El mejor polvo que jamás había soñado

Soy una mujer casada, con mi novio del colegio, tengo dos niños y nunca estuve con ningún otro hombre que no fuera mi marido.

Al paso de los años siento que en la cama me falta mucho por descubrir pero no puedo comparar, un día comprando en el supermercado note que alguien me observaba y vi a un chico joven que me miraba fijamente, a mi no me sonaba la cara, no creía conocerlo, pero él se dirigió a mí y me dijo al oído que me había visto varias veces comprando y que le daba mucho morbo, que quería follar conmigo, yo no podía creerlo, yo una mujer con dos hijos y de unos años y que un chico joven con un cuerpo se gimnasio, alto, guapo, que puede estar con cualquier mujer se sintiera atraído por mí.

Me susurro que le acompañara a los baños que iba a echarme el mejor polvo que jamás había soñado, durante un segundo me ofendí, “que se creía que era yo”, pero a la vez me sentí una mujer deseada y no sé cómo, pero lo creía, me cogió de la mano y me llevo al baño de mujeres, yo estaba nerviosa, nunca había estado con alguien que no fuera mi marido y mucho menos en público, que podría entrar cualquiera, me puso mirando para el espejo del lavabo me aparto mi melena a un lado y comenzó a besarme el cuello, mientras que sus manos recorrían mi cuerpo acariciándome muy sensualmente, estaba muy excitada y cada vez que pensaba que podría entrar alguien, me excitaba más aun, no conocía esa faceta mía pero me encantaba.

Comenzó a desabrocharme el suéter muy despacio, mientras me lamia por toda mi espalda, me quito el sujetador y comenzó a acariciarme los pechos con una sensualidad que nunca había sentido, al abrir los ojos, vi como el me observaba por el espejo, mi cuerpo semidesnudo y me excitaba ver cómo me deseaba, me bajo los pantalones y comenzó a acariciarme los muslos y fue subiendo hasta mi chocho, comenzó a acariciármelo por encima de mi tanga, yo notaba como me estaba poniendo cada vez mas húmeda, hasta que me arrancó el tanga de un tirón de sus fuertes manos, comenzó a acariciarme el clítoris con una destreza asombrosa, me giro hacia él y comenzó a chuparme los pechos y fue bajando hacia mi sexo, donde comenzó a comérmelo, primero suavemente y luego me alzo poniéndome las piernas en sus hombros y agarrándome de los glúteos me metió la lengua en mi coño y apoyándome contra la pared del fondo hizo que me sintiera la mujer más cachonda del mundo.

Me bajo hacía su cintura y sin dejar que me apoyara en el suelo y agarrándome por los muslos, me metió toda su polla hasta el fondo, yo no pensaba nada más que en disfrutar de el mejor polvo posible, no me importaba si entraba alguien, no me importaba ni tan siquiera mi marido o el mañana, solo quería que me follara y disfrutar como una perra, el empujaba cada vez con más fuerza y yo le gritaba que me follara que no parara, y así lo hizo empujo una y otra vez, diciéndome que si me gustaba que me iba a hacer disfrutar como nunca antes lo había hecho, me arrodille y comencé a chuparle su inmensa polla nunca pensé que una polla pudiera ser tan grande y tan dura y comencé a chupársela.

El me agarraba de la cabeza y me decía que me la metiera entera y así lo hice, primero suavemente y luego con más fuerza, una y otra vez, a la vez que le masturbaba con la mano, baje hasta sus huevos y pase mi lengua por ellos, después me los metí en la boca y los chupaba dándole pequeños mordiscos y tirando de su piel hasta que se soltaban y salían de mi boca, el gemía de placer, no quería que parara y me metía su polla hasta que llegaba a mi garganta, yo tenía un deseo de siempre y no quería que acabara sin haberlo satisfecho, así que me puse en pie y me apoye en el lavamanos mirando hacia el espejo, viéndolo a él le dije que quería que me la metiera por el culo, que quería que me follara salvaje mente.

El sorprendido por un segundo fue hacia mí con la polla en la mano y sin miramientos me la metió en mi culo, mientras me agarraba del pelo y tiraba hacia sí y me gritaba “te gusta así zorra” esto es lo que quieres!!!! Quieres que te folle, pues lo vas a tener!!! Yo estaba fuera de mi, gritándole si!!, si!!!! Follame y no pares, los dos nos veíamos por el espejo, como estaba disfrutando el otro y nos poníamos mas cachondos hasta que con una mirada nos lo dijimos todo, ese era el momento los dos queríamos corrernos y así lo hicimos, el primero dentro de mi culo y yo al ver su cara de placer y sentir su semen caliente dentro de mi culo también me corrí soltando unos gritos como nunca antes lo había hecho y no queriendo que acabara le grite “sigue, sigue, no pares por dios” y así lo hizo hasta que no pude mas y le di todo lo que llevaba dentro de mí, no me deje nada, inunde su polla.

Nos miramos por el espejo durante un segundo, dando el visto bueno al otro, del polvo tan genial que habíamos echado, realmente fue el mejor polvo que jamás había soñado, no volvimos a vernos pero nunca lo olvide, con el tiempo me separe, necesitaba mucho más de lo que mi marido podía darme, por lo menos en lo que al sexo se refiere, pero eso ya es otra historia.

Publicado en: Relatoseroticos

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