Las manos del abuelo

Lo recuerdo desde siempre, no se a que edad comenzó, pero desde muy pequeña mi abuelo materno me manoseaba debajo de los vestidos.

El era un enorme hombre de 58 años cuando yo tenía 6, que es de la edad que comienzan mis recuerdos mas o menos. Su origen aleman lo llevaba de sangre, era alto, casi 2 metros, rubio y fuerte como un toro de trabajar en sus viñedos.

Sus manos eran enormes, como todo en el, pero todo el mundo hacía bromas de ellas por el tamaño de sus dedos y el grosor. Mis padres solían llevarnos a mis hermanos y a mi casi todos los fines de semana a la finca donde vivía el abuelo, mi abuela había fallecido joven, y él no había vuelto a casarse, aunque se cometaba que era un don juan. Mientras mis hermanos y primos se perdían en la finca explorandolo todo, yo prefería dar paseos con mi abuelo, yo era su preferida y se la pasaba siempre conmigo, asi fuese por dos dias o un mes, trabajamos mano a mano el campo y era la única de los 5 nietos que aguantaba su ritmo, repito que no recuerdo cuando comenzó todo, pero si que llegó una época que era consciente de lo que hacíamos, y espera esos paseos con ansia. Solíamos salir a pasear despues del almuerzo, mi madre solía vestirme de falda o vestido siempre, y yo ya de mas grande siempre me ponía falda para nuestros paseos.

Me parezco bastante con él, saqué sus genes, también soy bastante rubia, alta y toda una lindurita, con un cuerpo atletico y bien formado. Los paseos comenzaban por las cuadras, mi abuelo me subía a los caballos dentro de los box, y ahí comenzaba a aprovecharse y comenzar con los toqueteos y miradas a mi entrepierna, eso si, él era un hombre muy dulce, nunca me forzó a nada, si yo no estaba receptiva el paraba el juego.

Seguíamos paseando entre los viñedos y el contándome cuanto le faltaba a cada racimo, mientras seguía cargandme a su espalda, columpiandome en sus brazos, y sus dedos se escapan muchas veces entre mis braguitas tocando mi chochito, y asi me llevaba hasta un monticulo desde donde se veía toda la finca, bastante alejado de la casa, nos sentabamos debajo de un enorme eucalipto y me sentaba encima de él con mi espalda contra su pecho y mirando los dos hacía la vista de la finca, ahí comezaba a tocar mi chochito metiendo sus dedos entre mis braguitas y tocaba cada milimetro de el, recreandose, con suavidad, buscando q me gustara, y vaya si lo conseguía, me volví adicta a los paseos con mi abuelo, y él adicto al chocho mío y a mi entrega, conocía como darme placer y le sacaba provecho a esos enormes dedos dentro de mi vajina.

Cuando tenía los 14 años, ya mi entrega era total, me abría de piernas para mi abuelo de manos inmensas y me dejaba hacer a su antojo, sus manos me volvían loca, y a pesar que su polla se ponía de un tamaño inmenso, imaginense con unos dedos asi como sería la polla, que casi le reventaba el pantalon, nunca hacía amago de penetrarme o mostrarmela, me decía que para eso tenía el putas, que su gozo conmigo era darme a mi gozo, que comprendía para que la naturaleza le había dado esas manos, que eran para mi chocho. Un dia me decidí por una faldita a medio muslo, de seda, muy voluptuosa y llena de encajes q bailaban al son de mis pasos., y no puse barguitas Al salir a pasear después del almuerzo, como siempre nos dirigimos a las cuadras, yo corrí hacía mi caballo favorito, un anglo arabe entero color alazán q tenía algo de caracter pero conmigo era un cielo,mi abuelo me cogío en brazos, y aunq ya era bastante grande para que me levantara así, él era lo suficientemente fuerte para hacerlo, y así me podía tocar, porque tenía que agarrarme del culo para levantarme en el aire, y así su mano ocupaba todo mi chocho y culo, pero cual no fue su sorpresa cuando esta vez no habían unas braguitas que los separara, su mano quedó totalmente metida en mis raja, un dedo estaba presionando todo mi peso sobre mi clitoris, asi que me arrancó un quejido de placer, él no sabía que hacer, pero su polla ya se reventaba en el pantalón, yo le pedí que me subiera y así lo hizo, la sensación de mi chocho sobre el caballo me hizo ponerme aún mas cachonda y mi chocho ya era un mar de flujos. Le pedí que me bajara girándome y le mostré todo mi chochito que estaba de los mas jugoso, y sin dejar que me tocara salté del caballo y corrí hacia las bodegas para que mi abuelo me enseñara el nuevo vino, mi abuelo venía detras de mi aún con el pollón en alza, y yo deseando bajarle los pantalones y que me lo metiera en mi chochito, yo estaba ese día especialmente salida.

Convencí al abuelo para que me diera un poco de ese vino que el tomaba, y esta vez me dió toda una copa, me senté sobre una barrica que estaban reparando, estabamos los dos solos, pero no era sitio seguro, aún así me senté con mi vino a tomarlo, estaba bueno, mi buelo se sentó en un taburete delante de mi, yo me movía intensionadmente para que pudiese ver mi chocho, el se levantó y me subió la falda dejando mi chocho totalmente al aire y se sentó a mirarme, su erección no bajaba y de vez en cuando se tocaba su polla que lo quemaba. Yo me abrí totalmente de piernas para él y le pedí que me penetrara con todo lo que tenía ahi, pero él se negó, se levantó se acercó a mi derramó un poco de su vino en mi chocho y pasó su lengua por él, era la primera vez que hacía eso, y yo me estremecí de largo a largo, se agachó mas y metió totalmente su cara en mi chocho sorbiendome todos los flujos y cada vez que metía su lengua en mi rajita yo casi aullaba de placer.

Lo dejó de golpe y me dijo vamonos al montículo, yo iba con el chocho a mil, él no paraba de caminar y de meterme mano en el chocho y el culo, yo cada vez que podía le agarraba la polla que casi le llegaba al cinto, era una maravilla sentirla en la mano, pero él me esquivaba, en una de esas aproveché que lo abrace y me arrodillé y puse mi boca en aquel bulto, mi abuelo casi se electrocuta del corrientaso que eso le produce, y yo iba comprendiendo el placer de los hombres, y me dieron unas ganas locas de tenerla en mi boca… llegamos al montículo, y esta vez mi abuelo me tumbó en la hierba de espaldas, el se tumbó de espaldas al cielo con su cara en mi entrepierna, me subió la falda y pasó su lengua varias veces por mi chocho mientra yo me estremecía de placer, hasta que se apoderó de el y de mi por completo, metió sus dedos y lengua a gusto en mi, me ponía de mil posisiones, y me comió el culito y metía su lengua en el y sus dedos

Yo le suplicaba que me metiera su polla, que lo necesitaba mientras no paraba de correrme, él estaba también a mil, su respiración era aceleradisima y estaba como fuera de si, sacó su polla y me la enseñó, era una maravilla, nunca he visto otra igual ni de tamaño ni de groso, yo me abría él esperándo aquel falo, pero solo se la tocaba muy cerca de mi chocho, yo me incorpor´rapidamente y de un solo movimiento se la agarré, vió en mi mirada que no iba a soltarsela, asi que me dejó hacer, apenas podía con una mano, así que utilice las dos, y la toqué toda, la mire detenidamente, entre los pelos estaban los cojones, q los puse una mano y los tantee, estaban duros y la punta de la polla latía, mi abuelo rebuznaba de placer, comencé a besarla y a metermela poco a poco en la boca, toda no me cabía, pero chupé su cabecita que a veces soltaba liquido que yo lamia con gusto mirando a mi abuelo

Estuve chupandosela un ratito, despues me tumbé para que me penetrara con semajante tranca, se tumbó sobre mi y empezó a meterme la puntita, me dolía algo y él no quería hacerme daño, así q desistió, me puso de lado, se colocó detras de mi tumbado también y metió su polla en la raja de mi chocho y culo, mientras con sus dedos me masajeaba el clitoris, el se movía rapido, y mis flujos eran tantos que la polla se le deslizaba con facilidad, en una de esas su capullo penetró un poco en mi chocho y al notarlo aceleró mas sus embestidas y se corrió por primera vez en mi, soltando varios chooros de semen en mi sexo, apenas estaba dentro, asi que no había peligro con su semen, pues cayó casi todo afuera.

Nuestras aventuras duraron muchos años, y cuando conocí al que ahora es mi marido, le dije que ya era el momento que me penetrara, pero esa es otra historia que contaré otro día.

Mi abuelo ya no está, murió hace unos años en un accidente a caballo. Fue un duro golpe para mi, pero sus recuerdos son demasiado bellos. Aunque soy consciente de que era mi abuelo, que abusó de una niña, le estoy agardecida por todo ese placer que me causó, y de que cuando no me cojia era el mejor abuelo del mundo…y cuando lo hacía mas aún.

Publicado en: Relatos porno

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