Fin de semana de placer en la nieve

Un invierno nos fuimos unos amigos a la nieve y cogimos una casita muy mona para todo el fin de semana, realizamos la compra y preparamos las camas.

Luego tocaba divertirse jugando en la nieve, esquiando, con los trineos, lo pasamos genial y llego la noche.
Encendimos la chimenea y después de cenar estuvimos jugando con juegos de mesa y como estábamos rendidos la gente empezó a irse la cama.

Yo no tenía sueño, me quede delante de la chimenea con un chocolate caliente tapada con una enorme manta de pelo, al cabo de un rato bajo uno de los chicos diciendo que me haría compañía tampoco tenía sueño.

Pasado un rato me dijo que si me fiaba de él, le conteste que si, cogió mi pañuelo de seda gris y me tapo los ojos, me tumbo sobre la manta de pelo y empezó a besarme, pasaba su lengua por mi cuello y poco a poco fue desabrochando la chaqueta de mi pijama, al mismo tiempo que jugaba con su lengua con mis pezones que se erizaron rápidamente.

Yo quería tocarlo a él, pero me dijo que pensara solo en mí, sentí como se derramaba algo tibio por encima de mis pechos y abdomen y luego él lo lamia con su lengua, era el chocolate.

sexo y chocolate

Me lo echaba por encima y luego lo lamia de mi cuerpo, estaba súper excitada y le pedí que lamiera mi coño, gustosamente se posiciono entre mis piernas y empezó a derramar unas gotas de chocolate que luego recogía pasando su lengua con movimientos lentos y rápidos de arriba abajo y hacia los lados.

Yo excitada como una loca le pedía que no parara que me lo comiera todo, que no dejara nada y así llegue a un orgasmo increíble.

El estaba tan excitado de oírme gemir de aquella manera que me dijo que quería follarme, Primero jugué con el chupándosela, metiéndola hasta el fondo una y otra vez en mi boca, cuando ya no pudo mas quiso metérmela también hasta el fondo , se sentó en el sofá, me senté sobre el de frente sintiéndola entrar dura como un garrote.

Empezó a besar y chupar mis pechos haciéndome enloquecer y le suplicaba que me follara hasta destrozarme, el estaba también tan caliente que fue aumentando el ritmo y me decía “te gusta que te follen así” Yo perdida de placer y entre gemidos le decía que si, que no parara de metérmela y follarme.

Al poco llegamos al orgasmo los dos juntos gimiendo como locos.
Al día siguiente solo hablábamos de lo rico que estaba aquel chocolate, tomado junto a la chimenea un fin de semana de placer en la nieve.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

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