Soy Ambar y sigo esperando a mi violador

Mi nombre no es importante. Tampoco mi profesión, ni mis ocupaciones, ni mis sentimientos en general. Lo que importa es que, para mí el sexo jamás fue igual después de aquella experiencia.

Nunca vibré tanto, ni me conmocioné buscando envano a ese hombre, esperando absurdamente alguna señal del destino, o por lo menos a un tipo que me lleve al mismo infinito que conocí cuando pequeña.

Hoy tengo 30, estoy soltera y sin hijos. Sigo viviendo en Lanús, en la casa de mis padres, y solo alcanzo pequeños espasmos de felicidad cuando me masturbo viendo cochinadas en internet. Me encanta pajearme en las noches lluviosas. Aquel día de octubre también llovió, a pesar del implacable sol que nos acompañó toda la jornada.

Yo estudiaba en capital. Por lo que normalmente viajaba en tren. Me fascinan los trenes, el desparpajo con el que la gente anda en ellos.

Las mujeres les dan de mamar a sus niños o les cambian los pañales. Las parejitas se matan chapando. Las más rapiditas se hacen un lugarcito para ganarse unos mangos peteando al obrero o albañil que las requiera. Los desubicados te tocan el orto o las tetas, y las histéricas parecen estar afónicas. Los sabiondos pelan apuntes, los hambrientos desayunan y almuerzan a la vez, los apurados te pisan, los viejos no avanzan, los vendedores ambulantes gritan demasiado y los que no quieren pensar se duermen sin importarles ronquidos o respiraciones insolentes. Me gusta la impunidad de los trenes!

Ese viernes de primavera no volví enseguida a la estación. Unas amigas quisieron que las acompañe a elegir un regalo para el novio de una de ellas. Después de ver vidrieras, pavear en la calle y comer un panchito con bastante mostaza, miré el reloj, y un cosquilleo pareció instalarse en mis cordones nerviosos. Sentía calor en el cuero cabelludo, un fuego en la espalda, y unas ganas de volver a casa inauditas. Pensé que era mi conciencia, o la preocupación de mis padres por demorarme. Ya eran las 9 de la noche.

Me despedí de las chicas, me compré unas lapiceras que me faltaban y corrí a la estación para tomar el tren. Chispeaba bastante, el viento movía los carteles de la ciudad, y la gente me llevaba por delante, como si fuese invisible. Por suerte no esperé más de 5 minutos.

Abordé el tren, elegí un asiento cerca de la ventanilla, dejé mi mochila en el piso y saqué mi mp3. Pero me enojé mal al darme cuenta que no tenía nada de batería. Lo guardé y me comí un alfajor mientras miraba por la sucia ventana que la noche se cerraba cada vez más. No sé cuánto tiempo pasé así. Solo que, de repente noto que alguien detrás de mí respira como nervioso, que dice algo que no alcanzo a dilucidar y que, acto seguido me acaricia el pelo.

Intento no reaccionar, especialmente por mis propios temores. Luego me dice: ¡qué lindas tetitas morocha, te las quiero chupar!

No sé. Todo fue tan rápido. El tren fue aminorando la marcha hasta detenerse en una de las estaciones más peligrosas del recorrido. El extraño, al que entonces pude distinguir como a un tipo alto, gordo y pelado, levantó mi mochila, me agarró de un brazo y me obligó a bajarme del tren.

Cuando intenté gritar me tapó la boca. Caminamos por un suelo de piedras, bastante irregular, cuando la vocina del tren anunciaba su partida. El cielo estaba encapotado, negro y escandaloso entre el viento y algunos truenos. El tipo me conducía amarrada a él, y eso me asustaba con la misma intensidad con la que me atraía. Aquella estación era tan sombría que, ni siquiera tenía la boletería abierta.

El tren ya no se oía, ni tampoco los pasos de la gente cuando me tiró en un banco, me desprendió la blusa, me subió el corpiño y me manoseó las tetas con unas manos tan ásperas como gentiles. Estiró mis pezones y se atrevió a chuparlos.

¡ponete como perrita nena, y dale que no hay mucho tiempo!, dijo medio ronco y violento.

Lo hice. El tipo me subió la pollerita del colegio, me mordió la cola, me pegó y metió sin ninguna delicadeza un dedo en mi vagina. Me lo hizo lamer y luego juntó su cara a la mía para mostrarme cómo él también lo chupaba. Me pidió que saque la lengua y me la tocó con otro dedo que retiró de mi concha. A esa altura yo estaba re caliente.

¡ya cogiste vos pendeja?!, me preguntó estirándome la bombacha hacia abajo. Me abrió las piernas, escupió mi culo y mi conchita de pocos vellos. Frotó su bulto inflamado contra mis nalguitas todavía oculto en su vaquero, y luego de un minúsculo segundo oí cómo se desprendía el cinturón y se bajaba la bragueta.

Era demasiado tarde para gritar.

De repente el pene de ese degenerado entra bruscamente en mi sexo, y sus manos me sugetan de los hombros para pegarme más a él. Mis tetas se mecen con el compás de los primeros y más suaves bombazos, y pronto el banco se mueve hacia los costados con mis gemidos imposibles de callar.

¡así nena, gritá que acá nadie te escucha atorrantita, sos una rica nena con olor a colegio, sentila toda chiquita!, decía sereno el tipo que, ahora me garchaba con más prisa, me deslizaba un dedo por entre los cachetes del culo y me lo ponía en la boca. Por ahí me manoteaba las tetas y me decía:

¡cómo se debe calentar tu novio con estas tetas putita!

Le mordí un dedo cuando me lo ordenó, le dije que quería su leche y le juré que no tenía novio, porque me gustaba más estar con uno y con otro a la vez. Me volvía loca la manera de garchar de ese desconocido maniático!

Cuando le grité: ¡cogeme bien hijo de puta, no pares, dame mucha verga!, no hubo mucho más por hacer que lo que su sabiduría le indicó. Sentí que su cuerpo se apartó del mío, me subió la bombacha, me arregló la pollera y me sentó de sopetón en el banco mugriento. Regresó a chuparme las tetas, sin dejarme que le toque la pija, y cuando pensé que se iría como una sombra espectral en la oscuridad, me acostó en las maderas en clenque del banco mojado por las gotas de lluvia que arremolinaba el viento, puso su verga entre mis tetas y el corpiño, se la apretó y masajeó un poco, y se sacudió como si un ataque inesperado hubiese sucumbido en su mente.

Derramó de repente un generoso río de semen en el hueco de mis tetas, mientras yo germinaba más calentura en mi interior. Jadeó, fregó sus huevos en la tela del corpiño, me dijo que me cuidara de los trenes semi vacíos, a la vez que se limpiaba la puntita en mi pollera, y me dio un beso paternal en la frente.

Mi cuerpo tiritaba de lujuria y emoción cuando me prendió paciente los botones de la camisita. Después me ayudó a colocarme la mochila en los hombros, me puso de pie notando mi estado de estupidez y me dijo:

¡ahora te vas a ir tranquilita, y de esto ni una palabra a nadie… ahí está tu tren mocosa, nos vemos, y bañate cuando llegues a tu casa!

En efecto, el tren abría las puertas para que varios pasajeros desciendan apurados, y para que yo suba, más alzada que una perra callejera. Solo habían pasado 15 minutos desde que bajamos del tren anterior.

No lo podía creer! Aquel perverso ya no me acechaba, y no me gustaba saberlo. En el viaje no pude hacer otra cosa que masturbarme como una loca. Ni me importaba si alguien me veía. Aproveché a saborear la leche del misterioso ser que me violó en la estación mientras escabullía uno a uno mis dedos bajo mi bombacha. Incluso, en un momento me la dejé en las rodillas para tocarme más cómoda. Tuve unos orgasmos deliciosos con el sabor de ese semen maduro en los labios y los gemiditos en la garganta, los que ni pensé en reprimir.

Cuando bajé una chica me preguntó si me sentía bien. Fue genial cómo le cambió la cara cuando le dije: ¡sí mami, me estaba pajeando mal, solo eso!

Todavía sigo buscando que alguien me viole como ese cretino sudoroso, poco caballero, depravado y estupendo mamador de pezones. Me hubiese encantado que me chupe la conchita y que me haga el orto! fin

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En la playa con maduras

Sucedió en una playa gaditana en el mes de Agosto a eso del comienzo de la tarde.

Lo cierto es que yo ya estaba un poco harto de familia, de la solanera que hacía que mi delicada piel quedara color crustáceo, y de ver tanta tía en pelota enseñando chocho por todos lados, y meneando las “teresas” a cada movimiento, y como no de chorbos en pelota.

Ante tanta exposición, opté por subirme hasta el pinar y buscarme un recóndito lugar entre unos zarzales para echar una siesta y soñar con todos aquellos cuerpos que a mis ojos no hacían sino que pedirme guerra.

Recogí pues la manta y me dirigí aun pequeño sotobosque de pinos y zarzales que me cubrían de miradas indiscretas, pues mi idea era echar una siestecita sin que nadie me diera la vara.

En ello estaba, soñando en ese típico duermevela en que uno coge su picha y sueña que se lleva a una de aquellas chiquillas de la playa a lo largo del malecón, donde en un rincón a salvo de voyeurs y chismosos, le va subiendo muy despacito la falda a la vez que se la va apretando contra uno, y deja deslizar su mano por aquellos pomposos glúteos, hasta encontrar la costura de la mini braga, y se deja perder por aquellas humedades que piden guerra, primero un dedo, luego dos, más tarde el pezón que no se como acaba en mi boca succionado hasta derramar unas pequeñas gotitas y cuando uno ya se disponía a sacar su herramienta para el pertinente uso….

¡ Zas ¡ El chirriante sonido de una meada femenina, me saca de mi cálido sueño, y me encuentro con mi pollón en la mano a punto de querer escupir su artificio, abro los ojos y casi frente a mí entre los arbustos entreveo una mujer de amplios volúmenes agachada y con una mano se aparta del traje de baño para dar rienda a su vejiga, ella no me había visto e ignoraba que alguien la contemplaba.

La tengo al trasluz del horizonte donde no sólo veo sus poderosas ancas y grupa, y unos inmensos pelos chorreantes de orín que restriega con su otra mano para llevársela hasta su nariz donde aspira profundamente su propio olor; sus labios dejan entrever una inmensa raja de cuarentona que todo se lo come; allí a salvo de imprevistas miradas, al menos eso cree ella, comienza el auto magreo de su peludo chocho, mientras con la otra mano restriega sus tetazas de madre entrada en años.

Se comienza a pasar por la inmensa raja todo lo que encuentra y sigue atenta a no sé que cuestión que pasa más abajo, fuera de mi campo de visión, me acerco pues lentamente, despacito sin meter ruido y cada vez veo su inmensa higa roja palpitando de placer, lo que ella ve son dos jóvenes de tostada piel retozando en un perfecto 69 chupando ambos dos, los respectivos nabos, mientras una jovencita de respingonas tetas les chupa alternativamente sus tiernos agujeritos , lo cierto es que la estampa en aquella recóndita cala era una escena de los más excitante, de ahí que mi querida voyeur, se pusiera como se estaba poniendo loca porque alguien se ocupara de ella.

Lo cierto es que ni me gusta la violencia , ni violar a nadie, pero aquella jamona allí medio tirada en el bosquecillo y restregando aquella pepitoria, hicieron que mi príapo se pusiera de un tamaño que más bien se salía de su terso envoltorio, y me pedía que guerra, me acerqué aun más a la jamona y cuando quiso darse la vuelta yo ya estaba encima de su espalda y metiéndole mi traje de baño en la boca para que no chillara, a la vez que la sujetaba entre mis piernas que poco a poco se iban enredando entre las suyas, y me daban una buena situación para ensartarle todo el pollón, busqué su enorme raja que encontré entre las costuras del traje de baño, ya inundada de caldos; ella se retorcía no sé si para escapar de aquella invasión o para que se la metiera ya de una vez, todo ello me llevaba a no pensar en nada y de un empollonazo, rasgando mi ya sufrida piel con las costuras del traje de baño, le ensarté mi buena herramienta,

Esta una vez se sintió empitonada, hizo tales ejercicios y brincos, que si había algo que había quedado fuera de mi polla, con éstos malabares fui absorbido hasta las mismas pelotas, seguía retorciéndose y dándome placer a mansalva pues sentía como mi polla era retorcida y exprimida en aquella húmeda cueva, sentía como aquellos largos pelos se entrelazaban con los míos a modo de tentáculos, aquellas contracciones pronto dieron como fruto un buen chorro de semen y una flojedad en mi tenaza, la jamona pareció quedarse también satisfecha de aquella inundación de semen, que empezaba a aflorar en medio de un chop, chop…

Cuando me dí cuenta la jamona se había, no se cómo levantado de un soplo, arrojándome de su lomo y teniéndola yo a ella encima, y escupiéndome el diminuto traje de baño que pronto ocupó un nuevo lugar, en mi boca; -… ahora cabrón me toca el turno de poner las cosas en su sitio, polvo por polvo, te gustó endiñármela a traición eh, jodido niñato… ahora sabrás lo que es bueno, veo que no estás aún empalmado, pero eso lo arreglo yo en un instante…se echó sobre mi vientre dejando caer todo su peso sobre él, me echó las tetazas encima y sentí que me faltaba el aire, echó una mano atrás y retorció mis pelotas, pronto mi pirula se disparó de tal forma, que en pocos segundos alcanzó una buena dimensión, se restregó sobre ella su buen pirulillo clitoridiano, y dejaba salir sus ayes de placer, levantando sus inmensas mamas para que recobrara el aire, pues sentía que empezaba a ponerme morado, en una de esas inmersiones sentí que de nuevo cogía con una mano mi polla se la restregaba por toda su amplio fondo y se la encalomaba ahora en una zona más estrecha que identifiqué como su culo.

Levantó sus tetazas de mi cara, me apretaba el plexo solar para subirse y luego dejarse caer sobre mi dolorida polla; ah… mira que me han dado por el culo, pero hasta ahora esto ha sido lo mejor, ha sido toda una suerte niñato que te hayas decidido a violarme, pues he encontrado la horma que necesitaba, así mi niño levántate un poquito y clava a tu mamaíta ese zurriagazo tuyo tan hermoso- y así fue como me corrí de nuevo, viendo al revés , cabeza abajo al trío, como uno de los muchachos se follaba a la niña de los erizados pezones, y el segundo hombre le daba por el culo al primero y acompasaban sus vaivenes…

Mi querida amazona ahora me sacaba el traje de baño de la boca y me daba a chupar sus grandes pezones y echaba la mano a su entrepierna y a mi príapo y con todo aquél mejunje me restregaba la cara y sus tetas; la placidez tras las dos corridas me dejó medio adormilado y más cuando mi amante amazona se dedicó a limpiar mi polla con una experta lengua, en ello estaba dejándome acunar en esa placidez y volviendo al limbo de los sueños, cuando sentí que se daba vuelta sobre mi vientre ésta vez dándome la espalda y volvía a chupar el pubis y mi polla… en esto que sentí un dolor en un muslo, no podía levantarme, tan solo lanzar débiles puñetazos a su espalda, sentía como rasgaba la fina piel del muslo con algo punzante, a la vez que estiraba con su boca mi flácido pene.

Cuando se levantó, vi algo sobre mi dolorido muslo, no podía creer lo que había pasado en tan solo unos minutos dos violaciones entre dos contrincantes, y unos números en mi muslo.

…Ese es mi número de teléfono, si quieres ya sabes donde encontrarme y seré tuya, y gracias por todo…,- se restregó su mano de nuevo por el chochazo me lo pasó por la cara, y este es mi grato recuerdo …-recompuso su traje de baño y se fue tan campante , dejándome con un par de narices y más chupado que la pipa de un indio.

GERVASIO DE SILOS

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Mi madre folla con nuestro jardinero negro

Vivimos en una urbanización de chalets de clase media a las afueras de la capital. Casi todos los vecinos nos conocíamos, y los chismes y rumores corrían como un reguero de pólvora. Lo último que se oía era que unos de los jardineros, un chaval negro de veintitantos años, se estaba follando a alguna de las vecinas de la urbanización.

Claro, nadie pensaba que su mujer, madre o hermana era esa vecina. Mis colegas y yo apostábamos quien sería la guarra que se lo estaba follando.

– Alguna que su marido no la da tralla. Y nos reíamos

– Tenemos que descubrir que en es, y a lo mejor nos la calzamos nosotros también.

– Eso, eso la vamos a poner fina. Ja, ja, ja.

Pero nada, el muy cabron no se dejaba pillar. Ya había pasado unas semanas y nos habíamos olvidado del tema. Un día. estando en el instituto, me puse malo, empezé a vomitar y me dieron permiso para volver a casa.

Cuando estaba llegando, ¡puta casualidad!, vi al jardinero enfrente de la puerta trasera de mi casa. Por detrás de unos arbustos que había al otro lado de la calle, observe como la puerta se abría, el entraba y esta se cerraba rápidamente. La puerta no se puede ver desde las otras casas porque los altos muros y la vegetación de los jardines lo impiden.

Entonces en ese preciso instante recordé el rumor que corría hacia unas semanas, pero no, mi madre no, pensé, seguramente mi madre le ha llamado para que limpie el jardín o algo por el estilo. Espere un par de minutos, entré sigilosamente, no había nadie en el jardín. El corazón me empezó a palpitar, me temía lo peor, entré por la puerta de la cocina y no había nadie. Pero empezó a escuchar voces en el piso de arriba, mi madre y una voz de extranjero.

Me quede al pie de la escalera, me arme de valor y empecé a subir. Las voces cada vez más claras, venían de la habitación de mis padres. Me deruve al final de la escalera y entonces oí chirriar el somier de la cama, fui hacia la puerta y me asome. Joder, estaban los dos en la cama, mi madre tumbada boca arriba y el negro de rodillas, con un miembro enorme apuntando hacia ella. Lo estaba acariciando con deleite. Se subió encima de ella, mi madre lo guio su miembro hasta la entrada de su coño. De un golpe se la ensartó, mi madre dio un grito y el empezó a bombear. Mi madre subió las piernas y le abrazo con ellas. Sus manos agarraban las sabanas y a cada golpe del negro mi madre daba un gemido. El resoplaba como un búfalo, mi madre se retorcía de placer, gritaba –dame mas, cabron – y otras lindezas, se agarraba su pelo, se agarraba a el para que la diera más duro y todo esto acompañados con gemidos cada vez más fuertes.

El paro de repente, mi madre le miro –No te pares, cabron-, entonces el la cogio y la volteo. Mi madre se dejaba hacer, el cogió su rabo, se lo puso a la entrada del ano y suavemente la penetro, no dio muestras que la doliera, no era la primera vez que enculaban.

Mi madre con la cara apoyada en la almohada, daba gemidos quedamente. Sus tetas se movían al compas, el se las agarro y empezó a apretarlas, –No seas bruto-, dijo mi madre, y las soltó.

Después de un buen rato de embestidas, mi madre llego al orgasmo, pero el todavía aguantaba. Otro orgasmo de mi madre, el dio un ronquido y se corrió. Saco su miembro, el preservativo que tenia puesto estaba a rebosar de semen, el se levanto de la cama, se lo quito y haciéndole un nudo y se lo dio a mi madre.

– Toma, de recuerdo

– Trae anda, ya lo tirare yo. Vístete y sal deprisa, mi hijo vendrá en un rato a comer.

– Ya voy, ya voy. Hace un rato no mirabas el reloj.

Yo salí deprisa de la casa y me dirigí hacia un parque cercano al instituto. Cuando salieron todos los alumnos, yo me uní a ellos y me dirigí a casa.

Cuando llegue, encontré a mi madre en la cocina, cantando. Descubrí, que cuando mi madre canta es que la han estado regando el huerto.

Unos meses después, al jardinero le despidieron por un “problemilla” que tuvo con el marido de una de las vecinas, parece ser que los pillaron en plena faena. Mi madre entonces se entero que no era el único huerto que cuidaba. Durante un tiempo estuvo sin cantar, pero ahora lleva unos días que lo hace a diario, justamente coincidiendo con la contratación de un nuevo jardinero negro.

Mas adelante contare como descubri que mi madre también le iba la marcha con los blancos y como me aproveche de ello y la hice cantar yo tambien.

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En el metro de barcelona en hora punta

Me disponía a coger el metro para ir a Sants. Estaba llenísimo, jamás lo había visto tan hasta los topes.

Entré como pude y me puse en un rincón del vagón ya que mi parada estaba bastante lejos.

La gente iba saliendo, pero entraban todavía mas. Era increíble ver como podía aglomerarse tanta gente en hora punta.

Me sentía de lo mas incomodo, a mi espalda, la pared del vagón y delante, codazos y gente yendo y viniendo. No todo podía ser malo… Cuando me fije bien… Menudo bombonazo tenía delante. Una chica alta, delgada, llevaba una camiseta de tirantes rosa, y una minifalda negra. Joder, que cuerpito le hacía.

En ese momento me alegré de estar en esa situación. Salió mi vena mas morbosa y como no, me pegué bien a ella. Con las manos en alto los dos, cogiendo la barra del metro, pegué bien mi paquete a ese culazo. Ella no se percataba de nada. Total, con tanta gente cualquiera aprovecharía por tocarla fijo.

Bajé una mano y con el disimulo tocaba su pierna. Noté que se dio cuenta e hizo un gesto como apartándose, lo poco que podía. Yo me acercaba y seguía tocando con la yema de los dedos. No sé si por que estaba nerviosa, por no liarla o por vergüenza, pero no sabía que hacer la pobre.

Miraba a los lados e intentaba moverse, pero con tanta gente era imposible.

Empecé a subir mi mano por su pierna, metiendola poco a poco bajo esa corta falda. Notaba el principio de su culito y se podía intuir que llevaba un fino tanga.

Subí con mas descaro al ver que no se resistía. Metí la mano bajo la falda, agarrando una de sus nalgas. Madre mía que culazo. PERFECTO. Lo sujeté fuerte y ahí si intento apartarse todo lo que pudo, pero yo me resistía sin soltarle el culo. Me estaba poniendo durisimo.

Cogí una de sus manos con la mano que tenía libre, y la puse sobre mi paquete. Al principio la apartaba, pero miraba de reojo, y al verme la cara y ver como estaba de duro no dudo en cogérmela bien fuerte. Cogía su mano fuerte sobre mi polla, y le hacia sobarmela bien.

Puse mi mano entre sus piernas, y sobre el tanga empecé a hacer lo mismo. Frotaba y frotaba. Podía notar su caliente y mojado coñito sobre la tela del tanga. La zorrita empezó a desabrocharme el pantalón, así, de espaldas a mi. Un botón, dos… Metió la mano por dentro del bóxer y sujetó mi polla directamente.

Me sorprendía verla tan deseosa por cogerme la polla. Lo estaba gozando tanto como yo. Yo no dudé ni un segundo. Pensé: Si ella puede, por que yo no?

Aparté su tanga a un lado, y fui directo a su coñito. Increíble, súper suave y mojado. No dudé en acariciarlo y poco después en meter un par de dedos dentro de ella. Tenia mi mano entre sus nalgas, masturbando con los dedos ese apetecible coñito. Los movía con todas mis ganas. Joder, chorreaba muchísimo. Notaba mi mano empapada.

La situación la estaba poniendo cachondisima. Ella pajeaba mi polla como podía. Sin espacio, con su mano izquierda. No lo dudé, aparté su mano de mi polla y me puse tras ella. Puse mi polla entre sus nalgas y empecé a frotarme como pude, sin dar mucho el cante.

Me acerqué bien a ella. Puse mi mano en su vientre y la subí por dentro de su camiseta. La metí bajo el sujetador y cogí bien fuerte una de sus tetas. Bajé la otra mano, sujeté mi polla y la dirigí a la entrada de su coñito, no sin antes frotarla bien por su ano, y las ingles.. La metí despacito, sin soltar su teta con mi mano. Me la empecé a follar despacio, muy despacio. Estaba contra la pared del vagón, y con ella delante ofreciéndome todo su cuerpo.

Ponía las manos hacia atrás y masajeaba mis huevos con dificultad. Me quedaba quieto y ella se movía, follándose… Saqué la polla… clave dos dedos y empecé a masturbarla con todas mis ganas.

Puso una de sus manos en su boca, mordiéndose el dedo para no gemir ahí mismo. No duró ni un par de minutos cuando empecé a notar como su coño se contraía y empezaba a empapar mi mano… Notaba todos sus fluidos por mi mano, muñeca… Estaba temblando.

La sujeté con fuerza por que la notaba temblorosa, como si se fuera a caer ahí mismo. Sujeté mi polla con la derecha y empecé a pajearme, tocando ese culazo. Bien fuerte. La acerqué a mi todo lo que pude y empecé a descargar toda mi leche sobre su culo y coñito, dirigiéndolo lo mejor que podía. Goteaba por toda su raja, veía como caía por sus muslos… Me encantaba.

Una vez terminé de correrme, subí su tanga, subí mi bóxer y me puse bien el pantalón.

La giré, le comí la boca como si me fuera la vida en ello y le dije: Espero que nos volvamos a ver. Y me fui como pude entre la multitud, ya que mi parada estaba al venir.

La dejé ahí, temblorosa, con toda mi corrida bajo su tangua y espera que deseosa por volverme a ver. Ahora sí… me encanta coger el metro en hora punta.

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Drogada y follada en el instituto

Quiero dedicar este relato a mi amiga Isabel, ya que sin su colaboración no habría sido posible.

A mis 43 años, llevaba ya casi 20 ejerciendo como profesora de biología. Trabajo en un colegio privado y desde que se hizo cargo Marcos, un joven empresario de veintipocos años, había aumentado considerablemente el prestigio del centro educativo.

Yo había pasado de ser una simple profesora a tener una tarea adicional como jefa de estudios. Por ello, Marcos me requería a veces, para que también le ayudase en tareas de dirección y marketing para recabar nuevos alumnos. Así, mi labor se complementaba para visitar a padres de alumnos del centro, o potenciales para cursos sucesivos. A veces, íbamos juntos, ya que yo era profesional de la docencia,

Dentro de mis clases como profesora, tenía dos alumnos con los cuales, por su falta de disciplina hacia mi y parte de sus compañeros, no tenía un buen trato con ellos, pero que, a sabiendas, de los deseos de Marcos, había accedido a subir ligeramente sus notas, para que llevasen el curso sin problemas. Kevin y Roberto que físicamente. eran totalmente distintos, El primero tenía una tez dura, moreno, mientras que Roberto era todo lo contrario, de pelo entre rubio y castaño y piel nórdica. Me constaba, que otros profesores, habían hecho lo mismo que yo. No estaban las cosas como para enfadar al dueño del colegio. Todos sospechábamos que los negocios de las familias no eran lícitos, pero nuestro director siempre respondía que no era problema nuestro mientras pagasen por ser educados allí.

Estábamos a día 1 de mayo y aunque era fiesta, Marcos me pidió que hiciera una visita. Habría tres días sin clase y dentro de mi trabajo, formaba parte el convencer, tanto a los que estaban estudiando el curso en el colegio como a los que pretendíamos captar, para que lo hicieran en el próximo año. Por ello, Marcos me dio una gratificación por trabajar ese día, sin que esa cantidad se reflejase en ningún sitio, tan sólo en un papel que le firmé como que recibía el dinero, pero sin poner concepto alguno.

El día anterior se habían marchado mi marido y mi hijo a la playa. Yo, que tampoco me apetecía demasiado, me había quedado contenta en casa, que en principio, sólo me llevaría unas horas y me dejaría tiempo para mi, estar sola en casa y gastarme esa gratificación en ir de compras.

Había quedado a las doce del mediodía con Alicia. Según me comentó Marcos, era una madre con un hijo de catorce años y debería convencerla para que el año que viene fuera alumno nuestro. A la hora prevista me presenté en su lujosa casa en las afueras de la ciudad. Iba bien vestida, como correspondía a la situación de entrevistarme con el tutor de uno de los alumnos, y que intentábamos evitar su marcha.

Me recibió una mujer más o menos de mi edad. La vi tensa, pero a la vez educada, y se esforzaba por ser amable. Me ofreció tomar café o té, y elegí lo segundo. Al momento vino con las bebidas y unas pastas para acompañarlas.

Comencé a explicarle las virtudes de nuestro colegio mientras intentaba sonsacarle sobre el chico, aunque las ideas que me daba sobre él eran vagas y poco concisas. Algo que no parecía lógico en una madre interesada en la mejor educación para su hijo.

Pasarían pocos minutos hasta que sentí un hormigueo en las manos que me costaba sostener los papeles que le iba mostrando. Poco después ya no podía mantener la cabeza erguida y caí recostada sobre el sofá. Miré a Alicia pidiendo ayuda, esperando que llamase a alguien, pero no se inmutó, y cuando ya comprobó que sólo movía los ojos y respiraba, se dignó a hablarme.

Lo siento mucho Isabel. Me han obligado a hacer esto. No he tenido elección. En unas horas estarás bien físicamente. Yo ya pasé por esto hace unos años. Te he dado una droga que te inmoviliza, pero no tendrá efectos secundrios. Sentirás, oirás y verás todo lo que va a pasarte, pero sólo por unas horas. Luego te recuperarás y saldrás de aquí por tu propio pie. En cualquier caso estaré contigo para cuando te despiertes. Lo siento…..

Se marchó a un ala de la casa y vino acompañada de Marcos, el director y dueño del colegio y de los dos alumnos, Kevin y Roberto.

Me marcho. Marcos, eres un hijo de puta. La peor persona que he conocido en mi vida. Llamadme cuando tenga que volver.

Qué te pasa, Alicia? Estás celosa? Ya tuviste tu momento de gloria, pero ahora le toca a ella. Pásalo bien, luego te llamo.

Tan sólo oí un silencio y como se cerraba la puerta. Supe que era Alicia que se había marchado. Pude ver como los tres se acercaban a mi, aunque aún no conocía sus pretensiones, pronto iba a salir de dudas..

No te preocupes, Isabel. En unas horas estarás perfectamente. Quiero que sepas que esta es mi casa, vivo aquí, y evidentemente Alicia no tiene intención de traer a ningún chico a nuestro colegio. Es más, sólo tiene un hijo, y es de mi edad. Fuimos compañeros de colegio hace algunos años. – Explicó Marcos. – Sabes que soy generoso con quien me ayuda, y por eso he traído a dos de tus alumnos preferidos.

No daba crédito a lo que me estaba sucediendo. No me gustaban nada esos dos alumnos, como decía el director, ya que si no fuera por la diferencia de edad entre nosotros, pensaría que les gustaba y que hablaban de mi a mis espaldas. Les observaba cuando me miraban y hacían comentarios que aunque no los oía, parecían obscenos. Tampoco sabía muy bien lo que querían de mi en esos momentos. Los dos chicos eran descarados y maleducados, mientras Marcos el director, tenía aspecto de haber sido pudiente toda la vida.

Dónde nos ponemos? – Preguntó Roberto.

Donde queráis. Podemos comenzar aquí. Luego nos vamos moviendo de sitio. Estáis en vuestra casa. Vamos a traer las cámaras que están en la habitación, también usad vuestros móviles y las cámaras pequeñas. Mañana pasaremos una noche estupenda viendo las fotos y el vídeo.

Cámaras? Para qué coño querían cámaras? Qué pretendían? – Pensé.

Quería gritar, de hecho no podía abrir la boca ni emitir sonidos. También abría los ojos. En realidad era prácticamente un mueble ante aquellos chicos. Pude observar las cámaras, que traían, que parecían casi de una película.

Los dos alumnos me agarraron y me tiraron al suelo. Después me levantaron y Kevin me apoyó contra su pecho y Roberto comenzó a quitarme la chaqueta. Todo era bastante divertido para ellos, sobre todo los dos jóvenes que no paraban de decir que era hoy su mejor día.

Dios mío¡¡¡ Me van a desnudar. – Pensé

Al quitármela se dieron cuenta que llevaba, aparte de la camisa, una camiseta de tirantes debajo. Me iba dando cuenta que aquello no era ninguna broma, y no sólo me iban a desnudar, si no que iban a filmar todo aquello. Pero no podía entender para qué querían fotos y un vídeo sobre mi.

Marcos, nunca voy a olvidar esto que haces por nosotros – Dijo Kevin agradecido.

Ni yo. – Añadió Roberto.

Y quien se acordaba de mi. – Pensé

Me acordaba de mi marido, ajeno a todo lo que pasaba, que me veía feliz con mi faceta de jefa de estudios, y que sabía que estaba trabajando, pero no se podía imaginar nada de esto. También mi hijo, que iba a un curso inferior que aquellos chicos, y a quien yo también daba clase.

Vamos a llevarla a una de las habitaciones. Quiero que las fotos sean en varios sitios de la casa. Habéis traído más ropa como os dije?

Ambos asistieron y me agarraron entre los tres y me llevaron como un vulgar saco a la habitación que había dicho Marcos. Parecía de invitados, y estaba bien decorada. Cuando me depositaron en la cama ordenó a Kevin que me quitase el pantalón, pero no sin antes esperar a que volviera su compañero con sus cámaras.

No podía casi respirar. Temía que diera un infarto mientras estaba paralizada. No sabía si estaba bien controlada la droga, lo que no sólo me angustiaba la agresión que sufría, si no que era para mí igual de grave el sobrevivir a aquello.

Intentaba llorar, pero no me salían lágrimas. Me habían tumbado en la cama. Lo primero que hizo fue dirigirse al botón de mis tejanos y desabrocharlo. Miraba a sus compinches de manera divertida, sintiéndose superior en aquellos momentos. Después me levantó ligeramente para colocar su rodilla por debajo de mi culo, sus manos levantaros las piernas para sacarlos lentamente y dejarme con las bragas. Comenzó a tocarlas y pensé que me las quitaría

Kevin. Todo a su tiempo. No le metas mano. – Señaló el director.

Me gustan sus bragas. No es un tanga, pero son modernas. Es chula la profe.

Joder. Tiene buenas piernas la rubia. No sé por qué no se pone usted faldas cortas. Debería lucir esas patas. – Dijo Roberto mirándome ante mi vergüenza.

Ahora está muy sexy con la camisa y sin pantalón. Vamos a darnos una vuelta con ella. – Respondió Marcos. – Luego la cambiaremos y entre otras cosas, hay también alguna falda en la maleta.

La camisa apenas me llegaba al inicio de las caderas y no llegaba a cubrir mis bragas, pero los deseos de Marcos fueron órdenes para los chicos, quien ordenó a Roberto que fuese él quien lo grabase, y tomase las fotos.

Esto de llevar a la profe de esta forma, en bragas y totalmente dependiente de nosotros, me pone a mil.

Mira que hemos imaginado veces llegar a su casa, llamar al timbre y que nos recibiese en bragas. Pues mira, hoy es así.

Sentía frío en las piernas y pies, pero calor en el cuerpo. Estaba sofocada. Pensaba que era una pesadilla de la que despertaría en cualquier momento.

No podía dar crédito a lo que me estaba sucediendo. Era inaudito. Eran dos alumnos míos y mi jefe. Nunca lo hubiera imaginado, pero mientras me llevaban caminando, veía mis piernas desnudas y los comentarios obscenos de los jóvenes, sentí algo que hacía mucho que no me pasaba. Aunque sus palabras eran sucias, notaba cierto erotismo. A pesar de mi sofoco era consciente que me sentía atractiva para aquellos jóvenes.

Entre risas de los tres, ambos, director y alumno me levantaron. Esta vez era distinto, no me llevaron tumbada, sino que me sujetaban sólo por los brazos y arrastraba los pies. Cuanto me hubiera gustado pedirles que parasen. Qué les podría haber hecho yo para que me estuvieran tratando así. Creo que era una buena profesora, y como jefa de estudios, obedecía y cumplía las órdenes que me marcaba Marcos.

Dios¡¡¡ Como me está poniendo esas piernas y ese culito¡¡¡ Se vislumbraba algo cuando llevaba esos pantalones ajustados, pero la realidad supera todas las expectativas.

Y ver como cuando la vais arrastrando, se le sube a veces la camisa y se le ven las bragas.

Chicos, que podría ser vuestra madre – Comentó Marcos entre risas.

Es la madre de Borja, y está que te cagas de buena.

Podría haber pensado que esos chicos me miraban con aspecto libidinoso. Podría haber pensado que les caía mal, aunque a petición de el director, había aprobado su asignatura sin merecérselo. Hice todo aquello y ahora me estaban maltratando de esa manera.

El recorrido hasta otra de las habitaciones fue humillante. Me iban pegando en el culo, y lo tocaban sin pudor, principalmente mi propio jefe. A veces, cuando me agarraban mal y me iba cayendo, me agarraban desde abajo, ante sus cánticos. También intentaban acechar mis pechos, aunque no se centraban en ellos.Tenía unos sentimientos contrapuestos, ya que hacía ya años que no me lanzaban piropos, y estos, a pesar de ser soeces y groseros, eran de tres jóvenes que podían tener la edad de mi hijo.

Por fin llegué al otro habitáculo, que parecía más bien un desván, aunque tenía una cama donde me tiraron sin ninguna consideración.

Vamos a quitarle la puta camisa. Lleva una camiseta debajo, y sino, no acabaremos nunca. Es una zorra, pero va muy recatada. Cuando se ha levantado esta mañana, no podría haber imaginado lo bien que nos lo iba a hacer pasar.

Déjame quitársela a mi. Por favor. – Imploró Roberto.

Qué hijos de puta!!! – Pensé. – No podía hacer nada. Estaba en bragas, por dios¡¡¡ No quería saber hasta donde iban a llegar, aunque sabía que no habría límite.

Roberto tuvo el “privilegio” de quitarme la camisa. No tuvo prisa. La agarró por arriba y uno a uno fue sacando los botones. Quedé tirada en la cama, pero Roberto, con la ayuda de Kevin, mientras mi jefe filmaba fue horrible. Hablaban entre ellos e hicieron poses para que pareciera que estaba consciente. Me levantaron y me llevaron a otro lugar.

La vas a besar, como si tuvieras un rollo. – Soltó el director ante mi incredulidad.

No quiero que me beséis. Dejadme ya, cabrones¡¡¡ Quiero irme de aquí. No voy a volver a trabajar para ti. Desgraciado¡¡¡ – Pensaba para mis adentros.

Me sentía inerte. Kevin me levantó y luego me sentó sobre la cama, agarrando mi pierna izquierda entre las suyas y entre los dos, como si fuera yo quien quería besaros, me agarraban de la mano y me desplazaba hacia él. Empezó a besarme, en los labios y mejillas.

Mira como le gusta. Así en braguitas está cañon la jefa de estudios. A ver si le quitas algo más y nos enseña chicha. Es usted una guarra¡¡¡¡

El joven seguía besándome, como si de mi pareja se tratase. Parecía un juguete en manos de ellos y unas palabras jocosas en sus bocas, que tan sólo sabían decir lo que se divertían, y lo bien que se lo pasarían el miércoles por la noche, con unas pizzas y viendo todo lo que estaban fotografiando y filmando. Cuando pude ver las imágenes, vi que eran hábiles en el uso de las fotografías, en que pareciera lo que no era. Todo un montaje para que pareciese que estaba consciente.

Me agarraban de una mano y me atraía hacia él, después me soltaba, otras agarraba mis pechos o mi pelo, para sostenerme, y que por la inercia no me cayera, ni me fuera para delante y detrás. Sentía sus labios junto a los míos, y su lengua que tropezaba con mis dientes, pero podía poner sabor a su boca.

Yo ya estoy desnudo de cintura para arriba, y ella aún está con la camiseta. No es justo. – Explicó entre risas a Marcos.

Pues ya estás tardando. – Añadió Kevin

El joven sacó mi camiseta por encima de mi cuerpo. Me iba diciendo frases que me humillaban según las iba escuchando. Después me subió un poco el sujetador para dejar los pechos al aire. Los besó y después me dio la vuelta para desabrochar el sostén y dejarme desnuda de cintura para arriba.Convertida en juguete sexual, en protagonista de una película, hasta ahora subida de tono, pero que pronto se convertiría en pornográfica, era consciente que no tenía otra opción que la de esperar a que se cansaran de mi.

Dios, qué buena que está. Qué tetas tiene. – Explicaba. Pero habéis visto qué hija de puta? Y qué bien vestida va siempre, jamás le hemos visto ni media pierna en el colegio, ni un poco de escote, y hoy, mira, todos nuestros sueños se han hecho realidad. De momento estamos contemplándote. – Dijo ahora mirándome a mi. – Cuanto tiempo hace que no le toca otro hombre que no sea su maridito? Cuanto hace que no le follan bien? En breve vamos a resolver el problema y a rellenar cada uno de esos agujeritos que tiene reservados para sus alumnos más queridos y para su director.

Kevin Tienes el privilegio. Vamos a llevarla a la otra habitación. Eres un poco más joven que Roberto, y eso te va a dar el privilegio de quitarle las bragas. Por cierto, el sujetador es blanco y las bragas son fucsia. Pensaba que siempre iban conjuntadas, pero claro, supongo que no pensaba que se las íbamos a ver hoy.

Nos sé si pensaría que se las veríamos, pero seguro que no imaginaba que se las quitaríamos.

Mis bragas no¡¡¡ – Eso pensé.

Era lo último que separaba mi intimidad de aquellos desalmados. Como podían pensar en quitarme las bragas? Estaban salidos y locos. Pero también, después de todo aquello, cómo podía ser tan inocente de hacerme esa pregunta?

De nuevo, entre dos, pero agarrada por los pies y por los brazos, me llevaron a la habitación donde Kevin me había quitado los pantalones y donde ahora, ya pretendían dejarme totalmente desnuda.

El joven se colocó juntos a mis pies. Empezó a acariciarme mi estómago. Empecé a temblar de manera descontrolada. Miraba a sus compañeros y tocó mis bragas. Levantó sus pies y los colocó sobre sus hombros y tirando de la parte trasera comenzó a sacarlas por encima.

Mis ojos estaban llorosos pero incapaz que mis labios pronunciasen palabra alguna. No quería que me desnudaran. Los miraba, Kevin me sobaba y los otros dos no paraban de filmar y fotografiar. Me habían dejado totalmente desnuda.

Bueno. Qué os parece vuestra profesora de biología? – Preguntó Marcos entre risas.

Dios. Qué buena está¡¡¡¡ Totalmente depilada, como me gusta.y su culito¡¡¡ Joder¡¡¡ Qué culo tiene la maestra y su coño…. No podía imaginar que no tuviera pelo debajo. Me parecía demasiado modosita. – Respondío Kevin.

Ponla de tal forma que la podamos ver bien. Tú tócale el coño.

Dejadme en paz¡¡ Hijos de puta¡¡ Qué vais a hacer? – Gritaba mi mente aunque mi boca no emitía sonido alguno.

Sabéis que está consciente aunque inmóvil. Daría lo que fuera lo que está pensando ahora.

El joven colocó mi pierna derecha sobre su hombro, eso dejó mi sexo totalmente abierto y a la vista de los tres jóvenes.. Comenzó a tocar mis piernas aunque enseguida se centró en mi sexo. Podía sentir el aliento de los tres, ya que los otros jóvenes se habían acercado para obtener un primer plano. Mi cuerpo reaccionaba positivamente, en contra de mi mente, que no deseaba ser tocada, pero que al estar mis músculos totalmente relajados, empezaba a disfrutarlo ya que no podía tensionarlo ni experimentar una sensación negativa.

Dios¡¡¡ Qué coño más bonito¡¡¡ Qué suave es¡¡¡¡ Isabel. Quiero que sepa usted que de momento le voy a tocar por todos lados, pero sólo será el preámbulo para que después le meta otra cosa más gorda y que le gustará más.

No podía soportarlo. Era humillante y notaba mi respiración acelerada, y también la de mi alumno, hasta que escuché algo que ya sabía, pero terminó de hundirme.

Tiene un coño precioso. Es el más bonito que he visto nunca y sobre todo es de nuestra profesora y el de la madre de Borja. Te acuerdas el cabreo que se pilló cuando le dije que le echaría a su madre mil polvos? – Comentó riendo.

Claro que me acuerdo. Cómo protegía a su madre el idiota……Dios. Se está mojando la profesora. Lo está disfrutando. Jajajaja

Borja sabía que esos chicos decían groserías de mi y no me dijo nada. Pobrecito¡¡¡ Lo que tiene que haber sufrido. – Pensé.

No. No lo estaba disfrutando, o tal vez si. Mi mente, cuando se relajaba de la situación, sentía lo que me hacía. Era agradable, no resultaba violento y lo hacía con sumo cuidado, disfrutando de cada segundo. Comenzó a pasar su dedo por mi vagina, recorriendo mi clítoris de arriba a abajo. Estaba totalmente expuesta y abierta invitaba a meter su dedo. Podía sentir su respiración, casi tan agitada como la mía, aunque por distintos motivos.

Cambió la posición, situando la pierna izquierda ahora por encima de su hombro. Llegaba perfectamente a tocarme con las dos manos, y sus dedos pasaban de mis labios a mi vagina, mientras que me introducía el otro dedo en el ano.

Quería gritar, sólo deseaba ser oída, pero lejos de mostrar disconformidad, mi cuerpo parecía agradecido de cómo me tocaba. Kevin me giró y siguió con sus tocamientos por detrás.

Creo que va a quedar la película estupendamente. – Comentó Marcos.– Kevin. Ha llegado el momento que la estrenes, pero ya sabes, no quiero que te corras dentro.

Nooo. No quiero que metáis nada. Hijos de puta¡¡¡¡ – Grité hacia mí misma.

El joven empezó a besarme. Estaba casi en posición fetal y sin llegar a abrirme las piernas. Quedó desnudo de cintura para abajo, y sin mediar reacción metió su miembro en mi. Supe que era enorme. Empezó a penetrarme sin consideración. Después decidió abrir más mis piernas para seguir con su sesión de sexo. Me manejaba a su antojo, sin poder hacer nada para impedírselo. Mi vagina, abierta y mojada, junto a la suavidad con la que lo hacía, en contra de lo violento que parecía el carácter del muchacho, conseguían, muy a mi pesar, que me excitase.

Me situó en varias posiciones, siempre para que sus amigo y el director pudieran verme ,y sacar las mejores fotos, según iban comentado entre ellos. A veces estaban muy pegados, más las cámaras que ellos. Entre los dos me colocaron encima de él, a horcajadas y volvió a penetrarme. Estuvo como dos o tres minutos. Al final, decidió que deseaba terminar en el sofá, donde podrían sacar mejores fotos. Le notaba muy caliente, y reconozco, que yo también llegaba a estarlo, aunque deseaba que parasen.

Continuó en el sofá. Seguía erecto a pesar de haber parado unos minutos.. No sabía que más me esperaba, pero sólo siguió, más activo. Deseaba que terminase, pero también que no terminase nunca. Después pensaba en lo cabrones que eran, con las cámaras, en haberme drogado y en violarme. Kevin entraba y salía, pero sus gemidos, sus gestos y sobre todo su miembro, me hacían saber que terminaría. Sólo deseaba en ese momento que se acordase de la orden de Marcos, y no culminase dentro de mi, ya que no tomaba ningún anticonceptivo.

Mi vientre se llenó de semen. Una cantidad enorme que agradecí que no hubiera llegado a mi útero. El joven se levantó, trajo una esponja y una toalla y limpió mi cuerpo, dejándome tumbada en el sofá, mientras Roberto y el director, traían una bolsa llena de ropa, y entre risas, comentaban lo que mejor me sentaría. La sacaron sin cuidado. Parecía ropa de mercadillo, ropa barata que yo no usaba. Vestidos, camisetas, tops, faldas, bragas y sujetadores, y otra bolsa con baratijas de bisutería. No entendía nada.

Marcos dijo que ahora era su turno, y sería él quien elegiría. Eligió un vestido jaspeado, gris y unas bragas y sujetador que me quedaba grande, Entre los tres me vistieron y me llevaron a un sofá. Ahora era Kevin quien tomó la cámara de vídeo, mientras Roberto continuó con la de fotos.

Quedé en posición fetal, con mi cabeza apoyada en el regazo del pantalón de mi jefe. Subió un poco mi falda para que quedase por encima de la rodilla, mesó mi pelo y de inmediato procedió a desabrochar los botones superiores del vestido. Bajó el sujetador sin dificultad, que como ya he dicho, era demasiado grande para mi. Todo se centraba en que quedase bien el vídeo y la sesión fotográfica.

Abrió el vestido hasta mi cintura y sacó mis pechos al aire. Subió la parte baja hasta los muslos. Siguió subiendo hasta dejarlo por la cintura, separó mis piernas y comenzó a tocar el tanga por delante. Todo muy suave, comentando lo que iba sintiendo, lo suave de mi piel, lo bien que me sentaba la ropa que había comprado y lo guapa que era. Me quitó las bragas y pidió a los alumnos que no perdieran detalle. Siguió con los tocamientos por encima de mi sexo, igual que lo había hecho Kevin anteriormente. De nuevo mi cuerpo empezó a reaccionar positivamente, algo que me indignaba.

Qué imagen tan explícita. Me gusta¡¡¡ No deja lugar a la imaginación. – Dijo refiriéndose a mi coño totalmente abierto y expuesto. No sé que me gusta más, si sus tetas, su cara, su coño, sus piernas………

Pedía, como si fuese telépata, que parase, pero lejos de ello, cada vez lo hacía con mayor intesidad. Dejó mi coño para centrarse en mis pechos y que sus amigos pudieran fotografiarlo una vez más.

Me dio la vuelta y me colocó de rodillas. Mi vestido cayó hasta mis caderas y comenzó a penetrarme vaginalmente, pero por detrás. También lo hacía suave, y de nuevo, me gustó. No podía entenderme a mi misma. Su pene también era enorme, igual que el de Kevin, y mucho mayor que los dos hombres con quienes había estado hasta entonces. Un amor de juventud y sobre todo, mi marido.

Mirad como se le queda el coño. – Dijo refiriéndose a lo dilatado que lo tenía.

Continuó con la penetración pero paró y entre los tres me colocaron encima de él, continuando con su sesión. Mi cuerpo caía de lleno sobre su miembro, lo que hacía que llegase hasta mis entrañas. Agarraba mis nalgas y me subía y bajaba a su antojo. No pude aguantar más y llegué al orgasmo.

Joder. Está mojada la rubia. Cómo me gusta. De las tres veces que he hecho esto, es la primera vez que la tía se me pone cachonda. – Comentó Marcos.

Era humillante, pero también era cierto. Estaba excitada y no podía evitarlo. Cómo podía sentir placer al ser violada? Y era la primera a la que le pasaba? Esto si me parecía terrible.

No podía dar crédito a aquello. Eso me relajó y pude escuchar los click de la cámara, y las conversaciones obscenas de los tres jóvenes.

Joder con la profesora. Está salidísima. Me encanta su culo.

Todos se habían dado cuenta que había tenido el orgasmo. Supongo que por mi respiración, o por algún movimiento reflejo. Marcos siguió a lo suyo, ya que aún no había terminado.

Me volvió a colocar. Ahora como estaba al principio, en posición fetal, sólo que él se situó detrás y volvió a penetrarme. Mi maltrecho vestido se había engurruñado tanto por arriba, como por abajo, a la altura de mi cintura. Marcos se esforzaba en moverme, para que la penetración fuese más visible a las cámaras.

Ahora voy a probar su culo. Llevo pensando en él desde que compré el colegio y la conocí.

Mi culo? Qué dices, cabrón? Nooooo – Todo dicho en mi mente.

No me movió, tan sólo cogió uno de los cachetes del culete y lo separó, dejando mi ano separado. No podía soportarlo. Aquello no. No me gustaba el sexo anal, y apenas lo había practicado tres o cuatro veces en mi vida.

Intenté gritar pero no podía, tan sólo creo que se entrecortó mi respiración unos segundos por el dolor, pero enseguida paró. Separó mis piernas, dejando de nuevo al descubierto mi sexo, y….. mi ano.

Empezó a penetrarme. Sentía dolor pero no tanto como debería, dado el tamaño de su pene.. Supuse que la sodomización sería el final, pero tras tres o cuatro minutos paró y volvió a colocarme tal y como estaba al principio. A su regazo y a la altura de su pene. Separó mi barbilla y llevó su miembro dentro de mi boca.

Vamos Isabel. Demuestra lo buena que eres haciendo esto. Pensaba correrme en tu culo, pero lo voy a hacer en tu boca.

Me gustan sus tetas en esa posición. Mira qué duros tiene lo pezones¡¡¡¡¡

Mi boca estaba llena por su miembro, manejándome a su antojo para que la felación fuera como él deseaba. Para ese momento ya le notaba extremadamente caliente, por lo que sabía que era cuestión de segundos que se corriese.

Si hubiera tenido fuerzas creo que le habría capado de un mordisco, pero sabía bien lo que hacía y cómo estaba yo. Estaba a punto de llegar, sólo quería que no lo hiciera en mi boca, pero de nuevo, mis deseos salieron perdiendo con los suyos. Marcos la llenó de semen, cayendo éste entre mis labios ante el regocijo, las risas y comentarios de los tres.

Cómo chupa la “jodía” . Es la leche¡¡¡¡ Sobre todo es guapísima. No aparenta para nada la edad que tiene. Su cuerpo perfecto. Es pequeñita pero matona. – Comentó Marcos. – Por cierto, por qué no comemos algo rápido y seguimos?

Me dejaron sobre una mesa, con la mano tapando mi sexo, como si estuviera masturbándome, mientras los dos alumnos fueron a la cocina y dieron cuenta en pocos minutos de unos sandwiches que ya tenían preparados y el anfitrión dio la opción a los dos alumnos que eligieran la ropa que me iban a poner, y también que se cambiaran ellos para que no pareciese que era el mismo día.

Eligieron una camiseta de tirantes con rayas azules y una falda, muy corta, color beige. No me pusieron sujetador, y si un pequeño tanga color blanco. Entre los tres me vistieron y me sentaron en una silla. Aún tenían en la mesa los cafés de sobremesa que estaban tomando.

Todos me decían que tenía unas bonitas piernas, pero salvo en la playa, rara vez llevaba falda, y mucho menos tan cortas como aquella, que apenas cubría mis bragas.

Llevaba ya bastante tiempo allí, aunque no sabría cuantificarlo. Estaba en una silla, junto a mis dos alumnos, Kevin y Roberto. Marcos les dio vía libre. Se notaba que eran jóvenes, porque de inmediato me levantaron la camiseta por encima de mis pechos y Roberto hizo que abriese la boca y metiese sin miramientos, su pene dentro. Kevin también sacó su miembro y comenzó a masturbarse, ya también, con el pene erecto, aún habiendo tenido ya un orgasmo minutos antes. Empezaron a turnarse, y fue el otro entonces quien llevó también mi boca a su verga.

Chupe mi polla, Isabel. Que se la he metido antes, pero no por la boca.

Guarda respeto, que es tu profesora y te está escuchando. – Interrumpió Marcos entre risas.

De nuevo un pene llenó mi boca. Apenas podía respirar por la nariz

Roberto tocaba mis pechos hasta que Marcos le dijo que quitara la mesa. Supuse, sin equivocarme, que me tumbarían encima de ella. Entre los dos me levantaron y me dejaron sobre ella. Ambos estaban vestidos, pero con sus falos fuera, yo con los pechos descubiertos y una corta falda que apena me cubría las bragas.

Me desabrocharon los tres botones de la minifalda y levantó ligeramente mi cuerpo para que su compañero pudiera sacarla. Kevin sacó la camiseta, dejándome encima de la mesa con el pequeño tanga, pero no tenían paciencia y apenas dos segundos después, Roberto me había dejado de nuevo, totalmente desnuda, y su compañero, a pesar de haberlo hecho ya, volvió a pasar sus manos por mi cuerpo.

Roberto levantó mi pierna izquierda, colocándola por encima de su hombro y me penetró vaginalmente mientras Kevin lo hacía oralmente. Jamás había estado con dos hombres a la vez, pero aquello era obligado. Aún pensaba en que había tenido un orgasmo y era algo que no podía comprender.

Todo lo rápidos que habían sido al desnudarme, ahora eran más lentos y suaves en el sexo conmigo. El estar en la mesa me hacía sentir las embestidas que mi cuerpo transmitía de uno a otro. Marcos colocó la cámara de vídeo fija, y cogió la cámara de fotos.

Roberto se desnudó, bajó mi pierna izquierda y levantó la derecha. Kevin, que se había desnudado de cintura para abajo, comenzó a tocarme, hasta el punto que mientras era follada por él, el otro acariciaba mi sexo, lo que de nuevo, hizo que me excitase.

En circunstancias normales, mi cuerpo rechazaría a aquellos hombres pero la droga hacía que estuviese relajada, y aunque quisiera hacerlo, tan sólo era un deseo que no llegaba a mis músculos. No me dolía nada, a pesar de que mi cuerpo a veces estaba colocado de manera forzada.

Está buena la profe, y se ha vuelto a mojar. Creo que le encanta estar con nosotros.

Menuda zorra es la “rubia”. Seguro que estaba deseando que nos la follásemos y no se atrevía a proponerlo. – Respondió Kevin entre risas.

Chicos. Portaos bien que os está escuchando. La vais a ofender. – Respondió irónicamente Marcos.

Claro que me ofendían, y mucho. Pero quizá los comentarios eran lo de menos, hacían que me sintiera peor, aunque también más deseada.

Kevin. Te acuerdas cuando nos dio la clase de la reproducción y decíamos que nos encantaría reproducirnos con ella? No sé si nos escuchó, pero nos expulsó de clase.

Jajajaja. Es verdad. Y que nos gustaría ser bebé para chuparle las tetas, y mira. Ahora estamos cumpliendo todos nuestros deseos.

Recordé esas clases. Los eché por las risas, que alteraban la clase, aunque hasta hoy no sabía a qué se referían. Pensé en que eran malos chicos. Ninguna buena persona haría lo que hoy estaban haciendo tanto ellos, como el director del colegio.

Vamos a bajarla y la dejamos sobre la silla, así se lo hacemos por detrás.

De nuevo temí que me fueran a sodomizar, pero no fue así. Siguió penetrándome vaginalmente mientras que su compañero me obligaba a continuar con la felación. No duró mucho, ya que Marcos dijo que me situaran en el suelo que tuvieran la relación conmigo frente a la cámara. Eso quedaría mucho más excitante para el visionado que harían el día siguiente por la noche.

Marcos volvió a dejar fija la cámara de vídeo con el trípode mirando hacia los tres. Se sentaron en el suelo y a mi me tumbaron. Siguieron haciendo lo mismo sólo que ahora mi cuerpo quedaba más expuesto a las imágenes. Kevin no paraba de acariciar mis pechos y ahora Roberto tocaba también mi clítoris lo que hacía que me excitase más.

Me cambiaron de orientación, sólo para poder observarme mejor posteriormente. Notaba que estaba empapada y oía el chapoteo que producía la penetración de Roberto. Sabía que íbamos a llegar de nuevo al orgasmo, los tres y me incluía. Kevin sacó su pene de mi boca, para mi suerte y comenzó a masturbarse mientras tocaba mis pechos, a sabiendas que terminaría pronto. Lo peor, fue que Roberto sacó su miembro y comenzó a refregar su pene por mi vagina, lo que provocó que me estremeciera y de nuevo, muy a mi pesar, tuviera un orgasmo, casi a la vez que él llenaba, con menos volumen que su compañero, mi vientre de semen.

Me cambiaron de orientación, sólo para poder observarme mejor posteriormente. Notaba que estaba empapada y oía el chapoteo que producía la penetración de Roberto. Sabía que íbamos a llegar de nuevo al orgasmo, los tres y me incluía. Kevin sacó su pene de mi boca, para mi suerte y comenzó a masturbarse mientras tocaba mis pechos, a sabiendas que terminaría pronto. Lo peor, fue que Roberto sacó su miembro y comenzó a refregar su pene por mi vagina, lo que provocó que me estremeciera y de nuevo, muy a mi pesar, tuviera un orgasmo, casi a la vez que él llenaba, con menos volumen que su compañero, mi vientre de semen.

Pensé que ya había terminado, pero no era así. Marcos les dijo que iban a hacer el montaje para que no hablase. No sabía a qué se refería, pero pronto lo supe. Me levantaron, y me dejaron sobre una pequeña mesa, con las piernas abiertas, y decidieron hacer algunas fotos. Después empezaron a traer conjuntos de ropa, con complementos para hacer unas sesiones.

Supe lo que se proponían. Me vistieron con un vestido amarillo, mientras que Roberto me besaba, me lo subía y me lo quitaba, hasta dejarme con unas bragas semitransparentes.

Lo siguiente fue ponerme un vestido rojo bastante corto con un tanga rojo. El objetivo era a veces, con trucos, parecer que estaba consciente. Kevin me besaba, subía el vestido hasta dejarme con el tanga al descubierto.

Conseguían que mi cabeza y mis manos parecieran vivas y apoyadas de forma intencionada en algún lugar, donde relajada, besaba o me encontraba en situaciones eróticas con alguno de lso chicos.

Volvió Kevin de nuevo, que me sentó sobre él con una camiseta blanca, besándome hasta que me sacó los pechos.

Roberto siguió. Ahora llevaba un camisón rosa y lo mismo. En la cama, besándonos, o eso parecía hasta que dejaba mis pechos al aire y los tocaba.

Lo siguiente fue una falda corta y un traje sobre el sofá, Lo último fue una falda vaquera, en otro sofá, con una camiseta de rayas.

Alicia. Sé que lo que te viene ahora a la cabeza es denunciarnos pero te diré algo para que te olvides de la idea. Has firmado un papel recibiendo un dinero que diremos que era para mantener una orgía. Hemos hecho montajes en los que pareces que estás feliz con estos chicos. Diremos que han sido en días distintos. Si lo denuncias sólo te echarás mierda a ti misma. Ahora llamaré a Alicia para que esté contigo cuando te despiertes.

Llegó Alicia y quedamos solas las dos sin responder a la despedida. Alicia comenzó a hablarme con mucha serenidad.

Adiós chicas. Isabel… Ha sido un placer, y nunca mejor dicho. Me llevo tu ropa de recuerdo. Ponte cualquiera de las que he dejado. En realidad llévate toda si quieres.

Cuando cerró la puerta Isabel me habló con condescendencia mientras iba recuperando el movimiento.

Isabel. Sé que ahora mismo estarás indignada y tienes motivos para estarlo. Te han humillado, usado y además tienen fotos que te comprometen, pero no puedes denunciarlo. Te habrá explicado Marcos las consecuencias. Ya sabes que si esto saliese a la luz tu vida sería un infierno. Serías una profesora madura que ha abusado de unos alumnos y ha cobrado por participar en una orgía. Además, te diré que yo ya sufrí lo mismo que tú. La primera vez fueron mi jefe, Marcos y su padre. Al parecer fue un regalo de cumpleaños. Después utilizaron las fotos para chantajearme, y tener un encuentro con dos amigos de Marcos, que también lo eran de mi hijo Carlos.

Va a haber más veces? – Pregunté temerosa

No lo sé. Después de la segunda, me ascendieron y cambiaron de empresa, también de Marcos y me chantajeó con dos subordinados míos. Al final intervino mi hijo. Fue horrible. Afortunadamente me hizo ponerme una máscara y no supo que era yo.

Con tu hijo? Dios mío¡¡¡¡ Es un monstruo¡¡¡

Y al final una última con mi hijo y él. También llevé la máscara. Carlos nunca supo que era yo. En cualquier caso, creo que no tiene intención de volver a estar contigo, y lo bueno, es que cuando hace esto, económicamente saldrás beneficiada, no te extrañe que seas a corto plazo la directora del centro. Te voy a dar mi tarjeta y si quieres que hablemos algún día, llámame. Dúchate y vístete Ahora te llevaré a casa en tu coche. A mi me trajo esta mañana Marcos y luego me dejó uno de sus coches.

Me duché. Alicia me ayudó a retocarme. Nos dimos un fuerte abrazo y me dejó en casa.

Publicado en: Relatos porno

El crucero de nuestra luna de miel fue una orgía

DIA 1.

Somos una pareja de 30 años ella y 33 años el, que nos gusta disfrutar del sexo y de nuestra sexualidad, y llevamos 3 años realizando intercambios de pareja. Nuestros nombres son Raquel y Jorge. Raquel es una mujer que desde mi punto de vista es muy atractiva, es bajita (1,63m) pero muy bien proporcionada, morena, delgada con buenas tetas cuyas aureolas rosaditas me encanta comer, un culo respingón que es una delicia follarse, y una cara angelical con unos ojos negros que son mi perdición. En cuanto a mí, pues no soy el más guapo del mundo pero me mantengo relativamente en forma, ya que los años no pasan en balde, mido (1,78m) soy moreno, de ojos marrones, y con una polla de 19cm que dicen no manejo demasiado mal.

Mi mujer a través de una página de contactos en internet conoció a una pareja de la costa española, con la que hemos realizado diversos juegos a través de la webcam, pero que nunca nos habíamos visto en persona, ya que nosotros no nos pudimos desplazar a su ciudad, ni ellos a la nuestra. Sus nombres son Juan y Daniela de 28 años ambos. Daniela mide (1,70m) delgadita, rubia ojos marrones, y unas tetas de impresión, en cuanto al culo desde mi punto de vista le falta un poco de chicha. Juan es más alto que yo (1,85m) moreno, ojos marrones, se mantiene en forma ya que acude regularmente al gimnasio, en cuanto a la polla según me han dicho ellos mismos ya que no tengo la más mínima intención de medírsela, es de 21cm.

La primavera pasada en una de nuestras conexiones, nos informaron que a mediados de Julio había un crucero para parejas liberales, ellos lo habían hecho el año anterior donde lo pasaron de fábula, y nos propusieron ir con ellos este año. Mi mujer y yo, lo estuvimos hablando durante un par de semanas y al final decidimos aceptar su invitación, incluso después de que yo, gracias a esta maldita crisis me quedara en paro al quebrar la empresa donde trabajaba, junto un mes antes de dicho viaje, por lo que estuvimos a punto de anularlo. Tanto Daniela como Juan me dijeron, que me serviría para alegrarme y relajarme, ya que no lo estaba pasando muy bien.

Llegó la fecha de emprender el crucero, mediados de Julio como ya había dicho, quedamos con Daniela y Juan directamente en el puerto, ya que nosotros teníamos que viajar desde Madrid. Conocernos personalmente fue una gran alegría, ya que habíamos hecho muy buena amistad a través de la webcam. Mientras embarcábamos nos estuvieron explicando más detalladamente las normas del crucero, en general eran las siguientes:

– El crucero duraría 8 días, en los que no se pararía en ninguna otra ciudad hasta el regreso.

– Al tratarse de un ambiente liberar, el crucero era nudista, como no se iba a necesitar mucha ropa cada pareja solo podía llevar una sola maleta, con la ropa necesaria para el embarque y el desembarque.

– A las 2 horas de salir de puerto, ya se podía practicar el nudismo sin problemas, al estar más alejados de la costa.

– El número de parejas que asistían al crucero era de 36, y todas ellas, dispuestas a practicar el sexo sin tapujos. El funcionamiento era de la siguiente forma. Si querías practicar el sexo con otra persona se lo preguntabas educadamente, y siempre desde el máximo respeto a la otra persona y a su pareja.

Una vez dentro del barco la tripulación nos indicó que una vez saliésemos de puerto, y para diferenciar a los pasajeros de la tripulación estos llevarían unas muñequeras blancas y negras durante sus horas de trabajo. Durante sus horas libres serían y podrían comportarse como cualquier otro pasajero, lo cual, me alegro bastante ya que el personal femenino que se divisaba prometía mucho. Sobretodo Lourdes una pelirroja a la que se le presagiaban unas tetas impresionantes, la mar de simpática y que indicaba a las parejas cuales eran sus camarotes, y de la cual Juan ya me había informado. Lourdes nos volvió a explicar un poco por encima las normas, aunque la dijimos que ya nos las habían explicado. Nos informó que el barco zarparía sobre las 18h, y que a las 21h se celebraría una cena en el salón principal.

Una vez pasado el trámite del embarque, nos dirigimos a nuestros camarotes, que estaban contiguos, y para nuestra sorpresa tenían una puerta que los comunicaba. Daniela y Juan, se fueron a su camarote ya que nosotros queríamos desnudarnos, refrescarnos, y ducharnos debido al viaje en coche desde Madrid. Yo si soy completamente sincero lo que me apetecía era coger a Daniela y pegarla un polvo, que tanto sexo por internet sin poder tocarla me tenía con un calentón de la leche, sobre todo después de haberla visto en vivo y en directo. Nada más entrar en el camarote y con el calentón que llevaba nos desnudamos, guardamos las cosas en la maleta y empecé a meter mano a mi mujer, la cual también iba bastante entonada. Cuando nos dirigíamos al baño para empezar nuestros juegos sexuales allí, llamarón a la puerta que comunicaba ambos camarotes, la cual no tardé ni tres segundos en abrir esperando encontrarme a Daniela en pelotas. Y allí estaba, Juan con su polla mirando al cielo al igual que la mía, y que me preguntaba:

“¿Me cambias la ducha?” – lo cual acepte rápidamente, ya que, cuando miré a mi mujer vi que no apartaba la vista de la polla de Juan. Me metí en su habitación, mientras él, cogía a mi mujer y la metía en nuestro baño. Una vez dentro de la habitación me encontré con Daniela que todavía no estaba en ropa interior y estaba guardando las cosas. Yo que quería verla desnuda, me acerqué a ella, y la dije:

“Te ayudo, con esto”. Y empecé a desabrocharla el sujetador, y la bajé las bragas. Ella cogió la ropa, la guardo en la maleta, y la metió en el armario, y me dijo:

“Como venimos Jorge, llevaras las pelotas cargaditas, pensando todo el día en el polvo que por fin nos vamos a pegar tú y yo”.

“Pues imagínate, toca si quieres” – la dije, señalándome la polla, nos metimos en el baño, y dicho y hecho, sin más preámbulos me agarro la polla y se la engulló, madre mía cada vez que me acuerdo de aquello, que forma de comerme la polla, parecía que no hubiese desayunado ni comido en todo el día. Yo por mi parte me dedique a cogerle bien ese par de tetas que tiene. Nos metimos en la ducha, para quitarme sobre todo yo el sudor del viaje, allí dentro yo no podía más, la puse de cara a la pared, me agarre a sus tetas y la clave la polla desde atrás, que ganas de follármela tenía, que chochito más jugoso. Estuve bombeando un buen rato, pero cuando vi que corría el peligro de correrme, se la saque, ya que no quería acabar tan rápido. Me agache, la levante una pierna y empecé a comerla el coño.

“Eso cómeme el coño, joder, que ganas tenía de que por fin lo probaras, ¿te gusta cómo sabe?” me decía. Así estuve entretenido hasta que se corrió. Salimos de la ducha y nos fuimos a la cama, para estar más cómodos.

Mientras tanto en la otra habitación, nada más meterse en el baño, mi mujer se arrodillo y se comió la polla de Juan.

“Que ganas tenía de probar esta polla” – cosa que me consta ya que no hacía más que repetirlo en el coche, durante el viaje desde nuestra ciudad.

“Pues es toda tuya Raquelita, pero ahora cambiamos que yo también tengo unas ganas tremendas de comerme ese coñito y ese culito tan impresionante que te gastas reina”.

Tras unos minutos en los que mi mujer le hizo un trabajito descomunal a Juan, este tuvo que apartarla para no correrse, la sentó en la taza del wáter la abrió de piernas y empezó a comerla el coño.

“Si cómeme el coño, Juanito, uuuuffff, que bueno, no pares, eso mueve la lengua” – le decía mi mujer.

Raquel tuvo un orgasmo bestial, se metieron en la ducha y en la misma postura que lo hice yo con Daniela, Juan se dedicó a follar a mi mujer hasta que se corrió sacándosela y derramando su esperma en su glorioso trasero. Se lavaron, se secaron y se fueron a la cama.

Daniela y yo tras secarnos, también nos habíamos ido a la cama, me tumbe boca arriba y ella no tardo ni dos segundos en sentarse sobre mi polla y metérsela hasta el fondo, ya que seguía con mi herramienta mirando al cielo, estuvimos follando mientras yo la comía las tetas hasta que ya no me pude aguantar más, se agachó se comió mi polla y toda la leche que salió de mis pelotas, que no fue poca os lo puedo asegurar.

“Te ha gustado mi sabor” – la dije.

“Me ha encantado, además es que no quería que se mancharan las sabanas tan pronto, JEJEJE”- me dijo Daniela, con una sonrisa pícara y limpiándose algunas gotas de leche que se la habían salido de la boca.

Que pedazo de mujer, que cuerpo que simpática y que manera de follar. Nos relajamos un poquito, puesto que queríamos continuar con la sesión de sexo.

En la otra, habitación mi mujer y Juan nada más llegar a la cama empezaron haciendo un 69, y cuando ya estaban a tono, Juan le pregunto a mi mujer:

“¿puedo follarte por el culo? Que tengo una ganas de la leche”

“De leche es de lo que me vas a llenar el culo. Claro que puedes follarme el culo, pero con cuidado que tu polla es un poco más grande que la de Jorge, primero prepáramelo un poquito” – le contestó Raquel.

“Tus palabras son órdenes para mí” – dijo Juan.

La puso a cuatro patas y empezó a prepararla el culo, empezó metiendo un dedo, luego dos, y llegó a meterla tres deditos en ese delicado agujerito. Cuando la tuvo suficientemente dilatada, se colocó detrás de ella, y empezó encularla.

“AAAAAHHHHHH, SSSSSSSIIIIIII, fóllame el culo, sí que bueno, que grande la tienes, no pares” – le decía mi mujer.

Los gritos fueron en aumento hasta que los oímos, Daniela y yo, que ya habíamos empezado nuestra segunda sesión con un glorioso 69, las mamadas de polla que me estaba haciendo esta mujer.

“Que cabrón ya se me está follando a Raquel por el culo” – dije yo, nos empezamos a descojonar los dos.

“Si, tú no te rías mucho que obviamente, yo también tengo ganas de follarme tu culito” – la dije a Daniela, empezando a meterla un dedito en él.

“Es todo tuyo, además tu polla es un poco más pequeña que la Juan por lo que lo disfrutaré más, pero espera vamos, al otro camarote con ellos” – me dijo Daniela, sacándose mi polla de la boca y levantándose de la cama. Yo me levanté también y nos dirigimos al otro camarote.

Al llegar nos recibieron los gritos de mi mujer, pero al estar de espaldas a la puerta no nos vieron entrar. Por lo que se sorprendieron cuando le dije a Juan:

“Ya te me la estas follando por el culo, ¿a que es impresionante?”

“Tú lo has dicho tío, es una maravilla, uuuuuuuffffffffff, no creo que aguante mucho más” – me contestó Juan, mientras la agarraba de las nalgas a mi mujer.

“Oye, oye, que el mío tampoco está nada mal” – dijo Daniela dándose un par de azotes, nos reímos los cuatro, y tumbe a Daniela boca arriba en la cama empezando a aplicarla el mismo tratamiento a su culo, que el recibido anteriormente por mi mujer.

De anteriores orgías en las que habíamos participado por separado, tanto Daniela como Raquel, habían tenido escarceos lésbicos, aunque no es lo que más las gusta hacer. Aclarando este punto, Daniela se metió debajo de mi mujer y empezó a comerla el coño, mientras mi mujer hacía lo propio con el suyo. Yo mientras tanto empecé a follarme el culo de Daniela, en esas estábamos yo alternaba el culo de Daniela con la boca de mi mujer, y Juan hacia lo mismo con la boca de su mujer y el culo de Raquel. De repente, Raquel se salió del cuarteto, tumbo a Juan boca arriba en la cama y se sentó a cuchara sobre los 21cm de polla de Juan.

“Cariño que tal si me metes tu polla por el coño, necesito que me folléis a la vez” – dijo Raquel. Yo que sabía que la encantaba, la miré sonriendo y la dije:

“Si Daniela no tiene inconveniente, yo encantado”

“Por mí no hay problema, siempre y cuando, dejes que luego reciba yo el mismo tratamiento” – dijo Daniela mirando a Raquel.

“Eso está hecho” – contestó mi mujer.

Le saqué la polla a Daniela, y me dirigí hacía mi mujer a la que penetré por su coño. Los AAAAAAHHHHHHHHH, seguir no paréis, se repetían constantemente. Hasta que finalmente Raquel se corrió.

“Que gustazo me encanta, que 2 tíos me follen a la vez, que pena no hacerlo más a menudo” – nos informó mi mujer a todos.

Se levantó y la dijo a Daniela: “Tu turno reina” señalando nuestras pollas.

Daniela se levantó, y se sentó de cara a su marido, metiéndose la polla de Juan por el coño, yo me puse por detrás y la penetré el culo, así estuvimos follando, Daniela se corrió y nosotros ya no pudimos aguantar más, yo se la saque del culo, y se la metí en la boca a mi mujer que se tragó hasta la última gota.

“Pero que bien sabe mi amorcito, y que bien alimentada me tiene” – dijo Raquel.

Juan por su parte hizo lo mismo que yo con su mujer, la cual, hizo un comentario parecido al de Raquel. Una vez terminada la sesión de sexo, estuvimos hablando y comentando la jugada. Nos volvieron a insistir en que lo íbamos a pasar genial. Así se nos pasó el resto de la tarde, nos fuimos a duchar para ir limpitos a la cena de bienvenida al crucero.

Mientras nos duchábamos, le comenté a mi mujer lo bien que me lo había pasado follando con Daniela, y ella también me dijo que había disfrutado follando con Juan una barbaridad, y que son una pareja encantadora y muy divertida.

Cuando terminamos de ducharnos, salimos al pasillo para ir al salón comedor, Juan y Daniela salieron casi al mismo tiempo que nosotros. Por el pasillo y las escaleras, nos empezamos a cruzar con otras parejas, y la verdad aquello prometía mucho. Yo por mi parte, iba tan obsesionado en ver desnuda a Lourdes, la chica de la tripulación encargada de las relaciones públicas con el pasaje, que no me di cuenta de que un poco más delante de nosotros iba una pareja a la que conocíamos bien.

Al llegar al comedor, nos recibió Lourdes, y la descripción que me había hecho Juan, no la hacía justicia, ¡¡QUE PEDAZO DE MUJER!! Me empalme en menos de diez segundos, nada más verla. La cara de gilipollas que debí de poner fue tremenda, porque cuando vio mí cara, me dijo:

“Se ve, que te gusta lo que ves Jorge”.

“La verdad es que sí, menuda belleza estás hecha, Juan me lo había dicho, pero se ha quedado corto con sus alabanzas” – la contesté.

“JAJAJA, bueno como a Juan me lo tiré el año pasado, trataré de hacerte un hueco a ti este año” – dijo Lourdes, mirándonos a los dos.

“Por favor, hazme ese hueco sin falta” – la dije rápidamente.

A lo que Juan protesto: “¿Este año no voy a follar contigo Lourdes?, pero si he venido solo por eso”.

“Veré que puedo hacer” – es todo lo que pudo prometernos.

Que empalmada me llevaba a la mesa donde nos habían dicho que nos sentáramos, y justo en la mesa de al lado es cuando nos percatamos de quienes eran esa pareja que iba un poco por delante de nosotros. Se trataba de María, mi compañera de trabajo, bueno ex compañera, la sorpresa fue mayúscula, y un poco incómoda o extraña, como la queráis llamar. Ella pegó un grito y trató de taparse las tetas y él coño, mi mujer tres cuartas partes de los mismo, su marido Jesús y yo, nos tapamos las pollas todo lo que pudimos, porque los dos llevábamos una erección considerable que era imposible ocultar. Además, venían con dos amigos suyos, Eva y Luis, con los que también hemos salido alguna que otra vez, que al oír a María, se giraron y al vernos tuvieron la misma reacción que nosotros, trataron de tapar lo que no se podía.

Os los describiré, María era la tía buena que tiene toda empresa, 26 años, alta (1,78m), rubia media melena ondulada, tetas perfectas y muy bien puestas, un culo redondito, ojos color miel, vamos un señor PIBON. Y su marido Jesús, tres cuartas partes de lo mismo, 30 años, alto (1,84m) rubio ojos azules, y deportista. Cuando salíamos con ellos de copas, luego llegábamos a casa y acabamos fantaseando que follábamos con ellos.

Sus amigos, Eva y Luis eran parecidos. Eva era morena, 26 años, era amiga de la escuela de María, ojos azules, más bajita que María (1,70m), unas tetas pequeñitas pero en su justa medida, para agarrarte bien a ellas. Luis su marido, tenía 28 años, era igual de alto que yo, rubio oscuro, con los ojos marrones, y bastante en forma, ya que había practicado balonmano en el colegio, y eso le había hecho mantenerse en forma desde entonces.

“¿¿¿Pero tú qué coño haces aquí???” – me dijo María.

“Pues, pues…. “– no sabía que decirla, al final opté por la verdad.

“Mira pues hace tiempo que practicamos intercambio de parejas, y estos amigos que habíamos conocido, nos hablaron de este crucero y decidimos venir. ¿¿¿Y vosotros??? Anda explícate tu también” – dije yo, empezando a sonreír, en plan burlón, tratando de quitar tensión al ambiente. Empezaron todos a sonreír, y me contestó:

“Nosotros más o menos lo mismo, empezamos a hacer intercambio no hace mucho la verdad, y fue por casualidad con Eva y Luis. Luego surgió la posibilidad de venir al crucero y aceptamos, ya que nos parecía muy excitante”.

“Entonces hemos venido todos a lo mismo ¿no?, a tratar de pasarlo bien y tener sexo, sin tapujos y sin restricciones” – dijo Raquel.

“Si, la verdad es que es así” – contestaron Jesús y María.

Entonces poco a poco todos empezamos a descubrir nuestros cuerpos, nos relajamos y pudimos contemplar los cuerpos desnudos unos de otros, les presentamos a nuestros amigos y saludamos a los suyos. Las dos parejas que compartían mesa con ellos nos cambiaron el sitio y nos sentamos todos juntos. Nos estuvimos contando como nos habíamos iniciado en esto del intercambio de parejas, sexo libre, como lo queráis llamar, y nuestras historias coincidían bastante. Finalmente fue Juan, quien hizo el comentario que a todos se nos había pasado por la cabeza:

“No es por nada, pero encontrarte en este sitio a un/a compañero/a de trabajo, que no sabes que frecuenta el ambiente liberal, tiene que dar mucho morbo, y si encima está tan buena como María, seguro que más”.

“La verdad es que sí, solo tendríais que ver como tengo la polla ahora mismo” – le conteste, pero por la cara que puso Jesús, no me pareció que le gustara la idea de que le pidiera follar a su mujer.

“Verás Jorge, la idea de que te folles a María, no me atrae mucho ahora mismo. Sé que puede parecer estúpido, pero habéis tenido una relación totalmente ajena a este mundo y encima en un ambiente laboral, y no sé, no me sentiría cómodo con la situación.” – comentó Jesús.

“Lo entiendo perfectamente, sino queréis no insinuaré nada, ni la propondré nada” – le conteste.

Ni María, ni mi mujer se pronunciaron al respecto lo que me dio ciertas esperanzas. El resto de la cena transcurrió con normalidad, y yo con un empalme de campeonato. Cuando acabó la cena y nos levantamos para irnos, todo el mundo se fijó en el empalme que llevaba. Y Lourdes cuando salíamos, las dijo a las chicas:

“Vais a tener que hacer algo con él, no le dejéis que se vaya a dormir así el pobrecito”.

“Si te quieres encargar tú, yo no tengo ningún problema” – la contesté.

“No seas tan rápido cobra, que todo se andará” – fue su respuesta final, y mi desesperanza.

“Tranquila que si a Raquel no la importa, yo me encargo de él” – dijo Eva la amiga de María para sorpresa de todos. Yo el mayor de todos, ya que, tampoco había hablado mucho con Eva esa noche.

“Por mi encantada, siempre que me dejes a Luis un ratito, que también lleva lo suyo” – contesto mi mujer. Y es que era muy difícil no ir empalmado con tanta belleza suelta.

Finalmente decidimos que Eva se vendría a nuestro camarote mientras que Raquel se iría al suyo, ya que, la habitación de Eva y Luis comunicaba con la de María y Jesús, y no queríamos malos rollos. Cuando llegamos a nuestro camarote, Juan muy gustosamente se ofreció a ayudarme con Eva, a lo cual les dije que dependía de ella.

“Todo se andará” – dijo Eva, sonriéndole y metiéndose en mi camarote.

Cuando nos quedamos solos en la habitación, la pregunté qué porque quería follar conmigo, a lo que me contestó:

“Es que Jesús, va de muy liberal, pero es un poco moro y me jode, porque ya nos ha pasado alguna vez con él, que él quiere follar conmigo, y yo como me gusta el sexo no tengo problema, pero cuando Luis se pone a follar con María, se nota que le molesta, aunque trate de disimularlo. Y de esta manera quería hacerle ver, que tanto Luis como yo también os conocemos de otro ambiente, y no pasa nada por follar, que se trata de sexo solamente. Además, seguro que si tiene oportunidad, se pasará a follar con Raquel”.

“Pues sinceramente, creo que tienes razón, esa impresión he tenido con la respuesta que nos dio durante la cena. También te digo, que con él, me he llevado genial siempre y que no tengo ningún problema y no quiero tenerlo por esto. Que quiere follar con Raquel, que lo haga sin problemas, con un poco de suerte le entraran remordimientos y me dejará follar con María, que menudo calentón me ha pillado cuando os he visto a las dos. El veros desnudas ha sido una de las mejores y más gratas sorpresas que he tenido en mi vida” – la contesté yo.

“No, si todavía se te nota. Madre mía menudo empalme llevas, te tiene que doler y todo” – me dijo Eva.

“Doler todavía no, y si lo aliviamos mucho menos” – dije yo, insinuando que si me la chupaba acercándome a donde estaba ella.

“Eso, que hemos venido a follar no a hablar”. Y dicho esto, según estaba sentada en la cama y yo de pie enfrente de ella, me cogió la polla, y me la empezó a chupar muy lentamente, con dulzura, disfrutando del momento, y mirándome a los ojos.

“Espera un momento, me tumbo en la cama y hacemos un 69, que tú también tienes que disfrutar” – la dije,

“Hombre, pues estoy de acuerdo” – me agradeció dándome un beso en la polla y levantándose para dejarme tumbarme en la cama. Ella se puso encima, y sin prisas saboreando cada milímetro el uno del otro, nos empezamos chupar el coño y la polla.

“Joder tío, sí que la tienes dura, ¿de verdad que no te duele?” – me dijo Eva.

“De verdad” – la contesté

“Métemela anda, que la voy a sentir pero bien con lo dura que está” – me pidió.

La tumbe en la cama, la abrí de piernas y la penetré poco a poco, no me costó nada entrar en ella, entre lo empalmado que estaba yo, y lo mojada que estaba ella. Me la empecé a follar despacio, incrementando el ritmo poco a poco. Cambiamos de posturas varias veces, y la verdad es que lo pasamos genial. Por último, la pedí una última cosa:

“Eva ¿has hecho anal alguna vez?”.

“Si, pero no me entusiasma demasiado” – me contestó.

“¿Me dejarías probar?” – la medio supliqué.

“Bueno pero con cuidado y si me duele lo dejas” – me dijo ella, aceptando mi propuesta.

“De acuerdo” – la aseguré.

La tumbe boca arriba y mientras la comía el coño en plan salvaje, la iba dilatando el culito. En el transcurso, tuvo un orgasmo, lo cual creo que me dio vía libre. Me puse detrás de ella, y empecé a penetrarla, el capullo entro sin problemas, el resto costo un poco meterla entera. Cuando llegué al final, me paré y esperé a que su culo se adaptara a mi polla, y poco a poco empecé el mete saca, y para mi sorpresa y creo que también la suya empezó a disfrutar, gimiendo cada vez más alto, tanto, que alerto a Daniela y Juan, que se pasaron a ver el espectáculo. Daniela empezó a comerle la polla a Juan allí mismo, aquello terminó de calentarme del todo y me corrí dentro del culo de Eva, mientras Juan lo hacía en la boca de su mujer.

“Ha sido genial, muchas gracias Eva” – la agradecí yo a Eva.

“Gracias a ti, Jorge, me he corrido dos veces. Esto lo vamos a tener que repetir más veces cuando volvamos a Madrid” – me contestó.

“Eso está hecho, y vosotros dos que ¿disfrutando del espectáculo?” – les dije a Juan y Daniela, que seguían allí, como meros espectadores.

“Desde luego, estábamos entretenidos en nuestro camarote, y al oír jaleo, hemos venido a acabar la faena en compañía, y por si necesitabais ayuda” – me contesto Daniela mientras sonreía.

“Bueno Eva, si quieres mañana antes de ir a desayunar, te pasas por nuestra habitación y te enseño lo que son 3cm más de polla” – dijo Juan descojonándose de mí por tener la polla un poco más pequeña.

“Te tomo la palabra, en cuanto me despierte voy para allí” – contestó Eva, riéndose también.

Y con esas nos fuimos a dormir todos y a descansar de un día realmente agotador.

En la habitación de Eva y Luis, entraron Raquel y Luis, María y Jesús se fueron a la suya, nada más entrar Raquel se sentó en la cama, y esperó a que Jesús se acercara.

“Joder que pedazo de culo que tienes Raquel, siempre lo he intuido cuando quedábamos en Madrid y llevabas los vaqueros, pero es incluso mejor de lo que me había imaginado” – le dijo Luis a mi mujer.

“Muchas gracias hombre, si te portas bien incluso te dejaré que me lo folles” – le dijo

Dicho esto, él se tumbó boca arriba y ella se puso encima en la posición del 69, poco después Raquel estaba tan caliente que se desplazó para adelante, y se sentó abierta de piernas sobre la polla de 19cm de Luis, empezando a votar frenéticamente, y es que, cuando mi mujer se calienta, la gusta el sexo muy duro. Y Luis la ponía de verdad, ya que, en alguna ocasión me había dicho que no la importaría follárselo. Cuando estaban en mitad del polvo, y tal y como Eva dijo que ocurriría, aparecieron en la habitación Jesús y María con la intención de unirse a la fiesta.

“Que os gusta el espectáculo” – dijo mi mujer.

“Si para que te vamos a engañar, Raquel, es más me podrías chupar la polla mientras te follas a Luis” – dijo Jesús subiéndose a la cama y plantándole su polla de 17cm delante de la cara a Raquel.

“Yo te la chupo, y te follo todo lo que quieras, pero si Jorge y María acaban follando no te cabrees, y si quieres que la gente te respete tienes que respetar. Sé que Jorge siendo como es, no va a intentar nada con María, pero si se tercia y acaban follando, aquí hemos venido todos a disfrutar del sexo, que nadie se va a enamorar de nadie, que lo sepas” – le dijo mi mujer.

“Eso le he dicho yo, antes de venir aquí” – dijo María.

Tras aclarar las cosas, mi mujer empezó a comerle la polla a Jesús, mientras que María también se subió a la cama y se sentó en la cara de Luis. Luego mi mujer se salió de Luis y María se bajó y se metió la polla de Luis por el coño de cara a él. Jesús puso a 4 patas a mi mujer y se la metió por el coño. Estuvieron cambiando de posturas y de pareja, hasta que Luis dijo:

“Raquel me habías prometido algo si era bueno, y hasta el momento me he portado de fábula.”

“Tienes razón ven aquí” – le indicó mi mujer.

Raquel se subió encima de Luis a cuchara, y se la metió lentamente en su precioso culito.

“OOOOOOOOOOOOOHHHHHHHHHHHHHHHH, que pasada, que pedazo de culo que tienes” – dijo Luis.

“¿Me dejas a mí más tarde hacer lo mismo Raquel?” – dijo Jesús, mientras se follaba a María.

“Tu deja de follarte a tu mujer y métemela en el coño” – contestó mi mujer.

“Joder con Raquelita, y parecía tonta, eso lo voy a tener que probar yo también” – dijo María.

Jesús se puso encima de Raquel, y se la folló por el coño mientras Luis tenía su polla ensartada en el culo de mi mujer.

“AAAAAAAAAHHHHHHHHHH, como me gusta la doble penetración joder, que bueno, no paréis, moveros, SSSSSSSSIIIIIIII, joder, SSSSSSSSSIIIIIIIIIIIIII” – no paraba de decir mi mujer. Cambiaron de posición, Luis se la metía por el coño mientras Jesús la follaba el culo. María mientras tanto, se había ido a coger un consolador para prepararse el culo, para su sesión.

“Parar que me voy a correr y María también quiere lo suyo” – dijo Jesús, mirando a María que ya tenía medio consolador metido en el culo.

“Eso pobrecita mía, venga tu turno” – dijo Raquel, quitándola el consolador de las manos. María se levantó, tumbo a su marido boca arriba y se sentó de cara a él metiéndose su polla por el coño.

“Bueno Luisito, mi culito es todo tuyo” – le dijo María a Luis.

“Pero que ganas que tenía de follármelo. ¿Sin problemas Jesús?” – preguntó Luis a Jesús, sabiendo que ha este no le molaba que otro tío, la follara por el culo.

“Todo tuyo colega, aunque a veces, me cueste enterarme de las cosas luego entro en razón” – dijo Jesús.

Luis se la metió de un solo golpe, de las ganas que tenía de follarla el culo a María.

“Tranquilo Miura” – le dijo María, “poquito a poco”.

Estuvieron follando casi toda la noche, primero se corrieron en el culo y el coño de María, y tras reponerse lo hicieron en el de Raquel, ese es el motivo de que al día siguiente no se despertaran hasta casi la una del mediodía.

DIA 2.

A la mañana siguiente me desperté sobre las 11 de la mañana, no soy muy dormilón la verdad, Eva todavía dormía, me fui al baño a ducharme. Estando en la ducha Eva entró en el baño, ya que la desperté con el ruido del agua de la ducha.

“¿Qué tal has dormido?” – la pregunté.

“De maravilla, gracias. ¿Habrá que ir a desayunar no?” – me preguntó.

“Mujer tú la leche la tienes en la habitación de al lado, según le prometiste ayer a Juan” – la dije riéndome a ver como reaccionaba.

“Es verdad, se me había olvidado, ¿vienes conmigo?” – me preguntó.

“Si como no, me seco y voy para allí” – la dije

Eva me estaba esperando sentada en la cama, pasamos al camarote de Daniela y Juan que estaban completamente dormidos. Eva me hizo el gesto de silencio, y me susurro, que no hiciera ruido. Se agacho, y me empezó a comer la polla, para mi sorpresa. Yo la miraba divertido, y ella mientras se partía de risa mientras me comía la polla, cuando la tuve bien dura se puso de pie y me dijo, me susurro:

“Vamos a darles una sorpresa, fóllate a Daniela mientras está dormida, que yo le como la polla a Juan”.

Daniela estaba boca abajo, me acerqué, la separé las piernas y me situé entre ellas sin moverla bruscamente para follarla sin despertarla todavía. Eva cogió la polla de Juan y se la empezó a chupar, esa fue la señal para que yo empezara a penetrar a Daniela, no tardaron en despertarse y cuando se dieron cuenta de lo que pasaba nos empezamos a descojonar Eva y yo, y no pudimos seguir con la follada.

“No paréis” – se quejó Juan.

“Venga rey, que te prometí un regalito” – dijo Eva y empezó a chupársela de nuevo. Yo me salí de la cama y me dediqué a contemplar el espectáculo, mientras me masturbaba. Daniela se desperezó del todo y se vino conmigo, donde me la empezó a chupar.

“Follaros a Eva los dos” – dijo Daniela. “¿has hecho una doble penetración, alguna vez Eva?”

“No” – contestó Eva.

“Pues pruébala, si ayer te lo pasaste bien con el anal, la doble es impresionante” – la dijo Daniela.

“Vale, pero tened cuidado, no me hagáis daño, que el culo lo tengo sensiblero” – nos dijo Eva.

Yo deje que Juan preparara a Eva, la puso a cuatro patas y se la follo por el coño, luego empezó a dilatarla el ano, y siguiendo la misma táctica que yo, el día anterior, se lo follo despacito. Eva empezaba a cogerle el gusto al anal, ya que volvía a disfrutar de lo lindo. Yo mientras tanto me follaba a Daniela a lo perrito.

“Bueno yo creo que estoy lista, ¿vamos a ello?” – nos preguntó Eva, bastante cachonda pensando en la doble penetración, que la íbamos a hacer.

Juan se tumbó boca arriba y Eva se sentó encima de él metiéndosela en el coño, como Juan tiene la polla más grande, él se la metería por el coño, y yo se la metería por el culo. Fui entrando poco a poco. Al principio, parecía no disfrutar mucho, pero de repente, empezó a mojarse, y a correrse.

“Qué bueno es esto, que pasada, AAAAAAAAHHHHHHHHHHH, SSSSSSSSIIIIIIIIII, que maravilla, seguir, no paréis, por favor”. Estuvimos follándola los dos hasta que nos corrimos en su cara, dejándola perdida con nuestra leche. Nos duchamos otra vez para salir a cubierta limpitos, y fuimos al restaurante a desayunar. Después nos fuimos a la piscina, allí había parejas follando en las tumbonas, incluso alguna que otra mamada al borde de la piscina. Nos encontramos a las parejas que nos habían dejado el sitio, en la cena de la noche anterior. Eran muy jóvenes 22 años los cuatro, eran amigos de toda la vida, y por lo visto lo compartían todo desde muy pequeños. Quedamos con ellos, en montar alguna fiestecilla algún día. Uno de ellos, que era muy simpático y extrovertido, no hacía más que repetirme:

“Que morbo lo de tu compañera de trabajo, tío. ¿Te la follarás, no?”

“Pues no lo sé, a su marido en un principio parecía no hacerle gracia, pero si te soy sincero, me muero de ganas por que me la chupe, y por follarla el culo” – le contesté.

“La verdad es que está buenísima, yo voy a intentar follármela, a ver si quiere. Ya te contaré” – me afirmó muy seguro de sí mismo.

“Mejor que no, que me vas a poner los dientes largos. Aunque si dejas que me folle a tu novia, te dejo que me lo cuentes” – le dije riéndome, tirándole la indirecta.

“De acuerdo, si me a tu compañera, te dejo que te folles a Gema (su novia) y te lo cuento luego. Bueno, nos vamos que hemos quedado. Hasta luego, tío” – me dijo, Guillermo que así se llamaba.

“Hasta luego”. Me caían simpáticos y la yogurina de su novia tenía un polvazo.

La verdad es que estaba reventado de los dos días de follar que llevaba, por lo que, en cuanto me tumbe en una tumbona, me quedé dormido. Cuando me desperté estaba solo, todos se habían ido, por lo que decidí ir a dar una vuelta a ver que veía. Estuve en el cine, donde echaban una película porno, donde 2 tíos se follaban a una tía. Fui al club de intercambio, donde varias parejas estaban disfrutando de sus vacaciones, no me pareció oportuno el unirme a ellos, al ir yo solo. Fui al gimnasio por mirar que aparatos tenían, y cuando me dirigía a nuestro camarote, a ver si me encontraba con mi mujer, de la que no sabía nada desde la noche anterior, me encontré con Lourdes, no sé, si os lo he dicho antes, como me ponen las pelirrojas, y con esas tetas más si eso es posible. Fue verla y empalmarme de nuevo.

“Hombre cobra” no tengo ni idea de porque me llamaba así, no soy ningún picha brava. “Que pasa que cada vez que te cruces conmigo, vas a tener que llamar a los bomberos para que apaguen el incendio” – me dijo Lourdes, al ver cómo me empalmaba cuando me cruzaba con ella.

“Pues de momento parece ser que sí, hasta que me dejes follarte. Además ahora estás libre no llevas, la muñequera. Yo que tú me lo quitaba de encima” – la tiré la indirecta.

“Que morro tienes cobra, me caes simpático, puede que acabes consiguiendo el premio” – me dio esperanzas.

Como íbamos en la misma dirección fuimos hablando todo el rato, me pregunto porque nos habíamos cambiado de mesa en la cena de la noche anterior. Cuando se lo conté flipaba en colores la chica.

“Vaya morbo tío” – flipaba la chica, con la historia.

“Pues sí, pero parece me voy a quedar con el morbo y encima que tú tampoco me quieres ayudar a solventar mis calenturas” – la volví a tirar la indirecta.

“La verdad es que es una putada, lo mismo su marido se da cuenta que es una gilipollez y rectifica, aquí se viene a disfrutar del sexo y nada más” – me comentó, tratando de darme esperanzas.

“Eso espero, pero hasta entonces eso es lo que hay” – dije yo, falto de esperanza.

Al contarla la historia y con lo buena que estaba me había vuelto a empalmar de manera salvaje.

“Chico necesitas un desahogo, anda ven conmigo que te acabas de ganar el premio” – me dijo Lourdes, para mi sorpresa.

“En serio, muchas gracias tía, eres genial, joder que suerte tengo, estas buenísima” – la dije abrazándola, y empezando a tocarla el culo

“Como sigas así te vas a correr antes de empezar” – me dijo, sonriéndome.

“Da igual contigo me volvería a empalmar en menos de un minuto” – dije totalmente convencido.

“Eso ya lo veremos”. Fuimos a su camarote que no lo compartía con nadie y estaríamos mejor. Nada más entrar la agarré las tetas por detrás, y la pegué la polla a su culo.

“Tranquilo hombre”. Se zafo de mí, se tumbó en la cama boca arriba y me dijo:

“Ahora me vas a comer el coño, lo mejor que sepas y después las tetas. Soy toda tuya”.

La abrí de piernas y empecé a comerla el coño, lo mejor que me habían enseñado, mientras acariciaba su clítoris con una mano, con la otra la sobaba las tetas. No lo debí hacer muy mal porque no tardó en correrse.

“UUUUUUUUUUFFFFFFFFFFFFF, pues no se te da mal del todo” – me dijo después de correrse y un poco sofocada.

“No me digas que -necesito mejorar-, yo pensaba que -progresaba adecuadamente-” nos reímos los dos. Después me puse de pie junto a la cama, con mi polla apuntando al cuadro que tenía detrás de mí, del calentón que tenía. Se acercó a cuatro patas hasta el borde de la cama y se metió todo lo que pudo de mi polla, en su boca, sin utilizar en ningún momento las manos.

“UUUUUUUUUMMMMMMMMM, no pares tía buena, que mamada, además se nota que te gusta hacerlo” – la decía yo.

“Me encanta” – contestó a mí comentario. Estuvo comiéndome la polla un buen rato, cuando lo creyó oportuno se giró, y me puso, el coño en la punta de mi polla, pegué un pequeño empujón y ensamblaje perfecto. Que coñito más calentito, que maravilla de lugar, aquello era el paraíso. La agarre de las nalgas, empecé a darla azotes.

“Si pégame, joder, que bueno, no pares, joder que dura la tienes tío, si lo llego a saber soy yo la que te follo también ayer, UUUUUFFFFFFFFFF que bueno” – no paraba de decir. Según estaba la empecé a meter el dedo gordo por el culo, con la esperanza de que más adelante pudiese follármelo. Me debió leer el pensamiento, porque me dijo:

“Vas a por todas cobra, pues si quieres mi culito lo vas a tener, por lo bien que me estas follando”. Volvió a correrse, entonces aproveche sus jugos, y el calentón que llevaba, le coloque la polla en la entrada del culo y apreté, entro perfecta de nuevo, acoplamiento que ni la NASA. Estuve follándola el culo hasta que me corrí, se la saque, y le eché toda mi leche sobre sus tetas.

“UUUUUFFFFFF, ha estado genial, desde luego si me cruzo con María la diré lo que se está perdiendo, que convenza a su marido en cuanto antes” – me dijo Lourdes, con una sonrisa.

“Muchas gracias y si no lo convence trataré de hacerte otra visita” – la dije tratando de asegurarme otro maravilloso polvo con ella.

“Una por año cobra, no seas avaricioso” – me dijo riéndose un poco de mí.

Nos despedimos y me dirigí a mi habitación, allí por fin me encontré con mi mujer, nos contamos nuestras andanzas, y descansamos hasta la hora de la cena.

El día de mi mujer fue bastante más tranquilo, como ya he comentado se levantaron a la hora de comer, se ducharon y fueron a comer, luego fueron a la piscina allí me vio dormido en la tumbona y no quiso molestarme, y como el día anterior había tenido mucho sexo y no quería saturarse vino a la habitación a descansar. Luego llegaron Juan y Daniela, acompañados de una pareja joven que habían conocido en la piscina. Se metieron en su habitación, y del ruido tampoco la dejaron descansar mucho por lo que decidió pasarse a disfrutar.

“Bueno que pasa con vosotros que no dejáis dormir la siesta a la gente” – les dijo mi mujer sorprendiéndoles a todos.

“¡¡¡UY!!!, perdona no sabíamos que estabas allí, pero ya que estas aquí, únete a la fiesta, estos son Joaquín y Montse”. La pareja con la que estaban, que por lo visto no estaban nada mal, ella gastaba una talla 120 de pecho, y el por lo visto era bastante guapo y muy musculado, se levantaron a saludarla, ella la dio dos besos, y cuando se acercó él, mi mujer le agarró la polla y le dijo “Encantada”. Todos rieron y mi mujer junto con Daniela, empezaron a hacerle una mamada a dúo, mientras discutían cuál de las 2 se lo iba a follar primero. Ganó Daniela que se apoyó encima de un escritorio que tenían todos los camarotes, y el chico se la follo desde atrás mientras mi mujer a su lado esperaba su turno. En la cama estaba Juan recibiendo una de las mejores cubanas que le han hecho en su vida, según me dijo el mismo. El chico acabo corriéndose en la espalda de Daniela, y Juan en las tetas de la chica. Después de eso todos se despidieron y se fueron a descansar, y es ahí cuando un poco después aparecí yo.

A las 21h, como la noche anterior fuimos a cenar, nos sentamos en la mesa, los 8 otra vez, y otra vez me volví a empalmar al ver a Lourdes en la entrada del salón y a María en la mesa. Durante la cena no quise hacer ningún comentario a Jesús de que sabía que se había follado a mi mujer, decidí esperar mi oportunidad. Después de cenar, los 8 estábamos bastante cansados, por lo que decidimos irnos a dormir, lo cual agradecí mucho.

DIA 3.

A la mañana siguiente, cuando nos despertamos fuimos a desayunar, y yo después me fui a mi tumbona preferida a tomar el sol, mi mujer quería ir al gimnasio y luego a la sauna, y se fue sola. Cuando estaba tomando el sol, se acercó Gema la novia de Guillermo, el chico que me dijo que si se follaba a María, dejaría que me follará a Gema. No la vi hasta que me tapó la luz del sol, lo que me hizo abrir los ojos, la chica a pesar de no tener apenas tetas estaba buenísima, tenía unos ojazos y un pelo preciosos.

“Guillermo me ha dicho que ya ha conseguido follar con María, que cuando quieras tu y yo podemos ir a follar, y que luego te lo cuenta” – me dijo Gema.

“Que cabrón tu novio, que envidia me da” – la dije,

“¿Te apetece que vayamos a follar ahora?” – me preguntó. Yo como estaba bastante descansado decidí aceptar su invitación. Joder que no estamos para rechazar ofertas de ese calibre. Me dijo que mejor fuésemos a su habitación que estaba más cerca. La verdad me daba igual, casi incluso mejor, así no manchábamos nuestra habitación, que ya había tenido bastante trajín estos dos días, aunque me imagino que también la suya lo había tenido.

Cuando entramos a la habitación se oían ruidos de gente follando, en un principio pensé que serían los amigos de Gema y Guillermo en el camarote contiguo, pero cuál fue mi sorpresa que al adentrarnos el panorama que nos encontramos fue a Guillermo tumbado boca arriba en la cama, y a la mismísima María de espaldas a él saltando sobre su polla. Que cabronazo, no me iba a contar como se la había follado, si no, que me estaba enseñando como se la follaba, y la imagen era increíble. Si ya iba empalmado, la polla se me puso increíblemente dura.

“Joder que corte, menuda putada, ni se te ocurra mirar”- dijo María en cuanto me vio, cerro las piernas automáticamente para que no viera como la polla de Guillermo la entraba en el coño.

“Te juro que no tenía ni puta idea de esto, María. Joder Gema, Guillermo que no es un juego, que su marido se puede cabrear si se entera de que la he visto follando”. Gema para empeorar la situación, se puso de rodillas y me agarro la polla.

“Joder en serio, para un poco Gema” – la insistí.

“¿Pero aquí no hemos venido a follar todos? Tratar de disfrutar joder. Además Jorge, tú has visto como se la tenía metida a María, es justo que María ahora te vea a ti, teniendo sexo” – dijo el muy cabrón de Guillermo, que debía haber planeado aquello.

“Que cabronazo estas hecho, Guillermito” – le dije.

María que había cerrado las piernas, pero que no se había sacado la polla de Guillermo, me dijo:

“En parte tiene razón, no te creas, ahora debería verte follar con Gema” – empezó diciendo.

“A sí, pues nada Gema, tu a lo tuyo, que mira como tienes mi polla, y con tu amiga follando aquí enfrente, está más dura que nunca” – la dije a Gema. La novia de Guillermo se lanzó a devorar mi polla.

“Ahora María, no te cortes y abre las piernas, que yo solo he visto un fogonazo”. Está que a pesar de lo valiente que era hablando, seguía muy cortada, pero no la quedo más remedio que abrir las piernas, y dejarme ver como tenía la polla de Guillermo metida en el coño. Cuando perdió la vergüenza me dijo:

“Mira de momento yo sigo follando con Guillermo y tú con Gema, y luego ya se verá, en cuanto a Jesús, no te preocupes, porque después de follarse a Raquel el otro día no creo que se queje mucho”.

“Que se follo a mi mujer, menudo cabronazo” – dije yo riéndome.

“Si ya lo sabías, seguro que te lo contó ella” – me dijo María.

“Venga entonces a follar se ha dicho”- dijo Guillermo. María empezó a cabalgar de nuevo a Guillermo, mirándome a los ojos. Gema por su siguió comiéndome la polla, que no creo que haya estado más dura en toda mi vida. Y la muy cabrona lo hacía de maravilla para lo joven que era, el cabrón de Guillermo la había enseñado muy bien. María mientras se follaba a Guillermo y me seguía mirando me dijo:

“Te gusta la vista no capullo, si ya me daba yo cuenta que en la oficina me mirabais en plan cochino todos, queriéndome follar” – me dijo María.

“Y que esperabas, con lo buena que estas” – la dije.

“Joder que bien la chupas Gema” – la dije a la novia de Guillermo. Como no me anduviera con cuidado me iba a correr enseguida, y eso es exactamente lo que me pasó. Con el morbo de la situación me corrí en la boca de la niñita de los cojones. “Me corro mierda, no voy a aguantar, me CCCCCOOOOOORRRRROOOOOO, joder que putada, trágatela cariño, OOOOOOHHHHHH SSSSSSSIIIIIIIII” – la decía yo, mientras descargaba toda mi leche en la boca de la niña.

“Tranquilo ahora te recuperas” – me animaron todos. Gema se levantó se acercó a la cama y se tumbó para que la comiese el coño. Allí que fui, y me amorré a su coño, el cual empecé a devorar, al poco empezó convulsionarse y se empezó a correr.

“AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH, joder con el calentón que traía desde la piscina, pensando en la que os teníamos preparada, me he corrido enseguida” – dijo Gema.

“Guillermo estos chichos no nos aguantan nada” – dijo María mientras nos miraba de forma lasciva, estaba cachonda perdida, yo que me había recuperado ya de mí corrida anterior, y que tenía la polla en máximos, me puse gallito, me puse de píe en la cama y me acerque a ellos.

“Me podrías chupar la polla un poco, para follarme mejor a Gema”- le dije a María.

“Que morro tienes” – me soltó María mientras se reía. Gema y Guillermo se estaban partiendo el culo también.

“Venga María se lo estás deseando” – la dijo Gema.

María se puso en cuclillas mientras seguía subiendo y bajando sobre la polla de Guillermo. Miro mi polla me miró a la cara, me agarro la polla y se la trago, casi me corro con el primer lengüetazo, se debió de dar cuenta porque me dijo.

“Ahora no te corras a las primeras de cambio”.

“Haré todo lo posible, pero no prometo nada” – la dije, siendo lo más sincero que pude.

Volvió a meterse la polla en la boca, yo estaba en el paraíso, no me lo podía creer. Ella mientras me chupaba la polla, me miraba a los ojos y sonreía, a la vez que seguía cabalgando a Guillermo, el cual, no pudo aguantar más.

“AAAAAAAAHHHHHHHHHHHH, mierda yo también me voy a correr” – dijo Guillermo. María dejo de chuparme la polla se sacó la polla de Guillermo y dejó que Gema se tragará también la leche de su novio.

“¿Te gusta la leche un poquito no? Gemita” – la preguntó María.

“Me encanta” – confirmó Gema.

“Joder ya solo quedo yo, por correrme” – dijo María.

“Eso se soluciona rápido” – dije envalentonado, por la mamada que me estaba haciendo. Me baje de la cama, cogí a María de los tobillos y la acerqué al borde de la cama, la abrí de piernas y la empecé a comer el coño.

“Joder que bien lo haces Jorge, sigue así” – me decía María. De repente paré y me incorporé.

“¿Que vas a hacer?” – me preguntó.

“Follarte, ya no aguanto más” – la dije mirándola a los ojos.

“Espera, cómeme el coño hasta que me corra, y luego te la chupo hasta que te corras, es que follar me da un poco de palo, te lo juro” – me dijo María, haciéndose la santa ahora. No la hice ni puto caso, ahora se iba a hacer la mojigata, cuando no había parado de calentarme desde que entré por la puerta del camarote. Intentó cerrar las piernas, pero se las abrí otra vez, coloqué la punta de mi polla en la entrada de su coño, y empujé hasta metérsela toda. No estaba húmeda, aquello era un lago, según empecé a follármela, empezaron a incrementarse sus gemidos, y los míos también.

“AAAAAAAHHHHHHHHHHH, SSSSSSSIIIIIIIII, no pares, AAAAAAAAAAAAAAAIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII, joder sigue, más fuerte cabrón, dame duró, que calentón llevo, que polvo más bueno” – empezó a decir.

“AAAAAAAHHHHHHHHH, que no te follará, serás cabrona, si lo estabas deseando tanto como yo” – la dije. Aumenté el ritmo y se corrió. Me separé para dejarla descansar un poco. Gema y Guillermo que se habían calentado viéndonos, empezaron a follar, viéndoles a ellos y con el calentón de haberme follado por fin a María, quería correrme a lo grande. La miré, y la dije:

“Ahora te voy a follar el culo” – la dije.

“Tampoco te pases ahora, cabrón” – me contestó

No la hice caso nuevamente, la giré en la cama, la comencé a chupar el ano, y a meter un dedo, se le dilató muy fácil, por lo que me incorporé apunte y se la metí hasta que mis huevos chocaron con sus nalgas. Tras 4 o 5 minutos en esa postura no pude aguantar más y me corrí dentro de su culo, mientras los dos gritábamos como posesos.

“Joder quería que te corrieras en mi boca Jorge” – me dijo María, mirándome a la cara.

“Tranquila si todavía no hemos acabado” – la dije. Me tumbe en la cama boca arriba a recuperar fuerzas, ya que mi polla apenas había perdido fuerza, por el calentón que llevaba.

“No sé yo” – dijo María. Entonces miró a donde estaba mirando yo, y vio a Gema enculada por Guillermo. Me volvió a mirar y se dio cuenta de que mi gran pequeño amigo daba muestras rápidas de recuperación.

“Eres increíble, lo que me he estado perdiendo” – dijo mirando mi polla.

“Es que me tenías cachondo perdido, y ahora me estoy desquitando”. Se acercó me agarró la polla y empezó a comérmela de nuevo, por lo que en menos de 2 minutos, mi polla volvía a estar como un mástil. Entonces me incorporé, y mientras Guillermo enculaba a Gema, me escabullí por debajo de Gema y se la metí en el coño. Gema no paraba de gemir, hasta que se acabó corriendo, por la doble penetración recibida. Guillermo y yo nos incorporamos y liberamos a Gema, María entonces se abalanzó sobre mí y se me puso a cabalgar, la agarré fuerte contra mí, mientras follábamos, Guillermo se puso detrás de ella apunto su polla y se la ensarto por el culo. María no tardó en correrse de nuevo, y Guillermo y yo la seguimos al poco tiempo, corriéndonos ambos en la boquita preciosa de María. Realmente la encantaba la leche. Acabamos agotados, nos duchamos y nos fuimos, decidimos entre los cuatro no contar al resto que María y yo habíamos follado. Lo diríamos a su debido tiempo.

Cuando llegué a mi camarote estaba agotado pedí que me trajeran algo de comer, y después de comer me quede dormido hasta la hora de la cena.

Por su parte, mi mujer cuando llegó al gimnasio se encontró con Luis y Jesús haciendo ejercicio, Luis se fue enseguida a buscar a Eva, ya que habían quedado para follar con los amigos de Guillermo y Gema. Gracias a dios que fueron a la habitación de Eva y Luis, sino dudo que me hubiese atrevido a follar con María. Raquel y Jesús se quedaron en el gimnasio, y mira tú por donde, al cabrón de Jesús le ponía follarse a mi mujer, al verla allí haciendo abdominales mientras el levantaba pesas en el banco se empezó a empalmar, mi mujer al verlo se acercó, y le dijo:

“¿Que pasa Jesusito, que te pongo cachondo?”.

“Pues un poquito, con ese culazo que te gastas, que esperas” – contestó Jesús.

“Anda deja que te la chupe”, se agachó y se metió su polla en la boca en mitad de gimnasio delante de un par de chicas que había allí.

“Espera vamos a mi habitación, que está vacía, María se ha ido a follar con un chavalín, a la habitación de él, y podemos ir allí” – dijo Jesús.

“Como quieras” – dijo Raquel sacándose la polla de la boca. Se fueron a su camarote, y en la puerta se encontraron con Eva, Luis, Yolanda y Gabriel que eran los amigos de Gema y Guillermo.

“¿Que venís a apuntaros?” – preguntó Luis.

“Pues si nos dejáis sí” – dijo mi mujer que le tenía ganas a Gabriel, el cual era muy parecido a Guillermo, Yolanda era un poquito más rellenita que Gema sin estar ni mucho menos gorda, con unas curvas muy apetecibles.

“Ahora pasamos” – dijo Jesús. Raquel y Jesús se metieron en la habitación, y nada más llegar a la cama, Jesús puso a cuatro patas a mi mujer y empezó a follársela por el culo.

“Cabrón menos mal que con el trajín de la semana, tengo el culo dilatado que si no me habías destrozado” – le dijo mi mujer.

“Perdona es que necesitaba follarte el culo, que me tiene loco” – pidió perdón Jesús. Finalmente Jesús se corrió en la espalda de mi mujer y se pasaron al camarote de Eva y Luis, el panorama que se encontraron, fue a Yolanda tumbada en la cama boca arriba mientras Luis se la follaba bien abierta de piernas, y a Eva cabalgando a Gabriel. Jesús que se recuperó enseguida se colocó detrás de Eva, y empezó a follársela por el culo.

“Jesús como te gusta dar por culo a las mujeres de los amigos, ahora sí que le voy a decir a Jorge que se folle a María, y si puede que la encule también” – le dijo Raquel.

“Por mí no hay problema, la verdad es que he empezado a comprender realmente aquí, lo que es el ambiente liberal” – contestó este. Y todos empezaron a reírse. Acabaron todas follando con todos, y recibiendo las 3 chicas sus consabidas dobles penetraciones. Tras tanto follar todos necesitaban un descanso, y cada uno se fue a dormir a su propio dormitorio, hasta la hora de cenar.

Fuimos a cenar, nadie hizo más que los comentarios habituales. Yo tenía el ojo echado a una camarera, que estaba bastante buena y una de las veces que levanté a pedirla, más agua, me dijo:

“Pídeme lo que quieras” – me lo dijo de una forma muy picara, que creí entender.

“Bueno, pues cuando acabes tu turno pásate por nuestro camarote y te pido unas cuantas cosas” – la dije, para comprobar si la había entendido bien, y tampoco perdía nada por probar.

“Allí que iré, ¿puedo llevar a un amigo, que le tiene ganas a tu mujer?” – me preguntó.

“Joder no te andas por las ramas. Si trae a quien quieras, eso sí, mi mujer decide si se quiere o no acostar con él. Yo no puedo hablar por ella” – la contesté.

“Vale, nos vemos luego” – dijo, y me lanzó un beso.

Cuando llegué a la mesa, mi mujer me preguntó:

“¿De qué hablabas con la camarera?” Se lo conté, me sonrió y me dijo:

“Espero que sea el mulato, o aquél rubio del fondo que está cañón” – dijo Raquel.

Acabamos de cenar y nos fuimos cada uno a su dormitorio. Nosotros nos metimos en el nuestro a esperar a la camarera y a su misterioso acompañante.

“Me podrías chupar la polla hasta que lleguen” – la dije a mi mujer. Esta se rió, me tumbó en la cama boca arriba, me puso su coño en la boca, y empezó a comerme la polla, mientras me decía:

“Que yo también voy caliente”. A los cinco minutos, golpearon a la puerta. Raquel fue a abrir la puerta, y dejó pasar a la camarera, que se llamaba Elena, y a su compañero Antonio, el rubio del que había hablado mi mujer. Elena era una rubia de 20 años, de la misma estatura que mi mujer (1,63m), y con unos ojos verdes impresionantes, la faltaban tetas, pero tenía un culo realmente duro. Antonio, tenía 22 años, bajito (1,70m), ojos azules, y fuerte para su estatura. Nos presentamos y al ver el estado de mi polla, Elena se agachó y empezó a comerme la polla, Antonio por su parte, sentó a mi mujer en la cama y se la metió en la boca.

“Eso pónmela dura que desde que te vi subir al barco, tengo ganas de follarte el culo” – le dijo a Antonio a mi mujer.

“Joder todos quieren follarse tú culo, cariño. Pues Elena vete preparando el tuyo, que yo no quiero ser menos” – la dije a Elena, que se sacó la polla de la boca, me miró, me guiñó un ojo, y me dijo:

“Es a eso a lo que he venido”.

“Yo flipo, tengo la polla a reventar, anda ponte a cuatro patas, que te lo voy a follar” – la dije a Elena. Mi mujer me miraba, porque sabía que desde que había quedado con Elena, estaba loco por follarme el culo de la camarera. Elena se puso a cuatro patas, yo me puse detrás de ella y me la empecé a follar por el culo, realmente duro.

Antonio se tumbó, y mi mujer se sentó sobre él, metiéndose la polla por el culo, dándome un primer plano de la follada, ya que los tenía enfrente de mí. Una de las veces, que miré hacia mi mujer, vi en su cara, que quería que se la metiese por el coño. Se la saqué del culo a Elena, me fui hacia mi mujer y se la empecé a meter por el coño.

“Que bien me conoces, muchas gracias cariño” – me dijo en cuanto empecé a metérsela. Nos empezamos a mover los tres. Ella empezó a disfrutar de la doble penetración, hasta que se corrió. Cuando miramos hacia atrás, para ver que hacía Elena, nos encontramos con la sorpresa, que Elena estaba tumbada boca arriba al borde de la cama, abierta de piernas y con Daniela comiéndola el coño, mientras Juan se follaba a su mujer a cuatro patas.

“Anda, Bienvenidos” – les dije.

“Mira que no avisarnos de esto, Jorge” – me dijo Juan, mirándome como ofendido. Cuando vio que no sabía que contestar, se empezó a reír, y me dijo que no me preocupara, que seguro, que a ellos les hubiera pasado lo mismo.

“Bueno, Elena, ¿quieres probar el mismo tratamiento que Raquel? Según creo es bueno para la celulitis” – la dije en plan de coña. Se empezó a reír y asintió.

Me tumbé boca arriba, la senté de cara a mí metiéndosela por el coño, y le indiqué a Juan que se la metiese por el culo. Cosa que no tardó en hacer, porque la niña tenía un culo impresionante. Cuando la tuvo dentro empezamos a follárnosla bien duro entre los dos.

Antonio por su parte, había cogido a Daniela, y según estaba a cuatro patas empezó a metérsela por el coño, alternando la penetración con su culo.

Acabamos corriéndonos todos, casi al mismo tiempo. Juan se la sacó del culo a Elena, y se corrió en la boca de Raquel, Antonio dio la vuelta a Daniela y se corrió en su boca, y yo no iba a ser menos, Elena se bajó hasta mi polla se la tragó y también se tragó toda la leche que salió de mi polla.

Nos quedamos todos un poco rendidos, Elena y Antonio se fueron a sus camarotes, mientras Daniela y Juan se iban al suyo, quedando con nosotros, hasta el próximo día que uno de los dos hiciese ruido.

DIA 4.

A la mañana siguiente durante el desayuno nos cruzamos con Gabriel y Yolanda, que nos invitaron a pasar la mañana con ellos, estuvimos en la piscina tomando el sol, son unos chicos geniales al igual que Guillermo y Gema, en la piscina mi mujer y yo empezamos a tontear, y ellos nos siguieron el juego, mi mujer acabó por meterse mi polla en la boca, y Yolanda la de Gabriel. Como no nos gusta dar el espectáculo decidimos ir al camarote de Yolanda y Gabriel, a rematar la faena. Una vez allí, en el camarote contiguo nos encontramos una fiestecita montada por Gema, María, Guillermo y Jesús. Ahí vi mi oportunidad de follar con María, y esta vez con Jesús delante. Al entrar oímos tanto ruido en el camarote contiguo que fuimos a mirar, Jesús y Guillermo, estaban sentados en la cama, mientras María se la chupaba a Guillermo y Gema a Jesús.

“Vaya, vaya menudo espectáculo” – comenté.

“Uyyyyyy, joder que corte Jorge” – dijo María, disimulando como si no hubiésemos follado ayer mismo.

“Da igual si después de haberme follado yo a Raquel no puedo andar impidiendo que te folle el a ti”- nos sorprendió a todos Jesús con su comentario.

“No si ya me había dicho Raquel como te las gastas Jesusito” – y nos reímos todos. Me acerqué a donde estaban ellos, le estreche la mano y la dije a María:

“Bueno me chupas la polla, que mira como me tienes desde el primer día”, la dije mostrándola otra erección descomunal. María parecía dudar, entonces Raquel se acercó a Jesús y ayudando a Gema, empezó a chupársela a Jesús.

“Por fin te vas a salir con la tuya” – me sonrío María guiñándome un ojo, se acercó a mí, y se metió mi mejor amigo en su preciosa boquita. Aquello rompió la veda, Guillermo se levantó cogió a mi mujer y se fue con ella a la otra habitación con Gabriel y Gema. Mientras María, Jesús, Yolanda y yo nos quedamos en esta habitación, María me seguía comiendo la polla de una manera salvaje, Yolanda que se había quedado con nosotros hacía lo propio con la polla de Jesús.

“La chupan de maravilla” – me comentó Jesús.

“Y tu que lo digas” – contesté, a la vez que María me pasaba la lengua por las pelotas, lo que me hizo estremecer. De repente se puso de pie, me tumbo en la cama, y se puso encima de mí en la posición del 69, por lo que empecé a comerla el coño, con la misma pasión que ella me estaba chupando la polla. A nuestro lado Yolanda se había levantado y reclinado sobre el escritorio del camarote, esperaba ansiosa que Jesús la metiese su polla por el coño. Jesús no se hizo de rogar y se la inserto de un empujón. María al ver como su marido se follaba a la jovencita, se incorporó se sentó de frente a su marido, y cogiendo mi polla la puso a la entrada de su coño.

“Jesús, me lo voy a follar ya, luego no vengas diciendo gilipolleces” – le dijo a Jesús, mirándole a la cara con una sonrisa.

“Tranquila que no voy a decir nada”. Dicho esto se fue metiendo mi polla lentamente, que maravilla de coño que tiene esta mujer, siempre tan húmedo, y como folla, la verdad es que lo da todo. Tras un buen rato disfrutando de dicha postura, le pregunté a Jesús:

“¿Se la puedo meter por el culo? Porque le tengo en primer plano y le tengo una ganas”.

“Si ella quiere no hay problema” – contestó Jesús, para mi gran sorpresa. María se sacó la polla del coño y en la misma postura que estaba empezó a metérsela por el culo mientras jadeaba como una condenada diciendo:

“UUUUUUUUUUUFFFFFFFFFFFFFF, que polla más rica que bien me entra por el culito, UUUUUMMMMM que rico”. Yo me dejaba hacer mientras que Jesús ya se empezaba a follar por el culo a Yolanda, pasados 5 minutos Jesús le saco la polla a Yolanda y acercándose a María, la dijo:

“Ahora te vamos a follar los dos a la vez”. María sonrió y cuando le tenía cerca le beso. Jesús la penetró el coñito, y entre los dos la estuvimos bombeando bien duro. Finalmente María y Jesús se corrieron, Jesús lo hizo en la boca de su mujer, yo saque mi polla del culo de María y me dediqué un poquito a Yolanda a la que había olvidado. La tumbe sobre la cama y empecé a follármela bien duro, alternaba su coñito y su culo, ya que Jesús lo había dejado perfectamente dilatado. Acabe corriéndome en la boca de María.

“Es una pena que la empresa halla quebrado que si no te iba a follar todas las semanas” – la dije. Nos reímos María y yo.

“Y quien te impide follarme a partir de ahora todas las semanas” – acabó contestándome.

“Pues es verdad, ya hablaremos de cómo organizarlo” – la dije.

“¡¡¡EY!!!, ¿y conmigo no contáis?” – se quejó Jesús.

“Hombre es que sin ti y sin Raquel no quedamos, luego que se apunte el que quiera a la fiesta que montemos” – le contesté.

Desde el camarote contiguo se oían bastante gemidos, por lo que María se acercó a ver qué pasaba. Jesús y yo nos quedamos en la cama con Yolanda, que empezó a chuparnos la polla alternativamente.

“Ahora que os tengo a los dos para mí solita, me vais a follar en condiciones” – dijo Yolanda.

“Dinos que quieres, y cumpliremos tus deseos” – la contestamos a la vez.

“Para empezar, quiero recibir una doble penetración, que viendo lo bien que se lo ha pasado María, tengo que probarlo”. Según dijo eso y viendo que nuestras pollas empezaban a apuntar al techo, gracias al trabajito que nos estaba haciendo, cogí a Yolanda y la senté encima de mí metiéndola mi polla por el coño, a la vez que me comía ese par de tetitas tan apetitosas. Jesús se puso detrás de ella y empezó a metérsela por el culo, en un principio se quejó un poco, pero según nos fuimos acoplando todos, empezó a disfrutar.

“AAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH, pues sí que es bueno esto, que rico, que bien se siente, vamos a tener que hacerlo más a menudo con Gabriel y Guillermo, se lo tengo que contar a Gema”. Como nos habíamos corrido no hacía mucho, tanto Jesús como yo aguantamos bastante follándonos a Yolanda, que durante todo ese tiempo tuvo un par de orgasmos. Cambiamos de postura, siendo yo el que empezó a dar por culo a Yolanda. De repente y cuando llevábamos, un par de minutos en la nueva postura, notamos movimiento en el camarote, era Gema que venía a unirse a nosotros, se subió a la cama, y nos dijo:

“Yo también quiero probarlo, así que, no os corráis todavía”.

“Hola Gema, ¿Dónde están los chicos?” preguntó Yolanda.

“Follándose a Raquel y María” – contestó Gema.

“UUUUUUUUUUFFFFFFFFFFFFFF, esto es buenísimo tienes que probarlo, y tenemos que hacerlo con los chicos cuando vayamos a casa” – dijo Yolanda

“Estoy totalmente de acuerdo” – contestó Gema. “Pero ahora déjame que me follen un poquito a mí”.

Yolanda se sacó nuestras pollas, y dejó que Gema ocupara su lugar. Está chiquilla era increíble, no solo la chupaba de maravilla, sino que además follaba como los ángeles, que forma de moverse, de retorcerse y de disfrutar de un polvo. Tras un par de orgasmos por su parte, nosotros ya no aguantamos más, y nos corrimos, yo en la boca de Yolanda y Jesús en la Gema.

“Joder estoy agotado”- dije. Y con las mismas me tumbe y traté de descansar, todos hicieron lo mismo, aunque estábamos demasiado apretaditos los cuatro allí metidos.

María cuando se fue al camarote de vecino, se encontró a mi mujer encima de la polla de Guillermo y a Gema encima de Gabriel, se acercó a ellos se subió a la cama y se sentó en la cara de Gabriel, para que la chupara el coño.

“Tú y yo todavía no hemos follado Gabriel, así que, ahora me lo dejas Gema” – les dijo María.

“Eso está hecho, que yo estoy cansada de follármelo, en Madrid” – dijo Gema, se levantó y se vino hacía nuestro cuarto.

María se bajó y empezó a follarse a Gabriel, metiéndose su polla por el coño, este aprovechó para comerse sus tetas que le quedaban a la altura. Guillermo que estaba al lado viendo la escena, levantó a mi mujer, se puso detrás de María, y empezó a metérsela por el culo.

“Te han follado bien el culo, eh María, porque lo tienes bien abierto” – comentó Guillermo.

“La verdad es que sí” – dijo María.

“Ahora volvéis a repetir eso conmigo, que no me ha sabido suficiente antes” – dijo mi mujer.

Cuando María se corrió, pusieron a Raquel en su lugar, y estuvieron follándosela hasta que se corrieron, Guillermo en la boca de mi mujer, y Gabriel en la de María. Después de acabar, se quedaron dormidos los cuatro bien juntitos, tal y como hicimos en el otro camarote.

Nos despertamos a media tarde, yo fui al camarote de al lado a buscar a mi mujer, el panorama que me encontré era muy parecido al que había en el nuestro, todos tratando de descansar, desperté a mi mujer y la pregunté si nos íbamos a nuestro camarote, lo cual aceptó. Al levantarse mi mujer, despertó a los dos chicos y a María, que decidieron hacer lo mismo que nosotros, cada uno con su pareja a su habitación. Ya nos veríamos a la hora de la cena en el salón.

Cuando llegábamos a nuestra habitación nos encontramos con Daniela y con Juan, que por lo visto habían tenido un día también muy movidito. Nos metimos los cuatro en nuestra habitación, y nos empezamos a contar las batallitas.

“O sea, que al final has conseguido follarte a María, cabroncete” – me dijo Juan.

“Sí, por fin” – contesté.

“Pues ahora, el único que queda por follársela soy yo” – dijo Juan. Era verdad, Juan no había follado con María, ni Daniela con Jesús.

“Chico esta noche después de cenar se lo propones y seguro que aceptan follar con vosotros” – les dijimos Raquel y yo. Seguimos hablando en nuestro camarote, y con todas las historias que nos estábamos contando, tanto Juan como yo teníamos a nuestros amiguitos mirando al cielo, las chicas se empezaron a reír de nosotros y dijeron que cada uno a su habitación. Cuando se levantaron para irse, Juan y yo nos miramos y nos sonreímos, los dos sabíamos que queríamos hacer, cuando Daniela se fue para su camarote, yo la seguí con mi polla abriendo camino, mientras que Juan se quedó en nuestro camarote con Raquel. Como Daniela iba delante no se dio cuenta de que era yo el que la seguía, y cuando se giró para sentarse y meterse en la cama, se dio de frente conmigo.

“Dios mío, soy insaciables”- me dijo mientras se reía. Yo que me había quedado de pie enfrente de ella, y con mi polla a escasos centímetros de su cara, no dije nada, solo la sonreí de una forma burlona y puse cara de pena, entonces agarró mi polla y se la empezó a tragar con las mismas ganas que la primera vez que lo hizo. Acto seguido la tumbé en la cama, la empecé a comer ese coñito tan sabroso que tiene, y en un momento dado la penetré, estuvimos un buen rato, ya que creo que mis reservas de leche empezaban a flaquear después de tanto ajetreo en los cuatro días, ella sin embargo tuvo dos orgasmos durante todo el tiempo que estuvimos follando. Finalmente conseguí correrme con el tiempo justo para darnos una duchita e irnos cenar.

Mi mujer que nos vio las caras a Juan y a mí, en cuanto se quedaron solos, le cogió la polla y le dijo:

“Que es lo que quiere el señor, que se la chupe, follarme el coñito, o darme por culo”.

“El pack completo si puede ser señorita, gracias” – contestó Juan. Mi mujer se rio también, se sentó en la cama y empezó a comerle la polla, cuando la tenía a punto de reventar se incorporó se sentó encima de él y empezó a cabalgarlo, Juan tuvo que apartarla para no correrse antes de follarla el culo, la tumbó en la cama boca abajo, se puso encima de ella y apunto su mástil hacia la entrada de su culito, se la folló con todas sus ganas y acabó corriéndose dentro de su culito. Se ducharon y se encontraron con Daniela y conmigo para ir a cenar todos juntos.

Cuando llegamos al salón restaurante, nos recibió la encantadora Lourdes con su sonrisa de siempre, me miró puso cara de sorpresa y me dijo:

“¿Que pasa cobra, que tu general ya no me saluda?”.

“El general acaba de llegar de maniobras y está algo cansado, sino te saludaría como siempre” – la contesté. Todos empezaron a reírse, y mi mujer y Daniela la preguntaron:

“Lourdes, el camarero aquel mulato y alto, ¿crees que sería posible que nos hiciera un favor?”.

“Sí, solo tenéis que preguntárselo, si queréis mañana, me acercó con él a vuestro camarote, y nos lo pasamos bien los seis” – dijo Lourdes.

“Anda o sea que por fin me vas a dejar follar contigo este año” – dijo Juan.

“No cantes victoria antes de tiempo” – le contestó, y empezó a reírse.

Durante la cena el comentario principal era que por fin, yo me había follado a María. Todos nos reímos, y estuvimos hablando muy animadamente.

“Bueno María al final, con los lloriqueos de Jorge y toda la leche, los únicos que no hemos follado con Jesús y contigo, somos Daniela y yo” – dijo Juan.

“Eso se arregla rápido, está noche yo me voy contigo a tu camarote y Daniela que se vaya con Jesús, al nuestro, ¿si estáis de acuerdo?” – dijo María. Todos estuvieron de acuerdo, y así lo hicieron. De camino al camarote, Raquel y María iban delante nuestro hablando de sus cosas, y Juan y yo, no parábamos de mirarlas el culo.

“La verdad es que está muy buena tío. ¿Cómo no trataste de follártela cuando trabajabais juntos?”

“Como dice el refrán – Donde tengas la olla no metas la polla -, claro que todos buscábamos rozarnos con ella, tocar lo que se podía y todo eso, pero a la larga no te quieres complicar la vida, y además en los trabajos, por un motivo o por otro siempre hay muchas envidias, y la gente es muy hipócrita” – le contesté.

“Tienes razón, pero ahora que no trabajáis, ¿quedaréis con ellos para montar alguna que otra fiestecita?, además parece que por fin, Jesús, se ha dado cuenta que era una gilipollez el que no follaseis si os apetecía” – me volvió a preguntar

“Eso parece, en cuanto a vernos en Madrid para follar, en eso quedamos ayer, además seguro que se apuntan, Eva, Luis y alguien más. Te puedo asegurar que por mi parte, y por la de Raquel, que ya lo he hablado con ella, vamos a tratar de quedar mucho con ellos” – le informé.

Cuando llegamos a los camarotes, las dos chicas se metieron en el nuestro. Juan me miró, y entro primero siguiéndolas y con la polla apuntando hacía ellas, se ve que también le tenía ganas a María, yo entré detrás de él. Cuando llegamos a la cama ellas se sentaron, le dijeron a Juan que se acercara, y a mí me dijeron que esperara mi turno, empezaron comiéndole la polla entre las dos, por las caras que ponía se lo estaba pasando en grande. Yo me había apoyado en el escritorio, y había empezado a masturbarme viendo la escenita. Mi mujer acabó por tumbarse boca arriba en la cama, abriendo las piernas, María se giró hacia ella y empezó a comerla el coño. Juan y yo alucinamos.

“Esto sí que es una sorpresa” – dijimos los dos. Juan se puso detrás de María, le acercó la polla a su coño, y se la metió. Yo no pude más con aquella imagen, y me subí a la cama me acerqué a mi mujer, y la di mi polla para que me la chupara. Juan por su parte, cada vez se follaba más fuerte a María y empezó a dilatarla el culo, ya que quería follársela por ahí también. Yo cogí a mi mujer, la giré, hice que se metiera debajo de María y en la posición del 69 empezó a comerse, el coño de María y la polla de Juan. Yo me acerqué con la intención de follarme a Raquel, pero antes de penetrarla, María me cogió la polla y me la chupó un poco, luego la colocó en la entrada del coño de Raquel y me ayudó a penetrarla. Juan que ya tenía el culo de María bien dilatado, se la sacó del coño, y empezó a metérsela por el culo.

“UUUUUUUFFFFFFFFF con cuidado que tú la tienes más grande, AAAAAAAAHHHHHHHHHHH SSSSSSSIIIIIIII, que bueno, así despacito, joder como me está empezando a gustar el sexo anal. Además después de probar contigo la doble, cada vez que me follan el culo necesito acabar haciendo una doble penetración, joder como me pone esto” – decía María.

Juan se salió de María, y yo de Raquel, me tumbe boca arriba María se sentó sobre mi polla y se reclinó hacía mí, Juan se puso detrás de ella, y volvió a metérsela por el culo. Mi mujer se quedó esperando su turno mientras se masturbaba.

“Raquel acércate lo más que puedas que mientras estos dos me follan te como el coño” – la dijo María a Raquel. Yo alucinaba con María, si cuando trabajábamos juntos parecía una monjita, y resulta, que era una zorra de campeonato, a la que le gustaba el sexo más duro. Al poco de empezar a comerla el coño a Raquel, María empezó a convulsionarse y a correrse, cuando se relajó, le dejó su sitio a Raquel, que se sentó de espaldas a mí, y empezó a meterse mi polla por el coño.

“Joder Raquel no me has dejado sitio” – se quejó Juan.

“Es que quiero probar una cosita, ven aquí, y trata de metérmela también por el coño, que el otro día, cuando pasé al cine vi que se lo hacían a una actriz, y no paraba de tener orgasmos” – dijo mi mujer.

“Joder que guarra te me estas volviendo, JAJAJA” – la dije. Juan acercó su polla al coño de Raquel, en él que ya se encontraba mi polla dentro, y empezó a intentarla meter, el notar la polla de otro tío contra la mía, no es que me gustara mucho precisamente, es una sensación muy rara, menos mal que con Juan había muy buen rollo. Finalmente consiguió meterla y empezamos un mete saca acompasado.

“AAAAAAAHHHHHH SSSSSSSIIIIIIII, pues, AAAAAAAAAHHHHHHH, SSSSSSSSIIIIIIIII, esto es la leche, AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH” – empezó a decir mi mujer, que según me dijo después, estaba disfrutando de la mejor corrida de su vida. María quiso probarlo también al ver disfrutar tanto a mi mujer.

“Joder yo también quiero, que manera de correrse, y vosotros ya podéis aguantar para hacerme acabar de la misma forma” – dijo María. Mi mujer consiguió arrastrase y dejar el sitio a María.

“Ha sido la leche, ya verás María” – dijo mi mujer. María se colocó en la misma posición en que había estado Raquel, y nos la empezamos a follar los dos por el coño. Los gemidos de María eran casi más fuertes que los que había dado Raquel, cuando se corrió estuvo, como 30 segundos sin moverse, llegamos a pensar que se había desmayado.

“Dios mío que orgasmo, ha sido increíble, Raquel eres genial, contigo siempre se aprenden cosas nuevas, joder que corrida, no puedo más” – dijo María . Juan y yo que todavía no nos habíamos corrido, cogimos nuestras pollas y empezamos a masturbarnos en las caras de María y Raquel, las cuales se habían tumbado boca arriba en la cama y se habían juntado mucho, cuando Juan y yo nos corrimos, lo hicimos sobre ellas, dejándolas las caras pérdidas de leche, empezaron a limpiarse la una a la otra la leche con la lengua. Luego se fueron a la ducha, Juan se fue a su habitación, María le siguió y mi mujer y yo nos quedamos en la nuestra durmiendo.

DIA 5.

Al día siguiente, nos levantamos a la hora de comer, cuando llegamos al comedor nos encontramos con Lourdes, que nos dijo que luego se pasaba con Edgar el camarero dominicano, por nuestro camarote, quedamos con ella a las cinco de la tarde. A las cuatro, nos fuimos a nuestros camarotes a descansar un poco antes de que llegaran, Daniela y Juan se quedaron en su camarote, hasta un poco más tarde de las cinco en que llamaron a la puerta de nuestro camarote, y entraron Lourdes seguida de Edgar, Daniela y Juan pasaron a nuestro camarote, y los 6 nos juntamos allí.

“Bueno chicas este es Edgar” – nos lo presentó Lourdes, que ya le debía de haber dado un tiento, porque el chico venía con un buen empalme.

“Hola a todos” – dijo este. Nos presentamos todos, y las chicas no paraban de mirarle el rabo al dominicano, ya que le debía de medir unos 25cm, y bastante gruesa.

“Joder vaya herramienta que tienes” – dijo Daniela, “la verdad es que nos imaginábamos como debía ser en erección, ya que en reposo cuando te veíamos en el comedor prometía lo suyo” – dijo mi mujer.

“Señoras pues yo no he parado en estos 5 días de imaginarme como sería follarse, ese par de culos que tienen, que me han estado volviendo loco desde que las vi la primera noche” – dijo Edgar, mirándolas.

“Pues haberlo dicho hombre” – dijo Daniela.

“Es que, es el primer año que viene con nosotros y está un poco cortado todavía” – dijo Lourdes, “pero seguro que se va soltando con los días. Bueno chicas os dejo con él, y me llevo a vuestros maridos, que me tienen que hacer un favor”.

“Uno y dos si hace falta” – dijimos Juan y yo a la vez. Lourdes se dio media vuelta y se dirigió a la salida del camarote. Nuestras mujeres, ya habían cogido a Edgar y lo habían tumbado en la cama. Nosotros dos seguimos a Lourdes fuera de la habitación:

“Perdona Lourdes, pero de qué favor estabas hablando, porque nosotros pensábamos que te íbamos a follar, tal y como Edgar se va a follar a nuestras mujeres” – dijo Juan. Yo que estaba dispuesto a sorprenderme por cualquiera, no dije nada y espere a ver qué pasaba.

“Tranquilos no tengáis prisa que todo llega” – nos dijo Lourdes. La seguimos hasta la zona de camarotes de la tripulación, y se metió en uno, un par de puertas antes de llegar al suyo. Cuando entramos, nos encontramos a una mulata espectacular, delgada, no muy alta mediría (1,72m), y con unas tetas grandes y que todavía no habían comenzado a caerse debido a la juventud de la chica. Al mirarla más fijamente, me di cuenta del parecido físico con Edgar, lo que nos confirmó la presentación de Lourdes.

“Chicos esta es Rosario, la hermana de Edgar como ya os habréis dado cuenta”. Rosario nos dio dos besos y empezamos a hablar. No nos habíamos cruzado con Rosario porque ella trabajaba de pinche en la cocina, y no pasaba mucho por las zonas comunes. A mí me tenía muy intrigado el hecho de que estuviese trabajando en un sitio como este junto con su hermano, y se lo pregunte.

“¿Cómo es que trabajas junto con tu hermano aquí?,¿No te da corte el veros todo el día desnudos?”

“Un poco incómodo sí era al principio, pero el tiempo todo lo cura. En cuanto a lo de trabajar aquí, un amigo nuestro nos ofreció la posibilidad de trabajar en un crucero, cuando nos explicó el tipo de crucero, yo me negué en un principio, pero las necesidades económicas me hicieron cambiar de opinión. Y mi hermano estaba loco por aceptar el trabajo, ya que además de cobrar un muy buen sueldo, veía la posibilidad de tener mucho sexo. Finalmente aceptamos y aquí estamos” – nos explicó.

“Si pero imagínate, que vas por cubierta y ves a tu hermano teniendo sexo, o al revés, que situación más rara ¿no?” – la pregunté yo.

“Eso ya me ha pasado, JAJAJA, y la verdad es que hasta me puse cachonda, porque tiene una buena polla. Cuando llegué a la habitación, tuve que hacerme una buena paja. Además a las horas que acabo mi turno de trabajo y lo empiezo no me cruzo con mucha gente por lo que todavía no he tenido sexo, ya que me da corte, llegar a un tío que no conozco de nada y decirle que si me folla. Recordar que yo nunca había entrado en este mundillo antes de embarcarme” – siguió explicándonos Rosario. Entre Lourdes y ella nos explicaron que Rosario escucho como Lourdes le dijo lo de la fiestecita que tenía pensada para esta tarde a Edgar, y cuando la vio un poco después a solas, la pregunto la posibilidad de que la llevase a alguno de los chicos a ella, para al menos desahogarse. Y en este punto estábamos. Juan que ya estaba cachondo perdido dijo:

“Bueno pues después de tanta explicación, vamos a follar que mira como me tenéis”.

“Anda ven aquí, que este año también me vas a follar caradura”- le dijo Lourdes llevándoselo a la cama, donde le tumbó y empezó a hacerle una mamada bestial, yo me quedé mirando a Lourdes agilipollado, como me gustaba la pelirroja. De repente levante la vista, y vi a Rosario un poco cortada y sin saber que hacer mientras miraba el espectáculo de Lourdes y Juan. Me acerqué por detrás a ella y la cogí las tetas, que bien puestas las tenía, me arrimé más a ella y la pegué mi polla a su trasero. Ella estiró la mano y me agarró la polla, que me fue masturbando poco a poco, yo baje una de mis manos y empecé a acariciarla el coño, que estaba súper húmedo.

“Estas muy cachonda ¿EEHH?, no tengas vergüenza que aquí todos hemos venido a disfrutar y pasárnoslo bien” – la dije para que se tranquilizara, ya que parecía nerviosa.

“Sí, por favor fóllame ya”. La lleve junto a la cama, la tumbe y empecé a comerla el coño, no tardó mucho en empezar a gemir, y a soltar jugos por su coñito, se ve que estaba realmente cachonda. Cuando levanté la vista, vi que Lourdes ya se había subido encima de Juan y empezaba a follárselo, yo no podía más, me incorporé, me metí entre las piernas de Rosario y empecé a follármela, que coñito más calentito y húmedo tenía. Ella no tardo en correrse ni tres minutos, lo que nos indicó lo caliente que iba la chica. Juan y Lourdes seguían a lo suyo cambiando de posturas, y Juan tratando de follarse el culo de Lourdes, pero por lo visto, no se había ganado el premio todavía, ya que esta no le dejó. Yo me salí de Rosario me apoyé sobre el vientre de Rosario, puse mi polla entre sus tetas, y tras cogérselas empezó a hacerme una cubana espectacular, hasta que me corrí llenándola toda la cara y el cuello de leche. Juan por su parte se estaba portando como un campeón, y aguanto una barbaridad lo que le dio argumentos para conseguir su objetivo, follarse el culo de Lourdes, la cual terminó aceptando. La lubricó bien el culo, y se lo penetró, con fuerza, mientras Rosario y yo observábamos, Rosario se bajó a mi polla y empezó a mamármela, cuando la tuve dura otra vez, se sentó encima de mí y comenzó a cabalgarme, la chica seguía cachonda perdida, y no paraban de emanar jugos de su coño. Juan se salió de Lourdes se tumbó boca arriba en la cama y Lourdes se sentó de espaldas a él, metiéndose poco a poco su polla por el culo. Yo al ver la oportunidad me salí de Rosario, y me fui a metérsela por el coño a Lourdes.

“¿A dónde vas cobra?” – me dijo Lourdes.

“Tú que crees a follarte por el coñito pelirroja” – la dije.

“Venga pero repetís lo mismo con Rosario no me la dejéis a medias, cabrones” – dijo Lourdes cuando ya se la había metido, y empezaba a bombear en su apetitoso coño, mientras Juan seguía perforándola el culo.

“Aquí nadie se va a quedar a medias” – dijo Juan.

“Bueno, yo es que nunca he practicado anal, y me da un poco de miedo”- dijo Rosario. Juan y yo nos miramos retándonos a ver quién era el afortunado que se la metía primero.

“AAAAHHHHHHHHHH, joder no les digas eso, que se van a poner más cachondos todavía Rosario. Ahora no van a parar de pelearse por ver quién es el que te desvirga el culo, cariño” – la dijo Lourdes.

“Obviamente yo que la tengo más pequeña” – dije rápidamente.

“Que son 3cm de mierda, eso no se nota” – protestó Juan, reclamando su puesto.

“Has visto, ahora no van a parar. Anda dejarme y follaros a Rosario los dos” – dijo Lourdes, pero no la dejamos escaparse.

“Como a dicho Juan, de aquí no se va nadie, sin correrse, así que no tengas prisa pelirroja”. Juan y yo empezamos a follárnosla salvajemente, para conseguir que se corriera cuanto antes, ya que, sí que teníamos ganas de desvirgarla el culo a la mulatita.

“AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH, que cabrones, que caña me estáis dando, joder, me voy a correr, AAAAAAAAAHHHHHHHHHH, SSSSSSSSIIIIIIIIIIII, que bueno, lo estáis consiguiendo, me CCCCOOOOOOORRRRRRRROOOOOOOOO” – decía Lourdes, por fin conseguimos que Lourdes se corriera. Lo echamos a suerte, y tuve la suerte de ganar y ser yo el que la desvirgaría el culo a Rosario. Empecé chupándola el coño, y el culo, luego con un poco de ayuda del lubricante, metí un dedo en su culo, y lo fui moviendo poco. Rosario se quejaba un poco, pero con el paso del tiempo y según seguía jugando con su culo, empezó a disfrutar, cuando la note más relajada empecé a meterle otro dedo, no costó mucho, ya que su culo se estaba dilatando con tanto meneo, lo que me aventuró a meterla el tercer dedo, este costó un poquito más, pero no tardó en encontrar su sitio. Además Rosario lo estaba disfrutando de verdad y cuando comencé a comerla el coño, otra vez con los 3 dedos en su culo se corrió de una manera bestial, me puso perdido con sus jugos.

“Joder Rosario pues sí que estabas cachonda porque vaya tres corridas te has pegado, mira como me has dejado. Anda chúpame un poco la polla que te la voy a meter ya” – la dije. Rosario se incorporó y empezó a chupármela, cuando me la lubricó un poco, la giré la puse a cuatro patas y se la empecé a meter, primero la puntita, cuando estuve dentro me esperé a que se acoplara y luego muy despacio le metí hasta la mitad de mi polla, dejando que se adaptara en su culo.

“AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH, joder duele un poco, pero también se siente muy rico” – decía Rosario “no pares, aunque me duela que ya que hemos empezado, quiero probarlo del todo”. Yo no me hice de rogar, y empecé a meterla y sacarla despacio, a cada embestida que la daba me entraba un poco más la polla, hasta que llegó un momento que se la estaba metiendo entera, y ella cada vez disfrutaba más, lo que me dio ánimos para aumentar el ritmo. Lourdes mientras tanto, había cogido la polla de Juan y se la estaba chupando para que no se le bajara el empalme. Cambiamos de postura cuando vi que estaba totalmente acoplada al tamaño de mi polla en su culo, yo me tumbé y ella se puso encima de mí metiéndose mi polla en el culo y empezando a cabalgarme.

“Bueno Rosario ha llegado la hora de que pruebes una doble penetración venga” – dijo Lourdes. Juan se levantó giró a Rosario que seguía con mi polla en su culo, y cuando la tuvo situada se la empezó a meter por el coño.

“SSSSSSSSSSSSSIIIIIIIIIIIIIIIIIII, papitos que rico, no paréis, pero que me he estado perdiendo, que rico, AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH, SSSSSSSSSIIIIIIIIIIIIIIIII”, no tardó ni tres minutos en correrse otra vez poniendo la cama perdida de sus jugos. Yo que tampoco aguantaba más, me salí de debajo de Rosario, me agarre la polla y apuntado a la cara de Lourdes que me miraba con lascivia empecé a correrme en su cara, dejándola perdida.

Entonces Juan cogió a Rosario, que ya se dejaba hacer lo que nosotros quisiéramos, la tumbó en la cama boca abajo, y apuntando su polla en su culo se la empezó a meter poco a poco.

“AAAAAAAHHHHHHHHH joder, esta duele, que 3cm no se notaban habías dicho, si quieres te lo cuento” – le decía Rosario.

“Aguanta un poco que ya me corro, AAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH, joder que apretadito, que rico, pero que culo más cojonudo tienes” – decía Juan, y según termino de decirlo, sacó su polla del culo de Rosario, la dio la vuelta y se corrió en su boca. Rosario se tragó toda la leche de Juan, con auténticas ganas.

“Joder que bueno ha sido, me lo he pasado genial”- dijo Rosario.

“Nosotros también y muchas gracias por dejarnos desvirgarte el culo, ha sido una auténtica pasada lo estrechito que lo tenías” – la contesté yo.

“Te puedo asegurar que el placer ha sido mío” – dijo Rosario, después se fue al baño, para lavarse ya que tenía que ir a trabajar para preparar las cenas. Ella se fue y nosotros nos quedamos un poco más en la habitación. A los 5 minutos, apareció Edgar para buscar a su hermana e ir a trabajar, al encontrarnos allí se sorprendió mucho.

“Pero, ¿Qué hacéis vosotros aquí?” – nos dijo.

“Pues que el favor que nos ha pedido, aquí la pelirroja era follarnos a tu hermana, que menudo polvo tiene, por cierto” – le contestó Juan, mientras Lourdes no sabía dónde meterse. La cara de Edgar era un poema, no le había gustado nada saber que nos habíamos follado a su hermana.

“Joder Lourdes, que Rosario todavía es muy inocente, y ya que tiene un lío de con este crucero, esto la va a terminar de confundir del todo” – dijo Edgar.

“Tranquilo que no dejaremos que eso ocurra”- contestó Lourdes, “además creo que necesitaba desahogarse, debía de ser la única persona de todo el barco que no había follado todavía, y sinceramente creo que era eso lo que la tenía confundida” – dijo Lourdes.

“Bueno si crees que ha sido para bien me fio de ti, pero esta me la tienes que devolver” – dijo Edgar con una sonrisa.

“Eso está hecho” – contestó ella. Ellos se fueron a trabajar y nosotros volvimos a nuestros camarotes.

Me encontré a mi mujer durmiendo boca abajo, cuando me acerqué pude comprobar que todavía tenía el culo dilatado como una moneda de 1 euro. Ya se la habían vuelto a meter por el culo, y encima esta polla era enorme, como no se anduviese con cuidado se lo iban a destrozar. La imaginación juega malas pasadas y el imaginarme a mi mujer ensartada por la gran polla de Edgar me puso a cien, por lo que me puse encima de ella y empecé a metérsela por el culo con mucho cuidado. Se despertó enseguida.

“Pero que hacer, ¿no has visto como me ha dejado el culo Edgar?” – me dijo Raquel.

“Es por eso mismo que no he podido resistir la tentación. Parece que todo el mundo en el barco, está disfrutando de mi joya más preciada, y yo quería darme un homenaje” – la respondí.

“Vale pero no tardes en correrte que estoy muerta”. Se incorporó un poco, lo que aproveché para meterle las manos por debajo y agarrarme a sus pechos, mientras la besaba el cuello, y seguía bombeando en su culito. Tal y como me había pedido no tarde en correrme y nos quedamos dormidos hasta la hora de la cena.

La cena hubo gente que se la salto, se ve que el cansancio iba haciendo mella en la gente, y preferían cenar en sus camarotes, para descansar el mayor tiempo posible. Durante la cena, una de las veces que se acercó Edgar, las dijo a nuestras chicas:

“Tenemos que repetir otro día, lo de esta tarde y si puede ser con vuestras amigas mucho mejor” en alusión a María y a Eva. En cuanto se alejó, María las preguntó:

“¿Cabronas no me digáis que os habéis tirado al mulato?”.

“Sí, le pedimos a Lourdes que nos lo presentara y esta tarde nos lo llevó al camarote” – contestó Daniela.

“¿Qué tal calza? Porque prometer promete mucho” – preguntó Eva.

“Calza lo que promete o incluso mejor, nos dejó a las dos destrozadas” – dijo Raquel.

“Nos tendríais que haber llamado, para unirnos a vosotras” – dijo Eva.

“Mañana si queréis le vamos a buscar, para que os lo trabajéis envidiosas” – dijo Daniela.

“De acuerdo, os tomamos la palabra” – dijeron Eva y María, a la vez.

Terminamos de cenar y cada uno se fue a su camarote a dormir y descansar.

DIA 6.

A la mañana siguiente nos levantamos muy temprano, las diez de la mañana, nos duchamos tranquilamente y nos fuimos a desayunar, después nos fuimos a la piscina a tomar el sol relajadamente, a la media hora de estar allí aparecieron María y Jesús, se sentaron junto a nosotros a tomar el sol también. Íbamos a la piscina a refrescarnos, y volvíamos a las tumbonas a tomar el sol, así estuvimos hasta la hora de comer. Fuimos juntos los cuatro, allí volvimos a ver a Edgar, María y Raquel quedaron con él, en nuestro camarote a las cinco de la tarde. Después de comer volvimos a tomar el sol y bañarnos hasta las cuatro y media, en que nos fuimos al camarote a esperar a Edgar, yo tenía la esperanza de que volviese con Lourdes, por lo que tras comentárselo a las chicas y a Jesús fuimos los cuatro a esperar. Mientras esperábamos, Raquel empezó a decirla a María que Edgar follaba de maravilla y que seguro que se lo iba a pasar genial. De los que no supimos nada en todo el día fue de Juan y Daniela que desaparecieron, dejando su camarote también disponible. Diez minutos después de la hora acordada llamaron a la puerta, se abrió y apareció Edgar, pero la sorpresa fue que no apareció con Lourdes, sino con su hermana Rosario.

“Hombre Rosario, ¿Cómo es que has venido?” – la pregunté.

“Es que cuando me ha dicho Edgar donde iba, le he preguntado si podía acompañarle por si estabais tú o Juan y repetíamos lo de ayer, que ya que os conozco no me da vergüenza pediros que me folléis” – me respondió Rosario.

“Pues mira has tenido suerte, Juan no está pero esta Jesús el marido de María” – la dije, les presentamos a todos, y después decidimos que empezase la fiesta.

“Como Juan y Daniela no están, no me parece bien que nos metamos en su habitación por lo que nos podríamos apañar todos aquí, entre el baño y la cama” – dije por si colaba, ya que la idea de que follaran Edgar y Rosario en la misma habitación me parecía de lo más cachonda.

“¿Aquí, delante de mi hermano? No por favor, menuda vergüenza. No de ninguna manera, no puede ser no estaría bien” – dijo Rosario.

“Mira, por lo que nos dijiste ayer, tú ya has visto follar a Edgar, y el no creo que se asuste de lo que te pueda ver hacer. De esa manera nos evitamos cruzar el barco, enseñándoles a todo el mundo, la erección que nos marcamos Jesús y yo, además mientras no folléis entre vosotros no hay nada de malo, se trata de sexo solamente” – dije como quitando hierro al asunto.

“¿Cuándo me has visto follar tú a mi Rosario?” – preguntó Edgar a su hermana.

“El otro día, te dejaste la puerta del camarote abierta, y pasé por delante cuando te los estabas haciendo con Elena, la camarera y no pude reprimir la tentación de echar un vistazo” – dijo Rosario sonrojándose.

“Pues chica, si tú me has visto a mí, es justo que yo te vea a ti también, así que no te preocupes por lo que puedas hacer que yo no te voy a poner ninguna pega” – dijo Edagar. Yo alucinaba, al final había colado, y se iban a poner a follar con nosotros en la misma habitación.

“De acuerdo, pero yo de momento me voy al baño” – dijo Rosario, dirigiéndose al baño mientras Jesús la seguía, y como el baño no era tan grande decidí quedarme, en la habitación.

“Yo necesito probar esa polla, que por lo que me ha contado Raquel, es una maravilla” – dijo María dirigiéndose a Edgar.

“Toda tuya” – contestó Edgar.

“Nos han dejado a ti y a mí juntitos cariño” – la dije a mi mujer, mientras me acercaba y la daba un beso.

“Seguro, tú te has quedado aquí para ver si te vuelves a follar a María, cabroncete, si te conozco como si te hubiese parido” – me respondió Raquel.

“La verdad es que no lo había pensado así, pero ahora que lo dices es un aliciente, además Rosario es un cañón también, no veas como folla” – contesté yo a su reproche anterior.

“Oye que estás hablando de mi hermana” – dijo Edgar, y empezando a reírse.

“Sí, pues tu hermana seguro que se la está chupando a Jesús porque se le oye respirar fuerte” – le conteste. Edgar se levantó se dirigió al baño, se asomó y volvió.

“Sí que se la está chupando, y no parece hacerlo muy mal” – dijo Edgar. Nos reímos y nos pusimos a lo nuestro. Edgar se acercó a la cama a donde se encontraba María y está le cogió la polla y se la empezó a chupar. Raquel y yo nos quedamos mirando cómo se la chupaba, mientras ella me masturbaba y yo la metía un dedo por el coño, hasta que me levante, y se la acerqué a la boca para que también me la chupase. Los sonidos de la mamada que le estaba haciendo María a Edgar eran increíbles, por lo que me giré para verlo, y no me extrañaron los ruidos que hacía María, Edgar tenía una polla descomunal, que apenas la entraba en la boca a María. Raquel que tampoco les quitaba ojo mientras me seguía chupando la polla, se la sacó de la boca y dijo:

“Ya verás cómo te acaban doliendo las mandíbulas María”. Yo me empecé a reír por el comentario de mi mujer.

“Uf, es impresionante, es enorme” – decía María.

“Quieres que te ayude” – la dijo mi mujer, sacándose mi polla de la boca y acercándose a ellos y empezando a comerle los huevos a Edgar, por lo que me quedé solo mirando la escena. Finalmente decidí ir al baño, a ver como andaba la otra parejita, al llegar me encontré a Jesús sentado en la taza del baño y a Rosario encima de él clavándose la polla de Jesús en el coño.

“Anda Rosario date la vuelta y mientras te follas a Jesús chúpame la polla. Que las otras dos me han abandonado, ya que necesitan ayudarse la una a la otra para follarse a tu hermanito” – la dije. Rosario me miró, se levantó y me dijo:

“Anda no seas exagerado, que seguro que no es para tanto” – dijo Rosario y se acercó a la puerta y salió para comprobar lo que decía. Yo salí con ella, y vi la cara de alucinada que puso al ver el pedazo de polla que tenía su hermano. Este que nos vio la dijo:

“¿Que te gusta mi polla hermanita, a que es grande?” – dijo Edgar.

“Joder es enorme, chicas os va a destrozar” y después de decir esto se volvió a meter en el baño, y dando la espalda a Jesús se volvió a meter su polla en el coño, mirándome mientras lo hacía muy lentamente.

“¿Vienes o te vas a quedar ahí mirando?” – me soltó la mulatita.

“Voy, voy es que me has pillado un poco despistado” – la contesté. Me acerqué a ellos, me agarró la polla y empezó a metérsela en la boca. Parecía que se estaba soltando porque me la estaba chupando de maravilla, mucho mejor que el día anterior. Poco después se empezaron a oír los gemidos salvajes de María, la cual debía de estar siendo penetrada por Edgar.

“AAAAAAAHHHHHHHHHHH es enorme, AAAAAAAAHHHHHHHHH con cuidado poco a poco, joder, es la leche, que polla tienes, AAAAAAAAHHHHHHHHHHH” – se oía decir a Maria, los gemidos pasaron a ser auténticos gritos de placer.

“Joder ni que me la estuviese matando, voy a tener que ir a controlar un poquito la situación” – dijo Jesús. Rosario se levantó, sacándose la polla de Jesús del coño y se me quedó mirando.

“Vamos a tener que ir todos allí, para que me folléis tranquilamente, sin salir alguno de nosotros cada cinco minutos, para ver qué pasa en la cama” – dijo Rosario.

“Me parece a mí, que deberíamos” – la contesté. Me miró un poco resignada y se dirigió hacia la puerta, yo la seguí, y nos encontramos a Jesús mirando con la boca abierta, como se follaba una polla de 25cm a su mujer, la cual no paraba de gritar de placer. La escena era la siguiente, Raquel estaba tumbada boca arriba en la cama, y María estaba a cuatro patas con la cabeza metida entre las piernas de Raquel, a la que se supone que debería estar chupando el coño, pero que el placer que estaba recibiendo no la dejaba hacer. Y Edgar se la estaba metiendo a María desde atrás. Toque en el hombre a Jesús para que reaccionara, me miró y le dije.

“Anda pasa para allí y ocúpate un poco de Raquel, mientras yo me follo a Rosario”. Nos dirigimos los 3 a la cama, y Edgar se nos quedó mirando.

“¿Que hermanita ya has perdido la vergüenza?” – comentó Edgar.

“Por la cuenta que me trae, porque estos van a estar saliendo cada dos por tres para ver qué les haces a sus mujeres, y si me quedo en el baño no me van a follar en condiciones” – contesto Rosario.

Jesús entonces se acercó a la cama se tumbó boca arriba y le dijo a mi mujer que se montara encima de él. Cosa que hizo encantada de la vida, y empezando a cabalgar salvajemente a Jesús, que no paraba de decir:

“Joder que mojada estás Raquel, sí que os ha puesto cachondas el mulatito”.

“Es que menuda polla tiene, solo de pensar que me va a volver a follar me corro” – contestó mi mujer.

“Anda hermanito que por lo que veo las tienes loquitas a todas con tu polla” – dijo Rosario, riéndose. Yo cogí a Rosario, la hice que se arrodillara en el suelo, que apoyase los brazos en la cama, y empecé a metérsela desde atrás en la posición del perrito.

“Trátala bien que es mi única hermana, y encima es la pequeña” – me dijo Edgar sin quitarnos los ojos de encima, y viendo como me follaba a su hermana.

“Si en el fondo te pone ver cómo nos la follamos delante de ti” – le contesté riendo. A los pocos segundos María empezó a tener un orgasmo bestial, y se quedó rendida en la cama, mientras Edgar la seguía follando.

“Sácala por favor, que necesito recuperarme en condiciones. Raquel si quieres es tu turno” – dijo María. En cuanto se liberó, María se levantó y fue al baño a refrescarse y a beber un poco de agua. Raquel se sacó la polla de Jesús del coño, hizo tumbarse a Edgar boca arriba, y se sentó encima de él metiéndose esa descomunal polla por el coño, y dejándome una visión perfecta de la penetración. Ahora la que daba gritos descomunales era mi mujer, mientras Rosario y yo follábamos, con un primer plano de la penetración que le estaba haciendo su hermano a mi mujer. Temiendo que no tardaría en correrme si seguía así, se la saqué a Rosario y le dije a Jesús que si quería ocupar mi lugar. Lo que aceptó de buen grado, mientras yo me fui al baño, a ver como se encontraba María, que estaba sentada en el wáter.

“¿Que tal estás, te recuperas?” – la dije.

“Uf, vaya pedazo de polla que tiene, me ha dejado destrozada, y eso que solo me la ha metido por el coño. ¿Tú que tal? Porque la hermanita está bien buena también” – me respondió.

“Bien, de momento, pero mucho más tranquilo que vosotras” – la contesté.

“Pues no lo parece” – dijo señalando mi polla.

“Hombre este es el estado normal de estar follando, pero no es como los días anteriores a follar contigo, y con Lourdes. Que cada vez que os veía me agarraba un calentón impresionante” – la contesté apoyándome en el lavabo.

“¿Qué pasa, que como ya me has follado, tratar de follarme ya no es una prioridad para ti, y ya no te caliento?” – dijo sonriendo.

“Yo no he dicho eso, o si no que crees que hago aquí en el baño” – dije.

“Ah bueno, porque la verdad es que me lo paso genial follando contigo y con Raquel, sois geniales, y no quiero dejar de hacerlo ahora que lo he probado” – me dijo. Y después de decir esto se acercó a mí, me cogió la polla y me la empezó a chupar muy lentamente mientras me miraba a los ojos. Yo seguía sin creer la suerte que tengo, de poder follarme a una tía que está tan buena.

De la habitación nos seguían llegando los gemidos de Raquel, a los que se la estaban uniendo los de Rosario por la follada que la estaba dando Jesús.

“Me CCCCCCOOOOOOORRRRRRRRRRROOOOOOOOOO”, oímos que decía Rosario y al poco tiempo apareció por la puerta del baño, con la cara de satisfacción de haberse corrido. Se acercó a mí, me abrazo y me besó.

“A tu mujer se la van a follar entre los dos, que se vaya preparando” – me dijo.

“¿Qué tal si nos vamos a la habitación? Y seguimos allí, haciéndoles compañía, porque cuando acaben con mi mujer van a venir a por vosotras” – las dije.

“Bueno, vamos para allí”- dijeron las dos. María se levantó y fuimos todos para allí. Al llegar nos encontramos a Raquel, encima de Edgar con la polla de este metida en el coño y a Jesús detrás de ella, metiéndosela por el culo.

“No sé cómo no te desmayas de placer”- le dijo María a Raquel. Mi mujer no la pudo contestar, solo miró hacía donde estábamos y entorno los ojos. Yo mientras tanto, puse a María y a Rosario en la posición de perrito al borde de la cama, cogí a María y se la empecé a meter por el culo, y con la mano derecha empecé a meter un dedo en el culo de Rosario, preparándoselo para follarlo cuando estuviese bien dilatado.

“UUUUUFFFFFFF, sigue así despacito Jorge, me encanta como me follas el culo, lo haces de maravilla, me pone a cien”- dijo María. Mientras ya había empezado a meterle dos dedos a Rosario, y al poco estaba lista para volver a ser follada por el culo.

“Ahora mismo vuelvo” – la dije a María sacándola la polla del culo. Me puse detrás de Rosario y se la empecé a meter muy despacito, los gritos de Rosario alertaron a Edgar, que me dijo:

“¿Se las estás metiendo por el culo? Ten cuidado que debe de ser virgen por ahí”.

“Virgen no es porque se lo desvirgamos ayer, pero estrechito todavía lo tiene” – le conteste.

“Joder hermanita, así que también lo haces por el culo, al final va a resultar que eres una calentorra. Y eso que no querías venir a trabajar a este crucero” – la dijo Edgar.

“Te puedo asegurar hermanito, que volveré todos los años que me reclamen para trabajar en este crucero, menuda pasada, vaya dos días llevo de follar” – contestó Rosario a su hermano. Yo empecé a pasar del culo de Rosario al de María, mientras Jesús y Edgar, no consiguieron aguantar más y se corrieron ambos sobre las tetas de mi mujer. Yo les seguí un poco después, cuando iba a correrme, se lo dije a las chicas, que me cogieron la polla y empezaron a chupármela mientras me corría. Edgar y Rosario se tenían que ir a trabajar, por lo que nos quedamos, los cuatro solos y medio dormidos tratando de descansar después del polvo que habíamos echado, sobretodo ellas.

Al cabo de una hora, fuimos a cenar donde por fin coincidimos con Daniela y Juan, que habían pasado todo el día en el club de intercambio. Estaban exhaustos. Después de cenar nos fuimos a dormir, para reponer fuerzas, para el último día del viaje, ya que a la mañana del octavo día regresaríamos a puerto.

DIA 7.

A la mañana siguiente, me despertaron los gemidos de Daniela que llegaban desde el otro camarote. Miré a mi mujer, que estaba completamente dormida y no quise despertarla, por lo que me levanté, fui al camarote de nuestros amigos para ver qué tal se lo estaban pasando. Cuando entré, Daniela estaba en la posición del perrito, mientras Juan se la estaba metiendo por el culo.

“¿Qué tal chicos, polvito mañanero?” – les dije para advertirles de mi presencia.

“Si, el último día hay que ir a por todas, y este es solo el calentamiento. ¿Te unes a nosotros?” – me dijo Juan.

“Pues si no os importa, me uno” – conteste. Me acerqué a la cama, para que Daniela me empezara a chupar la polla. Después de un rato, Juan se tumbó en la cama boca arriba, y Daniela se sentó encima de su marido metiéndosela en el coño, lo que me dejó vía libre para metérsela yo por el culo, lo que no tardé mucho en hacer. En esa postura nos encontrábamos, cuando apareció Raquel en la habitación.

“Buenos días a todos, ¿Qué empezando bien el día, Daniela?” – la preguntó mi mujer.

“De maravilla” – contestó Daniela. Mi mujer se tumbó al lado nuestro y empezó a masturbarse, yo al verla me salí de Daniela, me puse encima de mi mujer y empezamos a follar en la posición del misionero. Una de las veces que me incorporé, estiré el brazo y empecé a tocarle el culo a Daniela mientras Juan se la follaba, Juan me miró y me dijo:

“¿Cambiamos?”.

“Si, porque no” – le contesté. Daniela se levantó al igual que yo, Raquel se subió encima de Juan y empezó a follárselo, yo por mi parte puse a Daniela a cuatro patas, y empecé a follarla desde atrás, agarrándome a sus tetas. Como tenía en primer plano el culo de mi mujer mientras se follaba a Juan, no pude reprimir la tentación de querer follarme el culo de mi mujer, por lo que me salí de Daniela, y me acerqué por detrás a mi mujer, la coloqué la polla a la entrada de su culo y empecé a penetrarla, así estuvimos hasta que nos corrimos los tres, yo en el culo de mi mujer, y Juan en su coño. Daniela que todavía no se había desahogado se quejó:

“Bueno, ¿y yo qué, me vais a dejar así?”

“Desde luego que no” – la contesté, la abrí de piernas y empecé a comerla el coño hasta que se corrió.

“Uf, no ha estado mal para empezar el día” – dijo Raquel.

Después nos fuimos a desayunar, y a continuación a la piscina, cuando llevábamos los cuatro allí alrededor de media hora, se nos acercó una pareja joven preguntándome el:

“Perdona tío, pero os he estado viendo estos días aquí en la piscina, y la verdad es que el culo de tu mujer es una pasada y me gustaría poder follarlo, si a ti no te importa. ¿Queréis que vayamos a nuestro camarote y nos lo pasemos en grande los cuatro?” Yo miré a su chica, que estaba bastante buena y luego miré a mi mujer que asentía para que fuéramos con ellos.

“Sí porque no” – le contesté. Nos levantamos y nos presentamos, ellos eran Carlos de 27 años y Carolina de 26 años. Carolina era muy bajita, no mediría ni el (1,60m), castaña con los ojos verdes, muy delgadita sin apenas culo, y con unas tetas pequeñas pero muy apetecibles, estaba bien proporcionada para lo bajita que era. Carlos era de mi estatura centímetro arriba centímetro abajo, delgado moreno y con los ojos marrones. Una vez terminadas las presentaciones, les seguimos a su camarote. De camino, Carlos se acercó a mi mujer y la agarró del culo.

“Joder que pedazo de culo tienes, no te puedes imaginar las ganas que tengo de follármelo” – dijo Carlos. Carolina se acercó a mí y me agarro de la polla empezando a masturbarme según íbamos andando, para cuando llegamos a su camarote, yo ya iba completamente empalmado con las caricias de Carolina, y Carlos igual solo de pensar en que se iba a follar el culo de mi mujer. Entraron Carlos y Raquel primero, y Carolina y yo detrás, cerré la puerta, llegamos a la cama, mi mujer tumbo a Carlos encima de la cama y se puso a chuparle la polla.

“Primero te tendrás que ganar el derecho a follarme el culo” – le dijo, sabiendo que eso le iba a calentar muchísimo más de lo que ya estaba el chaval. Yo por mi parte cogí Carolina, la di la vuelta para dejarla de frente a mí, y la dije:

“Agárrate a mi cuello”. Así lo hizo, la cogí del culo, la levanté y la dejé caer sobre mi polla según estábamos de pie, se la metí hasta el fondo, y empecé a subir y bajarla sobre mi polla lo más rápido que mis fuerzas me permitieron. En la cama mientras tanto, mi mujer se había dado la vuelta y estaban haciendo un 69 de campeonato, por los gemidos de mi mujer Carlos la debía de estar haciendo un trabajito de fábula. Yo que los brazos no me daban mucho más de sí de subir y bajar a Carolina sobre mi polla, terminé por acercarme a la cama, tumbarla y seguir follándola así. Mi mujer se levantó y de cara a mí se abrió de piernas y empezó a follarse a Carlos.

“Si tía sigue así, que bien follas” – decía Carlos. Mi mujer me miraba como diciendo “este no sabe lo que le espera”, mientras yo seguía follándome a Carolina, la cual parecía estar llegando al orgasmo, cosa que nos confirmó a todos.

“Me voy a correr, me corro, me corro, SSSSSSIIIIIII, SSSSSSSIIIIIIIIIII” – decía mientras se corría y me miraba. Me salí de ella para que se relajara, y me tumbe en la cama boca arriba con mi polla mirando al cielo. Mi mujer me miró, se sacó la polla de Carlos se vino hacía mí y se sentó sobre mi polla metiéndosela en el coño. Miró a Carlos y le dijo:

“Como has sido un buen chico ya puedes empezar a follarme el culo”. Carlos no tardó nada en levantarse ponerse detrás de mi mujer, colocar su polla en la entrada del culo de mi mujer y empezar a penetrarla, mientras su novia nos observaba. Raquel empezó a gemir mientras me daba un morreo espectacular.

“Te encanta que te follen dos tíos a la vez” – la dije.

“Si, vamos a tener que buscar a alguien en Madrid, para hacerlo todas las noches” – me dijo sonriéndome.

“El vecino de enfrente seguro que se apunta, pero solo le dejamos si viene con su hermanita para que me la folle yo” – La contesté.

“Que cabrón eres” – me dijo. Y empezó a morrearme de nuevo, Carlos aumentó el ritmo de la penetración, lo que provocó que Raquel terminará por correrse, y al poco la siguió el.

“Me corro, que culo más sublime tienes Raquel” – decía Carlos.

“Espera córrete en mi boca, que como has sido un buen chico, quiero probar tu leche” – le dijo mi mujer. Este se la sacó del culo mientras mi mujer se puso de rodillas en la cama y empezó a chuparle la polla y tragarse toda la leche de Carlos.

“UUUUUUUUUMMMMMMMMMMMMMMMM que rico” – decía mi mujer.

Yo que todavía no me había corrido, me quede mirando a Carolina que se estaba masturbando, y la dije:

“Carolina ahora el que se va a follar tu culo soy yo”. Esta se giró se puso en la posición del perrito y me ofreció su culo dándose un par de azotes.

“Es todo tuyo, pero échame un poco de lubricante” – me pidió. Cogí lubricante me eché en la polla y en la entrada de su culo, y después empecé a penetrarla a muy buen ritmo. Mi mujer seguía comiéndole la polla a Carlos, consiguiendo que se recuperara enseguida. Entonces le dijo:

“Anda follaros los dos a Carolina, que sepa lo que es bueno”. Carolina se levantó y se metió la polla de su novio por el culo, dejándome su coñito a mí. Empezamos a follárnosla, y eso ya fue demasiado para mí, corriéndome enseguida.

“Ahora el que se corre soy yo, no aguanto más, AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH” – decía yo, sacándola llevé mi polla a la boca de mi mujer la cual se empezó a tragar también toda mi leche.

“Con tanta leche, voy a acabar engordando” – dijo Raquel. Y nos empezamos a reír todos por su comentario. Carlos siguió follándose el culo de su novia, hasta que se corrió.

Entonces nos duchamos y nos despedimos de ellos. Volviendo a la piscina, allí nos encontramos a Eva y Luis, tomando el sol.

“¿Qué os lo habéis pasado bien? Ya nos han dicho Daniela y Juan a donde habéis ido” – dijo Luis.

“Nos lo hemos pasado genial. Por cierto ¿Dónde están esos dos?” – dije yo.

“Se han ido a buscar a María y Jesús a su camarote. Por lo visto Juan quería volver a follar con María antes de que se acabe el crucero” – dijo Eva, sonriendo.

“Que maricón, bueno, ¿y vosotros que tal lleváis el día?” – les pregunté.

“Pues por ahora muy tranquilitos, hemos desayunado, y nos hemos venido a tomar el sol un poquito, y a descansar” – dijo Eva.

“Yo que vosotros aprovecharía que solo nos queda un día” – les dijo Raquel.

“La verdad es que tenéis razón, pero aquí se está de puta madre” – dijo Luis.

“Pues chico, yo ya voy necesitando un desahogo, ¿me acompañas Jorge?” – me dijo Eva. Yo la verdad es que estaba cansado, pero pensando que este iba a ser el último día del viaje, la dije que sí. Nos levantamos y nos fuimos hacia el camarote de Raquel y mío, mientras que Luis y Raquel se quedaron tomando el sol.

Por el camino, nos cruzamos una pareja de 30 años, ella era de las más guapas del crucero, yo ya me había fijado en ella, pero siempre tenía alguien cerca y por lo tanto ni me había acercado a ellos. El hay que reconocerlo era bastante guapo también. Justo cuando nos los íbamos a cruzar, él dijo:

“Hasta luego Eva, que ya ni saludas”.

“¡¡¡UY!!!, hola es que voy distraída y no me había fijado” – dijo Eva. Yo la toqué un poco el culo disimuladamente para que me los presentara.

“Este es Jorge, el ex compañero de trabajo de María, estos son Pablo y Tatiana” – me los presentó. Le estreché la mano a él, y la di dos besos a ella. Tatiana era de la altura de María, delgada morena, con el pelo muy corto, unos ojos color océano, preciosos, y unas tetas de tamaño medio. Pablo era al menos 10cm más alto que yo, bastante fuerte debido a las horas que debía emplear en el gimnasio. Que por lo visto fue donde conoció a Eva y Luis.

“Íbamos a mi camarote a pasar el rato, ¿queréis venir?” – les ofrecí, con la esperanza de que aceptarán y así poder follar con Tatiana.

“Bueno, no es mala idea, que hay que aprovechar lo poco que nos queda” – dijo Tatiana, fijándose en mi polla. Pablo estuvo de acuerdo y nos acompañaron. Por el camino, me contaron como se conocieron y como acabaron follando, ellos cuatro junto con María y Jesús.

Cuando entramos al camarote, Tatiana me cogió de la polla y me llevó hasta la cama, donde se sentó y mientras yo estaba de pie empezó a chupármela.

“Anda, pero ¿Jorge no íbamos a follar tú y yo?” – me dijo Eva, riéndose de mí. Me volví hacia ella, y la miré como diciendo, ha sido Tatiana, yo no tengo nada que ver con esto. Eva y Pablo se empezaron a reír, mientras Tatiana seguía a lo suyo. Pablo se tumbó boca arriba en la cama, y Eva, se puso encima de él y comenzaron a hacer un 69. No me podía creer la mañana que llevaba y que todavía se me pusiera tan dura. Tumbé a Tatiana encima de la cama, la abrí de piernas, y empecé a comerme su coño, que estaba increíblemente mojado. Eva se echó para adelante, se abrió de piernas y comenzó a follarse a Pablo.

“Fóllame, por favor, que no puedo aguantar más” – me dijo Tatiana. Por lo que me levante, me metí entre sus piernas y la penetré, empecé a moverme muy lentamente, mientras me agarraba a sus tetas. Pablo se agarraba al culo de Eva, y la hacía votar sobre su polla.

“SSSSSSSSSSSSIIIIIIIIII, que bueno, sigue joder, que dura la tienes Pablo, que bien te lo tienes que pasar con esta polla Tatiana” – decía Eva. Así estuvimos las dos parejas, hasta que Pablo levanto un poco a Eva sacándosela del coño, y apuntando su polla a la entrada de su culo, y dejándola caer se la empezó a meter poco a poco. Yo al ver aquello, no quise ser menos y se la saqué a Tatiana del coño, para empezar a follarla por el culo.

“Despacito, que me cuesta acostumbrarme” – me dijo Tatiana. Se la fui metiendo poco a poco, hasta que la tuvo toda dentro, y empecé el mete saca muy lentamente, cosa que me convenía a mí también debido a la mañana tan agitada que llevaba. En esas estábamos cuando Eva me pidió que se la metiese por el coño. Se la saqué a Tatiana, me metí entre las piernas de Eva y empecé a metérsela por el coño.

“SSSSSSSSIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII, que bueno, no paréis que ya me corro. AAAAAAAAHHHHHH, si me CCCCCCCCOOOOOOOORRRRRRRROOOOOOOO, AAAAAAAAAAAaHHHHHHHHHHHH” – dijo Eva, y se recostó sobre el pecho de Pablo. Yo se la saqué, cogí a Tatiana la levanté, y me tumbé boca arriba donde había estado ella unos segundos antes, y la dije que se sentara encima de mí. Ella obedeció metiéndose mi polla por el coño, y dándome a chupar sus maravillosas tetas.

“Cariño a que esperas a metérmela por el culo” – le dijo a Pablo su mujer. Este se levantó se puso detrás de ella y se la metió de un solo golpe por el culo. Empezamos a movernos, y ella no tardó en correrse, al igual que lo había hecho Eva. Pablo se la sacó del culo a su mujer, y se la metió en la boca a Eva, donde se corrió llenándola de leche.

“UUUUUUUUUUUUUMMMMMMMMMMMMMM, que bien sabe Pablo, voy a tener que probarla más a menudo” – dijo Eva.

“Cuando tú quieras, Evita” – contestó Pablo.

Yo mientras tanto, seguía sin correrme volví a coger a Eva que parecía seguir con ganas de guerra y se la metí, esta vez por el culo, empecé a moverme con toda la intención de correrme, porque la erección que llevaba empezaba a dolerme, o mejor dicho, mi polla empezaba a quejarse de tanto movimiento que la estaba dando por la mañana. Por fin logré correrme dentro del culo de Eva y me quedé totalmente relajado.

Nos duchamos los cuatro, y fuimos a comer algo para reponer fuerzas, en el comedor nos encontramos con el resto de nuestros amigos. Durante la cena nos estuvimos riendo mucho con las historias que nos habían pasado en el crucero, y después de comer nos fuimos a la piscina para pasar la tarde más relajadamente, al menos, esa era mi intención. Me tumbé al sol y me quedé dormido enseguida, estaba realmente cansado. Me desperté un par de horas más tarde, teníamos al lado a Guillermo y Gema que se habían unido a nosotros, el resto habían ido a sus camarotes a descansar o a follar, depende del caso. La dije a Raquel que si nos íbamos a nuestro camarote, para dormir un poco antes de la cena, ya que decían que la fiesta de despedida era increíble. Al despedirnos de Guillermo y Gema, este nos dijo:

“Pero os vais así sin más, no nos vais a invitar al polvo de despedida”.

“Si queréis veniros a nuestro camarote, pero no os prometemos nada que con el día que llevamos, no si aguantaremos mucho” – les dijimos. Se vinieron con nosotros y al llegar a nuestro camarote, en el de Daniela y Juan se oía bastante movimiento, nos asomamos y vimos a Juan follándose a Eva, y a Luis haciendo lo propio con Daniela.

Les saludamos y nos fuimos a nuestro camarote, yo que no podía con mi alma, me tumbe boca arriba en la cama.

“Gema haz conmigo lo que quieras, porque yo no me puedo ni mover apenas” – la dije.

Mi mujer hizo lo mismo abriéndose de piernas y ofreciéndole el manjar a Guillermo. Tanto Gema como Guillermo nos empezaron a dar un masaje a los dos, cosa que agradecimos mucho, incluso nos dieron la vuelta y nos lo hicieron en la espalda, que maravilla lo hacían de puta madre. Al final nos giraron y entonces, es cuando Gema se metió mi polla en la boca y Guillermo empezó a comerse el coño de Raquel, cuando mi polla miraba al cielo Gema se subió encima de mí y me empezó a follar, mientras que Guillermo hacía lo propio con Raquel. Tan relajados nos había dejado el masaje que nos habían dado, que ni sé el tiempo que estuvieron follándosenos, hasta que Gema se corrió, y poco tiempo después Guillermo se la sacó a mi mujer y se la metió en la boca a Gema donde se corrió.

“Lo siento chicos pero es que nosotros no damos para mucho más hoy” – les dijimos, ellos entendieron que estábamos cansados y nos dijeron que al menos ellos se habían corrido, pero que nosotros hay nos quedábamos con el calentón.

“No os preocupéis, por hoy ya hemos tenido bastante, y tenemos que dejar algo para esta noche” – les dije, con una sonrisa. Nos despedimos de ellos que se fueron a su camarote, y nosotros nos tumbamos en la cama y nos quedamos dormidos.

Nos despertamos 3 horas después, gracias a Daniela y Juan que vinieron a avisarnos para la cena, a la cual íbamos a llegar muy justitos de tiempo. Nos duchamos a toda prisa, y salimos corriendo para el comedor. Por el camino, pude comprobar que las 3 horas de sueño me habían sentado de maravilla, me sentía como nuevo, en cuanto comiera algo, estaría recuperado del todo, y por los comentarios que me hizo Raquel, a ella la ocurría lo mismo.

Llegamos al salón comedor, y nos sentamos en la mesa junto con nuestros amigos. La cena transcurrió de forma normal, estuvimos todos de acuerdo que lo habíamos pasado genial y que al año siguiente procuraríamos repetir. Cuando sirvieron el postre, Lourdes se subió a un pequeño escenario que había, y nos explicó en que consistiría la fiesta final.

“Como bien sabéis todos los que ya habéis venido a este crucero con anterioridad, el último día se hace un juego, y el equipo ganador recibirá como premio, el importe del viaje de uno de los integrantes de cada pareja del equipo ganador” – empezó diciendo Lourdes. Los aplausos y los bitores se oyeron por toda la sala, también alguno que otro dijo “yo pensaba que el premio serias tú MACIZORRA”. Lourdes sonrió ya que todos los años la debían de hacer los mismos comentarios llegados a este punto. Luego continuo explicando en qué consistía el juego para los novatos.

“Bien, el juego consiste, en una guerra laser, para el que no sepa lo que es, deciros que es como el Paintball, pero sin el dolor de las malditas bolitas de pintura. Cada uno lleva un peto con sensores, y cuando el peto que llevéis puesto, reciba un disparo del enemigo, vuestra arma se bloqueará, y no podrá efectuar disparos, hasta que la liberéis, luego os explico cómo se libera un arma. Se formarán dos equipos, a cada equipo se le dará una bandera, el objetivo es proteger la bandera propia y conquistar la del equipo contrario. Un equipo será el de popa y otro equipo será el de babor, y cada uno esconderá su bandera en un sitio estratégico de su territorio. La forma de conseguir la bandera del equipo contrario, es tratar de bloquear todas las armas del equipo contrario, el equipo que lo consiga antes será el ganador. En cuanto a las tácticas a seguir los veteranos de cada equipo os explicaran a los novatos cuales son las mejores, yo que vosotros les haría caso. Antes os he dicho que las armas se pueden liberar, bueno esto significa lo siguiente. Una vez que os bloqueen las armas, podéis liberarlas, y cada pareja puede liberarla dos veces, y la forma de liberarla es haciendo alguna clase de favor al integrante del equipo contrario que os haya bloqueado el arma. Ya me entendéis. Por cierto, los petos van por pareja, así que si se bloquea el arma de uno de los integrantes de la pareja, automáticamente se bloquea la del otro. Esas son las bases del juego. Todos los petos están conectados con un ordenador que maneja la tripulación, en el quedan registrados todas las liberaciones o recargas de las armas, y por lo tanto, sabremos quién es el equipo vencedor. Si por un casual, alguno encuentra la bandera del equipo contrario, lo único que tiene que hacer es pulsar este botón que se encuentra en el palo de la bandera, y automáticamente su equipo será el vencedor ya que se bloquearan las armas de ambos equipos. Para diferenciar los equipos, unos llevarán el peto de color rojo, y otros el peto de color negro. Que lo paséis muy bien, y que gane el mejor”.

“Parece divertido” – dije.

“Lo es, sobre todo si consigues cargarte a muchos del equipo contrario” – dijo Juan, que de nuestra mesa es el que tenía experiencia junto con su mujer. El resto éramos novatos.

Los camareros pasaron por el comedor repartiendo los petos entre las parejas, nosotros acabamos formando parte del equipo negro, junto con nuestros amigos, y algunos otros que no me voy a poner a explicar quiénes eran todos.

“Bueno ya tenéis todos los petos y las armas, como veréis cada arma está conectada a su peto. Los del equipo negro os reuniréis en el cine para hablar y definir vuestra estrategia, y los del equipo rojo os quedáis aquí. El juego comenzará en 15 minutos, por lo que deberíais daros prisa” – dijo Lourdes.

Cogimos nuestras armas y los petos, salimos corriendo de allí en dirección al cine, por el camino nos fuimos colocando los petos y enchufando las armas. Cuando llegamos allí nuestros veteranos dijeron que lo mejor era formar grupos de 2 parejas, y tratar de llegar a los puntos clave y conquistarlos (la piscina, la sauna, el gimnasio, los pasillos de acceso a los camarotes, y el club de intercambio), decían que tarde o temprano todo el mundo pasaba por alguno de estos sitios y el que los controlará tendría más posibilidades de victoria. Una vez controlado uno de estos puntos, se dejaría a una pareja controlando los accesos y la otra pareja trataría de unirse a otro grupo para conquistar una zona más y si lo conseguían volverían para ayudar en la defensa de la ya conquistada. Estuvimos todos de acuerdo, y nos sobraron un par de minutos antes de poder salir del cine. Escondimos nuestra bandera, y salimos a conquistar, las zonas que habíamos dicho.

Nuestro grupo lo formábamos, Raquel, María, Jesús y yo, nos organizaron así porque, como María y yo habíamos trabajado juntos, creyeron que sabríamos entendernos, y tomar decisiones rápido, un poco estúpido, pero a mí me sirvió, el resto de los grupos normalmente, estaban formados por una pareja de novatos y una de veteranos como la de Eva, Daniel, Luis y Juan. Nuestro grupo fue a tratar de hacerse con el control del gimnasio, el cual estaba situado en mitad de un largo pasillo, con una sola entrada y salida, lo que lo hacía muy fácil de proteger. Cuando estábamos llegando al pasillo acceso al gimnasio, Jesús se fijó que en uno de los maceteros de metal que había antes de entrar al pasillo, se reflejaba todo el pasillo y en él se veía a dos parejas, que muy sigilosamente iban hacía el gimnasio, y me dijo:

“Si salimos y disparamos rápido, les cogemos a los cuatros, sin problemas”. Yo estuve de acuerdo, se lo dijimos a las chicas, y dijeron que nosotros decidíamos. Jesús y yo nos preparamos, y a la de tres salimos disparando y cogiéndoles por sorpresa, apenas les dio tiempo a girarse hacia donde estábamos, ya que prácticamente estaban entrando en el gimnasio. Les bloqueamos las armas a las dos parejas, por lo que el gimnasio era nuestro. Lo celebramos, y las chicas nos abrazaron. Fuimos hacia la entrada del gimnasio, hacia donde se encontraban las dos parejas del equipo rival.

“Joder, nos habéis pillado bien, pensábamos que ya estabais dentro, por eso íbamos con tanto cuidado” – nos dijo uno de los chicos.

“Ha sido un golpe de suerte, te lo puedo asegurar” – dijo Jesús, sin revelar como les habíamos visto, por si se nos presentaba otra vez la misma oportunidad. Nos metimos las cuatro parejas en el gimnasio, ahora teníamos que pensar en el castigo para liberarles las armas.

“De eso nos encargamos nosotras” – dijeron Raquel y María, tras mirar a las parejas. Entonces fue cuando nos dimos cuenta de lo cargaditos que iban los dos chicos. Nos empezamos a reír, y las dejamos decidir. Nos presentamos, ya que les habíamos visto pero nunca habíamos hablado con ellos. Se llamaban Sara, Irene, Juanjo y Javier, tenían entre 26 y 27 años todos. Sara era rubia con los ojos marrones, media melena, mediría lo mismo que mi mujer 1,63m y no estaba nada mal. Irene era castaña pelo corto, ojos verdes, un poco más alta que su amiga y tampoco estaba mal, tenía muy buenas tetas desde mi punto de vista. Juanjo era de mi estatura, moreno, delgado, y con los ojos verdes. Por último, Javier era un poco más alto que yo, moreno también, delgado pero más fuerte que su amigo, debía de hacer pesas, y con los ojos marrones.

Cerramos las puertas del gimnasio, para que nadie del equipo rival nos pillase por sorpresa, además, mientras que se estaba cobrando una deuda para liberar armas, no estaba permitido atacar. Después de cerrar las puertas, María y Raquel cogieron a las dos parejas, y las llevaron al centro del gimnasio, y les dijeron:

“Quitaros los petos, que nos van a estorbar”. Los cuatro chicos se los quitaron.

“Vosotros también” – nos dijeron a Jesús y a mí. Que obedecimos rápidamente. Ver a cuatro pedazo de mujeres de ese calibre, nos había puesto las pollas a todos a saludar. María y Raquel se tumbaron en dos colchonetas que había, y se abrieron de piernas.

“Bueno chicos, empezar comiéndonos el coño, y mientras vosotras chuparles las pollas a nuestros machotes” – dijeron riéndose. Los chicos se abalanzaron sobre ellas y las chicas se arrodillaron delante de nosotros y empezaron a meterse nuestras pollas en la boca. La imagen de ver a Raquel y María abiertas de piernas, con los dos chicos comiéndolas el coño, nos puso más cachondos si eso era posible. Yo cogí a Irene, me la llevé a uno de los bancos de pesas, me tumbe encima y la dije que se sentara encima de mi polla, así lo hizo, se puso sobre mí y empezó a dejarse caer lentamente, la chica debía de estar bastante cachonda también porque estaba realmente mojada, y empezó a subir y bajar a muy buen ritmo. Cuando miré hacia donde estaban Raquel y María, vi que se habían puesto ellas dos en la posición del 69, mientras Juanjo se follaba a Raquel alternando su coño con la boca de María, y que Javier hacía lo propio follándose a María y la boca de Raquel. Menuda escena. Jesús por su parte, tenía a Sara a cuatro patas y se la estaba empezando a follar por el culo.

“Si fóllame el culo, cabrón, que me encanta” – decía Sara. Lo que le puso más cachondo y empezó a darla realmente duro.

Tras varios minutos así, nuestras chicas tumbaron a Juanjo y Javier boca arriba y se sentaron de cara a ellos metiéndose sus pollas por el coño. Raquel se giró y nos dijo:

“Chicos venir aquí, que tenéis que completar el sándwich doble” y se empezó a reír. “No os preocupéis chicas, que si queréis ahora os los dejamos para que os hagan los mismo” – dijo María.

“Eso espero” – contesto Irene, “porque ya necesito que me follen el culo también”.

Jesús y yo nos levantamos, cuando nos acercábamos a ellas nos miramos, nos sonreímos, y él se la empezó a meter por el culo a Raquel y yo a María.

“AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH, que bueno, SSSSSSSSSIIIIIIIIIIIIIII” – decían las dos, al poco tiempo se corrieron. Nosotros que ya estábamos al límite, nos levantamos cogimos a Sara e Irene, las pusimos sobre sus chicos que se las empezaron a follar por el coño.

“¿Os lo estáis pasando bien?” – las preguntaron.

“Tan bien como vosotros” – les contestaron al unísono. Yo me puse detrás de Irene, Jesús detrás de Sara, y nos las empezamos a follar entre los cuatro. Después de un par de minutos, yo que quería probar el culito de Sara, y le dije a Jesús:

“¿Qué tal si cambiamos?” Jesús estuvo de acuerdo, y nos cambiamos. Se la metí a Sara que lo tenía muy dilatado ya, y que se estaba corriendo, Irene también se empezó a correr nada más metérsela por el culo Jesús.

“¿Cómo andáis chicos?” – les preguntamos Jesús y yo.

“Apunto de corrernos” – dijeron. Nos pusimos de pie todos, he hicimos que Sara se la chupara a Javier el novio de Irene, e Irene a Juanjo el novio de Sara. Raquel y María se acercaron a nosotros y riéndose entre ellas, María me la empezó a chupar a mí, y Raquel se la empezó a chupar a Jesús. Nos corrimos los cuatro en las bocas de las chicas llenándoles las bocas de leche.

“Bueno la deuda está saldada ¿no?” – dijo Javier.

“Desde luego” – dijimos nosotros. Nos pusimos todos los petos, y juntamos las armas con las suyas para pulsar el botón de liberación, a ellos se les apagó una luz que había en el frontal, eso debía indicar el número de liberaciones que les quedaba. Les dejamos que se fueran por el pasillo, y nosotros nos quedamos en el gimnasio.

Sorteamos a ver cuál de las dos parejas iría a ayudar a conquistar otro de los puntos clave que habíamos seleccionado. Nos tocó a Raquel y a mí, salimos del gimnasio con mucha precaución, y nos dirigimos a la escalera contraria por la que se habían ido, subimos y nos dirigimos en dirección a la Sauna. Parecía estar muy tranquilo, mal rollo, fui con mucho cuidado, abrí la puerta me adentré y no había dado ni tres pasos, cuando zas, nos habían cazado. Detrás de un armario salió Pablo el novio de Tatiana.

“Os he cazado” – se empezó a reír. Tatiana también salió de donde estaba escondida, mientras mi mujer me daba un pescozón y me decía:

“Mira que te he dicho que fueras con mucho cuidado, que estaba muy silencioso”. La mire con cara de tonto y dije:

“Lo he hecho, pero me ha pillado cariño, que quieres que le haga, a veces se pierde y a veces se gana”. La presenté a Pablo y a Tatiana. Nos contaron que habían llegado, antes que nuestros compañeros, y se habían hecho con el lugar.

“Bueno tendremos que pagar la deuda, para liberar las armas” – dijo mi mujer mirando picarona a Pablo, que marcaba una buena erección.

“Pues empezar a quitaros, los petos, y tú Jorge ven aquí que me vas a hacer un trabajito” – me dijo Tatiana. Nos quitamos los petos, al igual que ellos. Los dos se tumbaron boca arriba en dos camillas y nos dijeron:

“Darnos un masaje a los dos”. Les empezamos a dar el masaje. Yo empecé masajeando las piernas de Tatiana, y llegando hasta su coño el cual empecé a masturbar cada vez que llevaba mi mano a esa zona, luego empecé a subir y la masajeé las tetas como dios manda. Mi mujer empezó por el pecho de Pablo, luego siguió con sus piernas y finalmente le agarró la polla y se la tragó. Yo me subí en un pequeño taburete, le puse la polla en la boca a Tatiana, que me la empezó a chupar, mientras yo la masturbaba metiéndola dos dedos en el coño y uno en el culo. Cuando ya no me pude aguantar más, la baje de la camilla, la incline sobre la camilla de espaldas a mí, y se la metí en el coño desde atrás, agarrándome bien a sus tetas. Mi mujer se había subido encima de la camilla, y se había puesto en cuclillas sobre la polla de Pablo, la cual se empezó a follar muy lentamente. Yo solté las tetas de Tatiana y empecé a agarrarme a su culo, donde pude comprobar que tenía el culo bastante dilatado, entonces se la saqué del coño y empecé a metérsela en el culo. Lo tenía tan dilatado que parecía un coño.

“Joder Tatiana, no sé quién te ha follado el culo hace poco, pero lo tienes muy abierto” – la dije.

“Fue esta tarde Edgar, el camarero mulato, menuda polla tiene” – dijo Tatiana.

“A que sí” – dijo mi mujer, “a mí me follo el otro día y fue increíble sentirle entrar por mi culo”.

“Con que te la estas follando por el culo, pues voy a tener que hacer yo lo mismo con el tuyo Raquel” – dijo Pablo. Mi mujer por más respuesta, lo que hizo fue, sacarse la polla de Pablo del coño, apuntar a su culo, y empezar a dejarse caer sobre ella, hasta que la tuvo toda dentro. Tanto Raquel sobre Pablo, como yo sobre Tatiana empezamos a aumentar el ritmo de la follada. Al rato, Tatiana me pidió que parara, que quería que nos la follásemos los dos a la vez. Se la saqué del culo, Raquel se bajó de encima de Pablo y la dejó su sitio a Tatiana, que se sentó sobre la polla de Pablo, yo llegué por detrás y empecé a metérsela otra vez por el culo.

“Anda que como te estas poniendo hoy” – me dijo Raquel.

“Tú también cariño” – la contesté, mientras la sonreía. Se acercó a mí y me beso. Empezamos a follar muy duro a Tatiana, y a los cinco minutos se empezó a correr de una manera bestial, empezó a soltar jugos por su vagina como si fuera una fuente.

“AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH, sí señor, como me gusta esto” – dijo, miró a mi mujer, y la dijo:

“Su turno señorita”. Dejamos a Tatiana que se bajara de la camilla y se subiese mi mujer. Raquel se puso de espaldas a Pablo y se empezó a meter su polla por el culo.

“Cariño, para ti es el coñito, que mi culito lo vas a tener disponible todas las noches en Madrid” – me dijo con una sonrisa en la cara. Yo me acerqué, la besé, y empecé a metérsela por el coño, con unas ganas enormes de correrme. Nos la follamos muy duró y acabó corriéndose. Yo se la saqué, cuando estaba a punto de correrme también, y me acerqué a Tatiana, se la metí en la boca y allí me corrí. Mi mujer se sacó la polla del culo de Pablo, se dio la vuelta y empezó a comerse su polla hasta que se corrió también en la boca de Raquel.

“Ha sido salvaje” – dijimos todos. Nos liberaron las armas, nos colocamos los petos, y salimos de la sauna dejándoles allí. Cuando íbamos por las escaleras, nos encontramos con Gema, Yolanda, Guillermo y Gabriel, que venían de la piscina.

“Nos han cogido en la piscina, menuda mierda” – dijo Guillermo, que parecía ser muy competitivo.

“También la sauna, pero al menos el gimnasio es nuestro, Jesús y María están protegiéndolo” – les dije, “que ha pasado en la piscina”.

“Cuando llegamos allí nos estaban esperando detrás de uno de los botes salvavidas, nosotros pensábamos que no había nadie, y nos pusimos a defender el fuerte de espaldas a ellos, que salieron de su escondite y nos pillaron, haciéndonos quedar como unos idiotas, ¿y en la sauna?” – explicó Gabriel.

Les expliqué, que cuando llegamos ya la tenían tomada, algo nos temíamos por el silencio pero aun así, nos sorprendieron.

“¿Quiénes están allí?” – me preguntó Gabriel. Le expliqué quiénes eran.

“Joder, tenemos que ir a intentar liberarlo, y si nos atrapan, al menos follaremos con ese pedazo de mujer que es Tatiana” – dijo Gabriel, mirando a Guillermo. Gema y Yolanda se miraron riendo, y dijeron:

“Pues nosotras estamos de acuerdo, que su novio tiene un señor polvo” – dijo Yolanda, mirando a Gabriel.

Yo les pregunté quiénes eran los que estaban protegiendo la piscina. Me dijeron quiénes eran, y la verdad, a mí me entraron ganas de ir a la piscina, además sabía por dónde se podía llegar y sorprenderles, ya que había una escotilla, que daba a cubierta, y desde allí, se tenía una vista de la parte trasera de los botes salvavidas. El problema era, que teníamos que ser dos parejas, para ir uno por cada lado. Como ya sabían, cuál era el escondite en la sauna, Gabriel y Yolanda se fueron solos allí, ya que Gabriel quería follar con Tatiana fuera como fuera, además Guillermo se quería vengar de los chicos de la piscina.

“A una de ellas no la he podido follar el culo, y eso no puede ser” – dijo Guillermo, Gema nos miró y dijo:

“Yo encantada de la vida, ya lo verás Raquel tienen unas pollas geniales, la más pequeña mide 18cm, de una manera o de otra nos lo vamos a pasar genial”.

“El follar es un aliciente, pero nosotros queremos ganar, que el dinero nos viene muy bien, ya que Jorge lleva un mes en paro, y según están las cosas es mejor ahorrar todo el dinero que se pueda” – dijo Raquel.

“No os preocupéis, cuando volvamos a Madrid hablamos, que mi padre tiene muchas empresas y seguro que os podemos meter en alguna de ellas, tanto a ti como a María” – dijo Guillermo.

“Ya decía yo, que desde el principio me habías caído de puta madre Guillermo” – le dije, dándole una palmada en el hombro, en plan compadreo. Se empezó a reír, y nos dijo:

“Igualmente Jorgito, vamos a por esos cabrones que se van a enterar” – nos dijo Guillermo.

Cuando llegamos al pasillo que yo decía, vimos las dos escotillas que daban a cada lado del barco. Les dije que se fueran a la de la izquierda, que la abriesen sin hacer ruido, y que miraran si en verdad tenían tiro, tal y como yo pensaba. Nos fuimos cada pareja, a una escotilla la abrimos, yo subí a Raquel, y Guillermo a Gema, miraron a ver si les tenían a tiro, nos indicaron que sí, y dispararon. Desde la piscina, se oyó decir:

“¿Quién cojones nos ha disparado?”

Nosotros habíamos bajado a Raquel, y a Gema a toda prisa, para que no se dieran cuenta desde donde les habíamos disparado. Salimos a la piscina, con una sonrisa en la cara. En cuanto vieron a Guillermo, se empezaron a reír, y le dijeron:

“Joder tío, sí que eres vengativo”.

“Es que no me gusta perder, y además tengo pendiente una cosa con una de vosotras” – dijo Guillermo. Una de las chicas dijo:

“¿Vienes a por mí culito? Ya les decía que te habías quedado con las ganas y que volverías”.

Nos los presentaron a Raquel y a mí, aunque en algún momento habíamos hablado con ellos. Se llamaban Carlos, Rafa, Ainhoa y Arantxa. Carlos y Ainhoa eran un matrimonio de 32 años, ella era morena, muy delgadita, con ojos negros, de 1,70m, y con tetas pequeñas. Carlos era más alto que yo, rubio, con los ojos marrones, y delgado debido al ciclismo que practicaba, según nos dijo. Arantxa y Rafa, tenían 22 años, ella era rubia de (1,65m) de altura, con los ojos azules, delgadita, y con unas tetas de tamaño normal. Tras las presentaciones, fue Guillermo el que tomo la iniciativa.

“Bueno, nos quitamos los petos, y tu rubia empieza a chuparme la polla que me parece que te la tengo que meter por el culo” – dijo Guillermo, todos nos reímos, y nos empezamos a quitar los petos y dejar las armas. Yo cogí a Ainhoa, me la llevé a una tumbona, y nos pusimos a hacer un 69 aprovechando también a meterla un dedo por el culo.

“Raquel coge al que quieras de los dos, que a mí cualquiera me sirve, ya me los he follado y lo hacen de maravilla” – dijo Gema. Raquel cogió a Rafa, y se lo llevó a la piscina, lo hizo meterse dentro, ella se puso en el borde, y le dijo:

“Empieza a comerme el coño y el culito, que vas a probar mis dos agujeritos”. Este lo hizo de inmediato. Gema se vino a una tumbona junto a la mía con Carlos, se tumbó boca arriba y le hizo empezar a follarla, ya que estaba empalmado. Guillermo se había llevado a Arantxa a la piscina, él se había sentado en una escalera que había de entrada, y la había puesto a chuparle la polla, cuando la tuvo bien dura, se levantó la apoyó en el borde de la piscina, y empezó a follársela por el culo bien fuerte.

“SSSSSSSIIIIIIIII, ¿te está gustando, te gusta follarme el culo?, que ganas tenías de hacerlo machote mío” – decía Arantxa. Cuando miré para donde estaban ellos, vi que mi mujer se había puesto junto a ellos, y Rafa estaba metiéndosela desde atrás a mi mujer por el culo. Yo cogí a Ainhoa, la subí sobre mí y la dejé caer metiéndose mi polla por el coño. Carlos cogió a Gema la giró, la puso en la posición del perrito, y empezó a metérsela por el culo.

“Ya me había dado cuenta antes que te había gustado mi culo, Carlitos” – dijo Gema. En la piscina mi mujer había sentado a Rafa donde antes había estado Guillermo, ella se sentó de espaldas a él y empezó a meterse la polla de este por el culo, mirando hacia Guillermo, como pidiéndole que fuera a follársela por el coño. Este entendió el mensaje y así lo hizo.

“Que bien me entiendes Guillermo, vamos darme duro, que llevo una noche que no paro, y encima el calentón no se me baja” – dijo Raquel. Arantxa se vino hacía donde estábamos nosotros, según la vi llegar se la saqué a Ainhoa, tumbé a Ainhoa boca arriba en la tumbona, e hice que Arantxa se pusiera en la posición del 69 con ella, cosa que hizo sin rechistar, a continuación me acerqué por detrás a Arantxa, y se la metí por el coño, luego se la saque y se la metí por culo, todo ello mientras Ainhoa me comía las pelotas, y el coño de su amiga. Gema seguía con la polla de Carlos metida en el culo, se ve que estaban muy cómodos los dos, porque se movían muy despacito, disfrutando del polvo.

Mi mujer acabó por correrse, dejó libres a los chicos que se vinieron a donde estábamos nosotros. Guillermo se metió entre las piernas de Ainhoa y se la metió en el coño, mientras Arantxa le iba chupando la polla de vez en cuenta. Carlos había levantado a Gema, sacándola la polla del culo, Rafa se tumbó en la tumbona boca arriba, Gema se sentó encima de él y se la metió en el coño, y Carlos volvió a metérsela en el culo. Yo que estaba a punto de estallar, le dije a Guillermo:

“¿Cambiamos que tengo ganas de probar el culito de Ainhoa?”

“Desde luego, así se la vuelvo a meter en el culo a la rubita” – dijo riéndose.

“¿Te estarás quedando a gusto después de lo de antes, no?” – dijo Arantxa.

“Pues la verdad es que cuando acabemos te lo digo” – contestó Guillermo.

Nos cambiamos y se la empecé a meter por el culo a Ainhoa, mientras Guillermo hacía lo propio con Arantxa. Yo no pude aguantar mucho más y acabé por correrme dentro del culo de Ainhoa. Guillermo al ver como Arantxa empezaba a limpiarla todo el semen que salía del culo de Ainhoa, se la sacó del culo se la metió a Ainhoa en la boca y empezó a correrse. Gema por su parte seguía siendo follada por Rafa y Carlos, Raquel que se había acercado a ellos, cuando se fueron a correr les dijo que se corriesen sobre sus tetas, ellos así lo hicieron, entonces Gema se lo empezó a limpiar, lamiendo hasta la última gota de semen del cuerpo de mi mujer.

Nos quedamos todos derrotados, nos levantamos, liberamos sus armas se pusieron los petos al igual que nosotros los nuestros, y salieron de allí. Yo propuse ponernos en la misma zona en la que estaban ellos, pero poniendo unas tumbonas volcadas para proteger la zona desde donde nosotros les habíamos alcanzado. Así lo hicimos y nos colocamos cada pareja a cada lado de la piscina.

Estuvimos allí esperando una media hora, hasta que apareció alguien, y estos fueron Eva, Daniela, Juan y Gabriel. Nos explicaron que María y Jesús seguían controlando el gimnasio, y que Gabriel y Yolanda se habían apoderado de la sauna, por lo que la batalla prácticamente la teníamos ganada. A ellos les habían bloqueado las armas dos veces, y la próxima vez quedarían eliminados del juego, como Gema, Raquel, Guillermo y yo, solo habíamos perdido una, les dijimos que se quedaran en la piscina ellos, y que nosotros iríamos al gimnasio a ayudar a María y Jesús, y a la sauna a ayudar a Yolanda y Gabriel. Nos pusimos en camino, cada uno por su lado. Raquel y yo, emprendimos camino del gimnasio, lo hicimos con mucha cautela, porque pensamos que nos encontraríamos a algún remanso del equipo contrario. Cuando estábamos a punto de llegar al gimnasio, nos sorprendieron por dos sitios distintos y nos atraparon.

“Joder, esto nos pasa por valientes Raquel, si nos hubiésemos quedado en la piscina, no nos hubiera pasado” – la dije a mi mujer.

“A mí me da igual, lo único que sé, es que, estos son dos parejas y nosotros solo una. Nos van a follar de lo lindo” – respondió ella. Se acercaron a nosotros las dos parejas. Eran un matrimonio de 35 años, llamados Patricia y Héctor, y una pareja muy joven, Beatriz y José de 22 años. Patricia es morena pelo liso y largo, ojos marrones, y tenía un cuerpazo, con unas tetas increíbles, su marido Héctor era muy parecido a mí, se notaba que hacía deporte para estar en forma, moreno, de mi estatura. Beatriz era pelirroja, muy delgadita, con unas tetas pequeñitas, pero con un trasero impresionante. Su novio José era un poco más bajo que nosotros, moreno y delgado, con los ojos marrones.

“Por fin somos nosotros los que cogemos a alguien” – dijeron Héctor y Patricia.

“Bueno chicos, pues estamos a vuestra disposición” – dije yo.

“Hay un cuarto de baño, en esa parte, vamos allí y así no nos molestará nadie” – dijeron Beatriz y Patricia. Les seguimos y en cuanto entramos al baño nos dijeron:

“Bueno todos a quitarse los petos”. Nos los quitamos y los chicos cogieron a Raquel, y la pusieron de rodillas haciendo que les chupara las pollas. A mí me tumbaron en el suelo, y mientras Beatriz se sentó sobre mi boca para que la chupara el coño, Patricia empezó a chuparme la polla. A pesar de la noche que llevábamos, yo estaba muy excitado, por lo que no tarde nada en volver a empalmarme, cosa que aprovechó Patricia para meterse mi polla en el coño. A mi mujer la habían levantado, Héctor se había tumbado en el suelo y sentado a mi mujer encima se la había empezado a meter por el coño, mientras se la chupaba a José que se encontraba de pie, hasta que la dijo:

“¿Te la puedo meter por el culo, Raquel?”

“¡¡¡UY!!!, que educado, claro que puedes cariño, es todo tuyo, es más, ya puedes empezar a hacerlo, que lo estoy deseando desde hace un rato” – contestó mi mujer muy solícita. El chico se puso detrás de ella, y empezó a follársela por el culo.

Yo al escuchar aquello, hice que las dos chicas se levantaran y pusieran a cuatro patas, y empecé a follármelas a las dos desde atrás.

“Como José ha preguntado, voy a hacer yo lo mismo, ¿Os la puedo meter por el culo?” – las dije.

“A mi sin ningún problema” – dijo Patricia.

“Yo prefiero que no, es que me duele un poco ya que antes de empezar la semana era virgen del culo, y me lo han dejado muy irritado” – contentó Beatriz.

“Menuda putada, claro que no me extraña que todo el que haya follado contigo esta semana, haya tratado de metértela por el culo, porque tienes un pedazo de trasero impresionante” – la contesté. Se rió un poco y dijo:

“Bueno venga, por la alabanza dejo que me la metas un poco, pero luego me la vuelves a meter por el coño, que es realmente lo que me apetece” – dijo Beatriz.

“¿Te importa que empiece con ella primero?” – la pregunté a Patricia.

“Para nada” me contestó, por lo que me puse detrás de Beatriz, la escupí un poco en la entrada del culo para refrescarlo y dilatarlo un poco metí un dedo, y luego puse mi polla en la entrada y empecé a meterla. Que gozada de culo tenía, que estrecho, me lo estaba pasando en grande, pero noté que ella sufría un poco, y se la saqué y empecé a meter por el coño, entonces es cuando ella empezó a disfrutar. Miré a Patricia que estaba esperando su turno, me levanté entonces, me puse detrás de ella, y empecé a metérsela por el culo, sin preámbulos, porque lo tenía bien dilatado, estuve dándola duro.

“AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH, vaya noche que llevó, que maravilla, seguir no paréis” – decía mi mujer. José se la había sacado del culo y se la había metido en el coño, junto con Héctor. Mi mujer no tardó en correrse, ya que aquello la encantaba. Se la sacaron los dos y José se levantó cogió a Beatriz, y se la llevó la sentó sobre la polla de Héctor que se la metió en el coño, José se puso detrás de ella, y se la metió también en el coño a su novia. Los gritos de ella, al igual que la corrida fueron espectaculares. Yo que seguía follando el culo de Patricia, no pude aguantar más y me corrí en él. Los chicos se la sacaron a Beatriz, José se acercó a Raquel, que le empezó a chupar la polla hasta que se corrió en su boca, mientras que Beatriz hizo lo mismo con Héctor. Nos pusimos los petos, y al liberar las armas, me di cuenta de que a ellos no les quedaban más recargas al igual que nosotros. Se lo comenté y me dijeron, que la partida prácticamente la tenían perdida, que muchas parejas de su equipo ya habían sido eliminadas, y que apenas habían conseguido eliminar a 6 parejas de nuestro equipo. Después de la información nos despedimos y salimos corriendo en dirección al gimnasio.

Al entrar en el gimnasio, el panorama que nos encontramos fue, a María con la polla de un chico metida en el coño y la de Jesús en el culo, mientras una chica bastante atractiva con evidentes síntomas de haberse corrido no hacía mucho, les miraba. Los saludamos, y les dejamos acabar, cosa que no tardaron en hacer, María gritando de placer, y Jesús y el chico en la boca de la novia de este. Se pusieron los petos se despidieron y nos quedamos a solas con nuestros amigos.

“Joder, estoy agotada pero no me baja la calentura, cada vez que cazamos a alguno es que me lo follo con unas ganas increíbles, nunca me había pasado esto” – decía María. El resto estuvimos de acuerdo en que nos pasaba lo mismo, que no era normal. De hecho, yo al ver a María empalada por las dos pollas me había vuelto a empalmar, y sinceramente me apetecía follarla, y Jesús a pesar de acabarse de correr volvía a estar empalmado también, y seguro que le apetecía follarse el culo de Raquel otra vez. Cuando estaba a punto de decirle a María que si me la chupaba, se bloquearon nuestras armas sin motivo aparente, miramos los frontales y ponía “GAME OVER” la fiesta se había acabado. Salimos y fuimos en dirección al salón restaurante. Por lo visto, una de las parejas de nuestro equipo había encontrado la bandera del equipo contrario, por lo que habíamos ganado el juego. Lo empezamos a celebrar entre gritos de “Campeones, Campeones”. La gente empezó a disgregarse ya que estábamos todos muy cansados, y al mirar la hora, eran las tres de la madrugada. A la mañana siguiente llegábamos a puerto, a eso de las once de la mañana, por lo que había que levantarse sobre las nueve para recoger todo. Nos empezamos a despedir de nuestros amigos, con la promesa de volver al año que viene, con María, Eva, Jesús y Luis quedamos en hablar esta semana, y tratar de vernos el fin de semana próximo en Madrid. Al día siguiente nos despediríamos de todo el mundo.

Cuando llegamos a nuestro camarote, Juan y Daniela entraron con nosotros, y nos preguntaron cuál había sido el balance del crucero. Les dijimos que había sido inmejorable, además les contamos la oferta de un posible trabajo por parte de Guillermo, lo que les alegró tanto como a nosotros. Son unas personas excepcionales Juan y Daniela. Empezaron a despedirse, y Raquel les paró en seco.

“¿A dónde vais vosotros dos? Que probablemente vamos a tardar en veros, y habrá que despedirse en condiciones” – dijo Raquel, se acercó a Juan le cogió la polla y empezó a chupársela. Yo cogí a Daniela la tumbe boca arriba y empecé a comerme su coño. Al rato estábamos los cuatro haciendo un 69. Todavía no me puedo explicar cómo podíamos seguir teniendo esas ganas de follar. Hice levantarse a Daniela la tumbe en la cama y empecé a metérsela por el coño, mientras que Juan puso a Raquel a cuatro patas y la empezó a follar desde atrás.

“Raquel, madre mía que culo tienes, lo siento mucho pero te lo tengo que follar por última vez” – dijo Juan, se la sacó del coño y empezó a metérsela por el culo. Daniela y yo nos giramos ella se puso encima de mí y se dejó caer metiéndose la polla por el culo, que despedida más cojonuda estábamos teniendo. Llevábamos un rato así, cuando Daniela le dijo a su marido:

“Juan te acuerdas la película que vimos el otro día en el cine, que la metían dos pollas por el culo a una chica”

“Sí, claro que me acuerdo. ¿Quieres probarlo cariño?” – dijo Juan.

“Es ahora o nunca” – dijo Daniela. Juan se la sacó a Raquel, se puso detrás de Daniela que estaba de cara a mí con mi polla metida en su culo, y empezó a intentar metérsela, al principio parecía no tener hueco, pero al final entro el capullo.

“Joder esto duele, para un poco Juan” – dijo Daniela. Tras un minuto parados los dos, Daniela le dijo que continuara un poco más, se la metió un poco más y paro, luego le dijo que continuara, así hasta que tuvo media polla de ambos dentro, nos empezamos a mover, pero los dos nos dimos cuenta que lo estaba pasando mal por lo que se la sacamos y empezamos una doble penetración normal, yo por el coño y el por el culo. Daniela lo agradeció, teniendo un gran orgasmo. Cuando nos levantamos, Raquel la preguntó:

“¿Muy jodido verdad?”

“Un poco no es lo mejor que he probado, pero lo mismo solo se necesita práctica” – contestó Daniela. “¿no quieres intentarlo?”.

“Uf, me parece demasiado” – dijo Raquel. Yo la miraba asustado, al final nos cargábamos su culito con lo queme gusta.

“Venga tía, sino te gusta haces como yo, que te la saquen, y a follar normal” – dijo Daniela, convenciéndola.

“Venga probaremos, pero si me duele me la sacáis” – dijo Raquel. Juan se puso debajo esta vez, Raquel de espaldas a él se la empezó a meter por el culo, y cuando la tenía dentro, llegué yo de cara a ella y empecé a intentar meterla, era complicado con tan poco espacio, finalmente conseguí meter el capullo. Raquel abrió los ojos como diciendo vaya putada esto duele, pero me dijo me esperara que le diéramos una oportunidad, al cabo de un minuto le di otro empujón y metí hasta la mitad de la polla, en un principio parecía que la dolía e hice el amago de sacarla, pero me paró diciendo:

“Espera que me acostumbro, no te pongas nervioso”. Me esperé tal y como pidió, y al par de minutos nos empezamos a mover. Parecía que disfrutaba un poco, y empezamos a movernos más rápido, poquito a poquito parece que se adaptaba a ello.

“AAAAAAAAHHHHHHH, joder como duele, pero me encanta, no paréis, seguir, OOHHH, me voy a correr, no me lo puedo creer, MMMMMMMMMMMMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE CCCCCCCCCCOOOOOOOOOOORRRRRRRRRRRRRROOOOOOOOOOOO” – dijo Raquel. Se la sacamos y yo que al final me había puesto como una moto, cogí a Daniela la tumbe boca abajo, y empecé a follarla por el culo otra vez, de la forma más salvaje que podía, hasta que me corrí dentro de su culo. Juan cuando se la sacó a Raquel, se la metió a mi mujer en la boca hasta que se corrió allí.

“Ha sido genial” – dijo Raquel, “menudo viajecito, he hecho de todo”. Yo estaba de acuerdo con ella, que habían sido las mejores vacaciones de nuestra vida. Al final nos quedamos los cuatro en nuestra cama dormidos.

DIA 8.

A las 9h de la mañana sonó el despertador que nos indicaba que teníamos que empezar a arreglarnos para llegar a puerto, y desembarcar. Daniela y Raquel se levantaron y se fueron a la ducha, cada una a su baño. Juan y yo nos levantamos a duras penas y cuando nos dirigíamos cada uno a su baño, nos fuimos a despedir con un abrazo y nuestras pollas que estaban empalmadas se chocaron, nos separamos rápidamente, nos empezamos a descojonar, y le dije:

“¿La última para acabar bien el viaje?”

“Te iba a preguntar lo mismo” – me contesto, girándose y abriendo la puerta del baño de mi camarote. Yo me fui al suyo, cuando llegué, Daniela, estaba ya dentro de la ducha y se estaba lavando la cabeza, por lo que no vio que el que entraba era yo.

“Vamos date prisa, que hay que prepararse”, dijo pensando que era Juan el que había entrado. Me metí en la ducha, y la cogí las tetas desde atrás.

“Para Juan que al final, vamos a ser los últimos como siempre” – me dijo Daniela.

“Como es Juan el que tiene que parar, no me doy por aludido” – la dije. Se empezó a reír.

“Vosotros dos estáis muy salidos” – me dijo. “Anda haz lo que tengas que hacer, que vamos a llegar tarde los cuatro dando el cante”. Se la puse en la entrada del coño y empecé a follármela desde atrás, a muy buen ritmo. Ella empezó a gemir también.

“Me vas a hacer correr hasta el último momento cabrón, AAAAAAAHHHHHHHHH” – me dijo. Yo empecé a darla más duro. Cuando notó que me iba a correr me dijo:

“Córrete fuera”. La hice caso, se la saqué y me corrí en sus nalgas. Nos terminamos de duchar, nos secamos, y nos despedimos.

“Muchas gracias por todo, ha sido un viaje genial, y un final de fiesta fantástico” – la dije, dándola un beso, y abriendo su toalla para despedirme de sus tetitas con un beso también.

En el otro baño, la situación fue parecida, Juan al entrar se encontró a mi mujer, con el pelo enjabonado, y que le decía prácticamente lo mismo, que se diera prisa que íbamos a llegar los últimos.

“Pues no sé si Jorge será el último, pero yo sí que voy a ser el último en follarte en este barco” – dijo Juan. Raquel se empezó a reír.

“Sois incansables, venga date prisa que al final llegamos tarde y verás, ¿Qué quieres coño o culo?” – dijo Raquel.

“Puestos a elegir, los dos” – contestó Juan.

“Vale pero date prisa” – dijo mi mujer, abriéndose de piernas. Juan que estaba de espaldas empezó a metérsela por el coño, y a las 3 o 4 embestidas se la sacó y empezó a metérsela por el culo, dándola bien fuerte.

“Menudo culo tienes Raquel, como lo voy a echar de menos” – dijo Juan.

“Tendréis que venir a Madrid de vez en cuando, a partir de ahora, SSSSSSSIIIIIIIIIII, sigue, que buena polla tienes Juan, dame duro”. Acabó corriéndose Raquel, y Juan se la sacó del culo, y empezó a correrse en la entrada de su culo. Se terminaron de duchar, se secaron y se despidieron.

Cuando yo abrí la puerta del baño de Daniela, Juan estaba entrando en su habitación.

“Bueno tío vamos a vestirnos y luego nos despedimos”, le dije estrechando su mano.

Nos vestimos cogimos las maletas y nos dirigimos a la sala de principal donde estaban el resto de amigos, los abrazos, besos de despidas y promesas de llamarnos y quedar se sucedían por todos lados. María y yo le dimos nuestro teléfono a Guillermo que vino a pedírnoslo para mirar la posibilidad de ofrecernos un trabajo. Yo me acerqué a Lourdes y la di las gracias por todo, mientras la daba los dos besos de despedida de rigor tocándola el culo.

“Te tengo que pedir un último favor” – me dijo Lourdes, yo me quedé bastante extrañado.

“¿Qué pasa?” – la pregunté.

“¿Vais a Madrid en vuestro propio coche, no?” – me preguntó. La contesté que sí con un gesto.

“¿Os podríais llevar a Edgar y Rosario, que también van a Madrid?, y si no van a tener que pagar el tren o el autobús, pero a ellos les da corte pedíroslo” – me contó Lourdes.

“Sin ningún problema, pero como les puede dar corte preguntarnos eso” – la dije.

“No lo sé chico, quizá crean que se aprovechan, yo que sé” – me dijo.

“Diles que están tardando en venir con nosotros, que les esperamos aquí” – la dije. Se fue a buscarlos, y vinieron con su maleta. En cuanto les vi, les dije:

“Parece mentira, que os de vergüenza preguntarnos algo así. Anda vamos, que, que, que, me tenéis contento”. Se empezaron a reír y se vinieron con nosotros.

Desembarcamos, nos dirigimos al aparcamiento donde habíamos dejado el coche y nos metimos en él, para volver a Madrid, donde continuaran nuestras aventuras, con nuestros amigos del mejor crucero que se haya hecho jamás.

Fin.

Publicado en: Orgias

Mujer casada le rompe el culo un negro

Hola, me llamo Carmen, tengo 38 años y estoy casada. Mi matrimonio es una dulzura, pues mi marido está constantemente adulándome y llenándome de atenciones. Realmente sé que no soy una belleza (mido 1´65, media melena castaña y una talla 100 de sujetador), pero sí sé que tengo cierto atractivo para los hombres. De hecho, antes de casarme me lo pasé muy bien… ya me entendeis.

Como os decía mi marido es un sol. Pero desde hace poco tiempo empezó a insinuarme hacer un intercambio de parejas. A mí todo eso nunca me ha gustado, pero como a él la situación le ponía a cien con sólo imaginársela, yo le dejaba hacer, porque al final yo recibía mi premio: una polla dura que descargaba en mi raja un buen chorreón de semen.

Lo cierto es que después de muchas folladas en las que salía a relucir el mismo tema, la situación de hacerlo con otro hombre me empezó a despertar la curiosidad, pero no quería ni pensar en que mi marido lo hiciese con otra mujer (siempre he sido muy celosa).Entonces empece a ser yo quien sacaba el tema antes de hacer el amor con mi marido, porque era yo la que me ponía a cien al pensar en que otro tío me follara, y aunque la polla que tenía dentro era la de mi marido, siempre acababa pensando en el negro de la oficina. Me explico: yo trabajo en una oficina de correos, que desde hacía unos meses frecuentaban unos negros imponentes. Estaban trabajando en unas obras cercanas en la carretera y enviaban parte de su sueldo a sus familias en Senegal mediante giros postales. Especialmente había uno que me impresionó por su abultado paquete; siempre tenía “hinchada” esa zona, por lo que me imaginé que albergaba un miembro importante. Esa polla era la que yo siempre imaginaba cuando me penetraba mi marido.

La cosa empezó a preocuparme cuando me di cuenta de que no era capaz de quitarme la idea de meterme esa polla. Ibrahin (que así se llamaba el negrazo de 1´85 cms.) creo que empezó a darse cuenta de que mis ojos se iban hacia su paquete nada más cruzar la puerta, aunque yo trataba de dirigir la vista hacia otro lado.

Empecé a sopesar la idea de ser penetrada por Ibrahin. Era una locura pero, realmente mi marido no era un problema. Incluso me empezó a decir que le gustaría que le pusiera los cuernos algún día y verme follada por otro hombre. Aquello fue lo que me decidió.

Un día, cuando era la hora de cerrar me dirigí a la puerta de la calle para echar la llave. Tenía que quedarme todavía un rato para acabar con trabajo atrasado. Mis compañeros de oficina en ese momento se estaban despidiendo de mí y saliendo por la puerta auxiliar (por donde entraban las sacas de correo). Mientras dirigía la mirada hacia ellos para despedirme hasta el día siguiente Ibrahim abrió la puerta, de tal manera que al dirigir la mano hacia el picaporte para cerrar, lo que conseguí fue echarle mano a su paquete. Mis compañeros no se dieron cuenta de nada y se marcharon, pero yo me puse roja como un tomate mientras el dueño de aquella enorme polla me dedicaba una sonrisa llena de deseo. A duras penas conseguí tartamudear que ya estaba cerrada la oficina, pero me pidió por favor que le dejase hacer un giro urgente. Yo estaba deseando que me pidiera algo por el estilo para dejarlo pasar, así que no me lo pensé más y después de dejarlo entrar bajé las persianas y cerré la puerta. Sabía que esta era mi ocasión y empecé a sentirme mojada…

Le pregunté que que quería y él volvió a esbozar la misma sonrisa que antes.

Ya sabes lo que quiero- me dijo con tono guasón.

Yo no sabía si se refería al giro o realmente se había dado cuenta de que estaba deseosa de su polla.

¿Qué va a ser hoy?- le pregunté.

Lo que tu cuerpo aguante- me contestó en el mismo tono.

Ya no había dudas, y la mirada hacia mis tetas delataban sus intenciones.

Me parece que estás un poco bromista- le dije mientras bajaba la mirada hacia el teclado intentando hacerme la estrecha.

No, lo que estoy es muy caliente. Llevo dos meses sin ver a mi esposa y necesito un alivio.

Pues creo que yo no te puedo ayudar.- conseguí decir sin ningún convencimiento.

Pues yo creo que sí te puedo ayudar a ti.

Dicho esto dio la vuelta al mostrador y se colocó a mi lado. Su paquete quedó a la altura de mi cara y ya no pude contenerme más. Desabotoné su pantalón y bajé su cremallera. Aquello era un espectáculo descomunal. Su verga se parecía a las de los ponys que alguna vez habíamos visto mi marido y yo en películas porno. Todavía morcillona medía más de 25 cms. Empecé a lamerla, puesto que resultaba verdaderamente difícil metérmela en la boca; sólo era capaz de chupar su glande rojo como un enorme fresón. Tenía que ser cierto que no mojaba desde hacía tiempo, porque enseguida empezó el pollón a echar el líquido preseminal. Me sentía una verdadera puta. Siempre había sentido repugnancia a tragar semen, pero aquel líquido me sabía a gloria: era dulzón y agradable.

Deja la polla y déjame ver esas enormes tetas- me dijo mientras empezaba a quitarme el jersey y después mi blusa.

Por una casualidad ese día me había puesto un sujetador con puntillas que mi marido me había regalado y que era muy sexy, puesto que las copas tenían una abertura central que permitía asomar los pezones sin tener que quitar el sujetador. Inmediatamente separé las dos parte de una de las copas y mi pezón endurecido por la excitación saltó como un resorte. Ibrahim se lanzó a chupármelo como un poseso y aquellos enormes labios me hicieron estremecerme de placer. Parecía que me los arrancaba con cada chupetón.

Mientras, yo me había desposeído de mi falda dejándola caer a mis pies y dejé a su disposición mi coño muy humedecido, aunque sin quitarme las bragas, que también tenían una abertura central que permitía el acceso sin quitarlas, a juego con el sujetador. Como Ibrahim ya conocía el sistema con una mano separó las dos partes de las bragas y metió dos dedos en mi vagina. Sus dedos también eran enormes y muy ásperos por su trabajo en la construcción. Su continúo frotamiento hizo que no aguantase más y me corrí en su mano, entre gemidos de placer. El muy goloso chupó afanosamente mis flujos y después limpió muy bien mi raja con su lengua. Yo pensaba que me iba a correr otra vez. Estaba muy caliente y ese negrazo lo sabía, así que dejó de chupar para mantenerme así de caliente. Yo no aguantaba más: quería tener dentro esa polla y al mismo tiempo temía que me hiciese daño, acostumbrada a la de mi marido que no medía más de 18 cms.

Cuando me tendió en la mesa de la oficina vi mis sueños hechos realidad. Empezaba a introducir esa verga descomunal no sin problemas: aparte de su longitud, su grosor realmente amedrentaba. Ni que decir tiene que yo no era capaz de abarcarlo con una mano y que gracias a que estaba muy lubricada entró una tercera parte de aquel monstruo.

En ese momento alguien empezó a llamar a la puerta. Primero una vez y después insistentemente. El que fuese tenía que saber que había alguien dentro. Temí lo peor: que alguno de mis compañeros de trabajo hubiese olvidado alguna cosa, incluidas de las llaves. Semidesnuda como estaba (con el sujetador y las bragas) me acerqué a la ventana y miré hacia la puerta muy despacio. Era mi marido.

Apresuradamente me puse la blusa y me coloqué la falda.

Es mi marido. Métete en el archivo- le dije a Ibrahim, mientras los golpes en la puerta continuaban.

Hola cariño, qué haces aquí?.- le dije a mi marido muy azorada al abrir la puerta.

Entró en la oficina y mientras miraba hacia todas partes me dijo que estaba esperando a mi salida para tomar una cerveza antes de ir a casa.

Dónde lo has escondido?- me dijo con una sonrisa muy picarona- Lo vi entrar mientras esperaba dentro del coche.

Lo siento cariño, es la primera vez…- no me dejó continuar. Me dio un beso muy sensual y me metió la lengua hasta el fondo.

No seas tonta, a mí no me importa, me alegro de que te “diviertas”. Os he interrumpido?.

Yo no me lo podía creer, pensaba que cuando me decía que le pusiera los cuernos no podía hablar en serio y allí estaba el cornudo de mi marido, casi pidiéndome que continuase cepillándome a aquel negro.

Está en el archivo- alcance a responderle.

Los dos nos dirigimos al archivo y allí estaba Ibrahim bastante sorprendido. La escena era realmente fuerte: yo en bragas y aquel negro con la polla descomunal a la vista. Mi marido no pudo evitar dirigir la mirada hacia aquel miembro semierecto.

Te gusta mi esposa? -le preguntó mi marido sin ninguna aspereza.

Yo… –Ibrahim tartamudeaba

No te preocupes, lamento haberos interrumpido -concluyó rápidamente mi marido.

Ibrahim no daba crédito y me miraba expectante. Decidí romper el hielo y dirigí mi boca hacia la polla de Ibrahim, mientras mi marido se apartaba. Aquel pene no tardó en ponerse tieso y comencé a chupar sus huevos y a metérmelos en la boca. Finalmente el negro perdió la vergüenza y sobaba mis tetas dando pequeños pellizcos a mis pezones que me estremecían.

Mi marido se había bajado los pantalones y se estaba haciendo una paja el gilipollas. Ibrahim me puso en posición perrito, apoyada en una mesa mientras volvía a intentar meter ese pollazo en mi coño. El dolor era tremendo pero el placer era aún mayor. Mis gritos preocuparon a mi marido, que había intuido que ese pollón no podía caber en mi vagina. Así que dejó su tarea y se colocó debajo de mí, sentado en el suelo. Empezó a lamer mi clítoris con el ánimo de lubricar la entrada. Realmente no hacía falta, porque mis fluidos eran intensos. Después me di cuenta de lo que realmente pretendía, porque sus lenguatazos se dirigían al cilindro negro que penetraba a su esposa.

Al negro parecía gustarle aquella situación y empezó a gemir anunciando su corrida. Fue bestial. Mi concha no podía albergar su polla y su leche al mismo tiempo. Su semen rebosaba alrededor de su polla y mientras tanto mi marido saboreaba aquel líquido que realmente olía a macho. No me lo podía creer: mi marido además de ser un cornudo era un auténtico mariconazo. Pero la imagen intentando que no se le escapara ni una gota del semen del negro me puso a mil. Tuve el orgasmo más bestial de mi vida. Los estertores me paralizaron las piernas y mi coño se estrechó atrapando aquella polla negra. El dolor era insoportable y el placer más inmenso todavía. Finalmente el negro sacó su polla y yo empecé a mearme de placer en la cara de mi marido, que también disfrutaba degustando mi pis. Sin duda fue el polvo más impresionante de mi vida… hasta aquel momento, porque, como os podéis imaginar no fue la única vez que Ibrahim me penetró. En la próxima ocasión os contaré como me convertí en la puta de aquellos negros ansiosos de hembra y como mi marido.

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Me follo a la recepcionista del dentista

Llegué diez minutos tarde dando un bufido tras subir aprisa las escaleras a mi cita con el dentista. Tras llamar al timbre empujé la puerta, que abrió Eva, la administrativa, desde su puesto de trabajo mientras atendía a alguien por teléfono. La saludé y casi sin pararme me dirigí hacia la salita de espera sin caer en lo vacía y silenciosa que estaba la consulta.

– Marc, Marc me llamó ella justo cuando ya estaba dentro.

– Dime Eva, contesté.

Eva era morena. Quizá no atractiva pero con un morbo impresionante. Relativamente alta y piel algo cetrina, ojos avellana de singular brillo y delgadez no enfermiza, sabía jugar con su mirada, su blanca sonrisa y, sobre todo, con su escote. Era de esas mujeres a las que la blusa siempre le faltaba una talla o un botón, sabía como girarse y dominaba el arte de inclinarse hacia su interlocutor haciéndolo sentir como un bebé. Eva enfilaba su madurez manejando un arma mortal: la elegancia.

– No he podido avisarte, se disculpó, pero el Doctor ha tenido un contratiempo y no vendrá hasta las once y media. Estoy anulando sus citas. ¿Puedes venir más tarde?

– Me temo que hoy no, le contesté. Pero supongo que alguien me podrá quitar los puntos. Me irritan. Ya me verá mañana o pasado la herida el doctor.

– Vale, voy a ver. Espera un segundo me contestó.

Pasé a la sala pero antes de sentarme apareció Laura por la puerta. Ella era el último fichaje del Doctor. No era muy alta. Nunca la había visto en ropa de calle, sin el pijama de trabajo, así que era difícil para mí decir como era su cuerpo, pero era una rubia atractiva; muy joven, acababa de terminar sus estudios de enfermería; y tenía esa piel amelocotonada que tanto me gusta. Curiosamente sus ojos eran increíblemente negros. Callada y reservada, se quedaba siempre atrás. Te miraba con sus ojos negros pero no hablaba salvo que le preguntaran.

– Vamos Marc, me dijo sin saludarme siquiera.

– ¿Me vas a quitar tú los puntos? Le contesté sabiendo que ella, de momento, solamente hacía trabajos auxiliares.

No me contestó. Me cogió literalmente de la mano y me arrastró hacía la consulta del fondo. La que reservaban para revisiones y curas. Tras sentarme, empezó a manejar los controles del sillón y me puso en posición totalmente horizontal bajó mi cabeza, como hacen cuando van a trabajar en la mandíbula superior. Un poco exagerado pensé yo para lo que había que hacer. Pasaron unos segundos, hoy un ruido y entonces el sillón empezó a bajar.

En esa posición, horizontal con la cabeza un poco baja, se estaba algo incómodo y el movimiento del sillón hacía abajo había sido un tanto súbito, de modo que cerré los ojos, pero cuando los abrí me llevé una sorpresa.

Laura se había desnudado de cintura para abajo y apoyando sus manos en mis hombros y se puso a horcajadas sobre mi cara. Mantuvo su sexo, ahora si puedo asegurar que era rubia natural pese a sus ojos, ligeramente apartado de mi boca pero se excitó enormemente cuando recibió tres o cuatros bocanadas de aire exhaladas por mí.

– ¿Vamos a que esperas?, dijo, mientras acercaba más su sexo.

Empecé a lamerlo, sin dar mucho crédito a lo que estaba pasando y en ese momento hoy la voz de Vanesa que entraba en la consulta.

Vanesa, la jefa de enfermería de la consulta, no había llegado a los 30 y ya era madre de 3 críos cuyos partos le habían dejado como recuerdo una pequeña barriguita que daba rotundidad a su cuerpo de guitarra. Una melena rubia con enormes rizos que apenas podía recoger, preciosos ojos azules que la mirada del interlocutor no podía evitar, pechos rotundos que tampoco podía esconder y unas gafas de pasta roja y negra que le daban un aire entre intelectual y… ¡qué se yo!

– ¡Mira que eres viciosa guarra! ¿No puedes esperarte?

– Cállate y chúpasela, le contesto Laura entre gemido y gemido a la vez que se reclinaba más sobre mis hombros.

Vanesa resultó ser una auténtica zorrita. Tras desabrochar mi pantalón y bajármelo junto con los calzoncillos de un tirón, se arrodilló y, sin usar las manos, empezó a tragarse mi miembro que no tardó en adoptar una posición rígida iba tragándoselo despacio desde la punta hasta tocar prácticamente los pelos, para retroceder al mismo y pausado ritmo. La chica no tenía prisas. En aquella posición yo pugnaba por cerrar las rodillas para aumentar el placer y trataba de llevar mis manos a la cabeza de Vanesa para ser yo quien controlara su ritmo, pero necesitaba las manos para evitar que Laura se sentara literalmente sobre mí.

Se oyó entonces la voz alterada de Eva que entraba en la consulta. Nunca la había oído dar un grito o usar una palabra inadecuada, pero esta vez fue rotunda en su expresión:

– ¿Pero seréis putas? ¡Os tengo dicho que Marc era para mí!

A la vez que acababa de decir esto empezó a zarandear a Laura que se estaba corriendo sobre mi cara sin inmutarse por el maltrato de Eva. Laura me cogió de las sienes me besó en la frente y se dirigió hacia Vanesa, apartó, saltó sobre mí y cuando iba a apoyar sus manos sobre mi estómago para penetrarse y montarme, Eva y Vanesa la agarraron por detrás. Vanesa, la más fuerte sin duda la cogió por debajo de los brazos y la echó hacia atrás. Eva ayudó como pudo.

Mientras se zarandeaban unas a otras, aproveché para tratar de hacerme con el control de la situación y me incorporé con dificultad, presa de la mayor erección de las que tenga recuerdo.

Debió sorprenderles verme así, medio desnudo y empalmado, de pie ya que las tres se quedaron como petrificadas.

Eva vino hacia mí y se arrodilló para continuar con el trabajo que había empezado Vanesa. Utilizó su mano para presionar con maestría mis testículos a la vez que se afanaba por chupar el glande que descubría con su mano izquierda, jugaba con los labios y la lengua, lamía el frenillo y mordía mi miembro con la fuerza justa. Gracias a dios me cuesta mucho correrme de pie porque aquello hubiera sido un desperdicio con todo aquel trabajo pendiente.

Ya dueño de la situación, pedí a Laura que se terminara de desnudar. Me daba morbo conocer como era su figura que era la más desconocida para mí, ya que a sus compañeras las conocía desde hace tiempo, había coincidido con ellas en la calle, cosa normal en una pequeña ciudad de provincias, se habían arrimado a mí durante alguna cirugía, etc.

La pequeña obedeció sin rechistar. Una vez desnuda, le pedí que se girara lentamente para disfrutarla. Delgada, pechos pequeños y puntiagudos, pezones grandes y largos con aureolas pequeñas y un fino vello rubio por todo el cuerpo que llegaba a su esplendor en los cuartos traseros. Un culito pequeño, redondo y ligeramente sonrosado invitaba a la penetración. Lo difícil, pensé, será hacerlo sin ofender a estas dos señoras.

Pedí a Laura que se acercara y tras besarla y manosearla un poco la hice arrodillarse, para que me devolviera el favor. Mientras se ponía a ello, le dije a Vanesa:

– Vamos rubita, te toca a ti, despelótate.

Mientras lo hacía; Eva, aún de rodillas, me miraba con ojitos de cordera degollada. Con Vanesa seguí el mismo procedimiento que con Laura. Mientras agarraba con mis manos la cabeza de ésta para obligarle a tragarse mi miembro entero, le pedí que diera un par de vueltas, con las manos detrás de la cabeza para saborear su desnudo.

Era un precioso cuerpo en forma de guitarra, pechos enormes con aureolas también grandes. El trasero proporcionado pero rotundo bastante abierto. El sexo afeitado. Despertaba sensualidad.

Saqué mi pene de la boca de Laura, a la vez que pedía a Vanesa que se acercara para sustituirla y ordené a Eva que se desnudara también.

La cabrona de la morena era elegante hasta para eso. Tuve que hacer que Vanesa parara la mamada para no correrme y sentarme en el sillón y ellas aprovecharon para hacerse de nuevo con la situación. En un momento yo estaba otra vez en posición horizontal, Vanesa sobre mi pecho acercaba su boca a la mía y Eva había empezado a montarme. Aquello era más de lo que nunca había imaginado, pero el deseo de poseer el culito de Laura, a la que habíamos dejado apartada, me impedía disfrutar de aquello. Finalmente me relajé y empecé a devorar los morros de Vanesa mientras relajaba la parte inferior de mi cuerpo y empecé a correrme al ritmo que marcaba la cabalgada de Eva que gemía como una loca encima de mí.

Unos minutos después estaba vestido en el vestíbulo de la clínica dental. Eva volvía a estar sentada en su puesto consultando su agenda para darme otra cita, Vanesa trataba de alisar mis ropas pasándome la mano por detrás y, al fondo del pasillo, lánguida y mustia, apoyada contra la pared, los ojitos negros de Laura me miraban con deseo.

Por fin, Eva habló:

– El martes, el martes de la semana que viene el doctor tiene que ir a un curso, así que no llegará hasta las doce. ¿Te doy hora para las nueve?

Crucé mi mirada con la de Laura, una vez más, mientras me relamía antes de irme.

– De acuerdo, a las nueve, dije mientras abría la puerta y abandonaba la consulta.

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Me tiré a una madura de casi 60 años

Una pareja, con la que mantengo una amistad muy intima, son más de 7 años disfrtando del sexo juntos, me invito a casa de los padres de ella, con motivo de las fiestas del pueblo.

La verdad, que me sorprendió es un pueblo pequeño, no mas de 600 habitantes, que en verano llega a los 1.000.

Estaba en una terraza tomando algo con el crio de esta pareja que tiene unos 12 años, me llama tio Tom, por la familiaridad que tengo con sus padres. No veia nada interesante relativo a chicas, hasta que veo una mujer elegantisima, vestida de blando, con un vestido apretado, zapatos de tacon y medias blancas. Tenia una figura espectacular a pesar de que se notaba mucho su edad ya entorno a los 60 años.

Cuando pasó a nuestra altura, saludo al niño, Hola Jorge, me alegro de verte, vas a estar por aqui muchos dias? mi nieto viene mañana y seguro que ler apetece jugar contigo.

El le contestó: Estoy en casa de los abuelos quince dias.

Genial, pues le digo a Alex, que pase a buscarte- Contestó.

Se despidió cortesmente y me quede mirando a aquella mujer que de joven tuvo que ser un monumento.

Cuando llegamos a casa, le comente a mi amigo lo ocurrido y me explico que esta señora es de fuera, que estuvo casada con un médico que estaba en el pueblo, mucho mayor que ella y que tiene un hijo separado, que es el padre de Alex. Me explico que este hombre era un gran medico, que falleció hace como 12 años, pero ella no se fue de aqui, no suele hablar con nadie y siempre pasea muy elegante.

Ya tenia las referencias, mi cabeza no dejó de dar vueltas, para pillar su numero de teléfono.

No tardamos mucho en encontrarnos de nuevo un domingo antes del vermut, fuimos a la misma terraza y ella estaba con su nieto.

Los chicos comenzaron a charlar y se pusieron con las tablet,a compartir juegos. eso me dió pie para que hablasemos Elena y yo tranquilamente.

Tuvimos una conversación muy amena, y cuanto llegaba la hora de despedirnos, le comenté que si queria que los crios jugasen por la tarde, yo le daba mi numero de telefono y despues de hablar con sus padres le comentaba.

Perfecto, te doy mejor el mio, hazme una perdida- Dijo.

Eso hicimos y nos despedimos.

El calor por la tarde era sofocante, y le comente al crio si nos ibamos a dar un chapuzon a la piscina, pero su madre prefirio que esperasemos una hora más en casa.

Se me ocurrió enviar un whatsapp a Elena, agradeciendo la conversación y que sobre las 20.00 h, el niño ya estaria listo para que se fuesen juntos a dar una vuelta.

Seguimos escribiendo, hasta que sonó el movil…era su llamada.

Perdona, pero me canso de escribir, dijo, y seguimos organizando la tarde de los niños, ya que mis amigos con tanta familia en casa, se quedan tranquilos si se va conmigo.

Fuimos a darnos un chapuzón a la piscina, volvimos a casa y nosd cambiamos, sobre las 8 de la tarde, llamae a Elena y quedamos en media hora.

el pueblo estaba lleno de las tipicas atracciones, el ruido es infernal y decidimos alejarnos un poco y advertimos a los niños donde ibamos a estar.

Paseamos un rato, estuvimos hablando de nuestras vidas, hasta que me contó que su marido era un hombre mayor, y que en los últimos años fueron muy duros por la enfermedad.

Le comenté como no tenia un amigo o pareja, es una mujer muy atractiva y lo puede conseguir pronto.

Me contestó: Estoy muy bien sola, la zona es muy pequeña y las noticias vuelan, tengo un nieto y un hijo y deseo lo mejor para ellos.

Eso no tiene nada que ver-Contesté.

Eso dice mi hijo, pero estoy muy bien sola, tengo 59 años y ya me apetece vivir tranquila.

Estuvimos más de 4 horas de conversación, hablamos de todo, estaba genial la compañia y cada rato me imaginaba como podia hacer disfrutar a una mujer como Elene.

A las 12 llegaron los crios y nos despedimos.

Por la noche no dejé de pensar en esa mujer tan coqueta, elegante y culta.

Yo me volvi a dar un paseo y tomar un café nocturno, por si veia algo interesante, y cual es mi sorpresa, que la veo en una terraza con un vestido rojo muy atractiva y tomando un café. Me invitó a sentarme y comenzamos a charlar, la verdad que el bullicio de las fiestas del pueblo era brutal.

Propuse, tomar el coche e irnos a donde le apeteciese para hablar tranquilos y tomar un café, salvo que tuviese que ir pronto a casa.

Ella fue andando hacia la salida del puebloo y yo a por el coche.

La recogí y nada más subir me dice: Eres un picaro, hasta que me lograste meter en el coche no paraste.

Jajaja, me rei y comenté: la verdad es que es muy agradable tu compañia Elena y me encanta hablar contigo.

Vaya , te saco 20 años, podias estar con cualquier mujer que quisieras y me estas tirando los tejos. Dijo.

Jajajaj, no lo sabes tu bien como me apeteceria tirarte los tejos, pero mi respeto absoluto, esta por encima de todo. Dije.

Comentó que hacia mucho tiempo que no estaba a solas con un hombre y menos como yo. Dijo.

Elena, somos dos adultos, voy a ser directo..¿Te apetece que vayamos a un motel, y que pasemos una buena noche de placer?

Se quedó muda….esperó mucho rato y me dijo:

Eres un atrevido, pero me gusta la idea, hace tanto tiempo que no tengo una noche loca..ya no recuerdo.

A unos 20 Km hay un motel de carretera y no tardamos en llegar, mientras con mi mano acariciaba su pierna.

Subimos despues de aparcar y ya en la escalera la abrace para darle un beso, intenso, largo y con un interrcambio de flujos que la pusiesen a mil

Nada más entrar en la habitación, la tumbe sobre la cama y comenzé a comerle el cuello, la boca, las orejas, mientras mi mano magreaba sus enormes tetas, un poco flacidas y caidas.

Estuvimos un buen rato en el precalentamiento, hasta que la levanté y la desnudé poco a poco, deje su ropa interior roja muy bonita. en un pis pas estaba ya desnudo, solo con el boxer.

La empuje despacio sobre la cama y comence a comerla de arriba abajo, saque sus tetas del sujetador para comer bien los pezones y hacerla gozar. Ella no abria los ojos, estaba muy caliente pero se notaba un pco tensa, segui con el juego para no forzar la situación.

Al rato jadeaba cada vez más y aproveche para comerle las tetas y desplazar mi mano a la zona del coño, metí la mano por la braga y note un coño enorme, de labios dilatados y supermojado. Acaricie con delicadeza hasta que le metí un dedo, para buscar su punto G. Ella se convulsionó un poco, seguí jugando con la boca en sus tetas, y comence poco a pocoa a besar su cuerpo para dirigirme al coño. No le saque la braga, la aparte, aparte los pelos que tenia, bien cuidados y no muy largos y le di una comida de coño de unos 20 minutos que la hizop estallar en una corrida monumental..

Nunca escuche chillar de placer tanto a una mujer, y fueron unas pocas con las que estuve.ç

Chupe sus jugos un poco acidos pero no deje de comerle el coño, hasta que se quedo tranquila. Abrió los ojos, me miró y dijo:

Gracias no sabes como estaba de caliente todo el dia, y me has comido genial, ven tumbate ahora me toca.

Saque mi calzoncillo, salio la polla, y se quedó mirando : Dios mio menuda polla, en mi vida vi tal cosa-Dijo.

No tardo en comenzar a dar lametazos en el capullo, mientras con la mano apretaba mis huevos, era una maestra..como mamaba la Elena, Dios que practica.

Me hizo una mamada monumental y se trago toda mi leche, sin dejar ni una sola gota. Me preguntó: te gusto?

Impresionante disfrute muchisimo, y ya viste como me corrí. Contesté.

Nos abrazamos un rato, me comento que a su marido se la comia muchas veces, le costaba empalmarse y con la boca lo hacia gozar.

Entonces le pregunte como hacia ella: Tengo un juguete, pero no es lo mismo, contestó.

Bebimos algo y charlamos, mientras ella acariciaba mi polla, que no tardó en ponerse tonta. Volvió a comerme hasta que la puso a cien…

Me dejas que me ponga encima? Preguntó.

Claro tu como quieras y te guste.Dije.

Se coloco de cuclillas y poco a poco acerco el capullo a la entrada de aquel coño grande y peludo que estaba empapado y pidiendo guerra.

Cuanbdo metió el glande dió un suspiro y se dejo caer para clavarse el rabo en todo el coño, joder que humedo y caliente tenia el coño la madura.

Empezó a mover las caderas, y sorpresa, toda mi polla estaba dentro, siempre he de ir con cuidado, pues ella la tenia todita dentro y no protestaba, cerraba los ojos y arqueaba las caderas. Estuvo como unos diez minutos moviendose mientras yo magreaba sus tetas y agarraba su culo, seguia con la braga puesta y el sujetadro con las copas alzando las tetas.

Se movió mas rápidpo hasta que se dió una buena corrida:

Jadeaba..ahhh, aggg..me corro..me corro que bueno, menuda polla…uffff agggg…

Deje que terminase y segui dentro. Espere un rato a que recobrase la respiración y le pdedí que se colocase a cuatro patas..

Le fui clavando la polla, hasta los huevos, impresionante el coño de Elena, se trago mi polla entera y mis huevos pegaban en su cuerpo con mis envestidas. Era una mujer madura pero atractiva y con un buen cuerpo para darle caña y no deje de aprovecharlo.

La clave durante un buen rato esperando a que se volviese a correr, y no pude contenerme, nuestra corrida se coordino y al unisono jadeamos confundiendo los chillidos de placer en una corrida profunda que le lleno todo el coño de leche.

No me salí hasta que note los jugos bajar por sus medias entonces ella, se dió la vuelta, cogió mi polla y lamio con delicadeza todo lo que habvia salido al retirar la polla de su coño. Fue una noche inolvidable y repetimos al dia siguiente.

Ahora nos llamaos cada dos o tres meses, y aprovecho para ir a las Termas y despues voy a su casa para descargar la tensión y hacer gozar a mi amiga Elena, de la que escucho muchos consejos. No me importa la edad, solo estar charlando es genial y deciros que es el coño mas profundo que me folle y da un gustazo clvarsela hasta los huevos sin hacerle daño…ummmmm.

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