Mujer felizmente casada

Soy una mujer felizmente casada  desde hace diez años y tenemos un niño pequeño, yo trabajo mucho y doy gracias, pero con esto de la crisis, mi marido esta en paro, cuida del niño y de la casa, estoy encantada, hasta que un día que llegue a casa por la mañana, se me habían olvidado unos papeles y aproveche para darle una sorpresa a mi marido.

Al entrar, oí unos gemidos que no supe relacionar, pero según me acercaba no podía creer lo que me parecía escuchar, hasta que lo vi.

Había una rubia con un cuerpo impresionante a cuatro patas en la mesa del salón y mi marido de pie, agarrándola por la cintura y follándosela como jamas me lo había hecho a mi antes, la agarro del pelo y tiraba de su cabeza mientras le gritaba a la rubia, te voy a reventar, te voy a follar hasta que me grites que pare, ella gritaba de placer y le decía siiii!!! follame, no pares, el le respondía, te voy a romper el culo y me voy a correr dentro.

Yo no daba crédito, pero no podía dejar de mirar, estaba enfadada, pero a la vez me estaba poniendo cachonda, empece a tocarme los pechos y a bajar mi mano, hasta meterla dentro de mis pantalones y acariciar mi chocho que iba humedeciéndose.

Ella se puso de rodillas en la mesa y comenzó a chupársela hasta el fondo, el la agarraba por la cabeza para que no parara y gemía siii!! Siii! que bien, nunca lo vi disfrutar tanto y fui hacia el, me agache y comencé a comerle los huevos, el se quedo parado un segundo, no podía creer lo que veía, pero estábamos tan cachondos y la situación nos puso aun mas calientes, que seguimos como si nada, entre las dos le comíamos la polla y los huevos, llegando hasta su escroto y metiéndole la lengua, el gemía como si estuviera en el cielo.

Me puse en la mesa boca arriba, y marido encima de la mesa, de rodillas, agarrándome por las piernas con sus antebrazos, empujando como un animal y follándome como nunca antes, la chica se puso de rodillas sobre mi cara, mirando hacia marido, poniendo su coño en mi boca para que se lo comiera todo, vaya si lo hice, comencé a chuparle su clítoris húmedo y a pasar la lengua por sus nalgas, hasta que sin que ella se lo esperara, le metí la lengua en su coño y comencé a moverla con fuerza, no sabia si le gustaría, porque nunca había estado con una chica, pero sus gemidos y gritos de que no pararara, me lo confirmaron, mi marido, mientras me embestía como un animal se inclinaba y le comía los pezones a la otra, era impresionante, ya no podíamos aguantar mas, pero no queríamos corrernos tan pronto, así que paramos para cambiar de posición y relajarnos un poco para que durara mas.

Me eche en el sofá que había al lado de la mesa, ella se agacho y comenzó a besarme y chuparme los muslos, mientras seguía subiendo hasta llegar a mi coño húmedo y comenzó a comérmelo, mientras yo me tocaba los pechos apretándolos cada vez mas fuerte, según me iba poniendo mas cachonda, mi marido se puso detrás de ella, de pie en el sofá, le cogió por las caderas, la puso de rodillas, con el culo apuntando para arriba y flexionando un poco sus piernas le introdujo su polla por el culo, primero poco a poco, viendo como el culo iba abriéndose cada vez mas, abriendo el camino a una polla tan grande y dura, hasta que entró toda, entonces mi marido comenzó a flexionar las piernas con mas rapidez y mas fuerza embistiendo tanto, que ella gritaba que no parara. por lo que mas quisiera, ella me metía los dedos en mi coño a la vez que me comía el clítoris.

Nunca en mi vida había estado tan húmeda y ella lo notaba, porque seguía metiéndome cada vez mas dedos, hasta que llego a meterme casi todos y llegar a todas las partes del interior de mi coño, estábamos poseídos los tres, nos dejamos llevar y cada uno hacia lo que quería, sin pensar en nada mas y eso, creo que fue lo que hizo que estuviéramos tan cachondos y no queríamos que acabara, pero el cuerpo no podía sentir tanto placer sin correrse, como jamas volveré a hacerlo, los tres nos corrimos a la vez sin haberlo planeado, yo me corrí cuando ella tenía su lengua metida en mi coño y yo la agarraba de la cabeza para que no la sacara y sintiera todo mi flujo correr por su lengua, hasta llegar a su boca, a la vez que ella gritaba de placer, al notar cuando mi marido se corría dentro de ella, ella se corrió notando el semen caliente entrando en su culo.

Fue tan increíble, que lejos de separarnos, continuo siendo una mujer felizmente casada, ya que nos dimos cuenta de que nuestra vida sexual era monótona y desde entonces hemos probado de todo y con mucha gente pero eso lo contare otro día.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatoseroticos

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