Dejando mi inocencia con mi prima

Como por descuidos encontre mi sexualidad con mi prima ,la cual fue mi primer mujer.
Como en un inocente juego, perdimos la infancia

Esto que contare es 100 % real.
Sucedió cuando tenía aproximadamente 11 años y que fue el resultado inevitable de lo que se vino acumulando con los años y no sé si decir si las circunstancias fueron las culpables o yo por ser el protagonista de esta historia.
Cerca de mi ciudad aproximadamente a unos 10 minutos vivía mí una tía la cual tenía dos hijos con los que siempre conviví desde muy niño, a lo cual el juego era muy común entre nosotros.
A mí siempre me gusto convivir con ellos y quedarme a dormir los fines de semana, mi tía que era una mujer que vivía sola no tenía ningún inconveniente de que yo pasara tiempo con mis primos porque de todos modos no se tomaría la molestia de ponerme mucha atención, ella de las que prefería que hiciéramos a un cierto grado lo que quisiéramos con tal de que no le diéramos lata.

Mi tía tenía dos hijos como menciones, un chico como un poco mayor que yo y una hija de mi edad. Yo siempre vi normal el compartir casi todo con mis primos por lo mismo no me era raro dormir con ellos dos o con uno de los do. A veces dormía con mi primo y otras tantas con mi prima con una naturalidad de familia pues no existía morbo alguno.
Por esa misma normalidad y un poco por el descuido de mi tía llego algunas veces que por las prisas de salir a algunas fiesta, hacia que tuviéramos una ducha colectiva donde nos bañáramos los tres, mi primo, mi prima y yo, viéndolo como antes mencione con mucha naturalidad el que compartiéramos el baño.
El tiempo pasó y llegaron veces en que nos mandó a bañar a mi prima y a mí que para ese entonces mi prima era una niña con un cuerpo común de una niña de 9 años. Por lo mismo no recuerdo muchos detalles de esas duchas, solo que las teníamos juntos.

Siguió pasando el tiempo y yo con mi constante visita de fin de semana debido a que en mi casa me aburría y a mis primos les encantaba que estuviera ahí para jugar. Creo que fue como a los 10 años cuando todo empezó a cambiar.
Yo a mis 10 años era un chaval normal con un cuerpo de un niño de esa edad, en cambio mi prima a sus 10 años casi 11 de repente había cambiado mucho aunque en ese momento no sabia que era lo que pasaba cuando la observaba mas detenidamente. Ella a pesar de su corta edad se había desarrollado bastante. Mi prima no era una diosa no les engañare, pero a su edad tenia unas tetas bastante grandes y las nalgas se le habían desarrollado bastante bien osea que eran paradas de buen tamaño que me imagino que para su edad les despertaba al morbo a chicos mas grande, por que cuando salía con ella a comprar o hacer algo veía a los chavales mas grandes le decían cosas acerca de ella y le chiflaban y recuerdo que la chuleaban cosas que pasan en algunos pueblos.

Ella siempre usaba algunas calzas muy ceñidas al cuerpo que mostraban las nalgas grandes que tenia y paradas que para ese entonces me parecía algo muy normal y nada llamativo
Mas sin embargo ella creo que no lo notaba y menos mi tia, puesto que a esa edad no cambio lo de dormir solos y juntos y menos las ducha.
No seguía mandando a bañarnos juntos, pero no se que paso que las demás duchas no las recuerdo pero esta como que si la tengo mas presente. Un dia como cualquiera nos mando a bañarnos juntos y se salio de la casa, recuerdo que como normal lo hacíamos nos fuimos a desvestir ella regreso al baño solo con un calzon color blanco y sin nada arriba que me imagino que no le incomodaba que las tetas ya no las tenia planas, ahora se abultaban un poco mas y los pezones rosados eran mas grandes. Aun así nos metimos a la ducha como sin nada, en esta siempre teníamos juegos que aunque no lo crean eran sanos eran de echarse agua en la cara o tirarse espuma y cosas de niños. Mas ese dia nos metimos y recuerdo que estaba en unos calzones blancos con un encaje asi en las orillas de las piernas y yo como siempre me meti en trusa recuerdo que el ritual siempre de bañarse era primero mojarse con todo y ropa interior y después de un poco de lavado de pelo seguíamos con el cuerpo y empezábamos a quitarnos la ropa interior. Ese dia la observe con una leve diferencia, no sabía por qué pero pues cuando se metió a la ducha, le abrió a la regadera y el agua le empezó a caer en el cuerpo y se empezó a mojar su calzon blanco el cual como se le pegaba a su cuerpo y se le notaba la parte de su pubis que para ese entonces como todo niño era casi lampiña, siempre nos enjabonábamos el pelo y después cuando tocaba el cuerpo ya nos quitábamos la ropa interior, pero esta vez no se por que, cuando se quito mi prima la ropa interior no se que sentía, posiblemente una confusión de verla desnudándose, no se si era pena que me daba, pero la observaba y ella no le daba ninguna pena se quito su calzon y la vi como siempre al bañarnos asi desnuda, pero ya empezaba a notarse en su zona vaginal que se avecinaba la crecida de bello, los cuales eran pequeñitos como si fueran el bello de los brazos.

Siempre al enjabonarnos uno le enjabonaba la parte de la espalda al otro y a veces muy naturalmente ella con la esponja me enjabonaba la espalda, atrás de las rodillas y hasta se agachaba y se ponía de rodillas y me ponía de frente y me enjabonaba la pansa y hasta pasaba la esponja por mi pene y me labava. Yo lo veía normal y ella también y ese dia igualmente me toco enjabornar su espalda y también me arrodillaba y le tallaba sus nalgas de una forma muy normal sin ningún morbo y como otras veces me levantaba quedando casi su espalda pegada con mi pecho y mi pene pegando con sus nalgas mientras enjabonaba la parte trasera del cuello.

Ahora de grande al recordar eso se me hace muy morboso, mas por el cuerpo que tenia mi prima.
Desde ese dia no se que me pasaba en la cabeza, me gustaba dormir mas con mi prima sin despegarmele en las noches, como dormíamos solos y yo me pegaba a su espalda haciéndome capullito con ella, y ella siempre usando mucho calzas muy ceñidas al cuerpo no se como que esa sensación era hermosa.
Ya no se diga el bañarme con ella y tallarnos el cuerpo.

Pero un día paso algo que no nos esperábamos ambos. Era una tarde calurosa como lo suelen ser donde ella vive era sábado por el medio dia y a mi tia se le ocurrio ir a refrescarnos en un arrollo cercano a su casa. Todo transcurría de forma normal y no recuerdo el motivo pero solo estábamos en casa mi tia, mi prima y yo, mi primo había salido quizá a alguna actividad con sus amigo o que se yo.

Recuerdo que ya tenía un poco de comida preparada mi tía, la guardo en unos trastes y cogió tres toallas , jabones y shampo para bañarse de una vez ahí y nos dispusimos a ir, nosotros contentos y felices como se puede esperar de unos chavillos de 11 años que se emocionan por darse un chapuzon en donde sea. Yo iva con un short normal y una playera, mi tia con unas bermudas no muy sexys y una blusa, y mi prima ,esta se había puesto una falda muy corta como de porrista, y bajo esta una calza color negra, muy ajustada al cuerpo, creo que era la mas ceñida que tenia y la mas corta de sus piernas puesto que le llegaba solo un poco debajo de sus nalgas, pero aun asi todo normal, al menos yo solo lo veía como un dia que pasaríamos en el agua disfrutando.

Llegamos y mi tia se dispuso a darse una bañada en el arrollo que a ella le llegaba el agua a la altura de la cintura, yo enseguida me quite la playera, las sandalias y me eche un chapuzon como de bomba, recuerdo que desde la orilla veía a mi prima como se despojo de la falda quedándose solo en la diminuta calza negra y también se avento al agua.
Jugamos entre mi tia, mi prima y yo, mi prima se me montaba en la espalda, yo le hacia caballito y nos aventábamos al agua y reíamos, hacíamos lo común de unos niños, asi seguimos por un rato hasta que como a las 4 de la tarde mi tia decidio salirse del agua y descansar, se tumbo en una toalla debajo de un árbol que había junto al arrollo y empezó una siesta, el lugar no era peligroso pues el agua no nos llegaba mas arriba del pecho.

Mi prima y yo sin ningún cambio seguimos jugando, conversavamos de cosas sin sentido me imagino y de chismes de niños, jugábamos al caballito , la abrazaba de frente ella me rodeaba con sus piernas la cintura, la cargaba y le hacia una especie de quebradora en el agua, asi por un buen rato.

En un momento salimos nos tumbamos en una toalla y comimos un poco ligero, pero aun asi nos esperamos alrededor de una hora para entrar al agua. Cuando decidimos regresar al agua yo me adelante y me empece a bañar en el arrollo y al cabo de un momento sentí algo que golpeo mi espalda, me di la vuelta y me percate que era un tronco como de unos 2 metros de largo un poco grueso el cual flotaba, lo vi y lo trate de undir con el peso de mi cuerpo para ver que tanto flotaba y vi que en realidad me aguantaba bien, entonces se me ocurrio una idea, me acerque por un costado y subiendo una pierna me le monte como si fuera un caballo, ya con mi peso un completo encima de este vi que de puntitas tocaba el fondo del arrollo, y saltaba en el como si fuese un caballo galopante y al ver esto mi prima me pregunto que que hacia y le dije que me había encontrado un tronco que estaba muy bien para jugar ya que flotaba.
Ella se acerco en el agua y me dijo que se queri montar igual que yo, a lo que le ayude a subir, pero al ser mas pequeña de estatura ella no tocaba el fondo del arrollo y no se equilibraba, callendose al agua del tronco. Lo intento varias veces, fallidas tratándose de sostener de mi cintura y desistio.

Entonces le dije que se subiera a él delante mio y que yo la agarraría de la cintura para sostenerla a lo que ella acepto y haciéndome hacia atrás la ayude a que subiera una pierna y de un salto se trepara al tronco. Ella lo logro de inmediato y yo la sostuve de la cintura a una distancia de seperacion de nuestros cuerpos a lo cual como se sentía insegura me dijo que me acercara mas y entonces accedi me acerque mas.

Empezamos un juego de hacer undir el tronco como dando saltos en un caballo que saltaba, de arriba abajo empujándolo hacia adelante dando un rondin en círculos en aquel arrollito de modo que nuestros cuerpos chocaban el uno con el otro lo que trajo consigo que después de un rato nuestros cuerpos estuvieran juntos bien pegados el uno al otro, para ese entonces era normal para mi y para ella, veíamos a mi tia dormida bajo aquellos arboles y nosotros jugábamos yo bien agarrado de la cintura de mi prima que para ese entonces sus nalgas se pegaban bien a mi pubis.
Asi seguimos y después de un rato mi prima y yo completamente pegados el uno del otro solo brincábamos arriba del tronco sintiendo como mi cuerpo apretaba el de ella repegando mi pene entre sus nalgas y ninguno de los dos decía ni una sola palabra, quien sabe que nos hizo quedarnos callados pero asi estuvimos creo que por mas de media hora.
Ya atardecia y cada vez la luz del sol se iva acabando debajo de la arboleda y pero inexplicablemente mi corazón se aceleraba al ritmo de aquella danza del troco saltarin y mi prima parecía que contenia la respiración y después soltaba el aliento sin medida en un especie de suspiro.

Sé que ella tampoco se explicaba que fuerza nos mantenía ahí uno pegado del otro sin querer parar de hacer aquella actividad, por que ninguno de los dos decía palabra alguna, simplemente aumentaba la frecuencia del bricar en el agua con ese tronco que se perdia debajo de nosotros y cada vez con mas frecuencia me restregaba mas a ella.
En un momento nos cansamos de andar jugando asi y le dije que que hacíamos entonces ella me dijo que de una vez iva a traer el shampo y jabon para bañarnos ya en el arrollo, se bajo del tronco y salio a la orilla, recuerdo que vi su calza casi metida entre las nalgas se agacho por el jabon y shampoo a recogerlos de una bolsa y es cuando vi esa imagen que me llamo la atención de una manera muy rara no le quite la vista de la calza y de sus nalgas.
Se dio la vuelta y se metio al agua yo aun asi como ido arriba del tronco le dije bueno ya se acabo el juego a bañarse
A lo que me contesto

— no primo me subiré un rato mas y jugamos y después nos bañamos.
Puso el jabon y shampo en una piedra dentro del rio y se nuevo la ayude a montarse pero esta vez ella sola se fue y se repego en mi dejando caer su cola en mi pene y volví a sentir esa sensación que me producia cuando nos bañábamos y restregaba su espalda y mi pene se metia entre sus piernas asi de espalda, recordaba que a veces me crecia de una manera muy chistosa, como ahora me estaba pasando.

Seguimos con el juego del sube y baja en el tronco ahora yo la agarraba con mas fuerzas de la cintura y la apretaba a mi, ella en un movimiento involuntario levantaba la cola y se acomodaba mejor de modo que se sentaba en la punta de mi pene que quedaba prácticamente entre sus nalgas a lo que me dijo después de un rato.
— oye primo a veces te crece el pene mas, por que será?

Yo honestamente no sabia que decirle, por que en realidad no sabia que pasaba, y le dije

— creo que se inflama por el agua pues cuando nos bañamos eso pasa y ahorita que estoy en el agua eso ha de pasar.
A lo que contestos
—- creo que si
Seguimos jugando y después de un rato mi pene inflamado se encontraba casi metido entre sus nalgas que en cada sentón que se daba al seguir el juego es se aprisionaba cada vez mas entre sus nalgas y sentía una sensación rica y no me quería despegar.

Llegamos en uno de los recorridos que dimos junto a la piedra donde había dejado el jabon y el shampoo y los cogio y me dijo

— a bañarse
Yo le conteste
— vamos a bajarnos del tronco.
Ella me dijo
—- no aquí nos lavamos el pelo y el cuerpo
Y yo asentí sin ninguna objeción.
Se puso shampo en el pelo se lo empezó a lavar y me pidió que le ayudara a lavárselo ya que estaba a su espalda. Se lo empece a frotar, dando masaje en su cabeza por las orejas y ella me decía que le daba cosquillas y se arqueba hacia atrás mio pegando mas su cola a mi pene el cual sentía que se clavaba en sus nalgas. Segui asi por un rato después me dijo que se iva a enjuagar tomo agua con las manos y se la derramaba en el pelo yo le ayudaba con mis manos y el jabon le escurria por el cuerpo, después me dijo que me tocaba a mi a lo que se bajo del tronco y me dijo que nos fueramos a una parte mas baja del arrollo. Se subio detrás mio sentándose en el tronco y me empezó a poner shampo me froto el pelo las orejas y el cuello y sentía riquísimo, después me empezó a echar agua con sus manos y enjuagarme. Luego tomo el jabon y me empezó a enjabonar la espalda, brazos como normalmente lo hacíamos pero de espalda y pecho y cuando llego a la cintura me dijo que me quitara el short, yo lo veía normal y me lo quite, también retirándome la ropa interior.
Me quede desnudo me volvi a sentar sobre el tronco que era nuestro juguete en el agua y haciendo espuma con la propia agua del arrollo empezó a frotarme la cintura después mi espalda y recorrio mis piernas tallandomelas con sus manos.

Yo sentía su aliento detrás mio y sus manos recorriendo ya mis piernas que las lavaba, le sentía la respiración acelerada y yo me quedaba quieto, siguió con sus manos hasta que sentí que se paraban en mis ingles porque yo habría las piernas un poco y me dijo
—primito a ver te voy a lavar hasta tu pajarito jajajajajaja,
Con cierto nerviosismo llevo sus manos hasta mi pene que estaba muy inflamado no sabia yo porque y me empezó a frotar como lavándome en mis testículos agarro el tronco de mi pene y lo tomo con sus manos y lo froto de arriba abajo a lo que me dijo.

—- primo no será malo que tu pene este muy inflamado, alguna vez lo sentí inflamado entre mis piernas cuando nos bañamos y tu me tallas la espalda y te me juntas muchos y te pegas a mi, pero un poco menos grueso, no estaras enfermo?

Y yo le dije no creo por que no me duele.
Siguió un rato asi y yo me sentía muy bien, no se una sensación en el cuerpo muy agradable.
Se detuvo y me dijo que me tocaba ahora a mi ponerle jabon.
Entonces aquí cambio mi vida.

Mi prima se bajo de atrás del tronco se puso en pie y se quito la calza quedando en unos pequeños calzoncitos, se quito la blusa y se fue delante mio y se sento en el tronco de una forma bastante pegada a mi casi aplastando mi pene con las nalgas. Tome el jabon de la piedra y lo empece a frotar en su espalda haciéndole un masajes desde el cuello hasta la parte baja de la espalda, pero como ya estábamos en una parte mas baja del arrollo ya veía su cintura salir del agua y por lo tanto observaba el calzoncito blanco que traía y veía como mi pene inflamado se ensartaba casi en las nalgas, yo le enjabonaba la espalda después segui con el estomago subi asus pechos que nunca los había tocado y los cuales estaban duritos de los pezones y se los frotaba. Mi respiración acelerada y yo me juntaba mas a ella masajeando su espalda con mi pecho también enjabonado y cuando llegue a la cintura le dije.

— prima tus chones.

Ella no dijo nada solo levanto la cola y se los bajo, hasta que se los saco todos, se volvió a sentar del mismo modo con mi pene metido entre sus nalgas. Yo empece a tallarle su cola, sus piernas y ella empezó a abrirlas de modo que segui con mis manos hasta las rodillas obligando con esto que mi cuerpo se pegara mas al suyo y mi pene se aplastara mas entre sus nalgas y después regrese y llegue a su ingle y empece a frotar.
Ella abria mas las piernas y detenia su respiración y le dije.

—- primita te lavo tu cosita.
Ella contesto
—- si primito. Con la voz cortada. Y yo empece a frotarle su vagina que ya se sentía con un poco de vellos y con mi mano toda abierta le sobaba y con mis dedos pasaba justo en su rajita y ella se arqueba aventando mas la cola hacia a mi. En eso se empezó a arquear mas y levantar mas la cola de modo que mi pene inflamado se empezó a acomodar entre sus nalgas y ano y ella se movia como queriéndose montar en mi. Yo sentía muy rico pero no sabia que pasaba, hasta que en un momento dado mi pene por el jabon se empezó a abrir paso en el ano de mi prima y ella como que se quejaba pero empujaba mas y yo no daba crédito que mi pene se pudiera meter en el ano de mi prima nunca lo había pensado, y asi insistiendo ella en sus arqueadas se acomodo hasta que se lo metio todo.

Le dije
— que hago prima.
Ella contesto
— no se solo briquemos como lo hacíamos con el tronco pues se sentía rico.
Empezamos a brincar y mi pene empezó a meterse y a salirse del ano de mi prima ella ya se levantaba sola dando de brinquitos y moviéndose como si se retorciera y yo no podía creer y no sabia que era lo que sentía. De repente me vino un calambre que me recorrio todo el cuerpo y termino en la punta de mi pene. Tome a mi prima de la cintura y la empece a mover de arriba abajo ayudándola en sus movimientos que ella hacia hasta que sentí que me desmallaba por algo extraño que sentía entre las piernas. El calambre mas rico de mi vida y ella empezó a jadear y decir cosas como
—— que bonito primito, que bonito juego, pero jadeando y saltando hasta que se quedo recargada en mi espalda.

Se bajo de mi y se saco el pene y no sabíamos que habíamos hecho solo que con una sonrisa complice creo que ella y yo decidimos no comentarlo con la intención de hacerlo otras veces.

Salimos del agua y nos cambiamos y fuimos a despertar a mi tia.
De ahí empezó una historia sexual con mi prima, la cual fue mi primer mujer en mi vida. Despes les contare como se sucitaron mas historias con ella hasta que entendimos lo que hacíamos.

Publicado en: Relatoseroticos

Enseñando a nadar a mi cuñada

Una historia que surgio, sin más por la confianza que nos teniamos y por lo bien, que nos llevábamos , de siempre y en parte propiciado por mi mujer, que le contaba a su hermana, como la satisfacía y lo grande que la tenia, lo que hizo que mi cuñada, empezara a fantasear y al final sus fantasías se hicieron realidad

Esta experiencia ocurrió, cuanto tenía 35 años, ella era la hermana mayor de mi mujer aunque solo tenía tres años más que ella, tenía un año menos que yo, 34.
No diré nombres por razones obvias, siempre nos llevamos muy bien, y por nuestro carácter, siempre nos gastábamos bromas, lo que en ocasiones propiciaba el que entre bromas nos perseguíamos y en esos juegos se producían situaciones en las que, sin querer, o a veces queriendo nos tocábamos el uno al otro, lo que a mí me ponía bastante cachondo, pero nunca le insinué nada, ni ella a mí, en esos tocamientos quedaba la cosa.

Un verano por la vacaciones coincidimos las dos familias en el pueblo en casa de mis suegros, después de llevar un tiempo sin vernos, y los juegos volvieron, solo que esta vez yo notaba que ella estaba más provocadora que de costumbre, que no dejaba pasar ocasión de sobarse contra mí. Así pasaron los dos primeros días, hasta que al tercero, mi mujer se tuvo que ir con su madre de compras temprano y no regresaban hasta la anochecida, mi suegro se fue al campo y mi cuñada su marido y yo. Nos quedamos solos en casa con los dos niños que tenían.
La mañana transcurrió tranquila, con las bromas de siempre y jugando con los niños. Después de comer los niños se fueron a dormir un ratito y el padre se fue con ellos, mi cuñada quedo recogiendo lo de la comida y yo le ayude en lo que pude, terminado y después de reposar un poco en el sofá medio adormilado, me despertó y me comento que se iba al rio a darse un baño que si la acompañaba, yo le dije que sí, que no había problema, y le pregunte por su marido, a lo que me contestó que no iba que se quedaba con los niños, entonces recogimos las cosas del baño y nos marchamos caminando pues no quedaba muy lejos el rio.

Llegados a él, nos quedamos en bañador y estuvimos tomando un poco el sol, hasta ahí todo muy normal.
Poco después se incorporó y mi me dice así de improviso, cuñado, me enseñas a nadar, que no se? Yo por supuesto que le dije que sí, pero sin pensar más que en eso en intentar enseñarla, asique nos metimos al agua, me remoje para quitar la pereza de estar al solo y la agarré de las manos para que empezara a intentar mantenerse a flote, pero tenía miedo y no se soltaba, asique me puse a su lado y poniéndole una mano por debajo a la altura de sus caderas y otro por las arriba la fui manteniendo a flote para que ella fuera haciendo los movimientos de brazos y piernas, y así fuera cogiendo confianza, pero esta situación, me fue excitando poco a poco y aprovechando sus movimientos fui moviendo la mano hacia sus piernas dejándola justo en su entrepierna, lo que me permitía estar en contacto con la piel de sus piernas y al mismo tiempo presionando en su rajita.

Eso ya termino de excitarme, pero no intente pasar de ahí, no quería correr riesgos, después de unos momentos así intente ir hundiendo mis brazos para que ella se fuera manteniendo más en el agua, pero no quería, decía que tenía miedo yo me agache dentro del agua y entonces ella se agarró de mi cuello por miedo a que la soltara, asique le dije que según estaba que se estirara y moviera sus piernas así agarrada de mí, pero se hundía asique teniéndola de frente estire mis brazos y los coloque a lo largo de su cuerpo, quedando sus pechos pegados a mis brazos, yo estaba ya más que excitado, y creo que ella lo estaba notando, pues el agua era muy transparente y yo veía el bulto que se me había formado por lo que supongo que en la posición que tenía ella también podía verlo.

Paso un poco más de tiempo ella con sus brazos alrededor de mi cuello como estaba se pegó completamente a mí y con sus piernas alrededor de mi cintura de soltó de mi cuello y dejo su cuerpo ir hacia atrás diciéndome que la sujetara, pero en esa postura mi verga ya inflamada por demás quedo aprisionada entre sus piernas pegada a su rajita yo ya no podía más, ella lo estaba disfrutando aunque no me decía nada. Yo poco a poco comencé a acariciarle las piernas extendiendo la caricia hasta sus nalgas, ella cada vez apretaba más sus piernas lo que hacía que nuestros sexos estuvieran más que juntos, tan solo mi bañados y la braguita de su pequeño biquini se interponía entre su rajita y mi verga.

Ya con esa situación ella muy picara me cometo; jolín cuñado como te has puesto, yo no conteste solo me sonreí un poco a lo que me insistió, anda que parece que tienes una calentura buena, yo ya no aguate más, sin contestarle simplemente la acerque a mí y comencé a acariciarle los pechos, que por cierto los tenia de tamaño medio pero bien paraditos y en esos momentos con los pezones bien duros, la sujeté por la cadera con un brazo y con el otro no lo pensé más, le aparté la braguita del biquini y si más le puse la cabeza de mi verga a la entrada de su rajita, ella no dijo nada tan solo echo la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados, lo que interprete como un signo de abandono total a lo que estaba a punto de suceder. Ahí, si mas preámbulos apreté y se la fui metiendo hasta el fondo.

Puede notar en ese momento que ella estaba tan excitada como yo, pues estaba muy lubricada, cuando ya la tuvo toda dentro se incorporó y abrazándose a mi cuello me beso, un beso intenso sensual, nuestras lenguas se encontraron, y nuestros labios ávidos de caricias se apretaron fuerte haciendo una gran ventosa, yo ya estaba bombeando con fuerza ella se retorcía así pegada a mi cuerpo suspendida de mí y dentro del agua hasta el cuello, yo me estaba volviendo loco, pues aunque nunca había pensado en mi cuñada de esa forma, si reconozco que estaba muy rica, con unos pechos paraditos y una cola preciosa, en la cual yo tenía puestas mis manos, para sujetarla, así entre besos y caricias por su parte tuvo un par de orgasmos antes de que yo acelerase el ritmo pues ya no aguantaba más y se lo dije Nena, me voy, ella apretándose más contra mi clavándome sus pezones en el pecho, me dijo, dale, aprieta déjamelo dentro sin miedo, yo dando un último apretón metiéndosela más adentro si cabe, me vacíe en lo más profundo de su vagina, mientras mis chorros salían note como ella también se agitaba y dejaba sus jugos calientes escurriendo por mi verga, a mí me temblaban las piernas, como pude Salí con ella en brazos hasta la orilla y allí me deje caer con ella en la toalla.

Así quedamos el uno junto al otro, mirándonos a los ojos sin decir nada tan solo algún suave y tierno beso, ya más sosegados, me dijo:
Cuñado, hacía mucho tiempo que deseaba que esto ocurriera, y por fin hoy pude ver cumplida mi fantasía, mi hermana me contaba como lo pasabais y como la satisfacías y eso fue aumentando mi morbo, de saber cómo seria y aunque muchas veces me daban ganas de decírtelo mientras teníamos nuestros juegos y nos tocábamos aparentemente sin intención, yo si lo deseaba, y me propuse hacerlo a la primera ocasión que subiéramos y ya ves hoy lo conseguimos, espero que tú lo hayas disfrutado al igual que yo y claro ahora que se lo que hay espero vuelva a suceder sin que tardemos tanto tiempo para ello.
Yo la bese, la abrace y le empecé a meter mano por todos los rincones a lo que ella volvió a reaccionar y en aquel mismo momento lo volvimos a hacer, pero esta vez aun lo disfrute más que la anterior.

Después de aquello, tuvimos muchos más encuentros pues se volvió adicta a mí y no desaprovechaba la ocasión para llevarme a la cama y retozar como una loca, pero esto lo dejaremos para otros relatos pues fueron muchas y buenas las experiencias que vivimos durante mucho tiempo.
Espero les haya gustado el relato, si así fue dejen sus comentarios y seguiré contándoles cómo fueron las otras veces.
Un saludo amigos

Publicado en: Relatoseroticos

La cogida de mi vida la he tenido con la mama de mi novia

Me llamo Gustavo tengo 24 años, de piel apiñonada, mido 1.80, me gusta hacer ejercicio así que tengo un cuerpo muy atlético, desde hace ocho meses salgo con Adriana de 20 años, la conocí en el gym, tiene el pelo teñido de rubio, un cuerpo bien cuidado por el ejercicio, vive sola con Ana su madre ella es una señora de 42 años en realidad no es una mujer muy bella o con un cuerpo increíble nada de eso, eso si es muy atractiva de cuerpo normal pero con unos senos enormes, de piel muy blanca, mide 1.60 cabello oscuro.

Bueno pues desde que conocí a la mama de Adriana, sentí esa atracción cachonda como cuando se ve una mujer atractiva en bus o en la calle, el día que fuimos a una excursión quede impresionado al ver esa piel tan blanca y esos senos enormes, irremediablemente mi verga dio unos brincos y sentí como mis huevos se movían, desde ese día no me la puedo quitar de la cabeza y siempre que voy a su casa me pongo bien cachondo mas cuando me siento junto a ella siempre termino cogiendome a mi novia a causa de esto pensando en como se me antoja su mama, bueno pues para no dar mas rodeos la cosa fue así.

Adriana y yo, estábamos a punto de cumplir seis meses de novios y casualmente Raúl, un amigo de ambos estaba organizando una salida a un puerto la cual duraría tres días, decidimos ir y festejar ahí nuestro aniversario, obviamente llevaríamos a su mama, pues se acercaba el día así que fuimos a comprar los trajes de baño, estábamos eligiéndolos y para mi buena suerte y deleite, debido al tremendo busto de mi suegrita, no había ningún traje completo que le quedara, así que con toda intención sugerí
-pues bueno señora usted es muy joven no veo porque no usa uno de dos piezas?
-si mama, además es un puerto van miles de señoras con trajes así
-bueno esta bien elíjanme uno

no podía creerlo me dejarían ayudar a elegirle un traje a mi suegra, inmediatamente tome uno que ya había visto para Adriana , ya que mi idea era que con ese traje la podría follar sin problema de quitárselo a cualquier hora.
-mire este esta muy bien
-wuoo no es muy pequeño solo son tiritas
-no mire tiene un resorte y se sentirá cómoda
mi novia hizo una mueca como dudando pero la empleada intervino
-si este esta muy bien ya que con el resorte se ajusta a la medida y la tela estira se ajusta y se adhiere al cuerpo mojado mire

le coloco la parte de arriba y por encima de la blusa y le quedaba perfecto mostrando solo la parte de en medio de sus ricas tetas, cosa que me puso cachondisimo.
-ok me lo llevo
-también tiene uno de mi talla
añadió mi novia y la empleada dijo
-si y de esa misma tela tenemos trajes de baño para hombre miren
-que ja no… esta bien pequeñito
sentí que me sonroje y mi suegra dijo
-pues ahora lo llevas, yo lo uso tu lo usas
no tuve opción y así fue, en realidad esos trajes me incomodan pues no es por presumir pero tengo una verga bien dada un grosor mas de lo común y 26cm. en erección pero aun estando en reposo esos trajes de baño muestran mi tremendo bulto y es incomodo que todos me miren la verga pero no me quedo de otra era el que tenia que usar.

Llego el día todo listo, llegamos nos instalamos en el hotel teníamos reservaciones de dos habitaciones una para la señora Ana y la otra para Adriana y para mi, pero el colmo Raúl que fue el que organizo todo no reservo la suya y ya no había habitaciones, en contra de mis deseos pero como buen amigo le sugerí que compartir la habitación y Adriana y su mama la otra, pensé al fin que tendré mas que tiempo para follarla donde fuera con ese traje. Nos instalamos y llego el momento que no quería me puse ese pequeño bañador pero fue increíble en verdad la tela era bastante cómoda y era bien fácil sacar el pene por un costado sin dificultad y sin que se moviera la demás tela, pensé, podría fallármela en la piscina y en cualquier lado, Raúl y yo bajamos y nos acomodamos en la playa, Raúl me comentaba que había un antro en las noches donde soltaban espuma y se ponía bien el ambiente en eso llego Adriana se veía bien rica con ese traje y sonreí maliciosamente pensando todo lo que haríamos pero mi sonrisa se borro cuando voltee a un lado a ver a su mama hasta la boca abrí, wuooo.. era increíble el traje en verdad era diminuto y sus tetas se veían riquísimas enormes, alo que dije con asombro y en chok
-señora le quedo muy bien¡¡¡¡
-si, pero un poco apenada
-ya se le pasara igual que a mi ja

Esa piel blanca esas enormes tetas y lo que fue el comentario que me hizo Adriana al oído
-si son cómodos pero están tan pequeños que tuvimos que depilarnos completito ahí

Por reflejo mire inmediatamente la parte del traje de mi suegra e imagine esa rajita bien depiladita e irremediablemente mi verga se paro, Raúl no le quitaba la mirada a las tetas de mi suegra , no sabia que hacer mi verga era muy notoria así que de estar recostado me senté y puse la toalla encima de mi verga estuvimos tomando el sol pero mi novia quería que fuéramos a nadar así que nos levantamos y me pidió ayudar a mi suegra apara me pare frente a ella y le di la mano ella miro mi bulto y abrió los ojos me miro y sonrió, nos metimos al mar después de un rato salimos y era increíble como tenia bien pegadito el traje de baño sus pezones bien paraditos y marcados pero al igual a mi se me marcaba mas el bulto, desde ahí y todo el tiempo la mama de Adriana miraba mi bulto discretamente eso me gustaba y me excitaba.

Ya por la noche nos fuimos a dormir y como estaba bien caliente le mande un mensaje a Adriana y me fui a su cuarto me abrió y me dijo que me callara su mama dormía, y se metió a buscar algo que ponerse encima, mire a la cama de Ana y pude verle esa enorme teta completamente desnuda, su pezón cafecito me empecé a sobar la verga pero en eso salio Adriana y me dijo que saliéramos, nos fuimos a una parte de la playa donde habían varias parejas haciendo lo suyo, nos metimos entre unas rocas, le hice a un lado su biquini dejando descubierta su vagina y saque por un lado mi pene la empecé a coger pero ahí me di cuenta que era fácil hacerlo así, la empecé a bombear tan rápido y le empecé a mamar una teta que no tardamos mucho en terminar pero todo el tiempo tenia en la mente a su mama. Nos fuimos a nuestras habitaciones, cuando desperté estaba bien erecto y deseaba tanto cogerme a la mama de mi novia que tenia que hacer algo así que le dije a Raúl

-oye Raúl me contaste algo de un antro de espuma?
-oh si, por las noches aca adelante quieres que vayamos?
-si me gustaría
-pero tienen que ir con algo ligero ya que nos mojaremos
-perfecto entonces hazme un favor cuando estemos con Adriana y su mama, dinos del antro e invítanos pero dinos que tenemos que ir en traje de baño por la espuma
-ja que planeas?
-tu solo dilo ok
-ok

Raúl nos dijo lo acordado y llegando la noche fuimos, el ambiente estaba bien empezamos a bailar pero aun no soltaban la espuma así que empezamos a tomar y puse de pretexto nuestro aniversario, brindamos y les llenaba el baso a cada rato a Adriana y a su mama pero Ana tardaba un poco mas en acabarse le baso que mi novia, de repente soltaron la espuma y nos paramos a bailar, yo con Adriana y su mama con Raúl, así que les di mas de beber, nos fuimos a sentar pues Adriana estaba mareada y me dijo
-baila con mi mama anda yo aquí brindo con Raúl

no me lo dijo dos veces mi suegra ya estaba un poco ebria y muy efusiva bailamos pero bien pegados mi verga estaba ya lista para coger, se puso de espaldas a mi le arrime mi verga y se la empecé a tallar ya que el baile así era ella se movía tan rico, miraba hacia la mesa y mi novia estaba platicando con Raúl, así que poco a poco nos fuimos metiendo hacia donde salía la espuma ya que había mas, mi suegra se dio la vuelta y me paso sus brazos por el cuello y seguíamos contoneando los cuerpos por el baile la tome de la cintura y le arrime lo mas que pude la verga, mi frente toco la suya pues la música era mas lenta y la mire fijamente a los ojos, sentí como se estremecía su cuerpo cada que le endurecía mi verga, empecé a rozar mi nariz con la suya, tenia que arriesgarme o me abofeteaba o me besaba así que le plante tremendo beso en la boca y ella me correspondió empecé a besarle el cuello ella estaba tan dispuesta, le chupaba el oído su cuello y ella suspiraba y dijo mi nombre
-hoo Gustavo… tabo…

le saque un pecho y se lo empecé a mamar, ella empezó a acariciarme las nalgas, así que le hice a un lado su biquini y pude sentir esa vagina tan lisita, bien depilada, se la empecé a sobar y metí mis dedos se le sentía bien apretadita, (esta muy estrecha aparte de que el único hombre que ha tenido fue el papa de Adriana), estaba húmeda, lista ya así que saque mi verga y se la coloque en la entrada, le di un empujón y mi verga entro toda soltó unos quejidos
-haaa hay hay haa haaa mmmm

me quede un rato así para que su vagina se aflojara un poco y se acostumbrara a mi verga, mamándole los pechos de una forma tan intensa que ella estaba profundamente excitada, luego me separe un poco sin dejar de verla a la cara y empecé a bombearla sus quejidos me excitaban mas me separe un poco para ver como entraba mi verga en su cosita tan rica era increíble y sus jadeos y quejidos me tenían a punto de explotar
-haay haa haa mmgg aaa hay aa aa tavo tavo… haaa

en eso estaba cuando de repente vi. a Raúl casi a mi lado y se dio cuenta de todo
-Gustavo hay viene Adriana los esta buscando
inmediatamente me guarde la verga y le acomode todo a su mama
-allá viene
-llévatelas al carro y dile que me quede a pagar la cuenta dame unos minutos y salgo
-ok

se llevo a mi suegra y mi novia y tuve que esperar a que se bajara un poco la calentura pues no podía salir así, mierda¡¡¡ estaba tan molesto por no dejarme terminar pero tenia que controlarme ya después, ya mas tranquilo salí me subí al auto y nos fuimos al hotel, subí a mi novia ya que estaba muy ebria y Raúl llevaba del brazo a la mama, acosté a Adriana en su cama, me dirigí al sillón del cuarto ahí estaban sentados, Raúl se paro con una sonrisa morbosa me dijo
-te espero en el cuarto diviértete

Se salio, mire a la cama y mi novia estaba perdida de borracha así que me senté y empecé a acariciar a su mama la cual estaba bastante tomada le quite el traje de baño y me quite el mió ella estaba sentada y yo parado frente a ella me miraba la verga sorprendida la agarro y empezó a acariciarla, la besaba, se la pasaba por toda la cara y finalmente me la empezó a mamar, lo hacia de una forma tan deseosa y tan rico después de un momento le agarre sus enormes pechos y se los junte metiendo mi verga en medio de ellos y empecé a cogerla con sus chiches ohh era tan rico ver como salía mi verga de entre sus chiches después me senté en el sillón y abrí mis piernas para que me la mamara después de un momento la acosté y le abrí las piernas vi. su vagina tan rosita, estrechita, bien suavecita, y se la empecé a chupar estaba tan rica, se la abrí y tenia un hoyito tan cogible, mas rico que su hija y mas apretado, toda su vagina era mas hermosa que la de su hija así que me senté y me la monte le metí mi verga toda y empecé a cogerla tan despacio y tan profundo ella lo gozaba tanto como yo sus enormes pechos se los estrujaba se los mamaba

-señora esta bien rica, que rica esta, mmm que rico lo hace

la acosté en el sillón, me coloque entre sus piernas y la empecé a coger le metía y sacaba mi verga tan rápido y veía como se hundía en su estrecho coño sentía tan rico como si su manecita me la estuviera apretando, después la puse en cuatro y la empecé a taladrar y pude ver su el hoyito de su culo lo tenia intacto no podía tener mas suerte era virgen del culo así que se lo empecé a acariciar y la acosté de lado me acosté detrás de ella y le empecé a sobar su hoyito virgen con la cabeza de mi verga y le dije
-me deja cogerla por ahí si, quiere
-si sii

me levante y se la di a que me la mamara y ya ensalivada me coloque detrás nuevamente y se la deje ir empecé a cogerla era tan rico ella empezó a soltar quejidos con lloriqueos
-hay hay haaaa hay
la empecé a coger mas deprisa era increíble lo que sentía en mi verga su hoyito estaba tan apretado que no quería parar, me senté sin sacársela y con ella encima la empecé a coger mas rápido y empecé a masturbarla le sobaba tan rápido su vagina que sus quejidos se convirtieron en gemidos y jadeos
-mmmff aggg mmmm haaa ha ha haa
pero cada vez eran mas fuertes ya eran muy fuertes y ni siquiera me importo si mi novia se despertaba ella empezó a tener un orgasmo le salieron unos chorros enormes gritando
-haa haag haaaa haaaaggggg ha ha haaa
y apretó su culo a mas no poder y ya no pude mas empecé a venirme acompañando sus gritos
-haaaa aaaa aaaaaa

sentí como mis chorros invadieron su culo le di la vuelta dejándola recostada en cuatro en el sofá y yo sentado completamente agotado mire y vi. como le escurría mi semen de hoyito a su vagina como estaba toda chorreada de mi leche, después de unos segundos tome una de las sabanas que tenían en la cómoda y la limpie la cargue y la lleve a su cama la acosté, le di un gran beso me levante, tomo mi verga que aun escurría de mi leche, me la empezó a limpiar a chupadas mire hacia atrás pues a solo unos pasos estaba mi novia completamente ebria y dormida me sentía completamente satisfecho me puse mi bañador y me dirigí a la puerta mire esa escena y era tan excitante haberme cogido a la mama de mi novia estando ella ahí mismo y sin que se diera cuenta, me salí y me fui a dormir, al otro día la pasamos bien, mi suegra actuaba como si nada pero se le veía tan feliz, nos divertimos mucho con juegos, caminatas, nadando, en fin, ya de regreso en casa me atrevo a ser mas efusivo con la mama de Adriana ya la abraso y cosas así pero cada que quiero tocarle el tema de la playa cambia la conversación pero no me ha prohibido que la mime de hecho ella ya me trata con mas confianza espero no estar confundido y que pronto vuelva a repetir esa rica experiencia con ella.

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CONFUSA HASTA EL DELIRIO

Soy muy joven, apenas 27 años; casada hace nueve, tengo una hija de ocho años vivaracha y muy inteligente; además… precoz. Lo que voy a relatar es totalmente real, verdadero…

Mi matrimonio es el reflejo de cualquier matrimonio en mi país, y en el centro el desencuentro sexual de la pareja. Me creía absolutamente, sin duda, heterosexual, pero…
Voy a contarles el motivo de mi enorme confusión, realmente al borde de la locura. He tratado de encontrar explicaciones a mi comportamiento de ese día, hace tres que sucedió. La noche anterior casi no dormí, o bien mantuve una especie de duerme vela con sueños de alto contenido erótico, era lo recurrente y redundante, en especial el asalto lujurioso de una bella mujer, un poco mayor, la que, además de besarme apasionadamente, acariciaba mi cuerpo entero deteniéndose eternidades en mis chichis y mi rica puchita.

Además, desperté cuando un explosivo orgasmo me sacudió; en el momento me di cuenta que durante el erótico sueño seguro me masturbaba. En el primer momento me vino el reproche por la tenaz calentada teniendo la fantasía lésbica; después, casi agradecí a esa ensoñación el orgasmo tenido, fue de fábula. En el colmo, durante el día las imágenes soñadas danzaban de continuo ante mis ojos, claro, en la imaginación. Por tanto permanecí caliente el día entero; por eso decidí, en la tarde, luego de ricas masturbadas enormemente placenteras, dedicarme a tejer una capita para desterrar las tan alucinantes y tan persistentes ilusiones de ser acariciada por manos y boca de mujer. Nunca imaginé…
Me senté en la sala a tejer. En la casa sólo la hija y yo; ella metida en su recámara; era hora de hacer las tareas escolares, la llamé. Después de la última masturbada me quedé desnuda, con una ligera batita de estar en casa, hacía calor. Sentada, mis muslos estaban totalmente descubiertos. Tal vez esto…

Llegó la beba; me besó en la mejilla, yo sonreí y devolví el beso; no hablamos. La niña se retiró; la vi irse; de alguna manera sentí extraña la mirada última de la niña; sonreí; en ese momento de alejamiento de la niña, las imágenes que pretendía desechar volvieron incontenibles, mucho más “visibles”, acuciantes, casi alucinantes. Creí que la niña iba a sentarse al estudio donde hace las tareas. Me sorprendió verla venir de nuevo, y más al ver que su faldita estaba un tanto elevada, al menos así me lo pareció, pero era muy real, la faldita escolar había subido varios centímetros arriba de la cintura, por tanto dejó los muslos de la niña casi desnudos a totalidad. Sonreí pensando las locuras de la linda chiquilla púber. Cuando se acercó, pensé que plantearía alguna treta para no iniciar la tarea; mi sonrisa continuaba, ella lo mismo, sonreía; ahora vi marcados sonrojos en el rostro casi infantil, y muy bello de mi niña.

Al estar junto a mí, cesé el movimiento de agujas del tejido esperando saber cuál era la pregunta de mi hija. Ella, ampliando la sonrisa, puso las manos en mis rodillas; seguí expectante, sin detectar nada a nivel consciente, las manos en mis rodillas iniciaban un suave y continuo movimiento sobre ellas, un poco más allá, en los muslos. Siguió moviendo las manos mientras, vi que su respiración se agitaba. Viéndola sonreí; nada dije, ella tampoco; las manos estaban en los muslos; pude decir: ¿Qué…? amplió la sonrisa sin decir nada, y al mismo tiempo movió las manos bastante cerca de lo intocable, mi húmeda entrepierna desnuda. Las tan incitantes imágenes persistentes se pusieron delante de mis ojos; un tanto sorprendida, y a pesar de estar detectando el real avance de las manos en mi intimidad, seguí sin decir nada; asombrada, sentí que mis muslos se abrían con un lento y ligero movimiento, mientras las manos ya estaban a milímetros de mi pucha y mis pelitos.

Mis manos dejaron caer las agujas, y se apoyaron en el sillón. Muda, sentí dulces estremecimientos corporales por completo desacostumbrados, nunca sentidos, ni siquiera imaginados, de nos ser en el sueño de marras tenido apenas unas horas antes donde los lindos estremecimientos cimbraban mi cuerpo cual temblores terrestres irreprimibles. Y los suaves dedos de las dos manos estaban en mis pelitos; parecían hacer chinitos con ellos; seguí muda, en realidad anonadada, perpleja, sin razonar, sintiendo las dulces, leves y continuas caricias de las manos de mi niña en mis partes más íntimas y ocultas, y mis muslos abiertos casi de par en par.

Mi respiración era tanto, o más agitada a la de la niña; mis manos permanecían inmóviles y apoyadas en el sillón, mientras los muslos un tanto con voluntad propia, seguían abriéndose más y más; claro, las manitas no dejaban el lugar cálido y ya mojado.

Las sonrisas de las dos deslumbraban el espacio silencioso. Empecé a sudar; quizá, sólo quizá, era el efecto de las enormes contradicciones no detectadas a nivel del consciente, seguro en el inconsciente se daban de manera dura, feroz. Entonces, las manitas salieron de ahí donde estaban, para subir lo poco de falda de mi bata que estaba por debajo de la cintura; y aquí otra tremenda e involuntaria acción de mi parte: subí las nalgas para que la tela pudiera ascender, y, al bajarlas, las coloqué al borde del asiento, al mismo tiempo mis muslos se abrieron a totalidad; y así la exposición de mi conchita, al menos de mi gran mata de pelitos castaños, estaba ya a la vista; sin pérdida de tiempo las manos se fueron al vellón, y caramba, mi sonrisa era tan amplia que no podía ampliarse más; la de ella igual; los sonrojos de la pequeña, francas manchas sanguíneas cubriendo la totalidad de su rostro; la respiración francamente jadeante en las dos.

Sorprendida, sentí salir una mano, y ascendió rauda hasta alcanzar mis senos, bueno, uno de ellos, y lo aplastó contra mis costillas. Mientras, los dedos de la otra mano intentaban abrir mis labios verticales, y a poco lo consiguió; al sentir esa leve penetración, eché la cabeza atrás presa de enorme agitación erótica, sentida a plena conciencia. Quizá la precoz niña estaba supercaliente, porque su manita jaló de la bata hasta hacer brincar los botones y separó los bordes para dejar mis chichis al aire, yo en el fin del universo, sintiendo las inéditas caricias, y el jalón a mi bata fue un tremendo estímulo que intensificó mi enorme fiebre sexual. Quedó un botón, mantenía cerrada la bata precisamente sobre mi ombligo; la niña lo vio, suspiró – primer sonido audible emitido – con su mano en mis chichis jaló de nuevo para hacer botar ese último botón. Quedé desnuda, y los bellos ojos de la pequeña por primera vez dejaron los míos para admirarme – así sentí el vagar de esos ojos por mi cuerpo desnudo – mientras uno de los dedos de la mano en mi pucha abría esta y, caray, empezaba a recorrer el río que era mi panocha.

Sin orden alguna, mis nalgas avanzaron hacia delante hasta quedar suspendidas en el aire, y así la manita, más bien el ágil dedito pudo recorrer con más facilidad la charca de mi pucha. Yo jadeaba a mil por hora, gemía de vez en cuando, en especial cuando los deditos de mi niña apretaban cualquiera de mis ricos pezones. Entonces la niña metió otro, y otro dedo al río de mi pucha greñuda, y ya con esos tres bien metidos inició un lento, persistente movimiento que iba del vértice de mi puchita anegada hasta la orquilla más trasera, caray, estaba sintiendo la gloria, y mucho más cuando albores del orgasmo se hicieron manifiestos en mi cuerpo, más acusada en mi pensamiento y conciencia. Apretaba las chichis, y apretaban los dedos mi raja completa; con esto mi orgasmo se detonó de manera increíble, en verdad sensacional, nunca antes había sentido un orgasmo así de potente y tan prolongado, y más se prolongaba porque los suaves dedos de la niña no dejaban de ir de atrás adelante sin parar, al mismo tiempo la mano en mis chichitas acariciaba con levedad los pezones una y otra vez.

Estaba en plena explosión a ojos cerrados cuando sentí algo húmedo en una de mis chichis: era la boca de la niña que mamaba una de mis chichis, caray, mi maravilloso orgasmo en marcha se incrementó lo indecible, al grado de obligarme a emitir gritos potentes, histéricos, clara expresión de fabuloso y enorme gozo. El tiempo se había detenido, por eso no sé cuánto rato transcurrió hasta el momento de rebosamiento de placer, y más notable, el envío de señales de saturación irreversible sin un período de descanso de mi clítoris y mis ninfas. Y no pude sino decir:
Ya, ya, yaaaaaaaaaaaaa, hija, yaaaaaaaaaaa

Y la mano paró, la boca dejó mi chichi. Cuando por fin pude abrir los ojos, allí estaban los ojos de mi hija, y su sonrisa alegre y cariñosa. Mis manos, sin orden expresa, la alcanzaron para luego atraerla y abrazarla diciéndole: Hija, hija… ¿por qué… por qué?, y la separé; se encogió de hombros, y nada dijo, pero su mano acarició mi rostro, en especial mis labios, y yo ya iniciando la cruda de la culpabilidad, después del enorme placer tenido, nunca imaginado, quizás sí, realizando la dulce fantasía soñada. Insistí en la pregunta; la respuesta volvió a ser la misma. No me atreví a hacer nada de nada. Seguía teniendo estremecimientos placenteros, en verdad era la continuación del tremendo y casi inacabable orgasmo. ¿Por qué?, volví a escucharme decir; la respuesta similar, ahora la niña se dio la vuelta, y se retiró.

Quedé allí, despatarrada, con los duro muslos bien abiertos, las nalgas apenas apoyadas en el asiento, bellamente desnuda, sin poder articular palabras, menos pensamientos. Luego, lo más terrible: el repaso de las normas violadas por mí; ella, mi niña, mi hija, no era violadora de nada puesto que nada, creo, tiene todavía internalizado, está en vías de tener las normas implantadas en su mente… al llegar a esta reflexión me dije: ¿cómo sabía dónde y cómo acariciar para llevarme al gran y delicioso orgasmo?, ¿Será correcto llevarla a… la represión?, para dar respuesta: No debí permitir nada, nada…, fue el inicio de cruento debate interno que no termina todavía; es más, siento que estoy al borde de la locura.
De alguna manera me disculpo porque en ningún momento tomé la iniciativa, o hice algo para atraerla, o pedí, o propicié; sin embargo está mi permisividad, los movimientos de mis nalgas…, la gran apertura de mis muslos…, caray, para volverme loca, la verdad.

Inicié varias consultas en Internet. Luego de no sé cuántas navegaciones a lo único concreto que llegué fue a corroborar que existen muchísimas experiencias divulgadas, sólo en la red, pues la represión, la intolerancia de la sociedad es brutal; por otra parte, hice conciencia de que en mundo de más de seis mil y pico millones de seres humanos no puede sino haber multitud de experiencias similares a las mías. Sin embargo, la culpa me sigue atosigando, casi me mata. Por esto he decidido publicar mi experiencia – no puedo llamarla de otra manera – para que los seguros innumerables lectores de la misma me den sus opiniones al respecto y, de ser posible, algunas indicaciones de cómo superar o cómo hacer para terminar con mi culpa o, tal vez, volver al placer…

Por otro lado, en estos tres días la hija se mantiene como si nada hubiera pasado, si acaso de vez en cuando me lanza miradas un tanto cargadas de implicaciones de “complicidad”; no ha intentado nada de nuevo, ni siquiera un leve contacto con mi cuerpo; a decir verdad esto también contribuye a mi enorme inquietud. ¿No será que… deseo…?
Caray, con sólo pensarlo… quisiera colgarme del techo.
Entiendan mi horrible malestar, y denme sus opiniones a la brevedad.
Suya,
Confusa.

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Sexo con mi futuro suegro

Desde los 17 leo en estos sitios y en su momento me pusieron cachonda y fueron razón de mis primeras masturbaciones, ahora con 22, quiero escribir caliente que me sucedió.

PROMISCUIDAD
Hola a todos los lectores de estos sitios. Mi nombre es Marta y me dicen Tita. Tengo ahora 22 años con un hijo y este es mi relato.

Vengo de un hogar desintegrado, somos tres hermanos, mi madre desde que mi padre la dejó por otra, se le puso un carácter irritable y por eso decidí dejar el hogar desde muy temprano. A los 18 conocí a Roberto, de quien me enamoré y le entregué todo incluyendo mi virginidad. A los 19 decidí irme a vivir con él sin casarnos. Me llevó a la casa de su padre, quien es viudo, que era donde vivía. Pronto me di cuenta que yo le gustaba a su papa, quien me daba miradas lascivas a mis piernas y mi escote, debo decir que he tenido bonitas piernas y un busto de buen tamaño. Esas miradas me ponían incomoda, pero no podía decirle nada a Roberto, para no enfadarlo. Además la casa era de su padre.

El señor padre de Roberto, hacía lo imposible por fisgonearme, si yo me bañaba el trataba por entrar o ver por cualquier medio, en más de una vez lo vi abrir la puerta de nuestra recamara, cuando Roberto y yo hacíamos el amor, al principio me cortaba la excitación y yo lo maldecía por eso. Pero hasta que en cierta ocasión, nos habíamos tomado unos tequilas con Roberto en la cama, luego las caricias nos calentaron y empezamos a hacer el amor. Yo estaba encima de Roberto clavándome con buenas cabalgadas, los dos gemíamos mucho, los tequilas nos habían desinhibido, en eso veo que el padre de Roberto entreabrió la puerta, yo estaba de frente y lo vi, e hice como la que no lo había visto. Fue entonces que comencé a tocarme las tetas, a cabalgar más fuerte, subiendo y enterrándome la buena pija de mi novio, le estaba dando un buen espectáculo a mi suegrito.

Aún más, giré 180 grados y me puse de espaldas siempre sobre la pija de Roberto, de ese modo mi suegro podía ver buena parte de mi rajita clavada por la pija de su hijo, me empecé a mover lujuriosamente y gemía mucho. Roberto se puso a dedearme mi culito mientras yo lo cabalgaba, no sé por qué, pero tuvimos un grotesco orgasmo, en mi caso también ayudó que el padre de Roberto estuviera fisgoneando, sentí excitación por ser observada por primera vez en mi vida.

A partir de esa noche, ya no me incomodaba que mi futuro suegro estuviera viéndonos. En esas ocasiones yo me portaba como una puta en la cama, pidiéndole más pija a mi novio y me gustaba que me pusiera en posiciones en donde pudiera mostrar todos mis encantos a la vista. Yo sé que el padre de Roberto se regresaba a su habitación a darse unas buenas masturbadas pensando en mi.

Al año casi de estar viviendo con Roberto, resulté embarazada y dí a luz un varoncito, el cual no fue planificado, pero como a veces mi novio no usaba protección. El mantener a un bebe ocasionó que el salario de Roberto no alcanzara, vivíamos muy limitados, eso ponía a Roberto de mal carácter y decidió lo peor. Decidió ir al norte por un año y ganar dólares para traer, yo no estuve de acuerdo, porque me dejaba con su padre. No podía regresar a la casa de mi madre y con un bebé.

Los primeros dos meses, Roberto enviaba dólares y nos iba bien, me hizo pensar un momento que la decisión había sido la mejor, a pesar que su padre seguía insistiendo en espiarme y ver mi cuerpo sin ropas. Quien me ayudaba mucho, fue un hermano de Roberto, de nombre William que llegaba por temporadas a la casa para cuidarme a mi y a mi bebé, por encargo de Roberto, eso ocasionaba que mi suegrito se comportara bien.

De pronto Roberto dejó de enviar dólares y de comunicarse conmigo por internet. Temí lo peor. Pasaron cuatro meses y lo poco que había ahorrado de lo que me envió se acabó, comencé a depender de mi suegro para todo gasto. Las miradas de él se volvieron más lascivas y me dejaba ir varias indirectas cuando me daba dinero. Mi bebé aún tenía seis meses yo aún lo amamantaba.

Y paso lo peor. Cierto día mi suegro salió con sus amigos a beber. Yo estaba dormida y por error no cerré con llave la puerta de mi habitación. En eso, crei tener un sueño, manos masculinas me acariciaban mis piernas y su mano llegaba hasta mi sexo, sus dedos jugaba con los labios de mi raja, y me mojé, tantos meses sin sexo ayudaron mucho para eso, y para mi mala suerte mi hijo había dado mucha lata en la noche y apenas me había quedado dormida cansada. En eso cuando el tipo del sueño me quitó el calzón y se subió sobre mi, desperté y me encontré a mi suegro queriéndome coger. Lo golpee para que se quitara, pero con lujo de fuerza me tomó de las manos y me dijo –déjate, desquita lo que yo te mantengo, hija de p..-, eso hizo resquebrajar mi resistencia y su pija se fue metiendo en mi raja, fue una violación!, yo comencé a llorar mientras el me follaba sin cesar, elevó mis piernas para meterla hasta el fondo, luego comenzó a mamar mis tetas llenas de leche materna y el muy perverso tenía los labios llenos de mi leche, le encanto mamarlas.

Todo duró unos diez minutos y luego de acabar en mi rajita, tomó sus ropas y se marchó, dejándome violada allí en mi cama. Mi bebé dormía en una cuna a mi lado. Lloré el resto de la noche por mi suerte.

Lo anterior se fue repitiendo frecuentemente, mi suegro entraba de noche, yo me levantaba el blusón que uso para dormir y él se subía en mi y me clavaba su pija, me pistoneaba duro, al principio yo lloraba, pero luego lo fui aceptando eso de mi suegro, como cuando la víctima se identifica con su opresor.

Mi suegro comenzó a variar en la forma de penetrarme, me ponía en varias posiciones que yo había hecho antes con su hijo. Me pidió disculpas por como todo había empezado, pero me decía que el era muy caliente y tenia mucho tiempo sin una mujer. Contra mi voluntad, pero la naturaleza es mas fuerte, es decir mi necesidad sexual, con el tiempo, le fui sintiendo sabor a sus cogidas y pronto ya gemía cada vez que follaba en mi cama, además el ya no se comportaba brusco, sino era mas tierno cuando me hacia el amor, asi que más tarde comencé a tener orgasmos con él, primero uno, luego dos y hasta tres corridas por noche, mi suegro inicio con cogidas de 5 minutos y ahora eran de 30 o 40 minutos, dejándome agotada y con la raja llena de su leche.

En una de esas noches yo estaba tan excitada, ya había tenido dos orgasmos casi consecutivos, su pija estaba de lujo esa noche, pues se había corrido una vez pero seguía tan rigida como al inicio, en eso mi suegro comenzó a tocarme mi ano y metió un dedo en el, me queje pero el siguió metiendo y sacando su dedo de mi hoyito, a la vez me mamaba mis senos, me calenté tanto que yo misma le dije que me tomara por allí, mi novio, su hijo ya me lo había desflorado hace mucho tiempo, y el no escucho dos veces mi petición, me coloco en cuatro con mis senos colgando y me metió por mi culito de forma bien rica, no fue tosco ni grosero, sino mas bien fue paciente y cuidadoso, cuando yo le decía que me dolía, el paraba de follarme y luego me pistoneaba lento, debo decir que el sexo anal era una cosa que antes no me gustaba mucho, pero la técnica de mi suegro que era más paciente que la de mi novio, el sabía esperar para luego gozarme poco a poco la colita.

Con el tiempo el padre de mi novio se volvió mi violador-amante. Económicamente mejoró mi situación y la de mi bebé, ya no nos faltada casi nada. Pero en el fondo me sentía sucia y mi carácter comenzó a ser muy irritable, me sentía muy culpable de no haber detenido esa relación con mi suegro y aceptar ser su amante y por otra yo era joven y necesitaba un hombre conmigo.

Pero los meses pasaron y mi esposo no aparecía por ningún lado ni me escribía. Mi suegro y yo vivíamos ya un vida marital, ya salíamos a pasear juntos, el me decía que saliera de mi encierro en la casa, mi suegro recibía dinero de dos negocios que tenia, uno era un bar nocturno pequeño y el otro era una venta de comida. Mi suegro me sacaba a pasear y compraba mis cosas, como si hubiera sido mi esposo.

Un dia me quede pensando en mi futuro y el de mi hijo, mi hijo algún dia sabría de mi relación con mi suegro el padre de su papa, y mi novio Roberto no aparecia por ningun lado. Asi que espere a que mi suegro no estuviera, aliste mis cosas y no me quedo mas remedio que humillarme ante mis papas y pedirles apoyo. Mi suegro nunca ha llegado a buscarme, ni mi novio.
Esa es mi pequeña historia caliente.

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Perdí mi virginidad con un maduro a mis 16 años

Recordar mi primera vez, me hace sonreír y suspirar en añoranza por aquella grata experiencia. ¡Qué nunca olvidaré! Esa experiencia la tuve a mis 16 años; recién que los cumplí, casi una semana después. Imposible olvidarlo. Sucedió con un hombre que aún recuerdo con muchísimo cariño. En aquél entonces tendría unos treinta y tantos años, muy próximo a los cuarenta; era divorciado, vivía sólo, y según consejos de mi familia no era alguien de buena reputación, no era una persona de fiar, a mis padres no les agradaba nada. En fin… sucedió que yo lo conocí a la mitad de mis 14 años. Él invirtió en comprar una casa vieja y lo adecuó como un pequeño Café a pocas cuadras de donde solía vivir con mis padres en aquella época. Empecé a frecuentar mucho ese lugar y poco a poco nos fuimos haciendo grandes amigos.

Debo confesar que siempre tuve un gusto especial por los hombres mayores, en ese tiempo yo no le ponía atención a mis compañeritos del colegio, mi atención estaba sobre sus señores padres… me imaginaba una y otra vez sus gruesos, fuertes y maduros cuerpos desnudos, tan distantes de los de mis compañeros de salón tan enclenques y tiernos… Me encantaba ver la forma en que ellos me miraban, y su especial atención hacia mí a diferencia de hacia mis compañeras, era como si supieran que yo estaba abierta o disponible para ellos. Tal vez su instinto les decía que era una “Nínfula”. Siempre fui “coqueta” desde niña, y siempre fui muy curiosa sexualmente. Confieso que fui de esas niñitas pequeñas que solían masturbarse… Sí, ¡claro que es posible!, pues a muchos les es impensable. Y es verdad que no todos los niños pequeños lo hacen, pero yo lo hacía. Pues si algo tengo presente en mi memoria son las ocasiones en que me recostaba sobre el sofá a ver televisión; me llevaba una mano a mi boca para chuparme los dedos (el índice y el anular), pues tenía ese infantil hábito, y mi otra pequeña mano juguetona se iba entre mis piernas a andar curioseando por ahí entre mis pequeños labios vaginales…

Era la forma gratificante de encontrar placer y relajarme: mis dedos en la boca y en mi pequeña vulva… Era instinto. Me pasaba largos ratos despatarrada en mi sofá plácidamente toqueteándome hasta que caía dormida… ¿Qué cómo puedo recordar esto habiendo siendo tan pequeñita? Pues ahora mismo se me viene la imagen de mi madre que acostumbraba a reprenderme cada vez que me cachaba; recuerdo que me hacia ir con ella, me olía los dedos para comprobar mi osadía y me decía con tono gruñón que “eso era sucio, que no debía tocarme allí” y de inmediato me mandaba a lavar las manos. Más de una vez me llevaron con un doctor para entender ellos cómo era posible que hiciera eso tan pequeña jajaja.

Perdón, me desvíe un poco del tema… seguiré con mi desvirgamiento. Comentaba que aquel Sr. dueño de ese café que solía frecuentar muy seguido se hizo mi amigo muy cercano. Me regalaba muchos libros; lo que me encantaba de él, y claro todo lo que consumía en el café era gratis. Yo le admiraba; era muy inteligente, sabía infinidad de cosas, platicar con él era como platicar con una biblioteca viva… y era tan divertido. No era guapo, debo admitir que mi primera impresión de él fue de desagrado físicamente, no era mi tipo, claro que no. Pero su trato y su inteligencia, me hizo que poco a poco me fuera encariñando de una manera muy especial. Al grado de quererle.

Fue todo para mí; mi amigo, mi padre, mi amante, mi hermano mayor, mi mentor, mi consejero, mi confidente. Hablábamos de todo… y fue la primera persona que me trató como un adulto; eso fue un gancho importante, no hay cosa que le haga sentir mejor a un adolescente que ya sentirse adulto jajaja.

Ese día por la tarde pasé a saludarlo, aún no abría al publico su negocio (café), pero yo podía entrar por la puerta pues me regalo un par de llaves, que yo guardaba secretamente para que mis padres no se enteraran que solía hacer esas visitas a escondidas de ellos, siempre mentía diciéndoles que iba a casa de una amiga o a otro lado. A veces entraba y solía esperarlo allí, a veces ya me lo encontraba acomodando cosas y yo solía ofrecerme ayudarle. Recuerdo mucho el entusiasmo con que me recibía, su abrazo y ese besito secreto de piquito en los labios con lo que me saludaba cariñosamente a escondidas. A mí me encantaba.

Ese día que llegué se quedó viéndome mucho, y me comentó lo linda que me veía y lo rico que olía; me tomó por los hombros, me atrajo hacia él, se inclinó y enterró su cara en mi cuello aspirando con ganas, después tomó un mechón de mis cabellos y se los restregó por la nariz: “qué rico hueles hoy linda”. Y era cierto, yo me había esmerado en arreglarme para él, me gustaba tanto gustarle. Recuerdo también como se les quedó viendo a mis senos y a mis piernas… él lo hacía con descaro, y a mí no me importaba, pues ya existía esa extraña confianza entre nosotros. “¡Pero qué linda te estás poniendo!”; solía siempre decirme viéndome de una forma especial a los ojos. Yo tenía puesto una faldita de mezclilla muy cortita y coqueta, y una simple playerita blanca algo ajustada. Era verano. En aquél entonces era muy flaquita y de piernas largas, sin muchas caderas; apenas se me estaban formando las curvas, aunque a diferencia del resto de mi cuerpo, me desarrolle muy pronto y demasiado de mis senos, tenía unos senos que ya eran de toda una mujer, y por mi complexión delgada y espigada parecían enormes.

Después de verme con esa sonrisa suspiró diciendo mi edad: “l6 años… Ya eres toda una linda mujercita”.
Yo le puse cara de enfado, pues me molestaba que me tratara como niña, eso de mujercita me sonaba aún a niña y… ¡Yo ya quería crecer!… y por eso me había pintado mucho la boca de color rojo y puesto rímel en los ojos; pues quería que él me viera más grande. Se sonrió con mi enojo y corrigió: “bueno, está bien; ¡ya eres toda una mujer!” y empezó a bromear sobre ello con su característico humor que a mí me mataba de risa.

De rato, aún faltando más de dos horas para que abriera el negocio. Me ofreció un café, nos sentamos muy juntos y empezamos a platicar como solíamos hacerlo, pero en esa ocasión recuerdo que tenía una mirada especial en mí… un brillo en sus ojos que no olvidaré… no sé explicarlo… siempre era amable conmigo, esa vez lo fue más; más halagos sobre mi apariencia, me tocaba mucho las manos, me tocaba el cabello, me lo acariciaba −lo tenía muy largo y lacio en aquél entonces− después sonriendo me peinaba con su dedo un mechón juguetón que resbalaba de vez en cuando coqueto sobre mi rostro.

Recuerdo que estaba hablándole y me di cuenta que no me estaba prestando realmente atención, pues de repente en medio de mi conversación suspiró y de nuevo pronuncio como para sí mismo: “16 años linda, sólo tienes 16 años”… yo me reí y le dije que era un tonto, porque sabía que no me estaba poniendo atención. Él se disculpó y después me dijo que era porque me veía muy bonita.
De repente me dijo que cuando tuviera 18 me iba a robar, siempre bromeaba con ello, y yo siempre le decía que sí, que me iría con él hasta el fin del mundo. Que cuando tuviera 18 sería su novia. En aquél entonces mis padres aún no me dejaban tener novio, pero yo ya había tenido unos cuantos a escondidas, nada importante, ni relevante en mi vida, en ese momento mi novio era un compañero de salón, y yo le platicaba de todos. Recuerdo el montón de consejos que me daba; me decía que me cuidara, que todos los chicos de mi edad sólo buscarían su placer, que podrían lastimarme, que me diera a desear. A veces se portaba como un padre celoso o como mi hermano mayor. Y me gustaba que me dijera todo eso, me sentía protegida e importante para él. No había nada en ese entonces que no le platicara. Yo le comentaba de las amigas que ya lo habían hecho con sus novios y que para unas había sido una experiencia X, o incluso fea. Le platicaba las veces que mi novio y yo nos besábamos y nos tocábamos. Nunca quise llegar a más ni con él, ni con ningún otro, la verdad no me gustaban mucho, los tenía de novios porque así lo dictaba el rol social de mi edad.

Esa vez hablando sobre esos temas me preguntó sobre ello: “… ¿Aún no lo dejas tocarte más?”. Yo le contesté que no, y él se sonrío complacido. Me repitió lo que siempre solía decirme: que tuviera mi primera vez sólo con alguien que supiera que me amaba. Que después lo hiciera cuantas veces quisiera y con quien quisiera por gusto, pero que mi primera vez tenía que ser especial. La verdad es que me sabía encantar con todo lo que me decía, era astuto.
No sé por qué, pero en medio de la plática se me ocurrió decirle que yo no tendría sexo hasta mis 18 años. Él se sonrío y soltó una risita burlona: “Huy no creo que aguantes, eres bien cachonda”. Yo me reí por lo que dijo. Entonces le repuse: “Claro que sí puedo aguantarme… es más, mi primera vez lo haré contigo, quiero que tú me hagas el amor cuando tenga 18 años… Serás el primero.”

Cuando dije eso a él se le borró la sonrisa de golpe en sus labios y puso una cara muy seria, su mirada cambió y me vio directamente a los ojos. Hubo silencio…yo esperaba un comentario al respecto, pero sólo hubo silencio. No dijo nada sobre el tema, segundos después desvió la mirada y le dio un buen sorbo a la taza de café que el tomaba. Pensé que había dicho algo malo, así que también me quede callada y le tomé a mi café.

Después de un rato volvió a mirarme y cambió abruptamente de tema… “Déjame tomarte una foto así como andas hoy, para que no se me olvide este día, hoy te ves realmente linda”. Yo le objeté diciéndole que ya me había tomado muchas fotos, qué para qué quería más. El insistió y como siempre terminé accediendo pues me divertía hacerlo.
Fuimos hacia arriba, a la segunda planta en donde la decoración era más de un estilo étnico árabe, algo marroquí; había pequeños espacios con mesitas muy bajas sobre alfombras muy acojinadas y con muchos cojines alrededor de todos tamaños y formas, para recostarte cómodamente o sentarte sobre ellos, había pequeños candiles por todos lados que tornaban todo el ambiente muy acogedor. Recuerdo que me senté sobre la alfombra en un pequeño rincón mientras él iba por su cámara. Escuché que había puesto música tranquila, de rato regresó, y con su habitual sonrisa me dijo que posará para él. Yo desplegué mis habilidades juveniles para ser fotografiada, el tomó unas cuantas, ya estaba acostumbrada, a él le gustaba eso de tomar fotografías, era su hobby y por un tiempo se dedicó profesionalmente a ello. De pronto se me acerco, dejó la cámara a un lado y se puso en cuclillas frente a mí muy serio, yo estaba medio recostada como cleopatra encima de un cojín… a mí se me borró la sonrisa. Pues por un momento su seriedad la interpreté como enojo, por lo que me reincorporé hacia él.

“¿Ya no me vas a tomar más fotos?” Traté de romper el silencio y la seriedad con la que me miraba. Lo escuché inhalar mucho aire como si tratara de tomar valor y después suspiró: “Dime, ¿por qué me dijiste que te gustaría que te hiciera el amor, en verdad te gustaría eso? ” Yo abrí muchos mis ojos cuando me preguntó eso, y enmudecí, no sabía que contestarle, pensé que había hecho una burrada al habérselo comentado, así que de ratito sólo atiné a preguntarle con cara de preocupación: “¿Estas enojado conmigo porque te dije eso? Fue cuando me soltó una sonrisa torcida. “No, claro que no estoy enojado, sólo quiero saber por qué me dijiste eso… lo dijiste sin sentirlo ¿verdad?
Después de mirarlo mucho incliné mi cabeza, pues decidí decirle la verdad y me avergonzaba hacerlo:
“No, lo dije porque es verdad, yo quería que tú me hicieras el amor, que fueras el primero.” Tímidamente levante mis ojos y continué: “¿Eso está mal para ti. No quieres hacérmelo?”
Me tomó de la mano y me alzó la barbilla: “Huy pequeña no sabes lo que me pides… no sabes lo que me provoca escucharte hablar así…” “…¡Pero ya no soy pequeña!… no me digas así”, le interrumpí.

“Para mí lo eres… ¿sabes la edad que tengo? −yo iba a contestarle pero no me dejo pronunciar palabra, cómo si él mismo no quisiera escucharlo de mi boca− ¿por qué quieres que alguien como yo te lo haga?” Su última frase me sonó como a lamento e incredulidad.
“Porque tú me quieres…−le dije con convicción− me lo has dicho, lo sé, lo siento, además tú sabes mucho de eso… y yo te quiero mucho; eres mi mejor amigo”.
Suspiro profundo, no entendí aquella vez esa expresión en su rostro que se le dibujó, pero ahora sé, que me vio con mucha ternura. Después se sentó a un lado de mí viendo hacia la nada. Y fui yo la que ahora se puso frente a él en cuclillas…

“Pero no te preocupes… será hasta mis 18… aún falta dos años, y ya no seré tan pequeña.”
Me miro a la cara y lo vi sonreír de nuevo, y después soltó una carcajada.
Yo me molesté, me hizo sentir como si hubiera dicho algo tonto, así que enfada le dije:
“Pero si no quieres, no tienes porque reírte de mí… ya encontraré a otro que si quiera”. E hice ademán de levantarme para irme… pero él me detuvo por la cintura y me abrazó hacia él, yo quise quitarme, estaba molesta pero me aferro a él y pegó su boca a mí oído.
“No te enojes, no me malinterpretes preciosa, mira cálmate, ¿quieres que te diga que es lo que pasa?, es que tengo un secreto…”
Yo deje de forcejear, y me acomodé en su abrazo sentándome de lado encima de sus piernas extendidas, mientras aún con tono de fingido enfado pregunté: “¿Qué secreto?”
“Quieres que te diga porque me gusta tomarte muchas fotos…”
“Porque coleccionas fotos de mujeres bonitas… ya me lo habías dicho… ”
Me sonrió y acomodo mi cuerpo en su regazo como si fuera una niña pequeña apunto de arrullar, −ya lo había hecho en otras ocasiones mientras yo leía para él un libro, a mi me encantaba ponerme así con él− me doblé un poco y escondí mi cara en su pecho, me gustaba la forma en que su voz muy ronca retumbaba vibrando en mi oído cuando me ponía así.
− ¿Pero sabes que hago con esas fotos…? –me preguntó.
− No.
− Me toco viéndolas.
Entonces alcé mi rostro para verle…
− ¿Te masturbas? Le pregunté sorprendida.
− Sí, como tú me platicas que lo haces, yo también lo hago mucho y con tus fotos me masturbo mucho más. Son las que más veo.
Yo debí haberme sonrojado muchísimo… no creía lo que me estaba diciendo. Volví a enmudecer. Así que continuó:
− Y sabes, no hay nada que desee más que hacerte eso que me pides. Sueño con ello.

De pronto sentí una de sus manos acariciándome los muslos de las piernas… yo no me inmuté, seguía viéndole a los ojos. Una extraña alegría me invadió, tanto que no pude ocultar y le sonreí ampliamente por todo lo que me decía, me encantaba, simplemente me encantaba saber que yo le gustaba así.

− Entonces te masturbas viéndome… ¡te excito como a mis novios!…
− Muchísimo, eres muy linda… yo quisiera tocarte ahorita como tus novios lo hacen contigo, de pensarlo y desearlo ahora estoy muy excitado, sientes eso debajo de ti… -empujo sus caderas hacia arriba y me recorrió hasta que una de mis nalgas quedó encima de su hombría-
− ¡La tienes parada!
Sorprendida me solté de él, me levanté y me puse en cuclillas de nuevo frente a él, y con mi sonrisa de oreja a oreja mis ojos se fueron a clavar sobre su pantalón.
El sonrío también divertido por mi infantil emoción.
− Sí la tengo bien dura ahorita. ¿Quieres que te la enseñe como tus novios te las han enseñado?

Yo no creía lo que me estaba diciendo… ¡vería por fin un pene de un adulto!… por un momento dude, pero mi curiosidad era muy poderosa. Yo sólo había visto un pene de un hombre maduro en una hoja de revista porno que alguna amiga encontró por allí, no había el acceso a internet como lo había hoy, en ese tiempo era muy restringido, todo lo que sabía de sexo era casi nulo, tuve una educación sexual muy limitada y conservadora, lo que aprendí, lo sabía por lo que se escuchaba y lo que había experimentado con caricias superficiales con mis novios.
Le asentí con la cabeza. Yo estaba en medio de sus piernas así que vi como se retiró la camisa desfajada de encima de ese bulto que sentí… y sin pensarlo mi mano se fue directo hacia él, lo acaricie tratando de descifrar la forma de lo que había abajo. Pero un golpe de conciencia me hizo mirarle a los ojos, como si me avergonzará el atrevimiento de lazarme a tocarle así de prisa. Busqué en su mirada algo que me dijera que pudiera seguir, y me topé con la expresión de su cara excitada, sin decirme nada puso su mano encima de la mía y la empezó a mover como yo lo había hecho al principio… y emitió un largo suspiro. “¿Quieres ver cómo es? “Me preguntó y
Le asentí con la cabeza aún a pesar de que sentía en mí muchísimos nervios pues mis creencias de ese momento y mi educación me dictaba que eso no estaba bien. Entonces lo vi desabrocharse el pantalón, levantar las caderas para bajárselo hasta los muslos, de inmediato vi un bulto enorme alzarse de lado y apretadamente en la trusa blanca de estilo clásico que tenía como ropa interior. Sus piernas eran muy velludas, se desabotonó la camisa y me descubrió su abdomen plano, debajo de su ombligo le seguía un caminito de vellos muy oscuros y gruesos. Volví a tocarle por iniciativa propia, quería palparlo y deseaba ver cómo era… “Sácalo linda. Sácalo para que lo veas.” Le escuché decirme.

Obedecí… Metí mi mano bajo su ombligo por el resorte grueso hasta alcanzar eso que me hizo entreabrir la boca en cuanto lo palpé; qué calientito y duro se sentía. Recuerdo que mi reacción inexperta y curiosa fue apretarle muy fuerte todo su tronco, él gruñó en protesta y se dobló, de inmediato aflojé la mano, lo mire a la cara y me sonrió: “pero con cuidado linda”, yo sólo atine a devolverle la sonrisa apenada y decirle un “lo siento” pero pronto seguí con lo mi labor y se lo saque todo. Él termino ayudándome bajándose el resto de la prenda hasta sus muslos. Yo no podía creer lo que mis manos tenían, era grandísimo en comparación con lo poco que yo había visto a mis incipientes adolescentes novios… él era grande, era un hombre bien dotado. Su físico delgado estaba bien compensada con su sexo, no estaba circuncidado, y esto era nuevo para mí, tenía mucho pellejo que yo movía morbosamente de arriba hacia abajo, cubriendo y descubriéndole la cabezota de su glande.

Quería grabarme esa imagen de su cuerpo frente a mí, pues distaba mucho de la que tenía de mis noviecillos. Recuerdo haber soltado una de mis manos de su cosota para tocarle su pecho y su abdomen, parecía dibujársele un toro y eso me gustaba, ver su respiración profunda en su pecho ir y venir, la textura de su piel morena, bajé a su ombligo y seguí así hasta meter mis dedos en la gruesa y oscura mata de sus vellos púbicos y sentir como mis dedos podían enredarse en ella. Terminé tocándole los huevos, grandes y pesados, los sopesé en mi mano mientras la otra seguía entretenida con su tronco. Me abstraje en eso por un buen rato hasta que volví a mirarlo a la cara y ya tenía los ojos entornados y respiraba entrecortadamente.

− ¿Te gusta que te toque así?” Le pregunté después de pasarme toda la saliva de mi embobamiento.
− Muchísimo, siento muy bonito, ¿quieres que te haga sentir igual a ti?
− ¿Vas a tocarme mis partes?… es que nadie me ha tocado allí. –dije algo sobresaltada, asustada y nerviosa. Y aunque detuve el movimiento de mis manos no lo solté.
−Lo sé linda, tú me lo has dicho… no lo haré si no quieres.
Debió haberse notado mucho mi miedo por la expresión de mi cara, porque él se incorporó y poniéndome una mano encima de las mías me dijo:
− Suéltalo linda, si ya lo quieres me lo guardaré. No tienes porque tocarme si no quieres.
Pero contrario de lo que esperaba, le conteste con un tajante “No”, lo mire a los ojos y le pregunté esperanzada a que no se negara: “¿puedo seguir tocándote otro ratito? Me sonrío y se recargo de nuevo hacia atrás para ponerse cómodo y me contestó con esa sonrisa: “Tócalo todo lo que quieras… pero sólo si a ti te gusta hacerlo”

Sonreí ampliamente y le asentí con una cara de picardía que a él le causo una risilla divertida… Pero un rato después un pensamiento volvió a distraerme de mi hacer. Me detuve y le mire de nuevo a la cara poniéndole una expresión de preocupación.
− ¿Pasa algo linda?…
− El día que me lo metas me dolerá muchísimo ¿no es así? Eso dicen mis amigas… además yo no entiendo cómo esto va a caber.
Volvió a sonreírme, y con voz muy seria tratando de que en verdad le creyera me contestó.
−Tendré cuidado y te lo haré despacito… y primero te haré sentir muy excitada para que no te duela…
− … Sabes, ya estoy muy excitada… − le interrumpí con una sonrisa− me siento bien mojada y tensa de allí, como cuando me masturbo.
En ese momento su pene dio un respingo en mis manos…
− ¿Estas excitada por tocarme?
Asentí y él suspiró largamente. Su mirada se tornó muy penetrante.
− ¿Me dejas besarte?…
Sin contestarle yo fui la que me acerque a él, pero sin soltar de mis manos lo que manoseaba, él quería abrazarme, pero yo seguía sujetando su falote entre mis manos, y era difícil hacerlo así, por lo que se rió.
− Pero suéltalo linda, suéltalo ahorita te lo vuelvo a prestar…

Yo me reí junto con él y obedecí, me volvió a poner en su regazo como me tenía de principio, y sentí como aquello que quedaba debajo de mí, tocaba una de mis nalgas.
Me empezó acariciar la cara, y apretarme contra a él, me volvió acariciar mis piernas y mis brazos. El tenía una descuidada y corta pero suave barba en su rostro, y cuando yo le estaba tocando su cara me tomó esa mano, la apretó y beso, me miró de nuevo a los ojos mientras me mecía en sus brazos, se inclinó y me besó la boca. Yo ya tenía experiencia besando novios, pero a diferencia de ellos que de inmediato me atragantaban con sus lenguas y me hacían abrir mucho la boca… él empezó a besarme muy despacio, como si le quitara sutilmente los pétalos a una flor, me atrapaba los labios alternadamente y chupaba, succionaba cada uno suavemente, saboreándolos… hasta que fue mi lengua la que atrajo la de él. Qué beso más intenso, el primer beso de mi vida que me supo a beso, fue un beso muy largo, suave, intenso, tierno y apasionado. Nadie me había besado así… haciéndome sentir tanto… me gustaba la calidez y el sabor de su saliva, y las cosquillas que me hacía su barba. Me sumí tanto en él que no me di cuenta cuando sus manos empezaron a acariciarme debajo de mi falda, mis muslos y mis nalgas. Yo ya respiraba muy agitada junto con él… Fueron un sinfín de caricias teniéndome así.

De rato mientras me acariciaba mis piernas, abrí los ojos y me desaparté de su boca, nuestras miradas chocaron y fue en ese momento que le tome la mano, e impulsada por la confianza, el cariño que sentía por él, mi deseo y mi necesidad de sentir más, que le separé mis rodillas y llevé su mano a que me tocara entre mis piernas…
Lo vi entreabrir la boca y suspirar cuando tocó mi humedad por encima de mi prenda interior, se dio cuenta de lo excitada que me tenía, no dejaba de mirarme a los ojos cuando sentí como la deslizó hasta quitármela. Y de inmediato fue de nuevo a tocarme, lo hizo despacio; palpó mi vulva con su mano, mis incipientes vellos por todo mis labios, mis ingles, hasta que su dedo se deslizó resbalosamente por toda mi raja, yo gemí, me estremecí y cerré los ojos, pues a esa caricia le siguieron muchas iguales. Y sus labios volvieron a mi boca.

Yo estaba en el cielo aún con los ojos cerrados cuando sentí como me fue recostando sobre la alfombra y él se puso medio encima de mí. Volvió a desapartarse de mí y entonces pude ver su cara encima de la mía. Yo temblaba en ese momento como gelatina, mi cuerpo se sentía como nunca había experimentado, era mucha excitación envuelta en un gran nerviosismo inexplicable… Mi cara debía delatar estos sentimientos porque me beso en la mejilla, me abrazó y me susurró en el oído: “Te quiero mucho linda… sabes que te quiero mucho, y quiero que estés bien, que te sientas muy bien… si algo no te gusta detenme, no voy a enojarme contigo.”
Entonces volvió a mirarme y únicamente le asentí con la cabeza, las palabras ya no me salían.

Enseguida hábilmente me despojó de mi sostén sin quitarme la playera blanca, y así empezó a besarme los senos. Debieron en poco rato estar mis pezones bien grandes y tiesos, recuerdo que un momento lo vi detenerse, me despojo de la falda y así se alzo en sus brazos para contemplar mi cuerpo debajo de él en ese estado, casi ya totalmente desnudo. Le he de haber gustado mucho porque vi como se llevo su mano a su hombría y mirándome con mis pezones bien marcados sobre la tela humedecida por su saliva empezó a tocarse. Le veía en su cara una expresión de perdido, de lujuria. Fue la primera vez que vi esa expresión en la cara de un hombre y sentí unos enormes deseos por complacerle. Mi instinto no me falló, pues lo vi gruñir complacido cuando le sorprendí ante su mirada abriéndole totalmente mis piernas flexionadas para exponerle mi virginal sexo excitado. Mi instinto, mi deseo, me impulsaba a ofrecerme de esa manera sin pensarlo.

De inmediato azuzado se junto de nuevo hacia mí buscándome la boca, sentí como recargo su pene en mi sexo y presionó, como si quisiera meterlo de una vez… Gemí entre excitada y asustada. Pero no lo detuve, lo dejé hacer, fue él mismo que puso control a su cuerpo, decidió mejor alzarme la playera para sacarme los senos y fue directamente a succionarme los pezones. Eso me empezó a poner realmente caliente; el sonido y la sensación de sus labios al succionarme, acompañado de sus jadeos terminaron por enardecer mis ganas, tanto que yo estaba ya meneando mis caderas involuntariamente tratando de rozarme con él. Hasta que el atraído por mis movimientos se acompasó conmigo y empezó suavemente a deslizar su pene por mi rajita empapada e hinchadísima… Yo gemía y gemía, y él me besaba por todos lados, toda mi cara, mi cuello mis senos y me apretaba contra él.
Hasta que detuvo sus caderas y dejó de besarme, abrí los ojos para entender qué pasaba. Se estaba despojando por completo del pantalón y de su trusa que tenía hecho bolas en sus tobillos, se terminó por desnudar y lo hizo conmigo también. De nuevo se acomodo totalmente encima entre mis piernas, sin dejarme caer todo su cuerpo, me abrazó y mirándome a los ojos, sentí como puso la punta de su pene en la entrada de mi vagina, hizo un movimiento en falso que sólo provoco que se deslizara de nuevo por todo mi raja dándole un buen razón a mi clítoris… yo me retorcí en placer debajo de él. De nuevo se colocó en la entrada de mi cuerpo, y empezó a empujar suavemente, yo sabía lo que iba pasar y deseaba conscientemente en ese momento con todas mis ganas que pasara… así que yo empecé a empujar mis caderas hacia arriba, tratando de que también entrara. Nos veíamos las caras; veía su expresión excitada, su respiración nerviosa y entrecortada salir por su boca, el sudor en su frente, su propio temblor en su cuerpo para controlar sus ímpetus y no lastimarme… pues ahora sé que de haber sido otro hombre nada lo hubiera detenido por habérmela metido de una vez sin tantos preámbulos.

De pronto en un movimiento sentí como la humedad y suavidad de mis carnes internas inflamadas succionaron su glande y un poquito más, gemimos al unisonó y yo detuve mi vaivén… él siguió con el suyo suavemente. Hasta que poco a poco me fue abriendo, yo cerré los ojos por lo que empecé a sentir, placer, mucho placer, hasta que los abrí y gemí sobresaltada cuando dio un empujón más, y me dolió. Mi instinto fue poner mis manos en su abdomen para desapartarlo, más él no desistió, volvió a empujar, y me volvió a doler… En ese momento estaba sobre mi virginidad… mis ojos miraron a los suyos suplicantes para que se detuviera… pero no lo hizo… volvió a empujar y yo me retorcí en dolor y empecé a gimotear y a poner un puchero en mi cara. Fue cuando se detuvo y me abrazó sin salirse de mí, él era grande, ancho, y por muy sutil que intentará hacerlo tendría que dolerme… Escuche en mi oído un: “Shhh tranquila, tranquila, respira…” Yo obedecí y me fui tranquilizando en sus brazos hasta que pocos segundos después volvió a desapartarse de mí para verme y a empujar despacito… Traté de ser valiente, de aguantar ese dolor que insistía en agobiar mi excitado cuerpo. Pero me era imposible y volvía a gimotear y trataba de detenerle con mis manos. Me abrazó y me dijo: va a dolerte un ratito si quieres que continúe, ¿quieres que dejemos de hacerlo? Yo no quería, yo quería que siguiera, pues por paradójico que se escuche, cada vez que se detenía, dentro de mí sentía un enorme deseo porque retomara el movimiento de sus caderas…

Le negué con la cabeza y lo abrace por el cuello, entendió que lo alentaba a seguir. Me empezó de nuevo a besar y a retomar sus movimientos pélvicos, y cuando menos lo esperé empujó fuerte dentro de mí, y cedió, yo emití un pequeño grito de dolor y empecé a convulsionar mi pecho en sollozos, pues sentí un ardor dentro de mí que me causo gran dolor, pues me había por fin desvirgado. Se quedó dentro sin moverse y empezó a llenarme de besos la cara mientras me salían unas lágrimas… Empezó a decirme muchos te quieros como si fueran letanía. Me fui calmando pues después de un ratito me sentí acoplada a él. Y me dijo: “abrázame con tus piernas…” Al obedecerle la posición lo hizo acoplarse mejor y fue cuando empezó a moverse sin salirse por completo ni adentrarse más de lo que estaba, sabía que no me lo había metido todo, aún le faltaba carne, creo que no quería lastimarme más y sin embargo yo sentía que me habían metido el mundo allí dentro… lo sentía inmenso.

Sus movimientos fueron haciendo que sobre mi clítoris hubiera cierta presión y ese placer que me provocaba fue consolando y excitando más mi estrenada y dilatada vagina… hasta que vio como mis sollozos se convirtieron de nuevo en puros gemidos de placer… No paso mucho rato en que sentí como ese placer se iba agrandando más y más hasta que cuando menos lo espere me tensé, lo abrace mucho, mi espalda se arqueó y sentí como explotó desde mi vagina un orgasmo que atravesó cada centímetro de mi cuerpo, haciéndome convulsionar debajo de él en un gemido largo y fuerte. Apenas percibí su gruñido complacido y sus jadeos diciéndome, “te siento linda, te siento alrededor mío, vente así, ordéñame.” Y de pronto gimió gravemente, me abrazó muy fuerte mientras las contracciones involuntarias de mi sexo lo apretaban a él… pero pronto se salió de mí y dejó su miembro encima de mi vientre y ahí se descargo todo. Después se desplomó a mi lado y volvió atraerme hacía él en un abrazo aunque sin fuerzas, cálido y lleno de amor.

Pocos minutos después abrí mis ojos y lo vi mirándome, me sonrío y le devolví la sonrisa. Yo no quería decirle nada, me gustaba ese silencio en sus brazos. Las palabras sobraban en ese instante. No quería que me explicara nada, ni quería entender nada… Aún así después de unos minutos me dijo…
“Creo que no nos aguantamos hasta tus 18 linda…” y nos soltamos riendo ampliamente. Y fue en ese momento que ya no sólo fue mi mejor amigo, sino que nos convertimos en cómplices y amantes.

Besos Fogosos
Dánae.

Publicado en: Relatos porno

TRES ESTUDIANTES ME PARTIERON EL CULO EN EL BAÑO DEL COLEGIO

Soy toda una puta y mis estudiantes se aprovecharon de lo cachonda que estaba

Hola voy a contarles lo que me sucedió en el colegio donde trabajo……..
Soy Dana otra vez y les contaré lo que ocurrió durante reemplazaba a una amiga que era profesora de artey desde que llegé he estado cachonda con un crio (Carlos) de último año, hoy entré a los vestidores del colegio xq vi que los chicos estaban en las duchas y la verdad solo quería tomar su bóxer para llevármelo a la casa y masturbarme con él….
Lo encontré en el banco de su casillero mmmm con solo agarrarlo me sentí mojada y caliente, normalmente soy muy seria y estricta con mis estudiantes, cuando lo tenían en la mano entró Carlos… y me preguntó si necesitaba algo.

Me sentí descubierta y mi conchita no paraba de escurrir, mucho más al verlo casi desnudo frente a mí, con voz fuerte le dije:
Joven ud cree que está correcto dejar sus prendas tiradas por todos lados?
Carlos: perdón Mis no va a volver a ocurrir
– es imposible hacer que entiendan por la buenas- acaso no le da vergüenza lo que dejó dentro del baño? (desde luego no había nada en el baño, solo quería entrar allí a solas con él…. Estaba muy pero muy excitada y perdí la noción de lo que hacía)

-pero yo no he dejado nada ahí
Entramos los dos y precipitadamente cerré la puerta, lo senté en el inodoro y de la manera más desinhibida posible:
Tienes miedo?
-no no Mis … ud es mi profesora y debo obedecerla
– justamente soy tu profesora y te voy a enseñar cómo culiar correctamente a una mujer
Atónito Carlos me miraba desde su asiento, pero de inmediato se notó en él una mirada de deseo
-como ud lo diga Mis…. Al decir sus ojos se prendieron en mi escote que dejaba ver gran parte de mis tetas
-entonces te diré que la primera regla para follar es tener la polla bien dura, mientras le decía esto le apretaba el pene por arriba de la toalla
-pero no la tienes dura!
-es que estoy un poco nervioso
-deja de temer… hasta tanto me le acerqué y lentamente levanté mi vestido para dejarle ver mi tanga roja
-cállate y toca mi culo

Lo agarró delicadamente y murmuraba mmm que bien!!!
-es todo? Solamente dirás que está bien? Deberías decir: es asombroso, es muy caliente, tienes el culo más cachondo
Desde ese momento quedó claro que sería yo quien dirija desde las cojitas hasta la conversación
-desabrocha mi vestido, vamos que me molesta la ropa!!!
Mi vestido cayó al piso dejando ver mis enormes tetas y esa tanguita que tanto le gustó a mi muchacho… yo no dejaba de acariciarme de arriba abajo, como invitándolo a hacer lo mismo, hasta que por fin agarró mis tetas y las empezó a manosear mmmm que placer!!!!
Me giré y le pedí que me comiera el culo – utiliza la lengua, lámelo como si lo desearas ¿lo quieres? Entonces cómetelo…

No lo quería aceptar pero lo hacía estupendamente bien, hizo a un lado mi tanga y metió su lengua para lamer mi culito, tan bien que lo hacía palpitar como pidiéndole más y más, me apoyé en el inodoro para sacar más la cola y le ordené que me meta los dedos, él muy obediente lo hizo de inmediato.
Empecé a masturbarme y eso le excitó mucho. Entonces giré y lo empuje para de un solo movimiento sacar mis tetas del bra, lo agarré del cabello y lo llevé hasta mi pezón – mama, chupa como si fueras un bebé!!
Pero él no solo mamó mis tetas sino que también acarició mi raja, por lo que lo regañé y le repetí que se haría solo lo que yo dijera y que si se portaba bien le daría una buena chupada de esa tripa que ya estaba lo suficientemente dura como para follar.
-ahora si toca mi coño, pero hazlo bien, como si lo añoraras todo el tiempo, como si lo quisieras de desayuno, almuezo y cena- mmmm si cariño hazlo así ¿quieres sentirlo por dentro? ¿quieres quemarte con su calor?

Él metía sus dedos por mi raja y se empapaba de mis fluidos xq estaba que escurría, le quité la toalla y quedó completamente desnudo… tenía una polla grande y mojada me daba ganas de chuparla enterita pero aún no era tiempo…
Sacó sus dedos de mi coño y se los llevó a la boca para chuparlos completamente
-te gusta mi jugo?
-,me encanta profe está delicioso
-entonces me senté y levanté mis pierna abiertas –chupa cariño, deléitate – mmmm me dio una mamada de infarto, me penetraba con su lengua, metía también sus dedos y mordía suavemente mi clítoris, empecé a gritar sin importarme que me escucharan, entonces se retiró bruscamente y dijo que había escuchado un ruido, abrió la puerta un poco y miró que dos de sus compañeros estaban pajeándose escuchando mis gemidos
-diles que pasen y se diviertan con nosotros, le dije
-Mis no quiero compartirla

-aquí se hace lo que yo diga, y si quiero que me partan el culo tus compañeros, entonces verga es lo que voy a recibir.
Entonces abrió la puerta y los invitó a pasar, los muchachos se enfocaron en mi concha húmeda y medio peluda, yo abrí más las piernas para que pudieran ver mejor, empecé a meterme los dedos y a chupármelos, para excitarlos más, todos se apretaban y estrujaban sus pingas bien paradas, uno de ellos se fue directo a mi culo y sin más metió su dedo tan fuerte que me sacó un gran grito

Eso los encendió y todos me manosearon a su antojo, yo ya perdí el control de la situación y me dejé dominar por esos tres hombres de enormes pollas.
Uno de ellos me sostuvo por los brazos el otro me penetró por la chucha y mi muchacho me dijo, vas a ver cómo te destrozo el culo zorra.
Siiii soy su perra su puta, hagan conmigo lo que quieran, mmm tenía dos pollas dentro de mí y una en en mi boca, estaba siendo follada riquísimo…
Entonces sentí que mi cuerpo temblaba y desde lo más profundo de mi ser brotó un gran chorro de fluidos, por lo que empujé a mis vergones y bañe sus pollas con mis jugos, luego uno por uno los fui chupando y limpiándolos.

Me acostaron en el piso, metían sus dedos por donde les placía, uno de ellos se sentó en mi cara para que le coma el culo y yo me gocé haciéndolo, me culiaron como quisieron, el culo me lo tenían sangrando xq llegaron al punto de intentar meterme dos pollas por la chucha y en mi culo la otra verga además de dos dedos que me destrozaban por dentro.
Cuando se cansaron de tirarme, me pusieron boca arriba y se masturbaron en mi cara y me llenaron de leche caliente por todo mi cuerpo desnudo…
Se marcharon del baño y yo me quedé casi inconsciente, pasaron unos minutos y continué masturbándome recordando todo lo ocurrido, llegué a dos largos orgasmos más y me sentí complacida….
Soy una gran puta adicta al sexo y no lo puedo negar ;)

Publicado en: Orgias

Yo pague la deuda que tenia mi padre con mi tio y eso me marco…

Ese fue el trato que llego mi padre con mi tío pues abusaron de mi cuando yo solo tenia 17 años de edad y mi padre lo hacia para que su hermano o sea mi tío le diera algún dinero que necesitaba o deudas que ya nenia con el, no lo se bien.

El trato en que llego mi padre con mi tio era que solo meterían sus penes en mi ano pues en eso habían quedado en dármela solo por ahí y no tener el riesgo de que me dejaran preñada cuando se corrieran dentro de mí y también pudiera yo llegar virgen al matrimonio cosa que ya no importaba pues ya lo había dejado de ser a los 15 años con un novio del que me enamore en ese tiempo.

Ese fue el trato que llego mi padre con mi tío pues abusaron de mi cuando yo solo tenia 17 años de edad y mi padre lo hacia para que su hermano o sea mi tío le diera algún dinero que necesitaba con urgencia.

Mi tío un señor con mas de 40 años en ese tiempo, físicamente flaco, alto y calvo me metía su gorda verga en mi vagina con el pretexto de lubricar su cosa para q no me lastimara el ano, me decía q solo frotaría su pene entre mis labios vaginales y así lubricarse pues yo tenia mucho flujo en mi vagina, pero era mentira eso de solo lubricar pues de apoco acomodaba la punta de su pene entre los labios de mi vagina y presionaba hasta que deslizaba su gordo pito dentro de mi vulva y me la iba hundiendo lentamente hasta chocar con mi útero; me imagino que me llegaba hasta ahí por que lo sentía muy adentro, me dolía y sentía punzadas en mi vientre.
Papá no se daba cuenta q me penetraba la vagina pues mi tío me follaba bajo las sabanas, chupaba mis pezones al momento que me hundía su pene que lo sentía muy ancho dentro de mí, también me metía su lengua en mi boca para q no dijera nada en el momento q me cogía por la vagina, me lo hacia muy lento y suave pero solo era un corto tiempo pues si se tardaba mas mi papá se daría cuenta que rompió el trato.

Me movía como si yo fuera una muñequita y me ponía boca abajo para besarme toda la espalda bajando lentamente hasta mis nalgas que me las abría con ambas manos para lamer mi ano bastante tiempo; eso era lo único que si me gustaba, su lengua hurgando en mi ano, intentando penetrarlo, me lo chupaba y lo dejaba muy mojado con su saliva, se sentía rico entonces con una almohada grande la puso bajo de mi, a la altura de mi vientre para que tuviera mis pompis a su alcance y completa disposición, se acomodaba y después de meterme un par de veces la mitad de su gordo pene x mi vagina en esa posición para lubricarse con mi flujo que ya para entonces era bastante; me pedía que yo misma separara mis nalgas con ambas manos y así acomodaba la cabezota de su verga y comenzaba a presionar mi ano; mientras tanto yo abría mis nalgas lo mas q podía para así intentar abrir lo mas posible mi anito y no me lastimara tanto pero no funcionaba pues me dolía horrores y así comenzaba mi sufrimiento.

Fue bastante el tiempo que tardo mi tío en meterme la cabeza de su pene pero cuando lo logro me sentí desmallar y me lo enterró por completo.
En esa ocasión mi padre se sentó a mirarnos en el sofá que estaba junto a la cama y le decía “¿verdad que mi hija está bien buena?” “te dije que es hermosa mi princesita” y mi tío bufando encima mío con su pene bien hundido en mi y sin poder hablar de lo que estaba gozando con mi anito le decía que si moviendo la cabeza afirmativamente, al tiempo que me la daba mas duro y mas adentro, me dolía el ano, lo sentía estirado y me daban muchas ganas de ir al baño, tenia sensación de defecar cuando me sacaba por completo su pene, yo ya no soportaba la gorda verga de mi tío en mi recto, yo trataba de moverme para zafarle su pene de mi ano pero como su verga era muy larga no podía sacármelo y volvía a jalarme de las caderas y así hundírmela de nuevo; me apretaba las nalgas, me las abría demasiado, quería que se abriera mas mi ano para que me entrara sin dificultad su gordo pito pues si me las sacaba mucho le costaba trabajo volvérmela a meter y eso dolía demasiado.

Me cogía muy fuerte, se aferraba a mis caderas, a mis nalgas, me decía que tenia unas nalgas hermosas que yo estaba chiquita pero bien buena al momento que bufaba y lamia mis orejas, una y después la otra; realmente a mi tío le gustaban mucho mis nalgas, me penetraba duro sin importar lo que yo sintiera; mi recto lo sentía adormilado y su pecho sudoroso y peludo hacia que su piel se pegara a la mía, me daba asco pues estábamos completamente desnudos.

En eso se abrió la puerta y mi tío se quedo quieto sin moverse con su pene bien hundido dentro de mi, yo imagino que él pensó que seria la abuela o alguien de la familia, me dijo al oído que no hiciera ruido pues estábamos debajo de las cobijas y el encima de mí y yo boca abajo. Tenía la esperanza que fuera mi mamá y me ayudara a quitármelo de encima, que me sacaran ese gordo pene que tanto daño me hacia; pero para mi mala suerte era mi papa que le dijo “apúrate que yo también quiero metérsela!, decía eso mientras sobaba su bulto que se le formaba bajo su calzón; mi tío comenzó a moverse mas rápido y de repente sin decir nada saco su verga de mi recto pero eso fue más doloroso pues sentí como si me volteara mi ano por dentro cuando me la saco, es una sensación extrañar que no puedo explicar bien.

En cuanto me la saco sentí agua que me bajaba de adentro, sentí un gran alivio en mi ano, lo sentía muy abierto y muy mojado; mi tío se levanto y se fue a sentar al sofá con su verga bien dura, puede ver lo grande y roja que la tenia, me pareció enorme, me sorprendió que me haya metido todo eso en mi anito; pero no fui la única sorprendida pues mi padre le pregunto que si me la había podido meter toda y riéndose mi tío le contesto que si tocándose la base de su pene dijo “si, se la comió hasta aquí” “es deliciosa y sorprendente esta niña”, ambos rieron.
Papa subió a la cama sin pantalones y con el pene entre sus manos, se sitio entre mis pompis, yo aun boca abajo, no valía la pena intentar escapar, yo misma abrí mis nalgas para que me la metiera y el deslizo su pene dentro de mi ano, no hubo mucho problema pues mi tío ya me había dejado bien abierta y pues el pene de mi papá no es tan grande ni gorda como la de su hermano, solo me lastimo un poquito al entrar pues ya estaba muy irritada.

En lo q me follaba mi papá me dijo q anoche acababa de darle por el culo a mi mami y que ahora terminaría en mi apretado ano. Me cogia suave y en momentos fuerte y en una de esas se tenso y empezó a venirse dentro de mi, no aguanto mucho tiempo cogiéndome y en lo que se corría me chupaba mi orejita; se quedo un rato quieto dentro de mi esperando a que sus testículos vaciaran todo su semen.

Me saco su pene despacio y salió de la recamara sin decir nada; entonces de nueva cuenta subió a la cama mi tío y ahora me puso boca arriba quito la almohada que estaba debajo de mi y puso mis piecitos en su pecho los cuales comenzó a lamer, dedito por dedito, lamiendo la planta de mis pies y mordisqueado mis talones, eso me gusto mucho, sentía cosquillas, acomodo su gorda verga entre los labios de mi vagina y de apoco en poco me metió su gordo pene mientras chupaba mis piecitos, me la hundió y se recostó encima mió y comenzó a mamar mis senos, que no son muy grandes pues le caben perfecto en su boca, me juntaba mis tetitas con sus manos y chupeteaba mis pezones cosa que me gusto mucho a aparte de cuando lamia mis piecitos; yo ya estaba con las piernas dobladas, con las rodillas en mi pecho y mis pies a los costados dejando que mi tío me cogiera.

No me hacia tanto daño su pene cuando estaba en mi vagina, pues ya la tenia demasiado mojada mi vulva incluso sentía placer y mas si chupaba mis pezones y apretaba mis senos a la vez que me cogia. Ahora lo reconozco, solo me dolía cuando me la metía hasta el tope, hasta la base de su gordo y largo pene pues me hacia punzar mi vientre y esto me ocasionaba pequeños temblores en todo mi cuerpo cosa que el notaba pues me la dejaba toda hundida y no se movía, eso me dolía pero también ese dolor se volvió muy rico por un tiempo, tenia mi vulva completamente llena y muy mojada.

Después de darme un rato más y no parar de mamar y chupar mis pezones sin darme cuenta lo estaba abrazando con las piernas para que me la siguiera metiendo, yo misma movía mis caderas para tener su pene bien adentro aunque doliera, empecé a sentir muy rico, mucho; realmente sentía riquísimo; me dolía pero era un dolor muy rico, hasta que alcance un buen orgasmo que me desconecto de la realidad y todo quedo en silencio, mi vulva se contraía delicioso, en ese momento me gustaba que mi tío la tuviera así de grande y tenerla bien hundida en mi, hasta que de apoco regrese a la realidad y me escuche yo mi misma gemir de gusto y en medio de tan rica sensación mi tío me la encajo nuevamente hasta la base y comenzó a eyacular dentro de mi vagina, fueron fuertes chorros; al igual que mi padre me dejo un rato dentro su verga hasta que termino de vaciarme todo el semen que le pudiera salir de sus testículos; me saco su verga toda mojada de mi flujo y también se fue sin decir nada, tomo su ropa y cerro la puerta.

Me quede un rato sola, comencé a llorar intensamente, me sentía sucia, me sentía muy mal física y emocionalmente, me sentía adolorida y como pude me levante al baño a límpiame todo el semen que me habían dejado; al intentar defecar me ardía muchísimo mi ano.

Así pasaron varios días con mucho dolor en mis partes íntimas, no podía llevar mi vida normal, no podía mirar a los ojos a mi padre ni a mi tío. Ellos actuaban como si nada hubiese pasado pero tres semanas después mi tío volvió a meterse a mi alcoba mientras dormía, me cogio y nuevamente al final lo disfrute mucho y ese sentimiento después me hacia sentir muy mal, me sentía culpable por haber sentido rico, en disfrutarlo de alguna manera pues era un abuso.

Trataba de seguir mi vida normal y no pensar más en eso pero en verdad tenía que contárselo a alguien pues no sabia que hacer.

En la escuela comencé a reprobar exámenes y por ello mi mami me regañaba y tuve muchos problemas. Me sentía muy triste, a nadie podía decirle nada, tenia mucha vergüenza, me sentía sucia, pensaba que yo lo había provocado pues no había echo nada para evitar lo que me hicieron. Pero de alguna manera, en algún momento de esas dolorosas experiencias lo había disfrutado y… eso hacía que me sintiera peor.

En una ocasión me atreví a contarle todo lo ocurrido a un psicólogo de la escuela, le confesé la culpa que sentía por haber sentido placer en algún momento del abuso. Le platique todo pensando en que podría ayudarme, orientarme pero no resulto como yo esperaba.

Me escucho muy atento sin interrumpirme y al final me pregunto si a mis padres o a algún conocido ya le había platicado de esto; le dije que no pues si se entera alguien me moriría de vergüenza o si mi mamá o algún familiar se enteraran me matarían, tendría muchos problemas, o sencillamente no sabría como reaccionarían ante eso quizás mi familia se desintegraría pues todos reciben ayuda económica de mi tío, realmente no sabía que podría pasar y me daba mucho miedo.

Me pregunto que si acostumbraba andar en ropa interior por la casa fuera de mi habitación, me quede pensando le respondí que si, que en algunas ocasiones por las mañanas antes o después de la ducha.

Entonces dijo que yo tenía la culpa pues si sabía que yo era muy linda, y con bonito cuerpo tendría que disimular, que yo los provocaba, que por andar así semidesnuda por la casa yo había provocado todo aunque fueran mis familiares. Me quede sin decir nada, me quede helada, sentí que por un momento el tenia la razón, que yo lo había provocado todo..

Se puso de pie y fue a cerrar la puerta con seguro, me entro mucho miedo pero me quede quieta ahí sentada donde estaba, entonces continuo diciendo que era una niña muy bonita y que tenía un cuerpo muy bonito, que le gustaban mucho, mientras hablaba se acariciaba el bulto que se le formaba en el pantalón; pensé que eso no podía estar pasando, no era lógico, el es psicólogo escolar!! Me dijo que hiciéramos un trato no le diría a nadie, que no mandaría a llamar a mi madre para decirle lo que yo le había contado poniendo mas énfasis en que yo lo había disfrutaba y que jamás había sido un abuso pues yo lo haba consentido y los provocaba todo.

Que no haría eso si yo le ayudaba a limpiarle el pene, decía que se le había mojado mucho por culpa mía, que yo era la culpable pues si sabiendo lo que le iba a contar por que iba vestida así a verlo, decía que me veía provocativa pero no se por qué lo decía solo iba en falda por encima de las rodillas, blusa y unas sandalias.

Me dijo que yo lo había calentado mucho y que ya tenia la verga mojada entonces me indico que me asomara, se desbrocho el pantalón y saco su pene y era verdad tenia toda la cabeza mojada, entonces me tomo de la mano y me llevo a su sillón donde se sentó, me arrodillo entre sus piernas y acerco mi rostro a su pito, vamos bésalo me dijo, con su mano bajo todo el prepucio de su pene y dejo al descubierto su cabezota inflamada, roja y mojada, yo estaba confundida pero no quería que le dijera a nadie, pensé tontamente que quizás tenia razón que yo lo habría provocado.

Entonces abrí mi boca e introduje su pene, no era tan largo como el de mi tío pero si algo gordo, sabia salado, tenia toda su cabeza muy babosa y olía a orines me desagradaba el sabor. El gemía y acariciaba mi cabello, me le quede mirando y seguía mamando por largo rato, entonces me dijo que me sacara el calzón le dije que no y me dijo que lo hiciera que era mi culpa por provocarlo vistiéndome así, y que se la estaba mamando delicioso, que ya sabia que pasaría si no le obedecía y que a parte me daría algo de dinero!! Ese hijo de perra me hizo sentir como puta.

Me empecé a bajar la panty y me la saque, me quite las sandalias quedando descalza, me dijo ven niña, me acerque y continué chupando su pene, era grueso y cabezón pero no muy largo y estaba repleto de vello, me dijo que quería cogerme, no se por que pero no puse ninguna objeción y él me ayudo a levantarme y a montarme en el, me senté en él con mis piernas a sus lados, me sujeto por mis nalgas y su pene encontró la entrada de mi vagina, fue entrando en mi metiéndomelo poco a poco y me di cuenta que estaba ya bastante mojada, el gimió al sentirse dentro de mi, sujeto mis nalgas y comenzó a cogerme, apretaba mucho mis nalgas y me ordeno que me quitara la blusita pues no quería dejar de tocar mis nalgas, me la quite y también mi brasear y quede con mis senos al descubierto justo enfrente de su cara, de inmediato me los chupo, me nalguea diciéndome que me moviera despacio lo hice abrazándole su cabeza a mi pecho para que no dejara de chuparme mis pezones, he notado que eso me encanta, que me chupen los pezones, que laman mis senos mientras me cogen; el lo hacia de forma grotesca, me los ensalivaba mucho, descubrí un movimiento de caderas que hacia que su pene raspara dentro de mi muy rico.

Ahí estaba yo montada a mi psicólogo y mis senos a su disposición cerré los ojos pues en verdad ya sentía rico, comencé a mojarme mucho, me sentía una puta por lo que hacia, miraba como se unía su abundante grueso vello púbico con el mío que era mas fino.

De pronto sentí que mi psicólogo se tenso y su pene que lo tenia dentro de mi se le puso muy duro entonces se detuvo de cogerme y saco bruscamente su pene de mi y lo dejo recargado entre mis nalgas y lo sentí mojado. Me dijo que me bajara que aun no quería terminar, me pidió que caminara a su escritorio, que quería verme las nalgas al caminar, quería verme desnuda para él así que me quite la falda quedando completamente desnuda y camine hasta el escritorio, me dijo que tenia unas hermosas nalgas, que me pusiera en 4 encima de la mesa, lo hice, el se me acerco y me penetro de nuevo.

Me sujeto de las caderas y siguió dándomela, yo ya estaba caliente y apoye mi pecho en la mesa dejando mi colita bien parada para el, en esa posición me lastimaba un poco pues me dolía la vagina cuando me la hundía toda.

De repente saco su gordo pito de mi vagina y me sujeto firme de las caderas, me dijo que si también me la había metido por mi colita mi tío, yo solo asentí con la cabeza, entonces intento metérmela por mi ano pero no me cabía, tenia mi ano muy cerrado así que se agacho y me lo empezó a lamer mucho tiempo, fue riquísimo, metía la punta de su lengua y también mordía mis nalgas, con lo empapada que tenia la vagina tomo de ahí y lubrico mi ano y empezó a penetrarme.

Sin esperar mas empujo duro su pene y me hundió la cabeza de su pito, fue un pequeño dolorcito, me erice toda al sentir como su pene se enterraba en mi ano, recargue mi cabeza en la mesa y deje q me la siguiera metiendo pues ya la tenia toda dentro, deje mis nalgas a su disposición, sentía su barriga enzima de mis nalgas, en lo que me la metía pensé muchas cosas y miraba alrededor de mi, solo lo escuchaba bufar en lo que yo esperaba paciente a que terminara.

Así me estuvo cogiendo no se cuanto tiempo, me decía que tenia un trasero riquísimo, se estiraba y apretaba mis senos que se me apretaban en la mesa por tener mi pecho recargado así que tenia que levantarme un poco para que pudiera agarrar bien mis senos, apretaba mis pezones con sus dedos, me daba palmadas en mis nalgas y me las apretaba y se sofocaba al cogerme, en momentos me la sacaba cuando estaba apunto de terminar y se agachaba a mamar mi ano que ya lo tenia mojado y abierto hasta que de nuevo me la metía; también con el me daba sensación de defecar cuando sacaba completo su pene de mi ano y me la volvía a meter toda hasta que me empezó a molestar su pene dentro de mi anito; aunque no es tan grande como el pene de mi tío lo pude soportar mas tiempo, me la metía muy rico pero aun así le pedí que me la diera en mi vagina, que ya me dolía, comprendió y la zafo para meterla en mi vagina que ya estaba mas mojada que al principio, se escuchaba un charco cada vez que me empujaba el pene en un rato mas se tenso y me aviso que se correría, saco su pene de mi vagina y me la hundió nuevamente en mi ano, me dolió mucho pero comenzó a eyacular así que aguante apretando mis dientes sintiendo los chisguetes de semen que mojaban mi intestino, se recostó en mi espalda sin sacarme su pene sintiendo los últimos chisguetes de semen que me estaba dejando adentro.

Cuando termino de vaciarme todo el semen de a poquito moví mi cadera hacia adelante para irme sacando despacio su pene pues si lo hacia rápido me dolería, salió como un pedazo de tripa todo mojado, aguado y gordo, me pare y vestí de prisa sintiendo como me bajaba semen de mi ano, me puse mis pantys así sin asearme la vagina ni el ano, estaba a penadísima y él aun estando acostado en la mesa desnudo, parecía un cochinito me dijo que no le dijera a nadie, que el no se arrepentía que lo disfruto mucho pues yo tenia un cuerpo muy bonito, entonces se levanto y tomo su billetera y me dio varios billetes, me dio dinero!!; me sentí completamente una puta pero le acepte el dinero, termine de vestirme.

Salí del consultorio pero en el camino comenzó a escurrirme el semen que me dejo el psicólogo, mi vagina la sentía muy mojada era incomodo tenía que limpiarme lo antes posible.

Tuve todavía 2 “sesiones” mas con mi psicólogo donde claro volvió a cogerme, pero me dio más dinero en cada sesión y asi supe que podía lograr muchas cosas aprovechando que soy bonita opte por sacar un poco de beneficio opteniendo mejores calificaciones en mi tiempo de estudiante o dinero y regalos ahora que soy mas grande. A la fecha pues no me falta nada.

Claro no me hace sentir orgullosa pero por lo menos ya no me siento utilizada… pues con una sola sonrisa obtengo cosas…

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Recuerdos de mi desfloración por parte de mi tio

Al principio era mal recuerdo, ahora después de muchos años, me calienta recordarlo todo.

Hola chicos y chicas, mi nombre es Natividad, me dicen Nati, no dire más, pues la historia es de por si comprometedora, yo ya tengo 25 y dos hijos, y esto me sucedió cuando tenía 13 años. Cuando el esposo de mi tía se quedó con mi virginidad, siendo aún muy niña, además me inició en el sexo. Al inicio para mi era un mal recuerdo, pero con los años ahora me excita de sobremanera recordar esos pasajes que solo yo y mi tío Toño (tio político) sabemos. Me mójo solo de volver a vivir todas esas emociones inocentes, fue un abuso, de eso no hay duda, pero que mujer no ha tenido de fantasía ser abusada o violada sin lujo de fuerza.

En ese entonces tenía 13 años, mi tía Carmen y mi tío Toño eran nuestros vecinos, casi compartíamos un patio en la parte trasera de las casas. Yo era una niña de todavía pocos senos, soy castaña clara natural, mi cabello formaba canelones que brillaban con el sol, mi piel blanca casi rosada, mis ojos verde oscuro, brazos y piernas largas y mis nalguitas como pequeñitos globitos empezaban a ser atractivos. Yo salía del colegio a las 3 de la tarde y mis padres llegaban a casa hasta las 5 o aveces las 6 de la tarde, todo ese tiempo pasaba sola, pues si teníamos una sirvienta que cuidaba de mi, pero en ese entonces tenía un novio y se encerraban en la habitación de la sirvienta y pasaban allí horas.

Yo me encontraba jugando en el patio, cuando el tío Toño se acercó y comenzamos a hablar, a él le interesaba saber si yo ya tenía novio, me dijo que estaba muy bonita y que ya era todo una mujercita, me cayó simpatico mi tio Toño esa tarde, me invitó a su casa, yo le dije que no podía ir con personas extrañas, pero él se rió de mi y me dijo que él no era una persona extraña, que era mi tio. Asi que me convenció y me fui a su casa, el me dijo que me traería helado, se fue y efectivamente trajo helado para los dos. El me subió a sus piernas para comer helado, yo tenía la falda y blusa del cole. Yo notaba que el ponía atención en mis piernas, en eso a propósito dejó caer helado en mi muslo y dijo que lo perdonara, que él me limpiaría, bajó su cabeza y puso sus labios sobre mi muslo y con su lengua sobre mi piel, se tomó el helado que estaba en mi pierna, claro que uso su lengua varias veces y pude sentir lo tibio de musculo y de su saliva, sentí que me daba unas cosquillas especiales, no como las de siempre.

-Uy tio que me haces?- le dije. El tio me dijo que era para limpiarme bien y se río. Luego me dijo que la saliva limpiaba mejor que el agua. Debo decir también que el tio Toño no era mal parecido, de hecho, se sonaba por allí, que él tenía otras novias además de mi tía Carmen. También que a varias de nosostras, primas, nos gustaba el tio Toño, era un hombre varonil, con barba en forma de candado, ojos penetrantes, buena musculatura y tal vez de 1.80 mt de estatura.

Luego de eso, me sentó en el sofá y me dijo que para estar cómodos nos quitaramos los zapatos, lo hicimos, el se puso a jugar sus pies con los mios y nos daba risa, de pronto nos quitamos las calcetas para seguir jugando. Me dijo que me limpiaría los pies, yo no entendí al principio, tomó helado y lo puso en uno de mis pies, yo sentí mucho frio y me quejé, el dijo que no me preocupara y comenzó a lamer mi pie, lo hacia por todos lados, puso helado entre mis deditos y los fue metiendo en su boca todos, luego pasó su lengua en ellos uno por uno, yo sentía al principio cosquillas, pero luego me dio ganas como de orinar, pero no quería orinar.

Yo vi que el tio se tocaba su paquete mientras se comía mi piecito, yo me retorcía casi acostada en el sofá, mitad cosquillas y mitad excitación; me soltó el pie solo para decirme que limpiaría el otro y nuevamente soltó helado sobre mi otro pie y repitió la chupada anterior, le fui viendo que su paquete crecía en su pantalón a medida que se lo tocaba. Por fin dejó de lamerlo, yo estaba confundida, me puse nerviosa, le dije que tal vez mi padres me estaban esperando me puse los zapatos sin calcetas y me fui de allí. En mi casa me di cuenta que mis pezoncitos estaban paraditos y sentí cosquillas en mi cuquita.

No le conté a nadie lo sucedido. A los dos o tres días nuevamente salí al patio, no había salido desde entonces, mi tio llegó de nuevo, me invitó a su casa, me dijo que me invitaba a ver una peli nueva, que no había llegado aún al cine. Yo me lo creí y me fui con él, total era el hombre adulto, que me atraía, solo que tenía un poco de miedo. Nos acostamos en la alfombra y si la película era de dibujos animados, me gustó. Pero a la media hora, el tío tomó el control y cambio el canal, y puso otra película, en ella dos jóvenes estaban besándose apasionadamente, era muy pasional, me empecé a sentir incomoda, pues el chico le besaba el cuello y ambos sacaban la lengua para unirla. El tío Toño me preguntó si mi novio me besaba asi, yo de dije que no (yo tenía dos meses de tener novio y mi madre le había contado a la tía Carmen), -pues es muy rico Nati, tu le debes enseñar a tu novio- me dijo.

-Cómo?, si yo no se hacer eso! (señalando la tv) – le contesté (gran error).
-Yo te puedo enseñar- me contestó y sin esperar, me buscó los labios, yo sentí los suyos pegarse a mi boca, luego sacó su lengua y se puso a acariciar con ella mis labios, yo me sentí incomoda y quise separarme, pero el me tomó de la cabeza y siguió lamiendo mis labios, luego me dijo, -saca tu lenguita!-, la saqué y pude sentir su lengua contra la mia, el calor, la saliva tibia y lo terso de nuestras lenguas me fue dominando, sentía delicioso todo eso, luego el apretaba mi lengua con sus labios, algo exquisito, las cosquillas de hace unos días no eran nada comparado con las que tenía ahora. El tio se fue acomodando casi encima de mi cuerpo sin apretarme mucho, nuestras lenguas seguían entrelazadas, un calor intenso atravesó mi cuerpo y sentí de nuevo cosquillas en mi cuquita, como si estuviera adentro de ella.

Mi tio que estaba casi encima de mi, fue metiendo su mano dentro de mi blusita, desabotonó un par de botones para que entrara su mano y sus hábiles dedos se metieron debajo de mi top, y comenzaron a jugar con mis senitos, me hizo sentir rara, nadie excepto yo, habían tocado mis senos, y sentí una fuerza, como si me obligaran, mis labios y lengua se besaban con frenesí contra él, como si yo tuviera gran experiencia, sentí que el aire me faltaba, sus dedos ya jugaban con mis pezoncitos y quería gritar, pero no podía hacerlo, saque fuerzas, y de pronto me desprendí de él, le dije gracias y sali casi corriendo de su casa, me fui abotonando la blusa mientras corría a mi casa. Fui directo al baño, crei que me orinaba, pero era asi, sentí algo viscoso en los labios de mi cuquita, lo toqué con los dedos y pude sentir la humedad de la primera venida de mi vida. Casi no pude dormir, apenas cerraba los ojos me recordaba de lo sucedido con mi tio Toño, y un impulso desconocido hacia que me tocara la cuquita sobre mi braguita.

Tuvo que pasar una semana para volver a ver al tio Toño. Pero ese día yo tenía muchos deberes y le dije que no podía ir a su casa, pero él me dijo que entonces el iría a la mia, fuimos a mi habitación y sobre mi camita. El me empezó a ayudar con la tarea, pero de improviso me tomó del cuello y me besó, caimos en otro beso profundo y de lenguita, sus manos nuevamente se colaron entre mi blusita y de nuevo acarició mis tetitas, yo estaba entrando a un mundo jamás explorado, el tio dejó mis labios y se fue lamiendo mi cuello, su boca fue bajando, luego abrió mi blusa, y su boca y labios empzaron a chuparme mis tetitas que eran pequeños conos de carne, el tío las mamó con tanta delicadeza al principio, que me daba espasmos en todo el cuerpo, luego le puso más fuerza, tanto, que me las dejó marcadas, sin perder tiempo, sus manos se fueron introduciendo dentro de mi falda, palpó mi braguita y se colaron debajo, el tio me acarició mi cuquita directamente, fue la primera vez que un hombre me lo hizo.

Sentí calor, sentí sofocación y me faltaba aire para respirar, y de pronto todo me daba vueltas, estaba teniendo un enorme orgasmo, sentí frío y calor al mismo tiempo, sentí que ya no tenía falda ni braguita, solo sentía los dedos de mi tio tocar mi cuquita y acariciármela, mientras mamaba mis pezones. Todo el mundo se me olvido.

Me acosto horizontal sobre mi cama, levantó mi falda y medió una andanada de besitos sobre mi cuquita, pero todavía con la braguita encima, yo solo atinaba a tomar sus cabellos, luego me sacó la braguita casi sin darme por enterada, abrió mis piernas, me dijo que era un chiquilla linda y deliciosa, y comenzó a lamer como perrito mi cuquita, yo cerré los ojos, ante mi impotencia, y me dediqué a gemir y pujar cada vez que su lengua exploraba mi intimidad con su lengua, me lamía todita mi cosita, casi sin pelitos, en ese entonces. Gemí mucho, pataleé, grité cuando me llevó mi segundo orgasmo. Entonces mi tio pasó su lengua por mi culito. Nunca había pensado en mi ano como un elemento sexual, pero en esa ocasión sentí que me desmayaba de excitación, solo se me ocurrió gemir y gemir con los ojos cerrados, ya no los volví a abrir, mi tio terminó, me compuso la ropita (me puso mi braguita y me abotonó la blusa) y yo me quedé como dormida, hasta que se fue. Mis primeros dos orgasmos causados por la lengua de mi tío Toño en mi cuquita.

Me sentí confundida. En mi forma de ver las cosas en ese momento, solo los esposos hacían semejantes cosas, o bien los novios, será que mi tío me ve como su novia?, me preguntaba a cada momento. Lo que si era cierto es que me había dado un gozo terrible el sexo oral de mi tío.

Ahora fui yo la que lo fue a buscar, el me recibió como un enamorado recibe a su novia, me tomó en sus brazos y me besó en la boca. Luego sentados en el sofá, volvimos a besarnos románticamente. Vi que su mano buscaba el cierre de su pantalón y me dijo que si ya había visto un pene, yo claro, le dije que nunca. El fue sacando su pene, semierecto, era grande recuerdo y se miraba rollizo. Me pidió que lo acariciara, yo le dije que no sabía, el tomó mi mano con la suya y me la llevó directo a su masculinidad, me hizo tomarla y acariciarla haciéndola para arriba y para abajo. Su pene fue creciendo y poniéndose más duro dentro de mi mano que apenas la podía tomar completa.

Pero vi que a él le gustaba, entonces lo seguí haciendo. Su pene era colorado de la punta y tenía una mata de pelos abajo. Mi tío excitado me pidió que se la mamara, yo le volví a decir que no sabía como, el tomó mi cabeza y fue poniendo su verga en entre mis labios. A pesar de la dureza, era suave la piel de su pene, era tibio además. Me indicó que la chupara como si fuera una paleta de dulce, que la metiera y la sacara de mi boca, lo empecé a hacer, él me dirigía. Empecé a hacerlo bien, era especial tener eso duro dentro mi boca y acariciarlo con mi lengua, me empezó a gustar, sobre todo porque veía que a él le gustaba, ahora era mi tío quien cerraba los ojos y gemía.

Se lo estuve haciendo por varios minutos, hasta que sentí sus manos sobre mi cabeza y ahora era él quien movia su pene dentro de mi boca, yo solo la abría y la recibía chupándola. De pronto el gimió diferente, fue estruendoso, me sujetó de la cabeza para que no pudiera levantarla y comencé a sentir una sensación tibia y caliente, era un líquido que provenía de su pene, por un momento salieron varios chorritos de esos, el sabor al principio era incipido, luego lo sentí salado. El tío me dijo que lo tragara y lo fui haciendo despacio. Luego él me soltó la cabeza y la pude levantar, todavía vi un poco de ese liquido, que después sabría que era su esperma, úntado sobre su pene. El estaba como extenuado.

Me dijo que nos fueramos a su recamara. Me pidió que me quitara la braguita, que me enseñaría otro juego bonito, sin pensarlo lo hice, luego me dijo que me pusiera en cuatro sobre la cama con mi colita hacia afuera, él levantó mi falda y sus manos acariciaron mis ponpis, las acariciaba por todos lados, sus dedos frotaron mi culito y mi cuquita varias veces, luego sentí lo tibio de sus labios besándome las nalguitas también por todos lados. Pronto los besos cambiaron a lamidas, su lengua recorrió mis nalgas y se fue metiendo por mi rayita, llegó al ojito de mi culito y di varios gemidos, cuando el pasaba por allí su lengua húmeda, mientras sus dedos acariciaban mi cuquita, tuve un orgasmo tremendo, si la vez anterior la había sentido de gran magnitud, no se comparaba a este, sentí por primera vez como mis juguitos íntimos bajaban por mi vagina y salína de mi cuerpo para ser bebidas por mi tío.

Yo caí sobre la cama y mi tío no dejaba de chuparme la cola, casi me desmayé otra vez de excitación, pude oir como se quitaba los pantalones y se subía sobre mi, pude sentir la cabeza de su verga frotarse sobre el ojo de mi culito y pasar sobre y entre mis labios vaginales hasta mi clítoris (no sabía que era eso todavía), que me ponía como loca. Mi tío escupió sus manos varias veces, las frotó con su saliva y se la untó en su pene, luego volvió a ponerse encima de mi y frotarlo de nuevo contra mi cuquita, sentí que presionó su dura carne contra mi cuquita y logró colocarla, luego empujó y sentí un dolor agudo, como cuando uno se corta un dedo, es un dolor que va cesando rápido.

Yo grité, él me pidió que me callara, que ya iba a pasar. Luego siguió empujando y pude sentir mi primera penetración sexual, su pene fue entrando pausadamente en mi vagina, ensanchándola, no se cuanto me entró, ya no me acuerdo, pero él se puso a pistonearme, por momentos despacio y suave, y por momentos rápido y duro, aveces me besaba la espalda, pero no dejaba nunca de pistonearme su pene. A pesar del dolor, tuve otro orgasmo bestial, y poco después él emitió un gruñido, sacó su pene de mi cavidad y pude sentí como me bañaba de esperma las nalgas. Cuando terminó, se quitó de encima de mi, me dijo que me fuera a lavar al baño, -tienes un poco de sangre, pero no te asustes, es normal- me indicó . Me fui y quitándome la falda, me eché bastante agua en mi partecita y al principio salió el agua un poco rojita. Fue mi iniciación.

-Ahora eres mi mujercita, solo para mi, y es un secreto de los dos!- me dijo el tío Toño. Yo que estaba medio asustada todavía y con sentimiento de culpa, le dije que si.

Pasé dos días con dolor de cuquita. Aveces me daban ganas de llorar de la nada. Pero se me fue quitando, pasó una semana casi sin verlo, pero al primer llamado del tío caí en sus brazos de nuevo, ahora me desnudaba completamente, me quedaba en cueros y él me llevaba al cielo, con sus besos y caricias, me penetraba y me hacía gozar mucho, tanto que pensaba que todo eso era pecado. Pero ahora me lo hacía utilizando condon, a mi no me gustaba mucho asi. Pero él me decía que era necesario.

Mi tío me fue enseñando varias posiciones sexuales, algunas eran un poco raras para mi, pero en cada una me volvía loca y me corría como una perrita. Yo pensaba que era su mujer, que él era para mi y yo para él. No sé como pero que terminaríamos juntos, que inocente.

En cierta ocasión, ya casi era de noche, encontré que mi tío había bebido, estaba casi borracho, me llamó, me dijo que quería verme, me escabullí y dije alguna mentira para salir de la casa, él me llevó en su auto y en un paraje oscuro nos detuvimos, me comenzó a besar y a decirme que yo era todo para él, que quería divorciarse para casarse conmigo, todo eso me envolvió de amor, y poniéndome de espaldas, sacó un gel que se puso en su pene y en mi colita, me dijo que no me asustara, que era lo que usaba con su esposa, y luego de meterme uno de sus gordos dedos en mi culito, tomo su pene y penetró mi agujerito chiquito, me desfloró mi culito, no fue confortable, de hecho fue muy incomodo, yo no pensaba también que eso pudiera producír placer, pero me clavó todo su falo en mi recto, el estaba como loco cogiéndome, no paraba de meterla y sacarla de mi ano. Esa primera vez no sentí ningún gusto o placer, fue hasta la segunda vez que le fui sintiendo el gusto, en cambio él rápidamente sacaba esperma de su pene cuando me lo hacía por allí.

En que terminó todo?. Mi tío me hizo suya por más de un año. No se todavía como nadie se dio cuenta de eso. Luego él y mi tía se mudaron, yo al inicio pensé que eso era mejor para los dos, podríamos vernos en otro lado y menos probabilidad de ser sorprendidos. Pero mi tío se olvido rápido de mi, ya no me llamó, ni nada. Hasta que oi una conversación de dos adultos de la familia, conversaban y uno de ellos decía que mi tío Toño tenía una nueva novia. Como dije antes, mi sentimiento hacia con él, ha cambiado durante el tiempo, al principio tristeza, luego cólera y odio, luego comprensión y ahora solo recuerdos muy calientes de todo ese tiempo.

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