Felizmente casada

Soy una mujer felizmente casada, tengo trabajo e hijos, no me faltaba de nada.

Pero un día salí de fiesta con unas amigas, al final de la noche me di cuenta de que mi vida matrimonial estaba muerta y tome la decisión de cambiar eso.

Quiero mucho a mi marido, me di cuenta en el momento que me vi disfrutando en los brazos de  otro hombre, como nunca había disfrutado con el, nos conocimos muy jóvenes y no conocí mas varón, supongo que la monotonía se apodero de nosotros, nuestras vidas cambiaron con los hijos, esa noche decidí cambiar todo eso.

Después de aquello, un día llegue del trabajo, me di una ducha, me puse un camisón de leopardo, botas altas y un abrigo negro, mi marido trabaja hasta tarde, quería sorprenderle en su oficina, no teníamos prisa, había dejado los niños con sus abuelos.

Me fui en mi coche, serian las 9 mas o menos, aparque en el parking y me dirigí a su despacho, estaba todo apagado, cuando me estaba acercando a su despacho, se oía lo que parecían suspiros, gemidos de placer, me quede parada un segundo pensando si realmente quería saber lo que estaba pasando.

Me acerque sin hacer mucho ruido con mis tacones súper altos, cuando abrí la puerta, vi a mi marido de espaldas a la puerta, ni se enteraron que entre, tenia a una rubia apoyada sobre la mesa con el tanga bajado y estaba follándosela, me quede parada por unos segundos, pensé en montar un escándalo, luego pensé en irme, pero me di cuenta que hacia poco me había pasado a mi y que no era nadie para juzgar.

Me quede mirando un rato, lejos de parecerme mal, ver como se la follaba, como le hablaba me ponía cachonda, nunca había follado así conmigo, tan salvajemente, entonces decidi entrar picando a la puerta.

Mi marido corrió a subirse los pantalones, mientras intentaba empezar a explicarme aquello, yo selle sus labios con un beso, tire lo que había encima de la mesa, quitándome el abrigo, después, se quedo tonto cuando vio lo que llevaba debajo, me decía que estaba fantástica, que me quería, que lo sentía mucho, no sabia que le había pasado, entonces puse mi dedo en sus labios sellando su boca y le dije:

-Follame.

Se quedo muy sorprendido, pero comenzó a besarme, al tiempo que cogía mis nalgas, apretándolas contra su todavía empalmada polla, la chica se estaba vistiendo para retirarse, pero estire mi mano invitándola a quedarse con nosotros, mi marido paro un segundo, me miro, y pregunto si estaba segura, yo no conteste nada, simplemente comencé a besar aquella rubia, al tiempo que acariciaba sus pechos.

Mi marido la tenia de espaldas, por lo que volvió a bajar su tanga y metersela desde atrás, parecia que yo la sujetaba para que el se la follara, ella y yo frente a frente rozando nuestros pechos, tocando nuestros clítoris mientras el nos besaba y le daba toda su polla a ella.

Pasado un rato, mi marido quiso penetrarme a mi, me coloque con las manos apoyadas en la mesa, pero de pie ofreciéndole mi sexo, pero no quería eso, quería follarme por detrás, yo accedí, comenzó a humedecer sus dedos con saliva para pasármelos luego por mi culo haciendo de lubricante.

Yo invite a la rubia a sentarse en la mesa delante de mi, así lo hizo, le pedí que se tumbara hacia atrás, ella abrió sus piernas poniendo su coño depilado al borde de la mesa, y comencé a pasar mi lengua por aquel jugoso coño, ella tocaba sus pechos, los lamia, nunca había probado a lamer mis propios pezones, no sabia ni que se llegaba.

Mi marido estaba muy cachondo, y me la metió toda, sin mas miramientos en mi prieto culo, ya que era la primera vez, lejos de dolerme, cada vez me sentía mas excitada, yo seguía comiéndole el coño, al tiempo que metía uno de mis dedos por su culo, ella no dejaba de gemir mientras pellizcaba sus pezones, luego separa sus labios con las manos para que se lo chupara mejor.

Mi marido me follaba mas y mas fuerte, cada vez mas rápido, por lo que yo también aumentaba el ritmo con ella, estábamos todos apunto, entonces mi marido, estiro una de sus manos para tocar mi clítoris al tiempo que me la metía hasta el fondo por el culo, yo no podía mas, seguí comiéndole el coño y metiendo mi dedo en su culo, ella se agarraba fuerte a aquella mesa de cristal, gimiendo como una loca al correrse, yo también me corría, mi marido se dio cuenta follándome con mas fuerza y sacudiendo mi clítoris mas rápido, el tampoco aguanto nada mas, se corrió en mi culo, sin dejarse nada fuera.

Mi marido se apoyo en mi espalda, diciéndome que era el mejor regalo de cumpleaños que le habían hecho nunca,  quiso explicarme lo de aquella rubia, pero no quise saber nada.

Nuestra vida ha cambiado mucho, intentamos buscar un hueco para nuestra intimidad de vez en cuando, y hemos aprendido a decir lo que nos apetece en cada momento y gracias a ello continuo felizmente casada y con una vida sexual plena.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatoseroticos

Deja un comentario