la chica de la limpieza

Soy un hombre de mediana edad, soy alto, moreno, bastante atractivo, mis momentos libres en la oficina voy al gimnasio, por lo que estoy muy bien, mis ojos son grandes, verdes y rasgados, no tengo pareja, puesto que estoy bastante ocupado todos los días y nunca me había fijado en la chica de la limpieza, una chica pelirroja que limpiaba las oficinas, llevaba ya unos años, yo pasaba horas y horas allí, pero nunca me había fijado en ella como en ese momento.

Ella estaba limpiando el despacho contiguo, se adivinaba su silueta a través del cristal, yo sentado en mi mesa veía como se movía al limpiar las mesas, como cuando se inclinaba sus pechos rozaban la mesa, estaba pensando en montarla allí mismo, encima de la mesa de reuniones, hacia mucho que no tenia sexo con nadie, por eso me estaba poniendo muy cachondo, entonces decidí salir para hablar con ella.

Cuando me acerque, pique a la puerta, ella me dijo que pasara, abrí la puerta para ver aquella chica de ojos castaños con su traje de limpieza que dejaba averiguar una figura muy sexy, su larga melena pelirroja sujeta con una cola, caía sobre sus hombros, se movía con mucha gracia y soltura, sabía hacer bien su trabajo, habíamos tenido otras antes, pero quedamos muy contentos con ella y llevaba fija ya unos años en la empresa.

Sabe estar, es educada y responsable, la invite a tomar un café, pero muy educadamente me dijo que no sería correcto, me dio las gracias y continuo con su trabajo, así que me fui a mi despacho, trabaje un par de horas más para acabar, al salir del edificio, escuche la música que venía de un bar al lado de la oficina, decidí parar a tomarme una copa antes de ir a casa, nada mas entrar vi una chica de larga melena rizada, con su minifalda tejana, que dejaba ver unas hermosas piernas, una camisa negra con un escote que dejaba asomar unos hermosos pechos, era ella, la chica de la limpieza, estaba irreconocible, un poco maquillada, sin exagerar.

Bailaba como una diosa, se movía de una manera muy sensual, deseaba acercarme, pero no me atrevía por si me rechazaba de nuevo, ella no me había visto, nada más que me vio, se acerco a decirme que ahora si aceptaba mi invitación, bebimos, bailamos, yo no quería que acabara la noche, cada minuto que pasaba con ella, más me gustaba, en un momento dado, se dio cuenta que había dejado su móvil en las oficinas, por lo que se marchaba a por él, yo para no perderla de vista y quedar como el caballero que intento ser, me ofrecí a acompañarla, era muy tarde ya.

Esperando el ascensor seguía bailando como si estuviera aun en el bar, nada mas entrar en el ascensor, como el espacio era más reducido nuestros cuerpos se rozaban, entonces no espere mas, la cogí por la cintura, le di la vuelta y comencé a besarla apasionadamente, todo su cuello, su escote, sus hermosos labios carnosos y sensuales.

Lejos de rechazarme ella también me besaba, me empujo contra el espejo quedando a su merced, entonces pare el ascensor, estábamos muy cachondos, al menos yo, me desabrocho la camisa de un tirón al tiempo que se tiraba a besar mi cuello, hice lo mismo con su camisa para después meter mi cara entre aquellos pechos tan hermosos, comenzó a bajar besando mi torso hasta llegar a mi bragueta, en ese momento me dijo que quería chupármela toda, ya la estaba sacando, desabroche mi pantalón para estar mas cómodo, comenzó a chuparla al tiempo que tocaba mis huevos, de vez en cuando los lamia también los metía en su boca, jugaba con ellos pasando su lengua, era fantástica.

Luego la levante y comencé a bajar yo besándola, sus pechos y aquellos hermosos y grandes pezones oscuros, seguí bajando por su vientre, entonces llegue a su pubis, aparte su tanga comenzando a lamer su hermoso coño completamente depilado que dejaban a la vista unos carnosos labios, que sabroso, no sé cómo explicároslo, era sensacional, se estremecía de placer, de una manera muy erótica al tiempo que salvaje, cuando sentimos que venía ya los de seguridad hacia el ascensor, supimos que teníamos poco tiempo.

La puse contra el espejo apoyada en la barra que trae el ascensor, metí mi polla dentro de su jugoso coño, uf, que bueno, que delicia sentirlo, comencé a empujar como un loco, al tiempo que lamia sus pechos, que los tenia justo delante, después de un corto tiempo, me pidió cambiar de postura, se puso dándome la espalda, mirando al espejo, elevo su rodilla, para apoyarla en la barra, sujetando con una de sus manos una de sus nalgas ofreciéndome todo su coño y me dijo que me la follara, así lo hice, se la metí entera desde atrás, la sujetaba por el cuello ligeramente hacia atrás, para poder ver en el espejo como se movían sus pechos con cada embestida, mientras la follaba sin parar, ella estimulaba su clítoris para llegar primero al orgasmo, enseguida comenzó a decirme con voz entrecortada, que siguiera, que no parara, que se corría ya, yo le decía, córrete, córrete, dámelo todo y no te guardes nada, córrete en mi polla.

Aumento el ritmo, yo la seguía aumentando el ritmo de mis embestidas para que se corriera, ella gemía como una loca, jadeaba sin cesar, se corrió dando gemidos de placer pegando sus pechos al espejo, yo no podía mas, la saque con gran rapidez para comenzar a meneármela con fuerza, para terminar de correrme, entonces ella se arrodillo, poniéndose a menearla ella, para que me corriera sobre sus pechos, fue casi inmediato, verla de rodillas ante mi, medio vestida, medio desnuda, esperando mi semen, me puso más cachondo aun, así que me corrí al instante, echándole mi semen caliente sobre esos pechos de grandes pezones oscuros.

Nos vestimos, justo a tiempo, abrieron la puerta preguntándonos si estábamos bien, que escuchaban quejarse a alguien, nos reímos y nos marchamos de allí, cuando nos volvimos a ver, yo no sabía cómo actuar, la cosa fue fluyendo poco a poco y a día de hoy, es mi primera pareja de forma oficial y para todo el mundo, se cambio de oficina, ya que no quería ser la chica de la limpieza siendo mi pareja, porque pensaba que no era correcto, pero es la mujer de mi vida.

Publicado en: Relatoseroticos

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