mi vecina, su madre 2

Nueva situación, manejaba el auto de mis vecinos, con Felipe al frente, a mi lado que no paraba de agradecer mi amabilidad al llevarlo, y Emilia en la parte trasera que aunque por algún motivo no dijo nada a su marido, sabía perfectamente que minutos antes su hija mayor venia en mi auto haciéndome una mamada y esperando ser desvirgada momentos después.

Llegamos al aeropuerto y diez minutos después Felipe pasaba a la sala de espera diciéndome que estaba en deuda conmigo y me debía un gran favor y que cuidara a su familia mientras el no estaba, me dio un abrazo y se despidió de Emilia, un poco menos efusivo que conmigo y con un abrazo al forzado. Quedamos solos Emilia y yo y como era de esperarse en cuanto esto paso me dijo que necesitábamos hablar, propuse un café del aeropuerto que sería de las pocas abiertas a las 2 de la madrugada y ella comento que prefería algo mas privado, suponía que para poder gritarme a gusto y no hacer escándalo, y recordé que en uno de los negocios un cliente que no podía pagar una deuda con la empresa donde trabajaba nos ofreció unas oficinas cercanas al aeropuerto como pago y un compañero y yo habíamos adquirido el lugar por aprovechar la ganga, cosa que hubiera sido genial recordar antes de haber ido a mi casa y echar a perder mi oportunidad con Mariana.

En medio de una zona industrial había un local que tenia un taller grande con las oficinas en el segundo nivel proporcionando sombra a toda la planta baja y una fosa grande donde antes guardaban no se que cosas, al adquirir el lugar nuestra idea fue remodelado para dejarlo como apartamento en la parte de arriba donde quedaba un área muy grande sin divisiones con una cocineta y la única división era para los sanitarios que al juntarlos ahora había espacio para una gran tina de baño y un ventanal, que por fuera no se distinguía donde terminaba el baño y el resto del lugar daba a una amplia terraza y desde ahí se veía la pila que trasformamos en una gran alberca.

Al llegar al lugar bajamos del auto y Emilia solo atino a decir entre dientes “si tenias este lugar, porque la llevas a tu casa?” Haciendo como que no escuche le mostré la escalera y abrí la puerta para señalarle la sala con un cómodo sillón enorme que enfrente tenía una mesa de centro baja y al fondo una pantalla plana bastante grande, cuando ella tomo asiento me dirigí a la cocina y desde le ofrecía algo de beber, sin esperarlo su respuesta fue “un whisky me caería bien en estos momentos” cuando preparaba las dos bebidas ella se levanto del sillón y cruzando el salón caí en cuenta de ella, venia con un vestido tipo coctel azul pegado a su cuerpo sin exagerar que le llegaba un poco arriba de la rodilla y tenía un escote generoso que dejaba ver un buen pedazo de esas enormes tetas y resaltaba esas nalgas y caderas que me volvían loco desde hace mucho tiempo, sus zapatos de tacón resonaban por todo el lugar y su cabello recogido en una cola de caballo dejaba ver ese lindo rostro con sus enormes ojos y carnosos labios, en resumen, se veía bellísima y me dejo unos segundos perplejo.

Cuando se acomodo en un banco del otro lado de la barra donde ponía los dos vasos con hielo y rellenaba con whisky tomo uno y dando un solo trago lo bebió entero, y sin más me pregunto “que pretendes con Mariana?” La pregunta me tomo por sorpresa y ella al darse cuenta tomo el vaso que había vuelto a rellenar y camino de regreso al sillón donde estaba antes dejándome ver como contoneaba esas preciosas nalgas al caminar, yo tome la botella y la seguí sentándome a su lado, el sillón y la mesa de centro eran los únicos muebles de la sala y empezó a decirme sin más.

– sabes que es diez años menor tu, que es algo inocente y quieres aprovecharte.
-no Emilia no quiero aprovecharme de ella, yo lo que quiero…
-es cogértela y divertirte con ella un rato, he visto la clase de mujeres que metes a tu casa. Olvídate de eso con mi hija, es virgen y no quiero que eches a perder esa inocencia que tiene con tus perversiones, es joven y no sabe bien lo que quiere.
-ella ya es bastante grande para tomar esas decisiones sola, sabe lo que quiere y lo quiere hacer conmigo.
– déjate de estupideces y dime qué quieres para dejarla en paz
– la quiero a ella
– jaaa por favor, tu lo que quieres es un buen coño donde meter la verga y luego botarlo por ahí cuando te aburras
– y si así fuera? Mariana ya esta grande, tomo una decisión y no puedes estar tras ella todo el tiempo
– puedes tener otro coño y sacarte de la mente acabar con la virginidad de mi hija, que mas da uno a otro.
– y tú me lo vas a conseguir?

Mientras discutíamos bebíamos del whisky como si fuera agua, como queriendo excusarnos tras la bebida. En un momento ella se sereno un poco y dijo
– estoy dispuesta a hacer lo que sea por proteger a mis hijos, dime qué coño quieres y haré lo posible por conseguírtelo
-el tuyo me gustaría

Ella se levanto del sillón y cuando esperaba que me abofeteara, gritara y hasta me tirara encima la bebida, con toda la calma del mundo dejo el vaso en la mesa, se giro y llevo sus manos hacia atrás, no entendía lo que pasaba hasta que regresando sus manos al frente tomo el lateral de su vestido, bajo los tirantes de sus hombros y moviendo su cuerpo de lado a lado lo dejo caer.

Yo estaba con la boca abierta, tenia frente a mí a una hermosa mujer con la que había fantaseado desde hace diez años y se estaba desnudando dejándome ver ese cuerpo perfecto de una cuarentona excelente, vestía un conjunto de sostén y tanga negros con encaje que resaltaba sus grandes tetas haciéndolas ver más suculentas si eso era posible y enmarcando sus caderas.

Sin levantar la mirada me dijo
– te he dicho que haré lo que sea por mis hijos, estoy dispuesta a tomar el lugar de mi hija para que la dejes en paz.

Sin poder decir nada y con cara de idiota empecé a sentir como se endurecía mi verga bajo el pantalón y tomando una actitud de mando que me salió no sé de donde me puse de pie acercándome a ella y le dije
– acepto el cambio, pero quiero que hagas lo que yo te diga sin preguntas, serás mía y obedecerás mis órdenes
Conteniendo el llanto solo dijo en voz baja
– haré lo que me pidas

Diciendo esto la tome de la barbilla levantando su cara y viendo sus ojos y cara de tristeza estuve a punto de arrepentirme, pero recordé la cantidad de pajas que me había hecho en honor a ese monumento de mujer y decidí no desperdiciar mi oportunidad, me acerque y bese por primera vez esos labios carnosos y pasando mis brazos por su cintura la atraje a mí, en un principio ella no correspondía a mi besos pero de pronto abrió un poco los labios permitiendo introducir mi lengua en esa boca tan deseada, mientras acariciaba su espalda baje las manos para sentir el borde de su tanguita y enseguida sentir la suave piel de sus nalgas frías. Volví a subir las manos para desabrochar el sostén y me separe de ella un poco para retirarlo, lo que vi me hizo dar un respingo involuntario en la verga, eran una enormes tetas perfectas apenas afectadas por la gravedad y con unos pezones hermosos apuntando al cielo. Volví a acercarla a mí y bese su boca, baje por su cuello dando mordiscos y chupando cuanto podía hasta que llegue a besar esas bolas de carne y llegue a su pezón mientras con una mano acariciaba la otra teta que no cabía en mi palma. Ella empezó a respirar mas rápidamente y sentí su mano en mi nuca apretarme un poco a ella.

Seguí degustando esas tetas pasando de una a otra y en cierto momento mi mano fue bajando por ese vientre firme hasta llegar a sentir el elástico de la tanga, jugué con la orilla y me decidí a meter mi mano sintiendo al instante un coño completamente depilado, ella se estremeció de tal manera que no pude evitar recordar cuando su hija hizo exactamente lo mismo hace poco tiempo al sentir la misma caricia.

Emilia estaba bastante húmeda y ya era ella la que metía su lengua a mi boca y continuaba con el beso apasionado, metí un par de dedos en su coño de un jalón y sentí como levanto sus pies un poco y me apretó hacia ella. Sin decirle me incline y de rodillas baje lentamente su tanga negro apareciendo ante mis ojos un coño hermoso con los labios hinchados, tome uno de sus tobillos y lo levante empujándolo un poco hasta que sintió la mesa que estaba tras Emilia y apoyo ahí su pie. En esa posición me metí entre sus piernas y bese su coño húmedo, ella agarro mi cabeza y jalando mis cabellos acelero aun mas su respiración, después de unos minutos metía mi lengua todo lo que podía y ella empezó a convulsionar y apretando mi cabeza con sus muslos y manos se corrió en mi cara dando un grito y soltando jugos que intente recoger con mi lengua para tragarlos completos.

Con sus piernas temblando se incoo y me beso haciendo que saboreara sus propios jugos, bajo su mano intentando quitar el cinturón de mi pantalón, cuando no pudo me hizo ponerme de pie y así con comodidad bajo el pantalón junto con mi boxer hasta los tobillos apareciendo mi verga que estaba durísima, la cogió con una mano inspeccionándola y comenzando una suave masturbación, en un momento me miro a los ojos y con una media sonrisa traviesa beso la punta y fue recorriendo sus labios lentamente, podía sentir como entraba y su lengua hacia círculos conforme iba entrando mas hasta que sentí su nariz topar en mi vientre, se la había tragado toda y la dejaba así hasta el fondo sintiendo como llegaba hasta su garganta y movía su lengua, después la saco por completo y agarrando aire fijo sus ojos en los míos para ver mi reacción y con la cara que tenía, de estar en el cielo, lo tomo como una aprobación y volvió a hacer lo mismo, subía y bajaba metiendo mi verga a veces un poco y a veces completa en su boca, la sacaba y me chupaba las bolas mientras me masturbaba, la lamia desde la base hasta la punta mientras masajeaba las bolas con su mano, en resumen me estaba haciendo llegar al cielo con la mejor mamada que me habían dado en mi vida y no pude evitar la comparación con lo mal que hacia eso mismo su hija.

Después de unos minutos no aguantaba más y diciéndole que estaba a punto de correrme metió toda la verga en su garganta topando su nariz en mi cuerpo y sacando su lengua acariciaba mis bolas con ella y con su mano. Me hizo correrme como nunca con un grito sordo y tomándola de su cabello derrame todo mi semen en su garganta y boca, ella trago todo y siguió dando besos y pequeños lengüetazos para limpiar cualquier rastro de semen.

Nueva situación, estaba tirado en el sillón recuperando el aliento después del orgasmo que me provocara Emilia, madre de Mariana mi vecina, con la mejor mamada de mi vida. Ella se había levantado del suelo y tomando los vasos se dirigió hacia la cocina por mas hielos.

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