En el ejercito

Soy un chico que está en el ejercito, como no salía mucho de permiso, llevaba tiempo sin estar con ninguna mujer.

Hace unos meses llego una compañera, es una Diosa, tiene una larga melena que enrosca de una manera muy sensual, los pantalones apretados que dejan averiguar el culo que tiene, esas camisetas de tirantes que lleva, las llevamos todos, pero a ella le quedan estupendas, bueno que esta toda la base revuelta, por las mañanas nunca tarda en llegar, así que un día que no llegaba y fui a buscarla a su cuarto, oh Dios, esa silueta debajo de las sabanas, tenía una de sus piernas por encima de la sabana, dejando ver su pierna hasta su cadera, es hermosa hasta dormida, yo no podía quitármela de la cabeza, a menudo empecé a masturbarme pensando en ella, no podía evitarlo, la deseaba, deseaba poseerla, tenerla entre mis brazos, lamer esos pezones tan perfectos.

Los meses fueron pasando, cada vez éramos más amigos, nos llevábamos genial, pasamos mucho tiempo juntos y tenemos una buena amistad.

Un día llegue a su cuarto, antes de abrir la puerta escuche unos gemidos, mire por la ventana y allí estaba esa Diosa disfrutando de su propio cuerpo, se tocaba los pechos, pasaba su mano por su coño con movimientos rápidos, luego paraba para volver a empezar, yo me puse súper cachondo, pero no interrumpí su masturbación, me pase el resto del día acordándome de aquello, mi polla subía y bajaba, no aguantaba más, me puse a masturbarme aprovechando un hueco en la tarde, en un pequeño descanso, estaba solo, o eso creía yo, en un almacén lleno de camiones, estaba allí de pie, con mi polla en la mano, masturbándome, cerrando los ojos para pensar en ella masturbándose, en un momento que abrí los ojos, allí estaba ella, delante de mí, mirando cómo me masturbaba, me puse a esconderme para vestirme, pero ella me pidió que no lo hiciera, que siguiera, que ella haría lo mismo delante de mí.

Pensé que estaba de broma, empezó a sonar una canción bastante sensual, que a ella le gusta mucho y comenzó a bailar tocando su cuerpo y desnudándose delante de mí, yo comencé a masturbarme de nuevo, allí estábamos los dos, uno frente al otro masturbándonos sin dejar de mirarnos, su coño tan depilado me pedía que se lo comiera, cansado de mirar y viéndola asi, decidí pasar a la acción, me acerque a ella, que estaba apoyada en un lateral de uno de los jeep, con su pierna elevada para masturbarse mejor, me agache ante ella para meter mi cabeza entre sus piernas y comenzar a lamer su coño, oh, que jugoso estaba, no apetecía parar, ella cogía mi cabeza diciéndome:

-Si, cómemelo todo, no pares, no pares.

Eso me ponía mas cachondo aun, entonces me levante y directamente le pedí agarrando mi polla con una mano, que me la chupara, se puso de rodillas en el suelo, paso sus pechos por ella varias veces y empezó a chupármela como nunca antes lo habían hecho, sus labios se abrían para dejarla entrar, los apretaba con ella dentro para darme más placer, sus movimientos en círculo, era sencillamente maravilloso, yo casi no podía aguantar mas, cuando ella me miro a los ojos diciéndome:

-Quiero que me folles.

Sin pensarlo dos veces la cogí, la puse contra el morro del jeep y la penetre desde atrás, soltamos un gemido de placer los dos, comencé a follarla sin piedad, cogía sus pechos y se los tocaba, le daba nalgadas con más o menos intensidad, ella solo gemía pidiéndome mas y mas, yo no me lo podía creer, entonces ella se agarro a los barrotes del jeep, subió sus piernas sin sacar mi polla de su coño y comenzó a moverse de arriba abajo, allí agarrada, daba golpes en seco cuando se la metía hasta el fondo, movía sus caderas de una manera que me volvía loco.

Comenzó a moverse mas rápido, por lo que sabía que iba a correrse, entonces la cogí, le di la vuelta, apoyando una de sus piernas en el suelo, le subí la otra a mi cadera y le metí mi polla hasta el fondo, al tiempo que estimulaba su clítoris con uno de mis dedos, tumbo su torso hacia atrás, dejándose llevar, no dejaba de decir que me la follara, que le diera lo que merecía, sus pechos se movían poniéndome más cachondo aun, no deje de metérsela hasta que note como se corría encima de mi polla, con ella dentro, gemía de placer como una Diosa, sentí todo su jugo, su calor encima de mi polla, mis huevos, yo no podía mas, quería correrme ,la saque de dentro de ella para meneármela con fuerza para correrme, entonces ella me dijo que me corriera sobre sus pechos, no me lo podía creer, así lo hice le eche todo sobre sus pechos y su abdomen, fue el mejor orgasmo que he tenido jamás.

Nos vestimos para ir cada uno a su cuarto, nunca se lo conté a nadie, para que no hubiera habladurías, pero ha sido el mejor polvo de toda mi vida desde que estoy en el ejercito.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatoseroticos

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