Gemidos de placer

Soy un hombre bastante atractivo, según algunas mujeres conocidas, que como muchos está en paro, por lo que yo soy el que lleva a los niños al colegio porque mi mujer es la que trabaja.

Al dejar a los niños en clase subí al despacho de la directora ya que tenia una reunión con ella, lejos de la imagen que tenemos todos de una directora vieja, fea y antipática, esta era todo lo contrario, era joven, con un cuerpo de escándalo, grandes pechos, rubia de larga melena y ojos azules, al entrar en el despacho me indico que me sentara en un sofá que tiene y ella se sentó a mi lado.

Comenzo a hablarme de cómo iban los niños (tengo dos, niño y niña), y me dice que están tristes y nerviosos, yo le digo que la madre y yo no estamos en un buen momento y ella me agarra la mano para consolarme, le sigo contando nuestros problemas y ella poco a poco va acariciándome y consolándome cada vez mas cariñosamente hasta que en un momento dado, sin esperarlo me besa en la boca, yo me quede paralizado, pero ella siguió besándome y acariciándome, yo me sentía muy bien al hablar con ella y era muy guapa, así que decidí dejarme llevar y comencé a besarla y abrazarla, pasando a desabrocharle el suéter.

Ella me quito la camisa y fue acariciándome mi pecho musculoso a la vez que bajaba sus labios por el cuello chupándome el pecho y los pezones, yo le quite el sujetador y acaricie aquellos pechos enormes pero muy firmes y a chuparle sus pezones, ella me desabrocho los pantalones, sacando mi polla dura y se la puso entre sus pechos, y apretándolos contra ella comenzó a moverlos arriba y abajo haciendo que se me pusiera más dura aun, me encantaba y quería mas, así que la saque de entre sus tetas, se la metí en la boca ,y comenzó a chupármela metiéndose la hasta la garganta una y otra vez a la vez que me apretaba los huevos con su mano.

Era increíble pero solo podía pensar en follármela y notar como mi polla entraba dentro de ella y notar como su sexo iba abriéndose al paso de mi enorme polla, así que la eche boca arriba en el sofá y me puse de rodillas abriéndole las piernas y metiéndosela una y otra vez, empujando con toda la fuerza que permitían mis caderas, ella me miraba y podía ver en sus ojos lo cachonda que estaba y que quería mas, dando pequeños gemidos de placer.

Le cogí las piernas y se las puse sobre mis hombros y yo inclinándome hacia adelante apoye las manos a ambos lados de ella y levante mi cuerpo apoyándome sobre las puntas de los dedos y comencé a bajar todo el cuerpo como si de una tabla se tratara metiéndole la polla hasta el fondo con una fuerza descomunal, una y otra vez cada vez con más fuerza y velocidad, ella gemia cada vez mas alto y diciendo que no parara por nada del mundo, veía como ella se mordía el labio inferior y echaba la cabeza para atrás soltando unos gemidos cada vez mas intensos, cada vez que entraba mi polla dentro de ella.

No quería que acabara tan pronto y viendo lo cachonda que estaba pare, la puse boca abajo sobre el reposabrazos apoyando sus caderas en el yo me acerque por detrás con la polla en la mano y sin pararme se la metí hasta el fondo, ella soltó un gran gemido de placer la cogí por las caderas y empecé a empujar una y otra vez, ella continuaba gimiendo de placer y diciéndome que no parara, que la follara y me corriera dentro de ella, yo en ocasiones me echaba encima de ella para llegar a su espalda y cuello y darle pequeños mordiscos sin dejar de metérsela, eso la volvía loca y a mí me ponía mas cachondo cuanto mas gemía.

Queríamos acabar los dos no podíamos mas, estábamos demasiado cachondos así que en esa misma postura ella, yo me puse de rodillas en el reposabrazos del sofá y le metí mi polla que parecía una barra de hierro de lo dura que estaba, por el culo, ella gritaba si!!! Siiii, Siiiii !!!!!! Follame!!!!. yo comencé a empujar una y otra vez metiéndose la toda y agarrándola por el pelo tiraba hacia mi poseído por lo cachondo que estaba, ella gemía cada vez mas y me decía que la follara, que me corriera dentro de ella, yo tampoco podía más me ponía muy cachondo oír sus gemidos de placer y le dije que quería correrme a la vez que ella, y así fue, en uno de los empujones note por sus entrecortados gemidos, que se estaba corriendo y yo sin esperar más hice lo mismo dentro de su culo sin dejar se empujar para soltar hasta la última gota dentro de ella.

No fue la única ni la última reunión que tuvimos, podéis estar seguros de ello y cada vez fue más increíble que la anterior y los gemidos de placer mas intensos y duraderos.

Publicado en: Relatoseroticos

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