Mi compañero de trabajo

Tengo un compañero de trabajo, por el que me siento de un tiempo para aquí, muy atraída sexual y físicamente hablando.
El siente lo mismo hacia mi, por lo que hemos hablado ya varias veces, pero yo no quiero causarle problemas, puesto que esta casado y con familia.

Nunca hemos llegado mas allá de algunas caricias y besos, parece que no llega nunca el momento, de algo mas.

Un día me decidí a decirle que fuera a verme al trabajo, puesto que tenia muchas ganas de  acostarme con el y de sentir como me posee.

Llego a mi trabajo y cuando no estábamos a la vista de nadie nos empezamos a besar apasionadamente, como en otras ocasiones anteriores, pero con mas apasionamiento si cabe.
El me acariciaba los pechos, agachándose a besarlos apasionadamente, lamiendolos como si fuera su ultima vez, decia que estaba encaprichado o enamorado de mi, que no lo sabia, pero que lo tenia ahí.

Yo selle sus labios con un beso, para seguir acariciándole besando su cuello, echando mi mano a su bragueta para notar su polla dura que pedía a gritos ser liberada.

Me agache y desabroche su pantalón, dejándola salir fuera, la agarre fuertemente y empece a chupársela con mucho ansia, ya también estaba súper excitada, igual que el también.

Me pidió que parara, recostándome sobre una camilla, besando y lamiendo mis pezones, al mismo tiempo que metía su mano bajo mi tanga.

Yo no podía dejar de suspirar, jadear y gemir de excitación y placer.

Bajo mi tanga con delicadeza, y me abrió mis piernas, empezando a lamer mi coño y chupar mi clítoris, yo suspiraba de placer, sujetando su cabeza entre mis piernas suplicando que no parara de chuparlo que me lo comiera todo.

No se si por el deseo contenido de tanto tiempo esperando esto, le pedí que me la metiera, que me penetrase y me follase.

Me coloco al borde de la camilla a cuatro patas poniéndose detrás de mi, me abrí de piernas para recibirlo y me penetro allí mismo.

Yo empece a mover mis caderas, se volvía loco pidiéndome que me corriera, yo no quería acabar todavía, así que cambie de postura tumbandome boca arriba, apoye mis piernas en sus hombros, me elevo por las caderas y me penetro de nuevo hasta el fondo, era maravilloso el vaivén de sus caderas, me ponía cada vez mas humeda, mas excitada y mas cachonda.

Empezó a acariciar mi coño y mi clítoris al mismo tiempo, haciéndolo vibrar con sus movimientos rápidos, yo no podía nada mas que gemir y decirle que me lo diera todo.

Aumento el ritmo de sus caderas, de sus dedos haciéndome llegar a un orgasmo inolvidable.

El tampoco podía aguantar ya mas.

Me cogió fuerte por las caderas y siguió follándome como desesperado, entonces se aparto cogiéndola con su mano y meneandola para acabar corriéndose y gimiendo de placer encima de mi abdomen.

Nos abrazamos, nos besamos apasionadamente y hablamos de volver a repetirlo en otro momento, ya que fue tan agradable y satisfactorio para ambos.

Por fin logramos sacarnos la espina que tanto tiempo llevábamos clavada y así por fin, pude disfrutar de mi compañero de trabajo.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

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