ANUDADO POR PERROS

Mi nombre es Robert , mi edad 43 años, vivo en Sevilla, España, soy guapo,
educado, algo coqueto y hasta algo pijo ,180.alto.80 de peso, y aunque me
encantan las mujeres creo que tengo un toque bísex pues aunque no me atraen
los hombres, una mamada si que me atrae hacerla aunque lo hice en contadas
ocasiones y disfrute muchisimo viendolos correr(si es a un caballo me derrito de morbo).Mi mayor fantasía es volver a ser cojido por un perro grande que sepa follar, si el perro es listo
aprende en minutos.
Esta afición me viene de muy pequeño pues siempre me daba un morbo
especial ver follando un perro o toro o caballo, viendo sus miembros
erguidos y enormes goteando de semen.

Fue sobre los quince años cuando tuve el primer contacto con el
perro de una tía mía, un setter bastante grande de color blanco, el perro
era muy cariñoso conmigo, y un día con mi mente calenturienta pensé que
pasaría si pajeaba al animal, ya que a veces le vía como chupaba la punta de
su pene de un rojo intenso. Tal y como lo pensé hice y enseguida ví que al
perro le encanta y engordaba su polla hasta salirle fuera goteándole el
semen en mucha cantidad y de forma intermitente, pero tenia que parar al no
tener el tiempo y la tranquilidad para que no nos viese nadie.

Un día lo encontré y me encerré con el en un cobertizo de mi tía,
me desnude de cintura para abajo, le pajeé lentamente hasta excitarlo como
loco, me puse a cuatro patas pero el animal no imaginaba lo que yo quería,
siendo imposible la penetración de mi ano, le pajee hasta sacarle toda su
poya que casi le arrastraba, llegando a asustarme al ver las proporciones
que tomo su pene y esa bola que se le forma donde este acaba, goteando leche
a raudales, marche algo asustado, aunque en varias ocasiones repetí esto con
el setter ,el que me adoraba nada mas verme.

Mi segunda experiencia en zoofilia fue cuando tenía unos 16 años,
volví a tener la oportunidad de estar a solas con un perro precioso de talla
grande, era un pastor alemán de un familiar donde en verano iba a bañarme,
tenia unos dos años y no había probado perra, se llevaba muy bien conmigo
pues le daba mucho juego, no se si porque intuía que me gustaba darles
placer.

Cierto día después de almorzar, nos echamos dentro de la casa a
descansar, pero yo no tenia sueño y allí estaba el perro mirándome también
tumbado, volvió a mi mente las escenas vividas con el setter de mi tía, salí
hacia la piscina distante unos treinta metros de la casa y me metí en el
vestidor, desde donde divisaba la casa, estaba muy caliente y el perro
parecía intuir mis intenciones.

Nada mas estar con el comencé a masajear su polla y observe como
se le hinchaba por segundos, haciendo el movimiento de follar, se volvía
loco y se me ponía de pie todo excitado pareciendo que quería penetrarme
directamente sin aprender donde había que meterla, le seguí pajeando con mi
mano sobre la parte trasera de su pene, donde se hace notar la bola que te
engancha, notando que se le hinchaba cada vez mas, no paraba de moverse
delante y detrás hasta que se le salio toda entera, siendo enorme, roja y
morada, parecía iba a estallarle de excitación, toda llena de venas ,así
estuve un rato esperando le bajara la inflamación, pero no ocurría por lo
que sentí miedo de que alguien viniese ,le deje allí encerrado y marche al
interior de la casa. Al rato volví y ya todo era normal, pero el suelo
estaba inundado de semen que limpie como pude cuidadosamente.

Mi tercer encuentro fue días después y con el mismo pastar alemán de
un familiar, en el mismo sitio, es decir a mis 17 años, en el vestidor de la
piscina y alejados de la casa, cuando todos descansaban en un caluroso día
de verano después de almorzar. El perro ya sabia de mis placeres hacia el y
estaba muy cariñoso conmigo, haciéndose hasta pesado, teniéndole que dar
hasta algún empujón y reñir para se fuera de mi lado.

En cuando me levante hacia el vestidor y lo mire parecía saber lo
que pasaría, se vino detrás mío y ya jadeante no se despegaba de mi, cerré
por dentro y mirando por la ventana por si alguien venia me desnude entero
pero no paraba de subirse sobre mi y tuve que ponerme la camiseta, me estaba
arañando toda la espalda, comencé a menearle la poya y enloquecía de lacer,
con medio pene fuera, rojísimo y manándole leche follaba en el aire, me puse
a cuatro patas e igualmente follaba en el aire, dándole a oler mi culo, el
que chupaba pero no intentaba meterla, fue cuando tome leche de su pene y la
metí en mi ano con un dedo, pareciendo tomar entonces mas interés, me
intentaba penetrar pero daba pinchazos dolorosos alrededor de mi año, por lo
que cogí su polla y la puse en mi ano, empujando y llegando a sentir su
polla dentro la que saco rápidamente por la misma excitación que tenia, ya
entonces comenzó a meter y sacar mas acertadamente y esto me daba un placer
infinito y nada de dolor, ya que metía el pene con un grosor de un dedo y
superlubricado, ya tenia pensado que no podía dejar que le engordara dentro,
sino me mataría dado el tamaño que toma la polla(no menos de treinta cm.)y
quedaría trabado.

La estuve sujetando y no había problema parecía no engordarle,
pero en un descuido y disfrutando del máximo placer gozado por mi en mis 17
años, se la solté y sentí la entrada de la bola que engancha, por un momento
le deje y todo era placer, mi poya goteaba de gusto, pero cuando quise
despegarme, no podía, tire y tampoco, así varias veces hasta que lo hice
fuertemente y aterrorizado porque me reventara por dentro o alguien nos
cogiera, haber como se explica esto, sentí un dolor intenso en mi ano que
casi me desmayo, estaba superdilatado y me cabían cuatro dedos en el, lo
tenia reventado hacia fuera y no podía cerrar las piernas, y me goteaban
algunas gotas de sangre, que tuve que limpiar como pude y casi desmallado
,el perro seguía corriéndose con la polla que le arrastraba y sentí pánico
por lo que podía haberme echo aquella bola de carne del tamaño de una pelota
de tenis que tenia donde terminaba su polla dentro mío.

Aquí termino mi historia de zoofilia y olvidada hasta ver un
anuncio en la tele en un chat que lo pedían, ahora tengo 37 años. Me puse en
contacto con algunos que decían haber sido penetrados por pastor alemán,
dobberman y otros perros lo que me hizo intentar probar de nuevo estos
placeres pero con mas seguridad que nada me pasaría. Así estuve varios meses
por no decir dos últimos años intentando buscar alguien cerca de Sevilla que
fuera un mero curioso o cachondo, sino algo real, hasta que quede con una
pareja liberal encantadora que tenían un rottweiler (perro que me da
pánico).

Según me dijeron el perro me cogería rápido al ser iniciado y
encantarle follar culos, habiendo cogido a una amiga suya hace algún tiempo.
Quedamos por enero de este año en su casa, fue mi mejor regalo de reyes
magos, nada mas llegar sentí el pánico con tan enorme perro, pero como me
decían era muy noble y familiar, dejándose tocar. Pasamos al interior y
dejaron el perro fuera, entre los tres hicimos de todo, mamarnos, follarnos
y corrernos en el coño de la chica los dos a la vez con nuestras pollas
dentro, eran geniales los dos.

Cuando terminamos y quedamos relajado, hizo pasar al perro ,me
seguía dando miedo pues no tenían ni un bozal que ponerles, pero el morbo de
ponía otra vez la polla que me dolía de dura, me encantaba que alguien fuese
a ver como el perro se me subía intentando follarme.

Ella pajeo algo al perro pero este le gruño, parecía no querer
eso. Nada mas me puse a cuatro patas, el perro me lamió el culo varias veces
y se acoplo a mi extraordinariamente bien, despacio y aunque dio algunos
puntazos antes de acertar en mi excitado ano ,lo hizo pronto, no sentí
dolor alguno, solo placer, eso si por si acaso mi mano sujetaba so bola de
enganche, tal como introdujo su polla empecé a sentir como crecía su grosor,
pero sin dolerme en absoluto y como me inyectaba leche dentro muy caliente.

Cuando sentí que la bola estaba ya totalmente engordada pero fuera
mía la solté quedando a cuatro patas como veinte minutos, aunque el perro
deseaba mas tiempo a mi me dolían las manos de estar a cuatro patas , las
rodillas, tenia un calor insoportable del animal fundido a mi espalda
empapada en sudor de ambos, mi cuello y espalda lleva de baba de su boca y
chupetones de agradecimientos que me daba y como no su semen me chorreaba
desde mi ano hasta el suelo.

Este placer para mi es lo máximo que he sentido aunque como ya dije el sexo con
la mujer o en trío me encanta también. Busque algunos encuentros con
esta pareja pero no marcharon fuera y no hemos coincidido de nuevo.

Espero nuevos contactos con gente sana que tengan perro o
caballo cerca de Sevilla , soy guapo, educado y discretisimo. Saludos.

Publicado en: Relatos porno

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