Mi primera experiencia en una playa de nudismo

En este relato les voy a contar mi primera experiencia en una playa de nudismo, una experiencia erótica y muy satisfactoira.

Siempre desee ir a una, pero bien por pudor o vergüenza nunca me había decidido, así que un día cuando llevaba 2 días de vacaciones en el trabajo, me arme de valor y me decidí.

Vivo en una zona del mediterráneo, donde a menos de 1 hora existen varias y me decidí por una intermedia, ni la más cercana, ni la más alejada, una que por las imágenes que encontré por internet estaba situada en una cala resguardada de miradas indiscretas y un pequeño islote enfrente justo de la playa.

Luego de conducir unos 50 minutos llegue, el acceso era un poco complicado, con un pequeño aparcamiento y luego un corto camino entre matorrales para por fin acceder a la arena.

Busque con la vista el sitio más apartado y con menos gente para situarme yo, en la parte izquierda vi un hueco y me dirigí hacia él, extendiendo mi toalla y me puse a desvestirme, cerca del lugar escogido había una toalla vacía, así que rápidamente me tumbe boca abajo, por miedo a que tuviese una erección.

En esa posición intente echarme crema por la espalda, pero no llegaba bien, así que solo logre embadurnarme un poco.

¿Necesitas ayuda?

Una voz femenina que me resultaba familiar, se dirígia a mí y sin esperar respuesta comenzó a dispersar los pegotes de crema que yo deje.

No me atrevía ni a moverme, pero al notar sus manos por mi culo me sobresalte un poco y gire la cabeza.

Para mi asombro era María, una compañera de trabajo, una chica de hermoso pelo rojizo y larga y rizada melena, ella también se asombro un poco al ver que era yo.

¿Hombre Mateo? Que sorpresa más agradable, me miraba de forma divertida y picara a la vez

Estaba esplendorosa, desnuda, ante mis atónicos ojos, con sus sugestivos pechos coronados por unos pequeños pezones, también alcance a ver en esa difícil posición que tenía su coño completamente depilado.

¿Es tu primera vez en una playa nudista? Lo digo por tu culo tan blanco y tu forma de ponerte la crema.

Recogió sus cosas y se acerco a mi posición, tumbándose boca arriba y continúo hablando un rato.

¿Ya terminaste de hacer el agujero para la sombrilla?, me soltó entre risitas, intentando tranquilizarme, me decía que no me preocupase, que ella su primera vez también se sentía excitada, aunque ella lo podía disimular mejor que yo, cosa evidente.

Eso me hizo relajarme un poco, pero continúe en mi posición.

Dándome una palmada en el trasero, me dijo que como me quedase así quemaría entero, que me levantase para ir a refrescarnos al agua.

Me cogió de la mano, ya que no me movía y consiguió levantarme, para mi asombro no estaba empalmado, aunque si muy cerca.

Mirándome a la cara y aun sujetándome por la mano, me dijo que no entendía por qué la escondía tanto, con lo apetecible y bonita que se veía.

Le dio una pequeña caricia y nos metimos en el agua, lo que me ayudo a refrescarme un poco y terminar de perder mi vergüenza.

Comenzamos con los típicos juegos de agua salpicándonos uno al otro, hasta que se me tiro encima, abrazándome por el cuello y comenzando a besarme.

Eso y el notar sus pezones contra mi pecho hizo saltar mis alarmas y notar una erección instantánea, pese a estar dentro del agua, me pregunto que que tal, respondiéndole algo nervioso, que muy bien, me dijo sígueme y comenzó a nadar hacia el pequeño islote y yo a seguirla.

Al llegar y salir del agua, cogiéndome la polla y dándome unos besos, me dijo que allí estaríamos mas tranquilos y que me sentiría menos cohibido.

Continuo besándome y masajeando mi polla, la cual ya estaba completamente erecta y me deja llevar por la excitación y el momento.

Empecé a besarle sus pechos, mientras masajeaba su suave culo y comenzó a soltar pequeños gemidos, la tumbe en la arena del islote y comencé a comerle su hermoso coño completamente depilado y húmedo ya, tenía el clítoris a mi vista y empecé a chupárselo y darle fuertes lametones, lo que la hizo soltar una serie de gemidos que aun me excitaron mas de lo que estaba, mientras le introducía mis dedos dentro, notando su flujo en mis dedos.

Ella a su vez seguía jugando con mi polla completamente erecta y a punto de reventar, se aparto un poco de mi y comenzó a lamérmela como si de un helado se tratase, eso aun me excito más de lo que ya estaba, mientras ella me la comía, yo me puse a acariciar sus pechos y pezones que estaban duros.

Aquello era maravilloso, allí solos en un pequeño islote, disfrutando de una experiencia sexual que ni en mis mejores sueños, me habría imaginado.

De repente me tumbo boca arriba y se situó sobre mí, mi polla, la cual entro sola dentro de aquel jugoso y caliente coño, ella cerro sus ojos al notarla completamente dentro abriendo ligeramente la boca y lanzando continuos suspiros.

Comenzó a moverse, mirándome con una picara sonrisa en su cara, yo le agarre sus pechos que saltaban con su ritmo acompasado, empezando a masajearlos y comenzamos los 2 a gemir.

De repente se incorporo poniéndose a cuatro patas y diciéndome que la penetrara por atrás, para que cuando alcanzase mi orgasmo se lo lanzase por su espalda, empecé a bombearle rítmicamente ganado intensidad poco a poco muy fuerte, gritando los dos de placer, mientras le masajeaba sus pechos, cuando no pudimos aguantar más ninguno de los dos, yo lance mi esperma donde ella me había pedido, mientras ella también alcanzaba su orgasmo.

Nos quedamos un rato exhaustos sobre la arena, besándonos con pasión y abrazados, en ese momento me confesó que hacía tiempo me había echado el ojo, confesándole yo también, que también hacía tiempo que me atraía mucho.

Nos fuimos otra vez a nado hacia la playa principal, y recogimos nuestras cosas. Ese fue nuestro primer encuentro, de muchos que tendríamos ese verano.

Despues de incorporados al trabajo una vez finalizadas las vacaciones, continuamos amándonos esporádicamente, aunque con más dificultad, al estar ambos casados y con hijos.

Eso ya lo dejo para futuros relatos eróticos.

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