Empañar tus cristales 2ª parte

Y allí, ambos desnudos y excitados, dejé rienda suelta a mi pasión atándole las manos con la cinta de mi pelo. Inmovilizado, aún sentía que necesitaba de algo más para someterle a mi frenesí. Rasgué mi vestido y lo utilicé para tapar su visión anudándole la tela en torno a su cabeza. La situación nos puso a 100 a dominadora y dominado. Jugué con el tacto y posé uno de mis pezones en sus labios. Agitado, aspiró y mordisqueó sin que yo pudiera reprimir un gemido de placer. Acto seguido, recogí de mi bolso un bombón de chocolate, y manteniéndolo entre mis dientes, dejé que intuyera su presencia por su endulzado aroma y relamiera su superficie.

Impregnados por el sabor del chocolate, besé a mi amante salvajemente al tiempo de que mi lengua recorría cada rincón de su boca. Cuando retiré mi rostro del suyo, ni si quiera la improvisada venda pudo encubrir su cara de deleite; que provocaba en mi interior el empuje de que sintiera realmente hasta donde podía llegar con él.

Para cuando quise darme cuenta, el bombón perdió su forma al derretirse entre nuestros sudorosos y ardientes cuerpos. Al principio, me sentía atraída por la idea de hacerlo en aquella calle, pero los cristales del coche, empañados por la dimensión de la circunstancia, formaban un velo entre el exterior y nuestro lecho particular. Mis pechos, cubiertos por el chocolate, se erizaron con el contacto de su flácida pero nerviosa lengua. Notando un álgido nivel de erección incontenible para ambos, dejé que suplicara la penetración mientras me monté sobre el de un salto que nació de lo más hondo de mis instintos.

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Actuando la gravedad, sus testículos chocaron contra mis genitales de forma que en lo más profundo de mi vagina se producía un estremecimiento ante la vigorosa entrada.
Un grito emanó desde mis entrañas iniciando así movimientos animales que me hacían cabalgar sobre él mientras gemía y contraía. Las sacudidas le concedieron el poder de desatarse y, al poderme mirar de nuevo a mis ojos inyectados en apetito sexual, me llevó en volandas hacia la parte trasera del vehículo para empotrarme contra el asiento dándole mi espalda. En ese momento, sorprendida por una embestida en un lugar que nunca antes me habían penetrado, el escozor se hizo notar en mí. Ausente de lubricación, me preguntó con voz fatigosa y entrecortada si quería que no continuara. Pero algo en mí ansiaba frenéticamente ese acto…

-No importa que…duela-.Dije entre resoplidos que me sobrecogían ante ese nuevo tipo de placer.-¡ME GUSTA!

Paré el sexo anal para evitar que se corriera aún, quería tenerlo por más tiempo. Pero estaba en su punto álgido, me dijo que no podía parar, estaba a punto. Cogió mis piernas, y abriéndolas, me la metió lo más hondo que dejaron sus testículos; comprimidos por la presión. Aumentó la velocidad a niveles salvajes y, inconscientemente, levanté mi cuerpo ante tanta fricción vaginal. Grité por un espasmo gutural en una de sus profundizaciones, mi cabeza se volatilizó ante un orgasmo que llegó tan de improviso como de forma vigorosa, curvé mi cuerpo hacia atrás en una convulsión que desencajó mis facciones. La potencia era tal que me dirigí veloz hacia el semen que empezaba a chorrear por su desahogante glande, y apretando mis labios contra el frenillo, deje que la corrida se descargara en mi garganta.

Extenuados, dormimos juntos con la única compañía del calor que habíamos creado.
Despertados por la luz del amanecer y los sonidos de una ciudad que empezaba su día, nos encaminamos de vuelta entre tiernas miradas y juguetonas caricias.
Apretado mi estómago cada vez que tenía que despedirle, soñé cómo sería nuestra próxima cita. Cada vez que nos juntábamos, era como el choque imprevisible de dos icebergs que nunca dejarían de revelar su supremacía en la aparente calma de las aguas que les rodean.

Fantasee con aromas, sabores, nuevas formas de disfrutar juntos…pero eso ya es parte de otra historia…

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatos de pareja

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