Que hacer con semejante belleza

María es una compañera de trabajo. Nos conocimos hará unos 3 años, cuando empezó a trabajar en mi centro de trabajo. Me quedé embobado cuando me la presentaron, rubia, melena rizada, una sonrisa preciosa, y unos labios hechos para besar, estatura media, pechos normales muy bien puestos, me pasé el día pensando en las cosas que hacer con semejante belleza.

Una buena noche estando de copas, un compañero me pega un codazo y me indica con la cabeza que mire a las escaleras de entrada. Me giro y veo a María con un grupo de amigas nos quedamos en silencio contemplando la escena, María es una chica bastante espectacular y en esa ocasión aun mas con un vestido negro ajustado, que no le tapaba mucho y un escote que quitaba el hipo.

Al entrar, nuestras miradas se cruzaron, y me dedicó una sonrisa con aquellos sensuales labios, me dirigí a saludarla y darle dos besos, que delicia sentir sus labios y oler su perfume, estuvimos durante un buen rato hablando, no recuerdo cuánto tiempo pasó, pero cuando se quiso dar cuenta sus amigas habían desaparecido. De mis colegas solo quedaba uno y con un estado de embriagadez muy acentuado, así que me ofrecí a acompañarla a casa.

Cuando llegamos portal, estuvimos hablando un buen intervalo de tiempo, me confesó que su relación sentimental estaba sufriendo un pequeño bajón, nos pusimos en pie para despedirnos y al ir a darle dos besos, me lancé a sus labios, mi sorpresa fue mayúscula cuando al primer beso, me dice al oído:

– Estabas tardando mucho ya en besarme. Pensé que no, lo ibas a hacer nunca.

Tras eso, nos dirigimos a su piso, entramos en su piso y me siento en el sofá, poniéndose ella encima dándome besos por todo el cuello, y empieza a desabrocharme el cinturón. Yo paso mis manos de arriba a abajo por toda su espalda, y comienzo quitarle los tirantes del vestido, y luego el sujetador, mientras ella baja dándome besos hasta el ombligo, de repente, se gira y se sienta sobre mí dándome la espalda, recostándose sobre mí, me coge las manos y las pone sobre sus duras tetas, apretando sobre ellas, mientras le beso por todo el cuello y las orejas.

Se vuelve a levantar, quedando ante mí una de esas imágenes difíciles de olvidar, su precioso culo, con un minúsculo tanga blanco a dos palmos de mi cara, se vuelve a girar e introduce su mano dentro de mis pantalones, muy despacio, me saca mi polla, y comienza a jugar con ella. Yo comienzo a besarla y voy bajando hasta sus pezones, comenzando a lamerlos, besarlos y mordisquearlos mientras mi mano empieza a introducirse dentro de su tanga y empiezo a acariciar sus labios lentamente y masajear su clítoris, María me mira y me dice:

– ¡Fóllame de una vez, llevo tiempo deseándolo!

En ese momento, comienzo a incrementar el ritmo de mi mano sobre su clítoris, me levanto y la recuesto sobre el sofá, mientras sigue diciéndome que la folle, vuelvo a besar sus pechos y ella al agotarse su paciencia, me coge la polla y se la introduce dentro de su húmedo coño, a la vez que deja escapar un profundo gemido de placer.

Comienzo a follarla, lentamente al principio, y poco a poco voy incrementando el ritmo, María se agarra de mi cuello, colgándose de él, nos incorporamos, sin parar de follarla, arrimándonos contra la pared del salón, voy notando como su vagina se contrae con cada embestida que le doy.Llega un momento en el que me tumbo en el suelo y María, con cara picara, se acerca a mí poniéndose de cuclillas dándome la espalda, vuelve a coger mi polla volviendo a introducirsela, comenzando a dar botes y moviendo su culito delante de mí ojos, hasta que me corrí dentro de ella.

Luego de recuperarme tras un momento, me giro sobre ella volviendo a jugar con su clítoris, mientras que con la otra mano, voy introduciendo lentamente los dedos dentro de su chorreante coño, incrementando el ritmo de las dos manos, girando sobre el clítoris con una, y presionando sobre su punto G con la otra, en ese momento, mi pene ya había resucitado, y quería más guerra, me levante y la puse con sus tetas sobre el cristal de la mesa del salón y su culito en pompa, penetrándola desde atrás, fallándola una y otra vez, dándole cachetes en su culo con la palma de mi mano.

En este momento María, por el tremendo calentón, con una de sus manos, comienza a jugar con su culo y comienza a introducir un dedo dentro de su culo, masajeándolo y retorciéndose de placer dando grandes suspiros de placer, hasta que de repente me dice:

– ¡¡¡Por favor, fóllame el culo, méteme tu polla dentro!!!

Saque mi polla de su coño completamente lubricada con sus y comienzo a hacer presión sobre su culo, poco a poco, hasta que entra completamente dentro, dejándome una estupenda sensación de placer ya que su agujero era mucho más estrecho que su coño, María no paraba de gemir de placer, mientras con su mano no para de masajear su clítoris, hasta 2 orgasmos pude contar de María, mientras seguía penetrándola sin parar, hasta que le llené completamente su culo, con mi leche.

Luego, ya tirados sobre el sofá, mientras encendíamos un cigarro, va y me dice, en cuanto terminemos el cigarro quiero que me vuelvas a follar, tengo ganas de más guerra, llevo mucho tiempo con ganas de tener esa polla para mí.

Pero bueno, eso ya lo dejo para contaros otro día, por hoy creo que ya es suficiente, contando lo que disfrute y pude hacer con semejante belleza y diosa de hacer el amor

Publicado en: Relatoseroticos

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