La mujer de mi amigo

Un día salí con mi mujer a tomar algo y picar algo junto a un matrimonio amigo nuestro, tomábamos un vino aquí y otro allí y empezábamos a estar algo contentos los cuatro, tanto, que empezó a tontear la mujer de mi amigo conmigo, o eso creía yo, se pasaba la lengua por el labio de forma muy sensual, cuando los otros no miraban, me tocaba la pierna con su pie, yo no estaba seguro, porque estaba algo bebido y no podía creerlo, nos conocíamos hace mucho tiempo.

El juego me estaba excitando un poco, por la bebida, otro poco por si nos pillaban los respectivos, y un bastante por lo buena que estaba ella, con un vestido ceñido al cuerpo rojo, que le llegaba un poco por encima de la rodilla y un escote exuberante que dejaba entrever unos pechos impresionantes, buscamos estar solos un rato y lo conseguimos al salir a fumar, ya que los otros no lo hacían, estando fuera, ella me abrazaba diciendo lo maravilloso que era y el culo tan increíble que tenia, yo estaba muy nervioso por si nos pillaban, pero a ella no parecía importarle, me pasaba la mano por mi paquete ya duro por sus insinuaciones y yo solo tenia en la cabeza, cogerla y follármela contra la pared.

Volvimos dentro para que no se dieran cuenta de lo que estaba pasando, y siguió jugando por debajo de la mesa tocándome el paquete con su pie descalzo, apretando mis huevos y mi polla cada vez mas dura, entonces le hice una señal y supo lo que quería decirle, me levante al baño y ella al minuto hizo lo mismo, cuando se acerco, la agarre y la metí en el baño de los hombres y comencé a besarla y a agarrarle el culo, no había nadie dentro, pero podían entrar en cualquier momento, incluso su marido, pero esa posibilidad nos ponía mas cachondos aun.

Me puso contra la pared, apoyando mi espalda y se agacho bajándome la cremallera y sacando mi polla dura, entonces me dijo que era verdad lo que decía mi mujer, eran amigas y hablaban de como follábamos y ella quería saber si era verdad lo grande que la tenia, comenzó a masturbarme y a chupármela poco a poco, primero comenzó por la punta, pasando su lengua con una destreza increíble, luego se la metió toda en la boca una y otra vez, a la vez que me acariciaba los huevos apretándolos con fuerza como a mi me gusta, yo la agarraba por el pelo y se la apretaba contra mi para que no parara.

La cogí por el pelo levantándola, le subí su ceñido vestido, hasta dejar al descubierto un culo perfecto, duro y respingón, le arranque el tanga y la puse contra el lavabo dándome la espalda y apoyando sus manos, comencé a follarla agarrándola por las caderas, ella cada vez gritaba mas, sobre todo cuando la cogía por el pelo y tiraba de su cabeza hacia atrás y con la otra mano le daba cachetes en su culo, cada vez mas fuertes, alguna vez veía por el espejo, como entraba algún hombre al baño, pero se marchaban o se quedaban mirando un poco, por suerte, ninguno era su marido, pero lejos de que tuviera miedo de que entrara, la sola idea, me excitaba cada vez mas y me la follaba cada vez con mas gana.

Pase mis brazos por debajo de sus nalgas y agarrándole el culo, la levante para apoyar su espalda contra la pared y comencé a metersela una y otra vez, cada vez empujaba con mas fuerza y ella agarrada a mi cuello, entrelazando sus manos, gritaba con una perra salida, justo antes de que se corriera la saque y se la metí por el culo sin ningún miramiento y ella soltó un grito de placer, como nunca antes había oído, gritaba que no parara, decía a gritos follame!!! follame como la puta que soy!!!!!! y córrete dentro de mi culo.

Eso me ponía mas cachondo, ya no podía mas, ella gritaba dámelo todo, hasta que la vi correrse gritando y hechando la cabeza hacia atrás, mordiéndose el labio inferior, gritando que no parara, hasta que no pude mas y me corrí dentro de su culo, soltando unos gemidos de placer indescriptible, no hacia mas que soltar mi semen dentro de ella, parecía que no iba a terminar.

Fue increíble, nos vestimos y fuimos a la mesa, no nos dijeron nada, de porque habíamos tardado, pero el resto de las mesas nos miraban alucinados, los que habían entrado y nos vieron, fueron contándolo, pero me daba igual, fue el mejor polvo o mi vida, con la mujer de mi amigo, lo repetimos mas veces, en su casa, en fiestas, en cenas, nunca nos pillaron y eso daba mucho morbo a nuestros encuentros sexuales.

Publicado en: Relatoseroticos

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