Empañar tus cristales, 1ª parte

Atada a mis pensamientos, deambulo por las angostas calles. El helor del aire penetra por cada poro de mi piel entumeciéndome a cada paso y con el único consuelo del vaho que destila mi acalorada respiración; agitada por el ritmo frenético de un corazón acelerado. Mis nítidos recuerdos, mis apasionados deseos…el bombeo de un palpitante latir que lanza mi ardiente sangre a cada rincón de mi figura… desazón aplacado por la repentina aparición de su presencia al otro lado de la desértica calle. Conectada a sus ojos casi olvido el respirar, el lejano murmullo de mi consciencia… Me acerco, le susurro un saludo al oido mientras cierro los ojos para refugiarme en el deleitante dulzor de su aroma. Por fin.

Acomodada en su torso, despierto del sopor mientras me encamina dirigiéndome por la ciudad. El eco de nuestras pisadas es el único sonido que perturba la tranquilidad de la noche, alcanzo a escuchar cada una de sus inspiraciones mientras le contemplo absorta en los atices de su atractivo. Me sonrió delicadamente al compás de una mirada furtiva y pícara, me ruboricé por la situación cuando llegamos a su coche.

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Una vez allí el solo hecho de ver sus manos agarrar el volante y tomar el control de la situación me antojaba el ardiente deseo de que me tocara y poseyera allí mismo. Empujé mi cuerpo hacia el respaldo del asiento mientras me agarraba con fuerza en un acto de intentar disimular la fogosidad de mi anhelo. “¿Mi piel está en llamas?”. Tuve que mirarme para comprobar que todo seguía en orden. Cerré los ojos intentando no pensar en mi lujuria, pero el coche paró ante mi sorpresa y una mano que ascendía por mi pierna me hizo respingar.

Abrí los ojos y sus facciones estaban tan cerca de mi rostro que el muro de contención que instalé se vino abajo cuando me abalancé sobre sus labios entrelazando mi lengua con la suya. Jadeante y sentada a horcajadas sobre él, le descamisé para besar y morder su atrayente torso. Mientras, sus manos resbalaban mi vestido para descubrir de tejido mi piel erizada. La desprotección de la tela me hizo encogerme en un escalofrío del que percató para acto seguido envolverme en sus brazos. Besando su cuello, alcancé con mi mano la parte más baja de su abdomen.  La deslicé suavemente hasta bajar la cremallera por la cual se escapó su miembro viril. Necesitaba degustarla. Posicioné mis labios en su tronco besando y humedeciendolo con mi lengua mientras le lancé una mirada traviesa que le sobrecogió en su excitación. Como si aquello entre mis manos fuera un sabroso helado de chocolate derritiéndose y bañando mis dedos, relamí, lengüeteé, chupé…masturbé el falo hasta que la rigidez de este permitió que mi boca y mi mano se empaparan de sus fluidos. Presté atención a los míos cuando noté que cosquilleaba un ligero descenso de estos a través de mi ropa interior. Me eché una mano a mi entrepierna para evitar correrme aún, pero percatando mi acto de desesperación, me agarró férreamente y despojó de la ropa interior que aún me tapaba.

Continuara…..

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Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatos de pareja

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