Placer en la oficina

Yo trabajaba en una oficina por aquel entonces, junto a más chicos y chicas.

Una tarde de verano, que trabajaba yo sola, llego un repartidos, con un paquete, lo recogí y me dispuse a firmar el albaran de entrega sobre una mesa.

El mensajero mientras yo firmaba, me copio por detrás empezando a besarme, me quede parada de la sorpresa, pero no hice nada para evitarlo.

El pasaba sus manos por mi contorno, metiendo sus manos bajo mi camisa tocando mis senos.

Empezó a desabrochar mi camisa mientras yo seguía dándole la espalda, me quito la camisa dejándola caer resbalando por mis brazos, mientras me inclinaba hacia delante besando mi espalda y cogiendo por las caderas, levantado mi escueta falda vaquera.

Me gire situándome frente a el y comencé a desabrochar su camisa mientras le besaba y pasaba mi mano por su entrepierna, nuestras lenguas no paraban de juguetear y nos llevaban a enredarnos en besos apasionados intercambiando nuestra saliva.

Baje suavemente dirigiéndome a su cintura, dándole pequeños mordiscos en su polla completamente tiesa.

No aguantaba mas, le baje la cremallera cogiendole la polla con mis manos y empecé a chuparla y pasar mi lengua en círculos por su punta, para luego meterla entera hasta mi garganta, al mismo tiempo que masajeaba sus testículos.

Me coloco sobre la mesa tirando todo lo que había en ella y empezó a pasar su lengua por mis pezones, succionándolos y mordisqueándolos, luego pasaba su lenguas por mi cuerpo bajando hacia la cintura, mientras desabrochaba mi falda, quitándomela y tirando suavemente de mi tanga hacia atrás hasta dejarme desnuda.

Abrí mis piernas mientras me acariciaba mis pechos y los besaba, le ofrecí mi coño para que me lo comiera.

Se inclino sobre mí y comenzó a chuparlo pasando su lengua, le ayude apartando con mis manos mis labios para que tuviera mejor acceso a mi interior.

Movía su lengua con mucha rapidez de un lado a otro mas rápido y después mas lento, otras veces movía su cabeza como diciendo no y pasando su lengua por mi coño.

No podía dejar de gemir y le pedí que me follara.

Se levanto colocándose entre mis piernas metiéndomela hasta el fondo de mí, tocando a su vez m clítoris con gran rapidez y maestría, humedeciendo sus dedos en mi boca, no tarde en correrme gimiendo sin cesar.

Lo tumbe sobre la mesa comenzando a acariciar su polla pasando mis pechos con los pezones erectos sobre ella, el estaba encantado, metí su polla entre mis pechos y empecé a moverlos de arriba abajo, cuando llegaba abajo metía su punta en mi boca o le pasaba la lengua, estaba como loco.

Me pidió correrse que ya no aguantaba más, y la metí en mi boca empezando a chapársela y pasarle la lengua mientras le masturbaba.

Me pidió que la sacar y se la machacara mientras le miraba fijamente a los ojos y así lo hice.

No pudo aguantar mas y gimiendo y sujetando mi cabeza se corrió sobre mis pechos, gritando, genial, genial, ohh!! Nena.

Fue fantástico y excitante el sentir toda su furia sobre mis pechos arroyando hasta mi ombligo.

Un enorme placer en la oficina.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

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