Mi nuevo vecino

Soy una mujer casada y con dos niños, una niña de doce años y un niño de cuatro, soy ama de casa y mi vida sexual con mi marido es nula desde que nació nuestro hijo. Siempre pensé que se debía a mi culpa porque desde que nació el chico no me apetecía, era monótono y aburrido el sexo.

Pero la semana pasada me di cuenta que no era eso, por primera vez en mucho tiempo había notado un fuego dentro de mí y unos deseos de que me poseyeran brutal. Bajando en el ascensor un chico muy guapo y amable estaba haciendo la mudanza al piso de al lado mío, me pidió disculpas por tener ocupado el ascensor y lo vació rápidamente para mi, y después de presentarse el que sería mi nuevo vecino, me dijo que cualquier cosa que necesitara contara con él.

Me atrajo su amabilidad sin contar que tenía un cuerpo de escándalo, y estuve todo el día intentando tener valor para encontrarme con mi nuevo vecino otra vez. Salí como si fuera a hacer recados y él me pidió que si podría hacerle un gran favor, le dije que sí y me invito a pasar a su piso el cual me enseño. Estaba lleno de cajas medio abiertas e iba colocando según sacaba, vamos lo normal de las mudanzas. Fue al asunto y me pidió consejo sobre como decorar la habitación, así me entere de que tenia novia hacia cuatro años, una modelo que veía poco porque viajaba por todo el mundo.

De repente desperté, me di cuenta que estuve todo el día pensando si yo le podía atraer y tener una noche loca con él, pero porque se iba a fijar en una ama de casa si tiene una novia modelo. Disfrute de su conversación era encantador y después de dos horas hablando y contarnos nuestras vidas me dispuse a marchar y al despedirme de él, e ir a darle dos besos de despedida el apoyo sus dedos suavemente en mi mentón y dirigió mis labios hacia su boca dándome el beso más sensual que jamás me habían dado. Me pareció eterno y al ir abriendo los ojos lo vi delante de mí con una sonrisa y me di cuenta que no habían sido un sueño, estaba hay mirándome a mí y sonriéndome.

Me dijo que me deseaba y comenzó a besarme y acariciarme muy suavemente por la cara y comenzó a desnudarme a la vez que iba besándome en los lugares de mi piel que iban quedando al descubierto al despojarme de la ropa, yo hice lo mismo y empecé a quitarle la camisa desabrochándola botón a botón y dejando al descubierto su torso esculpido en el gimnasio y comencé a besarle cada centímetro de piel. Una vez que estuvimos desnudos me susurro que tenía un cuerpo precioso y que quería poseerme. Me hecho en la cama boca arriba y comenzó por los pies a besármelos y pasarme la lengua por todos los lados. Me hacia cosquillas en los pies al meter su lengua entre mis dedos y siguió subiendo por mis piernas sin dejar de pasar su lengua por cada centímetro de piel y haciendo que me estremeciera cada vez que yo descubría un sitio nuevo que me ponía cachonda al pasar sus labios por él.

Llego a mis muslos e hizo que mis piernas se abrieran por arte de magia dejando al descubierto mi sexo, y el fue hacia el pasando su lengua por mi clítoris ya húmedo de solo pensar que me lo iba a chupar. Pasaba su lengua de manera magistral comiéndome el clítoris y apretándomelo con sus labios tirando de él. No tardo en meterme su lengua en el coño y me estremecí notando como su lengua se movía dentro de mí a la vez que su mano me estimulaba el clítoris con dos de sus dedos. Era brutal lo cachonda que estaba y solo podía pensar en correrme pero él no me dejaba, sabia cuando parar y comenzar de nuevo.

Siguió subiendo por mi abdomen hasta mis pechos y comenzó a chupármelos y cogiéndole los pezones suavemente con los dientes y tirando de ellos. Era increíble lo sensual que era y siguió subiendo hasta mi cuello que me ponía a mil cada vez que me lo besaban, pero lo que de verdad me ponía como una loca y él lo descubrió al segundo era que me mordisquearan las orejas. Estaba cachonda perdida con la espalda arqueada al morderme la oreja y comencé a susurrarle al oído que era una preciosidad y que deseaba sentir su polla dentro de mí.

Empezó a besarme y situó sus caderas entre mis piernas y con mucha suavidad acerco su polla inmensa y súper gorda a mi coño y comenzó a rozar su punta con mi clítoris y a pasársela por todo el coño que chorreaba. No dejaba que entrara hasta que en una de ellas en vez de rozarse me la metió entera sin previo aviso y solté un grito de un placer indescriptible. El comenzó a morderme el cuello y empezó a embestirme moviendo sus caderas adelante y atrás cogiendo con cada empujón más fuerza y más velocidad. Yo estaba en otro plano único de éxtasis y placer como nunca antes.

Notaba con cada empujón como entraba su polla dentro de mi apretada contra todo el interior. Nunca había sentido tanto placer como en aquel momento, era sensual y a la vez una bestia que me poseía pero cuando creía que no podía sentir más placer de repente me quedaron los ojos en blanco y solté un gemido que parecía que no se iba a acabar, había dado con mi punto g. Nunca antes nadie lo había hecho pensé que era ya un mito o que ya lo habían hecho pero que no era para tanto.

Con cada embestida lo tocaba y yo me volvía loca y le grite que no podía mas, el me decía que me corriera, así que me corrí y chorree toda su polla con mi jugo hasta la última gota. Saco su polla y comencé a chupársela acariciándole los huevos y le decía que quería que se corriera por todo mi cuerpo. Me la metía toda en la boca y cada vez le apretaba mas los huevos gasta que no pudo mas así que comencé a masturbarle con la mano a un ritmo bestial y comenzó a dármelo todo primero en la boca y luego la saque y sin dejar de masturbarle con fuerza se corrió por toda mi cara, mis pechos y abdomen notando su semen caliente por toda mi piel.

Fue increíble y no voy a engañaros, hubo más encuentros con mi nuevo vecino, muchos más, pero eso queda para mí.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatoseroticos

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