Fin de semana de sexo

Soy una mujer bastante atractiva, pelirroja, melena larga frondosa y quiero contaros un relato erotico que me ocurrió un fin de semana de sexo.

En la vida lo he pasado muy mal, hasta con aquellos que se llaman mi familia, hasta que salio perjudicado uno de mis hijos y rompí con todos ellos.

No soy una vividora, ni una cualquiera, pero no quiero amarres con nadie, solo diversión y sexo, nada de compromisos.

Este fin de semana, ademas de mi trabajo semanal, fui a trabajar de camarera por la noche, ya que mis hijos estaban con su padre, que aunque separados, mantenemos una buena relación.

Estando en el bar, llego una chica rubia de ojos verdes muy atractiva, Ni muy delgada. ni gorda, pero con curvas, yo estaba ligando con un chico moreno de ojazos verdes, bueno, estaba en ello.

Cuando acabe mi turno, me fui a tomar algo con el, estábamos tonteando, cuando llego la chica y así abiertamente, nos propuso un trió, yo me quede cortada, no la conocía, pensé que era una novia despechada de el, pero en cuanto el me dijo que no, que no la conocía, lo hablamos y aceptamos.
Yo ya había hecho mas tríos, por lo que no me importaba uno mas, es muy erótico y bonito, al menos para mi, a todos o la mayoría, les gustaría estar con dos mujeres a la vez, y si muchas mujeres se quitaran tanto prejuicio se darían cuenta que hasta su vida de pareja podría mejorar.

Nos fuimos a casa de ella, era quien mas cerca vivía, ya en el ascensor, comenzamos a besarnos entre nosotras dos, mientras el besaba nuestros cuellos, nuestros escotes, no podía evitar estar súper excitada en aquel sándwich de pasión.

Llegamos a su casa, nos sentamos en el sofá, lo sentamos a el en el medio, comenzamos a besarnos nosotras dos a cuatro patas en el sofá, una enfrente de la otra, mientras el estaba en el medio sentado en el suelo besaba, lamia nuestros pechos.

Yo me estaba poniendo como loca, con los besos de aquella chica, sus labios, su piel, era estupendo, entonces ella comenzó a lamer mis pechos, todo mi cuerpo, con cada beso se me escapaba un pequeño gemido de placer, su forma de tocar mis pezones, de pasar su lengua por ellos, me ponía como loca, el estaba detrás de ella, besando su espalda y de vez en cuando besaba mis pezones.

El se sentó tras de mi apoyado en el reposa cabezas, yo me coloque entre sus piernas, ella estaba delante de mi entre mis piernas, el tocaba mis pechos, los acariciaba, ofreciendoselos a ella para que los lamiera, ella lamia y lamia, pero siguió bajando hasta llegar a lamer mi coño súper húmedo y depilado, el para ponérselo mas fácil, cogió mis piernas para abrirlas, sujetándolas con aquellos brazos musculados, ofreciendoselo todo a ella, ella no dejaba de lamer, de chupar mi sexo, yo cogía la cabeza de el, mientras el besaba mi cuello, el me ofrecía a ella para que me hiciera disfrutar.

Ella era una pasada, me encantaba sentir el roce de sus pezones, entonces ella siguió chupando mi coño, pero se coloco de lado, de manera que mientras chupaba mi coño el tocaba su sexo y podía agitar su clítoris, haciéndola gemir, al igual que ella a mi.

Yo no pude evitar correrme casi de inmediato, ella seguía chupando y agitando su cabeza de un lado a otro y no pude evitar correrme dándoselo todo en su boca, ella estaba casi apunto también, por lo que mientras el tocaba su sexo, yo comencé a lamer sus pechos, como ella hacia conmigo, ella cogía mi cabeza y me decía, chupamelos por favor, sigue, sigue, no pares.

Estaba deseando correrse, entonces el la coloco en el sofá a cuatro patas, penetrándola por detrás, de vez en cuando le azotaba las nalgas, ella gemía sin parar, yo estaba debajo de ella, lamiendo sus pechos y estimulando su clítoris, no dejaba de jadear y mover sus caderas cada vez mas rápido, era inevitable que se corriera, grito como nunca y ella misma aumento el ritmo como quería, para sentir mas placer.

El estaba como loco y mirándonos a las dos, con ella en la mano meneandosela nos pidió por favor que se la chupáramos, así lo hicimos, la chupamos a turnos, yo se la ofrecía a ella y ella a mi, el tocaba nuestros pechos, yo aprovechaba y lamia sus huevos, le impresiono de mano, pero le encantaba, cuando ya no podía mas, la saco de su boca y comenzó a menearsela mas fuerte, apuntando a nuestras caras, nosotras de rodillas con la boca entreabierta esperamos su estallido de placer, así fue, tan impresionante como esperábamos, nos salpico enteras, con todo su semen, pechos y todo, todo lo que estaba a su alcance, al tiempo que gemía sin parar.

Luego nos duchamos y nos fuimos, ella se quedo porque era su casa, nosotros nos fuimos, tomamos un cafe y nos despedimos dandonos las gracias por aquel maravilloso fin de semana de sexo.

Publicado en: Relatos de trios

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