Soy una peluquera muy caliente

Cuando acabé el bachiller no tenía claro que quería estudiar.

Si sabía lo que deseaba desde que era pequeña, cuando descubrí mi sexualidad.

Yo siempre soñé con acariciar a muchas mujeres desnudas, pero no deseaba acostarme con cientos de mujeres, solo ver, ¡cientos de chochitos!, pero sólo era un sueño, que nunca pensé que poder conseguir.

Llegó la moda de los chochos rasurados, y se veían por las playas nudistas (donde me gusta ir para ver “el pescado”).

En las revistas y en internet, casi todas las mujeres desnudas posaban con el bollo pelado, algunas amigas me contaban que se lo depilaban con láser, “un bum de moda” que no cesaba de proliferar, yo soy muy resuelta y ligo muchos fines de semana, casi siempre que me como el chochito de una mujer con la que ligo, lo tiene “sin un pelo” o con “una rayita”, tanta es la moda que quizás me afeite yo el chocho jajaja.

Mis deseos de ver chochos diversos me guiaron para elegir mi profesión; quería ser peluquera, y especializarme en “peluquería íntima”, para ganarme un sueldo y conseguir mi deseo.

La academia fue estupenda, pero sólo peinaba y pelaba “cabezas”, aunque fue estupendo aprender a tratar el pelo; era muy bueno saberlo, también podía montar una peluquería. Cuando acabe la academia trabajé en una peluquería poniendo los rulos y dando tintes, pero mi sueño seguía en mi mente.

Acabó mi contrato de prácticas y no me renovaron, eche currículo “y nada”, ni un trabajo, yo no quería depender de mis padres, así que no lo pensé.

Puse un anuncio en varias páginas de internet que era el siguiente:

(Se ofrece joven peluquera íntima a domicilio)

¡¡Fue un bum desde el primer día!!

Mi teléfono no dejaba de recibir llamadas y wasap, y comencé mi periplo por casas y bloques de pisos. Las experiencias fueron y están siendo muy variadas, al final me he dado de alta como autónoma y todo, ¡no me falta el trabajo!

Quiero relataros algunas de mis experiencias, pero solo algunas, porque en un año que llevo ya, he arreglado más de ….. ……. ¡Mejor no digo la cantidad de “bajos que he deshojado”, podía parecer mentira, ¡se me olvido poner en el anuncio, una frase!, solo para mujeres. Pero eso ahora ya no importa, porque anuqué soy lesbiana tengo que tener algo de bisexual, aunque no deseo que me penetren los hombres tampoco me dan asco sus pollas jajajaj.

Paso a narrar algunas de mis experiencias más intensas, donde hubo orgasmos, pero no todas. He elegido solo unas pinceladas de trabajos “diversos”

Aunque tengo que decir que en la mayoría de mis recortes no se excitaron puesto que no tenían esa predisposición a “ello”.

PRIMERA EXPERIENCIA:

Lola 45 años y casada.

Me llamó por teléfono preguntando el precio y le pareció bien, cuando llegué a su casa, una casa a las afueras, muy grande, me abrió la puerta el marido, me presenté y me acompañó al dormitorio; allí salude a Lola y le dije:

—Señora buenos días, soy Virginia; pondré esta manta impermeable que he traído sobre la cama, túmbese sobre ella y “relájese”, que será solo un ratito y con esmero, ¿Cómo lo quiere, rasurado entero o dejo algo de vello?

—Déjamelo con un triangulito pero pequeño, ¿Qué joven eres cuántos años tienes Virginia?

—Tengo veinte años para veintiuno señora.

—Vale bonita, que linda eres.

—Gracias Lola

Comencé a recortar sus pelitos rizados con mis pequeñas tijeras sin punta, para esa faena siempre apoyo las manos en sus “bollos”, para mantener el pulso, y de camino palpar esa piel tierna y suave, “pero sin que parezca un magreo”, tras el recorte de la selva (ese chocho era el amazonas) traje agua caliente del aseo, y comencé a enjabonar su chocho y pubis, con gel íntimo para afeitar.

Lo hice con las manos, “como siempre”, no me gusta utilizar brochas, con las manos se expande mejor el jabón, aparte del calentón que se lleva mi coño, “que no se me nota nada”, porque se disimular, tampoco se me nota que soy lesbiana y eso ayuda.

Después de enjabonarla bien comencé a dar pasadas con la maquinilla de afeitar, enjuagando la hoja en mi cubito pequeño, una de mis manos agarraba su chocho tirado de su gordo bollo a un lado y a otro para facilitar el paso de la cuchilla.

Mis manos rozaron su vagina para apurar los pelos más internos, y ella gimió suave y se corrió entre mis manos; con un brote pequeño de flujo sin hacer aspavientos, “yo hice como no me di cuenta”, y aproveche ese líquido para deslizar mejor la hoja. Después……….

SEGUNDA EXPERIENCIA:

Clara 33 años divorciada (muy nerviosa).

Clara me mandó un wasap pidiendo detalles, al llegar a su céntrico y elegante piso me llevó a un cuarto con cama alta de masajes, me dijo que la instaló porque un masajista le da un masaje cada semana.

Clara es súper delgada, y musculosa y no para de hablar, “le da corte”, su coño es estrecho y duro; “daban ganas de comerlo”, con esos pelos casi lacios, y muy suaves.

Durante toda la sesión estuve rozando su ano, con una mano; “como el que no quiere la cosa”, después de dejarle una hilera de pelos como la pluma de un gorrión noté como su coño se contrajo y su vientre también, al momento “se corrió”, con un gran chorro que se estampó en mi blusa de seda, ¡ufff, nunca había visto “en directo” una de esas corridas!, de las que tanto hablan, y resulta que son ciertas.

Su cara cambio de color y se puso roja como un tomate, y me dijo:

—Virginia perdóname, no sé qué me ha pasado, yo nunca he estado con una mujer y tus manos me han traspasado, lo siento, no digas nada ¿vale?

—Clara yo nunca digo nada y no me molesta, ¡es mi trabajo!

—Gracias te llamare a menudo primor.

TERCERA EXPERIENCIA:

Alba 48, casada, y su marido Juan 53.

Su casa adosada tiene un jardín pequeño pero muy bonito lleno de limoneros y rosales, al llegar me acompañó a un cuarto de estudio y extendí mi manta impermeable sobre un pequeño colchón, ella se tumbó y abrió su bata, llevaba unas bragas negras de encaje, cogí sus bragas por las caderas y se las quité, dejándolas sobre la almohada, me miró y me dijo:

—Virginia guapa ¿te importa que mi marido esté presente mientras me haces la peluquería?

—No me importa Señora, yo vengo a trabajar; si a usted le parece bien a mí también.

Alba llamó a su marido, dando una voz; al momento Juan entró y dijo buenos días, se sentó detrás de mí en una silla de ordenador y observó en silencio.

Comencé a afeitar directamente, porque lo tenía recortado a tijera, “muy cortito”, después de masajear su coño con mis manos llenas de jabón.

(Era un chochó muy grande y distendido por la edad, me gustó; era como una ensaimada apetitosa bailando entre mis manos).

La rasuré entera, no dejé ni un pelito, también tuve que afeitar su ano y las inmediaciones de este, porque estaba descuidado y tenía muchos pelos desmadejados en todas direcciones.

Para ello agarré su coño con una mano, y “lo estiré”, hacia su vientre, mientras con la otra mano, afeitaba su culo. Al acabar la sequé con una toalla y ella me dijo:

—Virginia, ¿cobras lo mismo por hombres que por mujeres?

—Alba mis precios son estándar, aunque suelo trabajar solo con mujeres.

—Chica en el anuncio ponía (Se ofrece joven peluquera íntima a domicilio) pero no ponía nada de solo mujeres, que chasco.

—Chasco ninguno, no le he dicho que no, solo que no suelo.

—Virginia, ¿puedes arreglar ahora también a mi marido?

— ¡Por supuesto!, es mi trabajo y tengo tiempo hoy.

Juan se levantó de la silla del ordenador y se acercó a mí y me dijo:

—Señorita, ¿me desnudo entero o solo lo de abajo?

—Como desee la camisa no me estorba.

Juan se bajó los pantalones y después los calzoncillos, y se tumbó en la cama con las piernas cerradas.

Con mis manos abrí sus piernas para ver el campo de trabajo, tenía unos huevos “enormes” y colganderos, todos llenos de pelos, su pene estaba echado a un lado, bastante gordo ya, pero sin estar erecto del todo.

¡Su pubis era un manojo espeso de pelos! Agarré mis tijeritas sin punta y comencé a recortar, tuve que estar un rato tirando pelos un una palangana. Después cogí más agua caliente y lo enjaboné con mis manos: pubis, escroto y ano.

Presioné un poco sus huevos con mis manos para que el jabón lo cubriera todo, ¡qué extraño!, me encanto sentir esos cálidos huevos en mis manos, tengo que reconocer que me humedecí un poquito.

Tiré de su pene hacia abajo y lo presione contra sus huevos para afeitar su pubis completamente, noté como su pene crecía entre mi mano, luchando con esta por levantarse.

Cuando liquidé todos los pelos de su pubis, solté su pene que quedó tieso como un pino mirado al techo, Juan estaba sonrojado y con cara de pedir perdón, su mujer sin decir nada salió de la habitación cerrando la puerta.

Proseguí afeitado sus huevos con delicadeza, después apuré su ano.

Con una toalla lo sequé muy bien, también su gran pene que me miraba con esa cabeza casi morada, nunca había agarrado un pene o unos huevos, tengo que reconocer que sin volverme loca tampoco me desagradó.

Quise limpiar lo que parecían gotitas de jabón en la punta de su polla, pero al dar dos veces con la toalla comprobé que ese líquido brotaba de esa polla, ¡Justo después!, soltó un chorro que se estrelló en mi cara. ¡Qué asco sentí!, me limpie, me despedí hasta otro día y me marche, ya en la puerta noté el sabor de unas gotas que entraron en mi boca, “estaban dulces”, pero deseé que no salieran más trabajos de hombres, me gustan las mujeres y disfruto más trabajando.

CUARTA EXPERIENCIA:

Verónica 40 soltera.

Entré en el piso con mi bolsa de trabajo, un joven con corbata me acompañó al despacho de ella, al llegar ella me saludó, y le dijo a el:

—Miguel por favor atiende las llamadas y que no me molesten hasta que te avise.

Verónica llevaba un traje de chaqueta gris claro con la falda muy apretada, tanto que dejaba ver si perfecto culo y su cintura estrecha, y guapa de cara, ¡estaba buenísima!, se bajó la falda y después un tanga blanco y los dejó en la mesa, después me indicó un sofá, allí extendí mi manta impermeable, ella se sentó encima, llevando puesta la blusa y la chaqueta, con su pelo recogido en un lindo moño.

Al sentarse en el sofá alzó las piernas y apoyó los talones en el filo del sofá, quedando sus rodillas flexionadas, me miró y abrió las piernas como una planta carnívora esperando a su presa, y dejando a la vista aquel precioso coño alargado y peludo, y de un negro tan intenso como el cuerpo de un gatito, en esa postura obscena, me habló así:

Virginia, hazme un buen trabajo, si me dejas contenta te llamara a menudo; y te daré buenas propinas, quiero que me dejes solo una rayita de pelos en el pubis, tan fina como un bastoncillo para los oídos ¡vale chica!

—Vale señora lo haré lo mejor que se.

Comencé recortando pelos puesta de rodillas, delante de ella, sobre una toalla, sus pelos caían sobre esa toalla y sobre mis piernas dobladas, que sabroso se veía ese chocho, yo estaba chorreándome en las bragas; seguí recortado; apuraba los pelos que estaban ya más cortos con esmero, dejando un hilo de pelitos arriba como ella me pidió, al desaparecer los pelos quedó a la vista un bollo perfecto y abultado, con un labio interno asomando.

Lo apreté con una mano para que su ano se viera por debajo, metí en su ano mis tijeras y corte los pocos pelos que tenía, luego fui al lavabo y llené mi cubito con agua caliente, mojé mis manos en él y dando pasadas por su coño con ellas lo humedecí a fondo. Ella dio varios suspiros al sentir el tacto de la piel de mis manos amasando su jugoso bollo de ejecutiva.

Con mi gel especial íntimo me unte las manos, y las restregué una contra otra haciendo espuma, me volví a poner de rodillas sobre la toalla, dejando mis pechos a la altura de su chocho. Comencé a darle pasadas con el jabón por todos los bajos, “estrujando” mucho su abultado coño, también unte el ano.

La cuchilla como una guadaña fue sesgando aquellos restos de pelos y dejando tras de sí una piel suave y blanca, para apurar sostuve su chocho en mi mano como un manjar, rozando con mis largas uñas sus labios internos, “que ahora ya eran también externos por su excitación”, al final afeité su ano con su coño bien agarrado en mi mano, lo hice mirándola directamente a los ojos, ella parpadeo y gimió con la boca abierta.

Su rayita de pelos quedó preciosa como ella, como el trazo de un pintor jajaja, sequé su bollo restregándolo fuerte por mi excitación, entonces ella agarrando mi cabeza me dijo:

— ¡Virginia guapa!, por favor ¡¡cómemelo!! Te daré una buena propina.

—Señora mi trabajo solo es arreglárselo.

—te pagare, muy, muy bien, ¿Qué dices?

—De acuerdo, pero que sepa que esto yo no lo hago en mis servicios.

(Lo habría hecho gratis, pero ya que estábamos jajaj)

Amagué la cabeza y “mordí” sus dos labios a la vez, torciendo mi cuello a un lado, después le metí la lengua entera en la vagina y le di lengüetazos; absorbiendo y tragándome sus líquidos vaginales, junto a los restos del jabón íntimo.

Sus caderas saltaban en el sofá, y su vagina con espasmos se corrió, y soltó en mi boca y en mi cara, ¡como si fuera un spray!, muchas gotas a presión, lamí su chocho, su ano y me corrí, empapando mis bragas y chorreándome por mis muslos.

Al terminar, después de vestirse me dio un sobre y me dijo:

—Te llamaré cada semana, nunca me cansaré, ha sido “increíble”, estoy emocionada.

Me marché de allí con las bragas empapadas y mis muslos pegándose el uno al otro al andar.

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Me follo al extraño que me miraba

He ido a cenar con unos amigos. El sitio esta muy bien, es bastante elegante y la comida es exquisita, aunque sin duda alguna lo mejor del sitio eres tu. Estas en una mesa junto a un varón, pero no hablais, cada uno está a lo suyo.

Se me va continuamente hacia ti la vista no puedo remediarlo. Vistes unos pantalones cortos de tela fina que dejan ver unas preciosas piernas y una camiseta holgada, no sabría decirte de que tela pero que del peso se ciñe a tu pecho. A tu impresionante pecho..

Creo que te has dado cuenta en más de una ocasión de que mi vista se desvía constantemente hacia tus labios, tu escote y tus piernas.

En un momento dado te veo mirarme ¿me has puesto cara picara? Mientras me sostiene la mirada te acercas la copa a la boca. Luego, sin dejar de mirarme, bebes un sorbo de vino y te mojas los labios con la lengua y yo.. Yo noto como se me va la imaginación a las nubes. Me veo a mi mismo agarrándote los dos pechos con las manos mientras que mis labios y mi lengua se recrean con uno de tus pezones. Mi entrepierna comienza a abultar cada vez más..

Mis amigos me hablan, pero yo no les escucho.. Solo te miro. Le dices algo a tu acompañante y te levantas camino del baño. Mis ojos se van detrás de tu culo y mi cerebro te imagina desnuda sobre mi. Me toco por encina de los pantalones. Estoy empalmado por completo y me entran tantas ganas de tomarte que no me lo pienso dos veces.

Entro en el baño de señoras y me cercioro de que a excepción de ti no hay nadie. Así es. Me meto en la cabina siguiente a la tuya y espero a que salgas con la puerta medio entornada. Me entra el pánico, veo cómo te acercas al espejo, te lavas y secas las manos y tras eso, y no se por que, te pones de perfil y te tocas el culo. Salgo de la cabina, te agarro por la cintura y te meto en ella de nuevo. Veo tus ojos por el espejo. Me recuerdan al del emoticono de asombro del whatsapp…

No doy tiempo a que pienses. Tras cerrar la puerta sujeto con una de mis manos tus brazos a la altura de tu vientre haciendo presión hacia a mi mientras mi mano libre agarra con fuerza tus tetas y mi boca mordisquea tu cuello.

Luchas durante unos instantes por soltarte. Al hacerlo tu culo presiona mi pene tanto que puedes notarlo a través de la fina tela de tu pantalón.

Te suelto, estoy tan rojo de excitación como de vergüenza, pero me vale más la excitación…

Me quito la camiseta y la coloco sobre el wáter. Me arrodillo ante ti y te bajo los pantalones y las bragas de una sola vez. Estas en estado de shock. Te dejas hacer y yo me aprovecho todo lo que puedo.

Sentada encima de mi camiseta y con las piernas subidas sobre mis hombros comienzas a jadear en cuanto mi lengua comienza a lamer tu rajita. Ni me molesto en humedecerte, se hunde en ti totalmente. Me gusta como sabes y quiero mas. Te abro los labios con mis manos y con la punta de la lengua acaricio tu clítoris. Sin parar de masturbarte introduzco un dedo en ti y después otro de la otra mano. Tus caderas comienzan a moverse y yo fuerzo más la presión de mi lengua sobre tu clítoris. Justo cuando creo que te vas a correr intentas levantarte y pienso que ya la he fastidiado, que has vuelto a la realidad. Nada de eso! Con los pantalones y la bragas por los tobillos me empujas hacia una de las paredes y comienza a besarme de forma apasionada mientras tus manos hacen con mis pantalones lo mismo que las mias hicieron con los tuyos.

Estas de cuclillas en frente de mi. Me miras a los ojos y sin quitar la vista recorres mi pene entero de arriba a abajo con la lengua para acto seguido introducirlo muy a dentro en tu boca. Juegas con tu legua en mi glande mientras una de tus manos me coge los testículos apretándolos suavemente.

Te levanto, quiero penetrarte. Tu me entiendes, también deseas sentirme dentro. Te levanto la camiseta y te subo el sujetador. Me quedo tonto mirándote las tetas. Me encantan, me las como. Tienes los pezones oscurecidos y muy, muy duros. Te beso en la boca. Mis labios atrapan tu lengua y la succionan dentro de mi boca para poder acariciarla con la mía. Te agarro el culo y te acerco a mi. Echas tus caderas hacia mi. Bajo mi pene para que puedas sentirlo en tu vulva. Yo noto tu humedad. Te cojo por debajo del culo, esta vez para subirte sobre mi. Apoyo tu espalda en la pared y te penetro. Entra sola, sin tener que guiarla ninguno de los dos. Por dentro estas ardiendo. Yo no puedo estar mas excitado. Con esa posición la base de mi pene roza continuamente tu clítoris, y ni tu ni yo aguantamos más…

Te me vas escurriendo para abajo y no logro sujetarte. El sudor hace que te resbales. Rápidamente deshaces la postura y te colocas de cara a la pared apoyando en ella las manos y arqueando la espalda y sacando el culo me invitas a que te tome de nuevo. Estoy a mil por hora!! Agarro tu cuello con mi mano izquierda y te giro la cabeza hacia mi para poder besarte y, al mismo tiempo que comienzo a penetrarte de nuevo, mi otra mano se dedica a masturbarte el clítoris.

No ha pasado ni un minuto cuando los dos empezamos a jadear. Sabemos que había alguien dentro porque lo oímos, pero ya nos da igual. El roce de tu vagina sobre mi glande comienza a hacerme tener escalofríos. Cada caricia de mis dedos en tu clítoris y cada acometida de mi pene en ti te acercan más y más al orgasmo..

Abrimos los ojos sin dejar de besarnos y de gemir y nos miramos como las pupilas se dilatan. Siento cómo llego al orgasmo y cómo me voy dentro de ti mientras no puedo dejar de besarte. Tu vagina se contrae y te dan espasmos justo en el momento en que notas cómo corre en tu interior mi excitación..

Nos quedamos así unos segundos, luego te doy la vuelta y vuelvo a besarte y a acariciarte de nuevo el pecho, pero esta vez muy lentamente, saboreando tu presencia..

Mientras nos vestimos nos miramos y reímos. Ha estado muy muy bien…

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Donando semen y sorpresa

Este relato que os voy a contar sucedió en la época que estaba en paro, vi un anuncio en un diario que ponía que te daban 50 euros si donabas tu semen, como estaba un poco corto de dinero y algo de pasta siempre viene bien, decidí llamar para informarme de las reglas que tenía que seguir y pedir cita, me dijeron que tenía que estar unos 3 días sin masturbarme.

A los tres días me presenté en la clínica, di mi dni para que me apuntaran en el registro y esperé mi turno, no había nadie en ese momento así que la espera fue corta, la enfermera que estaba bastante buena me dio un bote, y me dijo apunta bien que si no luego te tocará limpiar, y se empezó a reír.

Entre en el cuarto de la donaciones, había un lavamanos, toallitas y alguna que otra revista, pero me imaginación empezó a volar pensando en el bellezón de la secretaria, era una chica jovencita, no tendría más de 25 años, con gafitas, morenaza, lucía un buen escote.

Me puse cómodo, me bajé los pantalones, después los bóxers y empecé a estimular mi polla, era un poco incomodo al principio, y costó que se me pusiera erecta del todo. De repente tocaron a la puerta, era la secretaria, me preguntó si iba todo bien, ya que no era normal que la gente tardase tanto, le dije que sí, que estaba un poco nervioso, pero que no tardaría, ella sin miramientos me dijo si podía pasar para dejarme más revistas para ayudarme a descargar, me tapé como pude y le dije que vale que entrará.

Dejo las revistas en la mesa, se dio la vuelta y cerró la puerta con pestillo, me dijo que me iba a ayudar a descargar ya que era el último cliente de su turno y tenía ganas de irse a casa, se levanto la camiseta dejando su sujetador a mi vista, al segundo se lo quitó dejando libre su buena delantera que había intuido cuando le mire el escote cuando llegué.

Justo en ese momento mi polla se puso erecta, y Nuria se acercaba lentamente y cuando llegó a mi altura me bajo los bóxers y me empezó a masturbar lentamente, iba alternado primero con una mano, luego con otra, cuando lo hacía con las dos a la vez era una maravilla.

– Ya esta dura y firme creo que no habrá problema en llenar el botecito, dijo sin dejar de masturbarme.

– Si si, creo que no habrá problemas, tienes mucha práctica.

Pasó la lengua por todo mi cipote, sin tocar el capullo.

– Mejor no pasarla por la punta, que así no se mezcla el semen con la saliva.

– Ufff…. Da igual, está bien, como tú quieras…

Esto te va a encantar. Pilló un frasco de lubricante, se untó los pechos y me dijo – es para que resbale mejor tu pene no te preocupes. Me colocó la polla entre ellos, y empezó una fantástica cubana moviendo su torso arriba y abajo a una gran velocidad. El lubricante hacía que se deslizará mi polla sin problemas.

Nuria, me dijo que le avisará cuando estuviera a punto de correrme, para que le diese tiempo a coger el botecito. Al cabo de pocos minutos no podía aguantar más y le dije que estaba a punto, cogió mi polla con su mano y con un ritmo frenetico empezó a masturbarme apuntando al bote.

Me corrí como hacía tiempo que no lo hacía, llene más de medio frasco, y Nuria no dejaba de masturbarme hasta que soltará la última gota.

Cuando ya había terminado, se levantó, cerró el botecito, y se dio la vuelta y me dijo no te vistas que tienes que quedar muy limpito, se arrodilló, y me pasó su lengua para tomar todo el semen que había quedado.

Una vez había terminado, se vistió, yo también lo hice, salimos de la salita, cobre los 50 euros y me pregunto si volvería, yo sin dudarlo le dije que me apuntase para de aquí a tres días a la misma hora.

Cuando estaba a punto de irme, me dijo y no estés nervioso que te ayudaré de nuevo a llenar el botecito.

A los tres días volví a la consulta, y allí estaba Nuria, me hizo pasar como el día anterior a la salita, entro conmigo, cerro la puerta y me dijo disfruta.

Esta vez Nuria, siguió el mismo método que la otra vez, se desnudó de la parte de arriba dejando sus pechos al aire, me desnudó a mi completamente y empezó a acariciarme lentamente primero con la derecha, luego con la zurda, para seguir con las dos manos, esta vez también iba masajeando mis huevos hinchados, esta vez no duré tanto y cuando estaba a punto de correrme le avisé, coloco el botecito a la altura de mi pene y lo llené de nuevo, cerro el frasco, y cuando me disponía a vestirme, me dijo no corras que no hemos acabado.

Me quedé en el sitio sin moverme, se acercó y sacó un nuevo bote y me dijo este es para mí, a ver si también lo llenas bastante que me gusta mezclarlo con café.

Empezó con una buena sesión de sexo oral, mientras me iba masturbando lentamente, recorría todo el tronco con su lengua, se metía todo lo que podía en su boca para llenarme la polla de saliva.

Cuando ya estaba firme de nuevo, se puso lubricante en los pechos y empezó a masturbarme con ellos, aunque hacía nada que me había corrido, el placer que sentía con la cubana y con algunos lametones que me daba, estaba otra vez a punto.

Cuando se dispuso a chupármela de nuevo, coloqué mi mano en su cabeza para mantener yo el ritmo de la mamada, no me dio tiempo de avisar y descargué toda mi leche en su boca, cuando acabé, Nuria se levantó y pude ver como se tragaba toda mi leche. Nos vestimos y antes de salir me dijo, queda pendiente mi leche para café así que te apuntó para de aquí a tres días para que me la des, yo accedí y más si ella me iba a volver a ayudar.

Cuando llegué a mi siguiente visita, vi que Nuria no estaba, había una señora mayor de unos 50 años y muy antipática, le pregunté por la enfermera, y me dijo que la habían despedido por tener relaciones sexuales con los clientes.

No la volví a ver, tampoco volví a esa clínica, pero fueron dos grandes días que recordaré durante mucho tiempo.

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La vecina de mi tia

No sé si este relato entra en esta categoría pero de alguna manera le fui infiel a mi ti Adela. Ustedes juzgarán si está bien catalogada.
Uno de los días que iba para disfrutar con mi querida tía Adela, me encuentro por las escaleras a la vecina del quinto una mujer divorciada, gordita pero con todo bien puesto , unos pechos grandes y un culo también grande pero que en las prendas que usaba se veían apetitosos, antes no le había echado cuenta porque yo iba a lo que iba en aquel bloque ha follar a mi tía con todas mis ganas. La vecina la llamaré Carnen me dice con una sonrisa en los labios ” ahora vienes mucho a visitar a tu tía ” yo le digo ” tiene algunas cosas que había que arreglar ” Ella ” pues haber si pasas por mi casa y me arreglas las mismas cosas que a ti tía. Porque yo llevo más tiempo sola sin un hombre que me apañe las cosas ” su sonrisa que daba un aspecto pícaro a su cara por sierto que tenía unos ojos claros enormes . Yo ” haber si un día tengo un hueco y hacemos algo en tu casa ” ella ” solo tienes que subir y tocar a la puerta, estaré esperándote con las cosas preparadas” Nos despedimos y yo entré en casa de mi tía comentándole lo ocurrido con su vecina Carmen Mi tía me dice ” sobrino esa sabe algo de lo nuestro si tú quisieras podrías echarle un par de pólvos y taparle la boca para que no cuchicheé , tú pasea como son las vecinas ” yo ” está bien ahora subo y quedo para mañan, pero ahora cuando termine contigo” Y así fue después de follarme a mi tía por todos sus agujeros subí a quedar con la vecina haber cómo reaccionaba. Llamo al timbre y al abrirme la puerta con una bata con la cual se le veía el canalillo y parte de sus tetas poniéndome la polla dura Le preguntó ” Carnen cuando te viene bien que miremos y arreglemos esas cosillas ” respondiéndome ” que te parece mañana porque imagino que con el tiempo que as estado abajo tendras la herramienta cansada aunque todavía se ve dispuesta ” mirándome la entrepierna ” de acuerdo mañana sobre las 12:00 estaré aquí con la herramienta dispuesta a todo ” le di dos besos y quedamos para el día siguiente.
Llamo al timbre me abre Carmen con un camisón negro dejando ver sus pechos grandes con día aureolas marrones con dos pezones duros y tiesos y unas bragas negras de encajes ” entra hermoso que ya tengo las tareas empezadas haber si tú acabas de terminarlas ” mi polla cobra vida propia y me molesta dentro de mis pantalones Entro y al cerrar la puerta ya estaba esa mujer metiéndome la lengua asta la garganta y cogiendome la polla mis manos tampoco se quedaban quieta y acariciaba su espalda y pellizcaba su culo con una mano y la otra manoseando sus tetas pellizcando sus pezones , se arrodilla delante mía me quita el cinturón me baja los pantalones y los bóxer a la vez y queda mi polla a la altura de su boca me pasa la lengua por el capullo y por el tronco de mi polla de arriba abajo y de abajo arriba y se la mete en la boca dándome una mamada espectacular yo con mis manos en su nuca regulaba el ritmo de la manada se la tragaba entera asta los huecos y se la volvía a sacar para repetir la operación yo contra la puerta dejándola hacer hasta que le dice para que me voy a correr y quiero disfrutar del trabajo ” la lleve al sofá la tumbe boca arriba y le dormí los pezones se los chupe se los estruje como gemia le metí dos dedos en la boca “como los chupaba” mientras bajaba con mi lengua por su vientre amparándome en su ombligo lamiéndose lo y bajando para lamerle su coño por encima de sus bragas se las fui bajando lamiéndole cada cm de piel que quedaba al descubierto le abrí las piernas y le lamí todo el coño abriéndole los labios para poder disfrutar de esa coño hambriento le metía la lengua lo más hondo posible ella me apretaba la cabeza en su coño asta que fui pasando mi lengua de su coño asta su culo se corrio en mi cara por lo menos dos veces diciéndome ” FOLLAME metemela ya FOLLAME duro párteme entera” y eso hice se la meto asta el fondo sintiendo una nueva corrida de ella , la puse en el suelo y me la folle al estilo misionero cambiando y poniéndola a cuatro patas tirando de sus pezones Me la folle en lo alto de la mesa con sus piernas en mis hombros , por detrás con sus teras aplastadas contra la mesa asta correrme dentro de esa hembra hambrienta de polla Y me dice ” ya as probado todos mis agujero menos uno Quieres partirme el culo ? Yo como respuesta le lleno del culo de saliva y le pongo el capullo en su culo y empujó me costó trabajo al principio pero se la meti entera ese culo se la trago entera y se cerraba y abría como una flor Mmmmm vaya con la vecina del sexto que hambre tenía de polla Me corrió dentro de ese culo u me fui dejándola en el suelo y llena de mi semen y con la promesa me volver a revisar los arreglos ellos .

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Me meten mano en el metro

Hola me llamo Susana, soy una chica de 22 años, rubia, de ojos azules, culo respingón, tetas firmes y redondas, las cuales no necesitan para nada del sujetador, piernas firmes y torneadas, por todo esto me gusta vestir de forma cómoda pero a la vez sexy, ya que me encanta que se noten a la perfección mis curvas, ya que me excita sentir las miradas de los hombres en mi cuerpo, y como me devoran con la mirada como queriendo desnudarme y follarme con la mirada, así pues visto la mayoría de las veces con vestidos cortos y delgados para el verano, los cuales incluso son tan vaporosos que se percibe mi ropa interior a través de la tela, siempre me ha gustado utilizar tangas de las más pequeñas, ya que me gusta sentir como se encajan en mis rajas, tanto en el culo como en mi cuca, la cual siempre me he depilado totalmente, ya que el bello púbico no me agrada en lo absoluto, siempre he tenido que viajar en transporte público y por esto me encanta calentar a los hombres, ya que si me toca ir sentada, procuro situarme frente a algún hombre de no mal ver, para de esta forma mostrarle mi escasa ropa intima, ya que finjo no darme cuenta y entreabro mis piernas, para que el afortunado tenga buena visión de mi tanga y de mi parte intima, en el caso de ir de pie, suelo situarme cerca de el hombro de algún chico y disimuladamente recargarme, frotando mi sexo con su hombro, haciendo pequeños círculos con mi pubis, en varias ocasiones se ponen detrás mío algún tentón de esos que gracias a dios abundan, los cuales de inmediato comienzan a palpar mis firmes glúteos, a la mayoría de ellos les gusta delinear la forma de mi tanga por los bordes de la piel y la tela, ya cuando se encuentran excitados, algunos se aventuran bajo mi mini falda, sobando mis nalgas desnudas con la palma de la mano bien abierta, palpando todas mis redondeces, sobre todo en donde termina la nalga y principia mi pierna, algunos me han despojado de mi tanga, ya que algunas cuentan con un segurito en el resorte de la tanga la cual facilita quitármela sin ningún esfuerzo.

En una ocasión un tipo se sacó la verga y la colocó entre mis piernas y mis nalgas, deslizándola en un rítmico vaivén , como si me estuviera follando, al sentir su pene caliente rozando mi sexo apreté mis piernas, atrapando tan delicioso instrumento de placer, lo cual al parecer lo terminó de volver loco, ya que casi de inmediato eyaculó, dejando mi sexo y piernas llenas de semen.

Solo en una ocasión perdí el control en una situación de estas y fue un día que el subterráneo tenía problemas, lo cual trajo consigo un retraso en las corridas, por consiguiente se encontraba totalmente repleto de gente, yo me ubiqué en el andén para esperar el tren, de inmediato se arremolinaron varios hombres a mi alrededor, lo cual no me importó en absoluto en ese momento, pero al llegar el subterráneo, los tipos me levantaron en vilo, arrastrándome en un mar de manos, las cuales se peleaban por apoderarse de alguna parte de mi delgado cuerpo, en esta acción comenzaron a rasgar mi vestido, el cual era delgado de tela vaporosa, con un amplio vuelo con una serie de botones al frente, los cuales con el jaloneo terminaron por ceder casi por completo, por esto al quedar prácticamente desnuda, las manos tuvieron total libertad para tocar mis nalgas y mis pechos, y un afortunado se apoderó de mi sexo, al cual tenía firmemente cubierto con toda la palma de la mano. Yo ante todo esto me encontraba excitada, ya que nunca había sentido tantas manos sobre mi cuerpo, los dedos me proporcionaban una vorágine de sensaciones, ya que mas de uno se introdujeron en mis orificios íntimos, lo único que me preocupaba era que mi tanga había dejado de existir y mi vestido no sabía en que condición estaba, en una estación bajó la mayoría de la gente, por lo que aproveché y acomodé lo mejor que pude mi vestido y abandoné el subterráneo, ya afuera me coloqué un suéter largo que llevaba para tapar lo que me dejaron por vestido, así que tuve que caminar por las calles sin ropa interior y solo tapada con un suéter largo, pero algo que me agradó era sentir el aire tocar mis parte intimas y pasar junto a personas que no se percataban de mi desnudez.

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Aprovecho que mis tíos discuten para follármela

Mi relato comienza con una pequeña descripción de las personas involucradas en este relato, para empezar mi nacionalidad no creo que importe mucho, tengo ya cumplidos mis 17 años, soy alto casi de 1.90, un poco moreno, con ojos negros, un cuerpo atlético con músculos ya formados y por qué no decirlo, con un aparato nada despreciable de 21cm por 5 cm y mi tía es una señora con dos hijos, de 39 años, que mide 1.70 y que a pesar de haber tenido dos hijos está muy bien conservada, me refiero a que tiene unas piernas que quitan el aire a cualquiera, un culito muy parado y carnoso, ( fruto del gimnasio al que ya también asisto), unos senos aunque un poco grandes pero tentadores.

Todo empezó en el sábado 18 de marzo del 2000 después de la fiesta de mi cumpleaños en la que yo fui descubierto por mi tía teniendo sexo con mi novia. Eran las 11:30 de la mañana y tenía que estar en el aeropuerto a la 1 de la tarde, porque mis viejos se iban de viaje por razones de negocios. Yo mientras duraba el viaje iba a estar hospedado en casa de mi tía, lo que me hacía tener mucha más vergüenza por lo pasado la noche anterior.

Cuando ya se fueron mi tía dijo viéndome a la cara “vamos a la casa”y yo no estaba en posición de decirle nada. Una vez en su casa bajé las maletas y las llevé a un cuarto desocupado que queda frente al de mis tíos y ella me dijo te espero en la sala para hablar de lo ocurrido.

Cuando bajé la noté mucho más calmada y hasta me hizo una broma que al principio no me causó gracia pero de todas formas me reí.

Comenzó a decirme las típicas de viejos que eso era normal y que yo tenía la edad para empezar a tener relaciones sexuales con mi enamorada pero que tendría que usar algún preservativo, seguía hablando y yo no le prestaba mucha atención sino que veía sus enormes tetas de las cuales podía ver sin problema alguna la línea de origen ya que ella llevaba una blusa un poco escotada. Seguía hablando cuando de pronto me preguntó ¿Te gusta lo que ves? Y no lo respondí, entonces vio que me sentía un poco incómodo ya que mi aparato comenzaba a crecer de forma impresionante, entonces se desabrochó un botón de la blusa que me puso a cien y me dijo recuerda lo que hemos hablado acerca de las relaciones, y yo asentí afirmativamente moviendo la cabeza, pero la verdad es que no había prestado atención a nada por que estaba concentrado en sus enormes pechos, mi tía se levantó y se fue yo tenía la pinga crecida al máximo y estaba a punto de reventar, entonces me fui al baño y me eché una paja a salud de mi tía, mientas mi tía me decía que no se iba a ir al gimnasio ya que tenía que arreglar la casa para una reunión que había en la noche, entonces yo decidí no irme y quedarme ahí. Mi primo, el mayor, estaba pasando unos días en un paseo a causa de fin de año y mi primo pequeño estaba encargado en casa de la abuela porque mi tía no quería que interrumpiesen nada, me dijo (y ahora lo entiendo), entonces yo me puse a ver la televisión.

Casi sobre la hora mi tía comenzó a arreglarse y me pidió que le viera el vestido que más me gustara, le escogí un blanco que no necesitaba sujetador y que la falda le llegaba a los tobillos pero tenía una abertura en los lados que dejaba ver sus piernas. Cuando se lo llevé ella me miró con una cara de sorpresa y cogió el vestido riéndose.

Eran las 8:30 de la noche y los invitados comenzaron a llegar entonces mi tía me pidió el último favor diciéndome “el irresponsable de tu tío todavía no llega así que puedes por favor servir cosas de picar en la mesa y uno que otro ron mientras yo hago de anfitrión”, yo le dije que bueno y ella me sonrió. Pasado un tiempo más llegó mi tío por la puerta de atrás un poco borracho ya que se había ido a tomar unas copas con unos colegas, entonces le vio mi tía y le dijo que bajara a saludar y como él no se acordaba de la reunión se enojó y le mandó al diablo a mi tía que sólo lo oyó y se fue. Casi a las 10 de la noche ya se habían ido todos los invitados y sólo quedaba una pareja muy anciana la cual estaba dividida en dos: los hombres tomando (claro mi tío estaba más borracho) y hablando de fútbol en una sala pequeña mientras en la sala grande estaban las dos mujeres conversando de cosas sin importancia.

Cuando al fin se fueron mi tío cambió su cara y parecía el mismo demonio que iba contra mi tía, entonces los dos se pusieron a pelear pegando unos gritos que me despertaron y no me dejaban dormir, entonces me puse a ver la televisión mientras se callaban. Cuando subieron al cuarto todavía seguían peleando y mi tía le dijo a mi tío “Borracho de m. lárgate a dormir a otro cuarto”, y él se rió y le dijo “lárgate tú, esta es mi casa y es mi cama”, entonces mi tía al ver que no podía discutir con un ebrio cogió su camisón para dormir y se metió al baño a cambiarse, cuando mi tía salía del cuarto vio que yo estaba espiando lo que pasaba y ella entonces entró a mi cuarto y me dijo que estaban pasando por esos meses por una situación terrible en su matrimonio, y atiné a preguntar mientras veía sus piernas bajo el camisón “¿pelean a cada rato?” entonces me dijo que sí, y sin que yo se lo pidiera me dijo que en años no tenía relaciones con su esposo y que ella necesitaba, entonces mi pene se hinchó hasta más no poder y sentía cómo me iba a reventar mientras mi tía me contaba eso. Entonces ella al ver cómo mi respiración estaba alterada, algo sospechó y se fue al cuarto que queda al lado del mío, mi tío se había quedado dormido, y yo ya me dormía cuando de pronto sentí un gemido y me acerqué a ver que paraba ¡¡¡Era mi tía masturbándose!!!, su lengua mojaba sus labios, sus manos recorrían su cuerpo deteniéndose en sus grandes tetas, pezones rosados y perfectos… untando sus dedos en el almíbar, de un postre sobre la sábana; los cubría enteros, sus pezones estaban tan erectos que parecían piedras puntiagudas… bajaba su cabeza y jadeaba; su lengua entraba y salía… sus caderas se contorneaban y sus largas piernas bajaban de la cama…para abrirse por completo… a la vista quedaba una concha roja, húmeda y brillante…palpitaba, sus dedos se instalaron en ella y como manos de un amante perfecto la tocaba… suave y lento, presionando y rozando… su clítoris estaba dura… crecía y su color resaltaba, sus gemidos eran exquisitos, su cuerpo entero subía y bajaba, su lengua no paraba… el sudor se reflejaba en su piel… estaba caliente, extasiada…su cabeza hacia abajo, su concha chorreaba… mojada , rica, brillante y dispuesta, sus movimientos eran más fuertes, sus dedos penetraban su concha caliente cada vez más fuerte… su mano tomó un falo de látex… duro y grande… lo rozó en sus tetas suaves y mojadas… su lengua lo mamaba incansable… lo llevó a su concha y lo metió duro… sus gemidos eran fantásticos, su placer me estremecía… su jadeo me producía éxtasis, al punto de bajarme el bóxer y comenzarme a masturbar en la puerta de su habitación sin que ella lo notara.

Cuando me corrí solté un suspiro de gusto y en ese momento mi tía se dio cuenta de mi presencia y se paró yo salí corriendo y ella al salir del cuarto y ver el semen en la puerta, el piso, la entrada se dirigió a mi cuarto y me vio despierto y me dijo “masturbándote a mi salud”, mientras veía su cuerpo desnudo que no se había molestado en cubrir cuando salió del cuarto, al ver ella el bulto que se veía en mi cama me destapó y vio que no tenía bóxer porque de la prisa no pude ponérmelos y ella vio cómo de mí todavía salía el semen que no había salido por completo así que inclinándose me pegó una mamada que me excitó de una forma sorprendente mientras me mamaba con la otra mano me daba un suave masaje en las bolas, en tanta mamada me corrí en su boca que inmediatamente se llenó y al no poder tragar toda mi leche la votaba por los lados de la boca y mi leche le llegaba hasta el pecho y ella se comenzó a masturbar en mi presencia, yo me incorporé y le comencé a lamer mientras con mi mano buscaba su concha totalmente depilada y que despedía un olor a sexo impresionante, mientras le lamía ella me acariciaba el pelo y me decía:

Espeeeeeera, noooooooo, paraaaaaahhhhhhhh, y trataba de separarme, cuando lo logró le pregunté “¿no te gusta?” a lo que me respondió con la respiración bastante cortada y casi sin voz ” no es eso sino que soy tu tía y podría ser tu madre”, entonces yo le dije “para empezar no eres mi vieja, así que disfruta”, y ella otra vez dijo que NO mas enérgica, entonces le pregunté la razón de aquel mame y respondió “es que al verlo tan grande no me controlé y exploté, además ya te había contado la situación así que tienes que entenderme”, entonces se sentó en la cama para despedirse con un rico beso en la boca en el cual yo traté de meter mi lengua pero encontré ya una boca cerrada por lo que se fue.

No podía dormir así que fui a su cuarto a ver si ella estaba dormida, cuando entré sentí que de un salto se sentó y me dijo que saliera de su cuarto, mientras yo excitado más y totalmente erecto me acercaba al borde de su cama, me senté y ahora yo noté su respiración agitada, entonces di el primer paso y me lancé a jugar con su clítoris que ya estaba grande y dura, ella me dijo que me detuviera y tras unos forcejeos logré que se relajara y disfrutara tras unas cuantas caricias en su cuevita y una mamada en su botón oí un aaaaahhhhhhh que no pudo callar mi tía y sentía mi mano cómo se mojaba en su interior.

Metí otro dedo más y los dos dedos que estaban dentro de ella comenzaron a hacer un mete y saca lento que aprovechaba para ir acariciando todo su interior que latía cada vez más fuerte y me mojaba cada vez más. Con mi lengua fui recorriendo todo su cuerpo deteniéndome en su ombligo y hacer en él una especie de penetración con mi lengua, cada vez se oían los gritos desesperados hasta que escuché un leve “¡¡¡Haaaazme looooohhh que quieraaahhhaahhhs que hoooohoooy sohhhooohy tuyaaaaahhhh!!!”, esa fue mi luz verde para tener todo a mi disposición sin que me pusiera trabas, entonces seguí mi camino a sus senos los cuales lamía alternadamente mientras mi mano formaba círculos en su vagina y mi aparato rozaba su muslo.

Subí un poco más para besarle en la boca y encontré ahí una lengua juguetona que buscaba más sexo así que me di la vuelta y empezamos un 69 espectacular que tras unos minutos me corrí en su boca con la diferencia de que esta vez se lo tragó todo mientras yo succionaba todos sus jugos y metía la lengua tanto en su vagina como en su trasero que era virgen (me lo contó meses después) eso al parecer le produjo un orgasmo largo que la hacía gemir y decir estupideces que en vez de cabrearme me excitaban sobremanera y más aún cuando me dijo “méteme”, orden que fue cumplida en el acto y un vez ahí en su entrada sentía cómo salían los jugos y un calorcito. Empujé todo lo que pude y entró casi toda por que ella gritó no sé si de satisfacción o qué pero sabía que de ahí en adelante debía hacerlo más despacio, entonces comencé un mete y saca lento pero con mucho cariño ya que se trataba de mi tía, y así entró todo y yo aumentaba el ritmo y ella más gritaba cuando me corrí por última vez dentro de ella ya que caí rendido y le di un beso en la boca con pasión y ella me dijo que estaba cansada y que “mañana continuamos”, entonces le sobé las tetas y me fui no sin antes darle un gran beso apasionado y me fui a dormir yo también rendido.

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Follando el culo de una gordita juguetona

Eran las once de la noche, y yo me paseaba en mi carro, a la espera de cualquiera mujer que pudiese satisfacer mis necesidades. En ese momento vi a una mujer de unos 45 años, extremadamente gorda, que esperaba locomoción para dirigirse a su casa, en los alrededores de la ciudad. Como hacia mucho frío y empezaba a llover, me acerqué y le pregunté si se dirigía a Colina, ( yo sabía que sí, pues es el único lugar donde se espera esa locomoción ). Ella se acercó a la ventana y me dijo que sí. La invité a subir y ella aceptó. Una vez dentro me agradeció, ya que hace más de veinte minutos que esperaba locomoción y no pasaba nada, y que se estaba muriendo de frío. Yo encendí la calefacción a todo lo que da y le sugerí que se sacara el abrigo, que estaba un poco mojado. Ella se lo saca, dejándolo en el asiento trasero. Al darse vuelta rozó mi brazo con una de sus tetas, que eran de un tamaño sorprendente. Como el viaje dura aproximadamente 20 minutos, mis movimientos tenían que ser rápidos.

– ¿ Tu marido no te dice nada por estar hasta tan tarde en la calle? – No – me dijo – mi marido trabaja en Rancagua y llega sólo los fines de semana, además yo trabajo en un hotel y ésta es mi hora de salida. ¿No te da miedo andar a esta hora en la calle? – La verdad que sí, yo nunca antes me había subido a un auto con un desconocido, pero tú tan jovencito me inspiraste confianza. – No te confíes, tú no sabes si yo puedo ser un depravado o un psicópata – ella se ríe, – no le creo, con esa cara de angelito, además no creo que te intereses en una gorda como yo y tan vieja. – Al contrario – le dije -, como yo soy tan flaco siempre me han atraído las personas gordas, y con respecto a la edad, es el sueño de todo adolescente estar con una mujer mayor, que tenga experiencia. – Se ríe – No te lo puedo creer – Es cierto, mi sueño siempre ha sido estar con una mujer mayor que yo y si tiene unas tetas como las tuyas, sería una fantasía hecha realidad. La gorda en ese instante cambio su tono de voz, se sentó de lado mirándome y me pregunto – ¿ No me dirás que yo te caliento? – no sabes cuánto, le respondí – En ese momento su mano me toca mi polla, que estaba a punto de reventar, y me dice que es cosa que yo diga y que haría todo lo que yo diga.- Le pido que me baje la bragueta – Ella con las dos manos me baja el cierre pantalón, saliendo mi polla en todo su esplendor… – ¡ qué cosa tan grande! – En realidad sí bien es cierto lo que le falta de gruesa le sobra de larga, 28 cm. – Sus manos gordas la aprietan con fuerza y empiezan a manosearla de arriba a bajo con mucha suavidad, yo mientras, con una mano en el volante y la otra entre sus piernas, buscaba un sitio apartado, donde estacionar. – De tener dinero, te llevaría inmediato al motel que pasamos, pero a falta de eso te partiré en dos en el asiento trasero – Eso sí que no, – me dijo – esta oportunidad no se me presenta dos veces en la vida, da la vuelta, que yo pago. – En minutos estábamos en el motel – cuando volví de cancelar la habitación, con el dinero que ella me dio, la encontré ya bajo las sabanas. En dos segundos me desvestí y me acosté a su lado, no sin antes observar el tremendo pedazo de mujer que me iba a comer. Le dije que se sacara el brasier, lo que me dejo ver un par de tetas más grande que mi cabeza. Como desesperado empecé a chupar ese par de tetas, como si se fueran a terminar. Tenía que agarrarlas con ambas manos, ya que una no era suficiente, mientras ella me apretaba la cabeza contra su pecho. Me senté sobre ella y le puse mi polla entre sus tetas, me empecé a mover mientras ella se las agarraba y me la apretaba. Mis movimientos cada vez se acercaban a su boca y en cada movimiento ella acariciaba mi punta con su lengua. Le puse una almohada detrás de la cabeza, y sosteniendo mi polla con una mano se la metí en la boca. Ella soltó sus tetas y me agarró mi polla con fuerza y empezó a chuparla desesperada. Yo mientras jugaba con sus tetas entre mis bolas. Estaba a punto de acabar, así que le dije que se diera vuelta que se la metería por detrás. Ella me dijo que no, que por detrás nunca lo había hecho y que daba mucho miedo. Yo le dije que se diera vuelta que se la metería por su concha. Me bajé de ella, poniéndose ella en cuatro patas me dejó delante de una cola de tamaño descomunal. Tuve que abrir sus nalgas con mis manos, ya que tal trasero no me dejaba ver dónde meterla. En un abrir y cerrar de ojos, yo estaba con mi polla dentro de ella, aferrando con mis manos sus tetas. A la gorda parecía que se le iba a acabar el mundo, gritaba de placer. Yo tiraba de sus pezones, le agarraba su culo y trataba de meterle el dedo en su culo, pero estaba demasiado apretado. Así que mi dedo se fue a su concha y mojándolo con sus líquidos empecé nuevamente a tratar de meterlo. Como no podía me salí de ella y abriéndole sus nalgas, deslizaba mi lengua entre su raja hasta llegar a su concha, ella con sus manos se sujeto sus nalgas, dejándome libres las manos para meterle mis dedos en su concha, mientras con mi boca mojaba su hoyo, metiéndole la lengua lo más adentro posible. Ella en ese momento se corrió lanzando gritos de placer, dejándome la mano toda mojada. Yo me levanté y le coloqué mi verga a la entrada de su hoyo, ella se echó un poco adelante y me dijo que por ahí no. Yo le supliqué que me dejara acabar ahí, pero que no la penetraría. Ella accedió (ingenua), mientras abría sus nalgas, yo coloqué la punta en la entrada de su hoyo penetrándola sólo un centímetro, ella se quejó y me dijo que hasta ahí, no más. Yo ya no podía aguantar y cuando empecé a acabar se la metí toda de golpe. La gorda dando un grito de dolor quedó tendida de boca, mientras yo botaba mis últimos borbotones de leche. Sin sacarla, me quedé sobre ella, mientras le decía que no la sacáramos para que se fuera acostumbrando, ya que ahora no estaba tan dura. Con movimientos suaves mi verga volvió a crecer dentro de ella, esta vez, ella empezó a gozar, ya que mientras la metía por detrás, mis manos jugaban rápidamente con su clítoris. Mi polla estaba a cien y mis movimientos eran cada vez más bruscos, lo que provocó dolor otra vez en ella. Me pidió que por favor la sacara y que me haría terminar en su boca. Dicho esto me coloqué de espaldas y me empezó a dar una mamada como si se estuviera vengando por el dolor que le hice sentir. Como no me gusta ser egoísta le pedí que hiciéramos un 69, colocándome lógicamente yo arriba. Como ella me lo chupaba tan rápido, no pude durar mucho tiempo, llenando su boca con semen, del cual la gorda no se perdió ninguna sola gota, acabando ella en el mismo instante apretando mi cabeza con sus piernas.

Una vez que la dejé en su casa me dijo que ella esperaba todos los días locomoción a esa hora y que cuando yo quisiera la tendría. Yo por mi parte quedé más que satisfecho, pero vamos a dejar pasar un tiempo antes de volver a llamar a la gordita.

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Secuestro y violación a una compañera de clase

Esto sucedió cuando yo tenía unos diecisiete años. Salía del instituto, iba con una compañera de clase, la chica me gustaba mucho. Tenía cara de cría, pero evidentemente su cuerpo era ya el de toda una mujer, y eso a un chico de diecisiete años, se la ponía muy tiesa. Iba hablando con ella por la calle, pasábamos al lado de una vieja fábrica, era el camino de todos los días, la verdad es que nunca había mucha gente.

Entonces vimos cómo una furgoneta paraba delante de nosotros, se bajaban varios hombres con los rostros tapados. Nos quedamos parados, no sabíamos qué hacer, pero antes de que pudiéramos reaccionar, nos habían me habían puesto un pañuelo tapándome la boca y la nariz, a los pocos segundos estaba inconsciente.

Lo siguiente que recuerdo es tener la manos atadas a la espalda, estaba tumbado en el suelo, cuando desperté, vi que mi amiga estaba a mi lado, también tumbada y atada. Evidentemente eso era un secuestro, mis padres eran muy ricos, y aquello tíos seguro que querían pedir un rescate por mí, lo que no sabía era por qué la habían cogido a ella.

Intenté moverme, lo hacía de mala manera, casi arrastrándome conseguí llegar hasta su lado, al momento despertó ella, empezó a llorar, la intenté calmar. En ese momento se abrió la puerta, entraron varios hombres, todos con los rostros tapados.

“Idiotas, para qué la habéis traído a ella” – dijo uno de ellos.

” Estaban los dos juntos, no teníamos otra opción” – dijo uno de los que iban en la furgoneta.

“Malditos idiotas” – volvió a decir el que parecía el jefe.

“Bueno jefe, podemos pedir un rescate también por ella”

“Ya veremos, ya veremos” – masculló el jefe. Yo pensé que aquello no tenía buena pinta, Quizás mis padres podrían pagar un rescate, pero sabía que ella era de familia humilde, tenía una beca y por eso podía ir al mismo instituto que yo, a pesar de ser tan caro. Intenté tranquilizarla, y así pasamos esa noche.

Al día siguiente volvieron a entrar otra vez los hombres por la mañana.

“Maldita sea, la familia de esta chica no tiene ni un duro, no podremos sacar nada por ella” – dijo el jefe.

“Sí, pero esta muy rica”- contestó uno de los de la banda- “al menos podemos aprovecharla para un polvete, eh jefe…”

El jefe se quedó mirándola, ella estaba aterrorizada.

“No, por favor, no, no diré nada, lo prometo ,pero déjenme marchar, por favor” – suplicaba la pobre.

“Sí, la verdad es que esta muy bien, creo que podríamos sacar por ella un buen dinero en el mercado de trata de blancas”

“NO, no , por favor, por favor” – lloraba la pobre muchacha.

“Sí, creo que sacaremos un buen dinero, además se me ocurren más cosas”- dijo mientras salía por la habitación con sus secuaces.

La pobre chica se quedó llorando y suplicando ayuda, yo no sabía qué hacer o qué decirla. Intenté desatarme para salir de aquella situación, ella me imitó, se la veía desesperada. Pero no conseguimos nada. Al momento volvieron a entrar. Uno de ellos cogió a la muchacha y la levantó, ésta intentó patalear, pero con las piernas atadas poco tenía que hacer, lo único que consiguió era que otro de los de la banda ayudara a su compañero para llevarla, otro me cogió del cuello de la camisa y me llevó arrastrando detrás por el suelo.

Nos llevaron a una habitación, había una gran cama , una cámara con un trípode y poco más, a mí me dejaron en un rincón, a ella la tiraron encima de la cama. Uno de ellos se puso a grabar, mientras el jefe y dos más se arrojaron sobre ella como fieras. Empezaron a arrancarle toda la ropa a jirones. La pobre no hacía más que gritar y resistirse, pero entre tres tíos que la doblaban en tamaño, poco tenía que hacer.

Evidentemente la iban a violar, que iban a grabar todo y que luego lo venderían en el mercado porno a buen precio, unos auténticos cerdos. Yo no hacía más que gritarles para que la dejasen, pero la verdad es que cuando empecé a ver cómo la desnudaban, no pude por menos que excitarme, el ver su cuerpo semidesnudo, cómo le arrancaban las bragas a tirones y finalmente el sujetador, esos pechos duros y grandes, se me puso la polla como un palo.

Ahora ya estaba completamente desnuda, seguía atada de pies y manos, así que era casi como un guiñapo en sus manos, el jefe la cogió, se tumbó a su lado y la metió una enorme y afilada polla por la boca, la pobre no daba a basto con tanta carne en su boca, le costaba respirar.

“Chupa puta, chúpamela” le decía, mientras otro de los secuaces se había puesto detrás a su lado y no hacía más que magrearle los pechos, el tercero estaba entre sus piernas, le chupaba su sexo mientras que empeza a meterle varios dedos.

Así la tuvieron un rato, luego decidieron desatarla, ahora entre dos de ellos la sujetaban los brazos, el jefe se había puesto entre sus piernas y se disponía a perforarla. Los otros dos mientras la sujetaban la magreaban los pechos y no paraban de insultarla “Putita, te vamos a reventar’ , ella lloraba desconsoladamente, entonces se paralizó, su cuerpo se combó y estiró y dio un gran grito, el jefe se la acababa de enchufar entera.

“AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH”

Fue su única respuesta, ahora el jefe mientras que se la follaba la podía sujetar mejor, así que los otros empezaros a aprovechar para pasear sus pollas por sus pechos o metersela por la boca, la pobre casi no podía moverse, el jefe la perforaba con una violencia increíble. El tiempo parecía prolongarse hasta el infinito. No sé cuánto tiempo la estuvo follando el jefe, pero acabó con una increíble corrida, la mitad la echó dentro de ella, la otra mitad por encima de su cuerpo, a la vez otro de los de la banda se corría en su boca y la obligaba a tragárselo todo, la pobre casi no tenía ya fuerzas, pensó que aquello había acabado, pero al salir el jefe de su coño, su hueco fue ocupado por el tercero que todavía no se había corrido, tenía una polla más pequeña, así que le fue menos doloroso, pero éste se movía como una mala bestia. Los otros estaban sentados a su lado, restregándose la polla contra el cuerpo de la joven, que no hacía más que lloriquear y patalear con las pocas fuerzas que le quedaban. Al poco el tercero se corrió, la pobre recibió toda la carga dentro, pensé que con los empujones que la daba le iba a salir el semen por la boca.

Yo estaba más excitado de lo que había estado en mi vida, la polla estaba a punto de reventarme los pantalones, y la verdad sea dicha es que mi polla era considerablemente mayor que la del jefe, por lo que el bulto era más que evidente.

“Mira el chiquillo,” – dijo uno de ellos “Has visto cómo se ha puesto”- dijo señalando mi paquete.

“Traedle aquí” dijo el jefe, mientras todo esto seguía siendo grabado, los dos tíos me cogieron y me pusieron encima de la cama, vi a mi amiga, estaba acurrucada llorando y temblando. Los tíos me bajaron los pantalones y los calzones, mi polla saltó como un resorte.

“Vaya pollón que tiene el chaval. Y parece que todo esto le pone”

“Te gusta que se follen a tu amiguita, ¿eh chico? Pero seguro que te gustaría que te la chupase” dijo el jefe, yo no supe qué decir, pero mis ojos y mi polla me delataban. “Venga putita, queda bien en la siguiente escena, se la vas a chupar a tu amiguito” la dijo el jefe.

“No, por favor, déjenme, no puedo más” lloriqueo ella, pero el tío la cogió, la puso a cuatro patas delante de mí y le metió literalmente mi polla en su boca. ¡¡¡Oh!!! Dios mío, qué placer sentir su boca tan caliente en mi polla, estuve a punto de reventar en ese momento, la pobre me miró, tenía una mirada extraña, mitad dolor, temor, pero había algo más.

“Chúpasela, chúpasela” gritaban los demás. El cámara cogió la cámara y se puso a un lado de la cámara para filmar mejor. Mi amiga enpezó a chupármela de una manera increíble, ahora no sólo usaba la boca, también empezaba a usar las manos, su lengua recorría todo mi capullo, aquello era la gloria.

Entonces vi cómo su rostro se torcía, sacó mi polla de su boca y dio un grito más terrible que cuando se la habían metido.

“AAAAAAAAAAAAUUUUUUUUUUUUUUGGGGGGGGGGGGGGHHHH”

Había perdido de vista todo lo que pasaba, entonces vi que el jefe estaba detrás de ella, y por el dolor y cómo le temblaba el cuerpo a ella, y los esfuerzos que hacía él por hincarle su polla, evidentemente pude adivinar que la estaban sodomizando.

“Qué culito más estrecho tienes puta!!! ábrete!!!” la gritaba, ella apenas tenía fuerzas, se retorcía, gritaba y jadeaba, su espalda se movía como si fuese un gato, tras un rato, pareció que el jefe consiguió el propósito de endosarle toda la polla en su culo, ahora empezaba a taladrarla, adentro y afuera, ella había cambiado la cara, ahora su cara era de increíble placer, jadeaba como una zorra, estaba sudando, ahora se arrojó de nuevo sobre mi polla, empezó a succionarla como si le fuese en ello la vida.

“Mira cómo goza la puta” dijeron todos, yo no pude aguantar más y me corrí en su boca, me corrí en la boca de mi amiga, pero la muy zorrita se lo tragó todo, al final terminó relamiéndose. Ahora se movía al compás según la daban por culo. Volvió a cogerme la polla y a chupármela, me la pajeaba de tal manera que al rato la tenía otra vez completamente dura y empalmada, mientras ella seguía aceptando la polla del jefe, que acabó por correrse en su culito.

Para entonces yo ya estaba otra vez a tope, todavía más excitado que antes. No hizo falta que la dijesen nada. En cuanto su culo quedó libre, se arrojó sobre mí y se clavó toda mi polla en su coño, lo noté tremendamente húmedo y caliente, empezó a cabalgar sobre mí, sus pechos se balanceaban sobre mi cara, intentaba cogerlos con la boca, ya que estaba atado. Al momento otro de los de la banda, se puso detrás, la abrió el culo y se la metió de un empujón, ella se retorció, pero siguió balanceándose ahora con las dos polla en sus agujeros.

Aquello era una locura, ella jadeaba y pedía más, así que el tercero en discordia se la clavó en la boca, ella la cogió con las dos manos para chupársela mejor. Así estuvimos follándola los tres hasta que primero uno reventó en su boca, su culo y su coño se cubrieron de semen al momento, ella se arrojó sobre mí y pude sentir sus pechos húmedos y duros en mi cara, me corrí como un semental. Ella cayó a mi lado desmayada, ¿de placer? ¿de cansancio?.

Así nos dejaron en la habitación. En cuanto salieron ella despertó, me besó y me desató, aprovechamos que ellos dormían para escaparnos.

Sólo contamos que nos habían raptado y que nos escapamos, pero nada más. Desde entonces quedamos y nos escapamos juntos y follamos como locos.

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Dejo a mi mujer prostituirse

Me llamo Alicia, tengo 31 años y soy la esposa ideal: joven, delicada, atractiva, elegante, de buen cuerpo y ardiente, y mi marido tiene 34 años y es el ideal también: guapo, fuerte, varonil y comprensivo. Comprende mis necesidades. Comprende que mi cuerpo necesita caricias, que mis senos necesitan ser apretados por manos varoniles, que mis piernas ansían rodear un torso varonil, que mi delicado bollito necesita su ración de carne.

No sólo comprende mis necesidades, sino que, con mucho amor, me ayuda a satisfacerlas. Sabe que necesito macho y está presto a complacerme. Yo lo adoro por todo eso y porque tengo su autorización para tener novio, el primero que tengo en mis ocho años de matrimonio.

Desde hace un año tengo autorización para tener novio y cuando estoy con él, no dejo de besarlo y acariciarlo mientras vamos al cine, comemos o paseamos por el malecón de un puerto cercano al lugar donde vivo.

A mi novio lo conocí por cuestiones laborales y al poco tiempo nació entre nosotros una “chispa”. Por las noches, en mi casa, jugaba cartas con mi marido y nos retábamos, hasta que me prometió dejarme tener novio “oficial” si le ganaba. Y gané, por lo que de inmediato exigí cumpliera y le dije que ya tenía un candidato que hacía se me mojara las panties. Ahora, gracias a la comprensión y apoyo de mi querido esposo, tengo un noviazgo con Jorge desde hace un año.

Los fines de semana, mi esposo me lleva a la ciudad donde vive mi novio, mientras él se dedica a su trabajo. Sin embargo, en una ocasión, mi Jorge tuvo que viajar por cuestiones de trabajo y durante dos o tres semanas no lo vería.

En el segundo fin de semana que no vi a Jorge, me sentía desesperada. Pasé el viernes haciendo el amor con mi marido en esa ciudad, pero me hacía falta el enorme miembro de Jorgito partiéndome en dos.

El sábado como a las 9 de la noche estaba en el hotel, esperando el regreso de mi esposo y pensando en Jorge, cuando me decidí. Si Jorge había tenido el valor de dejarme sola tanto tiempo, podría divertirme en la disco un poco.

Me bañe y me preparé: el vestido corto de lycra dejaba ver mis pequeños pero atractivos senos y mis delgadas piernas. Me vi en el espejo y me observé ¿cómo este cuerpo tan delgado y delicado se come el enorme miembro de Jorge? Me preguntaba mientras me acomodaba los ligueros y mis medias blancas. Con zapatillas altas, mi maquillaje, el vestido corto y mi figura, estaba segura que tendría varios hombres dispuestos a bailar conmigo.

Pedí un taxi y salí a la disco. Al entrar busqué sitio y encontré una mesa cerca de la pista, pues estaba medio solo aún. Bebí un poco de Amaretto y me invitaron a bailar. Bailé con tres hombres y estaba contenta, pero pasó lo inesperado.

Estaba bailando unas baladas con un hombre mayor que yo y mientras platicábamos sobre el lugar, el hotel donde me hospedaba y otras cosas, comenzó a manosearme el trasero. Desde luego que opuse resistencia, pero la debilidad femenina es nuestra perdición cuando se está en brazos de un portento de hombre como éste, que no podía yo contener.

“¡Basta!” Le dije de repente separándome de él. “¿Cuánto cobras por toda la noche?” me dijo así de repente y aunque me sentí ofendida, sentí como tenía la pantaletita empapándose por el agasajo que me dio.

“Cobro muy caro, pero ya tengo cliente”, le dije, armándome de valor y tratando de disuadirlo.

“Pago lo que me pidas y hasta te voy a hacer llorar”, me contestó al momento que me decía que me buscaría en el hotel al día siguiente.

Salí del lugar mareada y con la entrepierna ardiendo.

Cuando llegué al hotel, mi marido estaba acostado viendo la tele y casi lo violé. En poco tiempo estaba sobre su tranca brincando y viniéndome una vez tras otra.

Cuando nos relajábamos, me preguntó si había visto a Jorge, porque me notó caliente, y sin pensarlo, empecé a platicarle la agasajada que le dieron a su mujercita en la disco.

“¿Así que quería bombearte?” me dijo. “Pues hasta dijo estar dispuesto a pagar lo que pidiera por pasar la noche con él”, le dije ya excitada otra vez, por lo que empezamos nuevamente a hacer el amor.

“¿Y si viene a cogerte?” decía mi marido mientras me bombeaba lentamente. “Que me coja” le decía yo, ya fuera de control.

No se tocó más el tema y dormimos abrazados.

Ese día pedimos el desayuno a la habitación y seguimos en cama, haciendo el amor y fantaseando sobre como sería mi “debut” como prostituta.

De repente me dijo que quería verme con la ropa que teníamos preparada para la ocasión: medias, ligueros, zapatillas y un camisón transparente. Me dio el labial y me pinté nuevamente la boca.

Estuvimos fantaseando sobre mi supuesto “cliente” y me pidió la tarjeta que me había dado por la noche, en la disco.

Tomó su celular y me dijo que mientras yo iba al sanitario, bromeó diciendo que él se pondría de acuerdo con mi “cliente”.

“No tarda en venir a cogerte, mi amor”, me dijo con una enorme y visible erección.

De inmediato tomé su miembro, que estaba durísimo y traté de sacárselo de la ropa, pero me dijo que no, que esperara por mi “cliente”.

Yo seguí el juego y le decía: “¿y si tiene el miembro muy grande? ¿y si quiere que le dé el trasero?”

En eso estábamos cuando tocaron a la puerta y mi esposo fue a abrir. ¡Era el presunto cliente y le dijo a mi marido que yo le esperaba!

De inmediato mi esposo, que ya estaba vestido, le dijo que enseguida salía y cerró la puerta.

“Cóbrale caro y disfruta mucho”, me dijo al autorizarme a debutar como una prostituta. Yo estaba sorprendida.

“Pues bien, si quieres que me prostituya, te complaceré”, pensé al tiempo que se me mojaba la entrepierna.

“Hola”, le dije al abrir la puerta y se quedó de una pieza cuando me vio así, vestida especialmente para “prostituirme”.

“Mi masajista ya se va”, dije al tiempo de despedir a mi marido, que con la mirada me rogaba le dejara ver la escena. Tuvo que salir ante la mirada lujuriosa del “cliente”. Ni modo, tendría que conformarse con imaginar lo que estarían haciendo con el cuerpo de su mujercita durante las siguientes horas.

Mi cliente estaba desesperado. De inmediato me abrazó y comenzó a besarme mientras, con rudeza, metía sus manos entre mis piernas. Comencé a desvestirlo y pude observar con satisfacción que se trataba de un hombre de cuerpo atlético. Se me hacía agua la boca al mirar su miembro queriendo salir de su ropa interior.

Se acostó y tomando con sus manos mi cabeza la acercó a su entrepierna, indicándome lo que quería. Posé mis labios pintados en su trusa, dejando una marca de labial y pegué mi nariz a sus partes, ¡qué delicioso olor a macho emanaba por entre la trusa!

No lo pude resistir, le quité su ropa interior y me abalancé hambrienta a besar, chupar y saborear ese hermoso y gordo miembro. Era más grande que el de mi esposo y para mis adentros me felicité por tener la suerte de tener mi primera experiencia como prostituta con verdadero macho.

Con mis manos acariciaba sus testículos y sus piernas mientras chupaba y chupaba. De repente sentí que terminaría y me detuve.

“Me debes setecientos pesos”, le dije de repente, añadiendo que serían mil doscientos pesos si deseaba enfundarme su miembro en mi nidito.

Creí que iba a protestar y no. Se levantó de la cama, sacó su cartera y me entregó billetes de cien pesos; “vaya negocio”, pensé.

Enseguida guardé el dinero y me tomó con violencia arrojándome a la cama boca arriba. Con rudeza metió su cabeza en mi entrepierna y comenzó a darme la mamada más violenta de mi vida. Sentía que quería meterse por mi nidito.

Con mucha fuerza sorbía mis jugos y sentía que se me salía hasta el alma por ahí. Creo que mis gemidos se escuchaban hasta afuera del cuarto.

No sé cuántas veces me vine, pero cuando se retiró de mi vagina estaba mareada y débil.

Se acostó y tomando su miembro con una mano me dijo que tenía que comérmelo.

Apenas pude incorporarme y meterme en la boca su fierro. Estaba grande, tieso y caliente. Mientras chupaba como desesperada me di cuenta de que sentía las piernas empapadas. Las medias estaban pegadas a mis piernas con mucho sudor. Nuestros cuerpos estaban empapados.

De repente su miembro empezó a crecer aún más y sentí que me ahogaba; me tomó de la cabeza con sus manos y aunque quise retirarme no me dejó. Empezó a vaciarse en mi boca, sentía el esperma muy adentro de mi garganta. Era la primera vez que comía macho así.

Parecía que nunca terminaría… pero al final, retiró un poco su miembro y pude tomarle sabor a su leche, ¡de lo que me estaba perdiendo! Ni siquiera a mi marido le había permitido terminar en mi boca.

Los dos desfallecidos quedamos acostados, uno al lado del otro. “Estuvo delicioso”, me atreví a decirle al levantarme para tomar mis ropas, pero no me dejó, me dijo que venía lo mejor, para lo que había pagado.

“¿No está satisfecho señor?” Le pregunté y sin responderme me cargó y me arrojó a la cama boca abajo. Me colocó en rodillas y manos y comenzó a acariciar bruscamente mi trasero.

“Por ahí no”, le dije cuando trató de meterme un dedo en el ano.

Pero me dijo que lo que más anhelaba era entallarme la vagina con su miembro.

Con rapidez sacó un preservativo y se lo colocó en el miembro mientras yo observaba y me preguntaba si después de tanta leche depositada en mi boca, tendría más para rellenar el preservativo.

Sin demora, me entalló toda su virilidad hasta el fondo. Mi apretado bollito tardó unos segundos en amoldarse al miembro. Se quedó así, sin moverse. Apenas unos segundos, y de repente comenzó a bombearme frenéticamente, como si nunca hubiera tenido una mujer.

De tan rápido que me bombeaba se llegó a salir varias veces. No pude resistir, me vine nuevamente y sentí morirme de excitación cuando con sus manos intentó tomar toda mi cintura.

Me tenía bien entallada y mi nidito, de tanta venida, ya no tenía fuerza para apretar su hombría.

Por un rato así estuvimos, luego me acostó boca arriba y se llevó mis piernas a sus hombros. Dice mi marido que en esa posición la penetración es total y le creo, porque hasta veía estrellitas. “Ya, ya”, le decía entre gemidos y grititos.

Él seguía embistiendo con una fuerza increíble. Me sentía morir de tanto orgasmo.

Bajó mis piernas y con ellas rodeé su cintura y a cada arremetida me arrancaba gemidos de placer y de dolor. En esa posición, de repente, me penetró hasta el fondo mientras su brazo izquierdo lo pasaba por debajo de mi cintura estrechando aún más el abrazo sexual, y con la otra mano se agarraba de la cama, gimiendo de placer.

Recuerdo que pegué un grito que seguramente se escuchó en todo el hotel. Se estaba viniendo. Le creció tanto el miembro que sentía que iba a reventarme. Comprendí lo que ocurría: el condón se había roto y sentía su leche inundando mi vagina.

¡No! ¡no!, le dije gritando pero al parecer se excitó más y siguió bombeando a fondo.

Por fin me dejó. Al sacar su pene se escuchó un sonido y empezó a salirme grandes cantidades de leche.

Se vistió rápidamente y me dijo que querría verme otra vez.

Al marcharse me dio un ligero beso en los labios y me dejó ahí, bien cogida y agotada.

Casi de inmediato, entró mi marido. Se le notaba una fuerte erección y una mirada lujuriosa. ¿Cuánto le cobraste? Me dijo, y le dije la cantidad.

Me sugirió que con ese dinero comprara más lencería, pues tenía hechas garras las medias. También me propuso comprar vestidos sexy.

Se acercó y al desnudarse le vi su tremenda erección. Se acostó a mi lado y empezó a acariciarme con ternura. Me quejé de que me dolía la vagina y todo el cuerpo.

“Ya pasó, mi vida”, me dijo al tiempo que con su mano sobaba mi entrepierna, embarrándose del semen de mi cliente. Aunque le dije que esperara a que me bañara, no quiso, me dijo que si llevaba ya dentro el semen de otro hombre, no tenía remedio.

Me besó en la boca y me puso el pene en la cara. Estaba tan cansada que no podía chupárselo; pero él se puso en posición del 69 y empezó a besar mi vagina, sorbiendo el esperma que tenía ahí.

No podía más y creo que me desmayé de tanta excitación. Su lengua limpiaba mi interior con cariño, con ternura. No culpo a mi marido por beber golosamente la leche que ahí tenía, ¡es tan deliciosa!

Me quedé dormida y al rato, cuando desperté, se estaba masturbando furiosamente con una mano. Lo vi eyacular y me abracé a él. Nos besamos y me dijo que estuvo muy bien mi debut.

¿No te importa que me hayan dejado agotada? “No importa, porque yo gocé escuchando al otro lado de la puerta la cogida que te dieron”, aunque, me dijo, personal del hotel pasaba por el pasillo cuando él estaba atento a mis gemidos, y alcanzaron a escuchar uno de los gritos que me arrancó aquel desconocido.

Platicamos y acordamos no mencionarle nada a mi novio Jorge, porque mi esposo se había comprometido con él, cuando formalizamos mi noviazgo Jorge y yo, que solamente él, mi marido, podría follarme, siempre y cuando me cuidara para que Jorge pudiera entallarme su virilidad por lo menos cada semana.

“No te apures, mi amor, si me dejas trabajar de vez en cuando, con clientes así de potentes y bien dotados como éste, diré a mi Jorge que me cuidas mucho y que sólo tú me haces el amor, además, podría ayudarte a comprar el otro carro que quieres ¿no?”

Luego nos dormimos abrazados, al fin y al cabo somos una pareja muy feliz. Yo tengo mi novio y la comprensión de mi marido, el mejor esposo que cualquier hembra pueda desear.

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