Con mi abuela

Comenzare por decir que mi abuelita es una señora normal que en ese entonces tenía la edad de 60 años, y lo que les voy a contar sucedió hace cinco años.

Todo comenzó un día como cualquier otro, mi abuela vivía a dos cuadras de mi domicilio, en Michoacán, yo en ese entonces tenía 25 años y mi abuelita madre de mi papa contaba con 60 años y vivía sola, por lo que a veces íbamos a su domicilio a ver si se le ofrecía algo.

Yo nunca había pensado en mi abuelita como mujer ya que como dije debido a su edad pues no poseía grandes atractivos, es gordita, con las tetas y las nalgas caídas por la edad, sin embargo un día que me encontraba por la mañana en mi domicilio, mi mama me mando a la casa de mi abuelita a llevarle unas cosas para que comiera, por lo que al llegar a su casa y tocar lo puerta solo se asomó por la venta y me dio las llaves para que entrara, al entrar ella se encontraba aún en su habitación y con una bata como las que usan las señoras de su edad, que no se les ve nada y no son nada atractivas, sin embargo al entrar en su habitación, note que tenía la bata jalada del escote por lo que dejaba ver el principio de su pezón, situación que me calentó extremadamente, poniéndose me la verga durísimo, y como yo usaba pants no podía ocultarla, por lo que mi abuelita lo noto pero no me dijo nada.

Salí de su habitación a dejar lo que le había llevado en la cocina y al regresar a decirle que ya me iba, me dice que me siente que quiere platicar un rato conmigo, y comienza diciéndome que se sentía muy sola y que le gustaría que un día me fuera a dormir con ella, lo que hizo que nuevamente mi pené reacciónara y comenzara a levantarse, ella al decir esto me abraza y sin querer recarga su brazo sobre mi verga la cual sintió completamente erguida y lista para la acción, dejando un rato su brazo sobre ella sin moverlo ni movernos ninguno de los dos, hasta que me dice que sí me quiero meter bajo las cobijas para que la acompañara un ratito, lo cual con lo caliente que ya estaba acepte luego luego.

Me metí bajo las cobijas y la abrace por la escalada repegandole toda mi verga en su nalgas, que estoy seguro que la sintió completamente, pero no dijo nada sólo permanecimos así un rato, hasta que comencé a sentir un leve movimiento de sus caderas como queriendo sentir más mi verga, y yo sin moverme solo se la repegaba más y más.

Así estuvimos un rato hasta que sentí una mano intentando bajarme el pans, por lo que inmediatamente me saqué la verga, y cual fue mi sorpresa que al repegarme sentí su piel suave y desnuda de sus nalgas, fue una sensación que jamás eh sentido nuevamente, así que comencé a buscar la entrada a su cuevita con mi verga, ella solo gemía tímidamente, pero movía sus nalgas al encuentro con mi verga erecta, y yo me encontraba en la gloria rozando sus nalgas y la entrada de su vagina que ya se encontraba húmeda, hasta que con una voz apenas audible pero que denotaba su calentura me dijo ya metémela hijito, ya dámela por favor, repegando más sus nalgas hacia mi verga, la cual le entró de un solo empujón y entonces si comenzó a gemir como loca, nunca imagine que mi abuelita dulce y tierna cogiera de esa manera, me pedía más y más, gemía y gritaba pidiéndome que se le siguiera metiendo toda, por lo que yo seguía dándole duro la verga por su cuquita.

En eso para sentirla más a dentro se pone a gatas levantando todo su culito diciéndome metémela todita hijito que tenía más de diez años que nadie atendía mi colista, por lo que se la volví a meter de un solo empujón y comencé a bombearle la pepa por más de diez minutos, hasta que descargue toda mi leche a dentro, la que al sentirla solo gimió más fuerte y sentí las contracciones de su orgasmo, cayendo sobre su espalda para sacársela poco a poco, por lo que al voltearse pude ver nuevamente sus tetas grandes y caídas con un pezón Rosita como de chupón que me invitaba a mamarlo por lo que comencé a chuparselos arrancándole nuevos gemidos de placer.

Al estar choandoselos suena mi celular y era mi madre que me decía que sí todo estaba bien, por lo que tuve que acomodarme mi ropa e irme a mi domicilio no sin antes dejar a mi abuelita con una sonrisa de oreja a oreja.

Después de llegar a mi casa me fui a la universidad y al regresar mi papa me dice que había llamado mi abuelita para pedirle que sí me podía dejar ir a dormir a su casa por que se sentía mal y quería que alguien la acompañara, por lo cual pensé inmediatamente el tipo de atención que requería mi abuelita por lo que acepte inmediatamente y me la cogí toda la noche, pero eso ya se los contare en otro relato.

Publicado en: Relatoseroticos

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