La mujer de mi vida

Soy un hombre que no tiene pareja estable. Tenía mis cositas por ahí. Pero no esperaba nunca que me pasara lo que voy a contaros ahora.

Tenía una amiga de muchos años, bueno más bien conocida. Salíamos por ahí, congeniamos muy bien, hablábamos, nos reíamos. Una noche de tantas después de andar por ahí. He de decir que estaba preciosa, con un vestido negro que dejaba ver sus hermosas piernas. Nos fuimos a un hotel para estar más cómodos.

Nada más llegar comenzó a besarme. Como besaba, nunca había sentido nada así con nadie. Desnudamos nuestros cuerpos suavemente entre besos y caricias, poco a poco fui dejando al descubierto sus hermosos pechos, que comencé a besar y a lamer mientras ella tímidamente gemía echando su cabeza hacia atrás. Sus manos sobre mi cuerpo, tan suave, tan perfecta. Comenzó a besar mi torso hasta llegar a mi polla ya dura de la excitación.

La cogió con su mano y comenzó a pasar su lengua por ella desde los testículos hasta la punta donde jugaba con su lengua para luego meterla entera en su boca húmeda y cálida. Yo tocaba sus pechos mientras la veía chupar mi polla. Estaba muy excitado.

Yo luego la tumbe, seguí besando su cuerpo bajando hasta llegar a su coño totalmente rasurado, hermoso, sonrosado, súper húmedo. Comencé a pasar mi lengua por su coño mientras metía mis dedos en aquel jugoso coño. Ella en ese momento miro hacia mí diciéndome que la follara. Quería sentirme dentro de ella.

La penetre y fue la sensación mas increíble que os podáis imaginar. Su manera de mover sus caderas me tenía como loco, como gemía pidiéndome más, que se la metiera entera. Me ponía muchísimo, pocas mujeres te dicen lo que les gusta en la cama. Ella lo hacía, de una forma muy erótica poniéndome cada vez más cachondo.

Se puso sobre mí, comenzando a botar como una loca, se movía como nunca nadie antes lo había hecho jamás, sus pechos se movían a su compas, ver su torso desnudo mientras la poseía me ponía muy cachondo no podía aguantar mucho mas. Entonces le pedí que se corriera, comenzó a gemir mientras botaba estiraba su mano para tocar mis huevos, me ponía muy cachondo como los pellizcaba apretaba mientras botaba sobre mi dura polla.

Entonces ella se corrió gimiendo como una posesa, yo no aguante mucho mas sacándola con rapidez ella la cogió con sus manos para menearla con ritmo. Estaba de rodillas ante mí meneándomela con su boca entreabierta para que me corriera en su boca. Así lo hice, fue increíble echar todo mi semen en su cara, en sus pechos, en su boca. Solo pensarlo me hace excitarme de nuevo.

Lo que comenzó como un polvo entre amigos. Acabo convirtiendo a esa mujer en la mujer de mi vida. Hoy en día estoy enamorado de ella y no me imagino mi vida, sin ella a mi lado.

Publicado en: Relatos de pareja

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