Cacho me saco pedos del culo en la cama de mama

Desde que lo vi meando una tarde camino del rio Cacho me había gustado: no era un chico lindo, ni siquiera elegante… Pero eso que usaba para hacer pis era algo que me había quedado grabado en el recuerdo.
Recién empezada la escuela secundaria ya había tenido la oportunidad de conocer una aceptable cantidad de pijas que me habían visitado todo agujero pasible de ser cogido
Compañeros de Escuela y vecinos me habían convencido para ir con ellos a lugares discretos en donde me hacían sentir que yo era la putita del barrio.
Es que para mí bajarme los calzones era tan simple como hacer la O…
Mi madre, que era todo un ejemplo para mí, me regañaba habitualmente porque en el fragor de la garchada los chicos dañaban mis bombachas y me debía comprar nuevas.
Mama siempre me decía. – Dolores, yo sé que los chicos son un poco brutos con algunas chicas pero debes cuidar que no te rompan los calzones porque son caros. Pero con la calentura por culearme los chicos no tenían ningún cuidado y más de una vez volvía a casa con la bombacha rota.
Fue mi amiga Ana la que me aviso que Cacho andaba queriendo cogerme. Ana me contó que había ido con un chico amigo de cacho a coger y que este chico le había dicho que Cachito me tenía ganas.
Cuando Ana me lo dijo me vino inmediatamente al recuerdo el pedazo de verga que le había visto a Cacho y no lo pensé más: Le pedí a Ana que le dijera al amigo de Cacho que yo también andaba buscando que el me abra con su pijota.
A los pocos días Cacho me vio por la calle y se me acerco. Sin más preámbulos me dijo –quiero tus nalgas gorditas Dolo… Si me las das yo te doy lechita para que te tomes.
Me reí por la ocurrencia y le pregunte – que gustito tiene tu lechita cachito?
-Quieres probarla? me dijo y se agarró la verga por encima del pantalón.
Le mire el bulto y le dije –Mi mama no viene hasta la noche quieres venir a mi casa?
-¿Y en tu casa te doy pija por todos lados como te gusta gorda puta?
Me sonreí y esa sonrisa fue un sí a gritos.
Nos fuimos para casa y en el camino cacho me iba anticipando como se cogía el a la chicas. No voy a negar que me asusto un poco pues era de los chicos que nos cogen para que nos acordemos de ellos y con la pija que tenía si me culeaba duro me dejaría las puertas desbisagradas.
Yo estaba vestida con una remera amarilla y una pollera roja bastante corta, utilizando esa vestimenta se me ocurrió al llegar a la puerta de casa dejar caer la llave para agacharme a levantarla y exhibirle de esa manera mi carnosas nalgas a mi inminente montador. El hijo de puta aprovecho la oportunidad para meterme la mano en la concha con tal fuerza que casi me tira de frente al piso.
Yo, ya caliente como una pava me reía descarada demostrándole lo regalada que estaba.
Entramos a casa y Cacho me abrazo desde atrás pegando su duro bulto a mis nalgas. Diciéndome en el oído las ganas que tenia de culearme. Le dije mimosamente que fuéramos a la cama de mama que era más grande, aunque es soltera la cama de mi mama es una cama matrimonial ya que habitualmente algún macho se la viene a garchar y duerme con ella.
Cacho se bajo el cierre de la bragueta y se sacó la pija y me dijo –Llévame gorda putona!! Agitándose la pija, ni lerda ni perezosa lo agarre de la garcha y lo fui llevando para la cama de mama.
Cuando llegamos me empujo boca abajo sobre el colchón y tirado encima mío me empezó a morder la oreja y a decirme que a las gordas como yo el las dejaba rengas a pijazos porque es lo que andábamos buscando. También me decía que él sabía que yo ya tenía el culo roto y que todos decían que yo y mi madre éramos unas chupapijas que nos cogían todos. Un poco de vergüenza me daba escuchar eso pero yo sabía que era verdad.
Se levantó y me agarro de la cabeza y me la puso frente a su gran pija que ya estaba afuera me empujo la cara y me clavo la poronga en la boca. No hizo que se la chupe: me cogió bien cogida por la boca hasta que la tuvo dura como una piedra. A mí me había encantado meterme la cabeza de esa pija en la boca, aunque la cabeza fue hasta donde me pude tragar porque en la boca no me entraba más pija que eso.
Cuando estuvo conforme con la endurada que le había dado a su chota con mi boca me tomo de los pelos y me puso en 4 patas como a una perra, me saco la pollera y me arranco la bombacha, me lamente por la bombacha rota pero no podía hacer nada, ya se lo explicaría a mama.
Así con las nalgas al aire, en 4 patas sentí la verga de Cacho abriéndome bien la concha mientras me agarraba las tetas y me puteaba al oído. Mientras me cagaba a pijazos me pregunto si andaba buscando esto. Le dije que sí, que deseaba mucho su pija desde que se la había visto. Cada vez me bombeaba más fuerte, y me nalgueaba y me besaba la espalda. Realmente Cacho era un chico que cogía muy duro a las chicas. De pronto me saco la pija de la concha, me tiro boca arriba en la cama y me la metió en la boca haciéndome tragar su caliente leche.
Quedamos tirados en la cama y al poco rato me dijo que si se le paraba de nuevo me iba a dar por la cola… textualmente me dijo – Gorda, prepárate que ahora te voy a “empujar la caquita para adentro” No dije nada, pero estaba asustada, aunque tenía la colita ya rota, la verga de ese chico era muy grande y cabezona y seguramente me iba a dejar el agujerito de atrás como la bandera de Japón.
Cacho me empezó a preguntar cosas bastante perversas seguramente con la intención de excitarse a full para tener la pija bien dura para mis asentaderas.
– ¿En esta cama se cogen a tu mami Dolo?
– ¿La has visto con verga en su culo?
– ¿La hacen gritar cuando se la garchan?

También me pidió que le muestre una bombacha de mi mama, busque en el canasto del baño y le mostré una bombacha negra que tenía una mancha que claramente parecía de semen en la parte de atrás. Aunque no lo sabía para calentarlo le dije que mi mama había usado esa bombacha la noche anterior con un tipo que se la había cogido. Eso lo entusiasmo y note que la pija se le ponía como un acero. Me preguntaba si había escuchado cuando se la cogía, le dije que sí, quería saber que decían que había vsito que había oído. Le invente algunas cosas calientes y luego le empecé a chupar la verga.
El muchachito pijudo tenía esa verga como una estaca durísima, venosa, hirviente, majestuosa, parecía que hasta le salía humo. Mi único pensamiento en ese momento era el miedo que le tenía a Cacho cuando me clavara ese cipote inclemente en mi agujero para la caca.
Cacho me abrió las nalgas y paseo su dura pija por la zanja de mi culo luego con los gajos bien abierto me tiro dos o tres escupitajos en el fruncido agujero, me metió un dedo duramente y volvió a escupir sentí la cabeza de ese misil de carne en la puerta del culo y empujo. Empujo duro, sin piedad, para rompérmelo de nuevo. Y el hijo de puta me lo rompió bien roto y no tenia de que quejarme, Yo sabía bien que Cacho no era un niño cariñoso, Cacho era un macho agresivo y dominante, ese chico rezumaba de sus poros ese olor a rompeculo natural, seguramente rompería muchas colas en su vida, porque somos muchas las mujeres que algún momento de nuestras vida necesitamos que nos den hasta sacarnos los pedos, es ese momento en que queremos que nuestro macho sienta que nos marcó como a una vaca de su hacienda.
Me bombeo como una hora por el culo gritándome, nalgueándome y tirándome del pelo.
Hoy después de 30 años confieso con vergüenza que a pijazos por el culo Cacho me hizo llorar y rogarle, Me hizo doler el guacho, me lo dejo realmente abierto y con mucha leche adentro, corrí al baño porque se me caía la caca y me salían pedos extraños. Desde el baño sentía su risa y sus burlas mientras yo cagaba su leche y lloraba por el ardor.
Estuve un largo rato en el baño, hasta que el entro y me hizo chuparle la pija de nuevo.
Se fue un rato antes que venga mama y no me dio tiempo a limpiar mucho.
Mama llego con un tipo, entraron al dormitorio, escuche que mi mama me gritaba -Dolores… Pero nena te rompieron otra bombacha, mira como dejaron mi cama que va a pensar este señor de nosotras.
El tipo en voz baja le dijo. –Dale putona trágate mi verga.
Me fui a dormir

Publicado en: Relatos porno

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