Como me inicie en el amor lesbico

 

Hola mi nombre es Carla, tengo 28 años de edad, soy una chica de piel morena clara, pelo largo rizado y rubio, desde pequeña siempre he tenido muy buen tipo, vivo sola, ya que gracias a mi trabajo acabo de comprar un pequeño apartamento muy acogedor, voy a contaros mi relato lesbico de cómo me inicie en el amor lesbico.


Todo comenzó un domingo de tarde, que fui a visitar a mi madre a su casa; mi coche estaba en el taller, así que decidí ir caminando, no vive muy lejos, además de que gusta caminar, para mantenerme en forma.

Cuando regresaba a mi casa, mientras pensaba en mis cosas, me fije en una chica que venía hacia mí y me miraba fijamente, no la conocía, aunque me resultaba familiar tenía cierto parecido con una amiga de la infancia, al llegar a mi altura me sonrio y me saludó:

-¡Hola Carla! ¿Cómo estás? ¿Te acuerdas de mí?
-Si no me equivoco me recuerdas a Ana.
– Así es!!! Hacía años que no te veía.
-Si, tienes razón, mucho tiempo ha pasado, casi no te reconozco, estás muy cambiada, se veía guapísima y muy sexy, alta, morena, tenía un busto enorme y precioso, que podía ver perfectamente gracias al escote que traía su escueta camisa.
Después de charlar unos minutos, intercambiamos los números de nuestros telefonos y quedamos en llamarnos para salir a tomar algo, y aprovechar para hablar largo y tendido.

El lunes, comenzó mi rutina de todas las semanas, trabajó en una empresa como administrativa, y a pesar de que me gusta mi trabajo, siento que mi vida a veces es muy monótona, casi siempre haciendo lo mismo.

De pronto, me encontré pensando en mi amiga Ana durante todo el día, y cada que me acordaba de ella no podía evitar recordar sus hermosos pechos grandes y redondos.

Al final del día de tanto pensar en ella, sentía una gran excitación del recuerdo de los pecho de Ana y decidí, mientras me duchada masturbarme, no era la primera vez, ya que desde que terminé con mi último novio, hay veces que necesito descargar mi energía sexual.

Era la primera vez que lo hacía pensando en una mujer, pero Ana me cautivo, yo me consideraba heterosexual, pero descubrí que fue la mejor masturbación que me hice nunca.

El viernes recibí una llamada de Ana, me invitaba a cenar a su casa al día siguiente, el sábado, acepté encantada, al recordar los deseos que me inspiraban sus excitantes pechos.

Al llegar a casa de Ana, me sentía un poco nerviosa. Me abrió la puerta de su casa y no pude evitar fijarme de nuevo en sus pechos, que se apreciaban esplendidos a través del escote de su vestido.

Nos saludamos y empezamos a charlar de nuestras cosas y a continuación nos pusimos a cenar, luego nos tomamos unas copas sentadas en su salón mientras seguíamos a conversando, ella me preguntó si tenía novio:

-No, no tengo, la verdad estoy un poco decepcionada de los hombres, el último novio me engañó con otra, incluso la embarazó estando aun conmigo.
– Si, los hombres pueden ser muy mal agradecidos, por eso a mí no me gustan.
– ¿Cómo es que no te gustan los hombres Ana?
– No me gustan, descubrí que me gustan las mujeres, no soy de las que pretenden ser heterosexuales cuando en realidad no lo son, no me avergüenzo para nada de mi sexualidad, para mi es algo muy natural hablar de estas cosas, espero no incomodarte, si quieres podemos platicar de otra cosa.

-No me incomoda, no te preocupes.

Seguimos hablando de otras cosas y como ya era tarde, me despedí de Ana y me acompañó a la puerta para despedirme.

-Espero te haya gustado la cena Carla, la hice especialmente para ti.
-Muchas gracias Ana, todo estuvo delicioso y muy amena la charla.

Nos despedimos con un beso en la mejilla, y al acercarme a dárselo, pude percibir el hermoso aroma de la piel de Ana. Cuando me disponía a irme, Ana me cogió y me dio un beso apasionado en la boca, al que respondía torpemente, por la sorpresa de la reacción de ella.

-Estás segura que te quieres ir Carla, no preferirías quedarte a dormir aquí conmigo.
La miré de arriba abajo fijando mi vista especialmente en su pecho descaradamente.
-Claro que me quedo a dormir contigo Ana y me acerqué a ella para besarla nuevamente.

Nuestras lenguas se retorcían dentro de nuestras bocas, nunca me había sentido tan caliente con un beso. Mis manos comenzaron a recorrer su cuerpo y las manos de ella el mío, oía los gemidos de ella fuertes y agitados, yo era más callada, pero aún así ya empezaba a gemir también.
-Quiero tocar tu pecho Ana.
-¿Y por qué no lo haces? Es todo tuyo.
– Si quiero, pero nunca había estado con una mujer.
– Entonces, deja que yo tome la iniciativa preciosa.

Y Ana comenzó a tocar mis senos por fuera de mi camisa, me sentía más excitada que nunca, después metió la mano por debajo, tocando mis senos sobre el sujetador y comenzó a desabrochar los botones de mi camisa lentamente.

Luego me quito el sujetador y se acercó a besar suavemente mi pecho, bajando desde el cuello hasta el mismo pezón, y ahí fue cuando me volví loca de placer. Sentía que no podía más y empecé a gritar como nunca antes lo había hecho:

-Ahhhhhhhhhhhh!!!!! Mmmmmmmmmm!!!! Qué bien besas Ana! me encanta como besas y chupas mis tetas y mis pezones, nadie antes lo había hecho como tú

Notaba como chorreaba mi coño, no aguanté más y comencé a tocarle su pecho; era mucho mejor que tocar un pene, mucho mejor, no pensaba en otra cosa. Me di cuenta que no traía sujetador, así que le desabroché su vestido, y cuando cayó al suelo, también pude darme cuenta que tampoco tenía tanga, contemplé por un momento su cuerpo desnudo.

-Eres una diosa Ana!!! Ven que te quiero besar tu pecho.
Y así lo hice, comencé a chupar y lamer ese busto que me había estado calentado durante toda la semana.

-No dejaba de pensar en tus pechos Ana, no sabes lo feliz que me hace esto, estoy muy caliente, mas cachonda que nunca antes.

-Ahhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!! No dejes de chupar Carla, no pares!!!!! Que rico!!! Chúpame los pezones preciosa!!!! Ahhhhhhhhhh!!!!!!!!! Ahhhhh!!!!!!!!!!!!!! Máaaaaasssssssss Ahhhh!!!!!!!!!!!

Escucharla pedir más me excitaba aun más. Comencé a sobarle los labios de su depilado coño suavemente mientras seguía besando su pecho.

-Eres la mejor Carla!!!!! Ah!!!!!!!!!! Sííííííííííííííí!!!!!!!!!!!!!! !!!!!! Más fuerte!!!!!!!!!! Más rápido!!!!!!!!

Y así lo hice. Comencé a masajear su clítoris rápidamente.

-más más más!!!!!!!!! Ay Carla!!!!!!!!! Me pones tan cachonda!!!!!!!!! Tan caliente!!!!!! Ahhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!! !! Sigue, así, así.

-Te gusta preciosa?

-Mmmmmmmm!!!!!!! Estoy cachonda perdida del gusto que me das, más más más!!!!!!!! Me corrooooooooo, me corrooooooo, no pares ahhhhhhhhhhhhhhh.
Así Ana tuvo su orgasmo, yo me sentía aun más caliente al verla ahí con su respiración agitada correrse.

-Ahora te toca a ti Carla.

Ana me quitó mi falda y mi tanga empapado de lo cachonda que estaba, metió la cabeza entre mis piernas y comenzó a lamer y comer mi húmedo coño, muy despacio, yo gemía como una loca:

-Qué bien me lo comes!!!!!!!!!! Ahhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!! ! No pares, no pares!!!!!!!!!!!!! Ahhhh!!!!!!!! Ahora más rápido, mueve la lengua más rápido, por favooooooor!!!!!!!! Ahhhhhhhhhh!!!!!! Síiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!! Así, así, así, así, así, más, más más, Ahhhh!!!!!!! Ohhhhh Siiiiiiiiii!!!!!
Ana movía la lengua magistralmente, se notaba su experiencia lésbica, sabía cómo satisfacer a una mujer con su lengua.
-Tócame los pezones también preciosa Ahhhhh!!!!!!!! Siiiiiii!!!!
Y así lo hizo, Ana me comía mi chocho y a la vez pellizcaba mis pezones.
-Oh!!!!!!!!!!!!! Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii Eres una diosa! Eres una diosa! sígueme Ah!!!!!!! Más, más, más, ya voy a terminar preciosa ohhhhhhh siiiiiii, ya voy ya voooooooooooyyyyyyyyyy, siiiiiiiiiiiii qué ricooooooooooo

Y así llegué al orgasmo. Después de eso nos besamos apasionadamente en la boca, Ana tenía el olor y el sabor de mis fluidos en su boca, fue un beso riquísimo y placentero.

Así desnudas y sudorosas nos quedamos dormidas y muy satisfechas con la experiencia, sobre todo yo.

Este relato, fue el comienzo de mi sexualidad plena y como me introduje en el amor lesbico

Publicado en: Relatos Lesbicos

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