Disfrutando con mis amigas continuacion

El otro día os conté el comienzo de un viaje con mis amigas muy especiales, ahora os contare como continuamos esas vacaciones.

Llego la hora de comer, bajamos al comedor, comimos ligero para luego ir un rato al gimnasio del hotel.

Para ser un poco traviesas nos rociamos con un bálsamo de feromonas para volver locos a todos los chicos y chicas del gimnasio, puesto que vale para ambos.

Llegamos al gimnasio y no había nadie, así que nos pusimos hacer un poco de ejercicio, pero las feromonas hacían su efecto y empezamos a ponernos algo cachondas.

Yo en el remo, veía sus culos en las elípticas, sus cuerpos sudados arroyando alguna gota por sus canalillos.

Entonces yo me acerque besando a una de ellas al tiempo que tocaba la cintura de la otra.

Nos fuimos calentando, sentía su respiración agitada por el esfuerzo y pensaba en cuando eran jadeos de placer, al cabo de un rato, llego el camarero que nos había servido en el comedor.

Nos pusimos casi delante de el para provocarlo, nos besamos pasando nuestras manos por encima de nuestros pechos para luego agarrar nuestros culos, el no dejaba de mirarnos y ya se empezaba a notar su polla debajo de aquel apretado pantalón, entonces mi amiga se acerco diciendole que si nos acompañaba a la habitación, para tener intimidad.

El pregunto que si con las 3, a lo que mi amiga contesto que no, ellos dos y nosotras por otro lado, pero juntos, viéndonos unos a otros, enseguida acepto.

He de decir que estaba como un pan, alto, rubio, de ojos azul mar y un cuerpo de escándalo.

Llegamos a la habitación y nosotras comenzamos a jugar inmediatamente, poniéndonos a besarnos con sensualidad, y muy apasionadamente, nos quitamos las camisolas dejando nuestros cuerpos solo cubierto por nuestro escueto tanga, alli vas todo el día con la ropa de playa y una camisola.

Yo cogí una fusta pluma y comenze a pasar la pluma por sus pezones, que se erizaban, se erizaba toda su piel, luego pasaba mi lengua por ellos, se ponía muy excitada.

La tumbe para recorrer todo su cuerpo con la pluma, por donde pasaba la pluma, luego pasaba yo mi lengua, estábamos súper excitadas.

Nuestra amiga estaba chupándosela a el, que no dejaba de mirarnos y de tocar los pechos de nuestra amiga.

Yo continué con mi trabajo que era llevarla al orgasmo, comencé a pasarla por entre sus piernas, para luego comenzar a pasarla por su coño, ella habría tímidamente sus piernas, dejándome paso para lamer y chupar su clitoris, pasar mi lengua por su húmedo coño.

Cogió en su mano una bala vibradora de 10 velocidades y la arrimo a su clítoris, se retorcía de placer, con su otra mano pellizcaba sus pezones mientras se mordía su labio inferior de una manera sexy y sugerente.

Cogí yo la bala vibradora para ponerla en su clítoris mientras lamia su coño sin parar, ella tocaba sus pechos diciéndome que siguiera, que no parara.

Se corrió gimiendo de placer, arqueando su espalda para luego de llegar al éxtasis, relajada, quedando tumbada en la cama, entonces yo me fui hacia donde estaba mi otra amiga con el chico.

Ella estaba a 4 patas mientras el se la metía desde atrás, ella gemía retorciéndose para mirar hacia el, el le daba pequeños azotes con la fusta.

Yo me acerque para besarla, ella lamia mis pezones loca de cachonda que estaba, me tumbo delante de ella comenzando a lamer mi coño, también súper húmedo, lo hacia como una loca, cuanto mas se excitaba mejor me lo comía, yo acariciaba mis pechos, de los que enseguida se ocupo nuestra otra amiga ya recuperada de su orgasmo.

Debido a su forma de lamer mi coño, sus gemidos, ver aquel chico poseyéndola, y mi otra amiga besando y lamiendo mis pechos, no tarde en correrme.

Yo le gritaba a el :

-Si follatela, dale lo que se merece, hazla gozar.

Luego sentí uno de los mejores orgasmos de mi vida.

Mi amiga se dejo arrastrar también al orgasmo, pidiendole que se la metiera mas a dentro y mas fuerte, en casi nada se estaba corriendo gritando:

-Si, si sigue, por favor no pares.

El estaba tan excitado que la saco rápidamente para no correrse dentro, pero se la meneaba como un loco para acabar de alcanzar su orgasmo, nosotras nos arrodillamos a sus pies para que se corriera en nuestras caras, en nuestras bocas, así lo hizo, salpicándonos hasta con la ultima gota de su semen.

Nos quedamos todos un rato tumbados en la cama, luego nos duchamos para salir a dar un paseo antes de ir a cenar.

Cuando llegamos al comedor, nos tocaba el mismo camarero, chupábamos la fruta de manera sugerente, el nos miraba y nos decía:

-Brujas, que me estáis poniendo cachondo.

Tuvimos mucha complicidad con el, durante todas las vacaciones.

Salimos a tomar algo, para luego irnos a dormir, solo os digo que dormimos poco y no juntas, si no revueltas.

Publicado en: Relatos Lesbicos

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