Amante con complicidad

Soy una mujer de 43 años, Estoy separada y con hijos y quería dejaros un relato de mi amante con complicidad.

Llevaba trabajando unos 20 años, cuando con toda esta mierda de la crisis me dejo en el paro, teniendo en cuenta que su padre no me pasa nada, imaginaros mi desesperación.

Estaba cansada de echar curriculums, pero no salia nada, un día estando en una entrevista sonó mi móvil, no lo cogí al momento, pero nada mas salir llame, era para un puesto de trabajo, ademas fija, después del periodo de prueba, no me lo podía creer,con mi experiencia laboral, nunca había tenido problemas, nunca había cobrado el paro.

Querían alguien como yo, fue una casualidad que cuajara, ahora mismo hay mucha gente en esta situación, bueno, hice la entrevista, visite el puesto para comenzar al dia siguiente, conociendo mis tareas.

Pase el periodo de prueba haciéndome indefinida, lo celebre llevando a mis niños a cenar, cosa que habitualmente no solemos hacer, mi sueldo no llega, no roza los 1000e pero seguimos adelante, pasaron los meses y poco apoco fuy conociendo a toda la plantilla, yo tengo siempre un turno, pero ellos rotan, por lo que con el tiempo conoci a todos,
son todos como una gran familia, unos mas que otros, pero por lo general, todos se portan bien conmigo, había, bueno, hay uno de ellos que especialmente.

Con el tiempo comencé a sentirme atraída por el, pero esta casado, yo no quería romper un matrimonio, como otra había hecho con el mio.

He de decir que soy muy resultona y que a pesar de los hijos me conservo muy bien, no me considero guapa, pero no me quejo.

Fue pasando el tiempo, cada vez nos llevábamos mejor, había mucha complicidad, yo quería distanciarme por su matrimonio, pero con el tiempo empece a darme cuenta que estaba atrapado en una falsa felicidad que ademas últimamente ya no disimulaba.

Llego la cena de empresa, para ese momento nuestra amistad ya era evidente, ambos sabíamos lo que sentíamos uno por el otro, habíamos intentado quedar alguna vez, pero siempre salia mal, algo surgía que lo retrasaba, pero esa noche fue diferente, por fin lo logramos.

Cenamos con todos, para no levantar sospechas, el se fue para su casa, me espero tomando un cafe, yo con todos los demás de copas, cuando me pareció oportuno dije que me retiraba para casa, lo llame para que me recogiera, le espere en un sitio, no muy a la vista para no levantar sospechas, llego con su flamante coche, me subí, no sabiamos a donde dirigirnos, así que nos fuimos a un hotel cercano pero apartado.

Nada mas llegar estábamos ambos algo nerviosos, lo habíamos esperado tanto, que teníamos miedo a no dar la talla,
me senté en la cama a su lado, comenzamos a besarnos, un hormigueo inundo mi cuerpo de deseo, sentia sus manos desabrochando mis botones, luego soltó mi sujetador para acariciar mis pechos, se inclino para lamerlos, que hábil es con su lengua, me tumbo en la cama hacia atrás diciéndome que tenia que ser especial.

Comenzó a besar mis pechos, mi  abdomen, con mucha suavidad retiro mis tejanos ajustados para seguir bajando, llego a mi coño, pero lo beso superficialmente para continuar bajando, cuando llego a mis pies, me quito el tanga que habia ido bajando segun me besaba, entonces al volver a subir se coloco entre mis piernas para lamer mi coño que estaba super humedo por aquel entonces, comenzó a lamer mi coño, yo estaba muy excitada, llevaba bastante tiempo sin sexo, ademas era maravilloso, lo hacia genial, lo pare para no correrme y comenze a desvestirlo a el de la misma manera.

Comencé desabrochando su camisa morada para besar su torso desnudo, mientras echaba mano a su dura polla para liberarla, ya que su empalme era mas que evidente, comencé a lamer su polla, el se estremeció de placer, también hacia tiempo que no tenia sexo, jugaba con ella en mi boca, al tiempo que le masturba, se lo estaba pasando tan bien como yo, o aun mejor.

Entonces me levanto, apoyándome en una cómoda que quedaba muy a la altura para penetrarme, la sentí entrar, ocupando todo mi coño, entraba sola, los dos soltamos un gemido de placer, estábamos tan entusiasmados,tan excitados que nos corrimos muy rápido, fue genial, los dos gimiendo de placer casi al tiempo, me adelante yo unos segundos, nos relajamos un rato en la cama, yo apoyaba mi cabeza en su pecho mientras el me rodeaba con sus brazos.

Nos dimos un baño, como podréis imaginar nos dábamos besos, mimos, el enjabonaba mi espalda, me pasaba la esponja, se puso de rodillas para volver a lamer mi coño, luego me arrodille yo para volver a chupar su polla, preparada otra vez para el lio.

Me coloco de espaldas a el, pegando su cuerpo al mio, de pie ambos, acariciaba mis pechos mientras yo alargaba mi mano para tocar su dura polla, me mando inclinarme un poco hacia delante, para metermela otra vez, pero desde atrás, debido a la diferencia de altura, no era tan fácil como parece, pero como el me sujetaba, ademas de haber una barra de seguridad, apoye una de mis piernas en el borde de la bañera, mientras hacia fuerza con mi otra mano sobre la barra para elevarme.

Entonces me la metió de nuevo, estaba tan dura o mas que antes, yo me movía de arriba a abajo, mientras el empujaba cogiéndome por las caderas, luego alargo su mano para estimular mi clítoris al mismo tiempo, no dejábamos de gemir, yo le pedía que no dejara de follarme, el me decía entre gemidos, así, así te gusta? yo le decía que si.

Paramos para no corrernos, entre besos y achuchones salimos de la bañera, nos fuimos al sofá, allí me senté sobre su dura polla de nuevo, comenzando a cabalgar como nunca antes lo había hecho, el lamia mis pechos sin parar, queríamos mas y mas.

Me cogió por las caderas para recostarme sobre el sofá, apoye mi parte baja de la espalda, apoyando mis manos en el suelo y abrí mis piernas para que me penetrara, así la penetración y el roce con mi clítoris, de su cuerpo al empujar era tal que no tarde mucho en correrme gritándole, me corro, me corro, el decía, córrete, luego yo entonces me corrí sin poder remediarlo.

El nada mas notarlo elevo un poco mis piernas, mis caderas las agarraba con fuerza, mientras no dejaba de empujar como una bestia, después de unos minutos se corrió sobre mis pechos, sentí toda su leche sobre mi cuerpo, fue increíble.

Se nos habia hecho tarde, pero nos duchamos para retirarnos hacia casa, yo sola hacia la mía, el hacia la suya, desde ese dia hemos seguido siendo amantes, no se lo que durara solo disfruto de cada uno de nuestros encuentros, con mi amante con complicidad.

Sobre nosotros

Iniciándome en el mundo del blogging desde mi blog erotismo24h.com compartiendo relatos eróticos, que espero os sorprendan y os gusten.

Publicado en: Relatos de pareja

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