Muy importante para mi

Os voy a contar algo que me paso con una persona muy importante para mi.

Yo estaba pasando una mala época sentimentalmente hablando, conocía a un chico de oídas y mantener alguna conversación.

Un día salí de marcha, coincidiendo con el en un bar, yo estaba con unas amigas, el con otro grupo, pero decidimos irnos juntos dejando a los demás.

Yo estaba súper agusto, tanto que cuando hablamos de nuestras cosas, parecía conocerlo de toda la vida, me dijo de llevarme a casa, cuando estabamos de camino, me dijo de parar un poco y charlar comodamente en la parte de atrás.

No hablamos, los dos sabíamos lo que queríamos.

Nada mas pasar para atrás nos dimos un tímido beso, pero luego todo se torno salvaje y apasionado.

El desabrocho mi camisa negra, yo quite su camiseta blanca apretada sin mangas.

Esta como un queso, se cuida por su trabajo y esta muy bien, sus ojos azul mar, acompañan esa cara dulce, pero al mismo tiempo ruda, que le da un aire salvaje.

El comenzó a tocar mis pechos, levanto mi sujetador para comenzar a lamerlos y a chuparlos.

Yo sentada encima de el besaba sus labios, al tiempo que movía mis caderas encima de su ya dura polla.

Me tumbo sobre el asiento de atrás, para tomárnoslo con mas calma, ya que estábamos muy acelerados y calientes.

El tacto de sus manos sobre mi piel, sentir sus labios sobre mis pechos, sobre mis hombros, era muy sensual, su aroma, el tacto de su piel contra la mía sudorosos del momento.

El recogía mi larga melena, para besar mi cuello, me despojo de los pantalones lentamente, al tiempo que yo abría su cremallera, para meter mi mano debajo de sus pantalones.

Note su jugosa polla dura como una piedra, no pude evitar sacarla de su cárcel para chuparla pasandole mi lengua por todo el borde y luego meterla hasta el fondo, girando mi cabeza en círculos, cosa que parecía gustarle mucho.

El no quiso evitar apartar mi tanga para lamer mi coño súper rasurado.

Estábamos como locos, yo no dejaba de gemir al igual que el, no podíamos mas, pero no queríamos terminar.

Se sentó en el asiento de atrás, yo me senté encima de el, dándole la espalda, el cogía mi cuello con una mano, arrimándome a su pecho para besar mi espalda, mi cuello, hombros, mientras masajeaba mis pechos.

Nos separaba de una unión sexual, la tira de mi tanga, los dos nos movíamos buscando esa penetración tan deseada.

Me levante colocándome a cuatro patas delante suyo, comence a chupársela de nuevo, mientras se la meneaba al mismo tiempo, la rozaba con mis pechos para volver a meterla en mi boca, se volvía loco.

Me cogió sentándose, rápidamente aparto mi tanga y me la metió hasta el fondo, me cogía por el cuello y me decía:

-Te voy a follar como nunca te han follado, quiero que disfrutes como nunca.

Yo no sabia que decirle, me sentía excitada.

El me cogía por la cadera ayudándome a levantarme, pero no aguantábamos mas.
Me levante dándome la vuelta, sentándome sobre su polla, ofreciéndole mis pechos para que los lamiera, me excita muchísimo, coloque una pierna abajo en el coche, otra en el asiento y comencé a moverme de un lado a otro, de arriba abajo.

El no dejaba de gemir, así así, no pares no pares.

Yo continuaba cada vez con mas ritmo y con mas fuerza, el me daba palmadas en el culo mientras me decía, mas, mas, muévete.

Yo me corrí con sus embestidas no pude evitarlo.

Me cogió, me tumbo en el asiento, cogió mis piernas las puso en V y me penetro hasta atrás.
Yo no podía dejar de gemir igualmente, el lejos de correrse me pidió que dejara de moverme así.

Se sentó en el asiento y me pidió me sentara sobre el, yo lo hice, pero no era eso lo que me pedía.

Me levanto un poco y lubrico mi culo con un lubricante especial muy acuoso black door, se llama, sin dejar de besarme, de tocar mis pechos yo volvía a estar súper cachonda, sin darme cuenta me la metió por el culo, se me fue un gemido de placer medio dolor, pero fue de placer, no hay duda.

Me comenzó a follar por detrás, me mando subir las piernas al sillón para ayudar a levantarme, me cogía por las nalgas una y otra vez de arriba a bajo cada vez con mas ritmo, me lamia el lóbulo de la oreja, al tiempo que no dejaba de follarme como nunca nadie lo había hecho.

Nos dejamos llevar hasta llegar al orgasmo juntos gimiendo de placer,sin poder evitar corrernos juntos, me corrí con su polla dentro de mi culo, al tiempo que masajeaba mi clítoris con gran destreza.

Luego nos vestimos para irnos a casa, cada uno a la suya.

No olvidare aquel chico, aquel coche y su manera de follar, fue bestial y muy importante para mi.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatos de pareja

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