Mi amigo el fontanero

relato fontanero

Un día entrado ya el invierno, se me estropeo el calentador en casa y tenía un conocido que sabia del tema, yo por aquel entonces no estaba bien económicamente y este amigo se ofreció para ahorrarme un dinero..

Estábamos en casa tranquilamente y una vez hubo terminado y comprobado que todo funcionaba correctamente, no sé cómo ni porque,  nos empezamos a besar, nos quedamos un segundo parados mirándonos, como diciendo que estamos haciendo?, pero continuamos.

El empezó a masajear mis pechos y mis pezones, mientras me besaba, yo notaba como se ponían tiesos y cada vez mi deseo aumentaba  mas y mas, el me apretaba contra su cuerpo y notaba su miembro cada vez más largo y duro.

Empezó a sobrarnos la ropa y nos fuimos desnudando el uno al otro, el besaba mis pechos y lamia mis pezones, yo besaba su cuello y orejas al mismo tiempo que acariciaba su espalda.

Entonces el comenzó a acariciarme por encima del pantalón, mi deseo y excitación seguía en aumento y el suyo también.

Baje lentamente su cremallera y comencé a acariciar su pene, suavemente pero al mismo tiempo presionándolo, me humedecía los dedos y lo volvía a acariciar, así hasta que me suplico que se la chupara, me incline y la deje entrar en mi boca, mientras seguía moviendo mi mano de arriba a abajo, le pasaba mi húmeda lengua desde la base hasta el borde y la introducía en mi boca haciendo movimientos circulares con mi cabeza, pensé que iba a estallar, pero no fue así, me levanto suavemente y me puso sobre la mesa de la cocina y me fue quitando lentamente la ropa al mismo tiempo que me pasaba su caliente y húmeda lengua por el abdomen, piernas, etc en el ascenso separo mis piernas y comenzó a pasarme la lengua por mi conchita y su timbre varias veces me hizo llegar al borde del orgasmo, pero paraba en el momento justo.

Cuando ya no podíamos dejar de gemir y nuestros cuerpos y manos entrelazados estaban chorreando de sudor, se levanto y se coloco entre mis piernas.

Me encanto sentir como me penetraba y me agarraba por las caderas al mismo tiempo, me encantaba abrir los ojos y verlo allí de pie dando aquellas embestidas que me hacían gemir de placer, yo no podía ni quería aguantar más, necesitaba correrme ya, acerque mi mano a mi sexo y mientras él me penetraba yo al mismo tiempo me masturbaba.

El orgasmo no tardo en llegar y fue genial y muy intenso, el se había excitado tanto también viéndome echada a su merced, viendo como entraba y salía de dentro de mí, mientras yo me masturbaba , que tampoco tardo en llegar el suyo, fue como una explosión que dejo correr por mis pechos y abdomen, nos besamos, nos abrazamos y nos dimos una ducha, que nos hacía mucha falta, luego nos fuimos juntos a tomar algo.

Nunca más hemos sacado el tema puesto que tenemos vidas distintas y familia en ambos casos, pero ese día quedo grabado para siempre en mi memoria.

Siempre es bueno tener un fontanero entre tus amistades.

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