mi iniciacion a la zoofilia

Mi nombre es Mónica, tengo 28 años y el hecho que voy a contarles sucedió hace unas dos semanas por primera vez. Soy de México D. F. y descubrí las maravillas del sexo zoofilico una noche charlando con una amiga que vive en Canadá.

Fue en un periodo de abstinencia sexual en que me dedique solo a masturbarme con algunos hombres por medio del chat, ellos me decían con lujo de detalles que me harían, me enviaban fotos, gemían y yo solo me masturbaba, era una buena sensación. Sucedió que un día uno de estos hombres no era un chico sino una chica y la verdad no me di cuenta de lo bien que nos empezamos a llevar, y nos hicimos amigas. Intercambiábamos fotos y material porno hasta que un día me envío muchos videos de zoofilia.

Mi primera impresión fue de asco. Mujeres montadas por perros, mamando enormes vergas de caballo, metiéndose peces en la vagina, realmente no se me hizo para nada tentador! Aun así, seguí bajando los videos y comentándolos con mi amiga de Canadá, esto hacia que nos pusiéramos muy cachondas a las dos. Los relatos también formaban parte del material.

Después de unos meses de ver y leer y comentar todo el material enviado, me comenzó a picar la curiosidad, y las ganas de sentir una verga animal si realmente eran tan grandes como se veían, lo hable con mi amiga. Y ella me confeso que desde hacia algunos meses se dejaba lamer su pucha por su perro y que los orgasmos que había tenido habían sido muy buenos… y que pensaba dejar coger en unos días, pero mi problema era que no tenía perro y no podía darme el lujo de tener uno, yes porque vivo en un departamento muy chico, por lo tanto tendría que conseguir el perro prestado por alguien que si tuviera espacio en su casa y seria el primero en saborear mis jugos. Pensé en varias posibilidades hasta que me decidí por el de mi hermano ya que esta muy cuidado y es muy dócil. A pesar de que es un perro un poco grande y bastante fuerte por ser rottweiler, Le dije a Memo que una amiga tenía una perra en celo y quería cruzarla. El orgulloso me presto a Sargento para que lo llevara a cruzar, todo un fin de semana.

Yo ya estaba decidida a experimentar con ese lindo perro todo, ya que estaba completamente educado y muy bien cuidado. Y el viernes después de mi trabajo me dirigí al gimnasio y cuando salí de mi clase me apure y me fui directo al departamento. Para preparar las cosas que me había dicho mi amiga, que se necesitaban. Entre a la habitación y deje todo en la orilla de la cama, enseguida me quite el top, los tenis y mis tines, me quite el pants. Dejando mi tanga que se mete muy rico entre mis nalgas y que ya se encontraba bastante húmeda de mi transpiración. Fui a la computadora y me metí en una página de relatos de zoofilia y comencé a leer algunos para saber por donde empezar. Planeé como hacerlo y lo hice. Llame a Sargento a mi cuarto y el apareció muy contento, brincando y dando lengüetazos como si supiera el regalo que le esperaba ese fin de semana. Comencé a acariciar su cabeza con una mano y con la otra tocaba mi clítoris y mis labios.

Cuando note mi mano estaba bastante mojada, y ya así con mis juguitos en mi mano se la pase por la nariz de Sargento. Fue increíble para mí verlo lamer con desesperación mis dedos, enseguida mi mente me dijo ya esta, y me tumbe sobre la alfombra, no sin antes quitarme la tanga y abrí las piernas, al tiempo que llamaba a Sargento. El no tardo mucho en entender el mensaje y metió su cabeza entre mis piernas lamiendo muy rico mi pucha. Lo hacia muy rápido y de forma constante, desde mi ano hasta mi clítoris, sin meter demasiado la lengua entre mis labios, justo lo que necesitaba para explotar en mi primer y gran maravilloso orgasmo zoofilico de mi vida. No tardo más de un minuto en hacerme llegar, fue increíble, las sensaciones que me invadieron haciendo temblar mi cuerpo de una forma muy rica.

Luego de ese riquísimo orgasmo, Sargento seguía como si nada, lamiendo mis jugos. Trate de levantarme un poco y toque su cabeza. El la levanto y con mi mano busque sin demasiadas precauciones su verga. Que ya se asomaba un poco pero cuando la comencé a tocar salió unos centímetros más. No era muy grande pero estaba dura y chorreaba un poco. Me acomode bajo el, y ya una vez que me había acomodado lo mejor posible, con la punta de mi legua comencé a tocar esa ricura que tiene Sargento. El sabor era raro, pero no desagradable. Metí unos centímetros más dentro de mi boca y luego mas y más… estaba dándole una mamada al perro, Seguí así unos minutos hasta que el se comenzó a poner inquieto y se movía mucho. Me quite de debajo de el y pude ver como buscaba montarse a mi y entonces lo decidí.

Me puse en cuatro patas abriendo todo lo que mas podían mis piernas y baje un poco mi cadera y mis nalgas, al instante lo sentí montarme, busque con mi mano su verga por entre mis piernas y la apunte a mi pucha y guauuuuuuu!!!!! Fue solo una estocada la que me dio y me ensarto con mucha fuerza, un grito escapo de mi boca y mi mano se quedo notando como esa verga entraba y salía de mi; era maravilloso el ritmo y su potencia, pero mas maravilloso fue mi orgasmo, el mas intenso que me hubiera imaginado, mas aun mejor que el primero, lo sentí no solo en mi pucha sino expandirse por todo mi cuerpo. Es increíble hasta hoy recordar esa sensación.

Luego, cuando note que su botón estaba entre mis labios mayores presionando por entrar, lo retuve con la mano unos instantes para tomar aire y lo solté, era algo grande, pero entro sin problemas, pero la sensación de sentir la pucha estirada a su máximo es algo que nunca había experimentado y otro nuevo orgasmo me sacudió. No sentía su semen dentro de mí como cuentan algunas mujeres, pero si sentí como el bombeaba lentamente para vaciase dentro de mi útero.

Quedamos un tiempo pegados que no se decir cuanto fue, y fue allí cuando tuve dos orgasmos mas, masturbando mi clítoris. Sargento intento voltearse como los perros para quedar culo con culo pero no lo deje, temía lo que cuentan algunas mujeres de ser arrastradas por sus perros. Sentía como su baba goteaba por mi espalda y cuando al fin nos desabotonamos sentí el semen correr por mis piernas y simplemente me derrumbe en el suelo, creo que la sensación de satisfacción que sentí en ese día solo la sentiría unos días mas tarde, al coger con un perro que me ofrecí a cuidar a un amigo, pero esa es otra historia.

Publicado en: Relatos porno

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