Mi Amante en el trabajo

Quiero compartir un relato erotico, que tuve con una compañera de trabajo y gracias a lo que ahora tengo una amante en el trabajo.

Estoy casado desde hace 10 años y cuando sucedió lo que voy a contar aun no tenía hijos. Mi matrimonio estaba en crisis debido a la monotonía y a la falta de comunicación con mi esposa.

Tengo una compañera de trabajo con la que tengo buena amistad y que siempre me atrajo mucho, ella también esta casada y con alguna que otra crisis matrimonial también, a la que por sus comentarios también le atraigo.

Un día en el trabajo, mientras los demás compañeros salían a tomar el café, nos quedamos solos y comenzamos a hablar sobre nosotros.

Tras un rato hablando sobre nosotros y nuestros gustos, le pregunte si la podía besar, a lo que me dijo que si, pero que en el trabajo no le parecía el sitio mas apropiado.

Le di un beso en la boca, un beso cargado de pasion, que delicia de labios y que bien besaba, nos abrazamos fuerte, acariciándonos el uno al otro y continuamos besándonos apasionadamente un rato mas.

Lo dejamos justo un momento antes de que llegasen los demás y salimos nosotros al bar a tomar el café, en la mesa hablamos sobre ese momento vivido y llegamos a la conclusión que nos atraíamos y que lo teníamos que repetir.

No coincidíamos habitualmente en el trabajo, ya que nuestra empresa tiene 3 diferentes sedes en la misma población, así que quedamos en repetir en un mes que volvíamos a coincidir juntos y solos

Llego el día y cuando cerramos al público, nos fuimos a una sala apartada y comenzamos a besarnos, el deseo se apodero nuevamente de nosotros, teníamos poco tiempo.

Seguimos besándonos y empecé a acariciar uno de sus pechos por encima de su camiseta, metí mis manos por dentro y comencé a acariciar su piel. Ella se estremecía de nervios y de deseo.

Seguí acariciándola y besándola y de repente me dice al oído:

Ella: Me encanta que me acaricies, hace mucho que no sentía esto.

Yo: Pues podría ser aun mejor, pero tenemos poco tiempo.

Ella: Lo sé, pero me estas poniendo muy cachonda y ya sabes que en el trabajo no me gusta.

Yo: Jejeje…no creo que podamos hacer algo más, por el momento.

Ella: No, no creo que podamos, ni debamos.

Y al momento de decir esto con su mano tomo mi pene que ya estaba pidiendo ser liberado.

Seguimos así durante unos 10 o 15 minutos mas, entre besos, mi mano acariciando sus senos, y su mano acariciando mi polla, por encima del pantalón.

Terminamos y nos despedimos, pero no sin antes quedar de acuerdo para la siguiente mes, que teníamos la cena de empresa.

Ambos sabíamos que ya no podíamos esperar más. Yo le dije a mi esposa que tenía la cena de empresa y que esa noche llegaría tarde.

Después de la cena, nos despedimos de los demás compañeros con excusas y yo ofreciéndome a acercarla a su casa, ya que vivía alejada de donde realizamos la cena, nos subimos a mi coche, dándonos un largo y placentero beso.

– A donde vamos?

La respuesta era obvia, teníamos que llegar lo mas pronto posible a un hotel, yo ya tenia una reserva echa..

Entramos a la habitación y comenzamos a besarnos, los dos habíamos esperado para que llegara ese momento y no podíamos desperdiciar mas tiempo.

Comencé a quitarle la ropa, primero la camisa, luego el sujetador y por primera vez pude admirar sus senos. No son muy grandes, pero sus pezones ya erectos me pedían a gritos que los besara y comiera.

La recosté en la cama y comencé a quitarle su pantalón, traía una tanga color negro, no se lo quité para poder admirarla un poco mientras seguía besando su cuerpo de arriba a abajo.

Estuve un rato besando y lamiendo su cuerpo hasta que por fin llegue a su rico coño, lo tiene depilado y ya estaba bastante húmeda. Con mi lengua la recorrí de arriba a abajo y ella soltó un fuerte gemido.

Ella: Hhaayy…que rico… me moría de ganas de que hicieras eso.

Yo: Pues yo igual, ahora déjame hacerte disfrutar aun más, de lo que nunca te imaginaras.

Seguí chupando y besando su clítoris hasta que no aguantó mas y tuvo un primer orgasmo.

Su cuerpo se contrajo unos instantes e inmediatamente se relajó, se incorporo y comenzó a besar y acariciar mi polla.

Yo ya no me aguantaba mas las ganas de penetrarla, así es que la tome y comencé a penetrarla en la famosa posición de “misionero”

No puedo presumir que tengo una polla enorme, pero en cuanto me sintió dentro soltó otro suspiro y alcance a ver un gesto de placer y satisfacción en su rostro.

Comencé a penetrarla mas fuerte cada vez, estaba empezando a excitarme demasiado y sentí que pronto iba a correrme, por lo que me detuve un poco, le susurre al oído que se pusiera en 4 patas. Ella inmediatamente obedeció, se coloco y yo me detuve un momento admirando su rico culo.

En esa posición se le veía mostrando un gran espectáculo.

Para retrasar un poco la eyaculación, comencé a chupar un poco esas ricas nalgas, las acariciaba y le decía lo que me gustaba, mientras también le masajeaba sus pechos.

Ella: Por favor….métemela otra vez, penétrame y hazme gozar.

Volví a penetrarla, comencé a bombearla cada vez mas fuerte, sus gritos y gemidos me excitaban cada vez mas y mas hasta que no aguante y por fin llegamos juntos al orgasmo.

Nos recostamos para disfrutar lo que acababa de ocurrir y nos fumarnos un cigarro. Pero no tardamos mucho tiempo en reponernos.

Ella: Ahora me toca a mí.

Agarro mi polla y comenzó a chuparme la punta, poco a poco fue metiéndosela mas y mas en la boca. Me estaba dando una buena mamada, y sentí que no podria aguantar mucho mas, así que le dije que se subiera en mí.

Yo estaba recostado y ella tomo mi polla, la puso en la entrada de su coño y poco a poco comenzó a dejarse caer hasta tenerla toda adentro.

Comenzó un movimiento de cadera riquísimo, otra vez me estaba poniendo a mil. La sujete de las nalgas y comencé a acariciarle, uno de mis dedos comenzó a rozar su culo y ella soltó un quejido de placer.

Ella: aayyy…siii… asiii…ahí que rico

Esa fue la señal para seguir, ensalive mi dedo y comencé a metérselo un poco en su culo mientras ella seguía moviéndose. Sus gritos comenzaron a escucharse más y mas fuertes y nuevamente alcanzamos el orgasmo juntos.

Ella: Ya me hacía mucha falta esto, hace mucho que no lo hago ni con mi marido y no disfrutaba de un polvo de esa manera.

Yo: Pues estamos igual, así que cada vez que quieras podemos hacer esto, quedamos en algún sitio, pero ya sabes…..sin compromiso, solo para darnos placer mutuo.

Ella: Por supuesto cari. Me encantó y tenemos que repetirlo muy pronto y mas a menudo.

Salimos del hotel y la lleve hasta su casa.

Al mes siguiente me volvió a llamar para vernos en el mismo hotel, en esa ocasión me dejo probar su rico culo y lo pasamos súper bien, fue una experiencia que nunca olvidare.

Espero poder contaros muy pronto esa otra experiencia tan placentera que tuvimos para ambos, gracias a la cual ahora tengo una amante en el trabajo.

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