Mejorando la autoestima con sexo

 

Voy a contaros lo que me sucedió este fin de semana, que me sirvió para ir mejorando la autoestima con sexo.

Soy morena de ojos marrones, larga melena rizada, que cae hasta mi espalda.

Este fin de semana estaba aburrida en casa, decidí vestirme y salir a tomar algo, suelo salir sola, cuando no, con gente del trabajo.

Tome algo en una terraza, pero cuando estaba dispuesta a irme, vi un chico bastante mono en la mesa de al lado que no dejaba de mirarme, haciéndome señales para si yo respondía acercarse.

Yo respondí para ver que sucedía, el se acerco presentándose para luego sentarse en mi mesa.

Pasamos una tarde muy agradable, por lo que decidí invitarle a mi casa, nos fuimos sin tardar mucho.

Tengo que confesar que mi ultima pareja me dejo bastante tocada la autoestima, por lo que no había vuelto a estar con nadie y mucho menos tan a gusto, no dejaba la luz encendida y cosas así.

Llegamos a mi casa y casi sin mediar palabra comenzó a besarme, desabrocho mi camisa para tocar mis pechos, pero no nos dio tiempo ni a desvestirnos.

Me puso contra la mesa de la cocina de espaldas a el, el tenia los pantalones y boxer bajados, yo la falda remangada.

Note como metía su enorme y dura polla en mi coño ya súper húmedo, aunque no había habido mucho preámbulo, solo con sus besos ya me puso a dos mil.

Yo apoyada en la mesa no dejaba de gemir, el también gemía, paramos un poco para no corrernos tan rápido.

Estábamos súper excitados, pero el se agacho para lamer mi coño al tiempo que jugaba con una bala vibradora sobre mi clítoris entre lameton y lameton.

Tuve que mandarle parar para no correrme, asi que me agache yo para lamer y chupar su polla, sus huevos, al tiempo que el pasaba la bala por mis pezones.

Cuando no podía ya mas, me puso contra los azulejos de la cocina metiéndomela de nuevo desde atrás, no dejaba de tocar mis pezones, tiraba levente de ellos con las puntas de sus dedos humedecidas con mi saliva.

Estaba como loca, no dejaba de gemir y pedirle que me follara, que quería correrme ya.

Entonces me tumbo encima la mesa de la cocina, se puso entre mis piernas y comenzó a follarme, tocaba y masajeaba mis pechos mientras me la metía y sacaba de dentro de mi cada vez mas rápido, puso la bala vibradora sobre mi clítoris, a la vez que continuaba follándome, por lo que no pude evitar correrme de placer.

Yo no dejaba de gemir, el lo noto enseguida por el arqueo de mi espalda y mis gemidos.

Nada mas correrme, me puso las piernas en sus hombros, para elevarme metiéndomela así por mi estrecho culo.

Se me fue un gemido de medio dolor, medio placer, el siguió follando mi culo cada vez mas rápido, al tiempo que azotaba mis nalgas.

No tardo en correrse dentro de mi culo, quedando exhausto después del orgasmo,
nos dimos una buena ducha antes de su partida.

Luego me di cuenta que habíamos follado en la cocina, a plena luz, sin importarme que me vieran o que no, ni tan siquiera lo que pensaría de mi cuerpo.

Ademas el no dejaba de decirme lo que le gustaba mi cuerpo, yo estaba súper a gusto y al no pensar en nada nada mas que en disfrutar, lo pase genial.

Ese chico, me hizo recuperar la autoestima con sexo y darme cuenta de todos los hombres que me deseaban, nunca olvidare ese día.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatos de pareja

Deja un comentario