Donando semen y sorpresa

Este relato que os voy a contar sucedió en la época que estaba en paro, vi un anuncio en un diario que ponía que te daban 50 euros si donabas tu semen, como estaba un poco corto de dinero y algo de pasta siempre viene bien, decidí llamar para informarme de las reglas que tenía que seguir y pedir cita, me dijeron que tenía que estar unos 3 días sin masturbarme.

A los tres días me presenté en la clínica, di mi dni para que me apuntaran en el registro y esperé mi turno, no había nadie en ese momento así que la espera fue corta, la enfermera que estaba bastante buena me dio un bote, y me dijo apunta bien que si no luego te tocará limpiar, y se empezó a reír.

Entre en el cuarto de la donaciones, había un lavamanos, toallitas y alguna que otra revista, pero me imaginación empezó a volar pensando en el bellezón de la secretaria, era una chica jovencita, no tendría más de 25 años, con gafitas, morenaza, lucía un buen escote.

Me puse cómodo, me bajé los pantalones, después los bóxers y empecé a estimular mi polla, era un poco incomodo al principio, y costó que se me pusiera erecta del todo. De repente tocaron a la puerta, era la secretaria, me preguntó si iba todo bien, ya que no era normal que la gente tardase tanto, le dije que sí, que estaba un poco nervioso, pero que no tardaría, ella sin miramientos me dijo si podía pasar para dejarme más revistas para ayudarme a descargar, me tapé como pude y le dije que vale que entrará.

Dejo las revistas en la mesa, se dio la vuelta y cerró la puerta con pestillo, me dijo que me iba a ayudar a descargar ya que era el último cliente de su turno y tenía ganas de irse a casa, se levanto la camiseta dejando su sujetador a mi vista, al segundo se lo quitó dejando libre su buena delantera que había intuido cuando le mire el escote cuando llegué.

Justo en ese momento mi polla se puso erecta, y Nuria se acercaba lentamente y cuando llegó a mi altura me bajo los bóxers y me empezó a masturbar lentamente, iba alternado primero con una mano, luego con otra, cuando lo hacía con las dos a la vez era una maravilla.

– Ya esta dura y firme creo que no habrá problema en llenar el botecito, dijo sin dejar de masturbarme.

– Si si, creo que no habrá problemas, tienes mucha práctica.

Pasó la lengua por todo mi cipote, sin tocar el capullo.

– Mejor no pasarla por la punta, que así no se mezcla el semen con la saliva.

– Ufff…. Da igual, está bien, como tú quieras…

Esto te va a encantar. Pilló un frasco de lubricante, se untó los pechos y me dijo – es para que resbale mejor tu pene no te preocupes. Me colocó la polla entre ellos, y empezó una fantástica cubana moviendo su torso arriba y abajo a una gran velocidad. El lubricante hacía que se deslizará mi polla sin problemas.

Nuria, me dijo que le avisará cuando estuviera a punto de correrme, para que le diese tiempo a coger el botecito. Al cabo de pocos minutos no podía aguantar más y le dije que estaba a punto, cogió mi polla con su mano y con un ritmo frenetico empezó a masturbarme apuntando al bote.

Me corrí como hacía tiempo que no lo hacía, llene más de medio frasco, y Nuria no dejaba de masturbarme hasta que soltará la última gota.

Cuando ya había terminado, se levantó, cerró el botecito, y se dio la vuelta y me dijo no te vistas que tienes que quedar muy limpito, se arrodilló, y me pasó su lengua para tomar todo el semen que había quedado.

Una vez había terminado, se vistió, yo también lo hice, salimos de la salita, cobre los 50 euros y me pregunto si volvería, yo sin dudarlo le dije que me apuntase para de aquí a tres días a la misma hora.

Cuando estaba a punto de irme, me dijo y no estés nervioso que te ayudaré de nuevo a llenar el botecito.

A los tres días volví a la consulta, y allí estaba Nuria, me hizo pasar como el día anterior a la salita, entro conmigo, cerro la puerta y me dijo disfruta.

Esta vez Nuria, siguió el mismo método que la otra vez, se desnudó de la parte de arriba dejando sus pechos al aire, me desnudó a mi completamente y empezó a acariciarme lentamente primero con la derecha, luego con la zurda, para seguir con las dos manos, esta vez también iba masajeando mis huevos hinchados, esta vez no duré tanto y cuando estaba a punto de correrme le avisé, coloco el botecito a la altura de mi pene y lo llené de nuevo, cerro el frasco, y cuando me disponía a vestirme, me dijo no corras que no hemos acabado.

Me quedé en el sitio sin moverme, se acercó y sacó un nuevo bote y me dijo este es para mí, a ver si también lo llenas bastante que me gusta mezclarlo con café.

Empezó con una buena sesión de sexo oral, mientras me iba masturbando lentamente, recorría todo el tronco con su lengua, se metía todo lo que podía en su boca para llenarme la polla de saliva.

Cuando ya estaba firme de nuevo, se puso lubricante en los pechos y empezó a masturbarme con ellos, aunque hacía nada que me había corrido, el placer que sentía con la cubana y con algunos lametones que me daba, estaba otra vez a punto.

Cuando se dispuso a chupármela de nuevo, coloqué mi mano en su cabeza para mantener yo el ritmo de la mamada, no me dio tiempo de avisar y descargué toda mi leche en su boca, cuando acabé, Nuria se levantó y pude ver como se tragaba toda mi leche. Nos vestimos y antes de salir me dijo, queda pendiente mi leche para café así que te apuntó para de aquí a tres días para que me la des, yo accedí y más si ella me iba a volver a ayudar.

Cuando llegué a mi siguiente visita, vi que Nuria no estaba, había una señora mayor de unos 50 años y muy antipática, le pregunté por la enfermera, y me dijo que la habían despedido por tener relaciones sexuales con los clientes.

No la volví a ver, tampoco volví a esa clínica, pero fueron dos grandes días que recordaré durante mucho tiempo.

Publicado en: Relatos porno

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