Betiana y la embarazada

Barquito cuenta…la historia de una joven campesina lesbiana que posee a una embarazada

Aquel atardecer, uno de esos largos, que en el verano correntino parecen prolongarse como una extensión del calor del día, acrecentado por la calma en los vientos, disgustaba a Betiana quien regresaba de la chacra a la ciudad y a la que la camiseta que marcaba con el sudor la plenitud de sus senos y el omnipresente botón de los pezones, sumada a la que el short improvisado con un viejo jean recortado provocaba en su entrepierna por el roce de la cremallera que se hundía en la vulva, haciendo que cada bache del camino se reflejara como un acicate a su deseo ya de por si exacerbado por la ausencia de su “novia” que viajara con los padres a Buenos Aires, descargaba su enojo por la manera en que conducía la 4×4, haciendo rechinar los neumáticos sobre el asfalto del precario camino.

A los tumbos y medio de costado por la velocidad que llevaba, tuvo que esforzarse al tomar una curva que la espesa vegetación del monte hacía ciega para no derrapar sobre la figura de una mujer haciendo dedo a pocos metros; pensó en descargar su iracundia sobre ella llenándola de polvo, cuando se percató que la joven estaba embarazada y ese espíritu solidario que tienen las mujeres con las demás, especialmente con las preñadas, la hizo apretar el freno para detenerse bruscamente metros más allá.

Por el espejo retrovisor vio como la mujer trotaba torpemente como un pato hacia el vehículo e inclinándose, abrió la puerta del pasajero y vio asomarse la cara rubicunda de una mujer quien seguramente no alcanzaba sus veintisiete años que transpirada por la temperatura ambiente y su agitación, le preguntaba ansiosamente si iba para Empedrado; a pesar de no ir exactamente allí ni deseos de meterse en la ruta 12, el pedido de la joven y su panza la conmovieron y estirando una mano para ayudarle a subir a la alta camioneta, miró como acomodaba primero su bolso en el asiento para luego subir trabajosamente de costado y finalmente, acomodarse en la butaca.

Puso primera y casi inconscientemente fue levantando velocidad paulatinamente ara evitarte movimientos raros a la mujer; presentándose como Magda y tras darle las gracias, con esa verborragia que da la histeria, le dijo espontáneamente que viajaba a casa de sus padres por haber discutido con su marido que a sus siete meses y medio de embarazo la trataba como si fuera de porcelana y por eso no mantenían relaciones sexuales desde el cuarto mes.
Repentinamente interesada en la vicisitud que significaba a la rubia esa circunstancia meramente física en desmedro del cuidado del bebé, le preguntó si lo había consultado con el médico; ya más calmada y distendida, Magda le dijo que la obstetra le había dicho que, con los cuidados necesarios, era posible mantener relaciones hasta los ocho meses pero en discrepancia con el aumento de la libido de ella, su marido se negaba obcecadamente a cogerla creyendo que, aun de costado, podría perjudicar al feto.

Ya mas distendida y tal vez contenta porque fuera mujer, se había acomodado medio de lado en el asiento, apoyando la espalda sobre la portezuela con una pierna encogida sobre el asiento y la otra extendida sobre el piso, con lo que la amplia falda se recogía y junto con la parte baja del hinchado vientre, le permitía a Betiana observar la prominencia de una vulva que parecía exceder la entrepierna de la bombacha de algodón que evidenciaba estar mojada, fuera por el sudor o el flujo vaginal.

Divertida porque esa situación había despertado el duende travieso que signaba toda su sexualidad, palmeó cariñosamente la rodilla de la joven y le dijo cordial pero intencionadamente que las mujeres siempre tenían recursos para prescindir de los hombres, a lo que esta respondió con alegre protesta que no la tocara de ese modo porque aquello solo aumentaba su temperatura, pero contradictoriamente, separó aun más las piernas alentando el cosquilleo que la vista de ese sexo le provocaba en el bajo vientre; disminuyendo aun más la velocidad y ya sin disimulo, se inclinó para dejar a su mano deslizarse sobre el muslo interior en deliberada caricia.

Magda simulaba agitarse conmovida por lo que hacía pero no sólo no amagaba un movimiento de escape sino que los senos se agitaban al compás de sus jadeos y, desvalorizando sus repetidos ruegos de que no la acosara así,
sus ojos clavados hipnóticamente en los de Betiana expresaban una reprimida pasión; alentada por su propia calentura que era alimentada por esa viciosa tendencia a tener sexo con embarazadas, detuvo la camioneta para abalanzarse sobre la joven y al tiempo que la aferraba por la nuca para hundir su boca en la balbuceante de Magda, la otra mano trasgredió la elasticidad de la bombacha para tomar contacto con la vulva que los cambios físicos del embarazo hacían desacostumbradamente gordezuela y hundiendo dos dedos al interior, se congratuló por la abundancia de los pliegues que empapados de un abundante flujo, cedían blandamente a la caricia.

La perturbada muchacha farfullaba fervientes negativas pero a la vez respondía a los besos y lenguetazos en tanto acariciaba desmañadamente su cabello; sin violentarla, dejó deslizar dos dedos hasta tomar contacto con la palpitante boca vaginal que estaba dilatada y que al contacto de los dedos introduciéndose cuidadosamente, ejerció un instintivo movimiento de contracción.
Dejándola libre, reinició la marcha mientras buscaba con la vista alguna senda en la espesura del monte y cuando la encontró, se internó por ese sendero de tierra hasta encontrar un claro, donde detuvo la marcha y bajando del vehículo, corrió hacia delante su butaca para luego dar la vuelta rápidamente y abriendo la portezuela, corrió hacia atrás la de la asombrada mujer que no se resistió cuando ella la acomodó para que reposara en los respaldos separados y abriéndole la pierna derecha que dejó colgar del asiento, hundió la cabeza en la entrepierna para, separando la bombacha con los dedos, llevar su lengua tremolante a recorrer los mojados labios de la vulva.

Ya Magda no sólo no se negaba sino que invocaba a Dios proclamando su agrado por lo que la recia campesina le hacía y abriendo voluntariamente sus piernas, corrió la grupa hasta el borde del asiento para favorecer la actividad de Betiana en su concha; aunque a ella la subyugaba poseer a mujeres preñadas, tampoco era frecuente hacerlo y ahora, tras una larga abstinencia por la ausencia de su pareja, la belleza de esa muchacha que seguramente era de origen polaco o algo así por lo claro de su cabello rubio y su tez apenas atezada por el sol, más sus delgadas pero torneadas piernas y el bulto insoslayable de la panza, sumados a los temblorosos pechos que el generoso escote contenía apenas, la hicieron perder la cabeza e inclinándose afirmada con los borceguíes en el blando terreno, separó bien con los dedos los labios mayores para extasiarse con la rosada abundancia de las carnosidades internas, pletóricas de sangre.

Lo que la apasionaba eran los alteraciones que el embarazo produce en el físico de las mujeres y sabía como todos los órganos se modificaban, crecían y se amoldaban a la inminencia del parto y en esos cambios, cómo las hormonas influían en el deseo y la lubricación vaginal, modificando la consistencia de los jugos que se hacían líquidos y lechosos; con esa perspectiva y entre los gemidos ansiosos de la muchacha, abrió las labios para acceder al fondo blanquirosado donde se abría el agujero del meato y fascinada, viboreó con la lengua en él y ante el incremento de los jadeos y ayes de Magda, se aplicó con la punta en escarbar bajo la grosera capucha carnosa para encontrar un clítoris que la enloqueció.
Duro y ovalado como la punta de una bala, se proyectaba erguido contra el tejido membranoso que lo aprisionaba y la lengua tremolante lo fustigo duramente mientras dos dedos se metían a la caverna cálida de la vagina para rascar suavemente toda la parte anterior y hacerla estremecer cuando las uñas se hincaban sobre la callosidad del punto G; inmersa en el disfrute, era Magda quien pujaba contra su boca al tiempo que clavaba los dedos entre sus cortos cabellos apretándola contra sí, pero al cabo de unos momentos de tan excelsos ejercicios de masticación contra las carnes a las que, efectivamente, mojaba un líquido blancuzco pero de delicioso sabor y aroma, sin dejar de penetrarla con los dedos, bajo el elástico de la falda y comenzó a escalar con labios y lengua la redondeada panza, estirada y pulida hasta llegar al centro donde el que fuera hundido ombligo que ahora se proyectaba como un botón carnoso.

Se notaba como Magda estaba disfrutándolo por la presión que ejercía la vagina contra sus dedos en mínimas contracciones, la forma en que sacudía a los lados la cabeza con los ojos semi cerrados y una expresión de arrobamiento en su cara que estimuló a Betiana, quien se apresuró a llegar donde abultaban las tetas y sacando a una del corpiño, se maravilló por esa apariencia de hembra preñada, ya que la aureola, enorme y amarronada, exhibía en su centro un grueso pezón cuya punta chata mostraba la ya dilatada rajita mamaria y sin dudarlo un instante, lo atrapó entre los labios para chupar como un naufrago y sentir al cabo de un momento que un líquido tibio mojaba sus fauces.

Seguramente por la falta de sexo, la joven expresaba su contento no sólo a través de esos movimientos ondulatorios y el sacudimiento de la cabeza sino también en las entrecortadas frases apasionadas con que la alentaba a seguir satisfaciéndola y por sus manos que buscaban instintivamente establecer contacto con sus tetas a través de la sudada camiseta; sabia que el momento había llegado y enderezándose, le levantó la pierna derecha para apoyarla en su hombro izquierdo y en tanto besuqueaba y chupeteaba el interior del muslo de esa pierna que el embarazo no deformara, comenzó a rascar con dos dedos la entrada a la mojada vagina y ante las exclamaciones gozosas de la mujer, los metió profundamente para hurgar la piel inflamada, agregando otro mas entre el júbilo de Magda, que abría y cerraba espasmódicamente las manos y entonces sí, metió a pulgar y meñique dentro de la palma para, con esa cuña, ir penetrando la concha provocando que ahora la muchacha no sólo proclamara su alegría sino que le reclamaba por más.
Sabiendo cuanto hace gozar a las embarazadas el fisting, que complace como ninguna verga al ahora dilatado canal de parto, se esmeró en mover la muñeca de lado a lado distendiendo los músculos que actúan como esfínteres en la entrada y aunque su mano era delgada, la fricción de los nudillos hizo bramar a la preñada que, sin embargo, la alentaba con fervorosos sí y clavaba la cabeza en el tapizado mientras su cuello parecía a punto de estallar por la tensión; despaciosamente los huesos penetraron y entonces la mano se ahusó para avanzar hasta que sus dedos avasallaron el relajado cuello uterino y le permitió rozar algo tenso y redondeado que supuso sería el feto.

No deseando causar problemas a quien se le brindaba tan complacientemente, fue abriendo los dedos como comprobando la elasticidad del conducto y con la mano abierta como una araña, se deslizó adelante y atrás, arrancando en la mujer sollozos y grititos de alegría en medio de sacudimientos frenéticos del cuerpo, que se incrementaron cuando ella los cerro en un puño con el que comenzó a bombear como una monstruosa pija que socavaba brutalmente a Magda quien, sin embargo, aferrándose desesperadamente con inquietos manotazos el respaldo, al tablero y al volante, sacudía la pelvis proyectándola contra la mano con fogosa exasperación.
Hacía rato que sus jugos mojaban el estrecho pantaloncito de Betiana y sintiendo ya los arañazos del vientre que le anunciaban su propio orgasmo, complaciendo a la rubia muchacha quien le rogaba porque la llevara a su satisfacción con esa extraordinaria verga , inclinándose mas, tomó entre sus labios al endurecido clítoris para macerarlo en una mezcla de chupones con mordiscos en tanto daba al brazo un movimiento implacable de ida y vuelta a la vez que lo rotaba en un movimiento de ciento ochenta grados y completando la posesión total, hundió en el culo dos dedos afinados que sintió presionados por los esfínteres; ya Magda no sólo la alentaba sino que hasta golpeaba sus espaldas con los puñitos mientras se encomendaba a Dios, anunciando a los gritos la obtención de su orgasmo.

Sintiendo como la mano resbalaba en el río meloso de los jugos que ya excedían el obstáculo del brazo en chasqueantes escupitajos, se apresuró a enjugarlos con su boca y cuando finalmente retiró la mano y la eyaculación brotó libremente, chupó con fruición ese verdadero regalo de los dioses mientras calmaba con sus caricias el vientre tumultuoso de Magda en el cual su agitada satisfacción se reflejaba en los vigorosos movimientos del bebé.

Cuando minutos después reemprendía el camino en busca de la ruta, observó la beatitud de la plenitud sexual en el hermoso rostro de la joven madre quien acariciaba afectuosa la prominencia de esa panza que la ayudara a disfrutar de aquel maravilloso sexo que, seguramente, no se repetiría jamás.

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Mi gorda madre

Hola, antes que nada dejo claro que mi historia es real, y que solo me animo a contarlo porque queda en el anonimato.

Mi mamá es una mujer de 55 años y bastante gorda, pero un enorme culazo tan grande y muy lindo pesara unos 130kg., tiene una cara hermosa y unos pechos súper extra grandes, yo tengo 18 años y mi papá 60 años y una muy buena relación conmigo, desde casi siempre me masturbé pensando en esas hermosas tetas, pero nunca pasó de ahí, por lo menos hasta hace casi un mes.

Todas las mañanas antes de ir a la prepa me despierto bien erecto y tengo que hacerme una paja y de vez en cuando mancho el calzoncillo, cuando esto pasa lo hago un bollo y lo dejo para lavar. Una de esas mañanas al llegar al cole me entero que estaba cerrado por no haber agua, sin hacerme problema vuelvo a mi casa.

Entro apresurado para ir al baño y al abrir rápido la puerta veo a mi mamá completamente en calzon sentada en el inodoro y masturbándose con un cepillo metido hasta el fondo de su concha mientras pasaba su lengua sobre el semen de mi calzoncillo, nos quedamos tiesos los dos mirándonos a los ojos por unos segundos, yo con la boca abierta y ella con su lengua llena de mi leche, cuando siento la voz de mi papá que me pregunta que hacía de vuelta tan temprano.

Rápido cierro la puerta y le explico lo del corte de agua, él se despidió de mí, de mi mamá con un grito y se fue a trabajar. Me senté en el living y estuve casi 20 minutos tratando de acomodar mis ideas, mientras en todo ese tiempo mi pija no dejó de estar dura, no comprendía lo que pasaba, pero me excitaba y mucho. Fue entonces cuando escucho por fin la puerta del baño y mi madre ya con su camisón puesto se sienta frente a mí y pide aclararme lo que pasó, sin decirle una palabra la miré a los ojos y me hice todo oído.

Casi al borde del llanto comenzó diciéndome que papá casi nunca la tocaba y que ella estaba segura que él tenía una amante, pero que no podía culparlo ya que ella era gorda y fea y que su tremenda calentura la llevó a excitarse con su propio hijo. Ahí la interrumpí y le pregunté que otra cosa hacía pensando en mí, me contó que mientras yo dormía boca arriba ella se masturbaba al lado de mi cama.

Después me pidió disculpas y juró que jamás volveríamos a pasar por esta situación, fue ahí cuando la interrumpí y le dije que yo también era culpable ya que me había masturbado pensado en ella mil veces y que jamás la había visto como a una gorda fea, que al contrario la veía hermosa y muy mujer, ella no me creyó y decía que yo solo lo hacía para hacerla sentir un poco mejor.

Me paré, me puse frente a ella, tome su mano y la apoyé en mi pija que estaba como una piedra y le dije, esto te parece mentira, después me bajé los pantalones y acerqué su cara a mi pija y ella la chupó gustosa, lo hacía perfecto, se notaba que sabía lo que hacía, solo la interrumpí para tomarla de la mano y llevarla a su cuarto.

Al llegar le quité el , elcalzon color amarillo la recosté en la cama y le dije: ahora te voy a demostrar que no te miento, y hundí mi cara en su concha, ¡que hermoso gusto!, que labios carnosos, chupé esos labios como un loco, trataba de meter la lengua lo más adentro posible, estuve así como 28 minutos en los cuales ella no dejó de gemir y le conté por lo menos cuatro orgasmos que llenaron mi boca de su hermoso néctar, después separé sus redondas piernas, corrí un poco su gran abdomen y le introduje hasta el fondo la pija.

Gritaba como loca y cuanto más gritaba más fuerte la cogía, veía su cara y estaba feliz, se pellizcaba los pezones, mordía las almohadas y gritaba que me amaba que quería mi leche y que siempre había soñado con este día.

A los 10 minutos la inundé de mi leche, pero no saqué la pija, chupé esas tetas gigantes con las que tantas pajas me hice, mordí esos pezones redondos como un cenicero y enseguida estaba erecto de nuevo, bombeaba como un potro y ella seguía gritando, casi disfónica, pero seguía, acabé de nuevo, pero ahora había tardado bastante más y volví a lamerle los pechos sin salir de ella.

La miré a los ojos y de muy cerca le dije que saque la lengua y la deje fuera de su boca, ella obedeció enseguida y aproveché para lamer su lengua, la metí en mi boca y la saboreé toda, esto me puso al palo de otra vez y volví a embestirla, pero esta vez estaba dispuesto a matarla a pijazos, de a ratos la miraba y veía que lloraba de alegría, después se reía y al rato volvía a llorar.

Sin exagerar la cogí más de 40 minutos sin parar, estaba cansado, pero orgulloso de regalarle tal cogida a mi mamá, cuando acabé me temblaban las piernas, los brazos y todo el cuerpo, ella estaba casi desmayada de placer, la besé en la boca, lamí todos sus dientes, chupé el sudor de su gordo cuello y le dije al oído: prepara algo de comer que de postre te cojo igual que ahora, pero por el culo. Ella se sorprendió y con las pocas fuerzas que le quedaban me contó que nunca lo había usado para eso, pero que para mí desde ahora no existía el no.

Desde esa vez y al día de hoy me la cogí todos los santos días, como es obesa no puede ponerse sobre mi ni cambiar tan fácil de posición, pero compensa todo con la calentura que tiene, con el morbo de saber que es mi mamá y con la hermosa sensación de hacer cornudo a papá, porque ahora su macho soy yo

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Un mendigo me dio placer

Un día mi calentura estaba tan descontrolada, que invité a un mendigo vagabundo que encontré en una plaza cercana a que me hiciera suya….

Gracias a la soledad proporcionada por un viaje de mi esposo de varios días, estaba cachondísima en casa. No podía recurrir a mi perrote Gran Danés vecino por estar sus dueños allí en el momento en que quería tener sexo y las ganas me ahogaban. Pero la desesperación de mi calentura me tenía muy agitada, mojada, excitada…. Así que me acosté y me masturbé teniendo al instante un orgasmo maravilloso. Sin embargo, ahí estaba yo, ansiosa por un pene, mas para calmarme un poco decidí ir a una bodeguita o tienda pequeña cercana a comprar algunas cosas y chocolates para apaciguar un poco mi ansiedad; el comer chocolates es casi una experiencia sexual para nosotras las mujeres…. En la vía está una plaza, allí, sobre un banco, dormitaba un vagabundo. Me paralicé al verlo, quizás mi grado de excitación ya rayaba en la locura e inmediatamente imaginé qué tal sería ese hombre sucio, con arapos y barbudo, desnudo…. ¡Cómo tendría su miembro, qué me haría se me tuviese a su merced, si me violara y abusara de mí! Todo aquello pensaba mientras como boba le veía. Las mujeres en ocasiones tenemos la fantasía de una violación pero quizás consentida porque pensamos en alguien que nos guste a pesar que sea un perfecto desconocido ¡Pero de allí a que ocurra! El tipo repentinamente despertó y, al mirarme, me dijo:

-¡Qué, puta!, ¿quieres que te coja?, ¿Ah?, ¿Qué miras?

Sentí miedo y más calentura al mismo tiempo, empecé a seguir mi camino a la bodega apresurando mis pasos. Hice mis compras pensando en la frase “¿quieres que te coja?” y, de regreso, traté de esquivar pasar por la plaza de nuevo pero un deseo incontrolable me hizo seguir la ruta anterior de vuelta a casa. Allí en el banquito, el vagabundo sentado me vio, quise hacerme la loca y continuar como si nada, pero mi corazón se sobresaltaba, latía rápido… Al estar cerca del vagabundo, giré hacia él y caminé totalmente presa del deseo hasta llegar al banco, me senté a su lado y le ofrecí un pedazo de pan dulce del que había adquirido en la bodega. Su olor era insoportable, así como su aliento, me daba asco pero morbo y ganas a la vez de tenerlo pegado a mí, de tocarlo. Creo que se dio cuenta y sonrió con malicia:

-Gracias flaca -me dijo -es un bonito gesto el tuyo de apiadarte de mí, ¿pero quieres algo de este humilde viejo?

No supe qué decir, quería gritarle que deseaba me tomase allí mismo, que arrancase mis ropas y me acariciara; me sentía perdida, loca, estaba en un trance… ¿Cómo podía desear a ese hombre mugriento?

-A ver, ¿quieres que te coja, es eso?, ¡lo noto en tu mirada y en tu olor a perra!

-¡Claro me encantaría que me cogiera, es la verdad, deseo que abuse de mí…! -dije sin ton ni son…. ¡No podía creer lo que había soltado así no más!

-Me gustaría que fuese conmigo a mi casa, señor…

El viejo sonrió de nuevo, sus ojos se desorbitaron ante aquella proposición indecente y absurda que le hacía yo y respondió:

-De acuerdo, vamos putita, ¡vamos ya!

Caminamos sin importar que algunas personas nos veían extrañados, pero quizás pensaban que iba a hacer una obra de caridad por aquel vagabundo. Al entrar a mi casa le dije a ese hombre que me tomará como quisiera, que allí mismo me poseyera, y vaya que reaccionó rápido porque sin más se empezó a desvestir en frente de mí, y lo que me impactó fue que tenía un pene muy grande, era más bien descomunal, no se le comparaba con otro, para mis adentros me dije ‘¡vaya, qué suerte tengo!’, y me quedé pensando que tal vez me iba a hacer gozar muchísimo violándome ¡Olvidé lo cochino que estaba! Entonces me agarró salvajemente por mi cabello y me empezó a arrancar mi blusa rompiéndola, quedaron mis senos al descubierto porque no llevaba sostén, sobó mis pechos, pasó su barba rasposa por ellos y los chupó…. Me llevó a mi cuarto y me dijo que me terminara de desnudar, y al estar completamente encuerada, me ordenó acostarme boca arriba porque me iba a penetrar la vagina. Miraba sus ojos desencajados, babeaba, frotaba sus manos… y levantando su gran trozo de carne lo dirigió a mi cuevita y empezó a cogerme. Lancé un grito, su cuerpo inmundo ahora pegado del mío se frotaba contra mi ser, me besaba y aferraba con sus brazos como queriendo asegurarme. En verdad estaba gozando, ¡esto era genial!, me daba salvajemente, me gustaba de sobre manera y gemía de placer porque en verdad lo que me estaba haciendo ese viejo asqueroso era fantástico…. Me daba durísimo y a la par succionaba mis pezones y los lamía, pasaba su lengua por mis orejas y cuello.

-Aaayyy, así señor, deme duro, hágame sentir rico por favor…. ¡Su pene es exquisitooo, me llena! ¡Viólemeee!

-Ufff zorrita, qué rica estás, te cogeré y te haré mía, te haré desearme hasta en sueños…. ¡tomaaa, tomaa!

-Si, si, deme fuerte, aaahhh, ahhh, ¡qué bien se siente señor! Deme más, más….

Después de vapulearme un rato, sacó su herramienta que lucía imponente, me agarró nuevamente por los cabellos y me ordenó esta vez que se la chupara. Yo ya había tenido un par de orgasmos sensacionales…. Dudé en mamárselo porque olía tan mal y estaba sucio, de paso mezclado con mis jugos, pero me dijo que si no lo hacía me golpearía y esa amenaza me puso a millón porque sentía que me ultrajaba y me emocionaba, eso quería yo…. Así que terminé por chupársela y me exigió que tenía que dejársela completamente limpia. La chupé por varios minutos, mi asco fue transformándose en gusto, ese olor a pipí y sudor empezaban a excitarme bastante y encantarme, me sentía como una verdadera zorra, una prostituta gozando de mamar aquel grosor de verga que hacía un instante me hizo ver estrellas. Besé sus testículos rugosos y cuando metí su pene en mi boca otra vez se corrió dentro, lanzó un gruñido cerrando los ojos, y tuve que tragarme todo su semen, la verdad sabía acidito, no era un mal sabor y sí muy abundante. Luego me ordenó colocarme en cuatro patas porque me iba a penetrar por el culo, su miembro se puso rígido inmediatamente a pesar de haber recién acabado, supongo que por el tiempo sin tener sexo y por lo erótico de poseer aquella mujer joven sometida a él, a sus órdenes, a su merced:

-Aaayyy señor me duele, aaayyy, aagghhhh….

-Pues te aguantas puta de mierda, ¿querías que te cogiera, no? Aaaahhhh, rico ese culote….

Y así fue, me dio con todo por mi ano que se dejaba atravesar desgarrándome, era doloroso pero ya sabía yo de ello, dejaba escapar gritos fuertes al sentir en mis entrañas semejante cogida…. Pero al rato de estar fustigándome, terminé teniendo orgasmos mega intensos entre angustia, dolor y éxtasis, tanto, que me desmayé. Al despertar me di cuenta que el vagabundo se había ido. Ahí en mi cama estaba yo, cogida por todos mis agujeros, algo adolorida ¡pero con un placer inmenso! Revisé la casa, las piernas me temblaban, todo estaba en orden y en su lugar. Pienso que pudo haberme robado, llevado las llaves pero nada de eso ocurrió. Y debo confesar que el viejo maloliente me hizo sentir riquísimo…. divino, exquisito, ¡qué gusto! Mmmmmm.

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CALENTURAS FAMILIARES

Desde muy pequeño fui muy precoz, y mas adelante nunca me negaba a algo por prohibido que fuera, fui creciendo y poco a poco se redujo mi actividad, ya con familia y deberes, nada era igual

sin embargo una tarde todo cambio, me quede con un sobrino de mi esposa, con quien platicaba de todo, era muy despierto, me tenia mucha confianza, habia cosas que solo yo sabia, esa tarde toco el tema sexual, me sorprendio con una lluvia de preguntas, me confio que ya miraba porno en la internet y que pues, se masturbaba, aun que no era ni puberto, en fin continuo detallando cosas que a su edad ni yo mismo pensaba

despues de un rato me pidio algo inusual, que si me masturbaba delante suyo, me sorprendio, pero despues de tanta platica sexual, yo estaba medio morboson, y mi pene igual, lo pensaba y el insistia, me dijo que el haria lo mismo, total acepte, estabamos completamente solos y tardarian horas antes de regresar, sintiendose en confianza, nos fuimos al cuarto de visitas donde dormian el, su hermanito y su madre, aun que ruborizado, se desnudo y yo lo imite, me miraba entero, tomo un frasco de aceite para bebe, se aplico un poco en el pene y comenzo a masturbarse, visiblemente emocionado, yo lubricaba bastante, asi que no tenia necesidad, se masturbaba mirandome hacerlo, lo que me sorprendio fue que apenas unos minutos despues el mismo con sus piernas levantadas encogidas se metio un dedo, gimiendo, se dedeaba mientras se masturbaba, yo tambien ya ardia, note que ya usaba dos dedos, me confio que un amigo se lo habia recomendado y que era delicioso, unos minutos mas me confio que incluso su amigo lo dedeaba mientras el se masturbaba y luego el se lo hacia igual

para ese momento mi verga estaba como roca y mojada completa, me masturbaba suavecito, le pregunte si me dejaba ayudarle, apenas y lo penso, se coloco de espaldas parando las nalgas, con lo aceitoso que tenia el ano, no fue dificil meter mis dedos, el muy caliente suspiro de gusto, comence a dedearlo mas y mas, gemia intensamente, sentia como apretaba mis dedos, hasta que caliente como nunca le saque mis dedos y se quedo esperando, con el culito al aire y el ano abierto, escurriendo de aceite, me acerque y coloque mi glande, empuje abriendolo apenas un poco mas, lejos de reclamar jadeo como perra en celo, se la meti despacio pero con fuerza, escuchando ahullar de gusto, le asote las nalgas, se quejaba riquisimo, excitado le dije que ahora seria mi putita personal, enseguida dijo que si entre gemidos, se entrego mejor que cualquier puta que antes hubiera cogido, su infantil culo me acogia tan rico que apenas podia contener la leche, lo sujete de su breve cintura y comence a cogermelo mas rapido y fuerte, hasta las lagrimas le salian pero gritaba de gusto y no dolor, con frases propias de peliculas porno -asi, rompeme el culo, dame lechita, aahhh, si tiito si, dame duro- y yo como bestia en celo lo ensartaba hasta levantarlo de la cama, senti que llegaba mi leche, me vine como caballo, senti que echaba leche como nunca, me quede quieto disfrutando el momento

unos minutos despues, su viciosa sonrisa de satisfaccion decia todo, su culo abierto brillando de mi semen y aceite, saque mi pene aun medio erecto, y se acerco lentamente y me beso los huevos, dandome una lamida riquisima, tan rica que se me movio el pene parandose un poco, vi sus ojos brillar, no espero nada, se inco y se engullo mi verga, dandome un bestial placer, con poca experiencia pero mucho deseo mamo y mamo, hasta conseguir mantener mi ereccion, me miro risueño, sin decir palabras se dio la vuelta apoyando su carita en la cama y parando sus nalgas, me acerque y lo ensarte con enorme placer, entre sus gemidos y jadeos

despues de esa tarde, se volvio mi putita personal, me busca seguido y pienso disfrutarlo sin escrupulos, hasta que se acabe

saludos

satiro_2009@live.com

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Profesora Liliana

Me llamo Liliana tengo 32 años y soy madre soltera desde los 18 años, me desempeño como maestra de história en una secundaria y decidí llevar una vida sexual abierta y libre. Físicamente soy chaparrita, morena clara, un poco gordita, caderona, de busto pequeño, pero lo que mas me gusta de mi es mi trasero, grandecito y bien proporcionado, según me han dicho mis amantes, y las nalgadas que recibido en la calle me hacen pensar que es así. He tenido varias experiencias en mi haber sexual, he compartido mi sexo con padres de familia, amigos y colegas, siempre como amigos sexuales o siendo la amante de aquellos que se cansan de su esposa, pero nunca tuve una experiencia como esta.

En mi trabajo se forman grupos de padres en cada salón y son los que representan al resto de los padres de familia y organizan los eventos y actividades extra clases para los chicos. El grupo de padres era formado por 10 personas con quienes trabajamos muy bien y formamos una buena amistad, pero en especial me relacione bien con Pablo un señor de 52 años, quien era un hombre de tez blanca, cabello blanco, culto y me parecía realmente muy atractivo. Cris que es una mujer morena, muy delgada de 38 años, un poco timida pero logramos ser muy buenas amigas, tanto que su esposo (quien a mi gusto es muy dominante) le decía que no le parecía nuestra relación. Hector quien tiene 42 años también es parte de este grupo de amigos, moreno claro, gordito, de carácter fuerte. Él no me caía tan bien pero era parte del grupo y por último esta Julio de 39 años no muy delgado, simpático y un poco reservado. Al finalizar el año escolar decidimos festejar el cierre de cursos, mi hija se había ido a una pillamada así que decidí hacer la reunión en mi casa, a la cual fueron todos los padres de familia que integraban el grupo. Hubo música, bebidas y buena diversión. Para las 10 pm y se habían ido todos y solo quedamos los 5 amigos Cris, Pablo, Hector, Julio y yo. Decidimos seguir la fiesta más en confianza y comenzamos a jugar un poco de cartas y preguntas como las de verdad o reto. Dentro de la escuela se sabe de mi forma de ser en cuanto a sexo, pero la verdad a muy pocos les consta mi situación, por lo que Pablo me dijo: “Oye Lili es cierto lo que dicen de ti, que eres un mujer muy liberal” , yo le pregunte que quien le había dicho eso, Pablo no quería decírmelo pero me confeso que había sido el profesor Rene (de quien fui amante un poco tiempo). Le comente que eso dependía de con quien. El tema se cerro y la conversación sobre sexo fue tomando intensidad hasta que Pablo dijo: ¿Qué les parece si lo que se diga y pase hoy quede en secreto? y jugamos a la carta más alta, hombres contra mujeres y quien saque la carta más alta le hace un pregunta sobre sexo a la otra y si no contesta tendrá un castigo y no se puede decir que no”. Todos aceptamos menos Cris pero con las copas que traía encima termino convencida. Para no alargar tanto el relato les diré que Cris y yo solo terminamos en calzones, tuve que bailar así para los caballeros y todo terminó con la pregunta de Pablo hacia mi de que si el me gustaba y yo le contesté que sí y mucho, el solo dijo “Que bien porque a nosotros 3 nos encantas” Ya bastante animados con el juego decidimos movernos hacia la sala para comenzar lo que era ya inevitable. Encamine a Pablo hacia el sofá y se sentó, junto a él se sento Cris quien a pesar de estar semi desnuda no parecía muy animada con la idea y estaba un tanto nerviosa por lo que pasaba y se reía de nervios. Yo por mi parte tome a Pablo de sus bóxers y se los quite para ver por primera vez su pene, el cual me pareció maravilloso, me hinque, puse mis manos sobre sus rodillas y separé sus piernas para ver mejor su pene bien paradito y esos ricos testículos grandes y coloraditos. Comencé por chupar la puntita de su pene para posteriormente introducirla por completo en mi boca. Pablo estaba encantado, su respiración aumento y su pene comenzaba a soltar esas ricas gotas saladitas. Mientras se la mamaba yo acariciaba sus piernas y testículos. Comencé a mojar mi calzón y mi excitación crecía. Cris que estaba sentada junto a nosotros tenia en cada una de sus manos los penes de Hector y Julio, los masturbaba y acariciaba lentamente, pero no se animaba a chupar ninguna de las dos. Julio le dijo a Cris “¿Que onda Cris no te animas ni a darle un besito?”, Cris solamente reía nerviosamente y decía “Es que no se, no soy tan abierta como mi amigocha!, Hector acariciaba sus pequeños pechos puntiagudos y tomaba sus pezones para intentar de convencerla mientras le decía que ya habíamos quedado en que lo que pasara esa noche no salía de ese cuarto. Al ver la indecisión de Cris deje de chuparsela a Pablo y me senté entre ellos, le pregunte a Cris que cual era el problema que su marido no se iba a enterar y que además era la oportunidad de experimentar algo rico y diferente, Cris solo se reía y decía “Si verdad”, pero no estaba del todo convencida asi es que tomé el pene de Hector y me lo lleve a la boca, para que Cris sintiera más confianza, después de unas cuantas chupaditas le dije a Cris que ya se animara y fue cuando nos propuso que ella solo daría mamadas, pero que no quería que se la cogieran, todos dijeron estar de acuerdo y fue cuando Cris empezó a chuparsela a Julio y le deje en su otra mano el pene de Hector para que intercalara las chupadas con ellos. Tomé a Pablo de la mano y lo pase al sillón de enfrente, él se sentó e inmediatamente yo sobre él y comencé a restregar mi panochita sobre su miembro, hasta que me tomó de la cintura y me la metió toda de un golpe que hasta me hizo saltar y lanzar un gran gemido, incliné mi cuerpo hacia adelante y Pablo sin dudarlo chupaba mis pezones mientras con sus manos tomaba mis nalgas y me las abría para metérmela más rico. Sentía muy rico esos sentones y estaba seguro que los otros tres no nos dejaban de ver. Hector me dijo “Que ricas nalgas tienes pero me gusta más como se abre tu anito, a lo cual les hice saber que me podían acariciar el ano pero nada de penetrarme por ahí (aunque si lo he hecho no quería que estos tipos se pasaran). Pablo sin dudarlo se chupo un dedo y comenzó a masajear mi ano, lo cual hizo que alcanzara un gran éxtasis y mis sentones eran más frenéticos, estaba a punto de terminar cuando Pablo se detuvo y me dijo que nos relajáramos. Me levante de Pablo y me puse de rodillas en el sofá y recargada en el respaldo. El se levantó y se fue hacia Cris lo cual no me latió porque yo con quien en verdad quería coger mucho era con Pablo, pero en fin esperaría a que regresara después de pasar con Cris. Hector se puso detrás de mí y sin decir nada solo me tomó de las nalgas y me la metió hasta el fondo de un jalón no sentí tan intenso, su pene no era tan grande como la de Pablo, pero me daba rico y fuerte a buen ritmo. Hector se acercó a mi oído y me susurró “Sabes tenía ganas de cogerte en el mismo salón de clases y me cogía a mi esposa pensando en tu rico culo” “Puta” y me daba una metida de verga fuerte pero pausada, me volvió a decir “Puta desvergonzada, me encantas por puta” y me repetía la metida fuerte y pausada, yo en ese momento le dije “pues disfrútalo wey, porque no me vuelves a coger cabrón”. El solamente se rió y me dio una nalgada muy fuerte que sí me dolió y hasta Cris dijo “Orale”, yo solamente le dije a Hector que no se pasara de listo, se rió otra vez retomo un ritmo constante y fuerte, me abrió las nalgas con sus manos y con sus dedos pulgares acariciaba mi ano, cuando me hacen eso en verdad me alocan mucho, no quería gemir para él pero me llevó la pasión hasta venirme y chorrear por mi vagina. Hector estaba muy excitado y yo pensé que estaba a punto de venirse por lo cuá le dije “Hector termina fuera, no te vayas a venir adentro” pero era demasiado tarde en ese momento descargaba su semen dentro de mí, fue bastante lo que se corrió lo sentí en su mayoría, estando aún dentro de mí me apretó las nalgas y me dijo “Ahí te dejo mi recuerdo”. Todavia no me recuperaba cuando Julio me tomo en la misma posición, mientras tanto vi como pablo le quitaba el calzón a Cris y la recostaba en el sofá, Pablo se hecho las piernas de Cris a los hombros y se la empezó a coger, no sé que la haya podido decir o hacer a Cris para que esta se dejara dar por Pablo. Julio me estaba cogiendo con su pene que era el más chico de todos pero la verdad estaba bastante ancho y cabezón, la verdad estaba más al pendiente de Pablo que hacía gemir a Cris tímidamente, pero se veía que lo disfrutaban, hasta que Cris comenzó a gemir más fuerte al mismo tiempo que Pablo le daba de igual manera, di por hecho que ellos dos terminarían juntos entonces me enfoque a la cogida con Julio, quería que Pablo viera que yo también lo disfrutaba. Julio pasó su mano por debajo de mi vientre y se dirigió a mi clitorís el cual acariciaba muy rico y eso me encendió casi de inmediato, los gemidos de Cris y los mios se combinaron en un gran sonido de climax y fue cuando tuve mi segundo orgasmo, Julio se sorprendió y decía: “Que rico mojas Lili, vente mamita mojame todo, Julio me cogía fuerte y a pesar del tamaño de su pene me hacia sentir bastante, también con su otra mano me acariciaba mi anito y hasta los dedos me metió, en especiañ su pulgar y de esa manera guiaba el movimiento de mi cola. Julio terminó pero esta vez no lo sentí por tan empapada que estaba, Cris también termino porque solo se oía su agitada respiración y sus gemidos de satisfacción que venían a menos. Yo estaba recargada sobre el sofá y tomaba aire por tanta cogida no pasó mucho cuando sentí unas manos en mis nalgas y la voz de Pablo diciéndome “¿Quieres más, yo solo moví mi cabeza para decir que sí y abrí mis piernas y mis nalgas para recibirlo, Pablo me la metió y mi vagina estaba muy sensible sentía mucho sus metidas, de devastaba su pene y mis nalgas chocaban con mucha fuerza en él, estaba tan excitada con Pablo que me moví y me hinqué en el piso y me recargue sobre el asiento del sofá, Pablo preguntó que cual era el problema, me abrí mis nalgas y le dije “Pablo cogeme por el ano, cógeme por aquí, es solo para ti, es tuyo nene, apuesto a que ni tu esposa te lo dá, ni siquiera tiene un culo como el mío”. Hector y Julio armaron un gran escándalo y empezarón a gritar: “Eres el ganon compadre” “Metesela rico y hasta el fondo” “No que no pinche Liliana caliente”. Pablo no dijo nada y me la metió de manera muy suave por mi anito hasta que la tenía toda adentro, cosa que no era problema porque si hago sexo anal. Uyyyyy la sensación era divina. Una vez adentro Pablo me dio con mucha fuerza y muy rápido, me encantó porque sentía mucho placer por la penetración y el choque de sus huevos grandes sobre mis labios vaginales. La excitación era tal que los comentarios de Julio y Hector seguían: “Que rico comen esas nalgotas” “Sacudele las nalgas compadre”, Pablo me dio unas nalgaditas y a la vez me separaba las nalgas para penetrarme mejor. Cris solo nos miraba fijamente y Hector y Julio se pusieron cada uno a mi lado me agarraban mis tetas y me pellizcaban los pezones. Pablo me tomó del cabello y lo jalaba hacia él, nunca había sentido algo así. Pablo estaba a punto de terminar le dije: “Vente Pablo llename la cola nene” terminó dentro de mí culo y yo tuve mi tercer orgasmo y mis gemidos fuerón realmente escandalosos y apreté mi culo con todas mis fuerzas, quería exprimirlo en verdad. Nos quedamos así por un rato hasta que Pablo perdió la erección. Todos prometimos silencio para no alterar nuestra vida cotidiana. Yo le propuse a Pablo ser su amante, pero él se negó y desde aquel viernes de Junio no nos hemos vuelto a ver. Espero les haya gustado mi experiencia y comenten que les pareció.

Publicado en: Orgias

Soy una madre perdida

pero de repente me cayo el mundo encima.
-¿Qué hice…?

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i nombre es Luz actualmente tengo 47, y lo que escribo es mas bien una confesión, algunas personas se van a sentir ofendidas pues lo que platico en realidad es pervertido, aunque en esta pagina he descubierto que hay también mucha gente que encuentra estas historias como yo eróticas y sensuales.

Yo nací en una familia promedio, fui educada con las bases religiosas y morales muy claras, sin embargo empecé mi vida sexual desde los 14, sin embargo siempre una mujer conservadora en mis valores, tuve novio no mas no menos que los que una adolecente normal, aunque siempre he sido llenita ahora a mis 47 pues no queda nada de la “gordibuena” que fui, estudie una licenciatura en mercadotecnia, me casi prácticamente al acabar la carrera, sin embargo mi esposo ha sido en general muy comprensivo y me a dejado trabajar y organizarme, incluso el me ha ayudado mas que le común de los hombres con la casa, y aunque nunca me he quejado de mi vida intima con el estoy segura que a tenido por ahí alguna aventurilla que no a pasado a mas, en cambio yo mas bien asta hace 7 años me considere la esposa modelo, ni siquiera pensé en otro hombre, tengo dos niños, y una nena, al igual que yo educados los tres en forma muy moral, pero el segundo que por no decir nombres le llamaré Jimi, desde pequeño me llamaba la atención sus erecciones, que si no recuerdo las tenia prácticamente desde los 10 años, y le preguntaba a mi esposo si eso era normal, el respondía que no lo sabia y en realidad como en todos los demás aspectos me parecía normal simplemente lo omití, y bueno como casi todas las madres lo hacemos, cuando los niños son pequeños simplemente no nos fijamos y perdemos el pudor frente a los pequeños, pero al notar estas erecciones, me comportaba con mas recato, sin embargo en la intimidad de la casa solía andar con camisones largos sin bra y con unos bermudas aguados, sin calzón ni tanga pero que no eran ni remotamente transparentes, lo siguiente extraño o mas bien incomodo que note es que algunas veces oía y sentía ruidos cuando me cambiaba en el cuarto o me bañaba, varias veces corrí a ver si había alguien en la puerta o en el cuarto, pero no, y supongo que lo que debí pensar y prever de lo que se avecinaba fue aquella ves que estando en la sala ya tarde como a las 9 pm ayudando a mi hija con la tarea mientras mi hijo que entonces tenia 12 años veía la tele, yo vestía como ya lo dije mi camisón y mi bermudas, en algún momento mi hijo se deslizo por un costado del sillón y agazapado veía por debajo de la mesa de centro estirando el cuello para ver si podía meter su vista dentro de mis bermudas, claro al notarlo me di cuenta que él no se percato que lo veía, me levante disimuladamente y le dije a mi hija que recogiéramos la mesa para estudias mas cómodas ahí, el se quedo en la sala unos minutaos mas supongo que decepcionado por no haber logrado su cometido, y aunque ese día una ves mas solo lo deje pasar si cuidaba mas a mi nena porque no quería que fuera victima de mi hijo el fisgón, además yo tome mas precauciones, y no cambie mi forma de vestir pero procure no ponerle fácil a mi hijo esos pequeños desplantes, sin embargo los ruidos y la sensación de ser vigilada no cesaron pero tampoco encontré evidencia de mi paranoia.

Al paso del tiempo cuando el tenia, si no recuerdo mal, 15 una noche rebasando las 1am me pare al baño y hoy un ruido en el curto de mi hijo, pero al asomarme no vi nada anormal, el dormía tranquilo, y al ver esto me dirigí de nuevo al baño, al abrir la puerta, volvía a oír el ruido, y tan sigilosa como pude me asome a la puerta, y vi que mi hijo sostenía una revista en las manos con una lámpara, al principio no entendía muy bien, pero podía ver que algo hacia movía con gran ansia, finalmente se acomodo y pude ver primero su gran pene que salían de unos enormes testículos, y que el agitaba con vigor, si se masturba con una revista porno, yo me quede sorprendida en realidad asta ese día la masturbación era tan solo un mito para mi, por un segundo pensé en detenerlo, después pensé que lo ridiculizaría si entraba, o hacia ruido, me parecía increíble lo que veía, y fue la primera ves que sentí esa sensación de lujuria y perversión, no decía nada lo veía como lo agitaba mientras salían emitía pequeños gemidos y mi reparación se agitaba y sentí aun inmenso calor, no me di cuenta pero me estaba excitando, mi corazón se volvió mientras contemplaba en primer plano toda la escena, finalmente exploto en una ola de semen que brincaba como una fuente blanca, al parecer a medida que salía el descansaba como que se relajaba, al terminar estiro la mano tomar un papel para limpiarse, en ese momento volteo ligeramente y se detuvo, pero unos instantes después siguió como si nada, me di cuenta que el simplemente había terminado y se iba a dormir así que sigilosamente me aleje y ahora si fui al baño, ahí dentro note que mi corazón latía como loco y que estaba húmeda y mis pezones estaba duros como piedras, me di cuenta que estaba excitada, como nunca en mi vida, trate de calmarme y respire profundo y largo asta que se me paso, entonces me di cuenta que estaba espiando a mi hijo, lo peor es que me gusto, me éxito en grados que no conocía, me sentí sucia pervertida pero al mismo tiempo deseaba mas.

Esa noche me fui a “descansar”, pero las imágenes de mi hijo se mesclaban con los sueños y la excitación, y en la mañana me desperté con resaca moral, finalmente con el paso del tiempo lo deje pasar, y procure pensar que fue un suceso fortuito, sin embargo a partir de entonces no paraba de ver la cremallera de Jimi discretamente, no me perdía una solo de sus erecciones que como buen adolecente las tenia asta por ver un beso en la tele, también note que en la noche hacia lo posible por meter su mirada tanto como se podía dentro de mis bermudas, y con la consecuente erección, mi vida sexual con mi marido no cambio pero en esos momentos es cuando mas recordaba esa noche, he de confesar que un par de veces me asome discretamente al cuarto en la madrugada para ver si lo sorprendía de nuevo, me di cuenta que mi comportamiento no solo ya no era natural, que el ver y estar pendiente de erecciones de mi hijo estaban fuera de lugar, pero no sabia a quien acudir sin queme juzgaran como depravada, así que busque en internet pero la mayor parte de la información la exhibía gente mas involucrados que yo, y encontré mujeres que incluso lo veían como algo natural, realmente no sabia que hacer, al paso de algo así como un mes mientras me vestía después de bañarme sentí una ves mas la sensación de que me vigilaban, pero ya estaba acostumbrada, sin embargo en ese momento boteada de espaldas a la puerta en un espejo note que la puerta se habría ligeramente por la forma que estaba colocado me di cuenta que era Jimi y en no se percato que lo estaba viendo, al incorporarme un poco la perspectiva cambio y note que traía el pene de fuera y que se masturbaba, por un segundo pensé en voltearme y enfrentarlo pero la visón de su pene me perturbo, al quedarme parada me di cuenta que el me vea completamente desnuda por detrás, y eso me éxito mas, mi corazón empezó latir mientras mi reparación se agitaba, podía oír a lo lejos su reparación y sus gemidos estaba atrapada podía voltear y enfrentarlo o permitir que se masturbara con mi cuerpo, asta el día de hoy no se ni porque lo hice pero tome la crema y me agache para untarme en los tobillos como es lógico al hacerlo mis nalgas se abrieron permitiéndole ver mi vagina, yo lo sabia pero incluso me tome un poco mas de tiempo, para que me disfrutara, cuando me incorpore vi que la puerta estaba cerrada, me puse la bata y hay en la puerta había un par de gotitas frescas, si se imaginan bien semen, la sensación de me excitaba cada ves mas, pero decido que no iba a permitirme ya eso, que debía de acabar, mis principios mi educación mi moral todo se derrumbaba.

a partir de ese momento buscaba la forma de terminar con eso, al sentir la tentación de ver ese pene erecto pensaba en el di mi esposo, me volteaba, trataba de no agacharme sobre todo cuando traía pantalón ajustado o mis bermudas, me aseguraba que las puertas de mi recamara y el baño estuvieran bien cerradas, después de mas de un año de esos sucesos, cuando el ya tenia 16, yo llegue muy tarde a la casa serian quizá las 12am o mas tarde no lo se, mi esposo me esperaba en la sala viendo una película, apenas abrí la puerta el se levanto me dio un beso y nos subimos al cuarto, nos cambiamos y nos pusimos el pijama yo me puse mi tradicional bermuda con un blusón raído, sin embargo a diferencia de mi esposo que se metió a la cama y se durmió de inmediato yo no había comido me puse un suéter y baje a la cocina a prepararme algo, mientras esculcaba el refri y oí que alguien bajaba por las escaleras, supuse que era mi esposo, y no me sorprendió oír los pasos dentro de la cocina, peo al incorporarme y voltear, ¡era Jimi!, que me veía las caderas, rápidamente deje las cosas en la mesa y me cubrí como pude con el suéter, ¿Qué haces aquí?, el casi tan sorprendido como yo no me quitaba la vista de las caderas, al verme observada por esos ojos llenos de lujuria, me senté y le dije ordene con voz suave -siéntate Jimi – el obedeció sin dejar de verme, me sentí perturbada y confusa no sabia que hacer, pero me di cuenta que era el momento de enfrentarlo, moví la cabeza y lo vi con amor.

-Jimi hijo…-

-te quiero coger- interrumpió con brusquedad

Yo me congele no sabia que decir, estaba aturdida incrédula de lo que había oído, quería decir algo pero las palabras no me salían, solo lo miraba aterrada.

-¿Que dijiste?

sin dejar de verme los pechos , con vos imponente y solida dijo.

-Quiero cogerte…, estas bien buena, y yo se que tu también quieres coger con migo.

No podía decir palabra estaba aturdida quería negarlo pero no podía me sentí atrapada, descubierta.

-¿Cómo…?

-Si no lo niegues cuando me viste masturbándome y cuando me enseñaste el culo, y como te paseas sin calzones.

En ese momento se paro se acerco lentamente asía donde estaba sentada, y se inca frente a mi, yo no sabia ni que decir ni que hacer estaba atónita, las cosas sucedían frente a mi y sentía que no lo podía impedir, entonces me empozo a garrar las piernas y las acariciaba con suavidad recorriéndolas con morbo yo empecé a sentir como me humedecía y como mis pezones se endurecían, lentamente una de sus mano se fue viajando asta tocar mis nalgas, cuando la sentí la otra me empezó a tocar la vagina por enzima de la ropa, finalmente en ese momento reaccione, cerré las piernas y alce la mano pues me sentí usada mancillada, me deponía a aventarle, pero el tomo mi mano de la muñeca, mientras la otra se metía entre mis piernas levantando con subida el bermuda, yo respiraba agitadamente, mientras sentía el ardor de la excitación, el me veía a los ojos mientras me hurgaba y mantenía quieta, -abre-, yo abrí lentamente las piernas mientras el me empezaba a manosear y me abrió la vagina lentamente eitio un dedo después dos mientras yo lo veía a los ojos y me perdía lentamente poco a poco sentí como me acariciaba el clítoris y mi mientras me metía el dedo, yo no podía detenerlo y solo desea que no termia ese momento, poco a poco subía el ritmo ese delirante masaje mientras yo sentía como me hurgaba y se metía adentro, en algún momento quise voltear dejar de verme en sus ojos pero al hacerlo vi mi silueta reflejada en el horno, me vi con las piernas completamente abiertas mientras el me hurgaba y me penetraba con los dedos, al volver la vista mientras jadeaba de placer y gozo su mirada perversa me inmovilizaba, lentamente el placer entraba en un frenesí mientras jadeaba y entones estire la mano y le toque el hombro, joven fuerte viril, que a completo el circulo, se me nublo la vista y di un suspiro enorme mientras un orgasmo maravilloso recorría mi cuerpo, mientras las contracciones de mi vagina y mi anño atrapaban sus maravillosos dedos, cuando termine baje la vista y le retire la mano estaba extasiada y no podía soportar mas, cerré las piernas y mientras jadeaba las ultimas contracciones vaginales, finalmente alce la vista y lo primero que vi fue su cara mirando maravillado, y me di cuenta aterrada que era mi hijo, que me habia masturbado, asta el orgasmo, por un segundo no sentí nada, pero de repente me cayo el mundo encima.

-¿Qué hice…?

Me asuste, me enfade, estaba frustrada, me pare y salí corriendo de la cocina asía el cuarto de mi esposo, no sabia que hacer, me una puta pervertida, al entrar en el cuarto y ver a mi marido dormido y roncando me petrifique, por un segundo pensé en gritarle y deportarlo, pero el era tan voluble, quien sabe como reaccionaria, sentí que me asfixiaba, pero de repente sentí que me tomaba de la cintura que me besaban el cuello y me acariciaban de arriba abajo, sentí como me recorrían el cuerpo desde las nalgas asta los pechos, no quería voltear tenia miedo porque sabia que si lo hacia vería a Jimi, en ese momento sentí un gran jolón en la ropa y escuche como se rompía la tela de mi camisón, desde abajo asta el cuello, Jimi me espeso a besar la espada mientras me manoseaba los pechos y las piernas, finalmente sentí como me bajaba el bermuda, y me manoseaba las nalgas mientras el bermuda caía al piso me acariciaba los pelos de la vagina y las piernas, los pechos, entonces lo sentí su gran pene rondándome las nalgas resbalase entre ellas y acariciándolas, yo jadeaba lentamente pues no quería despertar a mi esposo, mientras el me pervertía y mancillaba, con una de sus manos empezó a dirigir el pene para embárralo de liquido el interior de mis nalgas, mientras con la otra me agacha ligeramente, depréndete sentí su pene en mi ano se movía ligeramente asta que lo centro yo respira sintiendo la lujuria así ligeramente inclinada mientras con las manos me manoseaba los pezones me murmuro al oído, ¿ya..?, yo serré lo ojos y suspire un poco, y asentí con la cabeza, el se alejo un poco me tomo un hombro con cada mano y empujo, yo sentí un gran dolor, en el ano y ahogue un grito, mientras apretaba las mandíbulas y los ojos, pero la sesión era excitante perversa lujuriosa, no solo no me importo sentí que aquello era maravilloso, detente otro empujón con la misma fuerza, pero ahora lo sentí entrar asta adentro lo sentí penetrarme desgarrarme y moverse, mientras un gemido casi se me escapaba, sentía su pene moverse y sacudirse, mientras el placer me rodaba y me corrompía, y una vas otro empujón seguido por una oleada caliente dentro de mi que me quemaba y se expandía, yo lanzaba ligeros gemidos mientras veía mi esposo dormido, por unos instantes se detuvo se quedo pegado dentro de mi mientras yo jadeaba y me reponía del dolor, entonces lo empozo a sacar mientras yo me veía en el espejo como parada con la cara llena de dolor y su gran pene saliendo de adentro de mi ano, finamente botee lo vi jadeando satisfecho y sonriendo sínicamente, yo lo contemple por algunos segundos mientras sentía como me escurría semen que salía del año, en ese momento ya ni siquiera pensaba, casi sin hacer ruido, busque entre los cajones, frenéticamente, mientras el me miraba las nalgas descubiertas pues el bolsón quedo hecho girones, finalmente encontré un condón de mi esposo, me volvía a Jimi, lo tome de la mano y lo lleve a su cuarto, cerré la puerta y le ordene -póntelo-, el sonrió y me enseño su pene flácido, entones me hinque y comencé a mamarle lo huevos, mientras lo masturbaba y le agarrraba las nalgas, poco a poco su pene se recuperaba y empezó a creerse mientras el jadeaba y se misia ligeramente, cuando estuvo suficientemente duro sin decir mas me puse en cuatro sobre la cama y levante el las nalgas -¿Qué esperas?-, en la posición en que estaba podía verme reflejada en el espeso y pude ver como el me lo metía mientras me pellizcaba las nalgas y me manoseaba el ano, poco a poco subía el ritmo y lo metía asta dentro mientras me moceaba y me pellizcaba, -así corazón cógete a mami- yo gemía de placer mientras gozaba y su pene dentro de mi entre cerraba los ojos pero no quería dejar de veme en el espejo -así mi vida dale a mami lo que necesita-, gimiendo y sudando, asta que llego un orgasmo que ya no pude callar, -gracias mi vida, gracias-, mientras el sacaba su pene yo me dejaba caer sobre la cama boca arriba, el entones se monto sobre mi y empezó de nuevo, -si corazón, has feliz a mami-, me lo metía asta que sentía lo huevos en las nalgas, y lo acaba asta que solo sentía la punta una y otra ves, así empezó a acelerar el ritmo mas y mas yo no podía mas estaba extasiada pero no me saciaba no podía quería mas, mas rápido mas jadeos, y entonces sentí el calor de su leche como se regaba por el condón, mientras yo explotaba en gemidos, que ahogaba lo mas posible pues tenia miedo de despertar a la familia, lo abrase tan fuerte como podía mientras sentía las contracciones finales de su pene, -así corazón dale a mami su regalo-,

Al terminar el se acostó sobre mi mientras su pene se contraía, dejando el condón dentro de mi, entonses se rodo quedando boca arriba, yo hice el intento de pararme pero no pude, y tan solo me rodé para quedar boca abajo, estaba exhausta, así boca abajo bote así la puerta pues me quede pensando que quizá con el ruido alguien de la familia se despertara, asi ambos jadeando de cansancio nos quedamos un par de minutos acostados, incluso dormite un poco, finalmente Jimi se levanto y se sentó en la cama y ordeno -abre las piernas-, yo conteste cansada y sin ganas -ya cariño estoy muerta-, el replico una ves mas -no, ábrelas-, mas bien sin ganas las abrí un poco, el metió los dedos, saco lentamente el condón, lleno de semen, entonces sentí una gigantesca nalgada que me dejo ardiendo la nalga, seguida de un gran pellizco, en la misma nalga, -a mamá coges riquísimo-, eso me regreso al mundo real, me di cuenta que mis valores morales mi decencia incluso mi fidelidad se avían ido y que en adelante mi amante era mi hijo, me sentía como una puta promiscua, pero lo peor es que eso me gustaba.

Publicado en: Relatoseroticos

De madre e hijo a pareja

Me di cuenta que habiamos iniciado un camino sin retorno, que nos llevaría a un arrebato de deseo mutuo en el que mi hijo ignoraría el hecho de que soy su madre y acabaría haciendome su mujer.

Leer en este sitio un relato de incesto entre madre e hijo me convenció de compartir mi propia vivencia con mi hijo, cosa que no se acepta en la sociedad conservadora en la que vivo.

Intentar explicar con detalle todo lo que nos llevó a mi hijo y a mi a mantener una relación como pareja sería demasiado extenso y seguramente aburrido para leer. Así que lo resumiré a momentos que ahora me parecen cruciales.

Cuando mi hijo llegó a la adolescencia me veía más como una amiga que como una madre mandona y severa, consecuencia de mi falta de experiencia, ya que fuí madre muy jovén. Aunque esto también tenía sus ventajas, ya que entre nosotros siempre hubo mucha confianza.

Hasta una amiga me dijo una vez que al caminar juntos no pareciamos madre e hijo sino una pareja de novios. Lo que es comprensible, por que yo aparento menos edad de la que tengo, a pesar de nunca haber usado algún producto o tratamiento especial.

Soy una mujer delgada con bonitas nalgas y con pechos un poco grandes y llamativos, que contrastan mucho con lo fino de mi cintura y brazos. Mi hijo es más alto que yo, y que puedo decir, es el tipo de hombre que hace sentir orgullosa a una mujer cuando camina a su lado.

Hace casi un año cuando mi hijo recién había cumplido los dieciocho y yo tenía treinta y cuatro, sucedió algo que al principio me dió mucho temor pero que poco a poco fué seduciéndome hasta fascinarme.

Una tranquila tarde de domingo, en un instante de tentación, un timido roce en los labios se convirtió en un delicioso beso al que siguieron otros más prolongados, entre miradas de asombro y suaves sonrisas. Yo no quice detenerlo cuando pude, al contrario respondí a sus intenciones jalando su cabeza hacia mí para que nuestras bocas se juntaran demostrándole que aprobaba su atrevimiento.

Interrumpí el desborde de pasión cuando sentí mucho miedo de lo que estábamos haciendo, la atmósfera que había creado nuestro mutuo deseo desapareció derepente, dejándo a mi hijo confundido y un poco avergonzado al igual que a mí.

Un poco más tarde me venció la tentación de repetir las sensaciones que me habían provocado los labios de mi hijo. Sensaciones placenteras que no había experimentado con nadie más hasta ese día.

Nos encontramos de camino a la sala de estar, él desvió la mirada y caminó detrás de mi esos escasos pasos que para él parecieron interminables. Espontáneamente me volví hacia él para apagar la luz, cruce mis manos detras de su nuca y lo jalé hacia mí, invitándolo a continuar lo que había interrumpido.

Estaba más tranquila y decidida que la primera vez y eso le dió confianza a mi hijo para no dudar. Con la ténue luz que llegaba de otra parte de la casa como cómplice, nos besamos como dos novios que buscan la oscuridad. Lo jalaba suavemente para pedirle que no se detuviera y que cada prolongado y delicioso beso durara un poco más.

Desde esa noche besarnos en la boca se volvió más que un hábito, era una necesidad diaria que al principio intenté poner freno sin tener éxito. Exceptuando esas repentinas sesiones, nuestra vida familiar continuaba tán normal como siempre. Esos momentos prohibidos y todo lo que sucedió despues se limitaron a la noche y cuando podíamos estar juntos en la casa.

En los días siguientes sus labios se volvieron más diestros y sus manos poco a poco fueron explorando mi cuerpo al darse cuenta que yo no lo impedía, una noche terminé acostada en el sofá con él subiendome la blusa para descubrirme los pechos. Me puse nerviosa y me levanté con la excusa de ir al baño, salí al patio a tomar aire fresco y decidirme si continuar o no. Estuve evadiéndolo hasta la hora de dormir.

Esperé hasta que entrara a su cuarto, despues de apagar las luces entré y sin decir nada subí a su cama, me quite la blusa y cariñosamente le ofrecí mis pechos a su boca. De un momento a otro estaba de rodillas encima de él dando gemiditos de placer. Como algo muy deseado por ambos, él chupaba mis duros pezones de una manera más que deliciosa y me acariciaba con ambas manos. Una vez que nos entregamos a ese acto de erotismo ninguno de los dos pudo detenerse ni quiso que el otro se detuviera.

Esa noche le hice sexo oral por primera vez, nunca me imaginé llegar a desear tanto mamar y saborear el pene de un hombre y mucho menos que ese hombre sería mi hijo. En varias ocasiones despues de esa, mi ansiosa boca le hizo llegar al orgasmo mientras se retorcía de placer sobre la cama. Me volví adicta a su vigoroso pene y él se obsesionó con mis atributos.

Me di cuenta que habiamos iniciado un camino sin retorno, que nos llevaría a un arrebato de deseo mutuo en el que mi hijo ignoraría el hecho de que soy su madre y acabaría haciendome su mujer.

Intenté evitar que llegara ese momento, pero no podía terminar un día sin que yo buscara la fuerte dosis de sensaciones y emociones que experimentaba con él; y no podía dejar de acceder de inmediato cuando él me buscaba. Esa semana fué difícil contener la tormenta que crecía dentro de él y dentro de mí cuando retozabamos.

Estuve despierta tratando de ignorar mis impulsos, hasta que escuché que mi hijo se levantó a beber agua cerca de la medianoche. Salí a encontrarlo, lo tomé de la mano con malicia y lo llevé a mi cama. Pero esa noche hice algo diferente.

Frente a mi hijo que me esperaba desnudo sobre la cama me quité toda la ropa, la última barrera que evitaba el desastre. Subí encima de él y por primera vez su duro pene entró en mí. Lo monté de forma incesante sosteniéndome con las manos, las descargas de placer me hacían apretar la almohada entre mis dedos, mientras él agarraba mis nalgas y chupaba con fuerza mis pezones. Con nadie volveré a sentir orgasmos tán deliciosos como los que siento con mi hijo, estar con él es simplemente único.

Despues fuí yo quien se acostó sobre la cama; abrí las piernas y lo traje a mí invitándolo a penetrarme, él se acomodó sobre mí e intentó hacerlo. Aunque había ensayado muchas veces en su imaginación como sería hacerme el amor, era claro que no tenía idea de que hacer. Con la mano guié su pene a mi interior que lo pedía con ansias, al pricipio sus movimientos fueron bastante torpes y erráticos. Él podía sentir en mí un fuerte deseo por él y yo sentía su intenso deseo por mí.

Tuvimos relaciones en las tres noches siguientes. Yo no soportaba esperar a que llegara la noche para llevarlo a mi cama y montarlo, poder sentir sus manos tocando todo mi cuerpo y su boca estimulando mis pezones.

Pero la tarde del domingo marcó el inicio de la vida de pareja que llevamos hasta el día de hoy. Habiamos salido y mi hijo se excitó al ver como andaba vestida, cuando regresamos a la casa me abrazó y comenzó a besarme apasionadamente, yo lo veia con admiración y empezaba a excitarme también.

Me llevó a la habitación y el se encargó de quitarme la ropa aprovechando a besarme en todas partes, hasta en mi entrepierna. Me excitó de sobremanera mamando mis pechos y frotando mi entrepierna al mismo tiempo, yo me sentía dispuesta a que hiciera cuanto quisiera conmigo.

Me hizo suya como un experto; llegué al climax con él sobre mí y su pene apretando las paredes de mi interior, hacía movimientos fuertes y decididos con su pelvis, dejándome asombrada y sin aliento. Despues me pusé en cuatro y él siguió llenándome por completo con su duro pene mientras se agarrraba fuertemente de mi cintura y mis nalgas. Yo no podía hacer otra cosa que gemir de tanto placer y casi gritaba en cada orgasmo.

Esa tarde depositó en mí una gran cantidad de sabroso semen en tres ocasiones, algo que me encanta y que no había sentido la confianza de hacer con nadie además de su padre. En una de las veces que nos levantamos para ducharnos, me puse de rodillas en el baño y le hice sexo oral hasta tragar su miel. Ahora somos más unidos y estoy muy enamorada de él, mi hijo se convirtió en mi amante y despues en el amor de mi vida.

Continuamos amándonos como madre e hijo, y nuestras vidas fuera de la privacidad de nuestra casa son completamente normales. Pero necesitamos expresarnos cosas que no podemos con los gestos de cariño convencionales, cosas que descubrimos que sentíamos y que ahora completan el amor que ya había entre nosotros. También, dos o tres veces por semana, liberamos en el sexo toda la sensualidad y el deseo que nos provocamos el uno al otro.

Publicado en: Relatoseroticos

La Gordibuena Paty

Hace 3 meses fui un fin de semana a conocer a la familia de mi futuro padrastro, Adrián.

Fuimos mi hermana, mi mama, obviamente Adrián y yo, al pueblo de donde Adrián es originario.

Mi nombre es Armando, tengo 24 años y este es el relato de una aventura que tuve…

El pueblo al que fuimos… Es un pueblo muy pintoresco llamado “Cerro Alto”. La idea principal de ir al pueblo, era visitar y conocer a la familia de Adrián pues mi mama pronto se casara con él. Allí conocimos a sus papas, sus 3 hermanas, sus cuñados y sobrinos.

Cuando llegamos, nos presentaron a la familia y ellos ya habían organizado una parrillada en el rio. En el rio conocimos más a la familia… Cuando nos metimos al rio mi hermana y yo, no tuvimos mucho contacto con los sobrinos de Adrián, pues son niños de entre 5 y 10 años. Así que solo nos sentamos a platicar y a disfrutar del agua. Pero al estar en el rio me di cuenta del gigantesco tamaño de las tetas de la hermana menor de Adrián, Paty… ella es una total y completa “Gordi Buena” Ósea, gorda pero con unas tetas gigantescas, un culo, unas caderas y unas piernas enormes.

Obviamente al percatarme de su delicioso cuerpo, llamo mucho mi atención y no pude dejar de verla.

Pero no era algo qué a mí me llamara la atención o no al menos hasta antes de ese día… Ella es una solterona de 34 años, piel blanca, cabello negro, largo y lacio, ojos verdes y como ya les dije. “Gordi buena”. Aparte, traía puesto un short súper corto y pegado y una playera blanca qué le quedaba muy pegada.

Al meterse al rio, me di cuenta que no traía brassiere, pues sus pezones se marcaban claramente… yo no pude dejar de verla y en especial a sus gigantescas tetas. En ese momento yo no sabía si la miraba por simple morbo o por qué realmente me excitaba y la veía por lujuria.

Pero por alguna razón… Yo no podía dejar de mirarla, aparte, sus piernas ¡¡eran preciosas!! Pues a pesar de ser gorda, no tenía celulitis ni nada, ¡¡eran perfectamente lisas!!

Después de un rato, mi hermana se acercó a mí.

Y me dijo: Ya deja de ver a Paty… Te la vas a acabar…

Yo le respondí: ¿A la Gordita? ¡No manches…! La veo por qué… ¿Qué onda con su ropa?

Y ella me contesto: ¡Ay ajaaa…! Si ya me di cuenta como la vez…

Yo le pregunté: ¿Cómo?

Y me contesto: Pues si te preocupas por su ropa… ¡Pero por quitársela…!

Yo me sonroje y le dije a mi hermana: ¡Claro que no! ¡No es cierto! Y ella solo se rio…

Después de tanto mirarla, ella se dio cuenta que la miraba, pero no hiso nada… Y yo tampoco… Solo la seguí mirando, a pesar de ella se había dado cuenta de cómo la miraba.

Era un juego de miradas, que a mí… ¡Me excitaba mucho!

Ella dio el primer paso y me sonrió. Yo le conteste la sonrisa…

Después ella se acercó a mí y me pregunto: ¿Quieres una cerveza?

Y yo le conteste: ¡No gracias!

Entonces me pregunto: ¿No tomas?

Yo respondí: Si… Pero delante de mi mama, no.

Y me dijo: Ahh… Pues si… Después me pregunto: Como vez… ¿Te gusta el rio?

Yo conteste: ¡Si! Esta bonito… pero está muy bajito… En ese momento ella se sentó a lado de mí y comenzamos a platicar de muchas cosas… Claro sin mucha importancia…

Hasta qué le pregunte: ¿Por aquí no hay una zona más onda?

Ella contesto: Sí… Más para allá, pero nos ponemos por aquí por mis sobrinos…

Yo conteste: Ahhh… ok

Y pregunto: ¿Tú sabes nadar bien?

Yo conteste: Sí…

Entonces me dijo: Pues si quieres vamos a la zona más onda… Yo te acompaño

Yo le dije: Bueno… Vamos…

Así qué fuimos a la parte onda, solo ella y yo, pues mi hermana no quiso ir…

Cuando llegamos ella me dijo: Mira… Desde esa piedra la gente se avienta clavados…

Así que le dije: Me voy a aventar uno…. y lo hice.

Después de que me lo avente, ella me dijo: Órale… ¡¡Estuvo muy bien tu clavado!!

Yo le pregunté: ¿Tú no te vas a aventar uno?

Y ella me contesto: ¡¡No Papi!! Es que no sé nadar muy bien…

Y después me dijo un poco apenada: ¡¡Perdón por decirte papi…!! Es que estoy acostumbrada.

Yo conteste: No te preocupes…

Entonces me pregunto: ¿No te ofendes?

Yo le dije: No… está bien…

Entonces me dijo: Bueno, entonces que no te extrañe si te vuelvo a decir así…

Después le dije: Si quieres aviéntate un clavado y cuando entres al agua… Yo te agarro y te llevo a la orilla…

Ella me pregunto: ¿Enserio?

Yo respondí: Si… Claro…

Y me dijo: Qué lindo papi… pero prométeme que me vas a agarrar, ¿Eh?

Yo le dije: Si… ¡¡Te lo prometo!! Así qué me avente primero y me quede ahí esperándola y cuando ella se aventó… Toda su blusa se levantó y pude ver perfecta y claramente sus ¡¡enormes pezones rosas!! Cuando entro al agua… inmediatamente me acerque a ella y la agarre, ella me abrazo y sentí sus gigantescas tetas en mi pecho… No se soltó de mi hasta que llegamos a la orilla y llegando ahí… Me dijo: ¿Nos echamos otro? ¡¡Se siente bien padre!!

Yo respondí: Si… ¡¡Claro!! Pues… La recompensa de sacarla del rio… Me la llevaba yo… Pues en la mayoría de los clavados que ella se aventó, pude ver y sentir sus enormes tetas.

A ella le encantaba aventarse y a mi también me encanta qué lo hiciera.

Estuvimos en el rio hasta las 7 de la tarde, que fue a la hora que obscureció y tuvimos que regresar a la casa.

Cuando íbamos de regreso a la casa, ella no dejaba de platicar conmigo… Resulta que a ella también le encantaba el cine igual que a mí… Así que platicábamos de nuestras películas favoritas y resulta que teníamos gustos muy parecidos.

Cuando llegamos a la casa, nos metimos a bañar y después estuvimos en el patio todos conviviendo y tomando unas cervezas… Yo y mi hermana no tomábamos por qué mi mama estaba ahí, pero como a las 11 de la noche mi Mama y Adrián se fueron a dormir.

Entonces mi hermana, yo y las hermanas y cuñados de Adrián nos quedamos tomando, en ese momento comenzamos a tomar mi hermana y yo.

A las 2 de la mañana ya estábamos cansados y nos fuimos a dormir.

La casa de los papas de Adrián, es una casa muy grande. Es una hacienda vieja… con un patio grande en medio y los cuartos alrededor… era de 2 pisos y tiene muchísimos cuartos, así que cada quien durmió solo en un cuarto.

Yo estaba un poco borracho y me lleve unas cervezas a mi cuarto… pero no podía dejar de pensar en Paty y después de pensarlo mucho me arme de valor… y como a las 2:30 salí de mi cuarto y fui al cuarto de Paty… Ella seguía despierta, pues vi luz en su ventana.

Al llegar a su cuarto, me asome y vi a través de las cortinas de su ventana que ella estaba leyendo un libro.

Y sin pensarlo mucho… suavemente toque la puerta de su cuarto… Ella se levantó, abrió la puerta y cuando me vio…

Inmediatamente me dijo: ¡Papi! ¿Qué haces aquí? ¡Pasa…!

Así qué entre y le pregunte: ¿Qué haces?

Me respondió: Leyendo un libro… ¿Y tú? ¿Qué paso? ¿Qué haces por aquí tan tarde?

La mire… Y ¡¡wow!! Se veía súper sexi… Traía un camisón de encaje color blanco y todo se transparentaba, podía ver perfectamente qué no traía brasier… Solo un calzón y el camisón.

Y le dije: Es que… No puedo dormir…

Ella me dijo: ¡¡Yo tampoco!! Entonces me pregunto: ¿Quieres una cerveza…?

Yo le respondí: Si… Pero solo si tú me acompañas con una.

Y ella respondió: Sí… Espérame aquí, voy por unas a la cocina, ahorita regreso… no te vayas a ir… ¿Ehh…?

Y yo le respondí: Aquí te espero.

Entonces se fue por las cervezas… me di cuenta que encima de su cama había un brasier enorme, lo agarre y me puse a verlo. Al ver la talla vi que era “38 F” era una talla qué yo nunca había visto. Me quede mirándolo y no escuche cuando ella regreso. Al verme con su brasier en las manos no dijo nada… Solo entro y dijo: Ya vine.

Yo le respondí: ¡Ok! Qué bien… y solté el brasier. Ella traía un “Six-Pack” de cervezas…

Y me pregunto: ¿Cómo vez? ¿Nos alcanzara con este? ¿O traigo otro?

Yo le respondí: Yo creo que con ese está bien…

Comenzamos a tomar las cervezas y a platicar… nos sentamos en la cama y ella se sentó alado de mí, y yo no podía dejar de ver sus tetas pues se veían claramente a través de su camisón. Ella se dio cuenta, pero no hiso ni dijo nada…

Cuando tomábamos la segunda cerveza y un poco más borrachos. Ella se acercó a mí y me beso en los labios… Yo le conteste el beso y de paso, toque una de sus gigantescas tetas…

Pero pocos segundos después, ella se separó de mí y me dijo: Perdón Papi… ¡Qué pena! Vas a pensar que soy una asalta cunas…

Y le dije: No te preocupes… está bien.

Después me dijo: No… ¡Esto está mal…! pues tu eres menor que yo… y antes de que terminara de hablar, yo me acerque a ella, agarre sus tetas y las comencé a besar… ella se recostó sobre la cama…

No me dijo nada, solo dijo: ¡¡Papi… Esto está mal!! Pero no intento quitarme ni nada…

Después sentí un poco de pena y deje de hacerlo y le dije: Perdóname… no sé qué me paso.

Y me dijo: No te preocupes… Y me pregunto: ¿Te gustan mis tetas, verdad?

Yo respondí: Sí… ¡Mucho!

Entonces me dijo: Desde hace rato me di cuenta que no dejas de verlas.

Y me pregunto: ¿Por qué? ¿Qué te gusta?

Y respondí: Pues… ¡¡Están muy grandes!! nunca había visto unas tan grandes.

Entonces ella ya borracha… me pregunto: ¿Quieres que te las enseñe? ¿Quieres que me quite el camisón?

Yo inmediatamente le dije: ¡¡Sí!!

Entonces se levantó de la cama y se quitó el camisón… ¡Yo quede impactado! No podía creer el tamaño de sus tetas… ¡Son enormes, gigantescas!

Entonces le dije: ¡¡Guau!! Están muy bien… ¡Muy grandes!

Y me pregunto: ¿Te gustan?

Yo le respondí: Si… Mucho…

Entonces se acercó a mí y me dijo: Haz lo qué se te antoje con ellas…

Yo le dije: Ok… Entonces comencé a tocarlas y a acariciarlas. No cabían en mis manos y después, Paty se sentó sobre mí, agarro mi cabeza y puso mi boca en sus pezones… Yo comencé a chuparlos y a acariciar su trasero.

Entonces me pregunto: ¿Viniste a mi cuarto… por esto?

Yo le respondí con el movimiento de mi cabeza… Qué sí.

Y después me pregunto: ¿Quieres coger?

Entonces deje de chupar su pezón y le dije: ¡Si…! Si quiero cogerte.

Entonces se levantó, se quitó su calzón y se acostó sobre la cama.

Y completamente desnuda y me dijo: Apaga la luz, quítate la ropa y ven conmigo a la cama… papi.

Yo hice exactamente lo que me dijo, pues moría de ganas de estar con ella. Cuando apague la luz, ella prendió unas lámparas de su cabecera… Me quite la ropa y tenía la erección mas grande que había tenido en mi vida… Ella la miro y me dijo: Ven aquí papi… ¡Quiero chupártelo!

Me acerque a la cama y comenzó a chupar mi pene… Lo hacía espectacular… Y con unas ganas, que se notaba qué tenía mucho tiempo sin probarlo. Yo creí, por lo bien qué lo hacia que inmediatamente terminaría en su boca, pero el efecto de las cervezas me había adormecido el pene y no tenía ganas de terminar… Así qué aguante un buen rato.

Después me dijo: ¡Ven papi!

Me acerque a ella y comencé a chuparle su gran vagina. Qué la tenía completamente rasurada… Ella gemía y apretaba sus gigantescas tetas de una manera… ¡Que yo me moría por penetrarla!

No deje pasar mucho tiempo… Y me subí a chupar y a tocar esas tetas qué me volvían loco y cuando yo chupaba sus tetas ella agarro mi pene y comenzó a masturbarme…

Pocos segundos después me dijo: ¡Métemelo Ya! Así que le hice caso y la penetre. Tenía una vagina muy apretada.

Yo nunca había estado con una gorda y debo confesarles qué era algo que estaba disfrutando al máximo… pues el hecho de sentir su gran cuerpo era muy excitante.

Comencé a cogerla y ella gemía ¡como gata en celo! Eso a mí me excitaba mucho… Y mientras la cogía, chupaba sus tan deseadas tetas como un desesperado.

A ella le encantaba eso y me decía: ¡¡si…!! ¡¡Sigue así!! ¡¡Me encanta como me coges!! ¡¡Muérdeme las tetas!! Yo seguía cogiéndola… Después ella se giró y quedó de lado… Yo me coloque atrás de ella y la penetre.

La cogí de lado… Pero ella también se movía y todo su enorme culo chocaba con mi estómago. Su culo es perfectamente redondo y estaba delicioso…

Después ella me dijo: Acuéstate… Yo le hice caso y me acosté. Ella se subió encima de mí, agarro mi pene, lo puso en su vagina y comenzó a cogerme… Se notaba qué tenía tiempo sin hacerlo… Porque se novia de una manera como si lo necesitara… Y a mí, eso ¡¡me volvía loco!! Pero lo qué me extrañaba era que yo no sentía como si fuera a terminar pronto, a pesar de que esa gordita me estaba dando ¡¡la mejor cogida de mi vida!! Unos minutos después de estar encima de mí… Ella me dijo: ¡¡ahh!! ¡¡Sí!! ¡¡Me voy a venir papi!! Y después gimió como nunca nadie lo había hecho conmigo… Y se comenzó a mover más rápido, Yo solo veía como sus gigantescas tetas se movían de un lado a otro… Así que las agarre y las comencé a apretar… Después ella se inclinó hacia mí, puso sus tetas sobre mi cara y se movió más lento… Pero seguía cogiéndome.

Y me pregunto: ¿¿Te veniste papi??

Yo conteste: No… Todavía no.

Y me dijo: ¿Enserio? Por qué yo si…

Yo le dije: Ahora yo te quiero coger… entonces se quitó de encima de mí y la puse de perrito, arrodillada sobre la cama y comencé a cogerla por atrás… Ella gemía, cada vez más fuerte y yo seguía cogiéndola sin tener ganas de terminar… así estuve un buen rato cogiéndola y mientras lo hacía, apretaba su trasero y le daba nalgadas.

Y a ella le encantaba, pues decía: ¡Si…! ¡Así papi! Cada que yo la nalgueaba.

Después ella me dijo: ¡¡No mames…!! ¡¡Ya!!

Yo le respondí: ¡¡No!! ¡¡Todavía no termino!!

Y me dijo: ¡¡No manches…!! ¡¡Me voy a volver a veniiiir!! Y cuando dijo eso… Sentí como su vagina comenzó a moverse de una manera como si temblara… Y apretaba mi pene…

A mí me excito la forma en la que gemía y comencé a cogerla con todas mi fuerzas… A ella le encantaba y a mí también. Sentí que iba a terminar… Y le dije: ¡¡Ya voy a terminar!!

E inmediatamente me dijo: ¡¡Hazlo adentro de mí!! ¡¡Quiero tu leche adentro!!

Entonces termine adentro de ella y cuando lo hacia ella volvió a gemir…

Y me dijo: ¡¡No mames papiiiiii!! Estoy sintiendo como terminas… ¡¡Y se siente muy bien!!!

Y cuando termine de eyacular… me detuve y ella me dijo: ¡¡Sigue!! ¡¡No pares!! ¡¡Me voy a venir otra vez!!

Mi pene seguía erecto y al escucharla gemir me excite así que la cogí más fuerte y ella gemía como loca… Hasta que después de un rato me dijo: ¡¡Ya papi!! ¡¡Por favor!! ¡¡Ya para!!

Entonces saque mi pene de su vagina y al tener su trasero enfrente de mi comencé a acariciarlo… Ella suspiro y se acostó boca abajo sobre la cama y me dijo: ¡¡Ahhh no mames Armando!! ¡¡Me acabas de dar la mejor cogida de mi vida!! Me vine 3 veces… Eso es algo que nunca me había pasado…

Entonces, nos besamos en su cama y al poco rato me levante y me fui a mi cuarto… Cuando iba saliendo del cuarto, ella me hablo y me dijo: Prométeme que mañana lo repetiremos… ¿¿Sí??

Yo la bese y le dije: ¡¡claro!! No quiero dejar de cogerte…

Y ella sonrió y cerró la puerta.

Al día siguiente fue más emocionante… pero si quieren que se los cuente dejen sus comentarios… inclusive antes de que me regresara a mi casa me dejo tomarle una foto desnuda… para que no me olvidara de ella.

Publicado en: Relatos porno

Mi hermanita mi artista porno

Nuca pense que al verme sorprendido me pudiera sorprender aún más.

MI HERMANITA MI ARTISTA PORNO.

Esta historia, me sucedió hace un año, desde entonces mi vida ha cambiado totalmente, en el aspecto sexual.

Mi nombre es Diego tengo 27 años y soy un fanático del material pornográfico, como películas, revistas y sitios de Internet y me encanta coleccionar ropa interior femenina usada.

Pero como les dije mi vida cambio el año pasado, cuando un día de esos calientes llegué a mi casa , me di un duchazo rápido y me dispuse a ver una película porno que un día anterior había rentado, cabe señalar que me encontraba solo y no me preocupe de cerrar con llave la puerta de mi cuarto, puse la película y a los cinco minutos de haberla puesto, de repente se abrió la puerta y para mi sorpresa era mi hermanita Paty ( alta, delgada, aperlada, pechos medianos y muy firmes y un trasero hermoso y muy suave) quien tenia 12 años (Ahora 13) , sentí que el cielo se me venia encima por la sorpresa de ser sorprendido por mi hermana y entonces sucedió lo mas sorprendente.

Paty: Que haces Diego……

Yo: Nada salte que no ves que me estoy secando….

Paty: y que es lo que estas viendo….

Yo: Por favor salte y déjame en paz

Paty: Por que no me dejas verla contigo, se donde las guardas y e visto 3

Me quede aun mas sorprendido al escuchar eso, pero lejos de reclamarle por andar husmeando mis cosas le dije que solo sin decírselo a nadie la veríamos juntos, acepto el trato y continuamos viéndola, intente ponerme un pans, pero ella me dijo que no lo hiciera que ya me había visto que ya no me diera pena entonces, en ese momento reaccione y empecé a excitarme sin esperar lo que sucedería, me empezó hacer varias preguntas mientras veíamos la película, como:

Es real lo que lo que están haciendo

Si estaban casados

Que si les pagaban por hacerlo

En fin varias preguntas de una niña de su edad, viendo sus primeras películas pornos, pero de pronto sentí una excitación inmediata cuando hizo una pregunta clave.

QUE ES LO QUE SIENTEN

D e pronto mis ojos llenos de lujuria vieron a mi hermana con otra mirada, que tonto fui nunca me di cuenta de que mi hermana ya estaba empezando a ser mujer, entonces le dije que por que hacia esa pregunta y me dijo que desde que vio la primer película le llamo mucho la atención de lo que veía y que tenia muchas dudas y que quien mejor que yo para aclararlas, entonces mi pene que ya se hacia notar bajo la toalla pedía a gritos salir de ahí le dije, en tono de broma (por si pegaba)

Yo: Por que no lo haces tú misma y te das cuenta

Paty: haces eso…? (veíamos como una mujer se la mamaba a un hombre)

Yo : si, para que dejes de preguntar

Paty: Ok. Pero estará bien…?

Yo sorprendido y excitado con su respuesta conteste…

Yo: Claro que no si tú quieres esta bien, recuerda que no diremos nada

Paty: Ok. Pero tú dime como lo tengo que hacer.

Yo: por que no vamos siguiendo la película y hacemos lo mismo.

Paty: Bueno esta bien..

En eso me saque mi verga de la toalla la arrodille frente a mi y con mis manos empuje su cabecita hacia mi verga ella abrió la boca y se metió mi verga que ya empezaba a soltar jugos lubricantes, empezó a chuparla al principio me rozo con sus dientes pero fui corrigiendo esos detalles y la verdad es que aprendió rapidísimo juro que era la mejor mamada que me habían dado en mi vida, así seguimos durante varios minutos mientras en la película pasaba lo mismo, entonces seguía lo mejor, la película era de categoría anal así que vimos como ella se paro frente a el y se agacho dejando su trasero frente a su cara, mi hermana me pregunto también haremos eso, a lo cual rápidamente respondí excitadísimo claro que si. Ella se desvistió tenia aun un calzoncito de niña y aun me excite mas se paro frente a mi igual que la película y no lo podía creer lo que estaba viendo un culito lampiño precioso rápidamente me puse a chuparlo era riquísimo tenia un sabor muy especial, entonces ahí fue ella donde empezó a disfrutarlo al igual que yo, así lo hicimos durante varis minutos yo ya venia venir lo mejor la penetración, y así fue vimos en la película como ella se levanto y se sentó en su verga. En ese momento rápidamente le dije sigue hacer eso y ella obediente me dijo que si.

Yo la tome de la cintura y la fui sentando poco a poco en mi verga que estaba dura como un fierro, al principio quise dejarlo de hacer pues ella se quejo de dolor, pero era tanta mi excitación que no pude, le dije que me dejara hacerlo y que disfrutaría como la chava de la película, y así fue mi punta de la verga empezó a entrar poco a poco yo sentía como le iba abriendo su culito apretadito y virgen a mi hermanita, fue entrando cada vez mas hasta entrar todo obviamente de lo excitado no aguante tanto como el de la película así que después de un tiempo de cojerme ese culito calientito sentí que me iba a venir , entonces le dije. Que se levantara y que me la mamara otra ves, y obediente se paro se dio media vuelta y se la metió de un solo golpe a su boca me excitaba tanto que después de tenerla dentro de su culo me la estaba mamando y ella gemía de placer, no aguante mas y me viene dentro de su boca, salio tanta leche que se le salía de su boca y se tiraba al piso, cuando termine aun estaba excitado y le dije que recogiera con su lengua lo que había en el piso para no dejar nada, y así lo hizo….eso me cambiaria la vida totalmente desde esa fecha hacia hoy en día.

Esa fue la primera ves, de las tantas que lo hemos hecho ahora somos los mejores amantes y seguimos rentando películas para verlas juntos y hacerlo igual.

Si quieres que te cuente otra escríbeme….

bigdiego76@hotmail.com

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