba increíblemente pensar que estábamos en su propia casa y por fin me estaba regalando ese culito y esa vaginita vírgenes. Ella seguía boca arriba y yo le doblaba las piernas poniéndola en todos las posiciones para sentir cual era la mas estimulante. Como me gustaba abrirle completamente las piernas y metérselo con fuerza haciendo sonar esa vaginita con cada golpe. La puse de lado y seguí dándole tan duro como me dejaba y si que me excitaban esos gemidos que daba entre pasión y dolor. Así dure un buen rato disfrutando y satisfaciendo su conchita primeriza.

Ya estaba agotado pero sin sacarlo la agarre de la espalda y la pegue al cuerpo mientras me sentaba en la cama. Los dos nos estábamos besando y jadeando casi sin aliento pero a ella le encantaba y seguía moviéndose delicioso, no paraba de menear esa cinturita de atrás para adelante como toda una profesional. Se notaba que no quería parar de sentir como la penetraba mi verga. Le pregunté si quería cambiar de posición y ella nada mas movía su cabecita. Se sentó encima mío y las teticas se le veían increíbles. Colgaban perfectamente de su pecho y las tenia bien redonditas y un poquito puntuditas. Se las agarré y me clave en ellas lamiéndolas y chupándolas con mucha pasión. Ella ya no tenia nada de timidez y meneaba esa cadera para atrás y para adelante estimulándose el clítoris y gimiendo como putita. Yo le agarraba el culito y la forzaba a que me diera unos buenos sentónes mientras la nalgueaba con fuerza para que sonara bien rico ese culito. Le chupaba las teticas y sentía como se le apretaba aun mas esa conchita con cada sentón que me daba. Respiraba con mas dificultad y se meneaba con mas y mas ganas para llegar otra vez. Duró varios minutos cabalgando sobre mi pero no logro llegar y ya cansada y transpirando se dio por vencida y cayo rendida sobre mi. Eso si, yo no había terminado. Puse los pies en el colchón, le apreté bien duro las nalguitas y empecé a taladrarle la vaginita como loco. Ella sin fuerzas nada mas gemía y gritaba en mi oído excitándome cada vez mas. Yo no podía parar de metérselo y me encantaba el sonido que hacia su conchita cada vez que la estrellaba con mi verga. Se sentía increíble como se lo metía completico a esa morena pero me toco parar por que no quería llegar todavía.

Cuando paramos los dos estábamos sin aire y ella me abrazaba y me decía lo mucho que me quería mientras frotaba todo su cuerpo contra el mío. Para que no se sintiera mal yo le decía lo mismo y descanse un rato mientras nos besábamos. Después me pare de la cama y me la lleve para la sala. Tenían un sofá bien grande y la puse en cuatro contra el borde con el culito bien paradito. Le abrí las nalguitas y le clave la lengua en la conchita mientras la nalgueaba y le acariciaba el anito. A ella no lo gustaba eso pero a mi no me importaba. Se veía deliciosa y muy provocativa con esa cinturita apretadita y ese culito ancho con la piel toda chinita. La agarre de la cintura, empecé a darle bien duro y ella solo gemía y gemía como loca. Como me excitaba cogérmela al ritmo de la música en la sala de su casa donde tantas veces había estado con toda su familia. Me encantaba como le temblaban las nalguitas cada vez que le estrellaba la verga en esa vaginita. Le acariciaba la espalda, le manoseaba las teticas y la abrazaba sintiendo todo el calor de su cuerpo. Le besaba el cuellito y le acariciaba el clítoris para hacerla gemir mas y mas. Le respiraba en el oído y le pedía que apretara su conchita para sentir mas rico cuando se lo sacaba y se lo metía.

Ya sentía que estaba cerca y tenia una ganas increíbles de terminar por completo en su vaginita así que de un empujón la bote en el sofá. Le pedí que se agachara con el culito bien levantado y asi dobladita las nalguitas se le veían perfectamente redondas y muy provocativas. Se las lamí un rato y después empecé a metérselo salvajemente. Se sentía delicioso dominarla, jalarle el pelo y clavarle la cara contra el sofá mientras le rompía el culo con cada golpe que le daba. La pobrecita lo único que hacia era gritar y gritar una y otra vez lo cual me prendía mas y mas. Me excitaba increíblemente como gritaba mi nombre y me rogaba que parara pero yo seguía cogiéndomela con todas mis fuerzas, quería tener un orgasmo inolvidable. Intentaba relajar mi cuerpo para durar mas pero era difícil por tanta excitación. Como me hubiera gustado poder grabarla y mirar una y otra vez como le destruía el culito y escuchar como me lloraba para que parara. Yo creo que hasta los vecinos oían esos gritos tan salvajes que salían de su delicados labios. Con una mano la tenia bien dobladita con la cabeza en el cojín y con la otra le abría las nalguitas y le metía el dedo en ese anito apretadito. Me la cogía como un animal y aunque le dolía ella me dejaba metérselo completico una y otra vez. Seguí destruyendo ese culito y no paraba de sudar sobre su cuerpo hasta que uno de sus gritos me tenso por completo y desde el pecho me bajo un orgasmo increíble recorriendo todo mi cuerpo hasta explotar dentro de su vaginita. Podía sentir como me derramaba en su conchita cada vez que entraba en ella pero seguí dándole a ese culito hasta que no pude mas y sin fuerzas caí satisfecho sobre su cuerpo desnudo.

No podía cree como había gozado a esa niña pero me sentí mal porque a la pobre le salieron lagrimas y la hice sangrar un poco. Para contentarla le limpie las lagrimas, la abrace y la bese apasionadamente. Le decía que la amaba para hacerla sentir mejor pero la verdad de lo único que estaba enamorado era esa conchita ardiente y esas teticas ricas que tenia. Nos quedamos desnudos en la sala viendo televisión y me fui cuando su mamá venía en camino. Todavía recuerdo todo lo que paso ese día como si fuera ayer. Aunque tengo otra novia y he cogido bastante después de ese día, nunca he tenido otra experiencia tan excitante e inolvidable como esa primera vez.

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Publicado en: Relatoseroticos

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